Capitulo 3

Los personajes de Crepúsculo le pertenecen a SM yo solo los uso para mis historias

-Yo...ya no quiero estar contigo- y a partir de ahí pudo ver como mi vida era moldeada entre los caprichos de un chico que había creído que fue mi único y verdadero amor.

-¿Qué has hecho? ¿¡Qué!- preguntó Vanessa rompiendo el agradable ambiente de la única cafetería de Forks.

-Era por nuestro bien- susurre mientras tapaba mi cara con mi sudadera, claro que lo era ¿cómo pude pensar qué mi amiga podría, por un momento, ponerse en mi zapatos?

-¡Eso es absurdo Isabella! ¡Eres una cobarde!

-Vanessa, cálmate- murmure observando por el rabillo del ojo toda la atención que había conseguido mi amiga, Vanessa se percató de que su tono de voz ligeramente elevado había captado la atención del resto de los clientes, con furia se enfrentó a todos aquellos ojos curiosos- ¡Qué pasa! ¿¡Que acaso no tienen vida!-

Me hundí en mi asiento queriendo que la tierra me tragara, ya tenía suficiente con el sentimiento de culpa por romper con Jason para que ahora la vena macabra de Vanessa saliera a escena y montase una escenita como las que acostumbra.

- ¿Por dónde íbamos?- preguntó Vanessa volviendo a sentarse calmadamente mientras que el movimiento del local empezaba a reanudarse.

-¿Qué soy una cobarde?- aquello más que una afirmación salió como una pregunta. Todo por culpa de mis estúpidos nervios que seguramente me arrastrarían tarde o temprano a la tumba.

-¡Ah! sí eso. Eres una puta cobarde. ¿Sabes quién va tener que soportar la depresión de Jason? ¿Quién va a tener que soportar horas y horas de charlas de un chico qué le han roto el corazón? ¿Sabes quién?-pregunto Vanessa y por un momento creí que me golpearía.

Tragué saliva intentando controlar mis nervios que me hacían querer salir de aquel lugar y desaparecer de la faz de la tierra- ¿Su madre?

-Respuesta incorrecta, señorita Swan- dijo Vanessa después de imitar una voz típica de los concursos de televisión- Seré yo, ¿Y a qué no sabes qué?- negué con la cabeza mientras intentaba no distraerme con los recuerdos- que ese chico se va a romper durante meses. La única pregunta que va estar en su linda cabecita va a ser: ¿Que es lo que he hecho mal? Y lo más gracioso es que no va encontrar respuesta... porque la única que ha fallado en esa relación eres tú. Por cobarde y porque eres una puta… solo a ti se te ocurriría utilizarlo y lo peor no luchar por lo poco que habían logrado. No, no; eso nunca. Preferiste ir corriendo a los brazos de Edward como una vil puta- su voz era aparentemente calmada, pero no era así y lo sabía porque me había dado donde más me dolía, pero eso ya lo sabía ella.

-No me arrepiento de lo que hecho- dije recordando la noche que el chico de ojos verdes me amenazó en mi habitación; aunque en cierto modo sí me porte muy mal con Jason.

-Perfecto- dijo Vanessa antes de tomar una de las patatas fritas que habíamos pedido- pero espero escuchar lo mismo dentro de unos años y recuerda esto, el miedo no es el mejor consejero- y con aquella frase dejamos el tema aparcado, era inicio de semana y yo había terminado con mi novio, tenía quince, casi dieciseis años y ya mi vida dio un giro de ciento ochenta grados y creo que no fue precisamente para bien...vaya forma de comenzar la semana.

Cuando llegue a mi casa fui a la cocina por un vaso de agua para después dirigirme a la sala; el momento que estuve con Vanessa solo me había hecho sentir como una mierda de persona… ella tenía razón, esperaba con todas mis fuerzas que esto no llegará a cambiar demasiado mi vida aunque lo dudaba…

-Me alegra que por fin dejes de andar de zorra con otro… no estoy seguro que él se le pueda llamar hombre-dijo Edward empezando a reírse mientras se sentaba justo a un lado de mi. Me asustó el verlo y más porque no había dejado ninguna puerta ni ventana abierta. Y como si leyera mis pensamientos…

-Se me olvida decirte… no dejes las ventanas cerradas, puedo aceptar las puertas pero las ventanas no; aunque aun así no es tan complicado para mi entrar pero siento que no quieres que entre…-En la última palabra su rostro estaba a escasos centímetros del mio, tomó mi rostro entre sus manos obligándome a mirarlo… sus ojos verdes me atraparon y un escalofrío recorrió mi espina dorsal…y comprendí que estaba atrapada.

-Dime ¿acaso no quieres qué entre, mi amor?-dijo con una voz más aterciopalada de lo normal, envolviéndome y haciendo que me perdiera en él.

En lo único que pensaba era en él conmigo para siempre… una de sus manos fue hacia mi nuca y comenzó a enredarse en mis cabellos.

Al instante la actitud cálida cambio a la de un depredador furioso –Contéstame… ¿no quieres que entre?- jalo con fuerza mis cabellos provocándome un dolor inmenso, por un momento creí que iba a arrancármelos de un tirón.

-Sí quiero que entres. Solo que a veces el clima no es favorable y si dejo las ventanas abiertas cualquiera puede entrar y no quiero eso- su agarre en mis cabellos era menos pero para que me soltara tenía que haberle ver que solo quería estar con él, o bueno espero que eso funcionase –solo quiero que entres tu, pero tengo miedo que alguien más quiera entrar-su agarre desapareció y ahora solo acariciaba mi rostro, su mirada se suavizo, pero aun así tenía miedo.

He comprado que Edward puede cambiar su actitud de la nada y sin ningún motivo, pero lo que más me sorprendió fue el hecho de que no quería que el dudase de mí.

