Amy bajó del carro un poco molesta por el hecho de que casi fueran las 2 am, pero aún así se armo de valor para ir a buscar a su novio ebrio en un bar totalmente desconocido. Se metió al bar y se percató de que ya casi no había gente dentro de él, alzo las puntas de sus pies y busco a su novio entre la gente que veía y ahí estaba él, cantando "We are the champions" con gran entusiasmo, suspiro fuertemente y fue camino hacía él.
-Sheldon -le tomó el brazo derecho- vamos, es tarde. -Sheldon volteó a verla y soltó una gran y dulce sonrisa.
-¡Mi dulce novia! Por fin llegaste, pensé que no vendrías. Pillina, me asustaste -dijo empujándola y haciendo una cara chistosa.
-No sé qué haces aquí Sheldon, pero es hora de irnos. Ten -le dio su mochila-, vámonos.
-Pero Amy, pronto van a poner "Africa".
-Sheldon, sí no vienes conmigo ahora terminamos -pensando que tendría su novio una reacción diferente Amy resulto impresionada cuando Sheldon le respondió a su amenaza.
-Está bien, noviecita. -lo último lo dijo con una sonrisa.
Subieron al automóvil, Amy puso un poco de música de The Smiths para poder concentrarse al manejar y dejar que Sheldon pudiese pensar, sí es que estaba pensando.
De repente la doctora Fowler sintió en su mano que estaba sobre la palanca de velocidades rozar la palma del doctor Cooper.
-Sheldon, ¿qué haces? -preguntó la neurobiloga sin quitar la mirada del camino.
-¡Oh, Amy! Tú sabes bien lo que hago, ¿no es así?
-No, explícame. Por favor.
-¡Buen Dios! -dijo retirando su mano de la de Amy y mirando el paisaje de la calle- No entiendo a las mujeres... -mencionó murmurando.
Por fin después de 15 minutos infernales de viaje llegaron hasta en el departamento. Intentaron subir las escaleras, pero Sheldon parecía tener doble visión y se cayó en el primer piso, al verlo Amy se rió un poco de él.
-Oh Sheldon, este momento sí que quedará guardado en mi memoria.
-¿Por qué? -preguntaba Sheldon con incertidumbre.
-Por nada, por nada -le decía mientras intentaba levantarlo poniendo su brazo sobre su nuca. Sheldon la volteó a ver, inclinó su cabeza y se le quedó mirando durante cinco segundos. Se quedo sin respiración durante ese momento y parpadeando acabó con ello.
-Vaya que estás ebrio... -movió su cabeza la doctora como sí quisiera negar el hecho de que su admirable novio estuviese en ese estado.
-Amy -dijo Sheldon intentado pararse derecho y tomando fuerza con su mano izquierda para tomar la barbilla de su neurocientífica favorita-. Me gustas. Realmente me gustas -terminando la oración se acerco un poco al rostro de Amy. Podía sentir su respiración y el calor que salía de sus mejillas que se tornaban rosadas.
-Sheldon... -se quiso acercar un poco a la cara de su Cuddels. Pero arrepintiéndose en el último momento, sólo giro su rostro y decidió que era mejor subirle a la habitación.
-Oh, Amy... Has sido tan desdichada conmigo. No sé cómo soportas a un tonto como yo. Sé que tú eres la que se pasa diciendo tonterías cursis pero, mi cabeza siempre me repite que yo soy el torpe en esta relación.
-Vamos Sheldon, sabes que no eres un bobito -el físico la miro con ternura y una grata sonrisa-, eres un idiota -termino con una voz de sentencia que hizo que la sonrisa del hombre desapareciera.- Ahora, dame las llaves, debemos entrar -Sheldon busco entre sus cosas y busco con mucho escándalo el artículo requerido, al ver que no podía con tal misión Amy decidió ayudar un poco y le arrebato la mochilita de encima, al encontrarlas decidió abrir muy suavemente y así no despertar al compañero de cuarto.
-Ven Sheldon, vamos a tu cuarto. Es hora de que duermas.
-Pero Amy, no tengo sueño -eso sonó con tristeza y voz de niño regañado.
-No te estoy pidiendo tu opinión, vamos.
La chica tomó de la mano al hombre deseoso por un Nobel y lo llevo directo a su fuerte: su recamara. Él parecía ya tener poca conciencia así que lo sentó en su cama y comenzó a quitarle los zapatos que traía puestos, sentía la mirada de su novio pero no quería verlo. Estaba enojada, lo peor, es que no sabía bien por qué. Sabía que podía aprovecharse de la ocasión más sin embargo no lo hacía. Terminando con su calzado, prosiguió a quitarle su playera de linterna verde, posteriormente la playera de manga larga que estaba abajo cuando terminó de retirar las ropas superiores vio un Sheldon diferente, un hombre de tez pálida, delgado pero no en extremo, con un poco de músculo y, ¡vaya!, sexy ante todo. No cabía en ella ese sentimiento de querer tirarlo por completo y comenzar a besarlo, pero con todas sus fuerzas apreto sus puños y resistió, necesitaba resistir. El fan de Start Trek se percato de como su novia lo veía, él sólo sonreía, una sonrisa burlona, lo que quería se estaba logrando, un gran impacto en su enamorada al verle semidesnudo estaba dando efecto.
-¿Qué pasa Amy?
-¿Qué? -dijo ella volviendo a sus pensamientos-. No, nada. Sólo que ya tengo sueño.
-¿Sueño? Pero sí aún es temprano. Además me siento un poco mal, creo que requiero un poco de ayuda de tu parte. El acuerdo de noviazgo dice que... -no termino de hablar.
-Sheldon -éste le puso atención al cien por ciento-, créeme, sé lo que dice ese estúpido acuerdo.
-Vaya... Pero no te enojes, princesa. -ese adjetivo lo dijo con una sonrisa diente a diente y con unas ligeras mejillas rosas.
-¿Qué has dicho?
-¡Lo que oíste! -se puso de pie, justo delante de Amy-. O , ¿no escuchaste, PRINCESA? -dijo la última palabra poniéndo su frente sobre la de la ruborizada mujer odia comics.
-She..., Sheldon. Basta -tartamudeaba tragando saliva.
-¿Basta de qué? -giro su rostro y puso su nariz muy cerca de la de su amada-. ¿Quieres que me quite, Amy? Pero, así no podré sentir tu respiración pesada, ni podré observar ese ligero color sonrosado en tus pómulos. Sí me alejo no lograre darme cuenta de que tan hermosos son esos ojos verdes aceitunados, esmeraldas, tiernos, espesos, livianos, jugosos. -comenzó a mojar sus labios-. Sí me aparto de donde estoy, exactamente a siete centímetros no me percataré de que tan hermosa eres...
-Sheldon. Basta -terminó empujándolo hacía la cama-. No quiero esto -Dio la media vuelta, pero con una fuerza que nunca imaginó alguien la tomó del brazo y la volteó dejándola en la misma posición que estaba antes.
-¿A dónde vas? -preguntó como un niño incrédulo y tomándola de los hombros le dijo- No quiero que te vayas Amy -y con una fuerza muy ligera la acerco a su pecho desnudo, logrando que ella pudiera oír su corazón, ese corazón que latía con fuerza.
Sé que no es mucho, pero ahí va. (Eso creo) XD
Espero de verdad les esté gustando y que sigan dando sus opiniones para poder seguirlo. :D
VIVA SHAMY :3
