QUIE-RÉ-ME


Thor lo siente como un suspiro, un momento tan fugaz que se diluiría en cualquier memoria, más tratándose de una que ha vivido 1500 años. Sin embargo, la mano aún guarda la sedosa sensación que es acariciar los cabellos negros del pequeño Serrure.

— ¿Puedes dejar de mirar tu mano como si fuera tu más grande amante? Es desagradable.

Loki rueda los ojos mientras se cruza de brazos y golpea su pie contra el suelo, una risita nada disimulada sale de los labios del impetuoso Rey de Asgard, el Thor que han conocido en Vannenheim.

— No lo culpes Loki, el cabello de Serrure es tan suave como el tuyo.

Los cuatro se encuentran parados a la mitad del prado donde aparecieron por el viaje del tesseracto, el hijo pródigo de Odín les despide personalmente mientras el pequeño Serrure se esconde detrás suyo después de que el tuerto Thor, tuviera el impulso de jugar con sus cabellos.

— Esa no es una excusa, porque entonces este idiota solo tendría que acariciarme a...— Loki se lleva las manos a la boca, casi mordiéndose los labios en el proceso, ambos Thor abren los ojos realmente sorprendidos. — ¡Solo lo digo porque mi cabello es mejor! Eso es todo.

— Él tiene razón — exclama el Thor del ojo de vidrio, mientras el rey asiente un poco contrariado ¿Quién de los dos Lokis tendría el cabello más sedoso en verdad? — Pero supongo que sería incómodo palmearte la cabeza.

Loki asiente, pero no ha deshecho el ceño fruncido ni la mueca molesta de sus labios, luego una armónica voz se escucha desde detrás del corpulento rey.

— ¿Por qué no solo lo haces?

La reencarnación de Loki asoma su cabeza, casi como una chica tímida. Loki niega, Thor también. El rey asiente.

— Vamos Loki, deja que tu hermano compruebe que tu cabello es igual de suave que el de Serrure.

— ¡No es necesario! De hecho tenemos que irnos.

Loki saca el tesseracto casi en un impulso, Thor le toma de la muñeca mientras le niega.

— Si es incómodo para ti, no lo haré.

El pelinegro mayor asiente mientras vuelve a desaparecer el cubo cósmico, y regresa a cruzarse de brazos.

— ¡Oh vaya! No recordaba que Loki tuviera tantas inseguridades — El rey se lleva la mano a la mejilla en un gesto de admiración — ¿Estás preocupado porque Thor prefiera el cabello de mi pequeño Serrure?

Un tic en el párpado del ojiverde es toda la respuesta que se necesita, Thor sabe que su otro yo lo está haciendo por fastidiar, pero no sabe si sentirse preocupado o solo incómodo. No ha tocado mucho a este Loki, teme que una vez que le sienta, no podrá dejar de buscar nuevamente su piel.

— Tócalo.— Es la instrucción de Serrure, quien ha dado sin vacilar, dos pasos hacia el frente y ha señalado a Loki.— Él quiere.

— ¡Solo para callar la boca de tu rey, niñito! — Thor ve los lóbulos de Loki enrojecer y el sonido de su corazón se acelera como en antaño, sin poderlo evitar — ¡Vamos Dios gordito! ¡Tócame!

— No creo que sea...

Thor se lleva una mano a la barba, mientras la acaricia entrecierra los ojos pensando en una opción viable para dejar de cumplir el juego raro de su otro yo, cuando siente los fríos dedos del pelinegro tocando su muñeca y jalándole.

— Cuando Loki te pide algo, lo haces Thor. TO-CÁ-ME.

Al abrir sus ojos se sorprende de encontrar un sonrojo evidente en la piel clara de su no-hermano, intenta negar nuevamente, pero los ojos verdes parecen suplicar, siente como el corazón late en su muñeca, el alcohólico Dios estira su mano y la coloca sobre la coronilla de aquella cabeza que ha tocado más que ninguna otra.

Siente el cuero cabelludo de la partidura que atraviesa, apenas visible, el peinado que adoptó una vez que se dejó caer por el Bisfrost. Sus dedos dibujan el sendero como si aquél recorrido llevase a casa, siente bajo su piel que Loki se estremece. Las yemas de sus dedos surcan hacia abajo, el cabello se desliza entre sus dedos, los mechones se tensan y pasan del ondulado al lacio por la fuerza ejercida, el Dios siente un nudo en la garganta.

