Disclaimer: La historia le pertenece a xxlostdreamerx, yo solo traduzco, y todos los personajes que reconozcan son d JK Rowling…
---- Ojos de Slytherin ----
El sol brillaba sobre un enorme edificio hecho de mármol, también conocido como el estadio de la Copa Mundial de Quidditch. Niños pequeños corrían por todos lados, gritando de felicidad. Sus padres los observaban con una sonrisa y los saludaban amistosamente con la mano. Por el momento todo parecía ir bien, menos para una persona – un tal Harry Potter.
Por el momento, nuestro joven Potter caminaba, no… mejor dicho, estaba siendo empujado de un lado a otro por una masa de compradores y vendedores. Y para un niño de cinco años, esto era, obviamente, una experiencia muy estresante.
Harry suspiró suavemente mientras trataba de esquivar a la multitud. Más temprano ese día, su mamá los había traído a él y a Nate al estadio de la Copa Mundial de Quidditch, para la gran felicidad de Nate. Una sonrisa se formó en sus labios al recordar lo feliz que estaba su hermano, después de todo, Harry aún amaba a su hermano con todo su corazón. Y nada jamás cambiaría eso…
Flashback
"Mami," dijo Nate tomando la mano de Lily. "¿Podemos ir de compras?" preguntó, con una brillante expresión en el rostro. Al ver la expresión dubitativa de su mamá, le dio los mejores ojos de perrito que pudo. "¿Pofis?"
James vio la angustia de Lily por tener que negarle algo a Nate y dijo, "Vamos, hijo," dijo cálidamente poniendo una mano en el hombro de Nate. "Sentimos que no podemos ir de compras," dijo con desgana. "Es solo que no es seguro que vayas para allá, incluso con nuestra protección. Es demasiado arriesgado…"
Nate ni siquiera parpadeó. "Pero papi, Harry me va a proteger como siempre lo hace," dijo confundido. "¡Es el mejor de mis mejores amigos! ¡Y quiero comprarle un regalo!" declaró Nate cruzando los brazos tercamente.
"Vamos Nate, se razonable," dijo Lily hincándose para estar al nivel de Nate. "Estoy segura de que Harry no quiere un regalo por el momento. Ya tiene muchos. Sin mencionar que es tu cumpleaños y no el de Harry," razonó, ladeando la cabeza en dirección a Harry y dándole una mirada significativa. "¿Verdad, Harry?"
Harry asintió, y volteó hacia su hermano. "De verdad Nate, estoy bien. Es tu fiesta y quiero que tengas el mejor día de tu vida." Le dio a Nate una pequeña sonrisa y lo abrazó. "Solo olvídate de mi y diviértete, ¿está bien?"
Nate asintió sin ganas antes de regresar a su forma de ser. "Está bien Harry, ¡lo prometo!"
Los ojos de James se hicieron más grandes, como si de repente tuviera una idea. "¡Eso es!" se dijo a si mismo, pasándose una mano por el cabello negro. "¿Por qué no pensé en eso antes?" se quejó, ignorando las miradas que le daban.
"Umm…¿Cornamenta?" dijo Sirius tímidamente. "¿Seguro que estás bien? Quiero decir, hablar contigo mismo es el primer síntoma de la locura…" Agitó una mano frente a la cara de James con una expresión preocupada. "¿Hay alguien en casa?"
Lily golpeó juguetonamente a Sirius en la cabeza. "¡Claro que está bien, idiota!" gruñó. "¡Juro que parece que mis hijos se van a contagiar de tu estupidez!" dijo con horror falso.
"¡Yo no soy un idiota!" dijo Sirius, mientras movía sus brazos en defensa propia.
"No me engañas ni a mi," murmuró Meter Pettigrew, tallándose los ojos con su mano. De acuerdo con los Potter, Meter, que había estado en unas vacaciones bien necesitadas, había decidido venir a visitar a su 'sobrino' favorito: Nate.
Mientras tanto, James llevó a Harry a una esquina resguardada, donde le dio a Harry una bolsa con dinero y le dijo que fuera a comprar algo de cada puesto. Cuando vio que Harry parecía un venado encandilado, decidió explicarle otra vez.
"Pero papá, la fiesta ya va a empezar," se quejó Harry, por primera vez ese día. "¡Quiero ver a Nate abrir mi regalo!"
