La mañana amaneció fresca, en un par de días, su hermano Fergus partiría hacia Ostagar poco después de que el Arl Rendon Howe viniera a su hogar, y al día siguiente él y su adorado padre marcharían a la guerra de nuevo, como antaño. Como su padre le pidió, comenzó, a primera hora a organizar la pequeña guarnición que allí quedaría.
"Bien, realizaremos turnos de 8 horas de guardia, los relevos se realizarán 10 minutos antes de acabar cada turno, y se darán novedades a la guardia entrante, ¿alguna pregunta?"
Ser Gilmore se adelantó nervioso, aquella joven le atraía desde muy pequeña, cuando aún era una niña nerviosa, y ella consciente de su nerviosismo, le soltaba frecuentemente susurros y caricias con sus palabras que hacían que se encendiera una excitación profunda. Cuando era una niña, solo veía a la hija de su señor, demasiado joven para iniciar aquél entrenamiento tan duro, pero le sorprendió como aquella pequeña personita, cargaba temblorosa con lo que le mandaban, sin titubear, sin pedir ayuda. Recordaba las palabras de su señor - "Me preocupa más que vos no le podáís seguir el ritmo."
Conforme iba creciendo, y a pesar del duro entrenamiento, su esbelto cuerpo se empezó a esculpir, aquellas caderas, esas largas piernas, aquellos turgentes pechos de generoso tamaño... Su visión empezó a nublarse y abandonó aquellas ideas de su mente, ella era la hija de un poderoso Teyrn, no estaba a su alcance.
"Mi señora, ¿cuando decís 'realizaremos' queréis decir que vos también haréis guardia?"
"Claro, ¿que otro significado buscáis? - ella lo dejaba siempre claro, y el hecho de que repitieran aquellas preguntas la exasperaba - ¿Acaso soy más que vosotros? ¿alguno pensáís que esta joven soldado y caballero no es capaz?"
Sus compañeros la observaban, aquella determinación que durante aquellos años de entrenamiento era mas que evidente, ahí estaban ellos, sus amigos iniciados, aquellos mismos chicos y chica que compartieron, primero rencor, por que pensaban que solo era un encaprichamiento de la hija de un noble, de su señor, aquél rencor que se transformó en respeto y una profunda amistad. Dieron un paso al frente y los cinco casi al unisono gritaron.
"Por Elissa, nuestra amiga y compañera, juramos no defraudar tu confianza, y servir con honor y orgullo, bajo tu mando."
El resto de soldados se sorprendieron, incluido ser Gilmore, aunque conocían el corazón de su joven señora, aquello les pareció una pequeña muestra de falta de respeto, pero ella sonrió, se acerco a ellos, y para su sorpresa se inclinó, clavando firmemente una de sus rodillas en el suelo en gesto de respeto.
"Yo, Elissa Cousland, prometo que salvaguardare vuestras vidas como si de mi familia se tratase, y os tratare con respeto y sin abusar de mi condición."
Ser Gilmore, ahogó su próxima pregunta, se acercó a ella, y le dijo.
"Estoy a vuestras ordenes mi señora."
Aquello, la sorprendió un poco, pues quizás por la confianza que ella misma destilaba en aquél momento, ese fornido pelirrojo, con el que tantas veces había soñado, y con el cual, tantas veces se había tocado, se acercó algo mas de la cuenta, pudo sentir el aroma suave que emanaba de ese cuello, que ella deseaba besar. Cuando siendo niña empezó aquel duro entrenamiento, él solo era parte de los instructores y maestros, pero conforme fue creciendo, se empezó a sentir rara en su presencia. Ella le obedecía en todo lo que mandaba con decisión, pero cuanto mas crecía, parecía perder el control de su cuerpo con su cercanía. Pidió consejo a su madre, y ella le soltó de golpe.
"Eso que sientes, es atracción, hacia... ¿quién por cierto?"
... ... ... … … ...