Alguna vez, solo un mechón de su cabello, trenzado al suyo, fue la promesa de un reencuentro. Esta vez no queda nada más que las palabras de un mentiroso.

La última caricia en aquella nave, antes del ataque del titán, sigue en sus dedos, aunque ahora se siente tan lejana y efímera. La textura de cada hebra, tan reconocible al tacto por haber formado parte de él alguna vez, los cabellos de Loki ya no son delgados como los de Serrure, se han engrosado con los siglos, la suavidad se reemplazó por una textura que juguetea y se esponja, Thor notó aquél cambio casi de inmediato, aquella firma de que su pequeño hermano se convertía en adulto, la triste evidencia de que llegaría el momento en que no le necesitaría.

Y recordarlo ahora, viendo hacia atrás todo lo vivido, no puede hacer menos que clavarle un dolor en el centro del pecho. Este Loki nunca ha perdido un mechón por su mano.

— Supongo que no te gusta tocarlo... ¿verdad?

Thor regresa a la realidad al escuchar su voz, deja de mirar la galaxia que se esconde en ese color negro ébano y pasa a confrontar los verdes y luminosos ojos de quien tiene enfrente. Un hombre que ha desviado la vista, casi con un semblante de resignación.

— De verdad extrañaba hacer esto.

Confiesa, porque Thor aún no sabe mentir. No a él.

— Mentiroso, la expresión que has puesto...

Thor revuelve sus cabellos con más fuerza mientras le toma por el cuello y se permite soltar una risa.

— ¡Lo siento! Solo recordaba como tus lacios cabellos cambiaron a esta textura. Al inicio mi hermano lo odiaba, usaba un hechizo para que su cabellera permaneciera lisa, sin embargo, mi Loki al final terminó convencido de que su textura natural era la mejor. ¿Tú qué piensas?

Un manotazo hace que Thor tenga que apartar su mano, el ardor en el dorso no duele tanto como los ojos heridos del menor.

— Pienso que eres un idiota melancólico que no ve lo que tiene enfrente. ¡Eso pienso!

Thor parpadea incapaz de procesarlo tan rápido como debería hacerlo, luego la tos fingida de su otro yo le reclaman su atención y debe mirarle por simple inercia (y admiración)

— Deben regresar, aún desconocen las dimensiones del tiempo aquí y es peligroso quedarse mucho. Ha sido un verdadero placer— extiende su mano hacia Loki, este sonríe de lado, casi resignado y acepta el apretón — Ambos han sufrido mucho y merecen la felicidad. No dejen de perseguirla.

Thor va a responder cuando siente los brazos de su otro yo alrededor de él, envolviendo su gordo cuerpo.

— Sé que es difícil, pero no vivas en el pasado... muévete hacia un futuro brillante.

— Por Odín, ¿Ser rey te volverá así de ridículo y cursi?

La voz de Loki corta el dramatismo, aparece el tesseracto y Thor llama a su stormbreaker.

— No. Un Thor es así solo por su Loki.

El rey le devuelve una sonrisa animada, Thor ve como Loki se sonroja hasta las orejas. Y farfulla palabras sin sentido.

— Adiós Serrure. — el niño se despide con un gesto de manos y una sonrisa pura, Thor siente que el aire se lo roba de sus pulmones. Alza la stormbreaker y se concentra en la nave de los Guardianes — Gracias por todo, mejor versión de mi mismo.

— Rey — Loki deja salir el aire con lentitud, se alisa la capa negra y activa el tesseracto — Protege a Serrure, por la historia que me has contado, la versión original de tu Loki debe seguir por aquí, escondido. Y si es como pienso que es, pondrá en peligro a tu preciado niño. Yo me conozco mejor que nadie y sé de lo que sería capaz. Protege lo que amas, rey de Asgard.

El fatty God no logra decir nada cuando el tesseracto se los traga, pero lo último que ve es la mirada desconcertada y angustiada de su otro yo. Como si una maldición acabase de ser pronunciada.


[...]

El camino de arcoiris los traslada a la mitad de un campo de batalla, Thor confundido, espera no haber errado el camino y que ambos estuvieran ahora perdidos por las dimensiones. Pero al ver a StarLord disparar hacia algunos hombres de traje amarillo, la tensión de su corazón se disipa.

