Preludio de un encuentro destinado II

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Te lo agradezco, Babar. Pero déjame ayudarte a mover las flores —contestó determinado a ayudar a su amigo con el trabajo restante.

Yo puedo solo —respondió alegre el beta, arreglando su gastado sombrero de paja—, por cierto… ¿ya viste qué hora es? —rió, cuando la mirada aterrada del ojiazul vio el reloj, ya estaba retrasado varios minutos.

¡Es tarde!... Lo lamento, ¡te ayudaré mañana! —Alma exclamó con prisa, tomando sus cosas y corriendo en dirección a la parada del bus, agitando su mano en despedida.

~o~o~o~o~

—Lo siento, Jerry… solo fueron 5 minutos esta vez —exclamó casi sin aire, apoyando las manos sobre sus rodillas y respirando agitado por correr casi tres cuadras para llegar a la parte trasera por la que entra el personal del night club. A su lado y esperando por su llegada, cierto beta moreno lo veía con una mirada lúdica tras sus lentes oscuros, sin dejar de lado que estaba algo molesto por las regulares llegadas tardías del menor.

—Parece como si vivieras al otro lado de la cuidad, mi pequeño conejo. Las chicas te esperan atrás, están ansiosas por la primera clase de su nuevo maestro de baile —respondió, extendiendo su mano para ayudarle a erguirse.

Sus palabras le animaron e hicieron que sus ojos brillaran ansiosos. Había entrenado duro y pulido sus destrezas, esperando compartir sus técnicas a las recién llegadas—. ¡Sólo iré a los vestidores y estaré más que listo! —Dijo con ánimo, corriendo con prisa hacia los vestidores—. Mira que no empiecen sin mí.

—No lo harán —rió bajo en respuesta al repentino cambio de actitud del joven omega.

Alma no tardó en quitarse la sudadera que escondía su esbelto cuerpo; colocándose los leggins blancos para practicar y una camisa negra sin mangas bastante ajustada. No escatimó en iluminador y un contorno perfecto en su rostro en cuanto a maquillaje. No tenía el miedo de ser descubierto, dejando su fiel mascara en el tocador… pues el momento de abrir al público en Pole Rabbit estaba a un par de horas, lo que daba tiempo al ávido azabache de demostrar sus destrezas de baile y al mismo tiempo hacer calentamientos necesarios para aguantar toda una noche de trabajo.

Tras bastidores, el ambiente era calmo y bastante animado: una persona de limpieza estaba arreglando y limpiando la mesa de tragos, los bartenders limpiaban las copas y colocaban en los estantes algunas botellas de licor y los bailarines practicaban ejercicios de calentamiento o se ayudaban mutuamente a colocarse aceites aromáticos o maquillaje tras las usuales mascaras.

Alma consideraba a los meseros, bailarines y cantineros de ese lugar como su familia; llegando con algo de prisa hasta el lugar donde le esperaban. Un salón pequeño, pero con espacio suficiente para que seis personas estuvieran practicando entre los tubos giratorios y fijos que colgaban desde el techo, mientras que otras chicas permanecían sentadas en el suelo, cotilleando y riendo bajo, eran las recién llegadas.

—Muy bien, chicas… ¿están listas? —preguntó, dejándose ver y paseándose con elegancia sobre sus tacones.

—Siempre llegando tarde, Blue —contestó una joven omega, de cabellos naranja y ojos borgoña, limpiando un poco de sudor de su frente después de interrumpir sus estiramientos al fondo del salón—. Dinos, ¿acaso ya te has conseguido novio y por eso las escusas? —murmuró con picardía, emulando inocencia al hablar. Dicha acción sacó un par de risas a las que lograron escucharla, también ruborizando al ojiazul, que las miraba apenado.

—N-No es lo que te imaginas. Simplemente me quedé ayudando a un amigo con los quehaceres. Pero, ¡ese no es el punto!... —regresó a su compostura, carraspeando la garganta para llamar la atención de las demás féminas tras el momento incómodo.

Se agachó para conectar una vieja grabadora puesta en el suelo y dio play a la canción. La música comenzó con piezas rítmicas, que imitaban a un acordeón de circo. Mientras tanto Alma se colocaba en posición frente al tubo estático reflejado por espejos enormes. Su mano tomó con destreza el frio metal y dio una vuelta sutil siguiendo el propio movimiento de su cuerpo para empezar a calentar y adaptarse al ritmo del baile.

—Fou, tú serás mi asistente el día de hoy —ordenó, mostrando una sonrisa ladina cuando la chica avanzó, dejándole a otra compañera su sudadera para tener más agilidad en los brazos; cubiertos por tatuajes púrpuras que le brindaban un aire misterioso y estéticamente hipnotizante a cada línea marcada en su cuerpo y un top en color crema que se pegaba a sus pequeños atributos.

