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04 - Juana*
A veces se sorprendía de sí mismo, y sin alardear, eso era bastante extraño a dichas alturas
Extraño en el sentido de que "ya se conocía lo bastante bien" como para asegurar un control sobre lo que decía, lo que no y con quien… bueno, no podía culparse si lo pensaba con cuidado
Sin saber muy bien por qué, 13 Colonias siempre terminaba cuestionándole cosas "sorprendentes", y gracias a esa inocente y brillante sonrisa suya, obtenía respuestas
Qué conveniente, demonios
-¿Eh? – dijo aquello en una superficial señal de confusión -¿Qué quieres decir con eso?
-Bueno… ¡pues eso! – miró hacia otro lado –No es muy difícil de entenderlo, ¿no? Sólo fue algo que se me ocurrió preguntar
Sonrió con burla – Pero qué pregunta, ¿Cómo fue que se te ocurrió precisamente?
Alfred era un chico muy seguro y divertido, pero luego quien-sabía-por-qué le daba por ponerse rojo y nervioso… cosa que al final no importaba, porque conseguía respuestas. Eso, y sumando cierta debilidad que sentía hacia él, era una fórmula perfecta para la poción de la verdad
No le gustaba aquello, porque contraria a la naturaleza que dibujaba exteriormente, guardaba con enfermizo recelo cuestiones personales en su interior, en su mente y corazón. Se conocía, y sabía que no tendría la menor consideración con el pobre diablo que quisiese saber más de lo que ofrecía, por ello le era preocupantemente sencillo desviar el tema
No le importaba que se tratara de una dama bellísima, del mismo Antonio, o de su mejor amigo: no decía más de lo que planeado
Ahora, si con "Jones" era inevitable sincerarse un poco más, no quería decir que estuviera en desventaja
-Jajaja, ¡como dije, sólo lo pensé! – sí, reía, pero seguía igual de rojo - ¡No importa! Dime, ¿me responderás?
No le decía toda la verdad
Ese era el punto a su favor, y si Alfred no lo sabía o no, francamente no interesaba
Si era su amigo, el mejor, debería entenderlo y no intentar traspasar eso
-Si lo pones así… - miró hacia el techo – Sí, ¿por qué no? Algún día teníamos que hablar de esto, creo
-¡¿De verdad?! – le gustaba cuando lo miraba con esa energía: era como si estuviera dispuesto a seguirlo en la aventura más temeraria de sus vidas - ¡¿Me lo dirás?!
-¡Naturalmente! – alardeó aún con su sonrisa –Es decir, siendo el más grande, mi deber es instruirte en los secretos del amor y el cortejo, ¡al menos, así conseguirás novia! – movió la cabeza en desaprobación fingida – A tu edad, yo ya había conocido los encantos de las mujeres y experimentado las hermosas angustias de sus respuestas – le observó de reojo –En serio, Alfred, ya te habías tardado en interesante en ellas
-S-Sí, en ellas, ¡of course! – estrechó la almohadilla sobre sus rodillas – P-Pero pregunté algo específico, ¡no creerás que me lanzaré sobre todas!
