3. Resentimiento

-¿Y entonces…? –Se inclinó sobre él, captando su atención.

-Quiero que vayas de misión con el equipo Bravo, liderado por Baker. Han usado virus T para atacar una de nuestras centrales. Irás con ellos, os desharéis de todos y recuperaréis los virus que han extraído.

-Creía que nuestras centrales estaban protegidas contra filtraciones de virus –Murmuró extrañada. Aquello era una regla básica de contención.

-Y lo están. Las medidas estándares fueron desactivadas, por lo que sospecho que fue una infección desde dentro, tras anular dichas medidas. –Ella le miró sorprendida, aquello significaba traición por parte de alguien o que alguien había logrado infiltrarse para llevar a cabo aquello.

-Imagino que saltó la cuarentena.

-Sí, tranquila. La central está sellada. Vosotros os encargareis de entrar tras el levantamiento. Obviamente tu papel ahí es dar apoyo, y aprender. Quiero que veas como se hace.

Ella le miró con sorpresa. Aún no había acabado su adiestramiento realmente, él mismo dijo que ahora iba a empezar el de verdad, como agente. Ni siquiera había terminado de estudiar ¿sería buena idea mandarla a una misión de ese nivel? Llevaba con los USS dos años, pero solo a base de entrenamientos, nunca había hecho una misión real y había una gran diferencia, entre combatir contra enemigos reales y contra tus propios compañeros.

-P-pero… nunca he luchado contra adversarios reales. No es lo mismo, yo… podría comprometer la misión y...

-Sherry. -

La interrumpió, levantándose de su butaca y se acercó a ella. Le puso la mano sobre el hombro izquierdo e hizo que se inclinara hacia arriba, para mirarle. -Siempre hay una primera vez para todo, incluso para las misiones.

-Lo sé, pero…

-Pero nada.

De nuevo volvió a interrumpirla –Sé que no fallarás. Además tus habilidades son superiores a la de los soldados –Aquello la aterró mucho más. Que pusiera toda la carne en el asador por ella era peligroso, era la novata del equipo.

-¡Pero no tengo experiencia de campo! -Wesker subió la mano hasta la mandíbula de Sherry y la giró hacia él.

Cuando hizo eso, le miró un poco nerviosa, cada vez que Wesker la agarraba ella temblaba como un flan. Sólo esperaba que él no se diera cuenta esta vez. Si se empezaba a sonrojar entonces sí que sería bochornoso.

-La experiencia se va adquiriendo, no aparece por ciencia infusa. No puedo pretender que aprendas con misiones virtuales ni contra compañeros que no te van a querer matar en verdad.

Wesker sabía que ella comprendía lo que le estaba explicando, simplemente no se lo creía. Como muchos adolescentes, le faltaba seguridad en sí misma.

-¿Y si fallo?

-Eso no sucederá

-Ya, pero ¿y si su...-

-NO sucederá –Wesker remarcó aquel "no" y soltó la barbilla de Sherry, dando por zanjada la conversación. Eso a ella le molestó, siempre tenía que tener la última palabra. Que le remarcara y repitiera las cosas con más énfasis no haría que se lo creyera antes, y por supuesto no haría que pasara. Si algo iba mal en la misión y era algo exterior a ella no podría hacer nada.

Soltó su barbilla y se puso recto, sonriendo levemente. Sherry le miró desde abajo durante unos segundos y después ladeo la cabeza, para no mirarle más, mientras se cruzaba de brazos, algo fastidiada por la brusquedad de la noticia. Por supuesto esperaba algo así, pero no tan pronto, ni que la metieran en misiones ya mismo.

-¡Hmph!

-Levanta –Le dijo de repente.

-¿Qué?

-Levanta –Repitió con tono autoritario.

Le obedeció y se puso de pie, sin comprender muy bien para qué necesitaba que ella se incorporara, pero lo hizo sin rechistar. Normalmente le gustaba obedecerle y contentarle todo lo que podía, pero en ese momento lo encontró simplemente confuso.

Wesker la observó de arriba a abajo.

-Cámbiate de ropa y ponte el traje de combate. Entrenaremos.

Mientras tanto, ella permaneció quieta, sorprendida por la noticia. No sabía cómo tomárselo. Por un lado le agradaba entrenar con él, pero por otro lado significa que sí o sí, así iban a ser las cosas. Iba a hacer esa misión y se iba a tener que mentalizar para hacerla bien. Aquello le daba miedo.

