Bueno chicos ha sido un muy largo tiempo desde que he actualizado algunas historias XD, lo siento mucho pero el NH me atrapo y pus... ni modos, pero les traigo este lindo Two-shot para que vean que no los he olvidado, ah a cierta personita también le debo un Shot de RInxLen versión lobo... es algo complicado pero lo intentare
El espíritu del bosque
Enojado, frustrado, cansado, esas palabras no podían describir en su totalidad el estado de ánimo de Len después de haber experimentado el que pudo haber sido el peor día de su vida, al parecer se había levantado con el pie izquierdo porque para empezar se había despertado tarde y ese fue tan solo el inicio de sus problemas.
Comenzando con que su despertador al parecer se había echado a perder porque no había sonado para despertarlo, fueron los rayos del sol que se filtraban por la ventana los que lo hicieron levantarse de su cómodo sueño solo para darse cuenta que se le había hecho terriblemente tarde para ir a la universidad. Ya había perdido la primera clase en donde se suponía que iba a exponer las diapositivas que tanto esfuerzo le habían costado la noche anterior, todo su trabajo había sido en vano, algo frustrado el rubio se apresuró a vestirse con rapidez, desayuno cereal a toda prisa y salió corriendo rumbo a la parada de autobús rogando que el camión no tardara en pasar, tristemente sus plegarias no fueron escuchadas.
Bueno, su día había iniciado mal pero con algo de optimismo se dijo a si mismo que no podía empeorar... Y si pudo, resulta que olvidó su libreta de inglés debido a que por la prisa no había tenido tiempo de cambiar los materiales de su horario que le tocaba, tuvo que convencer a la profesora para que le dejara entregarle su libreta en la próxima clase y esta accedió con la condición de restarle puntos por atraso. Por si eso fuera poco para decir que tuvo un mal día hubo un examen sorpresa de matemáticas, llego tarde a su entrenamiento de gimnasia por lo que tuvo que darle 5 vueltas a la cancha principal como sanción.
Finalmente para empeorar el pésimo día que había tenido hasta ese momento su cartera se le cayó al piso y un perro la tomó huyendo con ella.
El resultado de ese viernes fue un Len furioso con nadie en especial, pero era inevitable, todas las personas tenían días buenos y días malos y a él la suerte ese día lo había abandonado.
El rubio sin cartera no pudo comprar su almuerzo y mucho menos pagar su pasaje de regreso a casa, claro, bien podía pedirle prestado dinero a alguien pero la mayoría de sus compañeros ya se habían ido y la verdad era que no estaba de humor para pasar horas revisando las instalaciones de la universidad para ver si encontraba a algún conocido por lo cual decido mejor irse caminando a casa, sentía que le hacía falta un poco de aire fresco, tal vez el panorama del área natural lo relajaría.
En la ciudad donde el Kagamine vivía, justamente en el centro había algo así como una reserva natural, un pequeño bosque por en medio del cual pasaba la carretera dividiendo el área circular en 2 secciones. Len quien actualmente vivía cerca de las orillas del bosque nunca había sentido curiosidad explorarlo, sin embargo ese día tendría que atravesarlo para llegar a su casa, lo cual era mala idea debido a su pésimo sentido de la orientación y que el bosque no era precisamente pequeño, pero tenía la corazonada de que antes de darse cuenta ya estaría en casa.
Caminaba distraídamente pensando en las tareas en las que invertiría todo su fin de semana, ya 2 veces había ignorado el gruñido de su estómago y aun no veía al pequeño parque al lado del cual vivía y que prácticamente formaba parte de los inicios del bosque, estaba comenzando a sentirse frustrado porque podía jurar que ya había pasado al menos una vez el árbol de la rama torcida. ¿Acaso estaba caminando en círculos? Pero eso sería imposible tomando en cuenta que no había desviado ni un solo su trayectoria en linea recta.
Una suave risita lo saco de sus pensamientos, extrañado, el joven de cabellos rubios miro a su alrededor en un intento de encontrar a la emisora de ese ruido ¿alguna chica se habría perdido en ese lugar al igual que él? Bueno, ella sonaba muy contenta como para estar perdida así que Len ignoró el asunto y continúo con su camino.
