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UNA NUEVA AVENTURA
Venga, Ash, ánimo, tampoco es algo tan complicado lo que tienes que comprar. No hacía otra que repetirme mentalmente esa frase, pero aun así, seguía completamente indeciso.
¿Por qué tenía que yo a comprar… esas cosas? Es algo muy vergonzoso.
Suspiré, y decidí llamar a Clemont, ya que al menos, si iba con él, la vergüenza la pasábamos los dos, aparte de que no quería ir solo. Sonreí satisfecho cuando mi rubio amigo me dijo que me acompañaría dónde necesitase, y le indiqué el lugar dónde me tenía que esperar.
—¿Cuál es la urgencia? ¿Y para qué me citas en el supermercado? —me preguntó en cuánto llegué al lugar acordado.
—Bueno verás… se encuentra enferma, y me pidió que le comprara una cosa.
—¿Qué es lo que le pasa, está bien? ¿Y qué es lo que necesita?
—Bueno… ella tiene lo que suelen tener las chicas… —susurré, con mis mejillas sonrojadas—… y me pidió que le comprara eso, ya sabes, lo que las chicas necesitan cuando tienen eso.
—Ash, porque sé a lo que te refieres, sino cualquiera te entendería con esa explicación —vi que suspiró—. ¿Tanto alboroto por eso?
—Pues sí, es algo que ya sabes, a los chicos les da algo de vergüenza comprar, ¿no?
—Bueno, entremos y busquemos lo que necesita. Es algo vergonzoso, pero no creo que sea difícil tener que comprarlo.
Los dos entramos al supermercado, saludando a las personas que estaban atendiendo en las cajas. Fuimos hasta la zona de higiene íntima, me imagino que tendrán que estar ahí. En ese pasillo, había varios estantes con cajitas de todas las marcas, tamaños, colores… ¿había tantas cosas para eso?
—¿Cuáles son las que te ha pedido Serena que compres? —me sacó de mi trance Clemont, pero me quedé pensativo.
—Uhm… no tengo ni idea, yo pensé que esto era venir y coger unas y ya, no que tuvieran tantas marcas, modelos, tamaños…
—Pues claro que es así, ¿qué te hacía pensar que sólo había de un tipo? A ver, qué te pidió, ¿esto o esto? —me enseñó una caja de una especie de toallas pequeñas, y la otra que eran ¿unos tubitos? ¿para qué demonios servían los tubitos?
—Eh… ni idea. ¿Qué es eso? —le señalé la caja de los tubitos.
—Son tampones, también se usan cuando se están en esos días, algunas chicas los prefieren antes de que las toallas sanitarias, porque se sienten más seguras y limpias —me explicó, como si fuera un experto en la materia.
—¿Eso también se usa? ¿Y cómo? —noté cómo Clemont se sonrojaba, y se acercaba para susurrarme la respuesta. Creo que acabé de ponerme tan rojo como mi gorra.
—¿Pika? —Pikachu se había bajado de mi hombro, y tomó una caja de toallas sanitarias.
—¡Hey! No cojas eso, dame —se la quité de sus patitas, y la miré—. Mejor le compro esto en vez de los tapones esos, vaya que Serena se enfade de que le compre esto y piense mal de mí.
—Tampones, se llaman tampones, no tapones. Y no pensaría mal de ti, es algo común y corriente que compran las chicas. Pareces nuevo en estas cosas, Ash.
—¿Y qué quieres? Soy chico, en la vida he necesitado ni necesitaré estas cosas, y tampoco tengo hermanas que me hubieran encargado comprar estas cosas —me justifiqué.
—Vale, pero ahora tienes una novia, y debes saber también cosas de mujeres. Venga, elijamos unas para comprar, nos están empezando a mirar raro los clientes.
Y era cierto, varias personas nos estaban mirando algo extraño, pensando qué hacían dos chicos parados delante de los estantes de higiene íntima para mujeres, cogiendo cajas y volviéndolas a soltar.
—Bien, pues entonces acabemos con esto rápido, esta misma —tomé una de ellas, mirando la etiqueta—. ¿Con alas? ¿Qué quiere decir esto?
