Bueno aquí empezamos con las advertencias, como todas y todos sabéis Naruto no es mío y escribo un fics sobre la Serie sin animo de lucro o algo por el estilo, me conformo con que me dejéis unos poquitos reviews en los capítulos, yo con eso me siento feliz n.n. Muchos se estarán preguntando ¿de que diablos va a hacer ahora esta el capítulo?. Pues para no rayaros he hecho una especie de recopilación de lo que ocurre cuando el Hokage sella a Shukaku permanentemente en Gaara, osea sí, Gaara en mi fics dormirá, poco pero lo hará u.u. Algunos me han pedido que a Hatsuki no la meta mucho y me centre más en la vida de Naruto y Gaara por separado, pero es que a parte de que Hatsuki adoro a ese personaje por que es el único original que pienso meter xD es que tiene que ver mucho que ver con la historia, sin ella este fics no sería lo mismo u.u que no tendría ni pies ni cabeza, ahora tiene algo de lógica... pero bueno, no me enrollo más, así que a leer n.n.

Inconvenientes

Gaara se mantenía sentado en una pequeña silla mientras movía las piernas, Hatsuki le había dicho que se quedara ahí unos minutos mientras ella volvía y eso pensaba hacer. El Hokage le había llamado, bastante tarde por cierto, pero era una de las pocas horas libres que tenía y el niño sabía que sino veía al mayor para que sellara su presencia no se podría quedar en esa aldea y tendría que volver a la suya, por eso esperaría lo que hiciera falta, ya que si había entendido bien viviría con Hatsuki y ella parecía una buena persona. Se llevó la mano a la nuca que le empezaba a picar, una leve picazón y vio como un poco de arena caía al suelo, su segunda defensa... la arena se le pegaba a la piel inconscientemente, tanto que creía que era su piel normal, sonrió lacónicamente y soltó un suspiro mientras apretaba su oso fuertemente y se sacaba de entres sus ropajes la foto que anteriormente se había llevado de su anterior casa, siempre que la veía sonreía, su madre era muy bonita.

- Ya estoy Gaara-kun, podemos irnos – habló apareciendo enfrente del niño que iba a guardarse la foto pero la Jounnin se lo impidió - ¿un recuerdo de tu familia Gaara-kun? – con su natural sonrisa en el rostro.

- Es... es una foto de Okka-san – mostrándosela tímidamente.

- Vaya... es muy hermosa – tocándole la cabeza al pequeño.

- Murió cuando... cuando era muy pequeño, no la recuerdo... – hizo una mueca – pero me gusta llevarla conmigo, tiene una bonita sonrisa – guardándosela de nuevo entre su ropa.

- Estoy completamente segura de que te quería mucho, y que está viéndote desde algún lugar – cogiéndole la mano para que lo siguiera.

- Yashamaru-san siempre me decía no mismo de ella... aunque era la única persona que me decía eso de okka-san... ni nii-san ni nee-san me hablaron de ella... la verdad es que casi nunca hablaban conmigo – bajó la mirada entristecido.

- No tienes por que entristecerte ahora Gaara-kun, todo va a estar bien de ahora en adelante, ya lo verás – haciendo que hiciera un amago de sonrisa.

El pasillo era bastante grande, para lo que a un niño como el pelirrojo le podría parecer inmenso, parpadeó contemplando todo a su alrededor, las paredes eran finas, y al final había una puerta de color blanco, el pasillo no poseía ventanas sino que estaba completamente vacío, debía ser ya pasada la media tarde llegando la noche para que estuviera así. La Jounnin aún no perdía su sonrisa, pero le preocupaba el contrasello para el pequeño, podía ser un dolor desgarrado, lo sabía muy bien, aunque solo durase un instante, se mordió el labio mientras Gaara seguía cogido de su mano con su oso caminando, la verdad es que ese niño poseía una gran poder, demasiado para una mente inocente y un cuerpo tan frágil, aunque claro la arena le protegía de todos los ataque, incluso de los que eran intencionados a sí mismo, una férrea defensa que esperaba que con el contrasello no la perdiera del todo. Se tocó levemente el cuello, ella sabía lo que era tener que aguantar el dolor y pasado de un sello maldito... suspiró y abrió cuidadosamente la puerta donde se encontraba el Hokage.

