Hola, única persona leyendo esto. Es de madrugada y escucho canciones ochenteras de amor. Y como es día de reyes, seré el maguito explosivo y traigo un capítulo nuevo, de regalo.
El título de este capítulo hace referencia a... Bueh, si no lo supieran, no estarían leyendo esto. (para los que aún así no saben, de Yo Nunca Vi Televisión, el opening de 31 Minutos. Y, hablando alegóricamente, del mundo interior de un personaje)
31 Minutos no me pertenece, pero aún no canten victoria.
"¿Puedes creerlo? Y luego todavía pone sus morros y me dice paso por ti a las 7" imito su voz "¿Quién se cree que es? Por supuesto que mi reality está en el programa porque a todos les interesa, no como sustituto de su estúpida sección. ¿En qué estaba pensando ese idiota, que si me hablaba feo iba a caer en sus redes? Pero no me importa ¡Mira cómo no me importa! Es más, ni siquiera le voy a hablar, que sepa que salgo con él sólo por la comida gratis. Sí, me arreglaré muchísimo y saldré a cenar con él, para que me vea y le duela, y a ver si vuelve a ponerme esos morritos estúpidos que tiene. Pero no me importa. En absoluto."
La muñeca a la que le contaba esto sólo puso los ojos en blanco. Las muñecas no hablan, pero a veces se mueven.
"Bueno, pero logró su cometido: desde que llegaste no has dejado de hablar de él" parecía decir.
"Ay, cállate Mariloli. Tú no sabes nada. Ya verá, ni siquiera voy a hablarle. Voy a disfrutar mi comida gratis y no le dirigiré una palabra. Ni la mirada le dirigiré. Ya verá"
…
"…Y Coágula me dice: ¡Esa no es una momia, es mi abuela!" imitabas tan bien la voz de Coágula Espátulo que me volvían a salir lágrimas de la risa.
Riendo, me sequé las lágrimas con un pañuelo. En la misma mesa, te sostenías los costados mientras reías a carcajadas. La gente nos hubiera visto extraño, pero elegiste un restaurante pequeño, al aire libre y en medio de la nada, estábamos solos.
"No, pero ya en serio: El Zombi Espacial es la mejor película del mundo, ¡Lo juro!" dijiste, respirando hondo para serenarte.
"Claro que no, es Le Rodnalpser" respondí, muerta de risa.
"¿Qué tiene de bueno esa película aburrida?"
"Le Rodnalpser es un análisis de la naturaleza inherentemente malvada de un hombre que intenta recuperarse de su adicción, con una brillante alegoría de sucesos paranormales"
"¡El Zombi Espacial tiene vísceras! ¡Y romance! ¡Y un zombi espacial proveniente del espacio! ¿Qué puede ser mejor que eso? " Preguntaste "Mi parte favorita es el final, porque el Dr. Jones y la científica Linda Lovelace por fin se besan"
"Eres un cursi, Mario Hugo" suspiré
"Prefiero el término romántico empedernido" dijiste, con ese tonito impostado que a veces se te sale "Pero, ¿no crees que el clímax es de las mejores escenas del cine, cuando revelan que el zombi ataca porque…?"
"La cena está servida. Bon appetit" llegó el mesero, interrumpiéndote, y dejamos de hablar porque empezamos a comer del mismo plato de espaguetis. Pensé que ibas a imitar la wea de la película de Disney, de los perritos besándose por accidente; estábamos en un lugar parecido, la luna estaba llena y se escuchaba a lo lejos música romántica. Pero fuiste decente, cortabas cuidadosamente los largos espaguetis antes de comerlos.
Al terminar la cena no me pediste nada más, sólo pagaste (usaste vales de despensa y esperaste que no me diera cuenta), me ayudaste a levantarme de la silla y me guiaste a tu auto. Ni siquiera hablamos todo el camino de regreso, cuando veía que apenas podías ver por el parabrisas, y que los demás conductores sólo podían ver tus orejas arriba, alertas.
