Dormidos
"...tuya soy tuya, la vida parece una tontería cuando no estás,
tuya mucho más de lo que jamás me atreví a pensar."
Bueno, aquí estamos otra vez, en el sitio en el que comenzamos, su apartamento; ahora con las cortinas abiertas me parece menos serio, menos frío, pero sigue igual. La corbata de Neville sigue sobre el sillón, los calcetines que traía ayer continúan en la mesa de centro, alcanzo a ver la copa donde me tomé el último ron de la noche, antes que pusiera su mano en mi espalda para besarme tímidamente; presuroso corre a levantar todo el tiradero que hicimos, sin pensar en eso, que lo hicimos los dos.
-Déjame ayudarte. –Propongo, pero no dice nada y se apresura a arreglar todo con un movimiento de varita, sonríe nervioso y se vuelve a verme.
-¿Quieres tomar algo? –Pregunta por cortesía, se le nota en los ojos cansados que ansía dormir.
-No, no quiero que terminemos como anoche con lo cansado que luces. –Otra vez me paso de sincera, se sonroja hasta las orejas y pasa corriendo a la cocina cargando los vasos y las botellas vacías.
-¿Por qué no te recuestas y duermes?... –Invoco con mi varita algunos papeles pendientes y libros que tengo que revisar, los pongo sobre la mesa y me siento. -...yo trabajo aquí, prometo no tocar ni mover nada.
-¿No tienes sueño? –Pregunta intrigado, si no mal recuerdo, ninguno de los dos pegó ojo anoche, bueno quizá él sí; yo no, permanecí mirando el techo y su hombro desnudo hasta que salió el sol, jamás me había parecido más interesante contarle a alguien los lunares de la espalda.
-Un poco, pero tengo que enviar esto...descuida, si llaman a la puerta prometo esconderme en el baño. –Se queda perplejo ante el comentario, entra en la cocina y vuelve con una jarra de agua que pone ante mí con un vaso, luego tras un minuto en que pelea internamente sobre si será educado dejarme, se decide y sigue por el pasillo.
Pasan unos minutos, leo, avanzo en el trabajo, pero al cabo de un rato, como que las ideas del informe ya no me son claras, me quito los zapatos y subo los pies al sillón para ver el sol por la ventana; es tarde, cae el ocaso y yo estoy ahí, en el mismo sillón donde todo comenzó por influencia del alcohol. Ojalá pudiera dormirme aquí sentada, entre su aroma y su presencia, pese a no tenerlo al lado, se siente alrededor.
-Luna. –Llama, me he sobresaltado, debí estar quedándome dormida, miro al pasillo como si estuviera ahí mirándome.
-¿Si? –"Será que no se siente cómodo conmigo aquí". –Neville, quizá debería irme a mi casa…
-No...¿puedes venir por favor? –Su voz suena ahogada por el sueño, me levanto, no me he puesto los zapatos, corro hacia la puerta y abro, está acostado sobre su lado derecho, con los ojos cerrados.
-Neville. –Susurro, me acerco a la cama, parece que se ha quedado dormido, no tiene puestos los zapatos y luce apacible; sí, definitivamente mejor me voy a mi casa.
-Ven...ponte aquí junto a mi. –No abre los ojos, sólo lo murmura y sin saber bien qué debo hacer me acuesto a su lado, boca arriba, mirando al techo, él no se mueve, sigue así, sólo a mi lado y ya. Nerviosa como ahora, creo que nunca me había sentido, ni siquiera anoche cuando me despojó de la blusa y el pantalón, es distinto estar así, es más íntimo que hacer el amor; suspira, cómodo, relajado.
-Tu techo necesita adornos... –Susurro para romper el silencio, él asiente con un gruñidillo y una media sonrisa. -...quizá unas mariposas o unos rábanos...¿te gustan las orugas? –Recuerdo que de niña papá siempre me mostraba las orugas que veía en el jardín, Neville hace un movimiento y se pega más a mi.
-Me gustan...Luna... –Llama otra vez, me vuelvo a verlo, acomodándome del lado izquierdo, su frente está tersa, sin arrugas de miedo, preocupación, molestia o desagrado por mi como he visto en otras personas.
-¿Dime? –Le pido, casi como un ruego, con la necesidad de que me hable, de que me diga algo, sólo para saber que está conmigo y no soñando.
-Duérmete conmigo. –Pide mientras se acerca más, pegando su rostro al hueco que queda entre mi cuello y mi pecho, se siente nuevo y agradable; anoche fui suya de forma física, hoy soy suya por completo.
