-" ¿Sigues aquí?" – el espíritu de Nicholas apareció sentado en su cama
Sequé rápidamente la lágrima y miré al espíritu
-Sólo quería ver tu habitación
-" Eres igual que Joe, viviendo de los recuerdos" – suspiró
-Tú habrías hecho lo mismo si todo fuese diferente
-" Si lo sé"
Me levanté y me senté a su lado
-" No me mires así mi vida " – su mano se posó sobre la mía pero no la atravesó.
Un frío recorrió mi brazo, pero fue grato, sentía la mano de Nicholas sobre la mía, como lo había hecho hace cuatro años atrás
-¿Por qué no me atravesaste? – le pregunté como una pequeña niña. Sólo se encogió de hombros
-" Supongo que aquí mis vibraciones son más fuertes"
-Te quiero conmigo – me acerqué a él
-" Siempre lo estuve tesoro" – me miraba fijamente a los ojos – " Nunca te dejé, como la última promesa que te hice"
-Quiero saber dónde estás
-" Deja que el tiempo tenga su tránsito amor, pronto estarás conmigo y nadie nos podrá separar jamás"
-¿Voy a morir?
Él negó
-" Ya te darás cuenta mi vida, yo me preocuparé de que no mueras. Yo soy tu ángel guardián"
Sonreí
-Te Amo – le dije en un susurro
-" Y yo te amo más" – acarició mi mejilla
-Esperaré Nicholas – lo miraba atentamente, no quería que desapareciera como las últimas veces – esperaré el tiempo que sea necesario para volver a tenerte conmigo
-" Sólo prométeme una cosa"
-Lo que sea…
-" Ten cuidado con Alexander"
-¿Por qué?
-" Yo sé lo que te digo, ten cuidado con él"
-¿¡Melissa, te quedarás para cenar! – El grito de Joe hizo desaparecer la imagen de Nicholas y me hizo volver a la realidad
-¡Claro que sí! – me levanté, me sequé las lágrimas, salí de la habitación cerrándola con llave y volví a la cocina donde estaba Joe con su esposa esperándome para cenar…

Fue una hermosa velada con los chicos, reviviendo momentos con Joe y conociendo mas a Nathy, que me ha caído muy bien, es un buen apoyo… agradezco que Joe la conociera en un momento como la guerra.

Luego de terminar de comer y conversar con ellos regresé a mi hogar, en donde me esperaba Alexander con una mirada de acusación y de brazos cruzados.

-¿Estas son horas de llegar? – me dijo cuando abrí la puerta de la casa
-Pase la tarde fuera – le respondí sin importancia y cerré la puerta
-Son las doce de la noche, ¿a eso lo llamas pasar la tarde?
-Por favor Alexander, he llegado más tarde del trabajo y tu no dices nada
-Era porque venías del trabajo, ¿dónde estabas?
-" No le respondas" – la voz de Nicholas se hizo presente en mi mente
-¿Qué cosa? – dije sin entender. A los segundos la figura de Nicholas se apareció detrás de Alexander
-¿Dónde estabas? – Alexander me tomó con fuerza de los brazos y me aprisionó a la pared, provocando que mi cabeza chocara en ella
-" No le respondas o será peor" – La imagen de Nicholas aún estaba presente a espaldas de Alexander. Le hice caso y no le respondía a mi novio
-¡Demonios! ¿¡Dónde estuviste! – subió una mano y me dio una cachetada. Pude ver la cara de odio que puso Nicholas por la acción de Alexander
-Y-yo… - le iba a responder pero me tiró al suelo y se alejó maldiciendo a todo el mundo, especialmente a Nicholas. Mi reacción llegó luego de varios minutos transcurridos, obviamente empecé a llorar y me toqué la mejilla, lentamente me senté y toqué mi cabeza, que dolía al contacto
-" Era mejor que no le respondieras amor" – me dijo Nicholas arrodillado frente a mí
Volví a llorar
-Yo no le hice nada Nicholas, me golpea sin razones…
-" Es mi culpa" – suspiro – " Lo siento"
-No es primera vez – me levanté y sentí cómo el piso se movía bajo mis pies
-" Tienes que salir de aquí, yo no puedo hacer algo por ti, soy un fantasma… ¿lo olvidas?"

