Gentecilla!

Aquí después de mucho tiempo (me pongo de rodillas): Gomen! No pude conectarme antes pero os escribo la continuación de este fic. Sorry…

Espero que sigáis leyéndome

Advertencia: Los personajes no son mios. Excepto los Oc.

Capítulo 4: Promesa de Sangre

-Maldita sea, ¿dónde estarán?

El cielo amenazaba lluvia mientras Musu pensaba irracionalmente.

Akari observaba como su marido maldecía a la familia y a todos los que habían secuestrado a su pequeña.

-Pueden estar en cualquier sitio.

Ambos se giraron para ver al ANBU que les había seguido todo el camino.

-Propongo dividirnos. Id vosotros dos juntos.-dijo tranquila la voz femenina tras la mascara.- Yo iré sola.

Los líderes asintieron con la cabeza.

-Escucha. En caso de que no regresemos, cuida bien de ella.-formuló la mujer.

El ANBU les dio la espalda y camino unos pasos antes de desaparecer diciendo:

-Siempre…

-¿Qué vamos a hacer con la cría?

Tenten se encontraba inconsciente y por sus labios corría un hilo de sangre.

-Pediremos la implantación de una rama secundaria.-escupió lleno de satisfacción Takeo, el tío de esta-Al fin y al cabo, es la niñita de papá.

-Pero, ¿y si dicen que no?

Takeo miró a sus hombres muy seriamente y lleno de odio.

-Ya lo sabéis…

De repente, una flecha en llama salió de un arbusto y se clavó en el pecho de un hombre. Todos se pusieron en guardia, observando como ardía el cadáver.

-¡ ¿Quién anda ahí?

-¿No sabes quienes somos, hermanito?

Enfrente apareció el padre de la niña con un arco de madera, un arma que a primera vista era absurda y simple pero que guardaba muchos secretos.

-Vaya, vaya… ¿A si que has venido?

-¿Te crees que dejaría a mi hija en tus manos, cabrón?

Fue cuando, por la espalda del hombre que sujetaba a Tenten, surgió Akari y le dio un sablazo con su kodachi. Él cayó de bruces al suelo y ella pudo coger a Tenten.

-Malditos los dos… ¡Sufriréis hasta el final!

-¡Vamos!

Comenzó así una cruenta batalla. Las armas aparecían por doquier y la infinidad de técnicas ninja de todos los tipos de chakra que fluían era apabullante.

-¡Dios! ¡Si seguimos así, Tenten morirá! ¡Son demasiados!-pensó Musu.

Parecía que el cielo había escuchado sus palabras cuando, de un fulgor incandescente apareció el ANBU.

-¡Llévatela de aquí!

-¡Y no mires atrás!

El Anbu agarró a la pequeña y desapareció justo cuando los hombres de Takeo aferraron a Musu y a Akari.

Takeo sacó su katana del cinto y sorprendentemente irradió rayos de ella.

-¿Unas últimas palabras, hermanito y hermanita (política)?

Ambos mencionados le miraron con todo el resentimiento que había en este mundo y exclamaron débilmente:

-Nos veremos en el infierno, Takeo…

Después solo se escuchó el sonido de unos pájaros alzando el vuelo al haber observado una atrocidad.

-Aquí estaremos ha salvo.

Las dos chicas estaban en una cueva. Se estaba húmedo y frío, pero mejor eso que a la intemperie porque lluvia.

Tenten comenzó a abrir los ojos.

-¿Aya-neechan?

El Anbu se giró y le dio un fuerte abrazo.

-Tenten…estás bien…

Tras un rato abrazadas la pequeña preguntó:

-¿ Y nuestros padres?

Aya bajó la mirada entristecida. El ser Anbu le permitía conocer las intenciones y actos. Sabía lo que había pasado.

Tenten al ver el rostro de su hermana hizo que sus ojos comenzasen a brotar lágrimas silenciosas.

-No sirvo para nada, Aya. Solo para causar problemas…

-Tenten…eso no…

-¡Sí, es cierto! ¡Por mi culpa, nuestros padres…han muerto! ¡Me merezco lo que decía Takeo!

Aya miraba la rabia y desesperación de Tenten.

¿Qué podía hacer? ¿Cómo podía salvarla?

Ahora estaba sola y tenía que ocuparse de su vida.

-Tenten…la vida es muy fugaz. Si padre y madre no hubiesen muerto hoy, talvez lo hubiesen hecho mañana.

Además, ellos han muerto protegiéndote. No hay muerte más digna que dar la vida por otros.

Tenten se secó las lágrimas. Sus ojos castaños estaban enrojecidos por el cansancio y el llanto.

-Hermana, por favor…dime que siempre estarás conmigo, que nunca me dejaras sola.

Aya comenzó a preocuparse. ¿Cómo iba a prometer semejante cosa sabiendo que posiblemente moriría en las siguientes horas?

-Tenten. Te propongo algo muy importante.

-¿Importante?

-Dices que quieres que nunca te deje sola. Esa es una promesa muy difícil y solo se puede hacer con una cosa.

-¿El qué?

-Una promesa de sangre-dijo Aya mientras sacaba un kunai.

-¿De sangre?

Tenten vio como su hermana se rasgaba la piel de la palma de la mano y extendía la sangre por la palma de ella y la suya.

-Ahora…pon tu mano bajo la mía y…ya está.

Las dos estamparon sus huellas en el suelo de la cueva.

-Juramos solemnemente que nunca estaremos solas y que siempre nos apoyaremos aún en las peores dificultades.-recitó Aya con sabiduría.

Tenten abrazó a su hermana y Aya le acarició el cabello castaño. Pronto se durmió y la Anbu observaba la caída de la lluvia.

Estaba claro. Esa era la última noche que dormiría en vida.

-Al menos…aprovecharé.-dijo mientras cerraba los ojos que estrechaba a su hermanita hacia si.-Lo prometo, Tenten. Te protegeré.

Bueno aquí el final del cuarto. Esto se pone interesante.

¿Qué le pasará a Aya? ¿A Tenten? ¿Qué secretos y causas revelaran?

Todo esto en el siguiente capítulo.

Nekos Dream-sempai, espero te guste.

Reviews, gracias.