Disclaimer: El universo y los personajes incluidos en esta historia son propiedad intelectual de The CW (Porque Jason no se los merece, honestamente) y Kass Morgan. Han sido tomados sin animo de lucro.
Advertencia: Al ser un AU, algunas personalidades (o todas) van a estar cambiadas (OoC) un poco con el fin de adaptarlos a la trama.
Dedicatoria y agradecimiento especial a mi adorable beta reader GabySantosOjeda (twitter) por su paciencia al leer y editar los errores que voy dejando por la historia.
Causa y efecto.
Lexa la acompañó hasta la puerta de su casa, parecía un poco decepcionada de que la noche estuviera llegando a su fin, pero su atrevimiento no era tan grande como para pedirle extender su tiempo a su lado. Habían pasado un día de locos, pero no hubo minuto en el que no disfrutara como no lo había hecho en bastante tiempo, sentía una parte de sí misma renovada.
Una parte que no quería separarse de Clarke aún.
"Me la he pasado muy bien" dijo y se arrepintió de inmediato. Esa era la frase más cliché para terminar una cita y estaba segura que podía hacerlo mucho mejor.
"No tiene que terminar aun si no quieres" sugirió Clarke buscando algo entre su ropa. Parecía haber olvidado que horas atrás había llegado embargada por la emoción y arrojado sus llaves en algún punto del apartamento sin prestar atención.
El rostro de Lexa fue un poema, sus deseos no expresados los había manifestado Clarke con esa invitación. Pasó de un breve rubor en sus mejillas acaloradas hasta la palidez por lo poco premeditado de tal situación, sabía que no quería irse, pero no consideró por un instante que pasaran de un punto a otro en tan poco tiempo.
"Puedo mostrarte lo que puedo hacer con las manos, sólo debemos llegar a mi habitación" le guiñó el ojo. Lexa palideció más, por supuesto Clarke hablaba del arte sobre el papel, no le pareció necesario especificar más y no tenía mente para ello porque sus desgraciadas llaves seguían sin aparecer.
"O podríamos sólo hablar," propuso Lexa.
"Eso también me gustaría," sonrió Clarke conforme con el plan.
Justo cuando llegaron a la puerta de su departamento aceptó que no llevaba las llaves consigo, lo que le dejaba la bochornosa situación de llamar y esperar que Raven fuera lo suficiente madura como para abrir. El problema surgió cuando vio la prenda alrededor de la manija, la señal universal de que el apartamento era inhabitable para dos de las tres chicas que vivían ahí por culpa de la tercera.
"Raven," gruño Clarke en voz baja.
"¿Está todo bien?" inquirió Lexa preocupada.
"Olvidé mis llaves y Raven está ocupada" señaló la puerta. Lexa dejó salir un suspiro de alivio que no pasó por alto la rubia pero que fue malinterpretado. "Podríamos ir a tu casa" se aventuró.
Aquello hubiera sido factible si Lexa no hubiera recordado que su hogar estaba invadido de cámaras escondidas y lo último que quería en la vida es que Clarke le mostrara lo que podía hacer con las manos y esto quedara grabado para la posteridad en otra cosa que no fuera sólo su memoria.
"¿Estás segura de que has perdido tus llaves?"
"No están perdidas, sólo dentro del apartamento" aclaró Clarke. "Podemos esperar a que vuelva Octavia, no suele pasar la noche en casa de su novio por las enfermizas reglas de su hermano mayor"
"Creo que puedo entenderla" declaró Lexa.
"Oh, Anya no es tan mala" comentó Clarke sentándose al lado de la puerta, recargándose contra la pared.
"¿Qué haces?"
"Octavia no se queda a dormir con Lincoln, pero te aseguro que tampoco se apresura en volver," le informó invitándola a sentarse a su lado con unas palmadas en el piso.
Lexa dudó un momento en acompañarle, pero al final se unió a ella grácilmente justo en el sitio que la rubia le había indicado. Clarke se rió a su lado, enternecida por la gracia que Lexa parecía mantener en todo momento.
"Cuéntame algo más de ti" le pidió Clarke inclinando su rostro un poco.
"¿Qué quieres saber?"
