El Caballero Perfumador

Capítulo 4

La novia de Neil

Amanecía, Albert parado junto a la ventana, miraba la aurora sumido en sus pensamientos y recordando cada detalle del último tiempo, así paso por lo menos hora y media, hasta que un alto y delgado hombre ingreso por la puerta de la habitación.

Buenos días Sr. Albert. -Albert voltea y mira con profundo cariño-

George, ¡amigo!

-El hombre se acerca visiblemente sorprendido, ambos se funden en un apretado abrazo y golpeteo de espaldas, George visiblemente emocionado, no podía hablar, las lágrimas corrían por su rostro.-

¡Santo Dios!... ¡Estás de vuelta hijo!...- terminando el abrazo ambos hombres se sonríen-.

William no te imaginas como te busque, no deje pueblo en Italia, Francia, España e Inglaterra que no recorrieran buscándote y todo el tiempo estuviste tan cerca de nosotros.

- George… - Mirándolo de frente-

Estoy enamorado de Candy –Silencio-

-George lo mira serio y luego sonríe relajando el momento- Lo sé William…lo sé desde hace mucho tiempo, pero ahora puedo comprobar más que tener cosas a fines, ustedes tienen los mismos valores y sentimientos. ¿Pero tienes claro que tu tía pondrá el grito en el cielo y hará de todo para separarlos?

Lo sé George…Pero ahora que estoy recuperado, tomaré mi lugar y nadie me va impedir que ella sea mi esposa, ni mi tía, ni Terry, ni nadie.

-Candy terminaba de dar un sorbo a su café, cuando llamaron a la puerta.-

Si es la sabandija de Neil le tiraré lo que traiga por la cabeza - Molesta se dirige a la puerta con la escoba en su mano-

Al abrir se ve gratamente sorprendida por 2 doncellas y el chofer de los Ardlay.

Srta. Candice, buenos días –indica Walter sacando su gorra a modo de respeto-

¡Walter, buen día! ¿Ha sucedido algo? –Candy ladeando su cabeza y su maraña de risos cayendo con simpleza-

Srta. Candice vengo a buscarla por expresas ordenes de la Sra. Elroy, quien me indicó que tiene que entregarle personalmente instrucciones del Sr. William-.

¡El tío Abuelo! ¡Que emoción! -Candy rápidamente chequea su departamento toma su cartera, abrigo, apaga la luz y sale junto a Walter-.

-Muy emocionada dentro del automóvil, Candy tenía la esperanza de poder conocer al Tío Abuelo, quería darle las gracias por todo lo que él había hecho por ella, hablarle de Albert, de su profesión, de pedir su consentimiento de poder cuidar de Albert en el Magnolia-.

-El automóvil se detuvo en la entrada principal de la mansión de Chicago, una nerviosa Candy desciende del auto y es guiada por el mayordomo hasta el salón, al entrar se decepciona al ver a la Tía abuela, quién está con un semblante inescrutable-

Buen día Sra. Elroy – Candy haciendo una grácil reverencia-

-Elroy gratamente sorprendida la escruta de pies a cabeza, dándose cuenta que se ha convertido en una hermosa mujer, le indica con la mano que tome asiento-

Candice, veo que por lo menos algo aprendiste en el Real Colegio San Pablo.

Sra. Elroy… Yo… -Elroy la hace callar con un gesto de mano-

Es vergonzoso que te hayas escapado del colegio por ir detrás de un muchacho - Elroy apretando el pañuelo con su puño- ¡Si por mi fuera por mí ya te habría mandado a un claustro! Y sumado a eso ahora…Eres enfermera y ¡vives sola con un hombre!... ¡Qué vergüenza para el honor de los Ardlay! – Elroy traspirando, se pasa el pañuelo por la frente y se sienta en un sillón.-

-Candy con la cabeza agachada, solo se limita a mirar sus zapatos-

Por lo menos ahora lo solucionaremos, el Tío abuelo ha tomado la decisión que no puedes seguir esa vida libertina que tienes y contraerás nupcias con Neal Legan, de forma privada dentro de tres días.

-Candy salta del sillón y da dos pasos hacia atrás con los ojos completamente saliendo de sus orbitas y grita- Nooo, no pueden casarme con Neal! ¡Lo detesto!

¡Cállate! ¡Mal agradecida! ¡Harás la voluntad del Tío Abuelo y punto! –Elroy furiosa-

-Candy cae de rodillas llorando- Por favor Tía abuela… ¡ Por favor No! Albert…

¡Albert nada!...Robert - Entra el mayordomo- Que dispongan todo para que Candice pase unos días aquí hasta su boda.