Estaban todos reunidos, alrededor de la mesa, viendo un detallado plano del castillo y sus cercanías, a pesar de su juventud, su soberbia inteligencia se dejaba ver en el elaborado plan, para que con un pequeño contingente de 18 soldados, incluyéndose a si misma, se pudiera realizar la guardia sin inconvenientes. Ser Gilmore era 10 años mayor que ella, y, a pesar de su aparente mayor experiencia, no lograba ver, ni un resquicio en aquel plan.
"Esta noche, yo, Annette, Jim, Karl, Aidan, y ser Gilmore haremos la guardia nocturna."
"¿Qué? ¿yo no voy a estar con vosotros? ¿por qué Elissa?"
"Markus, estos días ya has hecho demasiadas guardias nocturnas, haz caso a tu amiga, y esta noche descansa."
Refunfuñando dijo.
"Esta bien, pero, por que me lo pides como una amiga, si me lo ordenaras, no te haría caso."
"Precisamente, por que sé lo cabezón que eres, te lo pido como amiga."
Los 6 amigos se giraron y empezaron a reír a carcajadas, Ser Gilmore, seguía soñando despierto con aquella bella mujer, su bondad, su afabilidad, su risa, su camaradería, siempre le fascinó esa característica suya de no sentirse superior a nadie, a pesar de descender de la familia más poderosa de Ferelden por debajo del rey, algo que ya dejó entrever desde muy temprana edad...
… … … … … ...
"¿Que pasa recluta? ¿No puedes con el peso de estos barriles acaso? ¿Debo llamar a tu padre o a tu hermano y solicitar ayuda?"
Ser Gilmore, intentaba que se rindiera, la veía tan pequeña, a pesar de que ya había alcanzado la edad habitual de ingreso como escudero, y aún habiendo superado aquellos dos años, que la seguía viendo frágil.
"Jamás me rendiré, si hace falta cargadme dos barriles más, podré con ello."
El intentó que aquello no le afectara, recordó las duras palabras de su señor - "Sed más rigurosos, más crueles si es necesario con ella, yo sé, que lo soportará." - sin pestañear, agarró dos barriles más, cada uno con otros diez litros de pesado aceite, los colocó con un cordel de cuero a cada extremo de aquella gruesa vara de madera que sostenía con sus delicadas manos sobre su espalda y hombros, sin titubear le espetó.
"Adelante, quiero cinco vueltas más al perímetro del castillo, sin descanso, sin pausas, y sin que se os caiga ningún barril, o si lo preferís, soltad el peso que cargáís, se os permitirá renunciar, pero a cambio, pasareis dos noches en los calabozos por desobediencia grave a vuestro instructor."
Sonó tan tajante que se asustó con aquel duro tono de voz.
"No por favor, eso es demasiado duro, es demasiado joven, dejad que yo soporte parte de su carga."
Su ya por entonces amiga Annette intentó interceder por ella, pero asombrada, vio como con gran esfuerzo, levantó las rodillas, se incorporó temblorosa, y sin mediar palabra inició la marcha. Aquél día cayó en su catre, como un muerto al que le costaba respirar.
Cumplió con su cometido, sin desfallecer, sin parar, y sin pedir ayuda. Todos lo vieron y fue desde ese día, cuando los chicos dejaron de murmurar sobre ella, empezaron a acercarse a ella, iniciando una profunda amistad.
… … … … … ...
De pronto escuchó su nombre y salió de su ensimismamiento, él iba a estar en la guardia nocturna con ella, no especificó más, pero de inmediato se puso algo nervioso, ella se percató de aquél sobresalto.
"Mi buen ser Gilmore, ¿qué os pasa?"
Parecía algo más afable que de costumbre y eso le puso aún más tenso.
"N-nada mi señora, solo recordaba el pasado, simplemente me habéis sobresaltado al volver de mis recuerdos."
"Ya, ya, seguro que si, ¿No estaríais más bien imaginándoos en tierno asunto?"
Dijo burlonamente Jim, que solía ser el respondón y el gracioso del grupo.
Elissa le fulminó con la mirada antes de que ser Gilmore respondiera.
"¿Por Andraste, que diablos insinúas?"
"Dejadle mi señora, ya le conocéis, este bufón siempre ha sido así, no se como pudo pasar los exámenes de historia finales."
Elissa se giró, sonrojada por su propia reacción, consciente de su creciente aprecio, por aquél hombre.
