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#04 - Las Vegas
"Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas"
Frase universal que detonaba la sencilla pero acertada sabiduría práctica de los que habían tenido la… oportunidad de viajar a ese lugar multicolor en medio del desierto
Personalmente, Alemania no tenía la suficiente curiosidad como para asistir y gastar su ajustado presupuesto… sin embargo, la ocasión se dio cuando Estados Unidos ganó un "Piedra, papel y tijera" contra Corea del Sur y Austria, lo que significaba que la siguiente Junta se trasladaría allí
No hacía falta decir que en cuanto llegaron, a lo que menos le prestaron atención sus congéneres fueron los asuntos mundiales, ¡No, claro que no!: les resultó más importante probar las máquinas de juegos, apostar y consumir alcohol hasta el borde de un coma etílico
Sabía que eso pasaría, ¡y también Estados Unidos! Si su punto era aprovecharse de las cuentas bancarias ajenas, había modos menos catastróficos de hacerlo, ¡y más decentes! Por ejemplo, no entendía cómo iba a hacerle fraude a México si ya estaba ebrio y montándoselo encima, alegando algo de "subir a su cuarto y enseñarle sus heroicos trofeos"
El punto de todo aquello fue que, a su excepción, el orbe entero se embriagó. Eso, por naturaleza, incluyó a ambas Italias, lo que significó que tuvo que cuidarlos. Vaya manera de pasar una supuesta junta
Pero… fue la primera vez que vio a Romano completamente perdido en alcohol
Eso no fue lo más impresionante, no obstante
Aunque era predecible en cierto modo que se comportara más graciosamente agresivo y que soltara indiscreciones como "¿Quieres saber para qué sirve mi rulo?", además de que se reforzó con bastante fuerza su faceta de conquistador de mujeres, lo increíble consistió en que aplicó todas sus tácticas en él
Oh, por Dios
Apenas si se acercó a la barra para preguntarle al barman dónde había una farmacia –Prusia no dejaba de molestar conque quería hacer una bomba de bicarbonato y ácido sulfhídrico-, Romano se le acercó por atrás al tiempo que le acariciaba la pierna
Dio un salto y lo encaró, viendo que le dirigía esa mirada que sólo hacía con las damas
Intentaba seducirlo, todo gritaba aquello
Y él sólo pudo poner los ojos en blanco mientras vergonzosamente intentaba evitar que le pusiera las manos encima, ¡en el morboso sentido de la palabra!
-¡R-Romano! ¡Cálmate! –se alegó con torpeza- S-Soy Alemania, ¿no lo ves?
-Sí, claro, como confundir a semejante macho patatas- le desabotonó la camisa… ¡¿Cómo lo hizo?! –Deberías cerrar la boca y disfrutar esto – le lamió el lóbulo de la oreja – Es lo que siempre has querido, ¿no? Igual que yo
-¡Esperaaa! ¡No puedes hacer eso!
-Jah~, ¿quieres apostar?
Lo que pasa en las Vegas, se queda en Las Vegas, ¿cierto?