-Ingresan dos doncellas las que la levantan del piso y la llevan a una habitación en el ala oeste de la mansión, habitación alejada de todo y la encierran con llave.-

Candy en el cuarto, corre tratando de ver si puede abrir la ventana para huir, lamentablemente las ventanas están selladas.-

Albert al ser dado de alta, va con George al departamento, al no encontrar a Candy se extraña y baja a consultar con el Sr. Thomas, quién le indica que Candy salió en un auto idéntico al que estaba afuera en ese momento y que estaba acompañada de un chofer y dos doncellas-

-Albert palidece, mira a George y dice- ¡La tía abuela! Creo que cuando asuma el patriarcado, la voy a mandar a un asilo al polo norte!

Vamos George, mi tía es capaz de mandarla quizás donde y desaparecerla.

Cálmate William, no puedes presentarte así, si tu tía se entera que estás enamorado de la Srta. Candy, ahí sí que es capaz de desaparecerla. Déjame ver que es lo que trama, tú espérame en tu departamento, yo veré y te traeré noticias al anochecer.

-Albert aprieta los puños, pero sabe que es cierto, delatarse de esa forma ante la astuta de Elroy sería la perdición-.

A la hora del Té, Elroy y Sarah estaban en el salón ultimando detalles de la ceremonia.

George entraba a la mansión pidiéndole al chofer que se detuviera la parte trasera del edificio.

Buenas tardes Sr. Johnson. – El mayordomo abriendo la puerta del automóvil-

Buenas tardes Robert.

Necesito que me indiques como va todo, el Sr. William llegará dentro de tres días y quiero que todo esté en orden para su arribo.

¡Hoo! Que sorpresa Señor, si me permite, me imagino que el Sr. está muy orgulloso de entregar a la Srta. Candice en el altar.

-George sin inmutarse- Ha… - Tosiendo- muy cierto Robert, el Sr. Williams estará presente, ¿Dónde está la Srta.?

Alojada en el ala Oeste. –George muy serio y sin mover el bigote-

Perdone la intromisión Sr. Johnson, pero al parecer a la Señorita no le ha gustado la disposición del señor y la Señora Elroy la ha mandado a encerrar con llave.

-George lo mira serio, frotándose el mentón- No te preocupes Robert, quiero que me informes de cualquier cambio de última hora…y la familia del novio?

Están en el Salón con la Sra. Elroy.

Gracias, Robert.

Con su permiso Señor. – el mayordomo hace una reverencia y se retira-

Propio.

-George queda mirando el cielo- Rose Mary ayúdame, es por la felicidad de tu hermano. –Ingresa a la propiedad-.

En el tercer piso del ala Oeste, una Candy llorosa acaba de despertar, siente unos pasos aproximar a la puerta y se acerca a la puerta.

Señorita Candy…

Señorita Candy…

¿George es usted?...

Si, señorita, escúcheme…

¡Ho George!... por favor sáqueme de aquí, me quieren obligar a casarme con Neal…Por favor no lo permita, George!

-George abre los ojos, sorprendiéndose-

Señorita tranquilícese, por favor haga todo lo que la Sra. Elroy le pida y no se resista a nada. El Sr. William no permitirá tal infamia, avisaré al Sr. Albert, él vendrá por usted, no se preocupe, solo le pido que confíe en mí.

Está bien George… ¿cómo está él?

El Sr. Wi… Albert está de maravilla, no se preocupe, yo me ocupare de todo, solo haga lo que le digo.

Alguien viene, tengo que irme. –George se escabulle rápidamente por el pasillo.

Candy queda apoyada de espaldas a la puerta, con una mano en el pecho y con la esperanza que todo acabará pronto.

-George baja por las escaleras de servicio y se dirige a la biblioteca, busca los papeles de adopción de Candy y los guarda en su saco, se dirige al salón, le pide a Robert que lo anuncie, al entrar puede observar a las mujeres muy relajadas disfrutando de la reunión-.

Dígame George, -Elroy con autosuficiencia-

Señora, traigo instrucciones del Sr. William.

Elroy abre los ojo y se dirige a Sarah, bueno querida, creo que debo ocuparme de otros asuntos, nos vemos dentro de tres días.

Sarah asiente con la cabeza sonriente y triunfante, se retira del salón dirigiéndose a la salida de la mansión.

Una vez que están solos…

Señora Elroy el Sr. hará su arribo dentro de tres días.

-Elroy palidece- ¡ Tres días! Creí que tardaría más en recuperarse, ¿Está bien?

En perfectas condiciones Señora, el Sr. Williams está mejor que nunca y arribará a Chicago en tres días.

-Elroy nerviosa, se acerca a la ventana –

¿Exactamente a qué hora?

Yo calculo que estará aquí a las 13:00 horas.

-La anciana sonríe triunfante y para sus adentros dice perfecto, sólo tendré que adelantar todo para la mañana-

Perfecto, George tenemos mucho que preparar -Cambiando su semblante a uno de felicidad-

¡Hay que preparar la presentación del Patriarca! Y tendré que buscarle una dama a su altura.

George, la observaba inescrutable.

Perfecto Señora Elroy, con su permiso.

Continuará…