-¿Sucede algo, Sherry?

-No…

No la creyó. Podía percibir aún su desasosiego, pero no le daría bola a que siguiera. Era algo que iba a tener que hacer le gustase o no. Había aceptado la magnum y todo lo que conllevaba.

-Bien, entonces ve a cambiarte –Contestó asintiendo. Ella volvió a mirarle a los ojos y finalmente terminó asintiendo. Se dio la vuelta y salió del despacho. –Cuando estés preparada espérame en el helipuerto. Te quiero lista en 20 minutos.

-Sí, señor –Musitó mirándole con ojos de preocupada.

-No me mires así Sherry, no te estoy matando.

Escondió la cabeza tras la puerta y desapareció silenciosamente.

Wesker se volvió a su butaca y se recostó tranquilamente. Se quedó pensando en ella unos segundos. Cuando Sherry le llamaba señor era porque ya había tirado la toalla sobre dialogar con él respecto a algo o porque estaba siendo profesional sin más, y normalmente aun no solía usarlo de la segunda forma.

Pero no la quería enfadada o preocupada con él, además, no era útil tenerla albergando sentimientos negativos, de nada servía que acabara odiándole o que pensara que a él le daba igual su vida.

Alargó el brazo hasta un comunicador que había encima de su escritorio y pulsó un botón.

-¿Señor? –Al otro lado del aparato se oía la voz metálica de un hombre.

-Prepáreme un helicóptero para dentro de 20 minutos -Su voz sonó autoritaria y decidida.

-Claro señor ¿Algún equipo armamentístico en especial?

-No. Tan solo incluya una ración de comida y un kit de curación –Al otro lado del aparato el soldado se quedó bastante extrañado, pero no iba a cuestionar a su superior, asique se limitó a confirmarlo y a prepararlo rápidamente.

Terminó de hablar y se quedó un rato más ahí sentado, hasta calcular que habían pasado unos 15 minutos. Más le valía a Sherry estar preparada y no hacerle esperar, sino la próxima semana la obligaría a despertarse a las 4 de la mañana y a ordenar sus emails con tal de que estuviera despierta mientras él dormía. O tal vez la obligaría a dar vueltas al circuito por la noche.

Sonrió ante el pensamiento. Si llegaba tarde se decantaría por el segundo. Tenía que aprender a disciplinarse duramente.

Salió de su despacho, colocándose la pistolera sobaquera, en el que solía llevar la samurái Edge y los cargadores para esta y se dirigió al helipuerto. No necesitaba cambiarse de ropa, la que llevaba le valía para entrenar. Un pantalón negro, parecido al que usaba cuando estaba en los STARS, una camisa negra, remangada hasta los codos, botas negras y guantes tácticos del mismo color, con los agujeros correspondientes para los dedos.

Subió las escaleras que daban al helipuerto y tal y como esperaba allí se encontró a Sherry. Iba vestida con un traje de combate ajustado, hecho de tejido elástico, en color negro. Unas botas con muy poco tacón para que pudiera correr cómodamente y una cremallera en la zona del pecho para que pudiera bajársela en caso de sentirse acalorada.

El estilo del traje era muy parecido a la versión masculina que tenía Wesker. Supuso que intentaba emularle por admiración.

Se acercó a ella y la contempló. Llevaba el pelo suelto, una costumbre muy fea que tenía. Cada vez que no lo hacía, Wesker alternaba y en un entrenamiento se lo comunicaba y en el siguiente se lo callaba y lo usaba en su favor, tirándola del pelo y usándolo como punto de apoyo para lanzarla por donde le daba la gana, provocando que Sherry terminara con sangre en el cuero cabelludo. Lo mismo así aprendía que en una pelea real sus enemigos, incluso el FBI si lo precisaban, la agarrarían del pelo para obtener ventaja.

-Es mi último aviso en un entrenamiento. Hazte una coleta o la próxima vez te tiraré tan fuerte que sentirás como si te partiera el cuello –Murmuró malhumorándose y señalándole los mechones.

-Perdón –Se apresuró a colocarse una goma.

-Me da igual que te lo dejes largo pero no dejes que los enemigos o las BOWs te agarren.

-Sí, Wesker…

-Bien- Tras aquello, le indicó con el mentón que subiera y así lo hizo. Wesker la siguió y se sentó en el asiento que había en frente suya.

