Como un No muerto has vivido, como un Elegido fuiste seleccionado por tus defectos y virtudes, como Cazador te adaptaste al ambiente y como un
serás recordado por tus acciones desinteresadas a lo largo del trayecto.
Ohayo, soy MasasinMaze y aquí les traigo este último capítulo de esta historia. Va a ser un poquito más extenso que los anteriores para finalizar todo como se debe en este capítulo, diré todo lo que tenga que decir al final y sin nada más que decir comencemos…Go.
Disclaimer: Gintama y sus personajes son propiedad de su autor Hideaki Sorachi, por lo cual escribo sin lucro alguno y con la sola finalidad de entretener.
Capítulo Final: Viviendo el Presente
Ahora nos movemos al tejado encima del recinto donde estaba acostado Gintoki mirando a la hermosa luna llena que alumbraba todo Yoshiwara. Estaba sumergido en sus propios pensamientos tratando de asimilar todo lo que le acababan de contar. Todos ellos eran sus amigos al parecer y le habían traído del pasado para saber de él. Tenía que admitir que le irritaba que indagaran sobre él tan descaradamente pero en pequeña parte se sentía algo feliz pensando que logró hacer más amigos a parte de Katsura y Sakamoto, el enano de Takasugi pues era como su mayor rival.
Ahora se hacía varias preguntas. ¿Ganaron la guerra?, ¿Los Amanto se hicieron con el control?, ¿Dónde estarán Sakamoto y Takasugi?, y la más importante: ¿Lograron salvar a Shoyo-Sensei?. Por mucho que quería saber las respuestas no debía, aun si las olvidaba después. No quería decepcionarse si llega a ser el caso de que no lo salvaron o algo parecido, no quería luchar con ese sentimiento en su corazón… un sentimiento de vacío que había sentido en muchas ocasiones por ser débil y no poder proteger lo que amaba… y a quienes amaba.
-No tienes por qué ocultar tu presencia de mí-, dijo Shiroyasha con serenidad viendo la luna hablándole a la presencia de alguien cerca suyo, causando que abandonara sus pensamientos para enfocarse en ella. –No te voy a morder-, agregó mientras que se levantaba un poco para voltear a ver detrás suyo a Tsukuyo que estaba viéndole con calma mientras fumaba.
-Si eres tan hábil como me imaginé que serias-, comentaba Tsukuyo viendo a Gintoki pensando en que era más maduro que su versión del presente que solo se mostraba así en los momentos indicados. -Pero aun conservas esos ojos de pez muerto-, agregó ella con una leve sonrisa tratando de hacer conversación.
-¿Qué puedo decirte Kunoichi-san?, crecí con ellos y moriré con ellos-, dijo Shiroyasha con una leve sonrisa mientras que levantaba los hombros con sencillez. -Seguro que el Gintoki que conoces también los tiene, no pienso que vaya a cambiar mucho en el futuro-.
-Es cierto que los tiene, además de que es flojo, un irresponsable, un idiota y muchas más cosas que sería mejor no mencionarte-, dijo Tsukuyo con una leve sonrisa viendo la luna recordando lo irritante que era el Gintoki del presente que se las arreglaba para molestarla con cualquier frase, pero eso de alguna manera le agradaba en cierta medida que no admitiría nunca.
-Pues ahora no me da tanta emoción convertirme en él-, dijo Gintoki con una pequeña sonrisa viendo a la rubia. -Lo dices como si fuera la mayor escoria del mundo, para eso mejor hago Seppuku una vez salve a mi maestro-, continuó él algo divertido en broma causando que la rubia se pusiera algo nerviosa al tomárselo en serio.
-P-Pues no dije que no tuviera cosas buenas, es solo que…-, trataba de decir Tsukuyo con un sonrojo en sus mejillas pero los nervios le impedían decir algo. La verdad es que el peliplata tenía muchísimas virtudes que le gust…que eran de elogiar, y no encontraba la manera de liberar sus pensamientos de su boca.
Gintoki miro el nerviosismo de la rubia intrigado pero no demostrándolo por su mirada aburrida. –Quisieras estas con mi yo del futuro en estos momentos, ¿no es cierto?-, preguntó el peliplata con calma causando que Tsukuyo se paralice con un sonrojo por unos momentos para fijarse en Gintoki que había dicho algo comprometedor. -¿Mi yo del futuro y tu tienen algo?-, preguntó Gintoki alzando una ceja intrigado viendo a Tsukuyo, cosa que provocó que esta se ponga aún más roja.
-¡N-No es algo como eso!-, exclamaba ella con fuerza para después respirar un poco calmándose. –T-Tan solo me ayudó mucho cuando yo necesitaba ayuda, diría que somos amigos que se apoyan cuando sucede algo-, aclaró Tsukuyo mirando en otra dirección causando que el peliplata solo se encogiera de hombros con una leve sonrisa feliz.
-Entonces en verdad no cambie nada-, dijo el peliplata llamando la atención de la rubia. -Yo apuntaría mi espada a quien sea con tal de ayudar a mis amigos y a mi maestro, me alegro de saber que en ese aspecto no cambié nada-, agregó al momento en que se paraba observando la hermosa luna que ha visto en innumerables ocasiones con Sakamoto, Katsura, y también con… ella.
Tsukuyo sonrió cálidamente reconociendo muy bien que en ese aspecto no ha cambiado nada, el Gintoki del presente le ha ayudado a ella y a muchos más en varias ocasiones solo porque quería hacerlo, no porque se viera obligado o algo, era en ese sentido muy amable y valiente. En realidad no podía imaginarse al peliplata de la misma manera si no fuera por ese aspecto suyo tan protector a la hora de ayudar a alguien.
-Te tengo una pregunta, ¿mi yo del futuro es fuerte?-, preguntó Gintoki con intriga mientras que giraba su mirada hacia la rubia llamando su atención.
-Puedes apostarlo-, dijo Tsukuyo con una leve sonrisa segura que sorprendió al peliplata. -Ha vencido a enemigos desde lejos más fuertes que él luchando en batallas de otros… sin duda es el hombre más fuerte que conozco-, respondió ella recordando que Gintoki por el bien de Seita, Hinowa y toda Yoshiwara venció a Hosen, además de que la rescató a ella de Jiraia.
-Entonces yo no me puedo quedar atrás-, comentó Shiroyasha con una sonrisa de lado mientras se paraba y se acercaba a la rubia. -Me volveré aún más fuerte para dejarlo en ridículo en la actualidad, me haré fuerte para protegerlos a ustedes una vez seamos amigos-, decía el peliplata con una mirada decidida mientras que se quedaba a unos metros de Tsukuyo que se puso algo nerviosa ante su mirada.
-E-Etto… y-yo no sé qué decir, normalmente te pegaría o te lanzaría un…-, decía Tsukuyo con nervios y un evidente sonrojo en sus mejillas hasta que observa que el peliplata cierra los ojos negando con la cabeza.
-No es como que espere que hagas algo señorita-, aclaraba Gintoki con serenidad mientras la observaba con más atención como si estuviera observando alguna pintura. -Tan solo quería ver tu lindo rostro a la luz de la luna-, dijo él causando que la rubia sintiera una flecha en su corazón.
–Supongo que hable de más, es que no tienes el privilegio de hablar con una linda chica cuando estas a mitad de una guerra-, opinó Shiroyasha con despreocupación en lo que le da la espalda a Tsukuyo, la cual estaba sonrojada y viendo incrédula al peliplata.
Ella seguía sumergida en su impresión y sus nervios ante las palabras de él demonio blanco, pero el peliplata que estaba con la vista en la luna solo podía recordar sucesos del pasado que le atormentaban mentalmente.
