Me acabo de dar cuenta que por alguna extraña razón no puedo contestar los reviews, Mm… pero bueno ya que muchas gracias por leerme:
Anel-sonrisas y Ellice
Jeje espero que les parezca interesante el capitulo, la verdad me encanto la pareja de Wolf y Murata a partir que leí un fic, pero bueno este capitulo es más Yuuram creo aunque no creo que sea Yuuram es mas bien una cosa rara pero bueno me esforcé por que quedara bien.
A si ahora narro yo…bueno me refiero a que la narración es un poco diferente de la usual, pero esta vez me centre en Yuuri y no en Wolf.
Nos vemos abajo!^^
Celos
-Si no te satisface tu compromiso, quizá lo mejor sea romperlo.
-¿A que te refieres?-era extraño que hablará de esa manera, el normalmente era amable y se preocupaba mucho por mi, así que me resultaba extraño su comportamiento.
-Yuuri, ¿no te parece que tu estratega y tu prometido están un poco…uhm…cariñosos?
No era posible, o ¿si?. Sus dos mejores amigos engañándolo. No tenia que ser mentira, seguro era un malentendido, no había otra explicación. ¿Wolf y Murata? Imposible, no había manera, era algo que no podía ser. Pero Sara parecía seriamente preocupado.
-Shibuya, tienes que decidirte, tienes que decirle lo que sientes, ten por seguro que no te esperará por siempre, la espera es dolorosa y cada vez que lo rechazas le haces daño-enseguida sus ojos se ocultaron por el brillo de sus lentes-además hay muchas personas interesadas en von Bielefeld, si no tienes cuidado te lo pueden arrebatar.
Murata lo regañaba seguido, por no ser honesto consigo mismo ni con Wolfram, pero le inquietaba la nueva actitud de su estratega, era normal que los visitara durante la limpieza de primavera que se realizaba en el templo de Shinou, pero ya no lo había regañado ni una vez desde esa noche, desde la noche en que había besado al rubio. Se reprochaba por haberlo hecho, seguro lo había ilusionado, pero no había podido aceptarlo, no tenia el valor suficiente para tomar responsabilidad por ese acto que lo había hecho tan inmensamente feliz. Tenia que aceptarlo, realmente le gustaba el ojiverde, pero eso no estaba bien, lo quería mucho y no se imaginaba la vida sin él, pero…¡Los dos eran hombres! ¿no se supone que debería estar enamorado de una mujer? ¿no era acaso antinatural amar a alguien de su mismo sexo?
-Además hay muchas personas interesadas en von Bielefeld, si no tienes cuidado te lo pueden arrebatar.
Ahora que lo pensaba, ¿acaso eso era una amenaza? Talvez Murata sentía lo mismo que el por Wolf, pero ¿Wolf jamás lo engañaría ó si? Se odio tanto por desconfiar de ellos. Pero esos pensamientos se repetían una y otra vez en su cabeza quitándole el sueño, más por el hecho de que el rubio se encontraba a un lado suyo, por no decir enrollado en su cuerpo, ya no le importaba las posiciones que adoptaban en la cama, estaba más que acostumbrado, pero a veces despertaba su atención aquel cuerpo que reposaba casi encima de él, en esos momentos lo mejor era salir de la cama y tratar de distraerse lo más posible. Se divertía imaginando que haría el rubio si lo viera en ese estado, aunque seguro que él también despertaba esas reacciones en el otro chico, ya que de vez en cuando buscaba excusas para dormir solo. Se levanto de la cama, zafándose con cuidado del abrazo bajo el que lo mantenía el mazoku. Amaba verlo dormir, parecía un ángel y es que era tan hermoso como uno, bueno al menos mientras dormía o se mantenía observando en silencio, porque cuando abría la boca todo aquel encanto desaparecía sacando a flote su explosiva personalidad. Sonrió divertido al recordar la escena de celos que le había armado esa tarde al enterarse de que Sara los estaba visitando.
- ¡Maldito henachoko traidor!
Hace tanto que no lo llamaba así, realmente Wolf había cambiado mucho su actitud hacia él, lo mas seguro es que fuera para no incomodarlo, pero en cierta forma extrañaba a aquel chico que le decía que lo amaba y que lo protegería siempre, aun se lo decía pero no de la misma forma, en el fondo añoraba al posesivo y celoso niño egoísta, extrañaba al antiguo Wolfram, y se odiaba a si mismo ya que era su culpa que el chico hubiese cambiado su modo de actuar con el.
