Capítulo 4: La Caída

-¡John! Mírame, no cierres los ojos- Me aparta, con las manos temblorosas, el pelo de la cara todo ensangrentado.

Siento como la sangre fluye por mi cabeza y se desliza por el suelo lentamente pero suficientemente rápido para sentir el charco debajo de mi cuerpo.

Todo es tan oscuro, tan borroso y la cara de Sherlock se ve tan lejana… Siento que aún que alargue mi brazo, nunca podré alcanzarlo.

-John mírame- siento como me repite, con la voz temblorosa. Su voz me parece un susurro.- J-john… no te…

-No moriré- hago un gran esfuerzo para contestarle, me he vuelto un buen mentiroso- ¿Que harías sin mi?- sonrío y desato una tos con sabor metálico.

-¡No hables!- me grita preocupado- La ambulancia vendrá- dice, creo que más para sí mismo que para mi- Y volveremos a Baker Street, con la sra. Hudson… y… y…- Siento como su voz se quiebra.

Veo luces, siento como Sherlock se aparta y yo alargo el brazo y no puedo alcanzarlo, nunca puedo alcanzarlo.

3 de Abril de 2012

Extiendo mi dedo dudoso hacia el timbre de la casa. En el momento que este suene no habrá vuelta atrás, Harry aparecerá con esa petulancia suya, me interrogará reirá de esa forma tan desagradable, falsa, y se meterá en mi vida, como siempre.

Miro a Sherlock que me observa aburrido, esperando a que haga algún movimiento.

Finalmente hundo mi dedo en el botón metálico, no se siente nada. Está estropeado.

-John, iba a decirte que la puerta esta abierta y el timbre no funciona.

-¿Y por…?

-Estabas tan ensimismado con el timbre que no quise interrumpir tu monólogo interior- me contesta entrando a la casa.

Subimos lentamente por las viejas y ruidosas escaleras de madera.

A cada escalón que subo, me pongo más nervioso. Un encuentro entre mi hermana y mi amigo, dos fuerzas chocando y yo en medio. ¿Cómo los presento? ¿De la manera convencional? Rompo el hielo con un chiste... No, mejor no.

La puerta del piso está entreabierta. Entramos lentamente, observando todo a nuestro alrededor. Se podría asemejar a nuestro piso en el grado de desorden. Creo que ha Sherlock le gusta, no puedo entenderlo.

-¿Harry?- la llamo. ¿Donde se habrá metido ahora?

-En el salón- se oye su voz.

Me aproximo al salón, con Sherlock a mi espalda, observando todo. Observa los vasos vacíos tirados por todos lados.

-¿Harriet Watson sabes lo que significa limpiar?- le regaño mientras entro en el salón.

Está sentada en una butaca con estampado de flores delante de la ventana. El cigarrillo entre sus dedos se consume lentamente y la ceniza cae sin ningún impedimento al suelo, donde hay alguna que otra colilla que la acompaña. En la otra mano, un baso medio lleno de un líquido que seguro que no es agua.

-Eres igual de pesado que mama- se queja ella sin mirarme, aún observa algo que no puedo ver por culpa de un motón de libros que me tapan la visión- ¿Has traído a tu noviecito el detective?- Parece que se resigna a mirarme. Se levanta lentamente, como un gato viejo, da una calada a su cigarrillo y todo seguido da un sorbo a su bebida.

-No somos pareja…- digo resignado.

-Si, si… Que estas enamorado perdido- me ignora mientras me da un abrazo y un beso en la mejilla- Hace tiempo que no me visitabas- me reprocha.

-Lo siento, he estado muy ocupado

-Da igual- me dice. Todo seguido mira al detective- Sherlock Holmes… El rarito drogadicto…- comenta en voz alta mientras lo mira.

-Harriet Watson, la hermana lesbiana y drogadicta- contrataca él. ¡A la mierda todo lo que le dije sobre comportarse!

-¡Sherlock!- grito y luego me dirijo a mi hermana -¡Y tu como sabes…!- me sorprendo, yo nunca le comenté nada sobre las drogas.

-La gente como yo sabemos reconocer a la gente igual a nosotros- me dice- ¿verdad señor detective?

-No me está decepcionado, admirable, de momento.- Contesta él, puedo ver su interés en sus ojos.

-Usted tampoco- Choque de miradas, esto se pone interesante.

-¿Bueno hermana, y como estas?- digo para romper el hielo.

-¿Me crees estúpida?- me dice ella agresivamente.

-¿Cómo?- me desconcierto- A que viene esto

-Clara está muerta, y tú lo sabías, pero no me has dicho nada, y sé que no has venido aquí para dar tus condolencias. Ni tampoco te apareciste por el funeral- da un trago más a su bebida- Bueno, yo tampoco, sus padres me habrían matado.

-No necesitas desahogarte con Jhon, tú ya lo sabías antes que nosotros, así que deja de mostrarnos esta lamentable imagen y tira esa estúpida foto a la basura.- interviene mi compañero señalando lo que anteriormente estaba mirando mi hermana.