"No lo sé: ¡Todo! Podemos empezar por ahí" dijo Clarke feliz porque Lexa había decidido que la noche no tenía un final cercano para ellas.
"Tendrás que ser más específica, Clarke" solicitó Lexa severamente.
"¿Cómo se llaman tus padres?" fue la primera pregunta del interrogatorio que Clarke había escrito en su mente durante las pocas horas que no habían estado juntas.
"Rebecca y Augustus," contestó lacónicamente Lexa.
"¿Viven en esta ciudad o…?"
"Murieron cuando tenía dos años," reveló Lexa aclarándose la garganta. "Anya tuvo que cuidar de mí después de eso"
"Lo siento," Clarke se arrepintió de haber escogido esa pregunta, pero se atrevió a añadir su propia tragedia familiar, "Mi padre, Jake, murió hace unos años también"
"No lo sientas Clarke, no lo sabías. Lamento mucho lo de tu padre"
"Le hubieras encantado," comentó Clarke. "Estoy segura."
"Tú tampoco le caes mal a Anya," dijo Lexa para equilibrar, pero Clarke no se lo creyó.
"Mientes."
Lexa asintió antes de agregar, "Es un poco cautelosa cuando se trata de mí, no puedo culparla, no después de… bueno, no puedo decir que no le he dado motivos para ponerse así"
"¿Lo dices por tu vieja amiga?," aquel aventurado comentario por parte de Clarke hizo que Lexa se pusiera a la defensiva, "¿Cómo se llama?"
"Se llamaba Costia" tan pronto escuchó su nombre y como se rompía la voz de Lexa en la última silaba, Clarke supo que había cometido el peor error de todos, "¿Podemos hablar de otra cosa?" su tono había sido casi una súplica.
"Bien, ¿cuál es tu color favorito?"
Lexa esperaba un cambio en el tono de la conversación, pero no la facilidad con la que Clarke pudo sólo ignorar su propia curiosidad y regresar a lo básico. Sin embargo, se lo agradeció con cada célula en su ser.
"Rojo y te apuesto nuestro próximo café a que el tuyo es el azul" se arriesgó Lexa.
"Sólo si es del mismo tono que el de tus ojos" respondió Clarke.
"Mis ojos son verdes" observó Lexa extrañada, después de todo la chica no dejó de hablar sobre el color de los mismos el día anterior.
"Exacto. Me debes un café" bromeó Clarke mientras le sonreía en una forma en la que la castaña se sintió reconfortada.
Esa chispa en Clarke era lo que más le había fascinado desde el primer momento en que la vio, mucho más porque había llegado en el momento que menos lo esperaba. La chica había arribado a su vida de forma tan inesperada que aun su mundo no recobraba su balance y no estaba segura de que quisiera que eso pasara.
"Te voy a besar," le informó con decisión Clarke. "Lo haré porque nadie me ha mirado como tú lo acabas de hacer y quiero robar este momento de tus labios también" y dicho esto llevo sus manos al cuello de Lexa y gentilmente sacudió su mundo un poco más, lo hizo de una forma en la que no sabía que era posible con el sólo contacto de su piel sobre la suya mientras sus labios se encontraban como dos piezas de un rompecabezas a medida.
"Debería mantener mis ojos sobre ti más tiempo" suspiró Lexa cuando Clarke la dejo ir.
"Deberías quedarte conmigo para siempre"
"Y ambas deberían dejar de ser tan obscenamente adorables" escucharon a través de la puerta, "Me van a dar diabetes"
"Abre la puerta Raven o vuelve a lo tuyo," le indicó Clarke una vez que la magia se hubo arruinado.
"¿Y perderme de la interacción amorosa entre dos idiotas? No lo creo," expuso Raven, "Y cuando digo idiotas, me refiero sólo a ti Clarke"
"No subestimes a Lexa, también puede llegar a ser incómodamente idiota," añadió otra voz. "Hasta yo me siento decepcionada"
"¿Anya?"
"Será una noche larga, deberían irse a otro sitio" propuso Raven mientras se escuchaba algo similar a una pequeña lucha contra la pared dentro del apartamento.
"Abre la puerta en este momento," ordenó Lexa poniéndose de pie.
"Ehm, no lo creo…" contestó Raven y tras algunas risas sólo hubo silencio. Lexa tocó la puerta tres veces más con un poco más de fuerza de la necesaria.