- Hokage-sama, Gaara-kun ya está aquí – respondió entrando en una habitación con grandes ventanales que salían a un extenso balcón que en estos momentos estaba tapados.

- Me alegro de verte de nuevo Gaara-kun – sonrió serenamente el anciano señalándole un lugar donde había unos cuantos kunai puestos en el suelo con unas letras extrañas – como sabes, tenemos que hacerte un sello para que tu presencia pase inadvertida para aquellos que no sean de la aldea, y la única manera es poniéndote el sello – con un tono de resignación.

- Pero... – agarró a su oso - ¿eso... dolerá? – él no sabía que era el dolor, por eso temía que no pudiera ponérselo.

- Normalmente lo hace Gaara-kun, pero pasará en solo un segundo – habló la mujer tranquilizándole.

- Pero... yo no puedo sentir dolor, la arena me protege – se tocó la piel – incluso ahora tengo una segunda capa de protección – cerrando los ojos.

- No te preocupes Hokage-sama sabe mucho, seguro que puede colocarte el sello, si alguien puede es él – afirmó con seguridad – ve y ponte en medio de los kunai, pasará pronto, te lo prometo – soltó una risilla – yo nunca juro en vano.

- Vale – acercándose al lugar mientras se sentaba en medio y deshacía su oso, se quitó la parte de arriba de la vestimenta dejando el torso al descubierto mientras el Hokage se aceraba.

Frunció el ceño al notar algo en su hombro izquierdo, como... una sensación extraña que le hizo encogerse débilmente ¿eso era dolor físico?. Podría soportarlo sino empeoraba, soltó un débil y corto suspiro mirando como en anciano empezaba a escribir cinco franjas en forma de estrella en su cuerpo, y aunque no podía ver el centro de este sentía mucha curiosidad por eso... ya se miraría cuando acabaran de ponerle el sello, según Hatsuki no iba a tardar mucho, y ella parecía ser de las personas que no mentían. El Hokage colocó su mano encima de su hombro dándole un débil apretó como advertencia de que iba a empezar, Gaara se cogió las piernas fuertemente y cerró los ojos antes de sentir una larga y dolorosa punción en su hombro que le hizo tener espasmos en todo el cuerpo pero seguía con los ojos cerrados, se mordió el labio, no le gustaba eso, no le gustaba ese dolor... De pronto un leve sabor metálico llegó a su boca y abrió los ojos sorprendido, era sangre, estaba sangrando... su sangre era de color carmín... y su sabor... de nuevo la voz le empezó a hablar en su cabeza y apretó los ojos, quería que se fuera, que se fuera.

Sin que el Hokage se lo esperara una gran y gruesa capa de arena empezó a cubrir al pequeño, lo más probable era que fuera creada para que le impidiera hacer el sello, pero craso error, pues casi estaba completado, y cuando terminara la arena se debilitaría lo suficiente como para que el joven lo empezara a controlar. Garra sufría un gran dolor de cabeza, le iba a estallar, esa voz... quería que se callara, la sangre no era buena, con la sangre no se jugaba, no quería, no quería... empezó a recordar cuando los niños huían de él, la mirada de los adultos, el rostro de sus hermanos que también le rehuían, la mirada de odio que su padre le enviaba cada vez que le veía... la sonrisa de Yashamaru contándole cosas sobre su madre... ¿por qué diablos esa voz jugaba con su mente así?.¡Quería que desapareciera la voz!. También recordó la sensación de matar, los cuerpos destrozado que él mismo había aplastado, las caras que habían puesto un segundo antes de ser absorbidos... no quería, no quería... El Hokage retiró la mano del hombro antes de que la arena lo rodeara, el sello estaba acabado, pero sin previo aviso se escuchó un grito desgarrador de dentro de la bola haciendo que la arena se desplomara y que se viera al pequeño agarrándose fuertemente a la cabeza.

