Little Wally.
Por Alisse


III. You are my Sunshine.


Camino a casa no podía quitarse esa idea de la cabeza, una y otra vez se preguntaba acerca de sus vecinos y qué debía hacer. Decírselo a las autoridades estaba casi descartado (hubiera hecho eso en Metrópolis, de haberlo deseado) y si bien deseada preguntarle tantas cosas a Iris, no estaba seguro de cómo hacerlo sin lograr que ella se espantara o algo así. ¿Qué debía hacer?

-¡Por fin llegaste!

No se extrañó de llegar a su casa y encontrarse con que sus amigos ya habían entrado a la misma (no por nada era una reunión de los miembros masculinos de la Liga). Aún así se hizo el ofendido.

-¿Qué hacen ustedes adentro?- les preguntó a Hal y a Manhunter, que habían abierto la puerta -¿No se supone que tiene que ser el anfitrión el que hace pasar a sus invitados?

-El anfitrión no estaba- contestó Hal, sonriendo y dejando el paso libre -¿Cómo puede ser que tengamos que esperar afuera, al frío, a que llegues? Qué desconsiderado...

-No fue mi culpa- replicó Barry, cruzándose de brazos -Fue el Boy Scout el que quiso que lo acompañara a la comisaría a no-se-qué y fue ahí que me demoré. Además, no hace frío, estamos en julio.

-Trivialidades- contestó Hal, haciendo ojos al cielo.

-¿Se van a quedar toda la noche ahí?- Clark y Barry quedaron con la boca abierta cuando vieron que Bruce se asomaba por el pasillo.

-¿Cómo es que estás aquí?- preguntó Barry, sin disimular la sorpresa al ver a Batman en su casa. Por supuesto que el otro no contestó, volvió a entrar sin decir palabra pero viéndose algo molesto. Barry miró a Hal, que se encogió de hombros.

-Él fue el que abrió la puerta...

-Eso explica muchas cosas...- murmuró Barry, pensando en que Bruce Wayne no sería capaz de esperar algunos minutos de pie en un vecindario normal.

-Será mejor que entren- dijo Manhunter, terminando con la "discusión" que tenían Hal y Barry en esos momentos.

Clark se adelantó y entró a la casa. Antes de seguirlo, Barry miró a la casa de sus vecinos nuevos. Pudo notar que ambos estaban en el jardín, jugando a la pelota otra vez... para estar huyendo, Barry pensó que Iris era bastante buena distrayendo a su sobrino de todo lo malo que estaban pasando.

-¡Barry!

-Ya voy, ya voy...


Estaba muy cansado después de ese día lleno de actividades que había tenido junto a Iris, por lo que después de bañarse y ponerse el pijama, no demoró demasiado en quedarse dormido por fin; eso fue algo que Iris realmente agradeció, podría relajarse y hacer algunas cuantas cosas antes de irse a dormir también.

Wally solía tener el sueño bastante pesado, por lo que no se dio cuenta cuando en su cuarto entró un hombre y se acercó lentamente a la cama. Lo tomó en brazos con suavidad, tratando de no despertarlo, pero el movimiento hizo que el niño abriera sus ojos, por unos instantes mirando perdidamente a la persona que estaba en frente a él. La oscuridad no permitió que lo que reconociera inmediatamente.

-... ¿Papá?- murmuró, tratando de acostumbrarse a la silueta. Fue después de unos instantes que reaccionó, pero antes que fuera capaz de llamar a Iris, lo dejó sobre la cama y le tapó la boca con brusquedad. Wally, aterrado, comenzó a luchar para soltarse.

Se movía con tanta insistencia que, casi de casualidad y mientras que intentaba que Rudolph lo soltara, que con su pie lo golpeó en la cara, con tal fuerza que logró que su padre lo dejara por algunos momentos. Alcanzó a gritar antes que sintiera un golpe en su cara.

-Escúchame bien- Rudolph volvió a taparle la boca, acercándose a él para susurrarle al oído -Vuelves a hacer algo así y te arrepentirás, ¿entendiste?

Wally había comenzado a llorar, tanto por el dolor del golpe como por el miedo que sentía, pero antes que su padre dijera o hiciera otra cosa, la presión que sentía en su boca terminó. Cerró los ojos sin saber qué esperar.

-Wally, tranquilo- la voz de Iris hizo que abriera los ojos y al verla en frente de él, la abrazó con fuerza, llorando -Shh... ya estoy aquí.