Más concretamente estaba recordando a alguien importante, muy importante, la cual causaba muchas sensaciones en él y tan solo… desapareció. Esa hermosa luna era un recordatorio constante de los momentos que vivió con esa persona y de la última vez que la vio con vida, quizás fue por eso que subió en primer lugar para apreciarla, o quizás solo fue una manera de castigarse así mismo por lo que sucedió en el pasado, por ser débil y no poder proteger a esa persona.
-Nos vemos después-, dijo Gintoki con una leve sonrisa calmada mientras se rascaba la cabeza al momento en que mira de reojo a Tsukuyo para después descender del tejado con un salto.
Luego Tsukuyo se quedó en silencio en el tejado tratando de recuperarse de las palabras que le había dicho el joven Gintoki. Aún estaba algo sonrojada y tan solo se preguntaba: -¿Gintoki de verdad pensará eso de mí?-, dijo en voz alta para después pegarse las mejillas con las palmas de sus manos para proceder a patrullar la ciudad un poco, quizás así podría aclarar sus pensamientos con respecto al peliplata.
Ahora Gintoki estaba caminando por los pasillos del lugar frente a un patio a la intemperie que tenía un pequeño estanque que es común en Edo. No había resultado mal el hablar con esa chica rubia que era amiga de su versión del futuro, tenía que admitir que era hermosa y estaba algo curioso por lo que pensaba su yo mayor de ella.
Luego su mirada vacilaba entre el aburrimiento y la tristeza, la verdad la hermosa luz de la luna era algo dolorosa de ver ya que recordaba momentos felices y un momento trágico que le hacían estar en conflicto consigo mismo. Quizás fuera mejor solo apreciar la luna como hacía antes de conocerla a ella, de esa manera podría seguir adelante en la batalla para liberar a Shoyo-Sensei con la mente enfocada.
Con calma decidió instalarse en uno de los pasillos que daban al patio iluminado por la luna y se sentó con las piernas cruzadas y con la mirada puesta en la reluciente luna que por alguna razón parecía resaltar mucho en esa ciudad subterránea, una pequeña hermosa tortura para él.
-¡Ey Gin-chan!-, decía Kagura con alegría y una mano en alto en lo que se acercaba llamando la atención del guerrero de permanente. -Por fin te encuentro-aru, te he estado buscando por todas partes-, continuaba ella mientras se acercaba para sentarse al lado del peliplata que le veía con una mirada aburrida.
-Disculpa que te diga esto, pero no puedo actuar cercano a ti si no te conozco, mocosa-, decía Gin-chan con calma mientras se rascaba la cabeza viendo a la pelirroja que le miró extrañada. -Ni siquiera sé cómo es que me conoces, no serás una fan o algo, ¿verdad?-, preguntaba él pensando en que quizás ahora tenga un club fans.
-¡No te hagas el chulo, idiota de permanente!-, exclamó Kagura con molestia ante que le haya dicho que era una fan, como si una fan pudiera vivir con él y haber pasado tantas aventuras juntos. –Mi nombre es Kagura y trabajo para ti en la Yorozuya, ¡así que recuérdalo!-, respondió ella de brazos cruzados mientras desviaba la mirada notablemente enfadada con el peliplata.
Ella había lo estado buscando por todo el lugar para poder hablar con él para calmar esa extraña presión que sentía en su pecho cuando pensaba en él, más concretamente en su versión adulta. ¿Qué planeaba hacer o decir?, eso ni ella lo sabía, solo quería hablar con Gin-chan y listo, quizás hasta podría hacer que este dijera alguna broma o algo.
-Una Yorozuya, ¿eh?... entonces soy el jefe de un negocio así-, decía Shiroyasha con tranquilidad y una leve sonrisa elevando su vista al cielo, captando la atención de Kagura. -Suena a algo que yo haría, un trabajo que hace de todo, supongo que es lo que me queda al no saber hacer algo en concreto además de luchar-.
-Ne Gin-chan-, decía ella llamando la atención de él. -¿Estas triste por estar luchando en la guerra?-, preguntaba Kagura con una mirada un tanto decaída. La verdad solo podía preguntarle algo así después de lo que tuvo que ver y oír antes. El pensar en las pérdidas que sufrió y sufrirá le dolía a ella, pero ahora solo podía ver y preguntarle a él mismo como se sentía en esa situación tan trágica y desesperanzadora.
Él por su parte solo se rascó la cabeza sin saber que decir. Parecía dudoso y algo incómodo por la pregunta como si se estuviera debatiendo entre responder o no a la pregunta, algo que la pelirroja pudo notar y hasta se arrepintió por haberlo preguntado.
-¿Cómo debería hablar con una niña como tu sobre algo como eso?-, se preguntaba el peliplata sin saber cómo explicárselo a Kagura. -No entenderías nada de lo que de diría, no vale la pena hacer el esfuerzo-, concluyó él rindiéndose mientras dejaba caer sus hombros, cosa que encolerizo a Kagura.
-¡Para tu información pertenezco a la raza de los Yato que son la especie más salvaje y poderosa del universo-aru!-, exclamaba Kagura con algo de molestia y con una mano en su pecho con orgullo de ser una Yato que podía proteger a sus amigos. –Yo solita me vasto para romperte los huesos del cuerpo como si fueran palitos-, amenazó ella con una mirada agresiva y seria hacia él peliplata, aunque la verdad pudiera hacer eso con su brutal fuerza, en realidad no podría lastimar a Gin-chan, sea cual sea seguían siendo él.
-Pues mucho gusto niña Yato-, dijo Gintoki con una leve sonrisa de lado mirándola a ella. -Si de verdad tu raza es tan fuerte entonces serias de ayuda en la guerra, pero es evidente que ese es un lugar donde no deben estar niñas como tú-, continuó diciendo él causando que la chica se molestara aún más, si cabe.
-¿¡A qué te refieres!?, ¿¡me estas subestimando cabrón de permanente!?-, preguntaba Kagura con furia mientras que se arremangaba una de sus mangas preparada para enseñarle su fuerza al idiota permanentado que ahora si se había ganado una tunda.
-Relájate mocosa, me entendiste mal-, dijo Shiroyasha con una leve sonrisa viendo la luna. -Solo me refería a que una niña como tú debe estar con su familia en vez del campo de batalla-, agregó él causando que ella se calmara y suavizara su expresión. -Si de verdad quieres pelear una guerra, que sea para defender a tu familia, esas son las únicas batallas que valen la pena luchar-, concluyó Gintoki con amabilidad viéndola mientras que la luz de la luna les iluminaba. –Por eso lucho en la guerra, para defender a mi familia, sin importar si tengo las de perder, luchare con toda mi alma hasta el final-.
Allí Kagura bajó la mirada recordando que su padre estaba viajando por todo el universo mientras que Kamui seguía con Takasugi planeando quien sabe que para destruir todo. Pero luego vienen a su mente los recuerdos inolvidables que vivió con Shinpachi y Gintoki junto con los demás sacándole una leve sonrisa llena de nostalgia y felicidad.
-Tienes familia, ¿verdad?-, preguntó Gintoki con una leve sonrisa nerviosa. -No vaya a ser que te haga llorar con mis palabras-, agregó rascándose la cabeza causando que Kagura le mirara molesta.
-¡No seas idiota-aru!, ¡si tengo una familia!, exclamaba ella con enojo mientras se acercaba al peliplata para después cambiar su mueca a una alegre. -¡Mi familia es la Yorozuya y mis amigos!-, agregó ella con emoción causando que Gintoki ensanche un poco los ojos para después sonreír con calma.
-Me alegro por eso, parece que entonces me tendrás que acompañar para proteger a la Yorozuya y a todos cuando toque-, dijo él con un tono gentil viendo a Kagura mientras que la luz de la luna los iluminaba a ambos y la brisa hacía que los mechones manchados de sangre de Gintoki se ondularan de una manera casi poética que embelesó a Kagura. -¿Me ayudaras a defender a nuestra familia?-, preguntó él con una mirada relajada y amable hacia ella, causando que esa sensación cálida en el pecho de Kagura se incremente.