- ¡Gaara-kun! – gritó la mujer que se dirigía hacia el niño pero el anciano le puso el brazo delante para que no se acercara - ¡pero Hokage-sama está sufriendo! – escandalizada por que no le dejara ayudar al infante.

- En esto no puedes ayudar Hatsuki-san... – entrecerró los ojos – está batallando en su mente, Shukaku lo está intentando controlar para que el sello no funcione... solo Gaara-kun puede librarse de él en estos momentos para sellarle por completo – con un tono de voz frío.

Gaara quería llorar, quería ayuda, que alguien le quitase esa voz de la cabeza, el no quería hacer daño, solo quería ser normal, ser un niño normal... ¿era mucho pedir eso?.¿Tener a alguien con quien volver a una casa llamada hogar era mucho pedir?. Escuchó a la voz reír burlescamente ante sus pensamientos, recordándole que estaba solo, que nadie lo quería... pero eso no era verdad, su madre lo quería, eso le había dicho Yashamaru muchas veces, eso se lo había dicho Hatsuki... y esa mujer... esa mujer lo veía como un niño normal, le protegía... pero... la voz seguía con más insistencia... sangre, cadáveres, muerte, desolación... como falsees de algo que no había vivido los vio por todas partes, todo cubierto del rojo carmesí de la sangre como decoración... Pequeñas lágrimas empezaron a recorrer el rostro compungido de Gaara mientras intentaba luchar por conservar su mente, esa voz era demasiado insistente ¡quería que se acallara!.

- ¡Cállate! – gritaba casi desgarrando el aire en la sala donde estaban esas dos personas, una muy seria y la otra apretando los puños fuertemente por no poder hacer nada - ¡Maldita sea cállate! – poniéndose de rodillas.

- "No me callaré... no desapareceré mientras estés aquí... mientras seas un asesino..." – la voz degustaba las palabras dichas con malicia.

- ¡No lo soy!.¡No lo soy! – parecía estar batallando contra un enemigo invisible - ¡Vete maldita sea!.¡Vete ya! – respirando agitadamente.

- "Todos te mienten, todos te engañan, no puedes confiar en nadie, te odian y por eso huyen... aquí no será la excepción..." – torturando la mente del niño que por todos los medios intentaba acallar la voz.

- ¡No lo hacen!.¡Aquí no lo hacen es diferente! – mientras se mantenía arrodillado - ¡Aléjate de mi mente!.

- "Yo soy tu, no desapareceré, sin mí morirás, conmigo vivirás, ellos te odian, deberías ver su sangre... deberías saber si tienen sangre... como tú..." – escuchó una carcajada y ente abrió los ojos y vio al Hokage y a Hatsuki a pocos metros suyos – "¿Ves? No te ayudan, te tienen miedo... te odian...".

- ¡Sal de mi cabeza demonio! – no puso por que pero esas palabras salieron automáticamente de sus labios - ¡enciérrate en el lugar más profundo que encuentres, hazlo mas profundo y vete! – negando con la cabeza.

- Gaara-kun... – susurró la mujer dando un leve paso hacia él – tranquilo... todo estará bien – hablando aún detrás de la mano del Hokage.

- Hatsuki-san... – algo mareado, su cabeza le seguía doliendo.

- La voz se irá... todo estará bien... – con su tono de siempre intentando formar la serena sonrisa en vano.

- "No me iré, ella te miente, yo tengo razón, ni siquiera te ayuda... te odia" – en ese momento la voz le sonó más débil que antes.

- Hatsuki-san... ayuda... – débilmente suplicando.

- No puedo... si me acerco... el sello no servirá – se mordió el labio – lo siento...

- "Le preocupa más el sello que tú, yo no te miento, te odia, todos te odian... tu madre también te odiaba..." – al terminar de decir esa frase los ojos de Gaara se abrieron de par en par flamantes de furia.