Iris en esos momentos agradeció su "mala costumbre" de acostarse tarde (tomada en la universidad y ya después muy difícil de dejarla). Había estado en la cocina durante algún tiempo, tomándose un café y tratando de decidir qué debía hacer en los próximos días (si quedarse o no), cuando sintió un ruido. No demoró demasiado en darse cuenta que provenían del cuarto de Wally y armándose con un bate de béisbol (lo tenía "por si acaso")

Mientras tenía a Wally en sus brazos, miró a Rudolph, que continuaba inconsciente en el suelo. No podía creer que su hermano los hubiera encontrado tan rápido y mucho menos que hubiera golpeado de esa manera al niño.

-Wally, tenemos que irnos- le susurró, tratando de calmarlo -Wally, escúchame- hizo que lo mirara y secó sus lágrimas -Antes que tu papá despierte nos vamos a ir, ¿ya?

El niño asintió repetidamente. Iris se acercó a la ventana y la abrió, ya que estaba la posibilidad que Rudolph no estuviera solo (tenía que ponerse en todas las situaciones). Cuando acercaba a Wally a la ventana, para que saliera por ella, sintió que él se afirmaba con más fuerza.

-Wally...- comenzó ella, cada vez más nerviosa.

-No, no...- el niño, si podía, se afirmó más fuerte a ella -¡No quiero!

-Voy detrás tuyo- replicó Iris, agitada -Pero tienes que salir tú primero, ¿si? Por favor, Wally, todo va a estar bien.

Aún viéndose algo inseguro, Wally asintió. Ayudado por Iris salió por la ventana, quedando sobre el suelo nada más que con pijama y calcetines. Miró hacia arriba, esperando que su tía saliera por ahí también, comenzó a impacientarse cuando, después de unos momentos, Iris no se asomaba.

-¿Tía?- le hubiera gustado que saliera más la voz, pero fue sólo un suave susurro. Wally tocaba sus manos, nervioso -¿tía Iris?

Escuchó ruido dentro de la habitación, como si algo hubiera caído al suelo. Su primer impulso fue asomarse por la ventana, pero se detuvo en seco. No estaba seguro de qué podría hacer (aunque sabía que no mucho) y antes de moverse, pudo ver que desde la parte delantera de la casa lo quedaba viendo un hombre. Aterrado, retrocedió unos pasos. Sintió pánico cuando el hombre comenzó a acercarse a él.

Se le ocurrió sólo una cosa qué hacer.


A penas había logrado que Wally saliera por la ventana, cuando sintió movimiento detrás de ella, dio media vuelta y notó que Rudolph estaba reaccionando. Inmediatamente tomó el bate entre sus manos, mirándolo fijamente.

-¿Por qué... no nos dejas en paz?- dijo Iris, casi en un murmullo, atenta a cualquier movimiento a su alrededor -¿Por qué dañas a tu hijo de esa manera?

Rudolph no contestó, simplemente la quedó viendo, sin moverse. Después de unos momentos, Iris lanzó un golpe con el bate hacia su cuerpo, esperando aturdirlo tal como había pasado minutos antes cuando había ayudado a Wally. Lo que ocurrió después escapaba de su comprensión (al menos de momento)

Rudolph no se había movido ante el ataque y el bate, en vez de golpearlo, fue como si atravesara líquido, quedándose en el centro de su cuerpo. Iris palideció, sin saber cómo reaccionar y antes que hiciera cualquier movimiento, Rudoph quitó de su cuerpo el bate y lo lanzó hacia el lado, cayendo en el velador y botando la lámpara al suelo.

Asustada, sin saber del todo qué podía esperar, retrocedió unos pasos.

-Tú... no eres Rudy...- murmuró Iris y notó perfectamente cómo aquel ser sonreía con malicia.

De haber estado en otra situación, se hubiera alegrado, ya que eso confirmaba que su hermano no era el que tenía a Wally prácticamente abandonado y mucho menos lo había golpeado aquella noche. De haber estado en otra situación, se hubiera aterrado porque no tenía ni la menor idea de qué o quién era aquel ser que estaba en frente de ella y mucho menos podía pensar en qué podía desear con su sobrino. También su hubiera preocupado porque si aquél no era Rudolph, ¿qué había pasado realmente con su hermano todos aquellos meses?

