Solo espero que disfruten de este capitulo, gracias por leer las locuras de esta humilde chica (sonrisa).
Gracias por sus comentarios, a todos. Estoy apurada por eso no pongo el nombre de los que comentaron, se lo debo para la próxima.
Bleach no perteneces y los personajes de Dragón ball Z que aparecen tampoco.
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Ciudad de Pobres Corazones
Capitulo IV: Cruzando historias
En un lujoso restaurante a pocas cuadras de la Clínica Privada y Central de Tokio.
—¿Quién lo dijera, verdad? —dijo Rukia—. Es una increíble coincidencia.
—Una linda coincidencia, diría yo —la secundo sonriente Goten mirando a la joven Kuchiki—. Y es por eso que estamos aquí reunidos.
Ante esa frase Momo rió levemente acomodándose el flequillo de su cara, los demás la miraron con cierta gracia. Lo que sucedía es que a ella se le hacia todo muy raro y algo insólito, dos hombres tan elegantes y caballerosos estaban almorzando con ella y con su amiga, así de la nada… como caídos del cielo.
Para ella eso era más que un agraciado boleto de lotería porque Momo Hinamori siempre era reconocida como "La desafortuna Hina", su mala suerte era conocida por medio mundo ¿Un ejemplo de ello? Estaba enamorada de su mejor amigo desde los 10 años y el susodicho ni cuenta se había dado del asunto.
—Lo siento —se disculpo la joven y miro a Goten—. Es que lo has dicho de tal manera que sonaste como un cura al empezar una misa —intentando sonar como un sacerdote expresó—. "Hermanos estamos aquí reunidos para celebrar…"
Goten, Trunks y Rukia rieron ante tal chiste que hizo más ameno ese encuentro y quito vergüenzas y tenciones, haciendo sonrojar a Momo por lo sucedido. Al verla con sus mejillas color tomate, Trunks, confirmo lo que pensó desde la primera vez que vio a Hinamori -"Adorable"-.
Mientras iban hablando de sus intereses en común y que cosas le gustaban a cada uno, y luego de haber pedido cada uno lo que deseaba almorzar a Momo y Rukia se les resbalo una gotita de sudor por la frente al ver toda la comida que había ordenado Goten.
—Ah, sí y esto no es nada comparado a lo que come su padre —explico Trunks—. Es de no creer, pero no se preocupen, que aun es humano.
—Oye, no hables de mí como si fuera un monstruo devora alimentos —se quejo su amigo.
—Pero si eso es lo que eres.
—¿Qué? —Goten protestó con la boca llena de comida.
Rukia miro atentamente a Goten, le llamo mucho su manera de comer y hablar con la comida en la boca, esa actitud le hizo recordar a Ichigo. Ambos tenían eso en común: eran unos glotones, además de guapos.
—Y dime Momo —hablo el joven Brief llevándose con educación y paciencia un bocado de carne a la boca, ignorando por completo los reclamos de Goten—. ¿Qué edad dijiste que tenías?
—Veintidós recién cumplidos, ya ven, soy la más chica de los que estamos aquí.
Tanto Rukia como Goten y Trunks tenían ya sus veinticuatro para veinticinco años.
—Pero para su edad es una chica muy responsable, avocada a su trabajo y estudios —dijo Rukia bebiendo su jugo de frutas.
—Ah, Rukia-san no digas esas cosas —dijo muy apenada Momo como si no quisieran que sepan esa clases de cosas.
—Es una tonta que no quieren que se sepa que está estudiando —Rukia miro a sus acompañantes—. Yo lo gritaría a cuatro voces, porque esta apunto de recibirse con mucho esmero, trabaja como una burra llevando trigo por ocho horas seguidas con ese jefe pervertido de pacotilla, y encima canta en una banda ¿Quién podría hacer eso? Solo alguien como ella porque a mi se me haría imposible.
—¿Cantas en una banda? —dijeron al mismo tiempo Goten y Trunks, haciendo que Hinamori deseara que se la tragara la Tierra.
—Ah, bueno… algo… así.
—No seas modesta, Hinamori, claro que canta en una banda y tiene una magnifica voz.
—Rukia-san, por favor.
Trunks al ver la vergüenza que sentía Hinamori decidió seguir indagando mas sobre ella, después le preguntaría a Rukia en donde cantaba Momo con su banda.
—¿Y que es lo que estudias, Momo? —Brief le pregunto con una amable sonrisa para que la joven se sintiera menos cohibida.
—Es que… yo… estudio…
—Vamos, dilo —la alentó Goten—. Que no te de pena.
—Bueno, yo estudio para ser… —la voz a Momo se le hizo un hilito de voz—. Maestra Jardinera.
Hinamori agacho la mirada mas que abochornada, no es que no se sintiera orgullosa con la carrera que había elegido porque le encantaba, pero lo que sucedía es que una vez Candy se había reído y burlado de lo que ella estudiaba; por ese motivo desde entonces tuvo pena y miedo de que se lo volvieran a hacer. Aquella vez se había sentido realmente humillada.
—¡Woow! Con que te gustan los niños ¿Verdad? —dijo contento Goten.
—Así es —Momo bebió un sorbo de jugo.
—A mi se me hace una muy linda carrera —dijo Trunks—. De seguro que serás una excelente maestra.