Cuando caminábamos a mi departamento, estaba pensando cómo despedirme, pero mirabas la luna y empezaste a hablar:
"Hay una leyenda Chihuahuense (no por mi raza, sino por el estado mexicano) que dice que el coyote le ladra a la luna porque está enamorado de ella. Que lo que nosotros escuchamos como aullidos son canciones de amor, porque sabe que nunca podrán estar juntos." Te miré, pero tenías la mirada vidriosa clavada en la luna llena. "Los coyotes son parientes de los perros; es fácil ver de dónde viene ese gen de la mala suerte"
"¿De eso era tu nota?" pregunté y asentiste con la cabeza sin mirarme. "Mario Hugo, yo…"
…Lamento todo lo que pasó, nunca debí multiplicarte por cero. Es que no pensé que fueras así. Me divertí hoy, y no quiero que seamos dos extraños. Éramos los mejores amigos, ¿lo recuerdas? Extraño eso. Dime que tú también me has extrañado. Por favor...
"…Creo que esa nota hubiera sido interesante" terminé, odiándome por ser tan cobarde.
"Sí lo era." Respondiste y la luna brillaba tanto que parecía que era de día. Te veías increíblemente triste, y sonreíste para disimular y quitarme la culpa, pero esa sonrisa de algún modo sólo logró hacerte ver aún más triste, y a mí más culpable. "Buenas noches, Patanita. Gracias por tu tiempo." No te despediste de beso, aunque esperaba que lo hicieras; sólo tomaste mi ala, le diste un leve apretón, y me dejaste ir.
Entré a mi departamento, sintiendo una pesadez que no sentía desde Guaripolo, encendí las luces y todas mis muñecas estaban sentadas en el suelo de la sala-comedor-cocina-cuarto de TV.
¿Y? ¿Cómo te fue?, parecían preguntar
"Estuvo… bien. No me mires así, Maripepa. Me divertí. Digamos… que está en periodo de prueba."
...
"¿Periodo de prueba? ¡¿Como si yo fuera un software que tienes 30 días para usar antes de que te lo cobren?!" pregunta Mario Hugo muy indignado cuando llego a esa parte del relato.
"Perdón, pero… sí."
"Yo nunca te tuve en periodo de prueba, yo te compré sin preguntar… Ok, eso no sonó bien" empiezo a reír y después de un rato ríe conmigo.
"Pero eso ya no importa, Mario Hugo, porque…" empiezo y al girar la silla del escritorio salta sobre mi regazo y me mira con esos ojotes que tiene.
"¿Porque pasé la prueba y estamos juntos?" me rodea con los brazos y empieza a darme besitos en el cuello, que me dan cosquillas y mariposas que hace una semana no han vuelto a ser murciélagos. Aunque me encanta, lo levanto en vilo sin esfuerzo y lo deposito en el suelo, para que deje de distraerme. Son las cuatro y cuarto; a esta hora todo se siente con más intensidad y no necesito ponerme romántica, necesito pasar el examen.
"No, porque tengo que estudiar química. No esa química, ésta" digo, y estampo el libro sobre su trompita que esperaba un beso mío.
"Pero si me estás contando cosas muy interesantes…" dice con un tonito adulador y se acomoda a mis pies sentado de cazuelita. "Después de la cita, ¿qué pensaste? ¿Que era un bombón hermoso y desconocido que necesitabas tener para ti?"
"Que eras un idiota" respondo, pero le sonrío. "Pero eso estaba a punto de cambiar."
La leyenda existe, pero no sé si es Chihuahuense. Sólo sé que es del norte de México, ve tú a saber el estado. Aunque hay una canción de PedroPiedra que es de un perro que se enamora de la luna, yo hice un animatic de examen final con esa historia. Pero menos de mí.
Todas las muñecas de Patana se llaman Mari-algo, porque puedo y es divertido. Y como buena estudiante pobre, su departamento es tan pequeño que su cocina-sala-comedor-cuarto de tv es el mismo cuartito. También es divertido. Y cierto.
La niña está cediendo, ahora qué pasara...?
