Dragón Ball no es mío, pero la idea del fanfic si.

Gracias a Laura Saiyajin por el apoyo inicial y por los reviews.

"El Gran Dilema"

¿Mi madre mi rival? No para nada, ella era mi mamá una mujer que debería ser mi cómplice y mi amiga, seguro solo me sentiría celosa por un tiempo. Eso pensaba.

Pero con el pasar de los días y meses mi madre me opacaba cada vez más, yo no quería aceptar que me sentía celosa de su belleza, su éxito en el amor, su simpatía, su inteligencia. Todo en ella era perfecto.

Y una vez más volvían aquellos tiempos en los que me decían Bulma pequeña y no Princesa Bura, estaba cansada de estar a su sombra.

Estaba cansada de ver su radiante rostro.

Sin embargo lo que más deseaba era ser como ella o más bien ser ella. Quería ocupar el lugar que ella me robó.

Trate de destacarme en otras cosas como me recomendó Pan pero no podía lo único que tenía en mente era estar al pendiente de mi madre.

Hasta el punto que la simpatía que adquirí hacia ella en un principio se transformó en odio volviéndome hostil con ella.

"Bura, no deberías hacer eso" - me regañó cuando lance la comida porque era asquerosa.

(En realidad no quería hacerlo, solo necesitaba un poco de atención)

"No es problema tuyo" - le respondí fulminándola con la mirada.

Ella se hizo de la ofendida e intentando ser conciliadora me habló en un tono bonito.

"Bura, tú no eres así"

Yo la miré de una mala forma y golpeé la mesa molesta hirviendo en ira.

"Tú no me conoces siquiera y piensas tener derecho reclamarle cosas. No por abrirle las piernas a mi padre serás importante para mi" - le retruqué llena de ira.

Ella inmediatamente me golpeó el rostro, quería llorar pero mi odio creció tambien. Y más lio se armó cuando Trunks se interpuso.

"¿Quien te crees para hablarle así a nuestra madre? Aquí la única que no encaja eres tú. Y si nuestra madre fue secuestrada fue por TÚ culpa" - me gritó en la cara - "Vamos mamá cuéntale que te arriesgaste por ella, por la enfermedad que sufría. Fuiste a buscar una cura a otro planeta y al volver te secuestraron. Tú Bura siempre tuviste la culpa de todo por eso nunca te quise" - no podía creer lo que mi hermano me decía. Ahora entendía su comportamiento.

"Pues. No me importa que se haya arriesgado por mí. Nadie le obligó a tenerme" - respondí sin saber que decir pues en mi mente seguían aquellas palabras.

¿Pero por qué no me habían dicho la verdad? Mi padre siempre me dijo que la habían secuestrado por su culpa. ¿Por qué se echó la culpa? Nadie me amaba en ese lugar. Me sentía rechazada. El único que me amaba y comprendía era mi padre.

Levanté la mirada buscando refugiarme en la protección de mi padre pero él me miraba molesto. Nunca me miró de esa manera, entonces entendí que tambien lo había perdido a él.

"Quedaras en tu habitación hasta nuevo aviso, no tendrás permitido escapar. Si lo haces ya veras. No puedes faltarle el respeto de esa manera a tu madre" - me dijo él finalmente.

Y yo molesta empujé tan fuerte a mi madre y emprendí vuelo, necesitaba ver a Goten.

"Bura, vuelve aquí" - gritaba mi padre mientras sujetaba a mi madre.

Me fui de la casa, ellos no me necesitaban.

Rápidamente busqué a Goten, necesitaba huir con él, era eso el sueño romántico que debía cumplir. Era lo que supuestamente yo deseaba en aquel tiempo.

"¿Qué te sucede Bura?" - me preguntó al salir de su casa, la casa en la que vivía solo.

Rápidamente me tiré a sus brazos, e intenté refugiarme en sus caricias. Necesitaba sentirme rebelde y crecer.

"Hazme tuya Goten" - le pedí.

