¿Kaminaga-san jugando y riendo con un pequeño gatito?

Todas las chicas del Kurogumi miraban la escena a través de las ventanas con la boca abierta

¿El mundo se había vuelto loco?

¿Dónde había quedado la seria y fría chica que se la vivía estudiando?

Shutou Suzu, ¡Esto era obra de Suzu!

¿Cómo paso?

Bueno, comencemos por el principio, cuando a Suzu le dieron la noticia de que tendría una compañera de habitación se puso más que feliz pues deseaba tener algo de compañía. Kouko resultó ser una buena compañera de habitación, tranquila, amable y muy responsable. No era muy expresiva, pero eso no impidió que ambas llegaran a conocerse muy bien. Sin embargo a la peli azul le habría gustado que su compañera de habitación saliera un poco de su estricta rutina, que por un día dejara de lado sus libros para salir y divertirse junto a ella. Suzu en más de una ocasión invito a la chica a salir juntas y hacer alguna cosa divertida, pero la joven siempre se negó

"Debo esforzarme para ser la mejor, quiero que Irena-sempai esté orgullosa"

A Shutou no le disgustaba, de hecho admiraba el duro trabajo de Kouko, sin embargo estaba decidida a dar un respiro a su linda compañera y para ello se valdría de su "peludo secreto".

La peli azul puso su pequeño plan en marcha aquella tarde, antes de que Kouko llegara al dormitorio tomo su forma felina, Suzu era un gatito pequeño de apariencia tierna, sus grandes ojos dorados eran muy brillantes, su pelaje rayado era de un tono azul claro con líneas atigradas de color azul oscuro, una diminuta campana pendía en un listón rojo atado a su cuello, un felino ágil y muy inquieto al que pronto su estudiosa compañera de habitación tendría que hacer frente.

Shutou aguardo paciente, oculta debajo de su propia cama hasta que por fin escucho el sonido de la puerta siendo abierta, un minuto más tarde la chica de cabello negro entro a la habitación, como siempre, se dirigió a su pequeño escritorio y comenzó a sacar sus libros y cuadernos para hacer sus deberes

"Llegó la hora" pensó Suzu, salió de su escondite dirigiéndose hasta su compañera quien ya había tomado asiento, salto con elegancia hasta la superficie del escritorio asustando a Kouko

-¿PERO QUE DEMONIOS...? ¿Qué hace un gato aquí?- por toda respuesta recibió un maullido, el pequeño gatito se recostó sobre el escritorio mostrando su suave barriga esperando que la sorprendida chica le regalase un par de caricias, pero esta lo miro inexpresiva

-No puedes estar aquí, vamos te llevare afuera para que puedas volver a casa- tomo al gato entre sus manos alejándolo un poco de sí misma, pues temía que el animalito pudiera arañarle, abrió la puerta y puso al gato en el suelo para que éste pudiera irse, pero el minino tenía otros planes, se escurrió entre sus pies y entró corriendo al dormitorio, ella lo siguió para atraparlo y sacarlo de ahí, encontró al felino sobre su escritorio una vez más, solo que esta vez sujetaba entre sus fauces uno de sus libros

-¡Oye tú! ¡Deja eso ahora mismo!- el gato la miro con sus grandes ojos brillantes, como desafiándole a que se acercara, ella lo hizo, pero tan pronto dio un paso el gato salto al suelo y comenzó a correr, Suzu sonrió internamente al ver que la puerta había quedado abierta

-¡Devuélveme eso! ¡Regresa aquí gato ladrón!~ la persecución a través de los pasillos les llevo a las afueras de los dormitorios, un bonito atardecer bañaba de luz rojiza los jardines del lugar, pero poco le importaba el paisaje a Kouko, ella solo quería su libro de vuelta, pero había perdido de vista al gato, miro a su alrededor pero no lo encontró por ninguna parte, sin embargo, sobre el césped yacía su libro

"Menos mal que ese pequeño ladrón no se lo ha llevado" pensó la chica agachándose a recogerlo.

"Hora de jugar Kouko-chan"

El minino azulado saltó sobre el hombro su linda presa

-¡Basta! ¡¿Qué crees que haces?!- Kouko trato de quitarse al gato de encima pero este último comenzó a hacerle cosquillas en su cuello desnudo con su ondulante cola y sus largos bigotes

-Por favor detente... Basta... Basta ya gatito...- La chica de los ojos verdes no resistió más y comenzó a reír, ese tierno ladrón peludo estaba haciéndole muchas cosquillas. Aquello era lo que Suzu estaba esperando, la seria chica de fría mirada y actitud calmada ahora reía a carcajadas, sus pálidas mejillas se habían cubierto de rubor, sus gafas pendían de una de sus orejas y sus ojos brillaban intensamente

"Te ves preciosa al sonreír Kouko-chan" pensó Suzu al ver la gran sonrisa que iluminaba aquel rostro, son embargo su momento de distracción le valió ser atrapada por Kouko

-¡Te atrape ladrón!- las delgadas manos de la chica comenzaron a hacer cosquillas sobre la barriga del gato, el felino trataba de liberarse del "castigo", el juego se prolongó por un largo rato, persiguiéndose y riendo, sin ser conscientes de que gran parte de sus compañeras les miraban, pues estaban a un costado de los dormitorios, pero por el momento eso no les importaba, ambas estaban teniendo un gran momento de diversión.

Kouko volvió a su dormitorio con el pequeño gato, el cual ronroneaba feliz en sus brazos

"Espero que a Shutou-san no le moleste el gato" pensaba Kouko, pues tenía toda la intención de conservar a su nuevo y esponjoso amigo.

En el dormitorio la chica miró al gato con detenimiento

-Tus ojos son lindos... Aunque me recuerdan un poco a los ojos de Shutou-san... Si, ella tiene lindos ojos- De haber estado en su forma humana, Suzu se habría ruborizado, gran deleite le causó saber que no le era del todo indiferente a su compañera de habitación

"Kouko-chan tal vez algún día tú y yo podríamos..." Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la chica frente a ella

-Te mostrarte algo gatito, es un secreto...- ante los ojos de Suzu, Kouko cambio de forma. Al parecer ella no era la única con esa extraña habilidad, pues ahora frente a ella estaba una preciosa minina de negro y brillante pelaje con grandes ojos verde azulado

"vaya vaya Kouko-chan, eres toda una cajita de sorpresas".