Pero en esos momentos, en lo único que pensaba era una manera de poder escapar de ese lugar, llevarse a Wally con la esperanza que los pudieran dejar en paz.


Barry era de los que pensaba que la vida siempre te sorprendía de alguna manera y, en esos momentos, se daba cuenta de la razón que tenía al pensar de esa manera. Todo había comenzado con la "sana" idea de pasar el tiempo y jugar al póker. ¿A quién podrían hacerle daño si es que aceptaban?

Definitivamente que a sus bolsillos.

Al menos los de la mayoría de ellos, por no decir que a todos menos a Bruce. ¿Quién podría decir que aquel llamado "Playboy" pudiera ser tan bueno en ese juego de cartas? A esas alturas Hal ya estaba soltando maldiciones y Clark parecía considerar seriamente si continuar jugando o no (definitivamente no deseaba contribuir de manera alguna con la fortuna Wayne).

Barry estaba a punto de rendirse cuando sintió unos golpes en su puerta. Si bien no eran muy fuertes, se notaban agitación en ellos.

-¿Quién será?- murmuró, poniéndose de pie. Algunos de ellos dejaron de conversar para observarlo ir a la puerta, en donde los golpes sonaban cada vez más desesperados.

Lo último que Barry esperaba a encontrarse era a Wally, en pijamas y descalzo, llorando a mares y con el labio roto. Por algunos momentos lo quedó viendo, sin poder reaccionar, pero cuando logró salir de su asombro, se hincó en frente de él.

-¡Wally, ¿qué te ocurrió?- le preguntó, entre asustado y nervioso. Wally, que no dejaba de llorar, se acercó a él y lo abrazó con fuerza. Barry no se movió por algunos momentos -Wally, ¿qué es lo que pasa?

Mil y una teorías pasaron por su cabeza durante el tiempo en que demoró Wally en calmarse lo suficiente como para poder hablar (quizás fueran unos pocos segundos, pero para el rubio fueron como horas), pero aún así, lo que le decía no le clarificaba demasiado, casi no le entendía lo que hablaba.

-Wally, cálmate- lo puso en frente de él, afirmándolo -¿Dónde está tú mamá?

-... En la... casa...- contestó Wally, aún entre sollozos.

-¿Quién te hizo esto?- preguntó esta vez Barry, tratando de tranquilizarse.

-Mi papá- dijo Wally -Ayude a mi... tía, por favor, señor Barry...

Si bien le llamó la atención que dijera "tía", pensó que ese no era el momento de pensar en algo así y mucho menos al ver en el estado en que se encontraba el niño. No había pasado desapercibido para él que había un hombre (o eso parecía, sólo alcanzaba a ver su sombra) que lo veía fijamente.

-Escúchame- le dijo, haciendo que entrara a la casa -Te vas a quedar aquí, ¿si? No quiero que salgas a la calle, ¿entendiste?

Wally asintió justo en el momento en que Hal se asomaba para saber qué había pasado. Por la expresión que tenía, Barry pensó que diría una broma, pero se detuvo al observar cómo estaba Wally, se adelantó rápidamente.

-¿Qué ocurre?- preguntó, mirando a Wally -¿Quién es este niño? ¡Barry!

Pero antes que alcanzara a terminar la pregunta, Barry ya había salido de la casa, corriendo y a penas conteniendo los deseos de utilizar su máxima velocidad, mientras se preguntaba qué era lo que realmente ocurría con Wally y con Iris.

Se dio cuenta que aquella sombra no lo seguía, quizás con la intención de intentar llevarse a Wally, pero le tranquilizaba el hecho de que estuviera con los demás, así se aseguraba que nada podría pasarle mientras él no estaba.

Notó que la puerta estaba abierta, entró rápidamente y comenzó a revisar la casa, encontrándose momentos después con una escena que no esperaba. Iris estaba en el suelo, inconsciente y con medio cuerpo fuera de la ventana, había un hombre.

En un arranque de ira que no eran comunes a él, se acercó a él y con la mayor brusquedad posible lo dejó contra la pared, presionando con fuerza. El hombre lo quedó viendo, casi inexpresivo.

-¿Quién eres?- le preguntó, presionándolo más contra la pared -¿¡Qué es lo que quieres con ellos!

-No te metas en lo que no te importa, si es que no quieres salir perjudicado- contestó Rudolph, sonriendo.

-Vuelve a acercarte a ellos y...- comenzó a decir Barry, pero el otro lo interrumpió con una carcajada.