-D-De todos modos pienso que todos son unos idiotas-, dijo Kagura con una sonrisa nerviosa y algo sonrojada rompiendo el ambiente de calma y causando que Gintoki suspirara con una leve sonrisa. -Más bien creo que nos contagiaste tu estupidez para que toleremos estar cerca tuyo-aru-, agregó ella sin delicadeza alguna causándole al peliplata un tic en un ojo.
-Oye mocosa, deberías guardarte esos comentarios para no romper el momento-, decía Shiroyasha con una pequeña sonrisa cansada mirando a la mocosa pelirroja. -De otra forma vas a enojar a algunas personas-, agregó con un ceño serio y con un dedo índice en el aire intrigando a Kagura.
-¿A cuáles?, tu y yo estamos solos-, dijo Kagura confundida mientras que pasaba su vista por el entorno y si, efectivamente estaban solos, algo que internamente le alegraba por alguna razón desconocida, pero aun así no entendía a que se refería el peliplata.
-Exacto-, dijo Gin-chan poniéndose de pie con las manos en la cintura y los ojos cerrados. -Las personas que querían que estuviéramos solos estarán enojadas porque rompiste el momento, ahora su furia es indetenible-, explicó Gintoki con completa seriedad causando que Kagura aunque no entendiera mucho entrara en pánico.
-¡E-Eso es malo-aru!, ¿¡Qué debo hacer ahora!?-, preguntaba Kagura algo alterada y muy intrigada mientras que se paraba para ver de cerca al peliplateado que dio unos pasos hacia atrás pensando que la broma se le fue de las manos.
-N-No me pidas consejos a mí, dependiendo de que diga puedo quedar como un lolicon-, decía Shiroyasha rascándose la cabeza con un poco de nervios mientras tomaba distancia de la chica. -Pero si quieres que diga algo, no rompas el momento con mi yo del futuro-, respondía el peliplata con una leve sonrisa refiriéndose a no romper una atmosfera emotiva, no pensaba en algún asunto indecente que le causarían problemas legales. -Aunque espero que no haya un momento en primer lugar-, agregó Gintoki sobándose el cuello un poco avergonzado por lo que dijo.
-Me estas confundiendo-aru-, decía Kagura con una expresión genuinamente confundida viendo a Gin-chan. -Hablas como un idiota, eres como el Gin-chan de siempre-, agregó ella pensando que lo que dijo él era muy extraño y confuso, solo entendió que no debía romper el ambiente de nuevo.
-Ya lo entenderás cuando crezcas-, dijo él con una leve sonrisa mirando la luna siendo observado por ella que por unos momentos sintió que su corazón se aceleraba nuevamente con solo verlo a él. Esos rizos plateados ondulándose ante la brisa y siendo iluminados por la luz de la luna, era hasta poético la forma en que algunos mechones tenían sangre tildando el blanco.
-Y-Ya me voy-, dijo Kagura con una gran sonrisa dándole la espalda a Gintoki causando que este la voltee a ver extrañado. -Logré hablar contigo un poco, pero fue suficiente como para quedarme contenta-, agregó ella sin voltearle a ver causando que él recogiera su espada con una leve sonrisa hacia ella.
Luego ambos comenzaron a caminar de nuevo por los pasillos en direcciones opuestas. Kagura por su parte se iba animada y feliz por esa cálida sensación que sentía en su interior por haber estado con el peliplata. Aun en su mente seguía resonando la pregunta que este le hizo a ella: "¿Me ayudaras a defender a nuestra familia?". El solo pensar en eso hacía que sus mejillas se coloraran y que su sonrisa de alegría se ensanchara, daba igual a lo que se refiriera Gin-chan, ella solo se sentía feliz por esas palabras sin pensar en la razón de que sucediera eso.
Gintoki por su parte caminó con calma y con una mirada aburrida mientras se rascaba la cabeza mientras analizaba unas pocas cosas en su mente. Al parecer era un Yorozuya y tenía empleados como lo era la mocosa pelirroja. Eso no decía mucho de su situación después de la guerra pero al menos tenía el consuelo de que sus días podrían ser divertidos con ese trabajo, por lo que ya en su mente estaba anotando esa idea aunque lo más probable es que lo fuera a olvidar todo…vaya mierda.
Saliendo de sus pensamientos pudo ver como en uno de los pasillos que daban a la intemperie estaba sentada la castaña de kimono rosa observando la luna. Él como si algo dentro de su cuerpo se lo ordenara se acercó con tranquilidad hacia ella para quizás compartir unas palabras.
-Se supone que esto es una reunión, ¿verdad?-, preguntó él con una leve sonrisa causando que Otae se sobresaltara sorprendida volteándole a ver. -¿Entonces que hace una chica como tú aquí sola?-, agregó Gintoki mientras que su Haori y su cabello manchado de sangre se movían al compás de las brisas nocturnas.
-Solo estaba pensando-, dijo Otae con una sonrisita recuperándose de su repentino susto. -Esta reunión al final tuvo el propósito de conocer tu pasado y el cómo eras, pero…-, continuó la castaña mientras que miraba su regazo algo afligida. -Al final solo invadimos en tu vida privada revelando tus secretos y descubriendo las cosas de ti contra tu voluntad, puede que hiciéramos mal-, concluyó ella con algo de vergüenza por haber espiado en la vida del peliplata por su mera curiosidad. No tenía ni idea de que él quisiera ocultar todo su trágico pasado.
-Ciertamente si no les di permiso es porque no quería que supieran de mi pasado, pero creo que la verdadera razón es para que no cambien su actitud conmigo-, dijo Gintoki con completa calma viendo la preciosa luna atrayendo la atención de Otae. -Yo soy así, no tengo casi ningún amigo debido a que me alejo de todos los demás a mí alrededor, puede que porque no quiera relacionarme para después verlos morir en la guerra-, continuó Shiroyasha agachando un poco su cabeza recordando las innumerables muertes de aliados que vio, y también la de cierta persona que se había echo paso hasta lo profundo de su corazón.
-Zura, Sakamoto y Takasugi son los que más conocen de mi pasado y aunque locos, son mis camaradas de armas, nos llevamos sin demostrar pena por el otro y tan solo nos dejamos ser-, dijo Gintoki con calma mientras se recostaba hacia atrás de sus brazos mientras que miraba a Otae. -Pero si a ustedes no quise hablarles de mi pasado debe deberse a que no quiero que las cosas cambien entre nosotros, no quiero que cambien su actitud conmigo-, continuó él pensando en que su versión futura estaba feliz como estaban las cosas hasta el momento con ellos.
-Eso es…-, dijo Otae con los ojos algo abiertos al entender la razón por la cual el peliplata no les había contado nada, no se le había pasado esa idea por la cabeza antes.
-Solo hay que pensarlo un poco, ¿cómo me trataras ahora que sabes que he asesinado a un gran número de seres vivientes con esta misma espada solo por querer salvar a mi maestro?-, preguntaba Shiroyasha con una leve sonrisa observando la luna dejando sin palabras a la castaña. -¿Me tendrás pena solo porque crecí sin mis padres y entre un montón de cadáveres?-, volvió a preguntar el peliplata remarcando su punto.
-E-Entiendo lo que dices pero…-, decía Otae con una mano contraída contra su pecho mientras agachaba la mirada. -Pero aun así me disgusta que no nos haya contado estas cosas, no deberían haber secretos entre todos nosotros, somos amigos después de todo-, decía ella sincerándose con el peliplata, que la verdad emanaba un aura de tranquilidad y serenidad que no concordaba con sus ropas llenas de sangre.