El gruñido de su estómago fue más fuerte esta vez y la misma risita de hace unos segundos llego a sus oídos, quien quiera que fuera parecía estar cerca y burlarse de su situación, giro la cabeza para ver si había alguien detrás, sus ojos escanearon detalladamente el lugar pero no encontró a nadie, suspiro frustrado girando su vista nuevamente al frente y ahí estaba.
Debía ser una chica de más o menos su edad, sus cabellos rubios caían como cascada dorada gracilmente sobre su espalda, lucia puesto un ligero y sencillo vestido blanco y sus gentiles ojos azules como el cielo nocturno estrellado lo observaban con felicidad bien enmarcada con una hermosa sonrisa dibuja en sus rosados labios.
A pesar de que la joven era muy hermosa no llevaba puesto ningún complemento, ni maquillajes ni brazaletes o collares como la mayoría de las jóvenes acostumbraban, únicamente tenía en su tobillo derecho una pulsera dorada y andaba descalza.
-Estás perdido ¿verdad?-había dicho la joven con su suave y delicada voz más que nada afirmando su actual situación-Si estás perdido yo te puedo ayudar a salir del bosque, después de todo ¡Lo conozco como la palma de mi mano!
Un poco sorprendido por la efusividad que mostraba la chica solamente alcanzó a asentir antes de que su estómago gruñera avergonzándolo delante de la joven quien se limitó a soltar una risita, acto seguido saco de entre sus ropas una manzana extendiéndola hacia él para entregársela.
-Debes de estar muriéndote de hambre, toma, quizás no sea mucho pero una manzana debe servir para amortiguar un poco el gruñido de tu estómago.
-Ah, sí gracias…-dijo intentando ocultar el sonrojo en sus mejillas, su situación ya de por si era penosa como para que encima de todo el mal día que tubo terminase ridiculizado frente a una extraña, definitivamente la cosa ya no podía empeorar así que no tuvo más opción que a regadientes limitarse a aceptar su situación.
-De nada. Por cierto, mucho gusto, mi nombre es Rin y soy el espíritu guardián de este bosque-había dicho con tales ánimos que uno creería que estaba hablando enserio, pero realmente no parecía que dijera aquello de broma, perfecto, se había topado con una loca, pero bueno, Len no podía ser tan descortés para decirle eso, mucho menos cuando ella amablemente se había ofrecido a sacarlo del bosque e incluso le había regalado una manzana.
El rubio suspiro cansado, no le quedaba más opción que de momento seguirle la corriente a esa chica.
-Bueno Rin ¿Te importaría indicarme como salir de aquí? Tengo algo de prisa-dijo dando un vistazo a su alrededor, a menos que ella se hubiera escondido muy bien no había forma de que no advirtiera su tan cercana presencia, supuso que estaba demasiado metido en sus pensamientos como para haber notado el momento en que la joven se acercó tan repentinamente, pero dado a que reflexionar sobre ello a la larga sería una pérdida de tiempo decido restarle importancia al asunto.
-¡Por supuesto!-contestó animada y comenzó a guiarlo por su trayecto por el lugar.
Durante todo el trayecto Len únicamente se limitó a seguir a la chica tan solo unos pasos detrás te ella, Rin por su parte no paraba de hablar, hablar y hablar a pesar de saber muy bien que el Kagamine no le estaba prestando ni la más mínima pisca de atención.
Ella le contó sobre cómo había sido el bosque mucho tiempo atrás, casi como si ella hubiera realmente vivido en aquellas épocas, hablaba de los animales como si fueran sus amigos y menciono que extrañaba que hubieran lobos y ciervos rondando por el lugar, dado que el bosque estaba muy cercana a la zona urbana la mayoría de los animales había sido llevados a otro sitio para su preservación.
La poca atención que el rubio le había puesto a Rin le habían servido para confirmar sus sospechas, estaba loca aunque no era una mala persona pero sinceramente odiaba que llevara al extremo su broma sobre ser la deidad guardiana del bosque, sinceramente ¿Con que motivo hacia eso? Cuando finamente la joven guardo silencio y se detuvo Len se dio cuenta de que finamente se hallaba a las afueras del bosque muy cercano al parque que quedaba a un lado de su casa.