-Sí, claro, como si tú pudieras hacer algo contra mía- replicó el otro. Antes que Barry alcanzara a contestar algo, sintió cómo su ropa parecía derretirse de alguna manera.

Sorprendido, Barry se soltó y, ante la sonrisa burlona de Rudolph, retrocedió lo bastante como ser capaz de traspasar la pared, dejando a Barry con la boca abierta.

Iris no demoró demasiado en despertar. Al igual que Wally tenía golpes en su rostro, pero parecía bastante más delidada.

-¿Dónde está Wally?- fue lo primero que preguntó.

-Tranquila, está bien, en mi casa- contestó Barry, sonriendo levemente -¿Me quieres explicar qué fue lo que sucedió?- le preguntó -¿Por qué Wally te dijo tía y dijo que ese hombre era su papá?

Iris no contestó de momento, sólo bajó la cabeza y luego asintió levemente.

-Ven, Wally debe estar muy preocupado...

-Sí...

Fue difícil para Iris no largarse a llorar junto con Wally cuando éste la abrazó con fuerza al verla llegar, tratando de hacerse la fuerte para que su sobrino no se diera cuenta de lo aterrada que se sentía en esos momentos. Pudo notar que Barry estaba con otros hombres, seguramente amigos de él, que observaban la escena en silencio.

Vio también que ellos hablaban en voz baja con Barry, aunque no supo identificar de qué. Después de unos minutos en que Wally prácticamente no se había separado de ella, Barry se acercó, notándose algo nervioso.

-Hum... Iris...- llamó su atención, ella lo quedó viendo sin despegar la boca -Escucha, no creo que sea prudente que vuelvas a tú casa hoy, te preparé el cuarto de huéspedes, ¿te parece?

Iris abrió la boca para protestar, pero después se dio cuenta que mucho más no podía hacer, por lo que terminó asintiendo.

-Si quieres puedes ir a acostar a Wally- sugirió Barry.

Una vez que Iris había ido al cuarto, Barry les contó lo ocurrido a los demás (lo que alcanzó a captar él). Después de hablarlo unos minutos, llegaron al acuerdo de lograr que Iris les contara lo más posible y al día siguiente de alguna manera lo conversarían.

Después de eso decidieron terminar con la reunión, para dar más espacio a Barry y a Iris para que hablaran. Barry, después de despedirse de sus amigos, fue con sus vecinos. Al asomarse, pudo ver que Wally estaba acostado y que parecía estar durmiendo ya, mientras que Iris acariciaba su cabeza y susurraba una canción.

-... You are my sunshine, my only sunshine, you make me happy when skies are gray. You never know, dear, how much I love you. Please, don't take my sunshine away...

-¿Iris?- habló con suavidad, sin querer despertar a Wally; ella lo quedó mirando, dándose cuenta de su presencia -Haré café... si quieres puedes venir conmigo...- sugirió él, tratando que no sonara como obligación o algo así. Ella asintió -te espero en la cocina.

-... The other night, dear, when I lay sleeping, I dreamt I held you in my arms. When I awoke, dear, I was mistaken, so I hung my head and cried...

-... You are my sunshine, my only sunshine, you make me happy when skies are gray. You never know, dear, how much I love you. Please, don't take my sunshine away...

La canción terminó en un murmullo por parte de Iris. Besó la frente de Wally y se puso de pie, dejando que durmiera profundamente. Aguantando las lágrimas dejó la habitación, tenía que pensar urgentemente lo que debía hacer.


Hola!

Cambió bastante el ambiente del fic, ¿no? En el cap anterior casi todos eran bastante felices, pero en fin, esto tenía que pasar en algún momento.

La canción utilizada se llama "You are my sunshine" y no se quién la canta; en este capítulo iba a utilizar otra, pero la cambié a último minuto (de hecho, esta canción la escuché por primera vez hoy y la encontré tan tierna que la quise incluir)

Espero que les esté gustando, esperaré sus comentarios.

Saludos a los que siguen el fic, en especial a Sara Wayne, Kailumi-Uchiha (eso de tía-sobrino que escribiste... bueno, mi sobrino nació hace dos años ya y lo adoro. Creo que mucho de lo que escribo de Iris es lo que yo siento por mi sobrino... es inevitable), Digiacrb, Funny-life, xxLuna Rojaxx, Kass Nekozawa por sus comentarios.

Hasta pronto.