- ¡Ella no me odiaba mentiroso!.¡Ella no me odiaba ni me odiará nunca!.¡Ella me ve, me protege! – bramó casi quedándose sin voz - ¡Lárgate! – esta vez fue un gran alarido haciendo que la arena se levantara unos metros como si intentara volver a protegerle pero cayendo de nuevo al suelo... y sorprendentemente la voz desapareció.

Gaara estaba débil, muy débil... la otra parte de su mente estaba acallada, pero en esos momento sentía que le fallaban las fuerzas y calló contra el suelo respirando agitadamente. Sentía que le llegaba algo que nunca antes había sentido que le hacía cerrar los ojos casi inconscientemente, pero tenía que aguantar, no podía dormir, no le estaba permitido dormir... a él no... Notó como alguien lo tomaba en brazos suavemente, eran unas manos suaves, las mismas manos que le habían tocado la cabeza anteriormente o le habían cogido en brazos para llevarlo a Konoha... Abrió levemente los ojos y miró a la mujer que lo sostenía con una gran sonrisa en su rostro.

- Lo has hecho muy bien Gaara-kun, puedes descansar ahora – el niño también sonrió débilmente.

- No puedo dormir... siempre que duermo... ocurre algo malo... mucha sangre y muertos... – con una mueca con los ojos entrecerrados.

- A eso se le llaman pesadillas, pero yo te propongo que sueñes ahora, sin sangre ni muertos... solo soñar – pasándole la mano por la cabeza.

- No sé lo que es soñar... – con los ojos cerrados – me gustaría ver a okka-san... – musitó.

- En los sueños la podrás ver, siempre sonriéndote, siempre para ti... – el niño asintió y se acomodó cayendo en un ligero sueño – duerme bien Gaara-kun – dándole un leve beso en la frente.

- Al parecer el sello ha servido para mantener a Shukaku dormido mientras Gaara-kun también lo hace... será mejor que lo lleves a tu casa, tráelo mañana para que le revise el sello – dándose la vuelta – aunque también tendrás que llevarlo a la escuela que empieza dentro de poco.

- Lo sé... pero por ahora lo dejaré descansar – con una infantil risa en su rostro – no es fácil vivir sin sueños... y el ya ha vivido sin ellos demasiado tiempo – desapareciendo del lugar mientras el niño en su sueño abrazaba a su madre por primera vez.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Naruto recorría por décima vez el bosque, todas las tardes Gaara y Hatsuki desaparecían como por arte de magia y quería saber en que estaba ayudando la mujer a su amigo, y lo peor que de todo es que no había podido encontrarles en casi una semana que les llevaba buscando, tampoco a esa niña tan extraña que vio practicando en el bosque, no tenía una gran sentido de la orientación tampoco... Escuchó un ruido de algo que se hincaba en la madera... más de una vez se paró levemente e intentó identificar de donde procedía ese ruido, parpadeó y se dejó llevar por su instinto, normalmente este casi nunca le fallaba, así que se escondió detrás de unos arbusto y se fijó que detrás de ahí había un claro donde se encontraba un chico bastante mayor que él practicando con sus kunai, que sorprendentemente todos habían dado en el blanco, sus ojos de abrieron de par en par, era muy bueno para ser tan joven, o por lo menos más joven que la mayoría de los que tenía esa edad. Se iba a acercar para preguntar si había visto a Hatsuki y Gaara pero en menos de un minuto un kunai pasó por encima de su cabeza clavándose en el árbol que tenía detrás suya asustando al rubio.

- ¿Quién anda ahí? – era un tono de voz frío, casi gélido que caló hasta los huesos al pequeño Uzumaki que tragó en seco antes de salir de los arbustos.

