Los personajes no me pertenecen, son de Andrew Hussie

Capítulo 4: Vulnerable

Habían pasado unos horrorosos cuatro días desde el incidente de Porrim y Cronus terminando en detención, días horrorosos porque eran sus exámenes finales y entrega de proyectos. Los estudiantes comenzaban a creer que los profesores se aliaban para darles un golpe final con esa semana de terror, por los pasillos en lugar de estudiantes eran zombies los que iban a las clases y era mucho peor para los de ultimo año que aún estaban en los trámites para entrar en su universidad soñada.

Cierto moreno pecoso tenía su rostro recargado en la paleta de su asiento, si esa semana no lo mataba entonces se volvería un inmortal, además del estrés por los exámenes por los que estudiaba solo para no bajar su promedio, también había tenido las entrevistas con la universidad y la redacción de un ensayo para recibir una beca completa sumado a las actividades como parte del comité de disciplina. Bajo sus ojos rojizos podían verse unas marcas oscuras de ojeras, su vista estaba cansada y parecía que en cualquier momento iba a colapsar. Un momento muy cercano.

En ese momento Damara iba entrando a la clase, como siempre con aquel andar coqueto que la caracterizaba, la chica no se esforzaba por actuar así, esa era su naturaleza. La Megido pasó junto al asiento del primero en la clase notando que su aura estaba demasiado cansada, se acercó a el picando su mejilla con su uña pintada de un perfecto rojo que en la etiqueta del barniz era catalogado como "Geisha". El castaño abrió los ojos mirando a quien había interrumpido su momento de descanso con cierta molestia, en el estado en el que estaba no le importaban ya sus modales únicamente su calificación para la universidad.

-¿Qué?-Pregunto arrastrando las palabras con cansancio en su voz, quería irse a casa para dormir un rato. Se acomodó en la silla separando su cabeza del escritorio mirando a la chica con una ceja alzada.

-Te ves como un asco-Fue la corta respuesta de la Megido aunque podía notarse la preocupación en su voz.

-Gracias- Respuesta irónica.

-Kankri lo digo en serio, pareces un muerto.

El oji rubí rodo los ojos, su humor cambiaba mucho con su cansancio. Para acabarla esa mañana Karkat había estado el doble de grosero y gritón, a veces deseaba despertar con paz.

-Ve a casa o Porrim estará todo el maldito día quejándose y sabes que no estoy para sus rollos de madre perfecta.

-No puedo ir, necesito tomar las clases.-Le sorprendía haber podido hacer aquella frase.

-No las necesitas, ya salimos. Además eres mas cerebrito que los puñeteros profesores, sabes mas que ellos. Así que vete a dormir Vantas.-Le dio un empujón suave en su espalda.

-Estaré bien Damara, gracias.-Era raro que la chica se preocupara por alguien a ese extremo, tampoco podía ser tan maleducado con ella. La de cabellos castaños solo hizo una mueca de disgusto antes de tomar su asiento sacando su celular para escuchar algo de música.

Kankri bostezó cubriendo su boca con su mano, iba a ser un día demasiado largo considerando que apenas era la primera hora. El profesor entró al aula comenzando a dar su clase y aunque el castaño los intentara no podía concentrarse, escuchaba su voz pero no entendía lo que decía, hizo una mueca mientras anotaba lo que el profesor anotaba en el pizarrón. Pronto sintió como le daba un bajón, se quedaba sin fuerza y su vista comenzaba a nublarse aunque intentaba no cerrar los ojos fue vencido por el cansancio cayendo en la inconsciencia.

+.+.+.+.+

¿Por qué debía ir a la escuela si ya habían terminado los exámenes y entregas de proyectos?

Eso era lo que cierto Greaser de cabellos oscuros pensaba mientras entraba a la enfermería de la escuela. No estaba lastimado ni se sentía tan mal como para postrarse en una de las camas en espera de la hora de salida, simplemente no tenía ganas de entrar a clases y contaba con la suerte de que la señorita Paint (aquella adorable mujer que era esposa del tirano del profesor Noir) fuera tan comprensiva como para dejarle descansar ahí. El de ojos aguamarina adoraba a esa enfermera tan amable, ¿Quién no lo haría? Suspiró pensando que estaban a menos de un suspiro para graduarse, solo les quedaban dos semanas de "clases"; las cuales estaban llenas de tontas actividades de parte del consejo de graduación, para que fuera la entrega y el baile. No se encontraba muy emocionado a ir, sería algo aburrido ir solo al baile de graduación aunque siempre hacían una fiesta en la casa de las Leijon para festejar eso no estaría nada mal.