-¿Dónde vamos a entrenar? –Preguntó extrañada ante el uso del helicóptero.

Se limitó a esbozar una pequeña sonrisa.

El piloto encendió los motores y se oyó el rotor cobrando fuerza e intensidad, después, el helicóptero empezó a elevarse.

Sherry miró por la ventana, observando cómo se alejaban de la mansión y Wesker la observó de nuevo. No se molestó en ocultar que la miraba, de hecho estaba esperando a que ella se diera cuenta, y no tardó mucho en suceder. Sherry le miró de reojo e hizo como si no pasara nada y volvió a mirar a través del cristal. Pero Wesker sabía que ya se había dado cuenta de su mirada, y por lo tanto le volvería a mirar, algo intimidada, y efectivamente volvió a mirarle.

Ella terminó girando la cabeza hacia él.

-¿Qué pasa…? –preguntó cortada.

-Deberías comer algo. No quiero que te derrumbes en mitad del entrenamiento –Antes de que pudiera decir nada, le pasó una pequeña bolsa con una ración de combate.

Aquello le dejó un poco descolocada. No pensaba que Wesker fuera a darle comida en ese momento. En realidad no esperaba que Wesker fuera a preocuparse porque ella comiera o no, precisamente.

Agachó un poco la cabeza y con la mano izquierda se agarró un mechón de pelo, jugando con él. Si se lo comía ahora, inevitablemente se sentiría más pesada con la tripa llena.

-Ni se te ocurra empezar a pelear sin haber comido o te quedarás muy exhausta–Le previno amenazadoramente, adivinando sus pensamientos.

Como respuesta, Sherry se mordió el labio y finalmente agarró las raciones, pues al fin y al cabo estaba bastante hambrienta, no había comido nada desde ayer y el estómago no paraba de rugirle.

-Gracias… -Abrió la bolsa de plástico que contenía dentro las raciones. En el interior había 3 latas redondas, una rectangular y una bolsa. Una lata de carne de vacuno en salsa, otra de pescado, una sopa instantánea, una lata de paté, pan con galleta, y el postre: melocotón en almíbar.

Se le hizo la boca agua al verlo. No es que las raciones fueran la mejor comida del mundo, pero eran muy nutritivas y está en especial parecía tener buena pinta. Aunque echó en falta algo de chocolate y en general más azúcar.

Debajo de las latas estaban envueltos los cubiertos, una servilleta y chicles, en sustitución a un cepillo de dientes. Por último había pastillas potabilizadoras de agua, pero antes de que pudiera necesitarlas Wesker le pasó una botella de agua.

Sherry asintió agradecida y se dispuso a comer.

-No lo hagas deprisa, tardaremos unos 20 minutos en llegar-Ella volvió a asentir y abrió la primera lata: vacuno en salsa.

Sherry se sintió algo mejor tras el primer bocado, aunque ninguno de los dos fuera a comentar este momento, ella agradecía que Wesker hubiera pensado en su salud.

Engulló la carne con ganas, saboreándola. Estaba fría, lo cual resultaba un tanto asqueroso, pero no esperaba encontrarse una microondas en el helicóptero asique no lo tuvo en cuenta. Después fue directa a por el paté y el pan con galleta. Le encantaban las cosas de textura suave y dulces, y el pan con galleta era una de sus comidas preferidas en las raciones.

-Mmmm… -se relamió los labios, cerrando incluso los ojos, disfrutando del sabor y Wesker la miró ante el gemido de degustación.

Ella también le devolvió la mirada y se sonrojó un poco, por haber gemido de esa manera delante de él. Desvió la cabeza y tragó lentamente.

-…. –Jugueteó un poco con la comida, arrastrando el tenedor por las sobras de ternera, mientras se pensaba la pregunta- … ¿quieres un poco? –No sabía ni por qué lo había preguntado porque antes de que Wesker fuera a responderla ya suponía que lo rechazaría. Quizás fue por educación o consideración, el caso es que lo preguntó.

-No, tranquila. La ración es para ti –Contestó negando con la cabeza.

Se esperaba la respuesta, pero le parecía un tanto absurdo. Compartir una ración no era crear más lazos afectivos de los necesarios. Aunque realmente tampoco es que se imaginara a Wesker comiendo de su comida, pero era obvio que siempre trazaba una línea en entre ambos que nunca cruzaba.