—¿Tú… crees? —expresó Momo avergonzada ya que esos dos desconocidos le daban todo el crédito a su profesión, especialmente Trunks.
—A simple vista se nota que eres muy simpática, amable y entendedora, todo lo que necesita un niño en sus primeros años de edad —le dijo Brief.
—Gracias.
—Ves, Momo —le reto Rukia—. No te subestimes.
—¿Y tú, Rukia? —ahora era el turno de Goten de saber más de ella—. ¿Estudias? ¿Trabajas? ¿Tienes novio? —rió gracioso recibiendo un leve codazo de Trunks y Rukia se sonrojo—. Es broma, pero… ¿Qué haces de tu vida?
—Soy una niña mimada de mi hermano mayor —ella sonrió triunfante—. Pero no por eso una vaga, ahora no trabajo, pero me recibí de Licenciada en Comunicaciones y Medios, aunque mi sueño es ser editora de un revista de Modas.
—¡Pero que cosa! Pensé dirías que tu sueño era encontrar al hombre indicado —volvió a bromear Goten y Trunks lo miro de reojo. A su amigo lo casanova no se lo quitaba nadie.
—Bueno, también ese es un sueño, pero no se puede pedir tanto ¿Tú que piensas?
—Que todo puede llegar si lo anhelas de verdad, nunca sabes en donde puedes encontrar la verdadera dicha, tal vez en el lugar o en la persona que jamás imaginaste —Goten sonrió de medio lado—. No bajes los brazos, Rukia.
Ella no dijo nada y al igual que Momo se quedo asombrada por aquellas palabras. Rukia se lo pregunto por un momento ¿Ella tenia el aspecto de haber bajado los brazos? Tal vez en el amor precisamente, pues ella amaba a un hombre casado.
—Ya te pusiste en artista —bromeo Trunks—. Y dime, Momo ¿Cuál es tu sueño?
Hinamori dejo de comer para mirar a Trunks y ponerse colorada, aunque nadie se lo crea jamás alguien le había preguntado eso, una vez se lo había confesado a Toushiro y fue de pura casualidad.
—Bueno, mi sueño es… algún día casarme y poder formar una familia.
—Me encanta —susurró Trunks y el único que lo escucho fue Goten.
—Ay, Momo —suspiró Rukia—. Siempre igual de tierna.
—Yo también algún día quiero casarme y tener hijos —hablo Goten mirando a Rukia.
—¿Ah, si? —Rukia sonrió—. Y aparte de soñar con casarte ¿Qué más haces de tu vida, Goten?
—Trabajo en la empresa de la que es dueña Trunks, soy Licenciado en Economía, como podrás imaginarte me encargo de las finanzas.
—Wow, que sorprendente —hablo Hinamori—. ¿Tú eres dueño de una empresa, Trunks?
—Sí. Es algo que herede de mi familia, tengo una licenciatura, maestría y doctorado en Política Empresarial.
"Increíble. Tiene los mismos títulos que Shiro-chan y es igual de joven que él ¡Hinamori basta! ¿Por qué tienes que compararlo con Hitsugaya-kun? Es solo una casualidad", pensó Momo mirando a Trunks.
—¿Y cual es tu sueño, Trunks? —preguntó Momo.
—Llevar a mi empresa a la cima y… encontrar a la mujer de mi vida —le sonrió—. Nada de otro mundo ¿Verdad?
—En lo absoluto —Hinamori le correspondió la sonrisa.
Así fue que ese almuerzo fue el mas largo que tuvieron los cuatro presentes en sus vidas, no paraban de contarse anécdotas, planes de vida, algún que otro chiste, sonrisas, risas y una buena vibra entre ellos. Para esas alturas, Goten había olvidado por completo el apellido de Rukia y Trunks que Momo trabajaba en la empresa de la competencia, pues no se digno y se olvido por completo de preguntar el lugar de su trabajo. Por su parte, a las chicas no les importaba en que empresa trabajaban los muchachos, ellos dos eran mucho más interesantes.
—Que infierno —bufo Hitsugaya—. Se supone que cuando una mujer se va a casar esta más contenta, no histérica y molesta.
Toushiro después de que Momo se fuera de su hogar había tenido una tremenda discusión con su futura esposa, pues mas de una vez él le había dicho a Candy que no le gustaba como trataba a Hinamori y a Innata, ellas dos eran muy importantes para él y debía respetarlas, pero era claro que entre ellas había mas que una mala cuestión de piel.
Ahora Hitsugaya se encontraba saliendo de la clínica y buscando a Hinamori, pero Momo no le atendía ninguna llamada al igual que no le respondía ningún mensaje.
—¿En donde te metis…? —frenó sus palabras al igual que sus pasos y saco el móvil de su oreja al ver tras el vidrio de aquel restaurante que se encontraba del otro lado de la calle—. Hinamori…
Ahí pudo ver a su mejor amiga con una sonrisa radiante mientras se reía de algo que seguramente había dicho Rukia que se encontraba sentada a su lado o esos dos sujetos que almorzaban junto con ellas y se encontraban de espaldas.
Toushiro cruzo la calle, camino unos pasos y noto como el sujeto de cabello grisáceo que se encontraba sentado al frente de Momo acercaba su cara a la de ella y le mostraba algo que hizo reír armoniosamente a Hinamori y taparse la cara como si estuviera avergonzada. ¿Quién demonios era ese maldito sujeto que se acercaba de esa manera a su mejor amiga y le sacaba esas hermosas sonrisas?