Entro a la enfermería extrañándose de que la encargada no se encontrara, decidió no darle importancia y tomar una de las dos camas con las que contaba pero al acercarse se encontró con una verdadera sorpresa. Se quedó parado frente a una cama ocupada, él conocía aquellos cabellos castaños y esa lluvia de pecas. Kankri Vantas. Era algo poco probable que aquel chico "puedo hacerlo todo" estuviera recostado en una cama de la enfermería tapado apenas con una sábana azul algo fina, además estaba solo quizás porque su amiga Porrim estaba en clases pero le preocupaba mucho. Aunque quedarán unos míseros diez minutos Kankri jamás evitaría una clase por muy mal que se encontrara, se acercó sentándose en la cama de al lado mirando su rostro.

Se veía tan sereno, lentamente volvió a acercarse retirando un mechón de pelo de su ojo notando algunas marcas oscuras bajo este ¿esas eran ojeras? Seguramente no había estado durmiendo bien, ahora que lo recordaba lo había visto yendo de un lado a otro por toda la escuela sin tomarse un descanso. Suspiró sin apartar su mirada del Vantas mayor.

-Eres demasiado terco.-Murmuró acariciando algunos de sus cabellos que caían en su frente, realmente eran suaves.

Cronus se sonrojo alejando su mano, no debía tocarlo. Si lo tocaba entonces todo su autocontrol se iría al carajo y el Ampora sería acusado por acoso sexual contra ese pobrecillo chico. Pero no podía evitarlo.

Volvió a la otra cama recostándose para así no ver a Kankri, solo con verlo le entraban unas enormes ganas de abrazarlo y acariciar sus cabellos. Además Kankri le preocupaba, a pesar de que se esforzaba tanto no tenía conciencia de su cuerpo terminando por dañarse aunque no se lo propusiera. Pero ese esfuerzo y esa terquedad eran parte de las cosas que a Cronus le gustaban del poseedor del suéter rojo.

Porque era la verdad, a Cronus Ampora le gustaba Kankri Vantas.

¿Cuándo había comenzado?

Fácil, cuando lo vio por primera vez.

Podía decirse que fue "amor a primera vista" pero al greaser no le gustaba catalogarlo de esa manera ya que eso no existía, al principio había sido una "atracción física". ¿Cómo no haber quedado prendido de aquel pequeño chico torpe? Al principio solo había sido por su rostro, sus pecas, sus singulares ojos rojos y, ¿para que mentir?, a pesar de estar cubierto y que su ropa no lo realzaba, el cuerpo de Kankri era demasiado frágil (Aunque era un deleite poder verlo durante la clase de gimnasia cuando se cambiaban en los vestidores). Con el pasar del tiempo fue conociendo mejor sus actitudes, como se esforzaba, su modestia, como se preocupaba por dar una buena impresión y ser educado además de que era demasiado inocente para su edad estaba casi seguro que nadie a la edad de dieciocho años podía ser tan inocente como el castaño. Y aunque su defecto fuera que sus sermones eran como una Biblia y que una vez que abría la boca no la volvía a cerrar, para él no era un problema, podría seguirlo escuchando todo el día.

Si tan solo pudiera declararse pero no podía hacerlo. Ambos eran tan distintos, tenían mundos distintos y aquello le había quedado claro apenas un mes después de entrar a la escuela. Kankri tenía un futuro brillante en universidades de prestigio al ganarse becas importantes mientras que el de cabellos azabaches lo máximo a lo que aspiraba era a la universidad de la ciudad en alguna carrera como mecánica (mínimo sería en autos). No podía hacerle perder el tiempo en un hombre sin oficio ni beneficio como el lo era, no era merecedor de cruzar palabras con el.

Justo por eso había comenzado a salir con Aranea, aquella que disputaba con Kankri por el primer puesto como mejor rendimiento en su generación pero Aranea era distinta a Kankri. Era inteligente, sí, pero no buscaba la perfección y era mas parecida a él. Nadie podía igualarse a aquel castaño pecoso.

Suspiró con cansancio mirando el techo de la enfermería, era blanco, sin ninguna imperfección. No creía poder aguantar mas tiempo ocultando aquellos sentimientos, en algún momento explotaría declarándose al Vantas y solo había dos maneras en que eso podría terminar:

Todos felices comiendo perdices.

Padecer una depresión infinita por el rechazo de su verdadero amor.

Era demasiado arriesgado además que corrían los rumores que el oji rubí solo se preocupaba por sus calificaciones, su hermano menor y por su mejor amiga, no quería nada que lo separara de esos tres aspectos. Y nada le aseguraba que también le gustaran los chicos, quizás prefería a las chicas con facha de niñas buenas o a las problemáticas. Comenzaba a arrepentirse de no haberse acercado a Kankri en ese tiempo, mínimo sabría sus gustos en cuanto a relaciones se tratara.