—A ver, es para que se sujeten bien a la ropita íntima, también están las que no tienen alas. También están las que son más grandes, más pequeñas, las nocturnas.
—¿Nocturnas? ¿Qué hay que ponerse unas específicas para dormir?
—Sólo si las chicas quieren usarlas. ¿Sabes cuánta cantidad tiene Serena en sus días? —ahora sí que mi cara, no es que estuviera como mi gorra, sino que sobrepasaba ese rojo.
—¿Cómo quieres que sepa yo eso sobre Serena? Ni que fuera una cosa que ellas fuesen contando a un chico, por muy novio que sean.
—Pues Korrina sí me cuenta esas cosas, y no es la primera vez que he venido a comprar.
—Por eso veo que entiendes tanto de estas cosas. ¿Y no te da vergüenza venir a comprarlas?
—Estoy ahora mismo comprándolas contigo, ¿no?
—Me refiero venir solo.
—Vale, la primera vez da algo de vergüenza, pero luego es algo tan normal y común que no tiene nada de malo en que venga un chico a comprarlas. Venga, elije estos mismos, que son los que usa Korrina.
—¿Seguro que estas están bien? —dudé, al ver que eran esos taponcitos.
—Bueno, es que tampoco te ha especificado cuáles usar, así que no creo que haya algún problema con que le lleves esto, total, la mayoría de las chicas lo usan.
—Pero… no sé si Serena los usa… Bueno, que sea lo que sea, me llevo estos, que ya estoy tardando mucho —me decidí por la caja que me había mostrado Clemont.
—¡Pika! —Pikachu se volvió a subir a mi hombro, y fuimos hasta la caja. Me puse en la que atendía un chico, para que me diera menos vergüenza, pero justo cuando me iba a tocar, lo llamaron por megafonía y lo sustituyó una mujer. Perfecto.
Sonrojado, puse la caja encima del mostrador, y la señora, sin inmutarse, me dijo el precio, le di el dinero y me devolvió el cambio. ¿Ya está? ¿No dijo nada? ¿No pensó nada de que un chico comprara esto? ¿Era una cosa tan simple y normal que un chico compre estas cosas para chicas?
Me despedí de Clemont, agradeciéndole que me hubiera acompañado a comprar, y me fui directo a casa, que ya llevaba mucho tiempo desde que me marché y Serena se estará preguntando a dónde fui a comprar lo que me pidió.
—¿Serena? —pregunté una vez entré, y su vocecita me dijo que se encontraba en el baño.
—¡Menos mal, Ash! Por fin apareces, te he estado esperando un buen rato. Ya me duché y te estaba esperando para poder cambiarme.
—Perdón, perdón, es que no sabía qué comprar exactamente, así que te traje esto, que me dijo Clemont que Korrina los usa —le di unos golpecitos a la puerta del baño, y me indicó que entrara. Se encontraba con el albornoz rosa, sentada esperándome.
—¿Qué es esto? ¿Es que… no había toallas sanitarias?
—¿No es esto? Clemont me ha dicho que esto lo usan las chicas para esto, y que Korrina lo usaba, por eso lo he comprado —respondí, algo desconcertado, ¿Clemont me había mentido?
—Sí, si esto se usa sólo que… yo nunca he usado esto… no sé cómo ponérmelo… —se sonrojó.
—¡Perdona! Si quieres voy ahora mismo y lo cambio por lo otro —no me puedo creer que haya metido la pata de esta forma.
—No te preocupes, no te preocupes, aprendo a utilizarlos —desvió la mirada, con su rostro aún sonrojado, esto… Ash… ¿te importa ayudarme a intentar utilizarlos?
—¿Eh? —un momento… esto se supone que Clemont me dijo cómo se usaban… eso quiere decir que… ¿tengo que ver…? ¿Serena me permite…?
No supe nada más, sólo oía a lo lejos los llamados desesperados de Serena, pero mis ojos no paraban de dar vueltas, esto es demasiado para mí, para sólo llevar tres meses de novios. He subido de nivel demasiado rápido, no estoy preparado para esto todavía.
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By: AniBecker
MUCHAS GRACIAS POR LEER
Dejamos saluditos especiales a: SaikouZe ¡Muchas gracias!