James ignoró la preocupación de Harry. "Deja de preocuparte, Harry. Confía en mi y todo saldrá bien." Al ver la mirada que le daba Harry, continuó, "Si te hace sentir mejor, te prometo que dejaremos tu regalo para el final, ¿te parece?"
Harry asintió tristemente y comenzó a salir del palco, hasta que una sombra enorme interrumpió su camino. "¿Tío Lunático? ¿Qué haces?" preguntó curiosamente cuando vio que su 'tío' no tenía intenciones de moverse.
Remus puso ambas manos sobre los hombros de Harry y le dio la vuelta gentilmente. Obviamente el hombre lobo había escuchado la discusión entre padre e hijo y había decidido intervenir. "Mira James," dijo suavemente, mirando los ojos color chocolate de James con sus ojos miel. "Estoy seguro de que podemos ir de compras cuando esto termine o algún otro día." Remus pausó por un momento y miró a Harry. Se sintió ligeramente culpable al ver lo feliz que estaba actuando Harry porque alguien lo estaba defendiendo. Lo hizo sentir culpable…muy culpable.
James frunció el ceño con confusión. "Pero Lunático, Harry acaba de decir que no le importa ayudar. Además, lo menos que estemos aquí, lo más seguros que estaremos," dijo firmemente. "Trata de entender, Lunático, con Voldemort causando estragos por todos lados deberíamos estar preocupados por nuestra seguridad. Después de todo, Nate es el niño de la profecía y obviamente al que Voldemort quiere matar. Así que tenemos que protegerlo sin importar el costo."
Al ver que Harry bajó la cabeza en señal de derrota, trató una vez más. "Bueno, si de verdad quieres comprar los regalos de Nate en este momento, puedo ir yo en lugar de Harry."
"¡Tonterías!" dijo James dándole una palmada en la espalda a Remus con una risa sofocada. "Aw, Lunático, si no te conociera mejor ¡diría que quieres alejarte de nosotros!"
Remus suspiró en derrota. "Está bien, James. Tú ganas," dijo con voz cansada. "Mejor ve a encargarte de las preparaciones, después de todo, con Sirius suelto algo tiene que salir mal." James asintió y entró al palco de al lado para 'salvar la fiesta' de las garras de un 'Sirius idiota'.
"¿Tío Lunático?" dijo Harry jalando la túnica de gala de Remus. "Gracias por intentarlo…"
Remus alborotó el pelo de Harry cariñosamente. "No te preocupes, cachorro," dijo para consolarlo. "Todo va salir bien al final…confía en mi."
"Eso espero también, tío Lunático…de verdad que sí…"
Final del Flashback.
Harry se acercó a un puesto lleno de gente donde vendían dulces. "Disculpe," dijo en su tono más educado, mirando al vendedor. "¿Me puede dar un poco de todo por favor?" preguntó, un poco desesperado, solo para ser empujado por otro comprador que lo miró de mala gana. El vendedor tampoco era muy amable, ya que pensó que Harry era una especie de bromista. Después de todo, ¿a quien se le ocurriría mandar a un niño pequeño a comprar tantos dulces? "Piérdete, niño, tengo trabajo que hacer," gruñó, mientras le hacía señas con las manos para que se fuera.
Después de eso, harry se alejó de las miradas de enojo que le daba la gente. Frunció el ceño tristemente. '¿Por qué todos me odian?' un suspiro triste escapó sus labios. 'Ni siquiera mamá y papá me quieren…'
Después de algunos minutos de ser empujado por la multitud, Harry había logrado comprar un túnica de Quidditch que cantaba y una escoba de juguete. 'Nunca voy a regresar a tiempo,' pensó Harry melancólicamente mientras caminaba hacia el puesto más vacío, donde un poco de gente cargaba objetos extraños.
Había unas cuantas bolas de cristal con bruma en ellas y espejos rotos que mostraban sombras corriendo por todos lados. Como en trance, Harry se acercó a levantar una; sin embargo, se petrifico cuando escuchó una voz profunda detrás de él.
"¿Interesado en equipo de Auror?"
Harry asintió con una sonrisa. "¡Sip! ¡Papá y el 'tío' Canuto tienen mucho! Me lo enseñaron una vez," dijo alegremente.
El hombre parpadeó sorprendido. "Tu padre es un Auror, ¿eh?" preguntó como si viera a harry bajo una nueva luz. "¿Cómo te llamas, niño?"