-Todos tiene un pasado que quieren ocultar-, dijo Shiroyasha levantando los hombros con sencillez. -Tú tienes los tuyos y yo tengo los míos-, continuó mientras que volteaba a ver a la castaña que se encontraba viéndolo fijamente causando que él sonriera de lado. -Si te hace sentir mejor te puedo decir un secreto mío-, dijo él con un dedo índice alzado.
-¿En serio?-, preguntó Otae sorprendida y curiosa recibiendo unos asentimientos del peliplata que luego se inclinó hacia delante poniendo la palma de sus manos contra sus piernas.
-Cuando era niño antes de que conocer a mi maestro tuve un extraño sueño, en él aparecí en un lugar desconocido con un grupo de personas desconocidas y allí de verdad que estuve asustado-, comenzó a relatar Gintoki con calma captando toda la atención de la castaña. -Me escapé de inmediato pero lograron atraparme nuevamente, cuando me tenían amarrado una linda señorita me trató amablemente y me sentí…seguro-, continuó el demonio blanco con una gentil sonrisa hacia ninguna parte causando que Otae se impactara reconociendo lo que decía él.
-Sucedió que al final eran un grupo de tontos que disfrutaban mi compañía a pesar de que yo no los conociera a ellos, reían, peleaban y se insultaban-, prosiguió Gintoki con toda la calma del mundo mientras que sus ojos carmesí eran iluminados por la luz lunar causando que Otae se quede hipnotizada viéndole. -Yo solo me mantenía en una esquina hablando con una chica pelirroja y esa linda señorita, pero de verdad que por primera vez en mi vida me sentí… feliz-, dijo él al momento de sonreír sinceramente causando que el ritmo cardíaco de la castaña se acelerara y que sus mejillas se coloraran.
Ese hombre no era un demonio sanguinario en lo absoluto por lo menos para ella, bien podía ser una bestia salvaje que había cobrado miles de vidas pero a sus ojos solo era un demonio gentil y amable. Aun por como creció logró conocer a su maestro e hizo amigos como lo era Katsura, siguió su propio Bushido y le plantó cara a quien sea para salvar a su maestro. Si ese hombre era un demonio, pues entonces era el más noble y valiente que existía.
-Después desperté de nuevo, pero esa sensación de felicidad no fue olvidada hasta el día de hoy-, dijo Gintoki con calma rascando su cabeza despertando a la castaña de sus pensamientos.
-Es un bonito sueño-, dijo Otae con una linda sonrisa viendo su regazo mientras que sus mejillas se encontraban aún un tanto rojas.
-Pero ahora me pregunto si de verdad fue un sueño-, decía él con una pequeña sonrisa burlona viendo a la castaña que se sobresaltó nerviosa. -Con esta máquina para intercambiar en el tiempo y este grupo de idiotas me están haciendo recordar detalles de aquel… "sueño"-, continuaba diciendo Gintoki mientras que por dentro se divertía por los notorios nervios de la linda castaña.
-P-Pues puede que solo sea tu imaginación Gin-san-, decía Otae con nervios en su sonrisa mientras que le restaba importancia con un ademan de su mano. –N-No es como si nosotros te hubiéramos traído aquí o algo parecido, eso escapa a nuestro control-, prosiguió ella con las mejillas sonrojadas tratando de negar cualquier relación con ellos. A simple vista no sería malo que él recordara que le trajeron también, pero por alguna razón imaginar que él la reconociera como la "linda señorita" le causaba muchos nervios.
-Si tú lo dices…-, respondió él levantando los hombros con sencillez mientras que se erguía aun sentado viendo el cielo nocturno que era visible por la abertura que tenía Yoshiwara. -Otae-, dijo Gintoki causando que la castaña ensanche sus ojos por la sorpresa de escuchar su nombre de la boca de él. Si no mal recuerda no le había dicho su nombre a esta versión, además que nadie le había llamado durante la explicación que le dieron, entonces…¿La habrá recordado a ella?.
-Ahora tu dime un secreto tuyo-, reclamó Shiroyasha con una leve sonrisa divertida mientras que señalaba a la castaña sobresaltándola y descolocándola.
-¿¡Q-QUÉ!?-, exclamó Otae sobresaltada e impactada para luego comenzar a juguetear con sus dedos nerviosa. -¿P-Por qué un secreto mío?-, preguntaba ella con algo de nervios sin entender porque tenía que decir un secreto.
-Pues yo te conté uno mío, ahora te toca a ti para estar iguales-, respondió Gintoki con calma y sencillez mientras que la observaba atentamente poniéndola más nerviosa.
-B-Bueno, etto…-, decía Otae buscando alguna excusa que decir o algún dato sin importancia pero su mente agitada no le dejaba. –Y-Yo en realidad…-, buscaba decir ella mientras que el peliplata con esa leve sonrisa divertida se acercaba a ella haciendo que ella entrara en pánico.
-¡Estoy interesada en cierto hombre!-, exclamó Otae sacando su secreto a fuerza causando que el peliplata ensanchara los ojos para después alejarse con lentitud. La castaña por su parte se maldecía internamente por haber dicho eso de entre todas las cosas que pudo decir.
-Oh, ¿en serio?-, preguntaba Gintoki con algo de desinterés mientras que desviaba la mirada en otra dirección causando que Otae suspirara aliviada de que no se haya acercado más, pues su corazón podría haber explotado de los nervios.
-S-Si-, dijo ella mientras asentía viéndose obligada por su idiotez a comenzar a hablar del hombre que le gustaba, pero daba igual, ¿no?, él no se daría cuenta, después de todo Gin-san era muy denso. –Es un hombre a simple vista desinteresado, cobarde, avaricioso y flojo además de que hace bromas guarras-, describía Otae con su usual sonrisa mientras enumeraba los defectos del dichoso hombre mientras que Shiroyasha se mantenía con una cara larga.
-No deberías enamorarte de hombres como ese, esos solo te causan problemas-, dijo el albino con calma mientras que miraba de reojo a la castaña que le asintió con su linda sonrisa.
-Los causa, pero tiene la habilidad de hacerse amigo de la gente y que esta lo siga-, respondió ella con felicidad en su tono atrayendo la atención de él. -Siempre lucha por sus conocidos sin importarle los riesgos y la dificultad, además de que en los momentos más importantes el brilla como la plata deslumbrando con su luz-, continuó explicando ella con emoción mientras que tenía sus palmas juntas viendo la luna recordando los momentos en que ese hombre hacía latir su corazón con fuerza.
-Cuando está molesto lo está con toda su alma, cuando está luchando lo hace con todo su espíritu, cuando ríe lo hace con cada pizca de su ser-, decía ella sin disminuir la alegría que escondía esa gentil mirada y suave sonrisa mientras que la luz de la luna iluminaba sus iris y labios como si fuera una princesa soñando con su príncipe. -Y sin alguna duda pelearía contra todo el universo por proteger su hogar y sus amigos, es a mis ojos un hombre maravilloso-, concluyó ella al momento de voltear a ver a Gintoki que desvió la mirada rápidamente con las mejillas levemente rojas, detalle que la castaña no notó.
-A-Al parecer ese hombre no es tan malo después de todo-, decía el peliplata con una leve sonrisa nerviosa viendo de reojo a Otae. -Deberías asegurarte de que solo muera por tus manos, de otra forma su estupidez lo llevara a muchos peligros que lo puedan matar-, continuó él pensando en que ese hombre si llegaba a morir tenía que ser a manos de ella, de otra forma la tristeza solo la atormentaría a ella si su imprudencia lo lleva lejos.
-Estoy segura de que él ya lo sabe-, dijo la castaña causando que Shiroyasha ensanchara los ojos viéndole. -La única persona que debe matarlo soy yo, por eso es que siempre vuelve-, continuó ella mientras crujía sus nudillos y una aura de terror y violencia emanaba de ella a pesar de su angelical sonrisa.