-¿Y por qué no? Yo lo hago todo el tiempo
Frunció un poco el ceño, inseguro y confundido –Es algo muy… desconsiderado, ¿qué tal si le interesas en verdad a una? La lastimarías
-¿Por qué? Que corteje a muchas, no quiere decir que no me importen… claro, cada una a su manera y en cierta cantidad, pero es interés a final de cuentas –sonrió con nostalgia –Alfred, todavía eres un niño
Jones estaba algo obsesionado por ser tomado con seriedad, como un adulto a pesar de su cara de 14 años, por eso no le extrañó que tal comentario le molestara en serio. Era muy sensible con ese tema, y aunque procuraba evitarlo – en cierto modo compartían esa ira-, a veces era demasiado tentador chingarlo
Además, debía admitir que sí se estaba comportando como un niño, ¡bastaba reparar en la pregunta que le hizo! Eso sólo lo cuestionaría un… mocoso, ¡era la verdad! Pero como su amigo, lo ayudaría
No había de qué preocuparse: siempre había controlado qué decir en lindes personales, y con él no sería la excepción
-Alejandro, por favor, te agradecería que no me llamaras así – era rarísimo que hablara "bien" cuando estaban juntos, así que era señal de que en verdad se enojó – Sabes que estoy creciendo y tengo deberes de adulto
Suspiró mientras curveaba los labios con cansancio –Sí, lo que tú digas
En realidad, lo envidaba en ese sentido: 13 Colonias tenía todo el tiempo para vivir como un niño, gozar la vida como tal y a un Inglaterra que aprobaba dicho comportamiento… en cambio él, de buenas a primeras, fue forzado a convertirse en alguien mayor por supervivencia
Claro, no era algo que le diría
Nadie podía saber que a esas alturas de su existencia, había espacio para suspirar por inocencia
-¿Sabes? Te sueles quejar del Sr. Kirkland, ¡pero a veces te comportas como él! – agregó con aire divertido, riéndose por la cara de terror que el otro puso – O peor, créeme
-¡Waaaa! ¡No digas eso! – agitó los brazos de forma cómica - ¡Somos muy diferentes! ¡Deberías verlo!
Bien, nada como desviarlo del tema para relajar el ambiente
-Bueno, de todos modos no hablábamos de eso – se levantó - ¿Qué te parece si vamos a otro lado? Este no me inspira lo suficiente~
Comenzó a caminar fuera del cuarto seguido de 13 Colonias, quien continuaba diciendo cosas para probar que era diferente de Inglaterra… ¡qué extraño! ¿Qué tenía de malo parecerse a él? Era alguien muy inteligente y fuerte. Personalmente sentía mucho respeto, y uno verdadero que nació por sí mismo
-¿Y qué hay de ti? – dijo de pronto - ¡También eres similar a Mr. Fernández!
… sí, eso era cierto
-No podía evitarse, supongo
-¡Jah! ¿Lo ves? –sonrió con victoria –No te quejas de él, ¡pero estoy seguro de que odias que te comparen!
… sí, pero a la vez no
-Es más complicado~ -canturreó para quitarle importancia - ¡Aunque tiene sus puntos buenos! Digo, en cierto modo aprendí a conquistar damiselas, ¡es algo de lo que te beneficiaras tú también!
-Yo no quiero conquistarlas a todas– habló en voz baja – Además, pregunté otra cosa
-Ya sé, hombre –suspiró – Que estés tan ansioso por saber específicamente eso me parece sospechoso –la verdad era que no, pero ponerlo en problemas era divertido, y lo consiguió al ver su rostro rojo - ¿Qué sucedió? ¿Puedo pensar que tú ya…?
-¡No! E-Es decir, no tiene que haber una razón – miraba a otro lado mientras sonreía con aparente seguridad - ¿Y no dijiste que era normal?
-Pues sí, aunque normalmente entra la curiosidad cuando comienzas a sentir algo parecido… -con él así fue - ¿Será que crees que ya estás enamorado de alguien?
Que casi casi se atragantara con su aliento fue una respuesta suficiente - ¡Oh! ¡¿En serio?! – estaba sorprendido. No lo ocultó al sonreírle con sinceridad- ¡Vaya! ¡Hasta que te pasó! ¡Te habías tardado! – le dio unas palmadas en la espalda - ¡Jah! El pequeño Alfred al fin se enamoró, ¡y yo que pensaba que te harías sacerdote! Con eso de que no puedes decir "sexo" sin colorarte (1), ¡qué bien! ¡Estoy orgulloso de ti! Vamos, ¡tenemos que celebrarlo! Conozco un buen lugar en que podríamos tomar algo y…
-¡No es lo que piensas! –interrumpió con prisa - ¡N-No estoy enamorado ni nada parecido! Nada más quería saber si…
-Jah~ ya entendí –el cerró el ojo con complicidad –"No estás enamorado", pero quieres saber lo que se siente y comprobar si es lo que te pasa, ¿verdad? ¡Haberlo dicho antes! –lo tomó del brazo - ¡Con mayor razón debemos charlar en otro lado! Lejos de oídos indiscretos y con un ambiente apropiado, ¡sígueme!
