LOBEZNO

Si tía Gwen disparaba el hombre lobo que les cubría las espaldas hubiera saltado contra ellos. Si corrían el hombre lobo frente a ellos les hubiera destrozado. ¿Qué hacer? Si hacían cualquier movimiento rápido cualquiera de las dos bestias hubiera hecho picadillo con ellos ¿Quién se podía salvar? ¿Tía Gwen? No, ella no correría, ella tenía la sangre fría de dispararles a cualquiera de los dos hombres lobo ¿Fossey? No, el pobre estaba petrificado por la impresión ¿Thad? No, no podía abandonar a su familia.

Parecía que el tiempo se había congelado en ese momento, no había ni atrás ni adelante. Las ventanillas estaban cerradas… Las ventanillas ¡Un momento, eso podía funcionar! Thad tragó saliva, si al menos tuviera más tiempo para pensar en un buen plan de contingencia y no en una estupidez como esta…

A la cuenta de tres- musitó bajito para que solo la dama inglesa y el niño le escucharan- Fossey saltas a la derecha, hacia esa ventana. Tía Gwen saltas a tu izquierda, la puerta está cerrada pero estoy seguro se vencerá con tu peso.

¿y tú?- preguntó la señorita Conliffe.

A la de una- Thad no contestó- a la de dos… ¡A la de tres!

Aunque no les gustaba el plan, ambos obedecieron. Fossey saltó justo a tiempo ya que el lobo detrás de él levantó la zarpa derecha para ensartar al niño, tía Gwen saltó a la izquierda derribando de una sola intención la puerta justo en el momento en que el hombre lobo frente a ella intentaba atraparla por el hombro.

¿Cuál era el plan de Thad? Carnada, él no corrió ni salto, cuando vio que la bestia de atrás estaba a punto de atrapar a Fossey el joven americano lo tomó por la peluda extremidad para lanzarlo contra el lobo frente a él.

La bestia gruñó al ser tomada por sorpresa. Pero al menos derribó al otro lobo que les bloqueaba el paso.

Thad estaba a punto de celebrar que su plan hubiera funcionado pese a lo estúpido que había sido cuando el techo sobre él se desplomó, el americano a penas y pudo moverse cuando ya había otra de esas cosas peludas y apestosas parado justo donde él había estado. Éste era el doble de grande y por el brillo maligno en sus negros ojos no iba a ser igual de sencillo el engañarlo.

Lo único bueno era que éste parecía no haber reparado ni en tía Gwen que se atrinchero en los sillones del compartimiento en donde se había escondido o en Fossey que pese a haberse cortado el brazo izquierdo estaba firmemente sujeto al otro lado de la ventanilla.

¡Eh, bestia!- llamó Thad dando unos cuantos pasos hacia atrás- ¡Sí tú apestoso!

¿Qué rayos estaba haciendo? Ni idea, lo único que quería era que este nuevo peligro no se fijara en su familia.

El nuevo recién llegado aulló con todas sus fuerzas mientras se lanzaba de un salto contra Thad, éste intentó hacerse a un lado pero no fue lo suficientemente rápido, el lobo le había caído encima…

Lo primero que había pensado era en salir corriendo de ahí, pero justo cuando estaba a punto de irse escuchó la voz del joven que había intervenido en su favor contra el guardia.

Nadie iba a decir que la hija de Maleva no pagaba sus deudas. Cuando logró llegar hasta donde escuchó al americano vio como uno de los hombres lobo estaba encima de él. Sin ningún miramiento sacó una pequeña daga de plata y se la clavó en el lomo a la bestia.

No hay pecado en matar a una bestia- musitó la joven gitana- pero si en dejar morir a un hombre…

Tía Gwen también salió al momento con su arma cargada justo al mismo momento en que Fossey volvía a meterse al tren.

Los dos hombres lobo que les habían cerrado el acceso se fueron a buscar alguna otra víctima después de ver que el de mayor tamaño había caído.

¡Thad!- gritó aterrada la señorita Conliffe.

¿Señor Thad?- preguntó Fossey.

La gitana entendió al momento que esos tres eran parte de la misma familia así que indicó le ayudaran a quitarle de encima al americano esa mole peluda.

Creo que me rompió una costilla- trató de sonreír Thad.

Tía Gwen dio un suspiro de alivio. Thad no estaba herido.

Será mejor irnos de aquí- Thad se puso de pie- Gracias- le sonrió a la gitana.

¡Qué miedo señor Thad!- gritó Fossey.

Tía Gwen y la gitana se movieron hacia la entrada del corredor de ese vagón, Fossey estaba a punto de pasar junto al lobo con el puñal en la espalda cuando éste en un movimiento reflejo levantó la garra para clavársela al niño. Thad no tuvo ni tiempo de alertar a su pequeño amigo cuando se vio a si mismo empujando al pequeño y escucharse gritar de dolor.

Tía Gwen giro solamente para gritar a su vez. La zarpa se había incrustado en el costado de Thad. La gitana abrió la boca pero no emitió ni un solo sonido.

Pese al dolor Thad logró jalar la daga de la espalda del animal y cortar la zarpa. La bestia ya estaba muerta cuando cayó de espaldas y Thadeus retiro de su piel herida la mano mutilada de un hombre y no la extremidad peluda de un animal.

Salgamos de aquí- fue lo único que dijo antes de caer de rodillas.

¡Ahora es uno de ellos!- dijo de pronto la gitana- ¡Será mejor matarlo!

¡NO!- gritaron Fossey y tía Gwen.

Es mi única familia- dijo la dama inglesa- Ohhh Thad ¿por qué lo hiciste?

¡El señor Thad me salvó! ¡Yo no dejaré que lo maten!- Fossey comenzó a llorar.

La gitana gruñó algo que ninguno de los dos entendió.

-Solo nos traerá problemas… Salgamos de aquí

Continuara…