"No van a volver, la habitación de Raven es a prueba de ruido" dijo Clarke resignada. "Deberíamos tomar en cuenta su sugerencia e irnos a otro lado"
"No, me quedaré aquí a esperar que mi hermana recuerde quien es y la edad que tiene," sentenció Lexa, "No puedo creer que haga esto" masculló regresando al lado de Clarke junto a la puerta, "A Titus no le gustará esto"
"Olvídalas un momento, olvida que es tu hermana y mi mejor amiga quienes están dentro haciendo sólo-Dios-sabe-qué," pidió Clarke. "Concentrémonos en que llevamos 24 horas de conocernos" dijo mirando el reloj, "Ya es media noche"
Lexa se obligó a liberar toda su frustración con un suspiro, "Mañana le enviaré flores a la compañía que se negó a contratarte" reveló, "Su pérdida fue mi ganancia"
"Por su culpa ya no puedo tomar café sin canela," indicó Clarke perdiéndose en los hermosos ojos verdes de Lexa que irradiaban en ese preciso instante.
"Y por culpa tuya ya no me peleo con mis sueños," respondió Lexa mirando anhelante los labios de Clarke, si lo hacía con suficiente empeño quizá aún podía saborear la esencia de naranja en ellos en ese y sus futuros besos.
"Oh, Dios mío" volvieron a escuchar detrás de la puerta. "Mi páncreas no puede con ustedes"
"Yo creo que son adorables," escucharon otra voz, pero esta vez del apartamento vecino donde vivían dos geeks con los que Raven solía charlar cuando se encontraba verdaderamente aburrida en casa.
"Es muy tarde para que estés despierto Monty" reprendió Raven.
"Jasper me dejo al cuidado del vivero, debo regar las plantas al menos una vez cada dos horas" expuso la voz masculina.
"Eso no explica porque espías a mis chicas en el pasillo o porque estás gritando en medio de la noche en lugar de invitarlas a pasar a tu apartamento" riñó la latina.
"Lo haría si no fuera porque detestaría arruinar la atmosfera que han creado"
"Demasiado tarde" terció Clarke.
"Envíales algo con espinas," sugirió Monty antes de despedirse y dejarlas continuar con lo suyo, "Es una clara señal de que tienen algo de que arrepentirse."
"Lo tendré en cuenta," agradeció Lexa. "¿Son siempre así?" le preguntó a la artista en voz baja cuando el silencio volvió a establecerse alrededor de ellas.
"No lo sé, jamás había traído a alguien a casa" declaró Clarke.
"Finn y Nylah no opinan lo mismo," interrumpió Raven.
"¿No tienes algo mejor que hacer?" gruño Clarke, "Nunca había traído a alguien como tú a casa, están abrumados"
"Inteligente corrección Griffin" exclamó la tercera.
"¡Largo Rae!" rugió la rubia golpeando la puerta, "creo que no podremos estar verdaderamente solas aquí"
"Siempre podemos volver al aeropuerto" sonrió Lexa.
"No hagas ruido," susurró Octavia cuando salieron del ascensor y vieron dos figuras acurrucadas al lado de la puerta de su departamento. No le fue difícil averiguar de quienes se trataban cuando vio en cabello de Clarke.
En un primer momento pensó que era una broma. Le había dejado la cena preparada – porque Clarke ni siquiera podía acercarse a la cocina- y la casa lista para que tuviera la cita perfecta en la comodidad del apartamento. Estuvo a nada de despertar a Clarke únicamente para reñirla, pero le fue imposible hacerlo después de estar a un par de metros de ellas.
La rubia tenía su mejilla cómodamente dispuesta sobre el hombro de Lexa, mientras la castaña escondía su rostro dormido entre el cabello de su amiga. Clarke tenía un abrigo que no le pertenecía cubriéndola del frío, mientras su acompañante claramente pasaba un poco de frío.
"Tómales una foto," ordenó Octavia a Lincoln no sin antes golpearlo para dejar clara su siguiente orden "Y no hagas ruido"
"¿Para qué quieres una foto?" preguntó sofocado el pobre.
"¿Por qué me cuestionas?" lo retó Octavia. "Sólo hazlo" urgió la joven.