—Ve un poco despacio, que a veces es difícil seguir tu ritmo. Cuanto empiezas a bailar no hay nadie que se compare —bromeó, dándole un suave codazo—. Tienes a todos babeando cuando es tu turno en la barra.

Alma rió en respuesta, colocándose ambos en posición y dictando instrucciones para realizar giros no tan básicos alrededor del tubo estático: desde un Claudette hasta finalizar con un complicado Janeiro en el tubo giratorio, empleando con destreza la fuerza de sus manos al compás de la letra de la canción.

—La clave es dejar que el límite de movimientos en tu cuerpo sea solo la imaginación. También pueden mezclarlos con una mirada seductora, eso le dará un plus a su actuación cuando sea su turno. No olviden también tener cuidado de no lastimarse con sus tacones, mientras más altos, mayor es la posibilidad de una torcedura si no tienen cuidado con el aterrizaje después de una acrobacia en el tubo—. Añadió Alma, realizando una pose y mirando directamente a las chicas que se removieron fascinadas con el intenso color azul de sus ojos y la característica marca sobre su nariz.

La admiración de parte de las espectadoras no se hacía esperar, incluso los bailarines que practicaban hicieron una pequeña pausa para ver la actuación. Como un carrusel, tanto Fou como Alma bailaban casi en una perfecta coreografía. No se habían dado cuenta de los aplausos cuando la música termino de sonar.

—¡Eso fue increíble! —las jóvenes exclamaron al unísono.

—No es para tanto —dijo Alma, rascando la parte trasera de su cabeza y respirando un poco agitado por el ejercicio—. Ahora es su turno de practicar.

El omega aplaudió para hacerles saber que el espectáculo había terminado y era hora de la verdadera práctica. Hizo un Split y con la punta de su dedo presionó nuevamente el botón que hizo que la grabadora reprodujera otra canción; las chicas se pusieron de pie y aprovecharon al máximo los consejos y trucos que Alma les mostraba junto a una autentica sonrisa en su rostro. Fou se apoyó cerca de la puerta en donde Jerry los miraba igual de contento para darles espacio de tomar sus respectivas posiciones.

—Sé que te preocupa el muchacho… —Fou rompió el silencio en un susurro bajo para que el azabache no les oyera; extiende su mano para tomar un cigarro del paquete que el moreno tenía en el bolsillo de su exótico traje.

—Y no te equivocas, my darling. Siento pena por él y su platónico —responde con un suspiro al pasarle el encendedor—. Se nota desde muy lejos que son destinados, pero ambos están en estratos diferentes… tienen mucho en su contra.

—¿Hablas de ese alfa ricachón de pelo rojo que tiene su parche puesto en Blue? —pregunta curiosa, ladeando su rostro.

—Al gran señor Bookman no le gustará que su nieto se fije en un simple bailarín —contesta con un semblante serio y la mano en su mentón, pensando.

—Hee… conoces a muchas personas de la alta sociedad.

—Más de las que quiero admitir. Pole Rabbit es el lugar ideal para todo tipo de negocios, tanto buenos como malos… otros simplemente vienen y gustan de nuestra selección de cocteles finos y omegas hermosos —murmura con una sonrisa melancólica. Sacando la cajetilla de cigarros para lanzársela a Fou. Esta los atrapa sin ningún problema, viendo a su jefe desaparecer en la oscuridad del pasillo.

Alma era todo menos un simple bailarín. Y el tiempo se encargaría de hacerles saber un peligroso secreto.

~o~o~o~o~

—¡Lo que pasó es que el tráfico fue horrible! Me detuve para ayudar a una señora a cruzar la calle y también salvé a un gatito atrapado en un árbol —se excusaba el alfa, exagerando los ademanes con sus manos mientras narraba la "larga travesía" de dos cuadras desde el edificio de la editorial, hasta el Dojo en donde estaba Kanda.

—No creo tu estúpida excusa, pedazo de tonto —acusó el molesto omega, cruzado de brazos y con una notoria expresión fúrica. Llevaba más de media hora esperando por Lavi, quien aparcó llevándose a su paso un letrero de señalización—. La próxima vez tomaré el metro.

—¡¿Y dejar que Marie y Daisya me maten por dejarte caminar solo por las calles tan tarde?! No, señor. Eso no pasará, Yuu. Además, le prometí al viejo Panda que iría a la fiesta de aniversario de la empresa. Pasaré a dejarte a casa y luego iré al club donde será el evento —añadió nervioso, sintiendo el sudor bajar por su cuello cuando el azabache pasó de largo para subirse al auto sin cuidado al cerrar la puerta.

El sol ya teñía las nubes de un vivo naranja y rojo, faltaba poco para el anochecer.

Mientras manejaba por las concurridas calles de la ciudad notó de reojo como su amigo lucía más cansado de lo usual; Kanda era una persona atlética, amante de las artes marciales y el Kendo, pero su mirada se veía más apagada. No tardó en preguntar curioso ante la actitud del omega.

