Aquí traigo el nuevo drabble:) Muchas gracias a aquellos que se animan a dejar reviews y a aquellos que leen entre las sombras jaja
Disclaimer: Los personajes son de Kishimoto, no míos.
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El primer mes como compañero de pupitre de Sasuke ya se le había hecho insufrible, pero aquel día especialmente fue una tortura para el rubio.
Durante aquel mes el pelinegro siempre se mantenía callado durante las clases, escuchando pero sin decir ninguna palabra.
Al menos frente al profesor, puesto que siempre que encontraba la oportunidad aprovechaba para molestar al rubio. Que si Naruto bostezaba y él le metía un lápiz en la boca, que si se aburría y le pisaba el pie, que si cada vez que hablaba le pellizcaba la pierna provocando que pegara un chillido que hiciera que su querido maestro le castigara escribiendo cien veces en la pizarra "No debo ni hablar, ni chillar, ni insultar en clase".
Pero no, aquel día descubrió que el moreno no sólo era molesto e irritante, sino que encima era un sabelotodo.
Y es que se ve que había perdido la vergüenza y se pasó absolutamente toda la clase respondiendo todas y cada una de las preguntas lanzadas por Iruka-sensei a sus alumnos. Daba igual que fueran matemáticas o conocimiento del medio, era escuchar la pregunta e instantáneamente el maldito teme alzaba el brazo y respondía con palabras demasiado complejas para ser entendibles por su pequeño cerebro rubio.
Y eso le irritaba. Mucho. Mucho más de lo que su simple presencia podía llegar a irritarle.
Pero el colmo ya fue cuando en clase de Lengua dijo el abecedario sin equivocarse ni una sola vez y en menos de veinte segundos. El profesor se quedó alucinado.
Naruto quedó alucinado.
Y lo peor de todo, Sakura Haruno, la niña más bonita de la clase, también se quedó alucinada. Podía jurar que sus ojos se habían convertido en dos enormes corazoncitos rojos.
Aquello ya era el colmo.
Como si de un tío vivo* se tratara, al mismo tiempo que el pequeño Sasuke se sentaba de nuevo en su silla con total elegancia (otra de las cosas que le irritaban, por cierto) él se puso de pie con decisión y determinación, apoyando sus brazos tensos en la mesa y gritando, como siempre.
—¡Profesor! ¡Yo también diré el abecedario-dattebayo!
Iruka se llevó la mano derecha a la sien y bajo la mirada. Conocía demasiado bien a Naruto como para saber que aquello no llevaría a nada bueno. Pero tenía que darle el permiso para continuar, y se lo dio con un movimiento de cabeza.
El rubio tragó aire profundamente y miró por el rabillo del ojo como su compañero le miraba de la misma forma.
Era su oportunidad de demostrarle quien mandaba ahí.
¡Tú puedes-dattebayo!
—¡ W…!
—Suficiente, Naruto.
Frenó de golpe en cuanto su sensei le cortó, y se puso rojo como un tomate cuando observó como todos y cada uno de los niños de su clase se reía abiertamente de lo que había dicho.
Giró a su izquierda y vio como el bastardo reía en voz bajita y con prepotencia. Eso le enfureció.
Giró a su derecha y vio como a la pequeña pelirrosa le faltaba llorar de la risa. Eso le entristeció.
Resignado, bufó y se sentó de brazos cruzados. Ignorando el rostro de su querido para nada compañero de pupitre, que por desgracia se encontraba al lado de la ventana, observó como las gotas de lluvia caían fuertemente contra el cristal.
Ahora que lo pensaba, en aquel mes no había parado de llover ni un solo día, de hecho aquel día había tormenta.
Que gracioso todo… Es como si el cielo comprendiera su suplicio.
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*Tío vivo: Creo que todos sabemos lo que es un tío vivo, pero por si acaso lo aclaro jaja Son esas atracciones de caballitos que suben y bajan mientras dan vueltas y en los que tú te subes encima.