-Llegamos-comentó ella con una sonrisa.
-Ah, sí gracias por indicarme la salida del bosque ¿También vives por aquí? Está comenzando a oscurecer y creo que lo mejor sería que te acompañara a tu casa-le propuso más que por buenos modales que por alguna otra cosa.
-No, no hay problema, yo vivo aquí en el bosque-contestó con una sonrisa-Fue un placer ayudarte, adiós Len.
El susodicho se dio una palmada en el rostro sin poder creer que la chica se atreviera a decir aquello, en serio ¿Por quién lo tomaba? Durante todo el transcurso no había hecho más que decir tonterías y por el amor de dios, había un límite para ello, tal vez era que realmente necesitaba ir al psiquiatra con urgencia.
-Mira…-alzó la vista para decirle exactamente lo que pensaba de su jueguito de ser el espíritu del bosque pero antes de que pudiera continuar se encontró con que ella ya no estaba… como si se hubiera desvanecido en el aire.
Bufó irritado, ella se había ido tal y como había llegado, que chica más extraña, como quiera que fuera, no debería preocuparse por alguien que seguramente no volvería a ver… solo hasta entonces cayó en cuenta de un dato importante, durante todo el trayecto él jamás le había mencionado que su nombre era Len y además de eso ella lo había tratado como si lo conociera de toda la vida pero él nunca la había visto…
Toda la situación era sumamente extraña… tendría que interrogarla la próxima vez que volvieran a encontrarse, claro si es que eso sucedía.
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Dos largas semanas pasaron y a pesar de que había decidido dar por zanjado e tema del espíritu del bosque simplemente no podía dejar de pensar en esa chica, pero es que sencillamente la situación de esa chica no hacia si no causarle curiosidad, hacia tan dolo algunos días había visto a unos niños saliendo del bosque acompañados por ella, debido a que iba en el camión de camino a la universidad no pudo aprovechar que su trasporte paro unos segundos así que solo pudo ver a lo lejos como ella le sonreía a ambos niños, acariciaba sus cabezas y les indicaba por donde podían volver a casa.
Al día siguiente se encontró con los niños jugando en el parque y les preguntó si de pura casualidad no habían visto a la chica que el día anterior los había ayudado a salir del bosque, ambos niños se habían mirado entre sí con extrañeza para luego contestarle que no sabían de que era de lo que estaba hablando y a pesar de insistirles que los había visto con ella y aunque les describió como era los niños simplemente negaron haber conocido a alguien así el día anterior, ellos parecían haberla olvidado hasta que les pregunto si habían visto al espíritu del bosque.
Ambos pequeños negaron con la cabeza nuevamente, pero el más pequeño de ellos dijo que su madre le había contado que en el bosque Eunice habitaba una hermosa deidad que hacía mucho tiempo había sido escogida por la diosa de la naturaleza para velar por el bosque y ayudar a todos los que se perdían en él, el pequeño entonces dijo que le hubiera gustado toparse con ella.
Len se guardó sus pensamientos ¿Acaso esos niños también quería jugarle una broma? Probablemente Rin les había dicho fingir que no se habían topado pero ¿Con que objetivo? Él no podía entenderlo.
Finalmente y después de darle tantas vueltas al asunto decidió internarse en el bosque con el fin de toparse con ella y resolver de una vez por todas sus dudas. Pensó que eran tonterías pero al final había hecho su camino a través del bosque mientras se dirigía a la universidad.
-Rin ¿Estas por aquí?-llamó el nombre de la chica esperando que ella hubiera podido oírlo.
-¿Estabas buscándome?
Giró su vista hacia arriba de donde provenía la voz de la joven notando que ella se encontraba sentada en la rama de un árbol sosteniendo en su mano una pequeña ave que de inmediato colocó en el nido cercano, inmediatamente después saltó de la rama cayendo grácilmente frente a él con una sonrisa.
-Ese pequeño pajarillo estaba aprendiendo a volar y se estrelló contra una rama así que solamente lo ayudaba a volver a su nido. Ah ¿Para qué me buscabas?-le preguntó con genuina curiosidad.