Corrió con prisa, sujetándolo bien para que acompasara sus pasos y no lo perdiera de vista, ¡es que era impresionante! ¡Alfred, ese niño al fin sentía lo que era el amor! De todas las personas, creyó que nunca lo vería en él, ¡con eso de que era un alma tan libre, curiosa y soñadora! Algo tan terrenal haciéndole efecto era digno de ser visto
Sin embargo… aunque sí estaba feliz por él, no podía decir que totalmente…
El hecho en sí ya era trágico, porque al fin conocería una de las grandes tristezas que implicaba ser un país… y dependiendo de su fortaleza, sería el modo en que se moldearía en el futuro
Esperaba que pudiese superar la prueba sin perder la visión de que el mundo era un lugar increíble y digno de ser explorado, como le pasó a él
El sentimiento de amor, esa sensación en modo universal, era una de las cosas que lamentaba haber conocido
Deseaba que no le sucediera lo mismo a Jones, porque era su mejor amigo y lamentaría que su brillo se desvaneciera a causa de una de las más peligrosas creaciones de los humanos
Eso llamado amor simplemente no existía
No deberían hacerles creer que podía existir para sujetos como ellos
…
Salieron sin problema de la casa de gobierno de Xalapa, donde días antes habían arribado las entidades inglesas con el fin de arreglar disgregaciones en los tratados de límites en el norte. España estaba presente, así que personalmente los recibió y llevó las discusiones
Eso significaba que por el momento no lo necesitaba, y como le dijo en cuanto vio a 13 Colonias bajar del barco junto con Inglaterra:
"-Alejandro, hazte cargo de ese niño"
Aun si eso implicaba "no lo quiero cerca de cosas importantes del gobierno", cumplía al pie de la letra: jugaron en el mar, hablaron durante horas, le cocinó y varias actividades que harían dos amigos que no se habían visto en un par de años (2)
Se sintió normal y eso lo agradeció… y como un bonus, estaba lo de hablar sobre cosas de jóvenes
Le contaría su experiencia… junto con las advertencias de antes
No lo orillaría a que se negara a un sentimiento así, pero más que nada porque debía aprender por sí mismo que ellos no tenían opciones en tal sentido
A veces era un dolor en el trasero ser el mayor de ambos y tener la obligación moral de guiarlo
…
Llegaron a una pequeña playa no muy lejana de la propiedad que usaba cuando debía quedarse en el puerto
La arena era blanca, el mar completamente azul al igual que el cielo. Claro, hacía un calor bastante fuerte, pero enseguida se hallaban unas rocas lo suficientemente grandes para crear una cueva refrescante, y como el sitio era privado, ni una persona se veía en kilómetros
Era el lugar perfecto para hablar
…
Al tomar asiento en la superficie dura y fría, lo invitó a su lado, gozando de la sombra que seguro su acompañante disfrutó: venir de un lugar tan frío no lo ayudaba en los cambio de clima, sobre todo en su casa, que apenas si caminaba un poco ya pasaba del calor tropical al frío de montaña (3)
-Muy bien – inició con complicidad – Ahora que ya estamos aquí, ¿podrías repetirme tu pregunta?
Lo vio suspirar y jugar con sus manos. Era increíble cómo podía avergonzarse de algo tan simple
-Yo… quería saber si te has enamorado
Lo pensó un momento
…
-No podría decirlo con certeza… pero creo que sí –sonrió un poco, recordando la imagen de la dama de aquellos años – Quizá lo primero que podría decir de ella… es que era una mujer brillante
Tragó un poco -¿Muy hermosa?