Esa fue la pregunta que se hizo Hitsugaya y para sacarse de dudas se puso firme para caminar y ver quien era el hombre en cuestión, pero su celular comenzó a sonar escandalosamente. Al ver quien era se dio cuenta que se trataba de Candy, la susodicha desde su pelea por la mañana no había dejado de llamarlo y de dejarle mensajes de voz para disculparse y arreglar las cosas.
Toushiro miro a Momo y al ver que su amiga ya se encontraba en orbita y aparentemente pasándosela de lo lindo con ese sujeto, decidió que tal vez arreglar las cosas con su prometida no estaría mal.
—Candy… —atendió su celular dándose la vuelta y caminando hacia su auto, escuchando el drama y llanto de la joven modelo del otro lado de la línea.
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El hombre de cabellera y ojos celeste, sonrisa radiante y facha de Don Juan, miro con gracia y burla a la joven recepcionista del lugar.
—Le dije que acá está prohibido fumar —Nanao lo fulmino con la mirada, pero el sujeto solo se encogió de hombros y prendió igual el cigarrillo mirándola con arrogancia y diversión—. No me obligue a llamar al de seguridad.
—Bien, bien —él apago el cigarrillo y lo tiro al tacho mas cercano como si fuera un arco de básquet para luego mirar a Nanao con gracia—. Oh, demonios, tú si que eres divertida.
—¿Divertida? —ella arqueo una ceja.
—Sí, divertida para hacer bromas pesada. Dime ¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo?
—Que… ¿Qué? —se escandalizo poniéndose bordo, pero al escuchar la risotada del hombre, Nanao apretó su puño furiosa—. ¿A quien viene a ver? ¡Suéltelo de una buena vez!
—Okay, solo te estaba jugando una broma, pero que graciosa eres. Bien, vengo por Ichimaru Gin.
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Bostezó y estiro los brazos para girarse de vuelta entera en su silla de oficina que era giratoria, agarró su celular y empezó a chequear con que mujer pasaría la noche. Pues, en su agenda había miles y todas ardientes.
—De esta ya me canse… esta es muy violenta… no, con esta estoy una vez y después se cree mi novia —mientras hablaba iba pasando el numero de diferentes chicas—. Esta es muy quejumbrosa… con esta estuve hace dos días aun es muy pronto… esta tampoco y esta…
En ese momento, sonó el teléfono de su oficina, espero un momento a que Rangiku atendiera, pero como nada sucedió sin otra opción atendió él.
—¿Bueno? Sí, dime, Nanao-san… ¿Visitas?
Rangiku no paraba de teclear y escribir en la computadora de su oficina, tan concentrada estaba que dejo pasar la llamada para que atendiera Gin, ella era su secretaria no su esclava.
—Ay, este Kira es un idiota ¿Cómo se atreve a cuestionarme algo así? ¿Pero que clase de amigo es?
Sí, Matsumoto estaba hablando por el Msn con Kira, quien le reprochaba el lió que había dejado Rangiku al quedarse a dormir en su casa y que la rubia mujer se había bebido todo el sake que su amigo guardaba en los estantes de la habitación.
¿Qué? ¿Ustedes creían que Matsumoto se encontraba concentrada escribiendo algún informe de oficina? No, nada de eso.
En ese momento, Gin salio de su oficina y al ver tan concentrada a su secretaria con el teclado de la computadora…
—¿Qué haces, Ran-chan?
—Un informe del área comercial —dijo ella firmemente como si realmente estuviera haciendo aquello—. Por cierto, ya tengo su ropa limpia y planchada, se las alcanzaré cuando pueda.
—Muchas gracias, Ran-chan.
Ichimaru salió de su oficina para encontrarse con la imagen de un amigo de toda la vida que lo miraba con arrogancia y diversión.
—Grimmjow —dijo Gin y se acerco al sujeto—. ¿Tú por Tokio?
—Ya ves que sí, me estaba cansando de viajar tanto.
—Es que andar de vividor toda la vida no es algo de lo que una persona se puede sentir orgulloso ¿Verdad?
—Pues, yo me siento orgulloso.
Ambos comenzaron a reír.
—Y Gin ¿Por qué no dejas el trabajo por hoy y nos tomamos unos tragos?
—Mientras haya mujeres de por medio, con gusto.
—Siempre hay mujeres, amigo, siempre.
En ese momento, una alborotada y apresurada Matsumoto salió de la oficina con cartera y saco en mano.
—Bueno, Gin debo ir al centro comercial. Nos vemos mañana —se despidió Rangiku sin poner en cuenta de que su jefe tenía compañía y salió hacia el ascensor antes de que Ichimaru le hiciera la pregunta que ella deseaba que no haga, pero que finalmente el hombre hizo.
—Espera, Ran-chan ¿Y los informes que te pedí?
¡Cuak! Rangiku cerró los ojos con pesar y con sumo nerviosismo se dio la media vuelta.
—Mañana, jefe… mañana, Gin —sonrió ampliamente haciendo que Ichimaru arqueara una ceja.
El ascensor se abrió en ese preciso instante y Matsumoto desapareció de escena en una milésima de segundo.
—Ay, siempre me hace lo mismo —se quejo Gin.