—Así que… ¿estás durmiendo bien?

—¿A qué viene esa pregunta absurda? —cuestiona el azabache, centrando su vista en el pelirrojo mientras hacía un viraje para entrar en la exclusiva zona residencial en la que vivían.

—Es porque te veo más cansado. No deberías excederte con los ejercicios.

—Tsk… eso no tiene nada que ver —responde sin ánimos, haciendo que Lavi lo viera por un segundo—. Mi padre sigue insistiendo en que busque pareja —confesó casi a regañadientes. Kanda a pesar de su actitud fría, podía permitirse ser un poco menos apático con Lavi, ya que el pelirrojo había sido su amigo desde la infancia—Ayer apareció en mi habitación a las dos de la mañana, histérico porque le había llegado un correo con una invitación para una cita.

— ¿Tu padre en una cita? —Preguntó con una expresión de incredulidad—. ¿No está el señor Tiedoll ya algo viejo para conquistas? —se cuestiona más para sí, ignorando la escena imaginaria del padre de Kanda entrando con un gran alboroto a media madrugada por una nimiedad.

— ¡No, idiota! —Golpeó la cabeza de Lavi con su mano por el absurdo comentario, Lavi se quejó en respuesta—. Era una cita para mí. Algún alfa mimado e idiota que se cree superior y que puede hacer lo que quiera —Bufó en molestia, con un notorio tic en el ojo.

—Oh, conque era eso… —se burló pícaramente, recibiendo un gruñido molesto en respuesta. Lavi sabía bien lo mucho que a Kanda le avergonzaba hablar del tema siendo un omega —el que logre cortejarte será muy afortunado.

—El que logre siquiera sobrepasar mi espacio personal tendrá a su "amiguito" rebanado y deseará no haber nacido —Kanda amenazó con la mirada oscurecida, provocando escalofríos en el ojiverde.

—Dices eso ahora, pero recuerda que en tus celos seguro clamas por un nudo en tu… ¡auch! ¡Para, que nos estrellaremos! —gritó de dolor al sentir el golpe de la espada de madera que el omega traía consigo. Para fortuna de ambos, ya estaban dentro de la residencia del nipón, por lo que presionó el freno de forma brusca deteniéndose a pocos centímetros de las escaleras de acenso a la residencia y salió espantado fuera del vehículo hasta ponerse tras la espalda de Marie en busca de protección.

A las afueras Marie los esperaba con una sonrisa apenada luego de presenciar la escena, viendo como el azabache bajaba del auto de un portazo y caminada hacia el interior sin siquiera saludarlo y con cara de pocos amigos.

—¿Y ahora qué pasó, Lavi? —le pregunta después de que Kanda se alejara, dejando salir un suspiro resignado pues no era la primera vez que el ojiverde lo sacaba de sus casillas.

—No hice nada malo, solo llegué unos minutos tarde al dojo porque tuve un retraso al salir de la empresa —mintió con una sonrisa nerviosa—. Fue un gusto verte, Marie, pero debo irme antes de recibir una paliza… pero de parte del viejo Panda si llego tarde—. Miró el reloj y suspiró—. Y hablando de llegar tarde…

Marie asintió tranquilo y se despidió del pelirrojo de forma efusiva. Luego de eso, Lavi sintió la vibración de su celular, sacándolo de su bolsillo luego de despedirse y antes de subir al auto.

Allen-kuuun!

~Tengo el ligero presentimiento de que llegarás tarde. Y sé que no me equivoco~

Me (Bookman Jr.)

~Woow eres todo un adivino. Sí, llegaré con un elegante atraso, pero soy el alma de la fiesta. No desesperen~

Allen-kuuun!

~Ja, ja… que gracioso. Como sea, distraeré a tu abuelo, pero me deberás un favor… tendrás que presentarme a tu amigo ;)~

La sonrisa de Lavi se hizo una mueca burlona, guardando su celular y manejando a toda prisa hasta el lugar de encuentro: Pole Rabbit… Ansiaba volver a ver los ojos de ese bailarín que había captado su atención.

Me (Bookman Jr.)

~Es un trato…~

~o~o~o~o~

Finalmente terminamos el flashback de contexto antes de los primeros dos capítulos publicados. En el próximo ya nos centraremos en la relación de Lavi y Alma (sin olvidar a nuestro Allenkan, como no 7u7r)… y también los peligros a los que se van a enfrentar para estar juntos.

*Aclaro un punto que también aclararé más adelante, pero debía decirlo: Marie, Daysha y Kanda no son hermanos de sangre, pero son hijos adoptivos de Froi.

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… y nos leemos (espero) en unos cuantos días ^^

ポール兎By: Varela D. Campbellウァレラ・デェー・キァンベル