"Harry Potter," dijo automáticamente. Pausó por un momento. "¿Quién es usted?"
"Mundungus Fletcher es el nombre," replicó Fletcher mientras se rascaba la barbilla. "Ahora, estoy seguro de que un chico tan brillante como tú querría algo que le sirviera, ¿eh?" Harry abrió su boca para protestar; sin embargo, fue interrumpido por Fletcher. "Oh, estate callado por un rato muchacho, tengo que pensar…" dijo, mientras aspiraba su pipa. "¿Qué querría un chico como tu…?"
De repente, Fletcher tronó los dedos. "¡Eso es!" dijo caminando hacia su carreta y sacando una túnica azul de seda con un borde plateado. Cuando Fletcher vio la cara de confusión de Harry, explicó. "Esta es una capa de invisibilidad de Auror de la mejor calidad. Es multiusos, así que la puedes usar como una túnica normal cuando no quieras ser invisible." Le señaló a Harry que se acercara y le susurró, "No le digas a tu padre que te dije esto, pero…una capa de invisibilidad es muy buena para salir y entrar de la casa a escondidas, y también para hacer todo tipo de bromas." Fletcher le guiñó un ojo a Harry y dijo, "Usa la capa sabiamente, my muchacho. Es bastante cara, te digo. Si estás pensando en comprarla, te costaría un poco más de cien galeones."
"Oh…"
De pronto, gritos de terror y agonía explotaron por todo el estadio. Una masa de figuras con túnicas negras se Apareció en la escena, y entre ellos había una figura alta con ojos rojos que brillaban.
(N/A: Aguántenme, sé que tienen barreras anti-Aparición, pero en esta historia se rompieron, o simplemente no funcionaron)
"Demonios…" murmuró Fletcher, al ver la escena frente a él. Por los dioses, todos en el estadio iban a morir, ya que muy pocos habían sobrevivido una 'masacre' cuando el mismo Lord Voldemort estaba presente. Fletcher tomó una decisión y le dio la capa de invisibilidad a un Harry confundido. "Muchacho, quiero que te pongas esta capa y corras, por los dioses, corre como el viento," dijo Fletcher mientras corría hacia la multitud para pelear contra los mortífagos.
Harry miró la capa en sus manos por más tiempo del necesario y un encantamiento Expelliarmus le dio en la espalda. Lo último que recordó, fue golpearse en la cabeza con algo duro y después de eso todo se volvió un borrón.
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"¡Cornamenta! ¡Es él! ¡Dile a Lily que tome a Nate y se vaya!" gritó Sirius, mientras intercambiaba maldiciones con algunos mortífagos. "¡Es demasiado peligroso para que se queden!" dijo al mismo tiempo que señalaba a una Lily asustada quien sostenía a un Nate que temblaba.
James asintió y le dio un traslador a su esposa, y repitió lo mismo con Nate. "Cuídense," murmuró al darle un beso en los labios a Lily y un abrazo de despedida a Nate.
"James…" murmuró Lily con una mirada llena de lágrimas. "Por favor…no vayas esta vez, ven a casa con nosotros. No puedo explicarlo, pero tengo este presentimiento, de que algo malo va a pasar…"
James agitó su cabeza en negación. "Lo siento, Lils, pero tengo una responsabilidad, ¡simplemente no puedo dejarlos así!" dijo señalando la batalla que tomaba lugar abajo. "¡Soy un Auror y tengo una responsabilidad! ¡No puedo permitir que esta gente inocente muera de esta forma!"
Ambos se estremecieron al oír un grito capaz de helar la sangre seguido por una risa demente. "James, no nos iremos sin ti…" insistió Lily. "Después de todo, si tu puedes ayudar a algunas personas, no veo porque yo no pueda hacerlo."
"Mira, Lils…yo…"
En ese momento, Lily agarró las manos de James y Nate y activo el traslador. Lo último que Sirius oyó fueron las maldiciones que James gritó.
"¡Canuto, tenemos que encontrar a Harry!" dijo Remus, mirando abajo desde el palco. "Está ahí abajo en el tumulto, ¡podrían matarlo!" dijo angustiado. Y de acuerdo con Canuto y Cornamenta, Remus daba mucho miedo cuando estaba angustiado. Y para un hombre lobo, perder a su único cachorro era extremadamente angustiante. En ese momento, Remus fijó sus ojos en el desastre y comenzó a correr a velocidades sobrehumanas con Sirius pisándole los talones.
