Zero Kara Hajimeru≈


Capitulo 3: Demente


~Sí, has perdido la cabeza. Estás loco, demente, chiflado, pero… ¿te digo un secreto? Las mejores personas lo están~


En ese preciso instante Sakura sabía dos cosas: Primero, había cagado todo al abrir la boca y pronunciar los nombres de sus amigos, nadie la conocía y lo único que pensaban era que estaba loca, perfecto. La segunda, Sasuke y Naruto ahora estaban enojados, mucho, aunque no sabía con quién.

Podría ser, claro, que estuviesen molesto por tener que hacerse cargo de ella, sin embargo todo parecía ser lo contrario. Naruto miraba a Sasuke y él al rubio ambos con un odio cargado.

Los pasos de la muchacha era lentos al extremo en que escucha bufar al azabache repetidas veces.

—Hey, teme, no sé si sea buena idea—farfulló el rubio algo indeciso.

—Fuiste tú quien lo decidió.

—Sí, lo sé pero no se puede quedar en mi casa—sus palabras casi inentendibles por haberlas pronunciado con los dientes cerrados fue la bomba que explotó al Uchiha.

—¡Ni siquiera lo pienses! Esa chiquilla no vendrá conmigo.

—Sólo por hoy—rogó.

—Lee mis labios, Naruto… ¡No!


—¡Wau! —hizo un mueca de incomodidad cuando la chica de cabello rosado gritó eufórica en su oído, todas las personas que estaban a su costado manejando sus autos lo miraban como si estuviese trasladando un ganado de reses entero.

Pero por supuesto lo iban a mirar de esa manera, ¿cómo no cuando la mujer esa gritaba como una loca, peor que una horrorosa cacatúa solo por estar en ese auto? ¿Es que nunca había estado en un coche? Puede que no por mucho pero para trasladarla hacia algún centro psiquiátrico si debió haber estado.

—Cierra la boca —ordenó al verla separar los labios para gritar nuevamente.

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo, Sasuke-kun? Parece que volamos ¡Es impresionante!—saltó en el asiento del carro.

—¡Ya para!—el grito le hizo saber a Sakura que se había pasado, así que con una mirada abochornada se sentó tranquila. Vio un aparato parecido a los despertadores pero con más botones.

Sintió curiosidad.

—¿Para qué es esto?—sin previo aviso saltó hacia aquel artilugio a pulsar todos los botones. El ruido sobresaltó al azabache logrando que perdiera por unos segundos el control del vehículo. Cuando volvió a mantener el orden, una vena palpito en su sien.

—¿Qué parte de «ya para» no logras captar? ¡Siéntate y no hagas estupideces!

—¿Pero qué es?—gritó por encima del ruido.

Sasuke pulsó algunos botones y el silencio los invadió.

—Una radio.

—Radio, claro. Como los comunicadores que utilizamos.

—¿Hablas de los celulares?

—¿Qué es eso?—levantó una ceja.

Sasuke movió la cabeza con exasperación. Le dio lastima la pobre enana, confundida, desorientada, sin nadie en quien confiar. Hasta ahora no sabía cómo demonios había terminado cediendo a la petición del rubio, tal vez porque sintió pena. El idiota con las justas podía cuidar de sí mismo, menos conseguiría custodiar de una chica con severos problemas en la cabeza.

—No lo entiendo—escuchó que decía, volteó para encararla.

—¿Entender qué?

—Cómo pueden ser tan idiotas—se rió por unos cortos segundos.

—¿Qué?—ahora sí se había ofendido.

—Hablo de que, ustedes parecen no apreciar todo lo que tienen. Mira que ni siquiera disfrutas de manejar esta cosa.

—Auto—corrigió—Se llama automóvil.

Sakura bufó, automóvil, auto, carro, le tenían tantos nombres pero ni siquiera parecía importarles el poseerlos. Hasta ahora todo era desconocido para ella. Había un gran puente pero no de madera ni esos puentes colgantes que siempre había visto, más se parecía al puente de Tazuna, «El Puente Naruto». Hecho de concreto y metales los cuales no lograba distinguir.

Un mar extenso que rodeaba toda Konoha bañando la arena con delicadeza donde varias personas parecían divertirse. Tenían sinnúmero de botes enormes que tiraban de redes gigantes con un cardumen impresionante. Aún a la distancia lo podía distinguir. Si en la villa hiciesen eso, a nadie le faltaría ni un sólo pedazo de carne.

Los edificios eran descomunales, podrían incluso medir más de noventa metros sin problema alguno. Se sintió intimidada, si se caían, ¿qué haría?, estaba rodeada por ellos y si quisiera escapar los que estaban detrás y delante de ella se precipitarían sin compasión.