"Aprobó por que una amiga, que tenia por ahí, le ayudó en aquello que más le costaba."
Ser Gilmore, en su momento se lo imaginó, ahora sus sospechas y las del maestro Aldous se confirmaban, ese anhelo por ayudar de su señora era imparable, como si no, un estudiante que apenas contestaba bien los primeros meses, acabara respondiendo correctamente ocho de cada diez preguntas.
"Perdoname Elissa, - bajó avergonzado el rostro - no pretendía ofenderos."
"No pasa nada - replicó Elissa - como justo castigo, tu guardia esta noche sera reconocer el perímetro exterior, con Karl"
"Casi preferiría una noche en el calabozo, Karl por la noche no habla, es muy aburrido, pero cumpliré."
"¿Y yo y Aidan?" - preguntó curiosa Annette.
"Vosotros vigilareis la cámara, ser Gilmore y yo, haremos el reconocimiento por el interior del castillo ¿si?"
Cerró los ojos ladeando la cabeza y sonrió en dirección al tenso caballero.
"S-si, m-mi señora."
... ... ... … … ...
"Mi señora Elissa, vuestra madre os reclama."
Se sobresaltó con aquello, pues la pilló por sorpresa.
"Chicos, un descanso, os veré en el comedor, Nan me ha dicho que hoy habrá asado de nug."
Rápidamente, se dirigió a los aposentos de su madre temiendo por que la necesitaba.
'Toc, toc'
"¿Madre?"
"Pasa, a que viene ese repentino formalismo."
A veces no era consciente, pero cuando se enjugaba su armadura de argentita, regalo que le dio su padre cuando se convirtió en soldado y caballero con los mayores honores, salvo cuando hablaba con sus amigos, solía ser mucho mas recatada y respetuosa.
"Perdoname madre, has solicitado mi presencia."
"Oh si, te quería comunicar que ha llegado Lady Landra, esposa del Bann Loren, no era por preocuparte ni darte mas responsabilidades, yo me iré unos días a su hacienda, tu padre cree que puedo socavar tu autoridad si permanezco en el castillo, ¿te parece bien mi niña?"
Elissa frunció el ceño, conocía a su madre ya demasiado bien.
"¿Y no ha venido nadie más?"
"Oh, es cierto, - intentó sin mucho éxito hacerse la despistada - también ha venido con su hijo Dairren, y una joven doncella, el también esta soltero."
"¡Madre!"
"Perdona, hija, no recordaba tus obligaciones con la guardia, la has organizado ya, ¿verdad?"
"Si, y dado lo exiguo de nuestros efectivos me he visto obligada a incluirme en esas guardias."
"Bueno hija, ni tu padre, ni tu hermano han marchado aún."
"Padre me ha dicho, que para ir acostumbrándonos, solo entren de guardia los que se quedarán en el castillo, y... por cierto yo hago guardia esta noche."
Con esa ultima frase se marchó.
"Hacedor, la quiero con profundo amor, pero esta niña, me hará explotar como siga así."
... ... ... … … ...
Justo cuando salia de los aposentos de su madre , se cruzó con ellos, iban en dirección al estudio, Dairren, otro potro sediento de probar hembra, y Iona, una joven doncella elfa. Les siguió, pues quería conocer, más que nada el trato que el Bann Loren mostraba con sus sirvientes, no había oído nada malo lo cual la extrañó, pues era conocedora de que su familia era de las pocas en Ferelden que trataban con amabilidad a los elfos.
"Hola, buenas tardes, Iona..."
"Buenas tardes mi señora, soy Dairren por si me recordáis..."
"Ve a remojarte la cabeza."
"¿Perdón, mi señora?"
"Haced lo que queráis, pero dejadme en paz, quiero hablar con vuestra doncella..."
"Es costumbre y de respeto, que primero os dirijáis a mi, ella solo es una elfa..."
No terminó la frase, intentó con un ligero descaro agarrar el hombro de Elissa. Ella que estaba en guardia, se giró y le soltó tal tortazo, que lo tiró al suelo.
"Es una persona, merece el mismo respeto que cualquiera que viva o se aloje en esta casa, ¿Entendido?"