-C-Creo que tú eres más que suficiente para protegerlo a él y no viceversa-, dijo Gintoki con una sonrisa con algo de miedo alejándose un poco de ella pensando en que si él era considerado un demonio, pues entonces ella era el mismo diablo camuflado con esa apariencia de ángel.
*Dentro del gran salón con el resto*
De vuelta en el salón donde estaban los hombres, estos se encontraban por así decirlo en sus propios asuntos. Decidieron tan solo hablar de otras cosas o hacer algo para pasar el tiempo en lo que Shiroyasha volvía, y de paso que las tres chicas que no estaban por fin aparecieran.
Kondo se batallaba con Okita y Hijikata, ya que el colérico gorila deseaba acosar a la castaña donde sea que estuviera, pero Sogo y Toshiro tan solo no podían dejar a semejante animal con deseos repugnantes libre por el recinto, puede que recibirían algunas quejas si eso pasaba y ninguna estaba de humor como para aguantar eso.
Katsura y Elizabeth se la pasaban hablando con Hasegawa sobre asuntos completamente a parte a lo que sucedió con los Gintokis. Más que nada porque el Madao comprendía que era un tema delicado para el pelinegro también, por lo que optó por solo hablar sobre cajas de cartón de diseñador.
Shinpachi por su parte se encontraba sumido en sus pensamientos hasta que observó como Gengai estaba mirando fijamente el pequeño monitor de su máquina, por lo que interesado se emprendió hacia el inventor para curiosear un poco.
-Oiga Gengai-san, ¿Qué es lo que está viendo?-, le preguntó Shinpachi al viejo inventor que con una mano en el mentón le miró de reojo.
-Es algo muy interesante, ¿puedo confiar en que no le digas a nadie?-, contra preguntó Gengai con un tono algo serio que desconcertó e intrigó al castaño, que a simple visa pudo deducir que era algo serio.
-Claro, lo que usted me diga no saldrá de mis labios-, afirmó al castaño de lentes con seguridad y sinceridad.
-Está bien, ¿ves esta gráfica, verdad?-, le dijo Gengai a Shinpachi mientras señalaba con calma el monitor de la máquina, donde se podía observar un fondo azul que encima tenía un sistema de muchas líneas blancas en fila que iban de manera creciente hacia la derecha. -Eso simboliza la línea de tiempo de vida de Gintoki, desde que nació hasta la actualidad-, explicó el inventor mientras Shinpachi se fijaba en que debajo de las líneas se podían observar varios números señalando edades y meses.-Puedo seleccionar distintos eventos de esa línea para reproducirlos en mi pantalla de inmersión, pero sucede algo extraño-.
-Tiene que ver con esa mancha negra, ¿verdad?-, preguntó Shinpachi con una mirada seria en lo que se fijaba en cierta parte del sistema de líneas, donde era muy evidente cierta macha de color negro que abarcaba una pequeña fracción de líneas.
-Exacto, esa mancha de color negro solo puede significar una cosa-, dijo el inventor con seriedad captando la atención del chico de lentes.-Gintoki con todas sus fuerzas selló ese periodo en su cerebro-, aclaró causando que Shinpachi abriera los ojos sorprendido. -La manera la desconozco, pero cosas en concreto que sucedieron durante ese tiempo fueron bloqueadas a voluntad por Gintoki, como si quisiera olvidar esa etapa de su vida-, comentó Gengai con una expresión pensativa mirando fijamente la pantalla.
-Ya entiendo a lo que se refiere, supongo que lo mejor es no decirle a nadie, de otra manera vamos a seguir curioseando sobre el pasado de Gin-san-, dijo Shinpachi para si mismo siento respaldado por unos asentimientos de Gengai, después de todo eso solo alimentaria más la curiosidad de todos y se meterían más en la vida del peliplata.
-Además de que no sé qué consecuencias traerá el que recuerde esa época, si las bloqueó puede ser por algún evento traumático que sería mejor que no recordara-, explicó Gengai con un tono tranquila y cruzándose de brazos en lo que tocaba un botón de la consola, causando que la ventana del sistema de líneas desapareciera al minimizas la pantalla.
-Está bien, no le diré a nadie sobre esto, pero si tiene más información por favor dígame-, pidió Shinpachi con una mirada calmada y tranquila al inventor, recibiendo unos sencillos asentimientos de este, con tal de que esa máquina siguiera activa, entonces podría averiguar que esconde esa mancha.
*De vuelta con Shiroyasha y Otae*
Ambos habían estado hablando amigablemente durante varios minutos. La castaña no paraba de comentar alegremente sobre algunas de las aventuras que vivieron todos junto al Gintoki que conocen. El demonio blanco por su parte solo le escuchaba en calma con una leve sonrisa para comentar en unas contadas ocasiones.
-Disculpa que te interrumpa, pero creo que ya casi es hora de irme-, dijo Gintoki con serenidad y con los ojos cerrados mientras se paraba causando que la castaña agachara la mirada decaída.
-Es una pena, me agrada hablar contigo-, dijo Otae con un tono suave sintiendo pena porque él se vaya tan pronto. No sabía porque le entristecía tanto, no…si lo sabía, lo sabía muy bien, ¿es que acaso esta versión también le había hechizado con el poco tiempo que hablaron?, maldecía un poco que esos peliplata tuvieran esa habilidad sobre ella.
-No estés deprimida Otae-, dijo Shiroyasha con serenidad mientras le extendía la mano a la castaña sorprendiéndola. -Podrás hablar conmigo cuando vuelva del pasado, después de todo él y yo somos la misma persona-, dijo Gintoki con una leve sonrisa pensando en que ella no tendría problemas de hablar así con su versión futura.
-Tienes razón Gin-san-, dijo ella coincidiendo con las palabras del peliplata. -Ambos tienen los mismos rizos de permanente natural y esos ojos de pez muerto-, continuó ella causando que él tuviera una gota de sudor bajando por su nuca. Evidentemente no le diría que le era hasta más difícil hablar así con su versión del presente, al final sus palabras no salían como ella quería y al final ella se volvió hostil con él y terminaba dejándolo fuera de combate sin razón alguna... aunque cabe mencionar que varias veces él se las buscó al hacer comentarios tan típicos de él.
-No esperaba que dijeras eso pero supongo que está bien-, dijo Gintoki calmándose mientras que recibía la sorprendentemente delicada y pequeña mano de la castaña, que si ella quería podría convertirlos en armas de destrucción.
–Estoy seguro de que estaré bien hablando contigo, eres una dama muy interesante-, agregó el peliplata con una gentil sonrisa calmada que enrojeció a la castaña que con timidez le asintió mientras que apretaba un poco su áspera y callosa mano, pero ella tan solo pensaba que era grande y cálida ya que sostenían su mano con una gentileza y cuidado típico de un caballero.
Luego de eso ambos se fueron hacia el salón donde ya estaban esperando todos para darle la despedida a la versión más problemática de Gintoki, o por lo menos eso era para la mayoría excepto por unas tres chicas que se mostraban en sus propios mundos al ya estar en el salón junto con el peliplata.
-¿Por qué estás tan feliz Kagura-chan?-, preguntaba Shinpachi intrigada mientras volteaba a ver a Kagura que estaba a su lado con una sonrisa feliz mientras que se movía inquieta tarareando una canción.
-No sé de qué hablas-aru-, dijo ella negando saber de qué hablaba el cuatro ojos. -Solo estoy esperando volver a hablar con Gin-chan-, dijo con sencillez sin deshacer su sonrisa causando que el castaño también sonriera queriendo volver a tener a su jefe y amigo de vuelta.