Enfrente suyo el joven tenía los ojos extraños, rojos con pequeños puntos observándole con detenimiento como si lo analizara, tenía miedo de ese joven, tenía el pelo negro y en pocos minutos sus ojos se volvieron de ese mismo color olvidándose del rojo carmesí que había visto en ellos que irradiaba temor. Se dio la vuelta para recoger sus kunais, no tenía que tener de un pequeño que no sobrepasaba la edad de su hermano, sin embargo el niño se quedó observando lo que tenía a la espalda, era la señal de un clan, y si no se equivocaba del clan Uchiha, había oído hablar mucho de el en la villa, pero no de un muchacho con tales habilidades, tímidamente pero aún asustado dio un paso hacia delante tragando saliva.

- Eh... disculpe... – su voz se contrajo – ha visto por aquí a un niño de mi edad... se llama Gaara, y es pelirrojo con unas grandes ojeras... uhm... y Hatsuki-san... es una mujer de pelo negro y ojos azules... eh... Hokage-jiji me dijo que ella está ayudando a mi amigo, pero no los encuentro... esto... – bajó la cabeza - ¿les ha visto?.

- ¿Hatsuki... sensei? – al parecer le desconcertaba ese nombre - ¿Hatsuki sensei está ayudando a un niño de tu edad? – al parecer esa información le causaba curiosidad.

- Eh... si... o por lo menos eso dijo Hokage-jiji – rascándose la parte trasera de la cabeza.

- No, no los he visto – contando sus kunai – puede que estén más adentrado en el bosque, a ella le gusta entrenar en soledad – frunció el ceño – me falta uno – se dijo a sí mismo.

- Oh, muchas gracias por su ayuda – haciendo una leve reverencia dándose la vuelta saltando a través de los arbustos encontrándose el kunai que le faltaba al joven clavado en el árbol, hizo una mueca, se la devolvería... esa mueca pasó a ser una pequeña sonrisa, también podría probar su puntería.

Naruto sonrió traviesamente y saltó de nuevo a través de los arbustos donde se encontraba ese joven, pero esta vez tenía los ojos del mismo color que la sangre... esos ojos daban miedo. Su instinto otra vez actuó colocándose el kunai cerca de la cara antes de disparar, no sabía lo que estaba haciendo, algo estaba en su mente un lugar oscuro y un rugido de bestia... sus ojos adquirieron un tono rojizo, esos ojos le estaban amenazando, esos ojos eran.. eran... Sin esperar más tiempo lanzó el kunai justo hacia la derecha del joven cortándole uno de sus cabellos estrellándose contra el árbol que estaba detrás de él haciendo que el pequeño cayera en una auténtica pose ninja mirándole fijamente, sangre contra sangre, ambos ojos rojos se miraban, pero al parecer la bestia se calmaba, y el pequeño volvía a tener ese tono azulado, se colocó de pie aún sin apartar la mirada de los ojos del mayor que parecía querer intimidarlo aún más, giró la cabeza para ver donde estaba el kunai y sonrió felizmente.

- ¡Bien lo hice! – pasándose el dedo debajo de la nariz orgulloso de haber dado en la diana – de nuevo muchas gracias por la información, adiós – haciendo otra reverencia marchándose esta vez definitivamente.

Itachi Uchiha siguió con la mirada a ese rubio y luego se volteó algo sorprendido, le había dado en el blanco que estaba detrás de él, estaba perfectamente clavada en el centro, como si llevara muchos años de práctica como él. Volvió a desactivar el sharingan y fue a recoger el kunai con una media sonrisa, demasiado bien hincado como para tratarse de un chaval normal, podría ser interesante... lo malo es que no sabía su nombre... pero seguramente volvería a aparecer buscando a su antigua maestra y a ese chico que no recordaba, pelirrojo con ojeras... hacía mucho que no hacía nada más que entrenar y regresar a su casa, tal vez algún día podía dar une vuelta como una persona normal... pero claro, los Uchiha no eran normales, eran la autoridad, hizo una mueca.

- ¡Nii-san!.¡Nii-san! – escuchó a alguien llamarle mientras se acercaba, notaba su presencia lo que le hizo sacar una débil sonrisa.

- Estoy aquí Sasuke – elevando un poco la voz para que lo encontrara.