Goten me miró y con lujuria me lanzó a la cama, colocándose sobre mi y penetrándome a un ritmo lento yo deseaba sentir algo pero no podía, no gozaba sus caricias, no podía era como si la burbuja del romance ideal no fuese para mí.

Yo no podía ser como mi madre nunca.

Goten se esforzaba, yo lo veía gozar pero solo lágrimas corrían por mis ojos y más cuando vi que Goten fue lanzado hacia el muro de la casa, levanté la mirada y vi iracundo a mi padre.

"¿Cómo te atreves a tocarla? Nadie puede tocar a mi princesa" - decía mi padre con su voz rasposa y espeluznante.

Tuve miedo por Goten pero cuando vi su mirada de decepción hacía mí no me importó nada, lo único que quería era reparar mi error para con mi padre.

Desnuda y de rodillas le besé las botas para que me perdonará, era humillante para mi todo eso.

Me aferré a sus piernas y él intentaba deshacerse de mi como si yo fuese algo indigno y asqueroso.

"No me esperaba esto de ti"

Y con esas palabras me rompió en dos.

Me ordenó que me vistiera y con vergüenza fui tras él al mismo tiempo que llevaban a Goten a una celda. Me preocupé por él pero entendí por fin que él nunca fue lo que yo quería. Nunca lo amé pues mi amor ya estaba ocupado y yo lo acababa de traicionar.

Estaba enamorada de mi papá, y bastó con que viniera mi madre para que yo me diese cuenta. Ahora entendía por qué me incomodaba tanto aquello o por qué no quería verlos juntos.

Él siempre fue mío, pensé que eso solo les pasaba a las niñas que soñaban con casarse con sus padres pero no, el sentimiento siguió siempre en mi aunque dormido.

Y lo peor es que yo no tuve ni tengo la oportunidad de ser más que una hija.

Siempre me comparé con mi madre porque quería ser ella, quería ser quien mi papá ame. Los besos y caricias de Goten nunca fueron suficientes porque no eran las que yo deseaba.

Arrepentida por mis actos iba con la cabeza gacha y lágrimas en mis ojos, nunca en la vida me sentí tan infeliz.

Luego llegué a mi habitación y mi padre simplemente me encerró en ella como una prisionera. Ni una palabra más pude escuchar de sus labios.

Casi un año entero estuve así, encerrada en mi propia habitación. Incluso ya no me importaba estarlo, sentía que me lo merecía además pensaba que los celos de mi padre eran porque me quería muy en el fondo. Tenía esa absurda esperanza.

Luego de un tiempo mi madre se hizo presente, venía a visitarme cada vez que podía. Al principio la desprecié con toda mi alma. Pero con el pasar del tiempo la compañía me venía bien.

Hasta puedo decir que estaba cambiando.

Me sentía arrepentida e incluso decidida a sacar aquellos pensamientos incestuosos de mi mente. No eran correctos.

Así que acepté la ayuda de mi madre, ella me prometió encontrar la forma de sacarme.

Hasta que ella halló la manera perfecta.

"¿Bura tú amas a Goten?" - me preguntó seriamente mi mamá.

"Si" - le respondí yo no muy segura.

Pero yo intentaba creerme el cuento.

"Entonces tu forma de ser libre será casándote con él" - mencionó mi mamá.

Y una nueva esperanza surgió en mi, seria libre y además podría por fin tener una relación perfecta.

Tan solo tenía 15 y varias cosas habían me pasado ya.

Como dije jajaja. Volví a usar la idea del incesto. O sea no es que me parezca algo bueno, sino que me es imposible ver a Bra con otra persona que no sea Vegeta. No sé. Me es difícil.

Como ven todos sus problemas y confusiones fueron que ella siempre estuvo muy apegada a su papá y como todos la comparaban con Bulma ella se sentía Bulma. Se sentía el amor de su padre y ella lo amaba profundamente solo que ese amor quedó escondido en su interior al crecer.

Espero les haya gustado.

El próximo capitulo probablemente sea el final.