"¿No crees que es algo extraño tomarles una foto dormidas en medio de un pasillo?" insistió Lincoln.
"La forma en la que se encontraron fue extraña, la forma en la que insistieron seguirse conociendo fue extraña… esto sólo es una prueba de la rareza que hay en el destino, así que tómales la maldita foto"
"Tú siempre tan romántica" comentó Lincoln mientras activaba la aplicación de cámara de su teléfono.
"Te hubiera gustado tener una foto de nuestra primera cita," observó Octavia con un poco de descaro.
"Oh, sí. Jamás tendré la oportunidad de verte llena de lodo en medio del bosque de nuevo" se lamentó Lincoln.
"No entremos en esa clase de detalles ahora" lo calló la joven.
"Espera, ¿es Lexa?" preguntó Lincoln prestando atención a la foto que había tomado. El pasillo estaba algo oscuro así que sin la ayuda del flash le habría sido imposible reconocerla a simple vista. Pero había algo en la joven que la hacía imposible de olvidar.
"¿La conoces?"
"Trabajé un verano para la empresa de su familia," declaró Lincoln sorprendido.
"¿Y eso es relevante por…?" preguntó Octavia impaciente.
"No lo es," contestó Lincoln claramente evadiendo el tema. "Sólo me pareció extraño encontrármela aquí de todos los sitios posibles"
"Ya te lo dije, Clarke ha gozado de mucha suerte estos días" expresó Octavia.
"Salvo para conseguir un empleo," bromeó Lincoln, pero le costó recibir otro golpe por parte de su novia, "lo siento, hice ruido"
"No, ese fue sólo ver que tan rápidos eran tus reflejos," coqueteó Octavia acercándose peligrosamente a Lincoln, "fallaste la prueba" le dio un breve beso provocador antes de dirigirse a la puerta.
Lincoln suspiró. Octavia podía ser pequeña y controladora, pero amaba eso de ella más que otra cosa.
"¿Deberíamos despertarlas?" se cuestionó Octavia. Por un lado, se veían absurdamente adorables ahí sentadas usándose como almohada la una a la otra, pero por otro lado debía contemplar la mala imagen que daban en medio del pasillo. "Tengo una idea" sonrió con malicia mientras se inclinaba al lado de su amiga con el único comentario que podría activar su sistema nervioso del susto.
"Por favor no despierten a Clarke, acaba de quedarse dormida" pidió Lexa con voz nublada al mismo tiempo Octavia se disponía a llevar a cabo su plan. La cara de frustración de la chica le pasó desapercibida a Lexa quien con mucho cuidado se apartó de Clarke y se puso de pie, "¿Podrían indicarme cual es la habitación de Clarke?"
"La última puerta del pasillo," señalo Octavia Blake sin poder creer que aquella figura delgada pudiera cargar en brazos a su mejor amiga y llevarla hasta su cama. "Y dicen que el romance está muerto" suspiró la chica.
"Puedo cargarte hasta tu habitación si quieres," le propuso Lincoln que hasta ahora sólo había observado incrédulo toda la escena en silencio.
"¿Y hacer que Bellamy aparezca en menos de diez minutos?" le recordó Octavia.
"Algún día averiguaré como lo hace," advirtió Lincoln con determinación.
"Seguro será lo último que hagas," dijo la chica regresando toda su atención a él. "Hasta que eso pase nuestros planes para mañana no se cancelan" le dio un corto beso en los labios como despedida y entró a su casa.
Tuvo que abrir la puerta de su habitación con algo más de fuerza de la que pretendía porque había algo que bloqueaba su apertura, no esperaba encontrarse con un sitio tan oscuro ni mucho menos tropezarse tras dos pasos dentro, por supuesto caer sobre la inconsciente rubia en una posición poco más que tentadora tampoco entraba en sus planes. Y es que no sólo era el destino hablando por ella, sino sus deseos siendo respondidos de la forma más directa posible.
Lo primero que captó su atención por completo fue el olor en su cuello, había algo cítrico pero dulce embriagando su sentido del olfato. Se detuvo un segundo entero a recorrer con sus sentidos la posición de su cuerpo hasta que su consciencia tuvo noción de donde se encontraba su mano derecha y fueron sus mejillas las que tomaron el calor de mil soles por el sonrojo que le provocó enterarse de lo que estaba tocando. Fue entonces que el segundo pasó y no fue capaz de evitar disculparse.