Sintió que el auto paraba en una calle, volteó a mirarle.

—¿Hemos llegado?—preguntó.

—No.

—¿Entonces?

Sasuke chasqueó la lengua.

—Entonces ¿qué?—repuso con fastidio.

—¿Por qué paramos?—arrugó el entrecejo.

—Por el semáforo. Los demás tienen que pasar.

Vio que otros autos también pasaban atravesando el camino que ellos tenían que seguir. Supo por el tono que Sasuke utilizó para responderle que, si hacías más preguntas, terminaría siendo abandonada y ese era una desgracia que no estaba preparada para asumir con valentía cuando no conocía nada. No tenía chakra, o si lo tenía parecía haber sido bloqueado, por lo que cazar de la forma más simple le sería imposible. Demasiado.

Una lucecita de color verde se prendió remplazando a la roja que anteriormente había aparecido y Sasuke puso en rumbo nuevamente la cosa.

Pasaron unos cinco minutos cuando la curiosidad pudo más que su sentido común.

—¿A dónde vamos?—interpeló impaciente, ya llevaban un tiempo decente para preguntarse aquello.

—A mi casa.

Sakura se sonrojó…

A mi casa…

—¿Tu… casa?

—No pienses que te quedarás por mucho—espetó cambiando su expresión por una enojada.

—No, por supuesto que no—tartamudeó—"¡Shanarō, toma esa Ino puerca!" ¿Cuánto falta?

—Lo que tenga que faltar.

—¿Mucho?

—Ya cállate—acató la orden por diez minutos más hasta llegar a un vecindario con casas grandes, no eran altas como aquellos edificios que vio anteriormente, incluso no pasaban muchos autos por ahí, solo veía algunos aparcados cerca de la acera cuando al fin ingresaron a una casa enorme, protegida por rejas negras y altas. Su boca se abrió.

Las rejas se abrieron dejando paso al coche que entró sin prisa para estacionar en uno de los espacios cenca a un jardín enorme. Sakura seguía con la boca abierta, no la podría cerrar porque no había caído en cuenta de cómo estaba. Ese lugar era… era…

—Precioso—susurró.

—Hmp, sal y espérame en la puerta, la de ahí—indicó un gran portón de madera con adornos tallados. Ella asintió antes de salir del auto cuando Sasuke le abrió la puerta.

Con cuidado avanzó observando como el azabache presionaba un botón de algún interruptor haciendo sonar durante medio segundo el auto. Veía a algunas personas recorriendo el lugar por las afueras de aquella casa, nadie parecía interesado en la propiedad del Uchiha.

Se veía avecinar varias cosas cuando llegó a la puerta un minuto antes que el Uchiha apareciera junto a ella. Sabía de lo que era capaz cuando se sentía estresado. Le haría preguntas que ella con gusto —de ser otra la situación— respondería, pero aquel era un caso extremo en donde todo lo que saliese de su boca sería otra prueba más para acusarla de estar con la cabeza revuelta.

—Entra—escuchó a sus espaldas. ¿Cuándo se había volteado? Volvió su cuerpo hacia la entrada de la casa y se sintió intimidada por entrar. No parecía un buen lugar si querías escapar, el lugar era amplio, iluminado por la misma luz del sol, pero contenía miles de bombillas en una sola habitación que suponía lo prendían en la oscuridad, aquello debería de quedar como el mismísimo paraíso cuando anocheciese. Sus pies se movieron en dirección hacia uno de los muchos portarretratos que contenía un enorme mueble de madera fina.

Con su dedo índice repasó a ese niño feliz que sonreía en medio de sus padres y su hermano mayor. Mikoto Uchiha era tan hermosa como lo recordaba, con su cabello negro lustroso y esos ojos tan parecidos a los de su hijo menor. Sasuke había salido igual a su madre. A su lado, Fugaku Uchiha hacía presencia con su seriedad demostrando que su primogénito era una combinación increíble entre él y su esposa, donde quien más predominaba eran sus genes.

No lo negaba, Itachi sí tenía una pequeña similitud en el rostro de Mikoto lo que solo ablandaba la expresión que, de no ser por la matriarca de esa familia, habría sido exactamente igual que la del hombre de la familia a excepción de las mínimas arrugas que aparecían en el rostro del castaño.

Aún con la seriedad plantada en el rostro de uno de los miembros de la familia, esa foto demostraba que aquellos eran los días más felices para toda la familia, sin excepción. El que en la foto siguiese presente Itachi le hizo razonar mucho a la chica. Tal vez en ese mundo el mayor de los hermanos aún viviese con ellos.

Y tal vez sus padres aún estaban vivos.

—Son tus padres ¿verdad?—sonrió acariciando la fotografía.