Es imposible, ¿cierto? Ellos jamás se atreverían a hacerme esto, ellos jamás me lastimarían de esa manera. Yo prometí que confiaría en ellos sin importar lo que pasara, así que no voy a dejarme llevar, seguro todo es un malentendido.
No pude dormir en toda la noche, pero aun así fui a cumplir con mis obligaciones como lo hacia a diario, estaba consiente de que todos notaban las ojeras que se habían marcado alrededor de mis ojos, pero no parecían atreverse a decirme nada.
-¿Acaso no durmió bien, su majestad?-cuestiono Günter un tanto preocupado.
-Si, no es nada-conteste y seguí trabajando en los papeles que se encontraban apilados en el escritorio del despacho.
-Bueno entonces me retiro, si necesita algo solo llámeme, su alteza.
Hace tiempo que no le molestaba llevar a cabo las obligaciones como rey, ya casi no necesitaba de la ayuda de Gwendal ni de Günter solo en algunos casos. A decir verdad su vida parecía una rutina interminable cuando Greta no se encontraba y cuando Wolfram se comportaba simplemente como su amigo y no trataba de seducirlo o tocarlo con intenciones amorosas.
Ya había terminado con el papeleo, sin darse cuenta se había vuelto muy hábil en esas cuestiones. Se dirigió al ventanal necesitaba despejarse, pero por alguna razón ahí estaban las personas que se habían estado escabullendo en sus pensamientos la noche anterior, aquellos que no lo habían dejado conciliar el sueño.
Estaban ahí en el jardín, charlando muy animadamente, se veían tan felices, sintió un extraño impulso por lanzarles algo pero se contuvo y siguió observando la escena.
Estaban tan cerca uno de otro, que apenas y podía diferenciar donde empezaba un cuerpo y donde terminaba el otro. Sin previo aviso Murata había abrazado al rubio y se habían quedado así, abrazados por unos segundos, lo que a Yuuri le pareció una eternidad.
No hay duda…ellos están…
Miles de ideas empezaron a atormentar su cabeza, y un fuerte dolor oprimía su pecho.
Necesito hablar con alguien, necesito que me aconsejen, pero…¿quién?
¿Quién si las dos personas en quienes más confiaba lo estaban traicionando? En ese instante vino a su mente Conrad, pero ¿Cómo hablar con él? Eso realmente lo apenaba, más por el hecho de pedirle consejo sobre como reconquistar a su hermano menor.
Imposible, no puedo decirle a Conrad, es tan vergonzoso.
Entonces recordó al rubio de ojos dorados que le había hecho darse cuenta de la situación.
-Sara…-susurro y acto seguido salio corriendo del despacho a buscarlo.
Luego de correr por algunos corredores mirando de un lado a otro, por fin lo encontró, estaba justamente en el comedor, al parecer estaba solo.
-Sara…-llamo atrayendo la atención de este-¿puedes venir conmigo al despacho, por favor?
El joven distinguió un leve tono de suplica en la voz del maou. Solo atino a asentir y lo siguió hasta el despacho. Una vez ahí el moreno paso el cerrojo y aseguro la puerta, enseguida se giro y lo observo con una clara expresión de consternación.
-Tenias razón…-susurro con los ojos vidriosos.
-Yuuri…-sabia exactamente a lo que se refería-esta bien…tranquilo…
-Todo es mi culpa-ya no podía contener el llanto.
-Tranquilo-se acerco para rodear con sus brazos al moreno.
-Si tan solo se lo hubiera dicho…-su voz se quebró-si le hubiera dicho que lo amo…
-¿Y por qué no se lo dices?-el moreno lo miró con cara de no entender nada, el solo se limito a dedicarle una dulce sonrisa.
-Es demasiado tarde…
-Nunca es demasiado tarde, seguro que él lo entenderá, solo tienes que decírselo, solo necesitas dejar de dudar.
Duraron abrazados unos segundos, lo entendía, por fin sabia lo que tenia que hacer, solo tenia que ser honesto, amaba a Wolfram, era la persona más importante en el mundo para él, era la persona que más quería, la persona que le gustaba…Wolfram era todo para él. Realmente Sara le había ayudado a entender tantas cosas, las mismas cosas que Murata trataba de hacerle entender a cada momento.
-Gracias…-susurro al fin.-Muchas gracias, Sara, por fin se lo que debo hacer.
No voy a dejar que me quiten a Wolfram, no sin luchar. Por lo menos le diré lo que siento. Tengo que esforzarme.
Salio corriendo de su despacho no sin antes agradecerle mil veces al rubio, tenia que encontrar a su prometido, se sentía seguro, en cuanto lo encontrará le diría cuanto lo amaba y se disculparía por lo idiota que había sido al no decírselo antes.