-Sabes eso se puede arreglar, dejaras solo la ventana de tu habitación abierta y las demás cerradas, es difícil para las personas… normales llegar a esa ventana- no me paso desapercibida la forma en que se refirió a todos menos a él.

-¿Personales normales? ¿A qué te refieres con eso?-la curiosidad me invadió.

-Ahora no es el momento-dijo dándome un casto beso en los labios.

Su presencia me ponía nerviosa, me hacía sentir insegura y con miedo a la vez pero me tranquilizaba

Cuando era niña tenía la esperanza de que Edward y yo estuviéramos juntos y felices como en un cuento de hadas. Pero cuando desaparecieron de mi vida, aquel sueño infantil desapareció…

-Ahora quiero que aclaremos unas cuantas cosas que tendrás que hacer para que nuestro noviazgo vaya bien sin inconvenientes- lo mire incrédula, sabía que Edward había cambiado pero que tanto me haría cambiar a mi esa era la cuestión. –Bien, no saldrás con nadie más que con quien yo te diga, no te quedaras a solas con ningún chico. En cuanto terminen las clases, estarás aquí, en tu casa, si es que yo no puedo venir a dejarte. Yo vendré a recogerte cada mañana, a menos de que tenga algo que hacer, en ese caso vendrá alguno de mis hermanos… lo demás se irá dando de acuerdo con la relación.

-No me puedes privar de la vida que llevaba-le dije apartando sus manos y levantándome de golpe. –Yo tengo clases de ballet, tengo que hacer preparativos de eventos que se hacen en el colegio, a veces tengo que hacer tarea en equipo…

-Tal vez pueda haber unas excepciones, y hablando de tus clases de ballet… las vas a dejar y entraras al equipo de porristas; quiero que animes cada uno de los partidos en los que juegue-dijo parándose y acercándose a mí.

-¿Al equipo de porristas? ¿Acaso estás loco? El equipo de porristas es para puras zorras que andan con todo el instituto…

-Tú no vas a andar con todo el instituto. Vas a andar con el chico más popular del instituto, aunque sea nuevo ya me estoy convirtiendo en el más popular. Además mientras estabas con el tipejo ese estabas conmigo, así que creo que eso te convierte en una de las descripciones del equipo de porristas no… como dijiste… claro ZORRAS, pues creo que puedes entrar fácilmente, si bebé-dijo dándome un beso en la cabeza y luego en los labios, estaba absorta por lo que había dicho.

Cuando volví a parpadear, él ya se había ido. Me senté en el sillón y comencé a llorar, no aguante más. Había cometido un gran error al dejar a Jason, pero no me iba a permitir que le hicieran daño a él o a Vanessa.

Subí con pesadez a mi cuarto y me deje caer en mi cama y llore y llore como no la había hecho desde hacía tiempo. Solo que ahora nadie me trataba de tranquilizar… mi antiguo amigo y ex novio en estos momentos sabía que me odiaba, mi mejor amiga lo estaría consolando a él.

Me había quedado sola de nuevo, en un intento llame a Vanessa, la cual se tardo un poco en contestar pero lo hizo –Si, diga- dijo un poco cansada, a lo mejor la había despertado; ya había pasado toda la tarde y la noche ya estaba posada en su lugar.

-Vane soy yo, y necesito…-se me corto la voz y no pude continuar pero ella aun así me entendió.

-Tranquila y respira. Ahora vuelve a empezar porque no he tomado clases del idioma del llanto-contestó en un intento de bromear; como era su costumbre.

-Con que me escuches me conformo, solo hasta que me duerma. No importa si te duermes solo quiero saber que de verdad le importo a alguien. No me quiero sentir sola de nuevo.

-No me dormiré hasta que dejes de hablar o llorar, o mejor dicho hasta que te duermas; para eso estamos las amigas.

-Es que hace rato que hable con Edward y él…-un sollozo salió de mi garganta y de ahí me solté como hilo de media (N/A: Es un decir, es como y comencé a hablar y hablar) o como una magdalena, ella escuchó todo y al final trato de tranquilizarme a pesar de estar solo por teléfono la sentí justo a mi lado.

Llore y le conté todo lo que ocurrió en la tarde más mis sentimientos ella en ningún momento intervino solo para hacerme saber que seguía escuchando, corte la conversación porque sabía que debíamos descansar las dos, ella se despidió de mi con palabras de aliento.

Su enojo ya no era tanto, y agradecía a Dios por eso…

Me quede dormida y en mis sueños apareció el chico de ojos verdes que me perturbaba cada pensamiento desde que apareció de nuevo.

Pov. Edward

En cuanto se quedó dormida entre en su habitación, no se había dado cuenta que la ventana de esa habitación era la que había abierto para entrar, escuche toda su conversación, entre y me senté a un lado de ella, acaricie su rostro y susurre por primera vez mis sentimientos frente a ella…

-Te quiero pero siento que en vez de demostrártelo solo te estoy lastimando, perdóname mi bella Isabella.

En verdad me duele ser como soy pero me temo que nadie podrá cambiarme. Se que mis actos son incorrectos; que la hago sufrir sin merecerlo, pero no puedo reprimir aquel sentimiento de placer cuando la veo sufrir y aunque eso no se vea moralmente correcto, es la única forma en la que siento de verdad.

Hola he aquí un nuevo cap; espero lo disfruten y dejen rr. Gracias a mi amiga que me ayudo con la ortografía. A las lectores silenciosos también dejen rr, y ya pronto espero subir cap de Instituto Sol de Media Noche. Sin mas que decir hasta pronto.

Besos y abrazos vampirescos a todos

JimeBellaCullenSalvatore