-Eh, bueno, ahora que lo pienso nunca te agradecí debidamente tu ayuda, quería hacerlo pero no había tenido tiempo… el otro día vía que ayudaste a unos niños a salir del bosque ¿Por qué les dijiste que fingieran no haberte conocido?
-Oh, así que me viste, ah, olvide que vives cerca del bosque, justo ahora te diriges a la universidad ¿Cierto? Deberías darte prisa o llegaras tarde.
-No trates de evadir el tema-Len endureció su mirada sobre la rubia.
Ella comenzó a caminar siendo seguida muy de cerca por el rubio que iba tan solo unos pasos atrás.
-No les dije que fingieran no conocerme-dijo consciente de que Len comenzaba a seguirla-Ellos simplemente me olvidaron, tú también ya debiste haberme olvidado… pero nunca lo haces…-murmuró lo último de forma inaudible para el Kagamine.
-Dudo mucho que alguien se olvide tan rápido de una persona que se presenta a sí misma como el espíritu del bosque-dijo escéptico
Ella rio por lo bajo, era obvio que él no le creía, nadie lo hacía y no era de extrañar tomando en cuenta que su existencia había sido olvidada hacía mucho tiempo.
-Creo que han pasado 400 o 500 años desde que yo he cuidado este bosque, no eres la primera persona que me ha podido recordar, antes, cuando la magia era algo muy común muchas personas recordaban mi existencia, construyeron un pequeño santuario para mí pero fue destruido hace tiempo cuando estas tierras cambiaron de un pequeño pueblo y evolucionaron a una gran ciudad, desde entonces nadie tiene la noción de que existo quienes se topan conmigo no tardan más de 2 días en olvidarme.
Len realmente se estaba cansando de que siguiera fingiendo ser el espíritu del bosque, la joven estaba rozando el límite de su paciencia y no se dejaría seguir tomando el pelo.
-Bien "señorita deidad del bosque" ¿Cómo es que te convertiste en el espíritu que resguarda este lugar?
-Bueno, esa es a decir verdad una historia muy corta, una noche me perdí en el bosque y ya jamás pude salir, desde entonces estoy aquí ayudándole a los que se internan a encontrar sus caminos de regreso.
El Kagamine frunció el ceño, eso no era como la historia que el pequeño niño le había contado.
-Rin deja de jugar-le dijo fríamente-No eres una deidad guardiana, no sé qué esperas conseguir diciendo eso pero es realmente molesto, nada de lo que dices tiene sentido, si realmente eres alguna clase de espíritu demuéstralo.
Ella simplemente volteó a verlo con una sonrisa.
-Hey, jamás me dijiste tu nombre Len, te pareció raro que lo supiera ¿No es verdad? Estoy segura de que no pudiste evitar preguntarte cómo es que lo sé, bueno, eso es muy sencillo, no has cambiado nada, en las 5 veces que nos hemos conocido, tú nombre y tu apariencia siempre han sido las mismas aunque lo único distinto siempre es tu apellido, una vez fuiste un escritor, en otra ocasión fuiste un viajero, en otra vida fuiste un príncipe, también fuiste hijo de un comerciante y ahora eres un estudiante, en todas esas vidas siempre hemos coincidido y en cada una de ellas…
El rubio la miró un poco descolocado por las palabras que salían de sus labios, en el momento que ella hizo esa pequeña pausa su corazón amenazo con salírsele del pecho causándole un sensación de incomodidad.
-Me lo has prometido pero… mueres buscando la manera de liberarme-ella giró su rostro para mirarlo con seriedad, sus ojos parecían reflejar la absoluta verdad, abrumado por su mirada Len se tensó ante su inquietante declaración sintiendo como si su alma pendiese de un hilo-Bromeaba~-canturreó la joven dedicándole una sonrisa que devolvió la calidez al ambiente-Jaja que aburrido eres, no caíste no por un segundo en mi broma, eh, creí que podría engañarte haciéndote creer que era el espíritu protector de este bosque pero no funciono.
Una gota resbalo por la nuca del joven rubio preguntándose realmente de donde había salido esa extraña chica, antes de que se diera cuenta ya se encontraba en la universidad y de Rin ni el menor rastros, él había estado tan ensimismado pensando en quien era ella y que era lo que había pasado por su cabeza como para pretender jugarle una broma tan estúpida.