"Lo siento," dijo rápidamente levantándose parcialmente de la cama, o al menos retirando su mano de los bienaventurados pechos de Clarke. Pero su disculpa pasó a ser ignorada porque la rubia no se había enterado de nada, "¿Clarke?" susurro Lexa para probar su suerte, obteniendo un gruñido como respuesta. No le extrañaba la profundidad de su sueño, sospechaba que había dormido tan poco como ella durante el día padeciendo la misma emoción que no la había abandonado aún ahora.
Sonrió embargada por una emoción que no conocía, se veía ahí, acostada al lado de una hermosa chica que le provocaba una fascinación tan extrema que aun veinticuatro horas después de su primer encuentro le erizaba la piel pensarla tan cerca. Y estaba ahí, con el corazón latiéndole como si quisiera alcanzar algo fuera de su pecho y, como único pensamiento, lo curioso que había resultado todo.
Alguien como ella no creía en el destino, y en algún punto de su vida había dejado de disfrutar su presente. Pero todo en Clarke alteraba la forma en la que había estado viviendo desde Costia.
Así que se permitió quedarse ahí y admirar con genuina ternura la forma en la que Clarke le hacía olvidar el caos que les rodeaba -porque literalmente su cuarto era un desastre- aquella mano que momentos atrás la había avergonzado, ahora trazaba finas líneas sobre los rasgos tranquilos de la artista. Fue desde su nariz, paso por la línea de su mandíbula y se aventuró a dibujar una caricia sobre su clavícula.
Cuando pensó que la noche estaba por finalizar había sentido una decepción difícil de describir, pero ahora realmente sentía que algo estaba por comenzar y no podía esperar para ver de qué manera lo hacía, pero era obvio que por el momento no podía continuar y estaba conforme con atreverse a soñar con eso. Se inclinó sobre Clarke lo suficiente para depositar un beso sobre su mejilla porque habérselo dado en los labios habría sido un movimiento muy egoísta por su parte.
"Lexa," la llamó Clarke entre sueños.
"¿Si Clarke?" respondió ella con la esperanza de que la chica hubiese recobrado la consciencia justo cuando había decidido retirarse, pero la rubia sólo cambio de posición dejando salir un suspiro complacido. "Llámame cuando te despiertes" le susurró en el oído y salió de la habitación.
Justo en el momento en el que Lexa salía de la habitación, Octavia pasaba por ahí pretendiendo que acababa de salir del cuarto de baño cuando la realidad era que verificaba como sus dos amigas estaban perfectamente acompañadas mientras ella había corrido a su hombre minutos atrás.
"Perdona, ¿cuál es la habitación de Raven?"
"Espero que no te hayas tomado en serio sus insinuaciones, tenemos una política muy firme sobre las parejas de nuestras amigas desde lo de Finn" comentó Octavia.
"Mi hermana está con ella," aclaró Lexa confundida. Ese nombre le era familiar, pero por ahora no le importaba.
"Oh, en ese caso… es esta puerta de aquí," y como si fuera cosa de rutina sólo la abrió sin previo aviso. Lexa apenas alcanzó a cerrar los ojos y voltearse un poco cuando vio dos siluetas sobre la cama. "Espero estén decentes" dijo Octavia adentrándose como si nada.
"Hey, quiero presentarte a Anya," escuchó la voz de Raven.
"Un placer," ahora era la voz de su propia hermana la que llegaba a sus oídos, "Anya Woods"
"Octavia Blake"
Lexa se sorprendió de la naturalidad de la charla, tanto no fue incapaz de girarse. Estaba esperando muchos escenarios, pero encontrarse a las tres mujeres completamente vestidas con un recipiente lleno de palomitas sentadas en la cama no era una de ellas.
"Oh, no" susurró Anya.
"Octavia, ¿las dejaste pasar?" se quejó Raven, "ahora por tu culpa Clarke no aprenderá su lección"
"Dejarlas en el pasillo no es didáctico Rae," se defendió Octavia, "Es infantil"
"Sólo queríamos proveerles de más tiempo a solas," respondió Anya a la pregunta que se asomaba en la feroz mirada de su hermana.