"S-si mi señora - dijo mientras se frotaba la enrojecida y dolorida mejilla - ¿Deseáis algo más de mi?" - dijo ya con voz temblorosa.
"Marchaos."
Aquel hombre más herido en su orgullo que otra cosa, sabia que no podía replicar, se levantó y marchó avergonzado sin saber bien porque.
Cuando se volvió a girar, Iona se asustó, pues esperaba una reacción similar hacia ella, pero el rostro que hacia ella se dirigía era afable, nada que ver con lo que en aquellos breves momentos vio, un profundo odio hacia su señor el cual no era malvado, solo quiso recalcar el protocolo de saludo.
"Bien, Iona, dime, cuéntame cosas de ti, ¿como os tratan el Bann Loren y Lady Landra? ¿algún problema con Dairren?"
Se sorprendió por aquella pregunta, era sabido que el Bann Loren al igual que la familia Cousland eran muy benévolos con los elfos.
"Mi señora..."
"Por favor, llamame Elissa."
"Mi señora Elissa - Elissa refunfuño para si - en la hacienda nos tratan con respeto, nunca he tenido problemas con el señor, ni la señora, ni con su hijo, ni ningún sirviente tampoco, ¿deseáis algo más mi señora?"
Suspiró arrepentida, por lo hecho anteriormente, cuando se cruzara con Dairren nuevamente le pediría disculpas por su exagerada acción.
"Cuantame algo de ti, ¿estas casada?"
"Lo estuve, mi señora, pero mi marido murió hace algun tiempo por unas fiebres."
"Oh, lamento profundamente oírte decir eso."
"Pero tengo una hija, se llama Amethyne, espero que algún día herede mi posición cuando llegue el momento."
"Hablas de ella con mucho cariño."
"Fue lo que hizo que mi felicidad no se fuera del todo al perder a mi marido, ella es la que a veces me da fuerzas para continuar."
"Muy bien, siento mi brusquedad, no quisiera que te hicieras una idea equivocada sobre mi."
"Por supuesto que no mi señora, ya había oído de vuestras grandes gestas ante cualquier tipo de injusticia por pequeña que fuera, pero creo que habéis sido demasiado dura con mi señor."
Se sorprendió al decir aquellas palabras que fluían casi sin pensar, pero se fijó que Elissa, ni se molestó en volverse para replicar.
"Lo se, se que no somos la única familia que trata con bondad a las personas, que paséís buena tarde, quizás nos veamos luego."
Cuando salió, Dairren aún estaba en la entrada al estudio frotándose la mejilla, ella se acercó y él con miedo retrocedió.
"No os asustéis, mi señor Dairren, quería pediros profundamente mis disculpas, mi reacción a sido desmedida."
"Yo siento haber intentado replicaros, mi señora."
Ambos asintieron, en gesto de respeto.
... ... ... ...
Ya habían terminado de recoger la mesa, después de la abundante cena, el cercano momento que ella había preparado a propósito se acercaba, empezó a imaginar como ocurriría, durante la cena, pero prefirió esperar a la hora del cambio de guardia, cada pareja se dirigió a su homónima en cada puesto, se dieron novedades, y se hizo el cambio de guardia.
"Muy bien, ser Gilmore, aquí estamos, ¿comenzamos?" - le tendió la mano en gesto de avanzar.
El buen ser Gilmore, estaba muy nervioso, su señora, con aquella armadura de escamas de argentita, parecía una diosa reluciente, sus abultados pechos, parecían que en cualquier momento iban a provocar la rotura de su peto, aquellas caderas que él había soñado poseer, pero estaban de guardia, y no podía distraerse.
Ya llevaban unas horas, su señora no daba muestras de cansancio como era habitual, él intentaba parecer sereno, durante ese tiempo hablaron sobre su familia, hablaron de lo que se comentaba por el castillo, de que él soñaba con poder ser guarda gris, héroes de leyenda.
"¿Habéis oído eso...?
Elissa parecía haber escuchado algo, pero él, que estaba distraído lo pasó por alto.
"Ahí, en el almacén..."