Los dos pasaron por un pasillo lleno de ventanas que mágicamente ampliaban imágenes para que la gente pudiera ver mejor el juego.
"Lunático, ¡podrías bajar la velocidad!" gruñó Sirius, tratando de subir su propia velocidad. "Mira, me importa Harry tanto como a ti, pero no podemos salvarlo si no podemos encontrarlo," dijo inteligentemente, sabiendo que la lógica de Remus comenzaría a funcionar dentro de poco. "¿No podemos descansar por un momento y buscarlo desde estas ventanas amplificadoras?"
Sin palabra alguna, Remus jaló a Sirius hacia la ventana más cercana y comenzó a buscar con los ojos al niño que tanto quería.
Mientras tanto, abajo en el centro del estadio, estaba el mismo Lord Voldemort, sus ojos color rubí brillando cruelmente mientras observaba a sus mortífagos 'jugar' con los sangre sucia. Era realmente una escena interesante, pues había gente volando en todas direcciones sin la ayuda de escobas y daban vueltas como trompos humanos, mientras otros trataban escapar con todo su ser…alejarse lo más posible del monstruo de ojos rojos y sus secuaces; sin embargo, y para su mala fortuna, había demasiada gente en el estadio y eso hacía imposible el escape de todos.
Una sonrisa malvada cruzó su cara pálida al mirar como caía Auror tras Auror, mientras peleaban para salvar a todos de su destino. Sin embargo, Voldemort sabía que era imposible que la Luz ganara esta batalla, simplemente porque sus mortífagos superaban a los Aurores y miembros de la Orden de 3 a 1.
Cientos de rayos de luz cruzaban el aire y caían sobre los Aurores y miembros de la Orden…
Después de algunos minutos más de tortura y muerte, el estadio cayó en silencio. El suelo estaba lleno de cuerpos que sangraban. Los mortífagos habían logrado que los Aurores y miembros de la Orden se retiraran, y habían matado a cualquiera que se interpusiera; esta era la razón del silencio… no había otra alma más que Lord Voldemort y su fiel serpiente Nagini…
…o eso pensaban…
De pronto, Voldemort escuchó un suave gemido y un quejido detrás de él, y se volvió abruptamente para ver…nada. Frunció el ceño con irritación.
"Nagini…¿hueles algo?"
Nagini levantó la cabeza de forma hipnótica y probó el aire. "Sí…un pequeño…está ahí…pero al mismo tiempo no lo está…" silbó confundida mirando el lugar pero sin poder ver nada.
Se escuchó otro gemido y el movimiento de alguna tela, cuando una cabeza con cabello negro alborotado salió de debajo de una capa plateada. El niño parecía tener cuatro o cinco años…y estaba muy delgado para su edad. Lo que llamó la atención de Voldemort fueron los ojos del niño…esos eran los ojos de Slytherin…
Voldemort frunció el ceño. Era imposible, él era el único descendiente de Salazar Slytherin…no había nadie más… ¿o sí? Una vez más estudió esos ojos…eran el color exacto de esmeralda con algunos puntos dorados y negros. Sí…esos ojos se veían exactamente iguales a los suyos antes de volverse rojos por su obsesión con las Artes Oscuras…era extraño…
Ojos verde esmeralda o no, el muchacho se volvería poderoso al crecer, y como no había visto al niño hasta hoy, asumió que estaba del lado de la Luz. Voldemort ligeramente se encogió de hombros. Sería mejor deshacerse del niño antes de que se volviera una amenaza.
En ese momento, Lord Voldemort levantó su varita y la apuntó hacia el niño, pero se detuvo al encontrarse con la mirada del niño. La maldición murió en sus labios cuando vio que el niño lo miraba con ojos que eran demasiado maduros para su edad…ojos que estaban vacíos de odio…una mirada inocente. Un niño que bien podía ser un familiar…Voldemort agitó la cabeza y suprimió su conciencia, entonces silbó…
"¡AVADA KEDAVRA!"
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N/T: Sé que me odian en este momento pero aquí acaba el capítulo y no estoy segura de poder terminar el que sigue mañana, pero sino, les prometo que lo pongo el martes ;) CIAO!