- ¡Nii-san! – exclamó felizmente – Otou-san te llama – con una mueca infantil – y... ¿cuándo me enseñarás a lanzar kunais?. Me lo prometiste hace mucho – casi haciendo un puchero.

- Mañana te enseñaré a lanzar el kunai – dándole en la frente haciendo que el otro hiciera otra mueca.

- Siempre dices lo mismo, nii-san eres un mentiroso – dándose en la frente.

- Puede... – con algo de humor en su voz, tenía que averiguar quien era ese rubio de paso.

Cada vez el pequeño se adentraba más al bosque, según el chico de antes a Hatsuki le gustaba la soledad, aunque eso de entrenar... ¿era en eso lo que ayudaba a Gaara?.¿Le estaba entrenando?. Por que si era así él también quería entrenarse, quería llegar a ser fuerte, un buen ninja para que todo el mundo le respetase, corrió rápidamente hasta que llegó a lo que parecía un pequeño riachuelo donde se paró para beber agua, estaba muy fresca, no sabía que el bosque había afluentes así, hizo un amago de sonrisa cuando se encontró a una ardilla que también estaba bebiendo agua hasta que se le quedó mirando y salió corriendo haciendo que Naruto le siguiera, quería atraparla, eso era más entretenido que buscar a Gaara y Hatsuki, pero quería encontrarles, mañana se empezaba la escuela y quería estar con ellos. Las orejas de la ardilla se movieron graciosamente y salió corriendo hasta situarse encima de un árbol, al parecer había captado peligro, el pequeño también se preparó para atacar pero de entre la hierba no salió nada peligroso para él... por lo menos eso pensó.

- Kitsune... – musitó.

Y era verdad, un pequeño zorro de color anaranjado con los pequeños ojos negros lo miraba fijamente, Naruto ladeó la cabeza haciendo que el cachorro también lo siguiera, la sensación que sentía era... extraña... bastante familia sí, pero muy rara, como si estuviera vinculado con esa criatura. Se colocó a cuatro patas movió la mano en una incitación para que se acercara y el zorro al parecer le entendió, el no le temía a los animales salvajes, nunca se les ocurriría maltratar a un animal ni tirarle piedras como hacían la mayoría de los niños, no... el solo... sentía una familiaridad extraña con ese animal, como si fueran iguales. El animalillo se acercó y paso su pata por la mano del chico, su pelaje era suave y bonito, sonrió tímidamente y acarició las orejas del pequeño suavemente mientras escuchaba un rugido que le hizo soltar una risa, al parecer le gustaba. Se fue a acercar un poco más pero los ojos del animal se encogieron y saltó hacia atrás como si fuera un gato erizó su pelaje defensivamente si quitarle le vista de encima para luego salir corriendo dejando al rubio sin saber el por que había escapado.

- ¿Por qué? – se preguntó débilmente sentándose en el suelo.

Los niños le ignoraban y trataban mal, los adultos le miraban con odio y rencor... y ahora los animales huían de él... ¿qué tenía que todo lo que se le acercaba se acababa yendo?. Bajó los ojos tristes, ni siquiera tenía a Gaara o a Hatsuki en estos momentos, las únicas personas en las que podía confiar en estos momentos aparte del viejo Hokage... Suspiró sonoramente y se dispuso a volver a su casa, ellos no volverían hasta la noche, así que lo único que podía hacer era esperar, se paso la mano por los ojos no iba a llorar, ahora no iba a llorar se lo había prometido a sí mismo, no iba a llorar de ninguna de las maneras, se mordió el labio mientras se ponía en pie para retomar el viaje pero entonces lo escuchó... aparte del riachuelo, de los animales... del viento en los árboles... sintió como si fuera su intuición, una fuerza... mínima, en dirección este. Fijó la vista en esa dirección, a ese lugar... podía ser que... sus ojos se abrieron de la sorpresa y salió corriendo, podía ser que... en ese lugar...

- Gaara-kun aún no consigues concentrar suficiente chakra – se quejó la mujer con los brazos cruzados.