Volvió a contemplar su rostro, con curiosidad.

-Casi nunca comes en los entrenamientos –advirtió.

-¿Eh? –Se fijó en la ración de ella –Bueno, si esperas que me coma tu último trozo de carne debo admitir que eso no me llenaría nada, Sherry.

-Hmph. No me refiero a esta ración.

-No como porque lo hago antes. En las horas correctas, no como cierta alumna que se queda sin cenar y luego devora las raciones como si no existiera el mañana –Se cruzó de brazos y la observó con superioridad, mientras Sherry encajaba la crítica, apretando los labios –Para mantener nuestro nivel desproporcionado de fuerza, metabolismo y regeneración celular debemos consumir muchas calorías asique te recomiendo que a partir de ahora te prepares las comidas con tiempo, para que no te sientas pesada durante el entrenamiento.

-…- Frunció el cejo comprendiendo lo que le estaba contando, pero a veces era difícil de hacer. Supuso que era otra de las muchas disciplinas que debía implementar en su horario del día a día.

-¿Qué pasaría si comiera menos? Como una persona normal, digamos.

-Realmente a nivel humano nada –La miró sin discreción –Pero cuando tuvieras una herida y el virus quisiera curarte te dejaría muy exhausta, lo que en un combate podría suponerte la muerte si ese cansancio te impide huir de una BOW o de tus enemigos.

-¿Y si me dispararan en el pecho?

-Es una herida peligrosa en ambos escenarios. Yo no me atrevería a jugármela y dejar el cuerpo sin recursos, asique sigue comiendo –Murmuró fulminándola.

-Está bien…

Ingerir energía era básico, tanto para humanos, como para superhumanos. Si Sherry no consumía comida, entonces su virus tomaría las calorías de su propio cuerpo y la agotaría hasta extenuarla. Le regeneraría las heridas, pero la dejaría débil en el proceso y si seguía sin comer, el virus G trabajaría al mínimo, lo que la pondría en grave peligro.

Wesker diferenciaba el modo de actuar de los virus que conocía en dos categorías. La parte del virus que cambiaba la estructura del ADN para siempre, ya fuera mutando, cambiando una pigmentación, la tolerancia a los mordiscos de BOWs y su posterior infección y por otro lado las características mejoradas en tiempo real que otorgaba el virus, que podían variar del mismo modo que podían variar en cualquier otro ser humano. Wesker, Steve, Sherry y todos aquellos mutados, tenían el límite mucho más extendido, pero en el momento en que quedaran débiles podrían ser atacados. Si el propio Wesker llegaba a debilitarse lo suficiente –lo cual era un punto difícil de alcanzar- entonces su rapidez disminuiría. Así mismo sucedería con las demás cualidades. No eran algo al margen de su estado físico. Lo único que hacía el virus en ese aspecto era potenciar las características, no mutarlas. Y no eran iguales en cada individuo, en el caso de Sherry, él ya había comprobado que tenía una dureza inferior a la suya propia, pero una rapidez en regeneración mucho más rápida.

En cualquier caso, todo se resumía en que había que tratar con respeto aquellas habilidades. Y su pupila debía entender pronto lo importante que era mantener los niveles de calorías aptos para el correcto funcionamiento de su virus.

Pasados unos minutos, el piloto le indicó a Wesker que habían llegado y empezó a descender. Sherry, que ya había terminado de comer, miró por la ventanilla para observar en qué lugar estaban.

Era una especie de castillo abandonado, le sonaba de algo, pero ahora no caía. Seguramente Wesker la habría llevado ahí cuando era más pequeña.

-La central A –Le avisó, echando un ojo también.

-¿Por qué vamos a una central a entrenar teniendo salas adecuadas para ello?

-Porque no siempre encontrarás una sala climatizada para pelear ¿Qué pasaría si tuvieras que entrenar en un sitio con grietas por las que pudieras caerte? Debes aprender a moverte en terrenos difíciles.

Sherry lo comprendió y asintió.

Wesker agarró un pequeño botiquín y salió del helicóptero cuando este se terminó de posar en el suelo. Se giró hacia Sherry y esperó a que ella bajara. Después el piloto le pasó a Wesker un teléfono vía satélite y despegó de nuevo, dejándoles solos.

-Me suena este lugar- Murmuró la joven contemplando la piedra del castillo, sin duda ella ya había estado aquí anteriormente.