-Oiga Tsukuyo-dono, tiene las mejillas algo rojas-, decía Katsura sin tacto o delicadeza alguna mientras se acercaba a la rubia que estaba fumando de brazos cruzados mientras que veía a Shiroyasha con un sonrojo en sus mejillas.
Acto siguiente la cortesana de la muerte le lanzó varios Kunais al pelinegro por los nervios causando que este los recibiera todos para después caer al suelo desangrándose. Elizabeth fue en su auxilió mientras tenía un cartel que decía: "¡Resiste Katsura!, tienes uno atorado en la p**e".
-Ahora estás comenzando a desaparecer-, dijo Otae con algo de sorpresa al ver que las manos del peliplata se estaban haciendo trasparentes llamando la atención de Gintoki que las miró calmado.
-Pues supongo que me toca volver a la batalla-, dijo Gintoki con una leve sonrisa para después desenfundar su espada preparándose para continuar donde lo había dejado, en el campo de batalla.
-No seas tan impulsivo Yorozuya-san-, dijo Kondo con una leve sonrisa llamando la atención del peliplata. -De otra manera podrás perder la vida antes de llegar hasta este punto-, dijo el gorila divertido pensando en que si se arriesgaba mucho, a lo mejor moría antes de conocerlos.
-Todavía no entiendo cómo es que estoy en el mismo salón con los perros del Bakufu, y lo más extraño es que un gorila haya sido aceptado como policía-, dijo Gintoki con una expresión aburrida viendo a los tres uniformados causando que Hijikata apriete los dientes y que Kondo se ofendiera un poco, aunque no era la primera ni la última vez que lo iban a llamar gorila.
-Pues para tu información jefe, este gorila es el comandante de la policía-, dijo Okita con su usual expresión calmada mientras que señalaba con su pulgar a Kondo.
-¿En serio?-, preguntó Gintoki volteando a ver a Otae recibiendo un asentimiento triste de ella causando que Kondo llorara un poco. -Pues con más razón debo combatir contra esos malditos soldados del Shogun, no puedo dejar que la sociedad caiga tan bajo-, dijo Shiroyasha con aburrimiento y en broma causando que algunos rieran un poco.
-Nos encontraremos en la guerra Gintoki-, dijo Katsura ya recuperado de los Kunais pero con una inusual mancha de sangre en su entrepierna. -Espero que sigas asesinando a todos nuestros adversarios con la sangre, el hierro y la rebelión que SE ENCUENTRA EN TU INTERIOR COMO EL DEMONIO SANGUINARIO QUE ERES, ¡JAJAJAHAHAHAHAA!-, decía Katsura en un principio con calma para de nuevo tomar el papel de un villano y comenzar a reír a carcajadas mientras que despedía un aura maligna.
-¡CIERRA LA BOCA ZURA!-, exclamó Gintoki con fuerza y enojo al momento en que le dio un buen golpe en la cabeza al pelinegro callándolo. -¡No soy un maldito psicópata!-, exclamaba el peliplata causando que algunos rieran ante la misma escena que habían visto con el Gintoki del presente.
-No es Zura, es Katsura-, dijo Katsura adolorido mientras que levantaba la vista sobándose el chichón en su cabeza.
-Adiós Gin-san-, se despedía Shinpachi con una leve sonrisa llamando la atención del mencionado. -Espero que no haya sido muy molesto para ti el que te hayamos traído aquí-, decía el cuatro ojos con calma mirando al peliplata que le veía con serenidad.
-Bueno chico, no sabría decirte si fue molesto o no, pero…-, decía Shiroyasha con una leve sonrisa viendo al chico para después pasear su vista por el salón enfocándose en Tsukuyo que notó su mirada y se puso nerviosa de nuevo mientras desviaba la mirada. Luego volteó a ver a Kagura, la cual al ver la mirada de él sintió esa extraña sensación nuevamente y tan solo sonrió con alegría. Después miró a Otae causando que la ella le sonriera con un leve sonrojo en sus mejillas. -Creo que lo pase bien-, respondió él con una gentil y amable sonrisa causando que tres flechas salieran volando en distintas direcciones hacia los corazones de las 3 chicas que respondieron ensanchando los ojos con notorios sonrojos.
-¿Te pasa algo Ane-ue?-, preguntó Shinpachi con algo de preocupación por su hermana que parecía tener fiebre, pues sus mejillas estaban rojas y parecía sudor un poco. Ahora que se fijaba puede que Tsukuyo estuviera igual de enferma dado que estaba alejada con una mano contra la pared ocultando su rostro mientras que sus orejas se notaban coloradas. Kagura por su parte parecía estar más feliz que enferma dado que solo tenía las mejillas un poco sonrojadas.
-¡N-Nada Shin-chan!-, negó Otae con una sonrisa nerviosa mientras sacudía sus manos tranquilizando a su hermanito.
-Nos vemos en el futuro-, dijo Gintoki con serenidad viéndolas a ellas específicamente para luego desaparecer volviendo a su tiempo con un solo pensamiento en su mente. "Mi yo del futuro es muy suertudo".
Luego el salón se sumergió en un cómodo silencio donde las chicas se calmaron y los hombres parecían estar un poco alegres por el buen sabor de boca que dejó la despedida al temible Shiroyasha que resultó ser un guerrero temible pero sobre todo un gran samurái con intenciones puras de salvar a su maestro.
Hubo un como silencio durante unos minutos en lo que principalmente las tres chicas de la sala solo podían pensar en los peliplatas, en el pequeño niño, en el guerrero Shiroyasha y en el suyo propio, llegando a la conclusión de que los primeros dos habían sido necesarios para que el Gintoki del presente fuera tal cual como es, sencillamente grandioso como hombre y como ser humano a pesar de sus defectos.
-¡Y ahora tocaría el último intercambio que es el más especial de todos!-, dijo Gengai con alegría llamando la atención de los presentes que se intrigaron ante sus palabras.
-¿A qué te refieres anciano?-, preguntó Okita con intriga mientras daba unos pasos adelante.
-Pues ya que es el último intercambio que se podrá hacer, este tiene la particularidad de enseñarnos al… ¡Gintoki del futuro!-, respondió el viejo inventor elevando las manos al aire eufórico por su genio sorprendiendo a todos en el lugar.
-¿¡En serio!?-, preguntaron Shinpachi, Hasegawa y Kondo con mucha intriga y asombro mientras se acercaban a la máquina.
-Sí, podremos saber cómo será el futuro, como son las cosas, como se comporta, que cosas ha hecho, de quien se enamora o si tiene hijos, podremos saber todo lo que queramos del futuro y no tendrá repercusiones en nuestro tiempo, ¡más bien mejoraremos nuestro presente!-, explicaba Gengai con emoción en su tono viendo a los tres que parecían más interesados en lo que estaba diciendo.
-¡Podre hacerme millonario!-, exclamaba Hasegawa con mucha emoción pensando en que le podía preguntar al peliplata los números ganadores de la lotería, después de todo él también estaba interesado en esas cosas.
-¡Podre preguntarle si me caso con Otsuu-chan!-, exclamó Shinpachi con alegría y sin vergüenza alguna mientras elevaba un puño al aire como todo un verdadero fan de Otsuu.
-Podemos saber si Hijikata muere por comer tanta mayonesa-, dijo Okita con calma mientras señalaba con su pulgar al pelinegro que por fin explotó con gritos hacia el sádico que lo ignoraba olímpicamente.
-¡O si me termino casando con Otae-san-, exclamó Kondo con un sonrojo en sus mejillas y con una sonrisa boba mientras que se encogía de hombros y se movía como una colegiala enamorada y esperanzada por la respuesta de su Senpai.
Pero lo que no se esperó nadie es que Tsukuyo, Otae y Kagura con miradas serias y con sus ojos cubiertos por la sombra de sus cabellos, comenzaran a destruir la máquina con fuerza bruta y Kunais causando que el inventor se horrorizara y que los demás se impactaran muchísimo.