-Bueno, sí, a mí me lo parecía… aunque me refiero más a que era demasiado inteligente, condenadamente inteligente como nunca nadie lo podría ser… -extendió más su curvatura de labios – De hecho, la primera vez que la vi fue en la corte por recomendaciones de conocidos prelados que hablaban de una "niña brillante, prodigiosa y sagaz, que había superado los exámenes más rigurosos por más que excelencia"… sí, no puedo negar que me impresionó su fama, de la que ya escuchábamos los virreyes y yo antes de que fuese presentada, pero el impacto no pudo medirse cuando la vi entrar en el salón durante una tertulia… -suspiró -¿Podría medirse su belleza y su inteligencia con algo terrenal? Francamente lo dudé, porque apenas a sus 15 años ya demostraba ser superior a las figuras intelectuales de la corte y opacaba a las más finas damas con sus comentarios ocurrentes y astutos (4)
Se acostó en el espacio que brindaba la cueva, mirando el techo oscuro y fresco de la roca
-En ese tiempo, yo ya tenía mucha experiencia en cortejar a las mujeres, y estúpidamente pensé que podría hacer lo mismo con ella… ¡si hubieras visto! Me dejó como un tonto con unas cuantas palabras y enseguida se alejó dejándome el aroma de rosas de su cabello en la nariz… - rió un poco –Jejeje, me alegré de que nadie más se hubiese dado cuenta, porque seguramente el virrey me hubiera mandado a estudiar a España, ¡y eso no podía ser! No cuando ya producía estudios que competían con las teorías de "la madre patria", ¡y esa mujer era la prueba contundente! Claramente no podía irme cuando sólo quería estar con ella, aunque fuera quedando como un imbécil o como un alumno que le superaba por muchos años
Casi podía verla frente a él, en esa ocasión con su vestido dorado y vino, con ese peinado de flores en el cabello. Era hermoso rememorarla
-Fue la primera mujer que me despreció, que me hizo quedar como tonto y a la vez me inspiró a ser mejor… vaya, creo que mis calificaciones en la Universidad subieron por mucho y gané demasiados diplomas que ya no cabían en la bodega – colocó los brazos detrás de su cabeza – Si me equivoqué al abordarla como una dama, quería acercarme como colega, como amigo y alguien con quien podía hablar sobre literatura… ¡y funcionó! Ni yo podía creer que hubiera acertado… y también no era que estuviera fuera de mi alcance, es decir, la virreina Leonor de Carreto la tomó como una de sus queridas damas de compañía, así que podía hablar con ella sólo buscándola en la sección del palacio en que Leonor adoraba estar, ¡era fantástico! Nuestros debates en la corte y en las tertulias eran motivo de opiniones encontradas, nuestras charlas de literatura inspiraban nuevos estudios, y me sentía agradecido de que compartiera conmigo sus escritos antes de que los mostrara ante los maestros
Era bellísimo recordar esos tiempos
-Y debo confesar que nunca desapareció mi deseo de conquistarla como dama, porque no pasó ni un día desde que la conocí en que quería estrecharla y besarla, llenarla de flores y quizá… -suspiró largamente –Quizá casarme… -rió enseguida –Jejejeje, pero eso no era posible por muchos motivos… y sí, no funcionaba con ella hablarle de amor directamente, sin embargo, nunca me rendí en demostrarlo de la manera que le gustaba: en poesía
-¿Y funcionó? – habló después de todo ese tiempo en silencio -¿Se dio cuenta?
-Si lo hizo, créeme que nunca lo sabré… o tal vez sí, porque un día me confesó que no deseaba contraer matrimonio y que Núñez de Miranda le había propuesto entrar en una orden religiosa
-¿Quieres decir que…?