—¿Esa preciosura es tu secretaria? —pregunto con perversión Grimmjow.
—Sí —Gin arqueo una ceja.
—¿Y ya te la has tirado?
—No ¿A qué viene esa pregunta?
—A que si tú no te la has tirado… yo si lo haré, amigo —Grimmjow sonrió con satisfacción e Ichimaru abrió los ojos de par en par—. ¡Dios es una maquina! ¿Has visto lo buena que esta tu secretaria? ¿Cómo aun no te la has llevado a la cama? ¿Acaso ya no se te para?
—Cierra el pico.
Era cierto, de todas las secretarias que Ichimaru había tenido, Rangiku era la única a la que no le había hecho una propuesta indecente y eso era porque no quería que ella dejara de ser su secretaria; tenía muy buena onda con Rangiku Matsumoto. Gin sabia la historia, después de haber tenido una noche de pasión con sus secretarias, luego se veía en la penosa obligación de despedirlas, pero con Matsumoto no había sucedido lo mismo por eso era que ella seguía siendo su empleada desde ya cuatro años.
—¿Me das su número de celular? —pidió Grimmjow.
—No —Gin entro a su oficina y su amigo lo siguio—. Es mi secretaria.
—Por eso mismo, es tu secretaria no tu abuela, madre, hija o hermana. Vamos, dame su celular ¿Qué te cuesta?
—Tiene novio.
—Eso nunca me fue un impedimento con una mujer y lo sabes. Dame su celular.
¡Oh, perfecto! Encima que había mentido —porque ella no tenía ningún novio— le había salido mal. Porque conocía a su amigo y hasta que no se llevara a Rangiku a la cama no pararía.
—¿Cuándo te vas de Tokio, Grimmjow?
Ante esa sarcástica pregunta de Gin, Grimmjow sonrió con arrogancia.
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—¡Esto no me puede estar pasando a mi!
Un hombre con traje de empresario, anteojos, cabello negro casi alborotado, ojos azabaches, tes blanca y mirada inocente, se agarró de la cabeza y con desesperación empezó a mirar para todos lados de ese centro comercial.
¿Qué le había pasado?
—Demonios, que mal padre soy ¡Perdí a mi hija!
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—Te amo y lo sabes, Toushiro —susurró Candy dándole un beso en el pecho desnudo a Hitsugaya quien tenía el ceño fruncido, aun estaba enojado y no sabía el por qué.
—Lo sé —respondió cortantemente mirando el techo.
Ambos se encontraban en la cama del departamento de Candy, en donde habían arreglado sus diferencias en medio de una sesión de sexo, por ese motivo sus cuerpos reposaban desnudos entre las sabanas. La modelo apoyo su cabeza en el pecho de su novio y lo miro.
—Mírame, Toushiro.
—¿Qué? —él bajo la mirada.
—Yo no tengo nada en contra de Hinamori. Es mas, me encantaría que ella y yo fuésemos las mejores confidentes —dijo ella de modo inocente—. ¿Qué te parece si ella me ayuda con todos los preparativos de nuestra boda? Así tú no te desconcentras de tus labores de la empresa ¿Eh?
—Haz lo que quieras.
Toushiro volvió su mirada hacia el techo.
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—… y es por eso que digo que Minnie es travestí —dijo Goten sacándole una carcajada a Rukia y Momo.
—Oh, vamos, Goten —contuvo la risa Trunks—. Seguramente era que un hombre llevaba el traje de Minnie, eso suele suceder.
—Y esta mal, que un hombre lleve el traje de Mikey es perfecto, pero a Minnie la debe interpretar una mujer —el Son miro a Rukia y Momo—. Hubieran visto los movimientos toscos que hacia, ni sabia bailar. Pero a pesar de eso, Disneylandia es un paraíso de diversión.
—¡Que lindo! —dijo fascinada Hinamori.
—Siempre he querido ir de niña a ese lugar —recordó Rukia—. Es muy raro que no haya ido ya que…
—Nii-sama siempre me ha llevado a todos los lugares que he querido ir —completo su frase Momo imitando el tono de Rukia.
—¡Oye! Si es muy cierto.
Trunks, Goten y Momo comenzaron a reír, pero dicha diversión se termino cuando a Son Goten le comenzó a vibrar su celular por lo que tuvo que contestar.
—¿Bueno? Ah, Gohan eres tú… ¿Qué? ¿Cómo? No te entiendo nada, respira antes de hablar, hermano… Aja… ¡QUE HICISTE QUE!
El grito que dio Goten en ese instante se escucho y retumbo en todo el lugar.
—Voy para allá de inmediato —corto su comunicación.
—¿Qué sucedió? —cuestionó Trunks.
—Gohan perdió a Pan en el centro comercial y no la encuentra por ninguna parte.
Trunks abrió los ojos de par en par, Rukia miro a Goten con preocupación y Momo se llevo una mano al pecho con angustia, pues Goten ya les había comentado que tenía un hermano mayor y una sobrinita de tres años.
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Rangiku entro al baño de mujeres del centro comercial cargando algunas bolsas de ropa y zapatos, puso las misma arriba de la mesada que daba al vidrio, necesitaba darle un retoque a sus labios y al contorno de sus ojos. Saco su porta maquillaje de la cartera y… escucho el pequeño llanto de alguien, se giro para mirar a su alrededor, pero no logro ver a nadie.