Las tuercas y tornillos volaban por el aire causando que Kondo, Shinpachi y Hasegawa liberaran cataratas de lágrimas al ver como sus respuestas del peliplata nunca llegarían. Así siguieron durante unos minutos más hasta que la maquina ya estaba completamente inservible y destruida.
-¡NOOOOO!, ¡mi maquina!-, lloraba Gengai arrodillado en el suelo mientras que tocaba las piezas destrozadas como si su mayor tesoro haya sido destruido, lo cual fue lo que sucedió.
Las tres féminas por su parte veían orgullosas el destrozo que hicieron mientras que se limpiaban las manos satisfechas en lo que Shinpachi se acercaba a ellas.
-Tsukuyo-san, Kagura-chan, Ane-ue-, llamaba Shinpachi a las tres mencionadas para que estas le voltearan a ver. -¿¡Por qué hicieron eso!?-, preguntó el castaño con mucho desconcierto y alterado por la incertidumbre que sería su futuro con Otsuu-chan.
-Pues la verdad no me interesaba traer al Gin-san del futuro para acá-, decía Otae con una linda sonrisa viendo a su hermanito. -Hay cosas que él querrá mantener en secreto-, continuó ella con completa seguridad pensando en que hizo lo correcto al destruir la máquina.
-También es que no podemos arruinar los momentos que viviremos a su lado, si lo sabemos todo ya no será una sorpresa cuando las cosas sucedan-, argumentaba Tsukuyo con una leve sonrisa calmada para luego expulsar humo de tabaco pensando en que quería ver ella misma las hazañas del peliplata.
-Pienso que será mejor que nos mantengamos como estamos hasta ahora-aru-, dijo Kagura con una sonrisa inocente con las manos detrás de su cabeza. -Después de todo…-, dijo ella causando expectación en los demás.
-¡Nosotras queremos ver con nuestros propios ojos cómo se forma ese futuro!-, dijeron las tres al unísono y con sonrisas propias de cada una causando sorpresa en los hombres que ensancharon los ojos de la sorpresa ante esas comprometedoras palabras.
-Da igual los beneficios que nos traerá saber lo que pasara-, decía Tsukuyo con los ojos cerrados y de brazos cruzados.
-No importa si sabemos cómo le va a él o como es su vida-aru-, continuaba Kagura con una gran sonrisa en su cara y con los brazos detrás de su espalda sin arrepentimiento alguno.
-Lo que importa es que vivamos el ahora siendo testigos del cambio-, concluyó Otae con una linda sonrisa angelical propia de ella mientras que juntaba sus palmas mientras que todos los chicos reflexionaban sobre las palabras de las féminas.
-Entiendo lo que dicen Tsukuyo-dono, Otae-dono y líder-, decía Katsura con una leve sonrisa mientras que se acercaba a las chicas. -Es mejor que con nuestros propios ojos veamos cómo se forma ese futuro a conocerlo con anticipación arruinando las sorpresas-, resumió el pelinegro cerrando los ojos mientras que Elizabeth detrás de él tenía un cartel que decía: "Aun así pude haberle preguntado cómo estaban mis hijos".
-Si es así, yo también estoy de acuerdo con ustedes-, dijo Shinpachi con una leve sonrisa viendo a las chicas mientras que se acomodaba los lentes pensando que tenían razón, no tenía gracia saber que ya se iba a casar con la idol, tenía que esforzarse por hacerlo realidad.
-Supongo que lo divertido es recorrer la aventura de casarme con Otae-chan sin saber que pasara-, dijo Kondo con una leve sonrisa presuntuosa mientras levantaba los hombros como si pensara que ese futuro con su castaña era inevitable.
-¡Cállate de una vez gorila!-, exclamó Otae con furia y con una vena en la frente mientras que molía a golpes al maldito gorila que le había estado tocando las narices desde que llegó.
Por su parte cerca de la máquina estaba Madao llorando y sollozando un poco mientras que trataba de repararla sin resultado alguno lógicamente.
-E-El dinero, *Snif*, mi precioso dinero-, decía Hasegawa con tristeza ignorando las bonitas palabras de los demás, eso le daba igual porque ya sabía cómo era su futuro, desolación, depresión, decepciones, pobreza, hambruna, golpes, resacas y cartón, mucho cartón.
-Pues ahora que ya no habrá más intercambios debería…-, decía Gengai con más calma superando la pérdida de su brillante máquina, pero es interrumpido por el repentino sonido de esta que atrajo la atención de todos.
Todos voltearon a ver la maquina expectantes para después ver cómo la manguera de metal se sacudía descontrolada mientras que expulsaba una neblina similar a las anteriores. Esta neblina poco a poco desvelaba una silueta conocida por todos y cuando se despejó reveló al conocido por todos Gintoki de la Yorozuya que se encontraba con la mirada agachada.
-*Snif*, Entonces ya volví, ¿eh?-, decía Gintoki con una leve sonrisa mientras sollozaba y con su brazo derecho se limpiaba algunas lágrimas de sus ojos que tomaron desprevenidos al resto que no se esperaban verlo así.
-Gin-chan, ¿estabas llorando?-, preguntó Kagura con preocupación por el peliplata mientras que se acerca a verle la cara que seguía tapada por su brazo.
-C-Claro que no idiota!-, respondió Gintoki desviando su cabeza hacia otro lado mientras que seguía restregando su brazo contra su cara. -Tan solo me cayó algo de baba del autor del fanfic en los ojos-, se excusó él causando que algunos rieran un poco ante su usual actitud.
-¿Qué te sucedió en el pasado, jefe?-, preguntaba Okita con curiosidad al peliplata.
-¡Por favor cuéntanos Gin-san!, aunque sea solo un poco-, pedía Shinpachi en forma de súplica mientras que Gintoki les veía con más calma que antes al ya recuperarse de sus sollozos.
Dudó por varios segundos hasta que se decidió por decirles a causa de una extraña sensación en su pecho que se lo ordenaba. Simplemente debía contárselo a ellos, al menos un poco de información no les haría daño, además que seguramente descubrieron mucho sobre su pasado con esa condenada máquina.
-Pues… tuve la oportunidad de hablar con Shoyo-Sensei-, dijo Gintoki con una leve y suave sonrisa llena de felicidad y nostalgia por igual causando sorpresa en todos, pero sobre todo en las tres chicas y en Katsura.
Logró hablar con él antes de conocerlo de niño y también antes de que tuviera que ejecutarlo frente a los Yatagarasu. Sucedieron muchas cosas y por fin logró hablar con él a solas y le contó todo lo que hizo y las amistades que formó con entusiasmo siendo oído por su sonriente maestro que no dudaba de él. Fue liberador volver a dirigirle la palabra a su maestro y poder contarle todo lo que hizo, más o menos parecido a un niño que le cuenta a su padre lo que logró en el colegio.
-¿Y qué te dijo Gintoki?-, preguntó Katsura con los ojos bien abiertos mientras que se acercaba a su amigo. -¡¿Te mando algún mensaje importante?!-, interrogó el pelinegro muerto por la intriga mientras que le tomaba del cuello al peliplata que se mantuvo sereno con una leve sonrisa.
-Solo que siguiera protegiendo a mis amigos-, respondió Gintoki recordando esas últimas palabras que le dijo su maestro después de un largo discurso que llevará consigo como si fuera un tesoro en sus memorias.
Katsura y los demás se sorprendieron ante aquellas simples palabras y con leves sonrisas se sintieron felices por el Yorozuya mientras que Katsura soltaba a Gintoki sonriéndole ya que se sentía feliz por su amigo peliplata que había podido tener un reencuentro apropiado con su maestro.