Por fin lo diviso estaba entrando a una habitación solo atino a correr lo más rápido que pudo para alcanzarlo. Cuando por fin llego al umbral de la puerta sintió como sus nervios lo traicionaban.
-Wolf…-llamó, sentía como sus piernas temblaban.
-Yuuri, ¿te pasa algo?-ahí estaba el rubio a quien tanto había añorado encontrarse, pero simplemente no podía decirle nada, solo pudo sonreír de manera tonta-¿Yuuri, te sientes mal?-probablemente había notado el temblor de sus piernas.
Tenia que huir de ahí, tenia que hacerlo, no podía, no podía decírselo a Wolfram, no podía articular palabra, tenia mucho miedo, pero a la vez estaba tan enojado por ser tan cobarde. El rubio lo contemplaba expectante.
-¿Von Bielefeld?, con que estaba aquí-en un instante ya se encontraba detrás del rubio.
¿En que momento entró?
Murata solo se limitaba a mirar alrededor, mientras el mazoku clavaba su mirada en Yuuri. Se encontraban en la habitación de Wolfram. Por primera vez era consiente de ello. Pero eso no importaba, tenia que decirlo, pero ¿cómo empezar? ¿cómo decirlo? Tenia que pensar bien en lo que haría, pensar en las palabras que diría. Si no se había atrevido a decírselo cuando estaban solos, ¿podría hacerlo con Murata ahí?
-¿Pasa algo, Shibuya?-Enseguida se giro al escuchar su nombre más la escena que vio le hizo hervir la sangre.
El pelinegro había abrazado por la cintura al mazoku, atrayéndolo hacia el, pegando su pecho completamente a la espalda del rubio. El chico se veía claramente sorprendido por el acto, tanto como para romper el contacto. El moreno abrió los ojos ante la sorprendente escena y sintió algo quebrarse en su interior cuando el soukoku tomo el rostro de su prometido y se posesiono de esos labios. No pudo soportarlo se abalanzo sobre la pareja y comenzó a golpear a aquella persona que antes llamo su amigo.
-No me esperaba esto de ti-grito molesto-¿acaso no eras tu quien gritaba que me amaba y qué me sería fiel sin importar que?
No podía contestar estaba demasiado impactado.
-¡¿Y así te atreves a llamarte mi amigo?-esta vez los gritos era para la persona que se encontraba bajo el maou, tenia la cara inflamada y enrojecida, al parecer Yuuri le había dado varios puñetazos-¡NO QUIERO VOLVER A VERLOS NUNCA!
-Yuuri…yo…
El moreno lo miro con una clara expresión de lárgate o te mato.
-¿Ahora me dirás que me amas?-respondió cruelmente-Sabes Wolf, no estoy de humor para tus jueguitos idiotas.
-Henachoko…-susurro el rubio, no pensaba dejar que pisaran su orgullo otra vez, no permitiría que lo viera llorar, ya era demasiado, si no quería aceptar lo que sentía por él ya no le importaba, era suficiente, si Yuuri de verdad lo amaba tenia que esforzarse, no se dejaría humillar, no le pediría perdón por algo que no había sido su culpa y es que eso no formaba parte del plan.
-Yo pensé que me amabas…nunca pensé que harías algo así. Nunca pensé que me traicionarías…¿acaso me odias?
No podía soportarlo, no soportaba ver a Yuuri así. Se sentía sucio por permitir que aquella persona le besará, realmente le agradaba, se habían hecho buenos amigos, pero desde que había aceptado el plan sabia que talvez terminaría lastimando al maou, sin embargo no le había importado, necesitaba oír a Yuuri decirle que lo necesitaba, que lo amaba, necesitaba saber que tanto sufrir por él valía la pena. Se sentía un idiota por haber aceptado el plan, por haberlo llevado a cabo. En ese momento realmente se odiaba a si mismo. Corrió de la habitación, necesitaba estar solo, se dirigió a aquel sitio donde le habían revelado el plan, aquel sitio donde lo había llevado la carta del soukoku. Y justo ahí descargo todo su llanto y frustración.
Yuuri solo pudo observar el camino que tomo el rubio.
Realmente no quise decir eso. ¿Por qué le dije cosas tan horribles?
-Shibuya…-esa voz lo saco de sus pensamientos, aun se encontraba aprisionando el cuerpo del sabio, estaba literalmente sentado sobre él, razón por la que el chico respiraba con dificultad-quítate de encima.