"Yo quería que Clarke tuviera una noche apasionada en un sitio que no fuera su triste habitación, además, olvidó sus llaves. Cumplía dos objetivos en uno" agregó Raven. "¿Qué? Juro que sólo pensaba en su felicidad" se justificó ante la mirada de todas.
Anya supo que era momento de irse cuando Raven se atrevió a pronunciar aquellas palabras y su hermana menor perdió un poco de color.
"Fue una noche estupenda Raverly" se despidió la joven.
"Raven," la corrigió Octavia automáticamente.
"Calla Blake, ella puede llamarme como desee" le reclamó Raven.
Anya se apresuró a unirse a su hermana menor antes de que la latina se atreviera a pronunciar alguna otra cosa que hiciera peligrar su relación fraternal con Lexa. "Hasta pronto chicas" se despidió, "un placer haberles conocido"
"Hasta pronto futura señora Reyes," dijo Raven sin especificar entre las dos Woods.
"Deja de hacer eso" la reprendió Octavia mientras cumplía su parte como anfitriona y las acompañaba hasta la entrada. Anya agradeció de nuevo la excelente velada y Lexa hizo lo propio, pero respecto a haberle permitido llevar a Clarke hasta su cama. "Esa chica se sacó la lotería contigo" no pudo evitar decir.
"Al contrario, creo que he sido yo quien ha tenido mayor suerte" respondió Lexa.
"Estamos todas conscientes de la fortuna de ambas, debemos irnos ya Alexandra" le apresuró Anya mirando la hora, "A Titus no le gustará esto"
"A Titus le disgusta incluso que amanezca" manifestó Lexa, "Además, fuiste tú quien decidió dejarme fuera del apartamento por cinco horas"
"En su momento me pareció romántico," dijo Anya alzando los hombros.
"Incluso a mí me pareció romántico" se expresó el vecino del apartamento de enfrente.
"Vete a dormir Monty," le ordenó Octavia y el chico obedeció porque volvió a guardar silencio.
Las hermanas Woods volvieron a despedirse e hicieron su camino hacia el ascensor mientras seguían discutiendo sobre el hombre de nombre extraño.
Octavia se preguntaba internamente el por qué Raven y Clarke gozaban de esa clase de suerte que supera las probabilidades, y estaba por llegar a una conclusión factible cuando escuchó tres discretos golpes en la superficie de la puerta.
Sólo había una persona que podría haber vuelto tan sólo cinco minutos tras haberse marchado. Su sospecha fue cierta cuando lo primero que vio fue ese perfecto cabello castaño asomarse en el marco.
"Tú no tienes suficiente de Clarke, ¿verdad?"
Las mejillas de Lexa se colorearon de un bonito color carmín antes de dar respuesta a su comentario. "En realidad quería pedirte un favor" se animó a decir, "¿Podrías hacerme llegar una copia de la fotografía que tomó Lincoln?"
"Claro," accedió Octavia obteniendo una sonrisa de agradecimiento por parte de Lexa. Por supuesto que no se la daría en ese instante, se la haría llegar en el momento y lugar apropiados, cuando la suerte y el destino las dejaran seguir solas.
Nota de autor:
Soy incapaz de dejar de pensar en como puede avanzar esta historia, tengo ideas particularmente interesantes para el siguiente capítulo sobre todo porque ahora que Clarke ya sufrió a Anya, es momento de que Lexa sufra a Abby, ¿no creen? Por supuesto Raverly (XD) va a gozar más que nadie al respecto y, de hecho, será quien procuré que ese encuentro se dé.
Otra cosa es que Lexa y Clarke van avanzando muy rápido y la única explicación es que son almas gemelas, el destino ya hizo su parte al colocarlas en el mismo lugar en el momento y tiempo justo ;) más adelante explotaré el koi no yokan y la leyenda del hilo rojo (más información google XD)
Agradezco de forma casi infinita la inspiración que me dan con cada review que recibo de su parte, cada uno disminuye el tiempo de espera entre cada capítulo (cientificamente comprobado, yo no actualizo tan frecuentemente por regla general XD).