Durante el resto del día Len decidió deslindar sus pensamientos de la misteriosa chica del bosque Eunice, tras terminar sus clases en la universidad se quedo haciendo tarea en uno de los salones hasta que la tarde comenzaba a caer. La helada lluvia comenzó a caer sobre toda la ciudad y el Kagamine no podría volver a casa hasta que esta terminara, con un suspiro frustrado se dirigió a la biblioteca para aprovechar el tiempo que se quedaría atascado en la universidad.
Como ya había terminado sus deberes escolares había decidido investigar un poco sobre el bosque Eunice, pero su laptop se había descargado motivo por lo cual decidió investigar a la antigua.
-Disculpe señorita-llamó la atención de la pelirrosa que atendía la biblioteca.
-¿Si diga?-ella se dio la vuelta mostrándose por completo, Len se sorprendió un tanto pues jamás había visto a esa joven antes en la biblioteca, supuso que sería nueva o una practicante por lo cual le resto importancia a su presencia.
-Bueno, vera, me preguntaba si hay aquí algún libro con información sobre el bosque Eunice, ya sabe, tal vez que contenga algo de mitos, leyendas o algo así.
Ella pareció reflexionar un momento.
-¡Ah sí! Por supuesto, tengo el perfecto libro para ti-se acercó a una mesita detrás de ella y tomo un libro café que tenia escrito en letras doradas Eunice como titulo-Este libro contiene absolutamente todo acerca del bosque, es un libro muy antiguo así que por favor trátalo con cuidado.
-Lo hare, muchas gracias-dijo tomando el libro para dirigirse al lugar menos concurrido de la biblioteca, se concentraba mejor cuando no había nadie en sus alrededores.
Len comenzó a leer la introducción a la cual no le prestó mucho atención, solo decía los motivos por los que el escritor había decidido hacer una investigación acerca de aquel bosque, en el índice podía ver que dicho libro tenia incluso una sección donde especificaba la flora y la fauna que abundaban ahí, el primer capítulo hablaba sobre la ubicación y la historia general de aquel bosque, el segundo capítulo se adentro a los mitos y leyendas de aquel lugar.
Del bosque Eunice suelen contarse muchas leyendas, sin embargo la más popular fue por muchos años la leyenda de la guardiana del bosque, interesado en el caso me di a la tarea de investigar más afondo el cuento de "El espíritu del bosque".
Se decía que en el pueblo que quedaba a las afueras del bosque habitaba una joven que adoraba pasar su tiempo dentro de este, la chica parecía tener algún tipo de contacto con la naturaleza y amaba profundamente la armonía en la que los animales vivían en aquel bosque, fue su amor por este lo que hizo que la diosa de la naturaleza la convirtiera en el espíritu guardián de Eunice y desde entonces la joven había velado por la seguridad tanto de los animales como de las personas que perdían su camino en aquel espeso bosque. Ella fue reconocida como la deidad que habitaba el bosque y muchos aldeanos solían hacerle tributos e incluso habían construido un pequeño templo en su honor.
Al parecer Rin no conocía dicha leyenda pues el pequeño relato del niño concordaba con lo escrito en el libro siendo una versión distinta a la que la rubia le había dicho, si iba a fingir ser el espíritu del bosque al menos se hubiera molestado en investigar mejor acerca de ella y no responder a su pregunta con un simple "me perdí y desde entonces estoy aquí".
Por supuesto, esta leyenda no es más que el cuento que los adultos contaban a los niños puesto que la verdadera historia era escalofriante.
Y Len no pudo evitar tener un mal presentimiento con forme seguía leyendo.
Se especulaba mucho acerca de la existencia verdadera de la guardiana del bosque, no se supo a ciencia cierta si realmente fue una aldeana del pueblo que se ubicaba a las afueras de este pero la historia cuenta que la deidad fue realmente una humana huérfana que vivió durante la época de oro de las brujas.
