Akane no fue capaz de contestar a eso, simplemente se encontraba como en otro mundo. Sentía como si fuese otra persona, como si pudiese salir de su cuerpo y verse desde arriba, con la mirada perdida en las manos de Ranma que seguían acariciándola sobre las braguitas.
Por la parte que le tocaba, el chico estaba casi enloquecido. Poco a poco iba atreviéndose a dar un paso más, y antes siquiera de darse cuenta; el mismo había metido la mano por dentro de la ropa interior de su prometida para tocarla ahora directamente. Akane miró febril como la mano de Ranma se deslizaba por dentro de sus bragas, la situación le estaba resultando tan sumamente abrumadora que no quiso detenerle, tenía demasiada curiosidad y se sentía demasiado excitada como para hacerlo.
- ¡Ahh…! –gimió al notar como las yemas de los dedos índice y corazón de su prometido jugaban con su clítoris.
- Quiero probar algo Akane –le pidió sin parar de tocarla rítmicamente.
- Mmmmm… -balbuceó ella incapaz de pronunciar nada más.
- ¿Akane?... ¿te apetece probar…? –y sin acabar la pregunta dirigió su dedo corazón a su abertura, a la zona de donde salía la humedad dejando intuir para lo que estaba pidiendo permiso.
- ¡Ahh! Aaahh… ¡Sí! –volvió a gemir ella.
Con cuidado Ranma procedió a introducir su dedo corazón dentro de su prometida. Apenas noto oposición, las paredes de su vagina se adaptaban a su dedo y vibraban de placer. Akane, con la mirada empañada, le miraba ahora directamente a la cara, aunque con la vista algo perdida en el infinito. Se sentía completamente a su merced, le estaba encantando el experimento y la forma en la que el chico probaba con su cuerpo. Ranma, al verla tan entregada se propuso provocarle un intenso orgasmo, estaba también muy excitado y no pensaba con fluidez, solo quería darle placer y obtener el suyo a cambio; y verla en ese estado era placer más que suficiente, para su vista al menos. Para obtener su objetivo comenzó a meter y sacar su dedo corazón de su intimidad mientras que con el dedo pulgar no paraba de frotarle el clítoris cada vez más rápidamente. En esos momentos Akane ya no gemía, sino que lloriqueaba de placer, de su boca salían ruiditos ininteligibles y gemidos guturales. Se estaba literalmente volviendo loca.
- Mmnnn… ahhh… mmm… uhh –pronunciaba sin ser apenas consciente de ello y sin dejar de mirar a Ranma, quien ahora le correspondía la mirada para no perderse la expresión de su cara al llegar al orgasmo.
- ¿Quieres que pare? –preguntó con maldad, conociendo de antemano la respuesta. No pudo evitar sentirse poderoso por haberla llevado a ese estado.
- ¡No! Mmmm… ahh… sigue por favor… no pares… ¡ahhhahhh!
Ranma continuó moviendo sus dedos de forma más enérgica hasta que notó como las paredes de Akane se contraían y su cuerpo su ponía rígido y espasmódico.
-Oohh! Dios! Ahhh ¿Qué es esta sensación mmm…? Ahhh! ¿Qué me está pasando? Ahhh! AAAAAAAAAHHHHHHHHHH! –gritó Akane mientras se corría y perdía casi la conciencia.
Unos treinta segundos después volvío en sí misma y miró a Ranma que la observaba sonriente a su lado en la cama.
-¿Qué ha sido eso? –preguntó ahora algo avergonzada y mucho más relajada.
- Creo... que has tenido un orgasmo, y de los buenos.
-¿Cómo? ¡Pero si solo estábamos probando!
-Sí, y tú has probado un maravilloso orgasmo –contestó burlón y desinhibido dado que el continuaba sumamente excitado.
-Pee… pero ¿cómo ha sido posible?
- Obvio Akane, te he masturbado… No ha estado mal para ser la primera vez que lo he hecho, ¿no? –dijo arrogante.
- No, tú no me has… -intentaba decir muy ruborizada- tu no me has mast… no –se negaba a creer haber llegado tan lejos.
Ranma con el subidón de adrenalina aun en pleno auge se acercó a ella y le susurro cerca del oído:
- ¿Ah, no? ¿Y cómo llamas entonces a cuando, literalmente, te he metido este dedo en el coño y he frotado este otro justo por esta zona? –preguntó tocándole el clítoris sobre la empapada braguita aprovechando su estado de shock.
- Ahh! Mmm –volvió a gemir al oír esas palabras y sentir el leve roce en esa parte tan sensible.
- ¿Qué pasa Akane, quieres más? –preguntó complacido – Porque yo encantado de seguir satisfaciendo tu curiosidad, pero lo que realmente me gustaría ahora mismo es que… -dijo tomando su mano y poniéndola sobre su durísimo miembro- satisficiésemos ahora la mía.
Hola, gracias a todos por seguir la historia.
Hago los capítulos cortitos porque así me resulta más fácil continuarlos. Tengo ahora muy poco tiempo libre y mientras que espero en los sitios y guardo colas se fragua la historia en mi mente y cuando tengo un ratito lo convierto en palabras en casa. Me cuesta menos actualizar de ese modo. Además, lo importante es dejas con ganas de más, siempre me ha gustado la sensación de entrar y descubrir un nuevo capítulo.
Gracias por vuestro reviews, me animan mucho a seguir la historia.