-Soy un idiota.-Murmuró para sí mismo.

-No deberías decir eso.

La voz lo hizo sobresaltarse sentándose en la cama mirando al lado, Kankri le miraba aun recostado con los ojos entrecerrados, no sabía si estaba totalmente despierto o hablaba entre sueños.

-¿Kankri?

-Cronus-Respondió el chico abriendo sus ojos.

-¿Te encuentras mejor?-Pregunto intentando alejar el enfoque en el, además quería saber del estado de salud del chico.

-Un poco, creo que dormiré un poco más. ¿Cómo te encuentras?- El Vantas tenía curiosidad de que su amor platónico estuviera en la enfermería.

Cronus entró en pánico, ¿decirle la verdad o una mentira para no parecer un desobligado? Pensaba que le iría peor si mentía.

-Tomaba un descanso-Desvió la mirada evitando los ojos de Kankri, seguramente lo estaría juzgando.

-Eso no es bueno-Fue la única respuesta del castaño, debía estar demasiado cansando. Cronus se acercó soltando una suave risa.

-Descansa, luego me darás tu sermón. ¿Por qué estas así?

-La…-Hizo una pausa apretando el borde de su sabana, era una razón algo tonta.-Universidad y todos estos trabajos, proyectos y cargos en los consejos yo…estoy cansado.-Murmuró mordiendo su labio inferior, Cronus se quedó mirándolo acercándose para dar una nueva caricia en sus cabellos causando que el Vantas quedará algo impactado por sus acciones y con sus mejillas teñidas de rosa.

-Ehh no sé que tanto trabajo tengas, ni tus razones pero no te sobre exijas ¿entiendes Chief?-Tomó valor pasando su mano por una de sus suaves mejillas sintiendo la calidez de esta, sentía que ya podía morir lleno de felicidad con ese simple toque.

Kankri asintió intentando no ponerse nervioso pero le preocupaba que su corazón estuviera palpitando tan rápido y fuerte que Cronus pudiera escucharlo, le daría mucha vergüenza si eso pasaba.

-También recuerda que eres vulnerable Kankri, todos lo somos y por ese debes tomar mas en cuenta tu salud. Hazlo o será mi turno de sermonearte.-Prometió separando con pesar su mano de su mejilla comenzando a caminar hacía la puerta.

El cerebro de Kankri era un caos pero había algo demasiado obvio, Cronus estaba preocupado por el. Aquello lo hizo ponerse de mejor humor pensando en cumplir con la promesa.

-¿Cronus?

El mencionado detuvo su andar mirándolo en espera de que le dijera algo.

-Gracias

-No es nada Kankri-Sonrió antes de salir de la enfermería.

Tanto el corazón del greaser como del perfeccionista palpitaban a un ritmo acelerado pero en sus rostros podía apreciarse una pequeña sonrisa. Ambos habían dado un gran paso ese día.

Kankri se acomodó en la cama acurrucándose mejor, Cronus tenía razón y no quería que se enojara con el. Su familia era clase media por lo que tenía que esforzarse mas para cumplir sus metas ya que no siempre el dinero alcanzaba y usualmente el dinero del trabajo de su padre era usado para alguna cosa que Karkat rompiera. Su meta había sido una beca completa, no solo eran los gastos universitarios sino que también de hospedaje, ropa, comida, etc. No tendría que pagar nada, pero el proceso era demasiado largo pero no faltaba mucho para que comenzaran a llamar avisando a los ganadores. Por lo menos ya había terminado ese proceso, ahora podía descansar mientras esperaba. El castaño cerró los ojos volviendo a caer en brazos de Morfeo.

Cuando volvió a abrirlos se encontró con un pequeño cartón de jugo de fresas puesto al lado de su almohada junto a una pequeña nota.

"No olvides la promesa. CA"

¿Por qué Cronus era tan lindo?

Suspiro comenzando a beber de su jugo.

+.+.+.+.+

Gracias a quienes leen este fanfic y esperan la continuación ;v; lo siento, ya saben que no soy muy buena actualizando por lo que prefiero no prometer nada. Ya salí de la escuela, me siento igual de nerviosa que Kankri xD Bueno en general en vacaciones no tengo tanto tiempo de escribir (gracias papá) por diversos motivos pero por la madrugada siempre es cuando me inspiro.

En fin, ¿qué es pareció? Claro que Cr9Cr9 le gusta Kanny ¿a quien no le gustaría? ¿Les parecen que los capítulos son muy cortos?