Por supuesto que yo me di a la tarea de investigar si aquello era cierto pero los aldeanos se mostraron renuentes a hablar mucho del tema, sin embargo logre recolectar por trozos las partes de la verdadera historia acerca del espíritu guardián del bosque de Eunice. Nadie quería que se diera a conocer la terrible realidad de lo que se ocultaba tras el cuento que le contaban a los niños, pero en honor a la verdad yo no podía dejar que la historia de esa chica quedara en el olvido.
Se contaba que por esos tiempos 3 grandes brujas habitaban en el corazón de Eunice, la noche del festival de la cosecha, que curiosamente caía en noche de luna roja, las brujas secuestraron a la niña con el corazón más puro del pueblo, esta resulto ser una pequeña que junto a su hermana había quedado huérfana recientemente.
La brujas se la llevaron con ellas a lo profundo del bosque hacia su hogar para sacrificarla en su oscuro ritual de magia negra, muchos hombres emprendieron una búsqueda al interior de Eunice pero por más que intentaban no daban con la niña desaparecida, su hermana quien era unos años mayor que la niña secuestrada se internó en el lugar con el fin de encontrarla.
Después de vagar sin rumbo en la oscuridad del bosque de Eunice llegó al nido de las brujas y con gran ingenio logró engañarlas y liberar a su pequeña hermana, alentándola a huir le dijo que más tarde se reencontrarían y la menor de las hermanas tomo la delantera huyendo del lugar, la huérfana mayor en cambio hizo todo para retener a las brujas quienes enojadas por haber perdido a su víctima le dieron caza a la chica de dorados cabellos.
Las 3 brujas estaban furiosas por que la intervención de la chica había arruinado un ritual que solo podía realizarse una vez cada 1000 años así que cuando capturaron a la chica la asesinaron arrancándole el corazón. No conformes con ello maldijeron su alma condenándola a vagar por el bosque eternamente sin poder salir de este, ocultaron el corazón de la chica en algún lugar sellándolo para que ella jamás lo volviera a encontrar ni descansar en paz.
Desde entonces el alma atormentada de la chica deambulaba por el bosque ayudando a todo aquel que se perdiera en este a salir y encontrar su camino de regreso a casa, para que ellos no se toparan con las malignas brujas y encontraran un final más trágico que el que le fue predicho.
Len se había quedado completamente sin palabras tras la lectura, pero todo lo que estaba ahí escrito no podía ser cierto ¿Verdad?
Por supuesto, nadie más que los aldeanos supieron esta verdad y a petición del espíritu errante de la chica mantuvieron oculta la verdadera historia cambiándola por una más alegre con un "final feliz" a pesar de que incluso yo me mostré renuente a creer esto puedo asegurar con sinceridad que esa chica en la que se basa la leyenda verdaderamente existió, su misma hermana me habló de ella, su nombre era… Megurine Rin.
Es muy posible que lo escrito aquí pierda mucha credibilidad en el futuro, incluso me atrevo a decir que muchas cosas serán olvidadas, que las historias que se cuentan y que ahora son muy comunes se conviertan en mera fantasía sin fundamentos, sin embargo, yo Len Bellimer puedo asegurar que lo escrito en las páginas de este libro no son más que los resultados de mi investigación, la verdad y nada menos que la verdad que decidí plasmar en estas hojas a consecuencia de haber conocido a quien se hace llamar el espíritu del bosque.
Y entonces el Kagamine sintió que toda la vida se le iba en un respiro, era demasiada coincidencia que el autor del libro tuviera su mismo nombre y solo para asegurarse de que así era reviso nuevamente el nombre del autor del libro, sin lugar a dudas y con letras mayúsculas estaba escrito "Len Bellimer".
Las palabras de Rin lo golpearon como un balde de agua helada cayéndole encima.
-"No has cambiado nada, en las 5 veces que nos hemos conocido, tú nombre y tu apariencia siempre han sido las mismas aunque lo único distinto siempre es tu apellido, una vez fuiste un escritor…"
Sintió su corazón estrujarse horriblemente y lo siguiente que supo fue que si lo que Rin le había dicho era cierto él le había fallado, no una… si no varias veces puesto que…
-"Me lo has prometido pero… mueres buscando la manera de liberarme"
Se pregunto con tristeza exactamente cuánto tiempo había estado esperando ella a que él cumpliera su promesa.
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Continuara