— Así que la búsqueda de esa mujer verde ha dado sus frutos.

Loki es increíblemente perceptivo, Thor lo sabe desde que tiene uso de razón, así que no duda por un segundo que estar ahí, en esa prisión intergaláctica, con un motín en proceso, sea obra de la búsqueda desesperada de Peter por Gamora.

Aquél lugar parece de máxima seguridad, los disparos van y vienen y no tienen ni contexto ni instrucciones, pero ver a Groot insertar a un par de alienígenas con sus ramas y lanzarlos lejos, es más que comprensible su labor ahí.

Thor invoca sus rayos y sin pretenderlo, una mirada cómplice con aquél a quien se esfuerza por no llamar hermano, hacen un entendimiento tan natural que resulta complicado no sentir mil cosas revoloteando en su estómago.

Loki lanza las dagas con una velocidad admirable, son tan rápidas que se encajan en varios prisioneros, los rayos invocados por el Dios rubios hacen acto de presencia y resuenan en el metal de aquellas dagas para quemar todo a su paso.

Los robots de la prisión hacen su entrada triunfal por la puerta, Drax corre hacia ellos llevando en hombros a Rocket quien dispara hacia las coyunturas de los gigantes aparatos. El lugar es un caos, pronto la cantidad de aliens que les rodean incrementan y Thor da un respingo cuando siente la espalda del menor Odinson pegada a la suya.

— ¿Recuerdas aquella vieja pelea que tuvimos con los elfos de luz?

Thor ríe ante la pregunta.

— Dirás aquél problema en el que nos metiste por robar sus gemas de magia blanca.

— No puedes culparme, intenté comprarlas, pero los elfos de luz son criaturas tacañas.

— Siempre haciendo las cosas mal, Loki.

Espalda con espalda, Loki se coloca su casco de batalla y crea varias copias a su alrededor, los prisioneros son encerrados entre el círculo de hechiceros, Thor responde al gesto lanzando un golpe de su hacha en el suelo y creando un rayo concentrado que acaba con decenas en un instante.

— Y aún con eso, siempre has cuidado mi espalda, Thor.

— ¿No ha sido siempre al revés?

Una tímida sonrisa aparece en los labios de su no-hermano, luego un tímido beso se posa en su mejilla, el cálido aliento le eriza cada vello en su nuca, por un momento pierde el habla.

— Nuestro capitán nos necesita, despeja el camino por mí.

El rubio se lleva la mano a su rostro, tan espeso en barba como para poder sentir el fantasma de la caricia, Loki pasa por delante de sus narices lanzando hechizos y convirtiendo a todos en ranas, Thor regresa en sí mismo despejando el área a base de rayos. Cuando por fin dan alcance con Quill este se quita el casco, ha disparado a varios prisioneros mientras se impulsa con su propulsores y cae enfrente de los hermanos.

— ¡Perdí el rastro de Gamora!

— Me deberás algo por esto, Quill. — Antes de que Peter pueda replicar, la mano de Loki le toma por la frente, el pelinegro entra en una especie de trance que Thor le vio hacer muy pocas veces en su vida, luego le empuja sin delicadeza. — Esa mujer está intentando escapar por la zona de desechos, donde están las naves de basura.

— Suena como algo que haría ella ¡vamos!

Peter emprende la marcha, Rocket y Groot se le unen mientras Drax se queda detrás haciendo uso de sus habilidades brutales para mantener a raya a los prisioneros que quedan y evitarles el paso hacia Gamora. Thor le pone la mano en el hombro a Loki.

— Eso sí fue la magia de madre ¿verdad?

Loki asiente, mira sus manos que aun destellan en tonos verdes. Luego le mira a él y Thor no sabe cómo sentirse, las manos del menor viajan a su rostro, le toman delicadamente y se quedan ahí.

— El seiðr de madre permitía rastrear el corazón de una persona, entre más intensos sentimientos, más claro el camino.

Thor lleva su mano hacia la del menor, apretándola más contra su mejilla. El calor de la magia se impregna en su piel, la frialdad de los dedos de Loki se encarnan en él.

— ¿Y dónde está mi corazón?