Sherlock tiene el tacto en el culo. Le miro mal pero este parece ignorarme.

-Claro que lo sabía, 10 días sin aparecer dan mucho que pensar a una.

Me acerco y cojo la fotografía antes comentada. En ella se encuentran mi hermana y Clara en una playa.

-¡No la toques!- me grita Harry alterada. Corre hacia a mi y me arrebata la fotografía.

-¡Harry!- grito sorprendido.

-L-lo siento…- me contesta y abraza con fuerza el marco entre sus brazos.

-Mejor siéntate- la guio hacia la butaca donde la encontramos al llegar.

Sherlock se sienta en la otra butaca y yo en la silla de la mesa.

-Harry, siento no haberte dicho nada pero yo…

-No pasa nada, lo entiendo- me dice.- Ahora decidme a que habéis venido.

Miro a Sherlock y este asiente. Saco del bolsillo de mi chaqueta la foto que nos envió Moriarty y se la enseño.

Sus ojos se dilatan y enseguida intenta mantener la compostura.

-¿Harry, quien es esta niña?

-Ella es lo mismo que ellos dos- me responde.

-¿Lo mismo que quienes?- pregunta intrigado el detective.

-Moriarty y tú- responde ella.

-¿En que somos iguales?- continua él.

-Los tres sois arañas atrapadas en vuestras telas

-¡¿De que lo conoces!- grito yo alterado.

-Es un se-cre-to- me dice divertida mientras vuelve hacer un trago.

-¡Esto no es un juego Harriet!- le grito molesto.

-Te equivocas, esto es un juego, y nosotros somos las piezas- Da una calada a su cigarro nuevamente y mira fijamente a Sherlock- Coge uno, están en el segundo cajón- le dice a Sherlock y este se levanta rápidamente y saca una caja de cigarrillos del cajón nombrado.

-¡Sherlock ni se te ocurra!- le advierto- Como des un paso más ya te puedes ir olvidando de tu paseos en bolas por el piso y tu maldita leche

-Hermano, ¿y aún pretendes mantener tu supuesta heterosexualidad intacta?- se ríe ella- ¡Se pasea en bolas por la casa! ¿También entra a mear mientras te duchas?- se burla.

-Lo hacía pero ya no me deja- contesta Sherlock enfadado mientras se vuelve a sentar en el sofá.

-Gracias por dejar mi sexualidad por los suelos Sherlock- le digo enfadado.

-No me encuentro muy bien- dice de repente mi hermana- John puedes traerme algo, me duele la cabeza

-¿Donde tienes los medicamentos?

-Ahora mismo no lo se… mira por la cocina- me dice.

Me levanto resignado y los dejo solos en el salón, espero que no pase nada.

-Ahora que estamos tú y yo, ya puedo ir directo al grano.- se levanta ágilmente sin rastro de dolor alguno.

-Opino lo mismo- responde Sherlock aún sentado.

-Me gustas, la gente como tu me gusta ¿Sabes por qué?- le pregunta.- Por qué somos iguales, ya lo dije antes. La gente como nosotros, sabemos ver a un igual.

-Dudo mucho que hayas fingido dolor de cabeza solo para decirme esto.

-Me gustas, pero quiero que te alejes de John- sentencia.- Tu y yo somos iguales, dependemos de él, es nuestro salvavidas, hasta que este se hunda con nosotros. Yo ya lo he hundido suficiente no termines lo que yo empecé.

-John es fuerte

-No sabes cuanto, pero también es frágil

-Solo te mueve tu egoísmo

-Al igual que tu, los dos lo queremos para nosotros.

Vuelvo a la sala y me los encuentro frente a frente, esto no me huele bien.

-Harry, en la cocina no hay nada- digo yo.

-Busca en el piso de arriba, en el cuarto de baño- me dice.

Vuelvo a irme, escaleras arriba. Sé que miente, ¿dolor de cabeza? ¡Mis pelotas! Lo que quiere se alejarme para hablar tranquilamente con Sherlock.

El baño… el baño…. Aquí está… Abro la puerta… Podría fregar de vez en cuando esto da asco. Me acercó a la ventana y la abro para ventilar ese hedor.

Siento unos pasos en el pasillo.

-¿Harry? Yo no encuentro nada… - le digo sin mirarla. No me contesta. Me giro hacia la puerta y siento como todo mi cuerpo se cae hacia detrás y nada para mi caída. Veo el cielo azul delante de mis ojos, la ventana alejándose de mi y esos ojos viéndome caer.

Suena el móvil, un mensaje nuevo. Sherlock lo mira, es de

Lestrade.

"Hay una nueva victima, tiene una E en su cuello"

Una C en la primera victima, luego una A y ahora un E…

Cae

Algo cae y choca contra el duro asfalto de la calle.

CONTINUARA…