—¿Hum? Seguro fue mi imaginación.
Volvió su atención al espejo y su maquillaje, pero volvió a escuchar ese pequeño llanto. Ahora si estaba convencida de que no lo había imaginado y se concentro por un momento para luego mirar detrás de unos de los lava manos y allí la vio.
Una pequeña niña de cabello negro cortito que tenia puesto un vestidito blanco con dibujitos de flores rosas, se encontraba sentada en el suelo, aferrada a sus piernitas y escondiendo su cabeza en ellas.
—Oye, pequeña ¿Por qué lloras? —la mujer se agacho para estar a su altura.
La niña levanto su cabecita para mirarla y Rangiku pudo ver esos grandes ojos negros llenos de lágrimas.
—Me peli —la nena hablo en un hilito de voz—. Y note en none eta mi papi.
—Oh, pobrecita —a Matsumoto se le partió el corazón al verla así de triste y asustada—. ¿Y como fue que te perdiste?
—No she… yo tenia gana de hace pipi y vine al bano epues shali pol mi papi y no lo encontle.
—No te preocupes, pequeña. Que yo te ayudare a que encuentres a tu papi.
—¿En selio?
—¡Claro!
—Mucha gacias, señola.
A Matsumoto se le ensancho una venita en la frente al ser llamada así, pero sabía que la pequeña no tenía la culpa.
—No me llames, señora… solo dime Rangiku-san ¿Si? —la niña asintió de cabeza limpiándose sus lagrimas—. Y dime ¿Cómo te llamas?
—Pan.
En la entrada principal del centro comercial se encontraban Goten, Trunks, Gohan, Rukia y Momo.
—¿Cómo puedes ser tan despistado?
—¡No soy despistado, Goten! Yo estaba hablando por celular con un proveedor, Pan estaba a mi lado, termino de hablar y cuando miro hacia abajo Pan ya no estaba ¡Fue en un segundo!
—Igualmente eso no te quita lo despistado ¡Gohan se trata de tu hija!
—No me hables como a un estúpido, ya sé que es mi hija ¡Mira como estoy!
Goten miro con pesar a su hermano, Gohan estaba hecho un manojo de nervios.
—Tranquilos, tranquilos —hablo para traer calma Trunks—. Comportarnos así no sirve de nada.
—Nosotras ayudaremos a encontrarla —dijo Rukia—. Solo nos dividimos para buscar en todos los lugares posibles.
—Sí, es lo mejor —acepto Goten—. Rukia y Gohan vendrán conmigo, Momo y Trunks irán del otro lado del centro comercial.
—Bien —dijo Trunks.
—Por cierto, Gohan-san —Momo hablo y el nombrado la miro—. ¿Hay algo que su hija haya estado pidiendo o insistía en algo con efusividad en el último lapso que la tuvo?
—No que yo recuerde —se puso pensativo—. Bueno, si no me equivoco Pan tenía ganas de ir al baño, pero… ¿Y eso que tiene que ver?
—Que seguramente esta en el baño o le pidió a alguien que la llevara allí —Hinamori afirmó totalmente segura de sus palabras.
Todos miraron con sorpresa a Momo para luego salir corriendo hacia el baño de mujeres del centro comercial y al llegar allí, todos vieron a Pan en brazos de una mujer de cabellera rubia pasando a naranja, ojos celestes, lunar bajo el labio, figura esbelta y una pronunciada delantera que se dejaba entrever por su camisa blanca con sus primeros botones sueltos.
—¡Pan! —gritó Gohan.
—¡Papi! —Pan alzo lo brazos llena de felicidad.
—¿Rangiku-san? —dijeron al unísono Momo y Rukia.
—¿La conocen? —dijo Goten.
—Es nuestra amiga —ellas volvieron a responder al mismo tiempo.
—Vaya, eres excelente, Hinamori —le dijo Trunks—. No hay duda alguna que entiendes por demás a los niños. Serás una excelente Maestra Jardinera.
—Gracias.
Momo se sonrojo feliz por no haber errado en su hipótesis de donde podría estar la niña. Por su parte, Rangiku dejo a Pan en el suelo y en ese mismo instante la niña fue correteando a los brazos de su padre.
—Pan me diste un gran susto —dijo Gohan abrazando a su hija—. No lo vuelvas a hacer.
—E que tenia ganas de hacel pipi.
—La encontré en el baño llorando, no sé cómo fue que llego allí, justo salíamos a buscarlo —hablo Rangiku acercándose a los demás—. Estaba muy asustada.
—Langiku-san e mu bena —dijo Pan—. Me impio la calita y me dijo que no tena medo poque te ibamo a encontlal, papi.
—Se lo agradezco mucho —expreso un agradecido Gohan alzando a su hija en brazos e incorporándose—. De verdad, muchas gracias.
—Oh, no hay nada porque agradecer. No podía dejarla ahí solita, algo iba a hacer para que se encontrara con su papá —Rangiku sonrió ampliamente y miro a los demás para quedarse sorprendida—. ¿Momo? ¿Rukia?
—Y seguimos con las coincidencias —dijo Rukia.
Coincidencias o no, cruzaron caminos y cuando se cruzan los caminos también se cruzan historias.
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Una semana después…
—No entiendo que es lo que quieres.