Los ojos verdes parecen llenarse de lágrimas, pero Thor no puede asegurarlo porque aparta su mirada.

— Muy lejos, Thor. Aún está muy lejos.

Loki se gira y corre hacia donde Quill y los demás se dirigían, Thor siente una opresión en su pecho pero la ignora y corre también.

La escena que los espera es desalentadora, Gamora patea con muchísima fuerza a Peter, quien se estrella contra una de las paredes de la nave.

— ¡Te dije que me dejes en paz! Tú no me conoces.

Groot intenta cerrarle el paso con sus ramas, pero la mujer corta con sus cuchillas con tanta furia que estas se deshacen en pedazos.

— ¡I am Groot!

— ¡Oh cállate! No sé qué me dices.

Una patada en el rostro hacen que Groot caiga hacia un lado, dejando libre el paso para que Gamora suba en la nave de desechos. Thor corre hacia el pequeño árbol y es que, aquellas palabras que la mujer no podían entender, el Dios nórdico sí: "Por favor, mamá, quédate"

— ¡Eres una mujer muy testaruda! —Loki, más versado que él en el idioma, al parecer se siente de igual forma herido. Así que se retira el casco y lo arroja, perforando el vidrio de la nave. Su magia lo envuelve y lo acerca hasta ella, a quien toma por el cuello con sus hechizos. — Solo eres una asesina que ahora no sabe a dónde pertenecer ¿Por qué no solo cierras la maldita boca y escuchas lo que estas personas tienen para decirte?

— ¡Déjala Loki!

StarLord le dispara una de sus esferas electrificadas, Loki apenas la esquiva y, en su distracción, recibe una patada justo al centro del abdomen. Gamora cierra la compuerta y en un abrir y cerrar de ojos, escapa.


[...]

La entrada de regreso al Milano es tan tensa que podría cortarse en medio del aire. Nebula va en brazos de Drax, bastante herida pues fue quien permitió la infiltración a la prisión. Peter lleva un dolor de cabeza impresionante y Loki está más allá de la frustración.

Thor le empuja hasta su habitación con un tímido "Nos iremos a dormir" no quiere que este Loki, un busca pleitos de primera, proyecte sus problemas en los de Quill. Será mejor esperar a que todo se calme. Al parecer, sus 60 minutos en otra dimensión, fueron 6 días en esta.

— Loki, tal vez lo ideal es que para nuestra siguiente misión por las dimensiones, no vayamos solos.

— ¿Te incomoda la increíble tensión sexual que hay entre tú y yo?

Thor ríe, pero es una carcajada amarga. Saca las cobijas y las instala en el suelo, luego se sienta sobre ellas.

— Lo hace.

— ¿Por qué estás tan mal por esto? Si quieres tocarme ¡Tócame! Si quieres quererme ¡Quiéreme! No estoy escapando de ti como Gamora, estoy aquí, frente a ti, Thor.

El rubio le arroja una playera enorme, su nueva pijama.

— Ese es el problema, no deberías estar frente a mí. Deberías estar frente a tú Thor. Yo ya perdí el derecho de volver a amar. Destruyo todo a lo que me acerco y no voy a quitarle eso a mi otro yo. Ve a dormir.

— ¡Por Odín! Jamás imaginé que mi hermano se convertiría en un cobarde melancólico.

Loki le arroja de regreso la playera.

— Bueno, jamás esperé que fueras a morirte.

Thor hace una bola con la tela y se la arroja a la cabeza.

— No lo hice a propósito.

Loki se quita sus ropas, en solo un movimiento de magia se queda desnudo.

— Bien, me alegra saberlo ¡No lo hubiera imaginado!

La playera vuelve a caerle, esta vez en la cara. Thor se levanta, colérico, y le toma por los brazos, no quiere que sus ojos viajen por la fina línea de su cintura, ni que se pierdan en el hueso delgado y mordible de su cadera, así que le mira directo a los ojos y forcejea contra su torso desnudo, Loki se deja hacer y de esto forma, por fin, Thor le encaja la playera a la fuerza.

No podría dormir con un Loki desnudo a su lado.

— Te apuesto a que tampoco te imaginas la erección que acabo de tener.

El pelinegro sonríe con malicia.

— ¡Ya vete a dormir!

Verlo con su enorme camisa y sus blancas piernas desnudas... tal vez no fue tan buena idea.