- Lo siento Hatsuki sensei – contestó tímidamente mientras volvía a poner el sello tal y como se lo había enseñado.

- Tienes que concentrar tu chakra, es una de las primeras enseñanzas de los ninjas, sin chakra no hay ninjutsu y si no puedes concentrar tu chakra tampoco conseguirás hacer que no se note – hizo una mueca – tienes que ser fuerte, sino no podrás quedarte en Konoha Gaara-kun – al parecer esa era motivación suficiente como para que lo intentara más veces.

- Seré fuerte y me quedaré en Konoha – pronunció decidido – además, si Hatsuki sensei me enseña seré tan fuerte como ella – asintiendo mientras cerraba los ojos concentrándose.

- Si, tu sensei es bastante fuerte – sonriendo débilmente – deja que tu chakra fluya... así bien, lo haces muy bien... los puntos de chakra de tu cuerpo deben conectarse y dejarlo recorrer tu cuerpo, como una fuente que contiene agua, si corre por los canales lo hará con más fuerza, si se queda retenido irá débil... – ladeó la cabeza – como la corriente debe ir el chakra, formando ríos de energía... ¿sientes fluir esa energía? – el niño asintió – muy bien, ahora relájate y respira hondo, ahora tienes que disminuirla hasta que la sensación se desvanezca pero el chakra siga ahí.

Gaara apretó los ojos, no era tan sencillo como su maestra le decía, hacer que fluyera por su cuerpo completamente era complicado, por cada punto de su cuerpo se encontraba una fuerza desnivelada que conseguía mínimamente controlarla durante un tiempo... pero hacer que la sensación se desvaneciera le parecía realmente complicado, ocultar su chakra, mantenerlo nivelado por todas las partes para que pasara inadvertido... El sudor empezó a acumularse en la frente mientras intentaba por todos los medios hacer que su chakra viniera con menos fuerzas, que se apaciguara, que se tranquilizara... pero le era imposible, empezó a respirar con dificultad, el dolor... sintió dolor en su hombro haciendo que cayera de rodillas e irremediablemente se llevó la mano al hombro, cada vez que intentaba disminuir el chakra le daba una punzada de dolor en el hombro.

- Hatsuki sensei... ¿por qué? – se había acallado la pregunta por días, pero necesitaba una respuesta - ¿por qué cada vez que lo intento duele? – no entendía, se suponía que le habían puesto el sello por su bien.

- El sello te duele por que aún no estas acostumbrado, lo dejé estar durante dos semanas, pero parece que aún falta tiempo... pero es un tiempo que no tenemos – suspirando – tendrás que acostumbrarte a ese dolor hasta que se pase por sí solo, ninguna herida externa es para siempre, solo las internas son las que puede que nunca se curen – miro a la derecha.

- ¿Heridas internas? – parpadeó – esas son... ¿las que duelen aquí? – agarrándose el pecho.

- Sí, son las más difíciles de curar ya que solo tienen una cura posible, y por muy fuerte que seas si esto no está curado – señalándole al pecho – no podrás vencer a nadie que si lo tenga... – sonriéndole mientras él no parecía entenderlo.

- ¿Y... con que se cura? – no sabiendo muy bien de que preguntaba.

- Muy fácil, con amor – dándole con un dedo en la frente – el deseo de protección que sientes hacia tus seres queridos, el no querer que les pase nada, el deseo de que sean felices – soltó una risa infantil – todas esas cosas hacen que las heridas se curen y traen la felicidad, si tienes a alguien a quien querer... a quien proteger – poniéndole una mano en la cabeza – nunca te sentirás solo y el dolor desaparecerá.

- Nunca me sentiré solo... – sonrió débilmente – ahora tengo a Hatsuki sensei y a Naruto... y también está Hokage-sama – asintiendo feliz.

- Exactamente, nunca te sentirás solo mientras nos tengas – volviendo al lugar donde anteriormente estaba.