—Ahí esta el tema ¡Tú nunca sabes ni entiendes nada! —Senna se cruzo de brazos—. No quiero ir más a terapia ¿Es tan difícil de entender?
—¿Tú crees que es agradable para mi ir a ese lugar y contarle mis problemas maritales a una desconocida? —dijo enojado Ichigo—. ¡Deja de pensar solo en ti!
—¿Problemas maritales? Ah, claro, ahí está tu maldito problema ¡El sexo! ¿No es así?
—No es solamente eso, no quieres tener un hijo, por ende no puedo tocarte ¿Verdad?
—¿Quieres una revolcada, Ichigo? Yo te voy a dar una revolcada.
Senna sin previo aviso tomo a Ichigo de la nuca y comenzó a besarlo con desenfreno, él correspondió tomándola desde la cintura haciendo que ella cubriera con sus piernas su cadera. Y mientras iban en dirección a la cama, se besaban, se quitaban la ropa, se daban caricias de manera casi violenta y con desesperación. Tuvieron relaciones más de una vez, terminaban y lo volvían a repetir, en diferentes posiciones, una y otra vez, una y otra vez, como si buscaran la respuesta a algo que necesitaban solucionar.
—Ichigo… más… más rápido —pidió con desesperación Senna jalando a su esposo de los pelos.
Luego de haber llegado al orgasmo por varias veces desde que lo habían comenzado a hacer cada uno se encontraba a un lado diferente de la cama. Senna del lado derecho cubriendo su cuerpo con las sabanas e Ichigo del lado izquierdo sentándose contra el respaldar de la cama tapándose con la almohada sus partes nobles. No se miraban, no se decían absolutamente nada. El silencio y la incomodidad era lo que invadía en ese momento aquella habitación matrimonial.
Antes hacer el amor era algo que los llenaba de placer y felicidad, pero ahora después de eso no sentían nada, lo que había pasado no era más que una buena dosis de sexo para aminorar las tensiones que había entre ellos y… no había funcionado.
Vacío. Eso era lo que sentía Ichigo en el medio de su pecho. Vacío.
—Bueno, ¿y ahora qué? —dijo Senna mirando el techo.
—Que te has salido con la tuya… no hemos ido a terapia —sentencio Ichigo.
Nuevamente el silencio. Sensaciones horriblemente vacías.
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—Nii-sama ¿Me mando a llamar? —dijo Rukia con sumo respeto entrando al despacho de su hermano.
—Sí, pasa —Byakuya escribía en su portátil—. Es sobre el viaje que me pediste hacer.
—Oh, sí, ¿qué sucede?
—Tienes el permiso y el dinero a tu dispocision en la cuenta bancaria de la familia para usarla cuando quieras.
—¿De verdad, nii-sama?
—Por supuesto, tienes mi palabra.
—¡Muchas gracias, nii-sama! —dijo feliz y Byakuya sonrió levemente al ver a su hermana así—. Tengo que hablar con las chicas, aunque de seguro esperaremos hasta que Hinamori se reciba y…
—¿Le falta mucho para recibirse?
—No mucho, solo una materia. ¡Momo es genial! Solo espero que empiece a ejercer pronto.
"Si eso sucede, Hitsugaya va tener un gran problema al no tener mas cerca a esa chica. Tal vez, le sirva de lección",pensó Byakuya, mientras no dejaba de escribir en su computadora.
Rukia salió del despacho de su hermano entusiasmada y con intenciones de contarles la buena nueva a sus dos amigas.
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Revisando los informes de mercado, Toushiro se preguntaba internamente como iban a hacer para frenar el boom y la avanzada que estaba teniendo Capsula Corporación, y al pensar en dicha empresa recordó al líder de la misma, su siempre rival Trunks Brief. Ese jovencito con aires de príncipe, inteligente y vivaz que en la Universidad a más de una niña traía muerta de amor. Bueno, Hitsugaya también era uno de los jóvenes mas codiciados, pero en carácter era muy diferente al joven Brief.
No se odiaban, ni en lo más mínimo. Siempre tuvieron presente que intelectualmente los dos tenían el mismo futuro exitoso, además ambos eran los prodigios de su época en la Universidad y con el mismo promedio compartieron el título de mejor graduado al terminar la carrera.
Las pocas veces que se habían cruzado en cócteles, reuniones empresariales de diferentes organizaciones y demás, se han dado la mano como buenos colegas y hablaron unas dos o tres líneas insignificantes por educación y respeto, siempre teniendo en cuenta que sus empresas eran rivales, pero no por eso ellos deberían ser enemigos íntimos. Definitivamente, tanto Trunks Brief como él eran dos personas sumamente inteligentes que sabían perfectamente interpretar las situaciones y almordarse a ellas.
—Con permiso —una dulce voz saco a Hitsugaya de sus pensamientos.
Era Momo quien entraba con unos papeles en mano a la oficina presidencial.
—Hinamori —saludó y levanto la cabeza para ver la figura delicada y ceñida de su mejor amiga, que vestía en un pantalón azul oscuro ajustado junto a una blusa sin mangas al cuerpo gris pastel.
—¿Cómo estas, Shiro-chan?
—¿Aun la sigues con ese apodo ridículo?
—Oh, vamos, que sabes que me encanta llamarte así —le sonrió con dulzura.