-Es lógico. Te traje en uno de tus primeros entrenamientos. Sígueme –Wesker se adelantó y entró en el castillo. Estaba totalmente abandonado y Sherry supuso que de haber una central estaría bajo sus pies, pero no creyó que fueran a dirigirse allí si lo que iban a hacer era entrenar.

Efectivamente, Wesker la llevó hasta el piso superior, había grietas y salientes puntiagudos, piedras afiladas y un trozo sin pared, por el que se podían caer en un descuido.

-Bien- Depositó el botiquín cerca de una pared y volvió con su pupila. La miró durante unos segundos y se crujió los dedos -Ponte en guardia –

-¿No quieres que primero caliente?

-No.

-¿Y qué hay de mis tendones y mis músculos y todo eso que me dices?

-Precisamente por eso no quiero que entrenes –Arqueó una ceja, extrañada –Esto es un entrenamiento rápido. Imagínate que no has tenido tiempo de calentar porque fue un ataque imprevisto, te puedes romper un ligamento igualmente y al enemigo le dará igual. Debes aprender a pelear aun así.

-Comprendo -Tenía sentido lo que decía. No siempre iba a ir preparada a los sitios, y si por ejemplo en su central había un ataque y ella acababa de despertarse desde luego no se iba a poner a dar vueltas a un circuito antes de coger un arma.

-Y ahora en guardia.

Enseguida adoptó una actitud defensiva, adelantando la pierna izquierda sobre la derecha y alzando los brazos.

Wesker retrocedió un poco y tomó una posición parecida, aunque más relajada. Decidió dar él el primer paso. Corrió hacia Sherry rápidamente y cuando ella empezaba a preparar su defensa Wesker le arreó un puñetazo en la nariz que la hizo echarse violentamente hacia atrás de la fuerza.

-¡…! –Sherry se llevó la mano rápidamente, mientras gemía sin parar y notaba como le bajaba la sangre hasta llegarle a la boca.

Ese puñetazo le dolió demasiado y recibirlo nada más empezar con el entrenamiento le sentó fatal. Se le saltaron las lágrimas sin poder evitarlo pero no empezó a llorar, aguantó lo mejor que pudo, de pie.

Wesker no le dio tiempo a recuperarse, volvió a por ella y se colocó para golpearle con el codo en las costillas, pero esta vez Sherry reaccionó más deprisa y esquivó el golpe echándose al lado derecho. Entonces, aprovechó para agarrarle de la espalda, bajarle hasta sus piernas y le intentó meter un rodillazo en la tripa, pero se deshizo de su pequeña presa con facilidad, agarrando la pierna de ella con fuerza y lanzándola hacia atrás.

Sherry cayó al suelo y se quedó jadeando bocarriba.

-No ha estado mal- Wesker se incorporó y sonrió levemente.

Aunque aquello había sido un cumplido, para ella no era suficiente. Wesker no estaba usando toda su fuerza y aun así no podía hacerle frente apenas. Pero encontraría el modo.

Se levantó de un salto y se limpió la sangre con la manga del traje de combate. Sentir el sabor óxido era repugnante, pero se tendría que aguantar.

Su Jefe permaneció quieto, esperando a que ella fuera a por él esta vez. Corrió rápidamente y le dio una fuerte patada en el muslo izquierdo. Wesker ni se inmutó, La cogió por la pierna, apretándola un poco y Sherry, viendo que la iba a tirar se agarró a su camisa, pero no la lanzó a ningún lado.

-No me golpees ahí –Le bajó un poco la pierna hasta su propia rodilla, y apretó la pierna de Sherry contra su rótula –Golpéame en las articulaciones.

Ella le miró, aún sujeta a su camisa y se soltó.

-Golpea en los puntos débiles de tu oponente ¿entendido?

Asintió y continuaron la pelea. Wesker le soltó la pierna y ambos se echaron hacia atrás, para mantener la distancia.

-Venga –Frunció el cejo y espero a que Sherry se abalanzara. Era muy buena peleando, para lo joven que era, pero aún tenía mucho que aprender. Normalmente con los golpes que daba bastaban para tumbar a personas normales, pero si le tocaba enfrentarse a BOWs enemigas o incluso enemigos que se hubieran inoculado virus como había hecho Wesker… necesitaría estar preparada para ello. Además, debía contar con recibir disparos de las autoridades y aun así poder escapar.