- Sí, Hatsuki sensei – se iba a colocar y hacer sus sellos pero algo le interrumpió, algo cayó entre él y su maestra, algo amarillo y naranja.

- ¡Os encontré! – gritó feliz Naruto levantando los brazos.

- ¿Naruto-kun? – sorprendida de que los hubiera encontrado - ¿qué haces aquí?.

- Hokage-jiji me dijo que estabas ayudando a Gaara, yo también querida ayudarle, pero como no me lleváis con vosotros el viejo me dijo que si os encontraba yo también podría ayudarle, así que me he pasado todas las tardes buscando el lugar donde os encontrabais, hasta que sentí algo y vine hacia aquí y no me equivoqué – orgulloso de haber encontrado ese lugar.

- ¿Sentiste algo? – brevemente confundida - ¿qué... que sentiste? – no sabiendo como preguntar eso a un niño pequeño.

- Pues sentí... como una fuerza... fue extraño, de pronto sentí como si supiera donde estabais exactamente... más bien por instinto creo – frunciendo el ceño – pero os encontré así que ahora puedo ayudar a Gaara también – sonrió - ¿qué tengo que hacer Hatsuki-san?.

La mujer pareció sorprendida, ese chico tan pequeño había sentido sus presencias... sin siquiera entrenamiento y no es que estuviera emitiendo mucho chakra para ser detectado con facilidad, todo lo contrario. Medio sonrió, ese niño tenía potencial tendría que hablar con el Hokage sobre su entrenamiento, ambos eran Jinchuuruki, tenían a Kyuubi y a Shukaku dentro... sería mejor entrenarlos antes de que fuera demasiado tarde, además todos los grandes ninjas necesitaban un rival... Un pequeño adelanto de fuerzas podía dar a ambos si se entrenaban, para saber quien es el mejor, los mejores amigos y los mejores rivales, sonrió infantilmente mientras acariciaba la cabeza del rubio.

- Muy bien Naruto-kun, lo primero que tienes que saber es... – y así empezaba el primer entrenamiento de ambos pequeños juntos... el primero de muchos que le seguirían

Continuará...

¡Acabe!. La verdad es que no se por que lo pongo así tan exclamativo si tengo este cápítulo aquí desde hace bastante xD pero bueno no discutamos mis métodos de actualización que me podrían multar por eso, osea no actualizar en meses en un delito aunque leve lo sé y más teniendo los capítulos de antemano... pero bueno... que se le va a hacer u.u. Los siguientes capítulos son algunas cosas mías... por ejemplo en alguno de los que estan de aquí en adelanto cambio totalmente mi forma de escribir pasando de ser pov´s con cosas narradas a ser una narración desde primera vista de un personaje en concreto... bueno no se si me entendéis pero más o menos es así n.n. Ahora toca responder a los reviews que aunque poquitos son bienvenidos n.n.

Le agradezco los review a: Lighting-Squall (Sí que aunque me dejes review tu no actualizas T.T y o me quedo con la intriga no se que es peor ¬.¬ pero bueno... que se le va a hacer sin inspiracion no hay nada de nada u.u) Ouka Sakazi (Arigatou por el review, en serio que me encantan estos dos pequeños personajes y como femeninos Hinata y Temari n.n ya saldrán mas adelante, lo malo es que este fics será muy largo T.T muy muy largo, demasiado ¬¬ eso pasa por querer seguir algo como si fuera la serie de verdad pero con cambios xD)Talhos (Aish mi niño que lo he hechado de menos yo ;-; Sí se que es uno de tus favoritos por que sale el Mapache cabroncete en todo su esplendor como en el tercero n.n. Ya sabes como continua, pero el review fiel vale :P) AgataBlack (Sí japones con subtitulo forever en español es mierda T.T, me siento halagada de que leyeras mi fics si casi siempre solo lees en ingles :p. Sentimiento, fantasía, emocion si en el fondo todo esto va ligado u.u, gracias por los halagos yo solo... bueno xD solo hago lo que puedo... En ese club estoy desde que conocí a Sakura xD).

Atte: Asumi-chan