-Se volvió monja – ya no sabía si quería reír o suspirar como perro mal herido – Aún si entendió lo que sentía, decidió seguir su amor por las letras… yo no podía oponerme: no era mi decisión y sólo quería lo mejor para ella... además, ¿qué podía hacer como su amigo? Porque eso fui para ella, sin olvidar que me amaba como Nueva España y estaba orgullosa de mí de ese modo – optó por mantener la curva de su boca – Debía ser realista también: ¿casarme? ¿Con una humana? Yo no podía irme solamente así, por alguien más
-¿Por qué no? –se escuchaba tranquilo, aunque algo serio
- Porque no soy un humano, soy una colonia y un país en crecimiento: muchos dependen de mí y tengo deberes con otros. Mi vida no es sólo mía –cerró los ojos –Creo que por eso la apoyé enteramente cuando dijo que se haría monja… ¡esa mujer nunca dejó de estar un paso delante de mí! Nos ayudó a ambos: ella seguiría con su literatura, y yo podría regresar a la realidad de Nueva España…
-¿Así fue?
-¡Pues a medias! –se dio un golpe en la cabeza – Soy medio pendejo cuando me fijo en una dama, y al ser esta tan singular, a pesar de que entró en el convento no dejé de visitarla. Son ventajas de ser un amigo, ¿no? Entonces las aproveché y continué con ese sentimiento que me dejaba como idiota, pero al que nunca le pude poner nombre
-¿No era amor?
-Es una palabra bastante fuerte – dibujó una mueca de escalofrío – Nunca me atreví a usarla con ella, y a la fecha me sigo negando
-¿Por qué?
-No lo sé –se acarició el cabello – Y si ahora no puedo pensar en un nombre, menos en ese tiempo, cosa que no significa un obstáculo para seguir viéndola… pero… no sé, si no era amor, al menos era algo lo suficientemente grande para que me lastimara cuando me confió que estaba enamorada…
-¿Aún en el convento?
-Sí, aunque dicho amor ya era desde antes… dijo q que estaba enamorada de Leonor de Carreto, la virreina (5)–rió un poco al vislumbrar el gesto del rubio – Jajaja, ¡Hey! ¿Por qué pones esa cara?
-¡E-Es que era una mujer!
-Son cosas que no se pueden controlar, ahora lo entiendo… -cerró otra vez sus orbes –Reaccioné "bien" al escucharlo… no obstante, al llegar a casa, ¡pobre florero! Ahora lamento haberlo roto, ¡era una pieza de Andalucía! –inhaló aire – Me sentí… decepcionado de mí mismo, triste y frustrado… fue como si lo que más hubiese querido se hubiera ido de mis manos sin darme cuenta, y que sin importar cuanto lo deseé, mis sentimientos nunca la alcanzaron – volvió a sonreír -¡Dime si no era idiota! Fue toda una experiencia~
-¿… qué pasó luego?
-Nada: la seguí viendo y tratándola como antes, pero algo cambió, lo sentimos ambos… bueno, era inevitable, y a pesar de que nunca se lo dije, estoy seguro de que sabía que esa distancia no era porque me pareciera repugnante el amor que ella tenía, sino por el mío… ¡te digo, estuvo siempre un paso delante de mí! No lamento haberla conocido ni un momento – abrió poco a poco los ojos –Eso fue hace 15 años
-Es muy reciente–distinguió un temblor particular en su voz -¿Y la sigues viendo?
-Claro, a veces la visito – se sentó despacio – Siempre deposito flores en su lápida cuando la veo en el convento
-¿Lápida? –se escuchó un poco sorprendido
-Le pasó lo que a todos los humanos: murió – rascó su nariz – En 1695 había una epidemia de tifo. Causó muchas muertes, incluyendo la suya –curveó los labios – Se contagió cuidando a sus compañeras infectadas (6)
…
-¿Cómo se llamaba?