Hitsugaya bufo, no podía enojarse con ella cuando le regalaba una de esas hermosas sonrisas. Siempre le gusto eso de Momo, que era una chica tierna, dulce y alegre, por eso era su mejor amiga. Desde que la conoció cuando tenia trece años y ella diez, siendo su vecina de barrio, Toushiro no se había podido alejar de ella, siempre la vio indefensa e inocente y desde tan chiquitito la protegía absolutamente de todo. Porque Hinamori era eso… una dulce e inocente tentación de la cual cualquier sujeto estaría gustoso de aprovecharse.
—Aquí te traje los informes contables del área de Urahara-san.
—Gracias ¿Y cómo has estado? Durante esta semana no te he visto mucho.
Lo ultimo lo expreso con cierto fastidio, Toushiro había sentido que desde aquella discusión, en donde Momo había dejado la oficina presidencial hecha un desastre, Hinamori lo esquivaba o evitaba estar cerca de su persona. Y no se equivocaba demasiado a Momo estar cerca de Hitsugaya sin que de por medio no se hablara de su casamiento, le dolía y le hacia mal.
—Ah, ah, sí, sí, es cierto —dijo tratando de ocultar su pena—. Bueno, es que he tenido mucho trabajo y estuve rindiendo un coloquio final.
—¿Cómo te fue?
—Muy bien —expreso Momo sumamente feliz—. Por suerte lo aprobé con una excelente calificación, solo me queda una materia que rindo la semana entrante y con eso ¡Ya seré oficialmente una Maestra Jardinera!
Al escuchar eso a Toushiro se le hizo un horripilante nudo en el estomago y no era porque le desagradara que Momo obtuviera un titulo, eso lo hacía sentirse feliz por ella. Pero eso también significaba que Hinamori en un día más que cercano dejaría de trabajar en Soul Society. Eso no le gustaba, no quería llegar a la empresa y no encontrarse con su presencia, no quería, no quería eso… ella era su mejor amiga.
—Cuando eso suceda… ¿Te irás?
—¿Hum? —ella lo miro confundida.
—¿Te iras de la empresa para ejercer tu profesión? —Toushiro miro hacia un costado disimuladamente.
—B-Bueno, no se —ella inquirió sintiéndose incomoda—. No creo que sea momento para hablar de ello.
Toushiro iba a decir algo, pero lo dejo pasar. Tal vez si insistía mucho en el tema Hinamori lo podría mal interpretar creyendo que él quería que se vaya, cuando era todo lo contrario.
—Por cierto —Momo saco un pequeño sobre de su pantalón y se lo extendió—. Me dio Renji esto para ti, no se que será, pero me dijo que te lo entregara con urgencia.
—Ese idiota.
Hitsugaya tomó el sobre y lo miro con análisis.
—No hables así de Renji, es mi amigo.
—Lo que me enferma —susurró, pero Hinamori no lo oyó ya que había tomado dirección hacia la salida.
—Nos vemos, Shiro-chan.
—Que no es Shiro-chan es Hitsu… —escucho la puerta cerrarse—. Tsk… no cambia más.
El joven volvió a mirar el sobre que le había mandado Renji.
—Ese imbécil de Abarai —comenzó a hablar mientras habría el sobre—. Que lo único que hace en su vida es llevar por mal camino a Hinamori haciendo que ella cante con su banda en esos bares de mal…
Corto su protesta inconsciente al ver que el sobre tenía dinero y dentro del mismo un papelito con una nota.
Hitsugaya:
Aquí te mando el dinero de la fianza que pagaste por mi, Momo y Tatsuki. Si cuentas bien el dinero veras que es la suma de los tres. Por favor, no le vayas a decir a Momo que yo fui quien te devolvió el dinero ya que pretendía hacerlo ella.
Sin nada más que decir.
Atte. Renji Abarai (el amigo que corrompe el alma de Momo)
—¡Maldito Abarai! —se quejo a voz llena ante la última frase de la carta—. Hasta el mismo acepta que es una mala influencia para Hinamori.
Renji cuando quería era peor que Matsumoto y lograba ponerlo de un maniático y escalofriante mal humor. En ese momento, su celular comenzó a vibrar porque estaba en modo de silencio al estar en horas de trabajo.
—¿Diga?
—Hey, amargado ¿Cómo estas? —se escucho una alegre voz del otro lado.
—Kusaka —dijo Toushiro de mala gana cerrando sus ojos.
—¿A que te has levantado de mal humor, eh? Por eso te llamo para alegrarte el día.
—¿Qué te hace pensar que me levante de malas?
—Soy tu mejor amigo y no importa que yo ahora viva lejos ahora, tú no cambias por nada en el mundo, Toushiro.
—Ma, ma… ¿Qué cuentas?
—Oye, cambia el tono de voz. A ti ni el casamiento te quita lo mal arriado—Kusaka rió—. Bueno, aunque pensándolo bien, te estás echando la soga al cuello. Así que si antes eras un gruñón ¡No me quiero imaginar ahora que te vas a casar! ¡Serás peor! Confía en mi palabra.
—Cállate, no digas estupideces ¿Y porque el matrimonio me pondría de malas, eh?
—¡Por que debe ser un infierno tener que aguantar a una sola mujer por el resto de tu vida!
—Sigues igual de estúpido.