Todavía le quedaba mucho para aprender, pero estaba seguro en mandarla a esa misión, no era algo muy difícil, iba a ir acompañada. Además, un zombie no se iba a defender como Wesker ni mucho menos y estaba seguro de que podría con ellos.

Debido al virus G en el organismo de Sherry, tenía una gran fuerza sobrehumana superior a la del resto, y un poder de regeneración increíble, sin contar su agilidad y rapidez; asique no, no había problema en enviarla ahí, simplemente tenía que mejorar sus movimientos. Era un diamante en bruto y él pensaba pulirla al máximo para que fuera como él.

Además, aquellos virus que ambo poseían les otorgaban una gran ventaja táctica. Mientras que una persona normal podía tener un aguante predeterminado, ellos podían sobrepasar ese límite. Pero por supuesto todo tenía un precio. La energía no salía de la nada, y necesitaban comer para poder mantener aquel ritmo.

En el caso de Sherry y su virus, los experimentos que había hecho con anterioridad habían manifestado que efectivamente, si en un caso hipotético, su alumna no consumiera calorías y se viera herida, su virus sencillamente no tendría el aporte energético necesario, igual que no lo tendría una persona en cuestiones normales sin comer.

De repente, la joven saltó hacia Wesker y le dio una patada mientras estaba en el aire dirigida hacia el pecho, que le echó un poco hacia atrás, pero no consiguió tirarle dado que la masa corporal de él era muy superior.

Mientras aún estaba en el aire cogió su pie y se lo retorció. Ella perdió por completo el equilibrio y Wesker la tiró fuertemente contra el suelo.

Sherry permaneció echada, dolorida y jadeando por el golpe.

-Recuerda lo que te he dicho tantas veces. Soy más fuerte, rápido y pesado que tú. No intentes pelear contra mí usando esas cualidades porque estarás en clara desventaja –Se acercó a ella y puso el pie sobre su pecho –Busca la manera de usar mi fuerza en tu beneficio. En las peleas no gana el más fuerte, sino el más inteligente- De repente apretó su pie contra el pecho de su alumna y la miró a los ojos.

-Podría romperte la caja torácica si quisiera ¿Sabes por qué? Porque soy más fuerte que tú, este tipo de movimientos a mí sí me benefician, pero a ti no. –Apretó un poco más hasta notar el tope de sus huesos.

-¡Affgghhh…!

-¿Te duele…? –Le preguntó con curiosidad.

-¡Hmfmfgm! ¡Sí!

-¿De verdad? –Sonrió con tono socarrón, y entonces se retiró.

Ella se dio la vuelta, quedándose contra el suelo y se frotó el pecho, sintiendo aún la presión del pie de Wesker. Le había hecho daño de verdad. Gruñó y giro la cabeza, mirándole con furia.

Aquel tipo de golpes tras haberla tirado al suelo le resultaban gratuitos. Odiaba que Wesker le hiciera esas cosas innecesarias en los entrenamientos. Ya se había caído, y ya le había quedado claro que esa técnica no era buena. ¿Por qué tenía que seguir haciéndola daño?

Se levantó con muchísima rapidez y se abalanzó sobre Wesker, sintiendo ganas increíbles de devolverle aquello. Siempre era ella quien acababa jadeando contra el suelo, comiéndose la tierra y con sangre por la cara y aunque la mayoría de las veces lo entendía, las veces en las que Wesker únicamente le demostraba lo superior que era sobre ella le ponían de los nervios.

Wesker la paró, agarrándola de las muñecas con fuerza y Sherry, complemente decidida a ganar aquel combate, aprovechó para levantar la rodilla y propinarle un golpe en la entrepierna.

-¡Al punto débil…! –Rápidamente su tutor bajó una mano y le paró el movimiento, aunque tuvo que soltarle una muñeca, que Sherry usó para golpearle en el pecho, rabiosa por no haber conseguido nada al final.

-¡Hmph!- Forcejeó con él unos segundos, perdiendo fuerzas poco a poco. Simplemente Wesker era más fuerte que ella.

Él por su parte, frunció el ceño y decidió poner fin al golpe. Volvió a agarrarla de la muñeca y antes de que Sherry intentara golpearle de nuevo, la tiró al suelo, y se dejó caer encima de ella, para aprisionarla.