Se dirigió corriendo, a una velocidad imposible dado el peso de su armadura, pero intentó seguirla, ella abrió la puerta y se internó en la penumbra, ser Gilmore la perdió de vista un momento.
"¿Mi señora?"
Se acercó con cautela, justo cuando cruzó la entrada algo le agarró del brazo, y un extraño movimiento hizo que soltase su espada, ese algo le hizo girar y de pronto se sintió... excitado, aquellos labios de su señora le estaban besando, en un cálido beso, como no se lo había imaginado nunca, nunca pensó que fuera tan profundo, ella le metió tímidamente la lengua en su boca, para explorarle, él le correspondió con el mismo gesto, empezaron ambos a desabrochar sus respectivas armaduras, poco a poco, haciendo que aquél momento se alargara lo máximo posible, cuando ya solo quedaba la ropa de algodón, empezaron a acariciarse mutuamente, cálidamente.
"Elissa." - murmuró ser Gilmore,
Ella sonrió al escuchar aquello, era la primera vez que no le llamaba 'mi señora' y eso la excitó aún más, él empezó a acariciar sus pezones bajo su blusa, lo que hizo que ella arqueara la espalda en un gemido de sumo placer, ella bajó de un tirón sus calzones y sin pensar, solo por instinto animal, introdujo aquella firme y gruesa vara en su boca, él gimió también, acompañándola, lamió cada centímetro, con la punta de su lengua jugó rodeando aquella estaca que palpitaba con cada lametón.
Él apartó con delicadeza su ropa intima, que ya anunciaba una humedad incipiente, con sumo cuidado introdujo, primero uno de sus dedos, ella se estremeció y él empezó a sacar y meter, a jugar con toda su circunferencia, cuando estuvo seguro, le introdujo otro dedo más haciendo el juego más excitante y placentero, ella no lo podía creer, aquello era mucho mejor de lo que había imaginado cuando ella misma se daba placer pensando en él, pero sentir aquellos gruesos dedos juguetear con su interior le provocaba un nivel de excitación sumamente mayor, él aceleró el ritmo de su juego, ella se estremeció y él lo notó, su bajo vientre empezó a arderle cuando una descarga que recorrió todo su cuerpo le llevó al clímax mas profundo que había tenido nunca, su cuerpo tembló.
Mientras seguía disfrutando de aquél momento, sintió como aquella estaca empezó a palpitar dentro de su boca y en un sonoro gemido su amante arribó a termino, ella sintió de pronto un espeso y cálido liquido invadiendo su interior, apartó sorprendida la boca con jadeos y comenzó a toser y aclararse la garganta. Él se levantó asustado.
"¿Elissa estás bien?"
"Si, no te preocupes, es que ha sido inesperado." - dijo un poco avergonzada.
Se miraron, y ante ese hecho algo vergonzoso para ambos, rieron.
Ya con el ambiente mas calmado, uno frente al otro, él le acarició con dulzura su bello rostro mientras le decía.
"Eres muy hermosa, llevo mucho tiempo deseando este momento." - ella se sonrojó con aquellas palabras, bajó un poco la mirada mientras le correspondía sujetándole la mano.
"Yo también llevo tiempo deseándolo, mi buen caballero pero... debemos concluir nuestro cometido."
... ... ... ...
"Buenos días, en breve me marcharé a dormir, no sin antes asegurarme que todo esta bien y que tome algo para desayunar."
Mientras decía esas palabras ser Gilmore hizo su entrada.
"Elissa mejor ve a descansar, la noche a sido... muy dura y... larga."
Acto seguido se marchó hacia el comedor.
Sus amigos se quedaron atónitos, ya no era la familiaridad repentina del que fue su instructor hacia Elissa, si no el hecho de que jamás le habían oído decir, dirigiéndose a ella, algo que no fuera 'mi señora'.
"¿Nos hemos perdido algo?"
Annette preguntó con cierto tono inquisitivo a su amiga.
"Ehmm, no nada, la noche a pasado sin novedad, ni contratiempos."
Se marchó bostezando y saludó con la mano a sus amigos que la miraban con sospecha.
"Aquí ha pasado algo" - Inquirió Markus.