-Oh, era algo largo, como todos por aquí –carraspeó – Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, ¿no era lindo? Jajaja
…
-En verdad estabas enamorado
-Ya te dije que no lo sé - ¿por qué insistía con eso? – Me inspiró cosas nuevas, pero me niego a pensar que era amor
-¿Qué tendría de malo? Por lo que me has dicho, en verdad es alguien digna de inspirarte eso
-Por el hecho de que aprendí que tal sentimiento no debería existir para nosotros – miró hacia el mar - Después de que escuché que murió, enseguida la fui a ver. Ni siquiera me importó que Antonio me siguiera para "ver en qué estaba perdiendo el tiempo" –apretó ligeramente los puños –No fui capaz de llorar cuando la vi inmóvil y tampoco cuando me dejaron a solas… pero el consejo que España me dio al regresar al palacio, Dios, quería soltarme a gritar como un estúpido mocoso… ¿Y por qué? Porque fue cruel, más viniendo de él y al saber lo que implicaba
-¿Qué dijo?
-Que lo mejor que podían hacer entidades como nosotros era fijarnos en alguien parecido, amar a otro país, ya que podíamos vivir más y apoyarnos a sabiendas de que la existencia de los humanos es efímera…
-¿P-Pero eso no es verdad?
-No, no lo es – seguía tranquilo, con un tono controlado, aunque podía sentir como fulminaba con cada palabra –Los países… los sujetos como nosotros pueden morir, no tienen absolutamente nada que ver la supuesta longevidad… -bajó la mirada – El amor no mantiene vivo a nadie y no prolonga la felicidad; sea humano o imperio, es mejor no amar a nadie porque mueren, desaparecen, su presencia se esfuma y te quedas solo, preguntándote qué fue lo que te faltó para hacer que se quedaran a tu lado, como siempre lo prometieron
Maldición, no, no, se suponía que él no decía absolutamente nada de más
Esas cuestiones eran personales. No podía seguir hablando
No podía recordar cuán triste fue cuando Juana murió, cuando su padre murió y terminó estacando en la queja de que pudo haber hecho más
Pudo trasladar a Juana a un hospital
Pudo tomar una macana y pelear al lado de su padre
Nunca hizo lo suficiente. Todo era su culpa
Juana se fue y lo dejó solo, a pesar de que la amaba
Su padre murió y lo dejó solo, a pesar de que lo amaba
Amor. Nunca más sentiría algo así
Ese sentimiento no era para alguien como ellos, para alguien como él
No quería que le recordaran otra vez que estaba solo
-Alejandro…
Volteó a mirarlo
Aunque siempre le habían parecido lindo el azul cielo de esas orbes grandes, ahora le estremeció percibir ese brillo de seguridad y determinación
Alfred no se parecía en nada a él, y por eso podría experimentar ese amor sin hundirse
-¿Qué sucede? –sonrió con burla -¿No te gustó mi historia?
-Me gustó mucho –también curveó la boca –Y por ahora sé qué es lo que siento
-Ese era el punto – se le acercó -¿Y qué? ¿Sí estás enamorado? ¡Dímelo! ¡Es lo menos que puedes hacer! –rió con superioridad –Jajajajaja pero era mi deber como el más grande, ¡guiar a mi pequeño amigo!
-No soy pequeño –contradijo aun sonriendo – ¡Era tu deber como mi mejor amigo!
-Bueno, si lo quieres poner así~
-¡Gracias! –se levantó de un salto -¡Ya sé qué es lo que voy a hacer a partir de hoy!
-Sólo no seas efusivo, ¡puedes asustar a esa chica! –lo imitó -¡Quiero conocerla! En cuanto vaya a tu casa, es lo primero que haremos, ¡pero dame un adelanto! ¿Cómo es?
-Es… muy especial – le miró otra vez de aquella forma. Qué raro – Estoy seguro que conoces a esa persona
-¿En serio? –trató de recordar- Uhn, ¿será esa niña que vimos en el puerto?