De repente todo el enojo había desaparecido, al ver al rubio huir de la escena, ya no estaba molesto se sentía culpable por todo lo que le había dicho y se sentía triste…muy triste y sobre todo solo. Solo pudo obedecer y reincorporarse aun contemplando el lugar donde el rubio había desaparecido.
-Deberías ir por él-expreso el sabio colocándose los lentes mientras se ponía de pie-Si no se lo dices ahora, ya no habrá otra oportunidad.
-Murata, pero tu…
No podía entenderlo, esa persona que había armado todo ese escándalo ahora estaba ahí como si nada diciéndole que hacer, estaba como siempre, se estaba comportando de nuevo como su amigo.
-Sabes desde un principio no tenia interés en von Bielefeld, pero como tu amigo no puedo permitir que dejes escapar a la única persona que te hace verdaderamente feliz.
Ahí estaba su amigo Muraken mostrándole una sonrisa y dándole el consejo que siempre le daba, diciéndole que fuera por su prometido, que todo estaba bien.
No pudo evitar sonreírle, seguro todo había sido un plan del chico para lograr que le dijera lo que sentía al rubio, y por su culpa se habían excedido, no había duda seguro era todo un plan. Y había funcionado, ahora corría buscando a su prometido.
No era culpa de Wolf, todo esto seguro lo tomo por sorpresa.
Recorrió todo el castillo pero no pudo encontrar ni un rastro de el.
Tengo que encontrarlo para decirle que lo amo y debo disculparme por ser tan imbécil y henachoko.
Estaba exhausto, había recorrido varias veces el castillo y no lo había encontrado por ninguna parte. Pero de repente alcanzo a vislumbrar sus cabellos dorados entre el verdor de los arbustos. Se acerco sigilosamente. Ahí estaba el rubio, junto a las flores, sentado abrazándose las piernas mientras las lagrimas recorrían su rostro. Justo ahí siendo bañado por la luz de la luna, parecía hecho de porcelana, en ese momento el rubio era tan perfecto, salvo por ese semblante triste y porque sus ojos verdes estaban enrojecidos e hinchados. Se acerco y sin que este pudiera evitarlo lo aprisiono entre sus brazos.
-Wolfram…-susurro a su oído.
El rubio hacia lo posible por ver su rostro, se encontraba claramente sorprendido.
-Perdóname, Wolf…
Volvió a susurrar a su oído, empezó a sentir como un liquido frío rozaba sus mejillas, el moreno estaba llorando de eso no había duda.
-Perdóname, por ser un idiota.
No pudo evitar sonreír, eso era mejor que cualquier sueño que pudiera haber tenido, estaba entre los brazos de Yuuri, lo único que podía mejorar todo era poder contemplar su rostro.
-Wolf…-susurro rompiendo el abrazo y extendiéndole la mano para que se pusiera de pie. Se limito a tomarla y se reincorporo observando al moreno secarse las lagrimas toscamente.
Solo debo decírselo.
Era demasiado bueno para ser cierto, con certeza eso fue lo que pensó el mazoku, aun contemplando al maou.
-Te amo…-susurro tomando con cuidado el rostro del mazoku, y depositando un fugaz pero tierno beso en sus labios.
-Henachoko-respondió volviendo a unir sus labios en un más largo y apasionado beso.
-Perdona por no decírtelo antes-dijo el rubio al ser envuelto por los brazos del rubio, pero no pudo evitar corresponder al abrazo.
-No importa, no podía esperar menos de un henachoko-susurro apoyando su cabeza en el pecho del moreno.-después de todo siempre serás un henachoko.
Y así bañados por la luz de la luna unieron una vez más sus labios en un más largo y apasionado beso. Solo ellos, la luna y las estrellas, esta noche no importaba nada más. Tampoco pudieron percibir todas aquellas miradas que los observaban tras los cristales del castillo, y es que pedir privacidad en el castillo el Pacto de la Sangre era algo imposible, era como pedir que Anissina dejará de usar a Gwendal como conejillo de indias, mas tratándose de ellos.
Te amo y me amas y eso es todo lo que importa.
Tampoco pudieron percibir la presencia de esa persona que los miraba a unos cuantos metros sonriendo, pero en el fondo partiéndose de dolor.
-¿Acaso crees que estuvo mal ayudarlos?
-No, es solo que…
-¿Te enamoraste de él?
Bueno aquí el otro capi, jeje no pude aguantarme las ganas de subirlo, así que disfrútenlo, según yo solo quedan dos capítulos más, pero…
Ya la estoy dudando…
Pero bueno.
By!^^