—Y tú igual de nono amargado ¿Cuántas veces te he dicho que te busques a una chica que te endulce la vida, Toushiro?
—Estoy por casarme —dijo Hitsugaya sin mucho interés, mientras guardaba el sobre que le había mandado Renji en el cajón de su escritorio.
—Oh, bueno, entonces esa chica no hace muy bien su trabajo que digamos. Además de que no la conozco…
—¿Y eso que tiene que ver? —Toushiro giro en su silla para mirar por la ventana.
—¿¡Cómo y qué tiene que ver!? —Kusaka gritó ofendido—. La opinión de tu mejor amigo acerca de tu pareja, en este caso futura esposa, es crítica y fundamental en estas situaciones ¿O no lo sabias?
—La verdad que no.
—Claro, imagínate que si a mí o a todos tus amigos cercanos ella no le cae bien o piensan que no es una chica para ti y a raíz de eso se arma un conflicto en tus relaciones afectivas más importantes ¿Tú que harías?
Hitsugaya hizo silencio, ahora que lo pensaba Candy no tenia una excelente relación con sus amistades y gente conocida.
—N-No lo sé.
—¡Ves! La opinión de un mejor amigo es la clave.
—Ya deja de decir tantas tonterías, Kusaka, por dios.
—Bien, como quieras. Por cierto, estoy llegando la próxima semana a Tokio para lo de tu suicidio.
—Es boda.
—Como digas. No le vayas a decir a mi mamá, quiero llegarle de sorpresa.
—Innata sabe que vendrás para mi boda, así que tu llegada ya dejo de ser una sorpresa.
—Pero ella no sabe qué día "exactamente" voy a llegar, ahí está la clave sorpresa.
—Para mi sigue sin ser sorpresa, ella sabe que vendrás en estos días, punto.
—Ash, sigues igual de aguafiestas, nunca entendí como las chicas mas lindas se morían de amor por ti. Oye, y hablando de chicas lindas ¿Cómo esta, Hinamori-chan?
—Bien —dijo secamente—. No hay mucho que tengas que saber de ella.
—Oh, claro que tengo que saber de ella, porque Hinamori también es mi amiga. Además, es obvio que quiera saber como esta el amor de mi vida.
—¿El amor de tu vida? —cuestionó Hitsugaya.
—Sí, Hinamori-chan es el amor de mi vida —afirmo Kusaka más que divertido del otro lado del teléfono.
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Al salir de la oficina de su mejor amigo, Hinamori tomo dirección hacia la cafetería de la empresa, no había desayunado y su estomago ya le estaba pasando cuentas.
—No entiendo porque Shiro-chan tiene que hablar así de Renji, sabe que es mi amigo y por más que no le guste debería de aceptarlo —hizo un leve silencio—. Así como yo acepto a… Candy.
Claro, aunque había una brecha muy larga porque Renji era su amigo en cambio Candy era la prometida de Toushiro, la que llevaría muy pronto el titulo "Señora de Hitsugaya". Le dolía pensar aquello, a Hinamori se le hacia un gran hueco en su corazón.
—Hola Hinamori.
Una voz corto sus pensamientos y al voltear para ver quien era, se sorprendió de que ella la saludara con tanta amabilidad: Candy.
—Hola Candy ¿Cómo estás? Hitsugaya-kun esta en su oficina.
—Gracias por ser tan atenta, pero justamente te venia a ver a ti.
—¿A mi? —pregunto Momo confundida.
—Es que ando con los preparativos de mi boda de un lado a otro, ya sabes —Candy sonrió con falsedad—. Y quería hacerte una pregunta.
—¿Una pregunta?
—¿Qué te parece si me ayudas con los preparativos de la boda? Ya sabes, lo del salón, subvenirs, música, comida, invitados, decoración, etc, etc.
—¿Quieres que yo te ayude?
—Claro, eres la mejor amiga de Toushiro ¡Quien mejor que tú! ¡Toshi se pondrá feliz! ¿No crees?
Momo no dijo nada, solo asintió levemente de cabeza sintiendo que el mundo se le caía a pedazos ¿Algo peor o mas doloroso para su corazón podría haber? Seguramente ver en primera fila en vivo y directo como el hombre de su vida se casa con otra, cosa que sucedería en menos de tres semanas.
—¡Que bien! —dijo Candy—. Empezamos mañana con el vestido de novias ¿Qué te parece?
—C-Claro.
Mientras Hinamori realmente tenía ganas de largarse a llorar, Candy sonreía de medio lado satisfecha, ella sabía más que nadie que Momo amaba a Toushiro, pero le haría entender de una buena vez por todas que Hitsugaya jamás seria suyo y que ahora él se casaría con ella, la modelo mas codiciada de Japón. Sí, se lo haría saber tal vez… de la manera más cruel.
Para Candy no importaba que Hitsugaya y Hinamori compartieran una historia, Momo era un estorbo para llevar una buena relación de pareja con Toushiro. Candy se encargaría de sacarla del medio, porque también en el fondo creía, a pesar de que fuera cruel, que era lo mejor para Momo.
Continuara…
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¿Y les gusto? Espero que sí.
Sí, ya sé que me pondrán… Toushiro, Ichigo y Gin ¡Son unos bakas!
No se preocupen yo pienso igual.
Próximo episodio: Game Over.
Gracias por leer.
¡Hasta el próximo capitulo!