—Primero, deja esa foto en paz—la chica hizo caso omiso a aquello por lo que el azabache antes de sacarla a patadas de aquel lugar, se determinó a proseguir—y segundo: Parece que conoces mucho de nosotros, entonces deberías saber que están muertos—Sakura frunció el ceño.

—¿Aquí también?—su voz tuvo una consistencia exacta para parecer un lamento.

Eso explicaba la actitud fría de Sasuke. Le daba un sentido más

—¿A qué te refieres con eso?—exigió ahora más furioso que antes.

—¿Itachi también está involucrado?

—¿Qué?—Su postura ya era la de una persona a la defensiva—¿Qué tiene que ver ese idiota aquí?

—¿Idiota?—Entonces ensanchó los ojos al recordar un pequeño detalle— ¡Naruto dijo que sus padres no sabían nada! Eso quiere decir que sí están vivos.

—Ese perdedor apenas si sabe deletrear su nombre, no esperes que te diga algo coherente cuando está tan asustado por alguna denuncia de tu parte.

Sakura alzó una ceja, estaba a punto de echarse a reír por lo que intentó taparse la boca para no emitir ningún sonido por algunos segundos. Cuando estuvo segura de poder seguir sin hacer enojar más al azabache, decidió hablar.

—¿Así que esos automóviles sirven para mutilar gente? Que yo vea, tú no has hecho daño a nadie.

—Sirven para movilizarse—La joven supo que estaba estresándolo nuevamente—No para mutilar a las personas.

—¿Entonces qué es eso de atropello?

—No quiero sonar grosero… ¡venga ya! Me importan mierdas si te parece cínico pero parece que jamás te enviaron a una escuela. ¿Sabes al menos sumar? ¿Cuánto es uno más uno?—entrecerró los ojos.

—Eso sí es desvergonzado—masculló—Dos.

No sabía si aquello la haría sentirse superior o solo estaba dejándose en ridículo. Sasuke apretó los dientes para pronunciar:

—Que bien, algo de cultura.

—Sí, parece que soy la única quien lo tiene—con una sonrisa logró echarle leña al fuego.

—Defíneme vehículo y hablamos.

—Cuatro ruedas, pedazos de metal unidos y sirve para transportar idiotas—respondió con los brazos en jarras frenándose las ganas de golpearlo.

—Sí, es una buena definición—Sasuke avanzó a uno de los muebles corpulentos que veía y, al sentarse, se hundió ligeramente. ¿En ese mundo eso era una cama?—Es extraño ¿No parece que estés mal de la cabeza?

—Es porque no estoy mal de la cabeza, Sasuke-kun. No sé aún cuál es la opción correcta. Si ustedes no me recuerdan o si yo soy la que no debería estar aquí.

—Hablas como si quisieras contar algo.

—Muchas cosas—asintió.

El moreno le envió una mirada la cual decía: «¡Habla de una maldita vez!» ¿Pero cómo hacer algo así cuando la primera vez que lo hizo la tacharon de loca? Se atrevió a arriesgarse, otra vez. Titubeante abrió la boca y habló deseando que le entendiese, que recordase algo, o que simplemente le dijese que tenía razón.

—Konoha…—empezó—Soy Sakura Haruno, ninja medico de Konoha, alumna de Tsunade Senju: Quinta Hokage de la villa. Pertenecía a uno de los escuadrones de la cuarta guerra ninja y quiero volver a mi aldea ¡Ya!

—Te doy una noticia—sonrió—Mejor que sean dos. Uno: Estás en Konoha… Dos: Estás demente.

—Creo que te han enseñado a comportarte con más educación con las damas ¿No es así, Sasuke?

Sakura volteó instantáneamente hacia el origen de esa voz, la reconocía, siempre lo haría de la misma manera con sus seres queridos. El cabello plateado en punta, esos ojos negros y aquella máscara negra característica cubriendo su rostro…

—Kakashi-Sensei…

Y por primera vez en esos tres días estando en ese lugar, alguien la miró con comprensión.

.

.

.

Continuará…


¡Chiquiti-qué-lindo~! Sus comentarios me han gustado, gracias por todo en realidad. Sé que la mayoría de ustedes espera con más ansias la continuación de Lives at Stake: Uchiha Haruno, puedo asegurarles que la próxima semana a más tardar estará listo para que la lean. Muchas gracias a todos lo que me siguen.

En fin, espero que les haya gustado el capitulo, díganmelo en un review, si es que me dicen que les parece, haré todo mi esfuerzo posible por un capitulo por semana, lo que sería poder publicarlo el viernes de la próxima semana. ¿Qué dicen? Me lo ponen en sus reviews :3

¡Ja nē~!

Capitulo subido el 13 de Setiembre del 2012.

-Shina-