Le hice caso, subí al segundo piso, guardé lo más que pude de ropa en mi maleta y bajé sigilosamente a la primera planta

-¿Qué haces con eso? – Alexander me quitó la maleta y la tiró cerca de la puerta, luego me tomó de las muñecas - ¿A dónde crees que vas?
-Lejos – le dije con dolor – suéltame
-¿Te irás a la nada? – Levantó mis manos y las retorció, un grito ahogado salió de mis labios y más lágrimas comenzaron a caer - ¿Te irás con tu ex prometido muerto?
El espíritu de Nicholas apareció detrás de Alexander e intentó atacarlo, pero su cuerpo atravesó el de él
-" No le respondas"– me alertó otra vez y se alejó chocando con una lámpara, que de milagro, hizo ruido y desconcentró a Alexander. En ese momento con Nicholas descubrimos que él si podía hacer presencia en la habitación.

Pude ver de cómo un momento a otro la lámpara caía sobre la cabeza de Alexander provocando que éste cayera al suelo y me liberara

-" Corre"– fue la dirección de Nicholas, no lo dudé tomé mi maleta y corrí fuera de esa casa, con los gritos de Alexander detrás de mí.

Ágilmente lancé mi maleta a la maletera del auto y subí al lado del conductor, dándome un pequeño respiro. Con mis ojos cerrados comenzaba a imaginarme mi vida ahora, escondida de Alexander y viviendo de mi boba fantasía. Porque eso era Nicholas, una fantasía que nunca desapareció, una fantasía que me está sacando de la realidad, una fantasía de la que no quiero salir.

Tengo que hacer algo – dije en voz alta y me marché en el auto

Semanas Después

-Vuelve Melissa – la voz arrepentida de Alexander se escuchaba de la otra línea
-No… no volveré para que me vuelvas a tratar de la manera que lo hiciste hace unas semanas
-Última vez, lo prometo
-No, ya te lo dije – le corté y quedé mirando un punto indefinido de mi oficina.

Desde que me marché de la casa de mi novio me fui al lugar donde me sentía cómoda, con alguien en quien confiar, con la persona que me conocía desde hace años… la casa de Joe Jonas.

-¿Qué ocurrió? – me preguntó Joe preocupado al abrir la puerta de su hogar. No le respondí, lo abracé y comencé a llorar en sus brazos
-Joe – Nathy se acercó a su esposo y me vio llorando - ¿Qué ocurrió?

Mi amigo me miró al rostro y acarició mi mejilla

-¿Qué te hizo? – Me miraba confidencialmente

-Déjame vivir con ustedes – intentaba de hablar con claridad, pero me era imposible con la desesperación que tenía en ese momento

-Entra Melissa – Nathy tomó mis maletas y entró a la casa con ella – claro que puedes vivir con nosotros

No sé cómo les podré agradecer a los chicos lo que han hecho por mí, darme un nuevo hogar en menos de un mes. El teléfono de la oficina volvió a sonar, supuse que era Joe porque era el único que se sabía mi número directo.

-¿Qué cuentas? – le dije a mi amigo
-Creo que soy de exclusividad – rió
-Eso pasa porque eres el único que tiene mi número directo
-¿Y tu novio?
Bufé

-Cambié el número, no soy una estúpida
-Esa es mi boba
-"Gracias", ¿para qué llamabas?
-Nathy está cerca de tu oficina y me dijo que te llamara por si estabas libre
-Si estar mirando a la nada y pensando en qué habrá de cenar es estar libre, pues sí, lo estoy
-Ok, le diré que pase por ahí
-Esta bien – corté la llamada, tomé mi abrigo y salí de la oficina, en el camino por los pasillos me encontré con mi secretaria que venía corriendo con una montaña de papeles en sus brazos
-Señorita Johnson – me llamó mi secretaria
-Dime – le dije a la joven castaña – Claire
-Tiene junta el miércoles a las 7 de la tarde, con la nueva escritora
-¿Con Harrison?
Ella asintió
-Pero yo la había pasado al nuevo editor
-Sí, pero ella quiere que usted le edite su libro
Suspiré, lo que menos quería en este momento era demasiado trabajo
-Está bien, pero que sea a las 5
-Gracias señorita Johnson – se retiró dejando volar unos papeles, de seguro era de reciclaje

En el ascensor me encontré con los diseñadores, que para decir verdad no estaban para nada mal.