-No – le tomó de las manos – Pero puedo jurarte que lo que siento es amor, ¡uno real! – lo jaló hacia sí y lo abrazó - ¡Estoy enamorado!
-B-Bien, creo… ¡oye, ya suéltame! ¡Me asfixias!
-No quiero~ -lo apretó más -¡Alejandro, es amor! ¡Y no puedo esperar a comenzar un plan de conquista!
-T-Te ayudaré si me sueltas
-¡No! Lo haré por mí mismo – al fin lo liberó - ¡Y créeme que será algo sorprendente! ¡Algo que cambie el parecer de esa persona!
-¿Parecer? ¿De qué?
-Le demostraré que no tiene nada de malo sentir amor, menos si estamos juntos– cerró un ojo con complicidad - ¡Lo lograré!
-Bien, bien… ¡ahora vamos! –lo empujó, haciendo que se cayera de sentón graciosamente- ¡Una carrera hasta el puerto!
Y sin previo, salió corriendo para tomar ventaja
…
… si le salían bien las cosas… se alegraría mucho por Alfred, y si no, estaría ahí para apoyarlo, eso hacían los amigos
Ojala Juana siguiera viva: se la hubiera presentado a Jones y ver cómo lo dejaba en ridículo
Ojala su padre siguiera vivo: se lo hubiera presentado a Jones y ver cómo corría por su vida al bromear que le sacaría el corazón en un sacrificio
Ojala todos continuaran a su lado…
…
El amor se lo dejaría a 13 Colonias
Y él se conformaría con ser un espectador
*Existe la teoría de que cada Nación, por lo menos una vez en sus años, ha estado enamorado de un humano. Por ejemplo, a Inglaterra se le relaciona con Isabel I, a Francia con Juana de Arco, o España con Isabel La Católica. Para Nueva España elegía Sor Juana Inés de la Cruz
(1) Recordemos que la rama del cristianismo que estaba con las 13 Colonias eran los puritanos, derivación demasiado conservadora y estrica en el sentido de reglamento y decencia
(2) Me ubico en el año de 1706
(3) Recordemos que México es considerado uno de los países -incluso el único- que tiene todos los climas del mundo en su territorio. Quienes hayan viajado del norte hacia el sur, o de este a oeste entenderán este cambio de temperatura que nos provoca muchos dolores de cabeza al momento de desplazarnos xDD
(4) Sor Juana se integró a la corte del virrey Antonio Sebastán de Toledo, en Nueva España, a los 15 años de edad entre 1664 y 1665. Incluso para que fuese "aprobada" su presencia, varios prelados le hicieron exámenes que superó con creces. Entonces, la corte del virreinata era uno de los sitios más ilustrado que podía haber en el territorio, más que nada porque se encontraban historiadores, teólogos, filósofos, matemáticos, etc. provenientes de la Universidad y de otros sitios reconocidos
(5) Se dice que Juana había ingresado al convento no sólo por una supuesta decepción amorosa, sino por haberse enamorado de la virreina Leonor de Carreto, a quien le compuso varios sonetos que "permiten ver" el amor que le profesaba. Estos son sólo rumores, y a la fecha no conozco un estudio que indague seriamente sobre ello. Si alguien sabe de uno, agradecería que me lo pasara para echarle un vistazo n.n
(6) El 17 de abril de 1695 murió Sor Juana en el convento de San Jerónimo por una epidemia de tifo. El funeral fue presidido por Francisco Aguilar y la oración fúnebre la compuso Carlos de Singüenza y Góngora. En la década de los 70, en la ciudad de México, se dijo que descubrieron sus restos en unas excavaciones de rutina, pero nunca se ha corroborado su autenticidad. Actualmente están en el Centro Histórico de la Ciudad de México, entre las calles de Isabe la Católica e Izazaga, ¡yo misma me iré a dar una vuelta! xDD No puedo esperar a emitir mis juicios -labor de historiadora, a final de cuentas -