-¿Tan solo eso?-, preguntaba Hijikata con los ojos cerrados llamando la atención de todos. -Eres demasiado cur!..-, estaba por decir el adicto a la mayonesa pero es interrumpido por una patada de Kagura que lo incrusta contra la pared.
-¡No arruines el momento-aru!-, exclamó Kagura con seriedad y molestia causando que algunos comenzaran a reír siendo observados por Gintoki que les veía con una calmada sonrisa feliz.
-¡Oigan!, ¿!esto no era una fiesta!?-¸preguntó él con emoción mientras aplaudía fuertemente llamando la atención de todos. -¡Que traigan la bebida y la comida gratis aquí!-, exclamó Gintoki queriendo comenzar con la fiesta de una vez.
-Estoy de acuerdo, estoy muy hambriento después de todo lo que pasó con los otros Gin-sans-, coincidió Shinpachi con una leve sonrisa acercándose a su jefe siendo seguido por todos que apoyaban la idea.
Ya después algunas cortesanas trajeron más comida y bebida y todos en conjunto se pusieron a festejar. El peliplata bebió y tenía sus discusiones con el pelinegro del Shinsengumi mientras que Kagura a su lado estaba igual con Okita. A su otro lado estaba Otae golpeando al gorila que quería aprovechar para acercársele. Todos estaban animados y Shinpachi con su pésimo cantar volvió a competir en el Karaoke con Hasegawa y Elizabeth con la participación estelar de Katsura y Gengai en un dueto.
Gintoki con una leve sonrisa iba a tomar un tarro de cerveza que estaba enfrente de él pero su mano se topó con otra más femenina, por lo que levantó su mirada para darse cuenta de que le estaba tocando la mano a Tsukuyo, la cual tenía estaba igual de sorprendida que él. Pero para sorpresa de ella él se quedó viéndole fijamente como si estuviera hipnotizado hasta que volvió en sí apartando su mano.
-¡D-D-Discúlpame por favor!-, se disculpaba el peliplata con nervios y miedo de ser lastimado sin entender bien porque le parecía más atractiva de lo usual la hermosa rubia. -No sé qué fue lo que me sucedió-, decía Gintoki con una mano en su cabeza tratando de por lo menos solo recibir un golpe en vez de un Kunai, pero para su sorpresa no recibió ninguno.
-N-No te preocupes-, dijo Tsukuyo sonrojada y nerviosa desviando la mirada de él mientras que le daba pequeños vistazos de reojo para luego alejarse con el tarro de cerveza.
-¿Eh?, ¿no me atacó?-, se preguntaba Gintoki incrédulo y sorprendido de haber salido sano de esa situación. -El fin del mundo se debe estar acercando-, comentó él para luego recibir un Kunai en la frente que le sacó mucha sangre, por lo que él con una mirada aburrida se lo quitó.
-Como siempre sigues animando a las personas a tu alrededor, Gin-san-, dijo Otae con una linda sonrisa divertida a su lado derecho llamando la atención del peliplata que le volteó a ver con una leve sonrisa de lado.
-Es irónico considerando que son ustedes los que todo el tiempo le dan color a mi vida…-, respondió Gintoki por mero impulso como si fuera lo más normal del mundo el ser así de sincero con la hermosa castaña. -Otae-, dijo él con un tono gentil y suave causando que ella por unos momentos se sonrojara al escuchar la forma en la que él dijo su nombre, muy similar a como le llamaron sus versiones del pasado.
Luego los dos se quedaron mirándose como si solo estuvieran ellos dos en el mundo y particularmente esa situación no le agradó a la pelirroja de vestimenta china que estaba del lado izquierdo del peliplata. Kagura sintió una extraña sensación en su estómago que le incomodaba al ver tal ambiente entre ambos, por lo que solo infló las mejillas molesta dispuesta a interrumpir.
-¿De qué están hablando ustedes dos Ane-go?-, preguntó Kagura con una sonrisa inocente y alegre llamando la atención de Gintoki y Otae que al percatarse de que se estaban mirando de esa manera desviaron la mirada del otro con vergüenza.
Gintoki volteó a ver a Kagura con una leve sonrisa nerviosa preguntándose desde cuándo se había vuelto tan débil ante la mirada y la sonrisa de la castaña que acababa de hacer que su corazón latiera tan agitadamente, era como si su mente estuviera recordando sentimientos antiguos del pasado sumándolos a los que ya tenía actualmente.
-D-De nada importante Kagura-, contestó Gintoki recuperándose de la vergüenza con una gran sonrisa viendo a Kagura para ponerle una mano encima de la cabeza a ella. -De regreso a casa te compraré Sukonbu además de una pala para que recojas la mierda de Sadaharu-, dijo él mientras que acercaba su cara a la de ella causando que esta haga una expresión pensativa.
-Solo lo haré si tú lo haces conmigo Gin-chan-, respondió Kagura con algo de súplica y sus ojos azules fijos en el peliplata que por alguna extraña razón sintió que su temperatura aumentaba y su corazón latiera más rápido… seguramente era el alcohol, si por supuesto, eso debía ser… el alcohol.
-Mm, mejor comemos Sukonbu juntos mientras que Pattsan limpia la mierda-, propuso Gintoki después de analizar lo que le saldría mejor a él y a ella, recibiendo un asentimiento de la pelirroja que estaba deseosa por sentarse a comer en la sala de la Yorozuya con el peliplata a su lado. Allí si podría tener su propio momento con él para volver a sentir esa cálida y extraña sensación en su pecho.
-¡Los escuche malditos!-, exclamó Shinpachi con fuerza desde el micrófono del Karaoke causando que el peliplata y la pelirroja rieran divertidos junto con el resto que seguía festejando alegremente.
Gengai por su parte se había tomado unos momentos para ver fijamente al peliplata que estaba hablando amigablemente con la castaña y la pelirroja. Se preguntaba de qué se trataba ese periodo de tiempo que el peliplata había bloqueado de sus memorias, tuvo que pasar algo gordo para que quisiera olvidarlo y aunque la curiosidad le ganara, no podía hacer nada, por lo que solo se dignó a seguir cantando.
Y esa noche fue memorable en varios sentidos para todos, sobre todo el mismo peliplata y las tres chicas que estaban flechadas después de haber conocido a las versiones del pasado de Gintoki. Puede que no hayan visto a la versión del futuro pero de eso se encargarían ellas enfocándose en estar al lado del peliplata viendo el cambio hacia el futuro con sus propios ojos.
Claro que el acontecimiento de esa noche y la destrucción abrupta de la máquina provocaría unos desenlaces muy curiosos y caóticos en el continuó espacio-tiempo que tomarían cabida en el futuro, cosas de distintos futuros alternativos/ mundos paralelos y todo convergiendo en un viaje en el tiempo de ciertos individuos, pero eso es otra historia que se contara en otro momento… una historia donde las realidades colisionarán y en el epicentro estará el peliplata como eje central de los acontecimientos.
*¿Continuara?...*
Y esta fue la última actualización de esta pequeña historia que se me vino a la mente mientras dormía, espero que les haya gustado y que comenten que les ha parecido. Como ya vieron en el último párrafo, voy a ser una historia continuación a esta, la haré definitivamente pero a su tiempo. Tengo otros proyectos que querer subir y por ahora voy a seguir a mi inspiración, pero estén atentos porque tengo planeado subirlo relativamente pronto si se me permite el tiempo.
De cualquier manera espero publicar esa historia pronto y cuando eso suceda espero contar con el apoyo de todos ustedes. Les agradezco mucho a aquellas personas que lo leyeron hasta ahora y a los que dejaron sus opiniones en sus comentarios, a su vez espero que hagan lo mismo en este para dejarlo con un buen sabor de boca para quizás inspirarme y subir la continuación antes.
De cualquier manera muchas gracias y aquí MasasinMaze diciéndoles que nos vemos hasta entonces… ¡Sayonara!.
