PERDIDO ENTRE TUS ALAS

CAPITULO TRES

He sobrevivido al día número tres en el infierno, es viernes el último día de la semana y hoy tengo que presentar el proyecto de la zapatilla que llevo cerca de un mes preparando, a pesar de que las circunstancias son adversas, confío en mi trabajo, siempre lo he hecho.

Aún recuerdo la cara que puso María al verme llegar el día jueves a la oficina, no era yo misma. Creo que había gastado el total de lágrimas que podían salir de mis ojos en por lo menos dos años en una sola noche; tenía la nariz roja y usaba unos lentes oscuros para disimular los dos montículos carmesí en los que se habían convertido mis esferas verdes.

Entré rápidamente en la oficina y me senté en el escritorio, di la vuelta con la silla y espere a que ella entrara para nuestra típica reunión diaria.

Señora Candy- gire nuevamente y no tuve valor para sacarme los lentes pero si para esbozar una sonrisa.

Buenos días, María- dije con el tono más tranquilo que pude entonar, pero era claro que algo no andaba bien y no era un buen día, agradeceré una y mil veces su reacción porque a pesar de que se notaba que tenía ganas de preguntar lo que había pasado no lo hizo, siempre he tenido una confianza única con ella, es mi mano derecha se puede decir que mi amiga.

No voy a preguntar, solo quiero que sepa que estoy acá para lo que sea- debe haber sido la sensibilidad del momento pero sentí que sus palabras calaban hondo en mi pecho. Te has puesto a pensar que muchas veces cuando algo va a ocurrir en tu vida una simple respuesta puede afectarte, por ejemplo es muy común que cuando compras o vas a algún lado te digan casi por cortesía, "muchas gracias, que le vaya bien", nunca nos ponemos a pensar en eso hasta que esas palabras toman un significado mayor, que sucede si se lo dices a alguien que va a someterse a algo en lo que pondrá en riesgo su vida. Es lo mismo en este caso, que importante que te digan que estarán para ti, porque eso es lo que más necesitaba ahora, apoyo y comprensión.

Muchas gracias- sentía que más lágrimas querían salir pero como había dicho ya no me quedaban.

Bueno a trabajar entonces- dijo ella casi cortando el tema y eso me hizo sonreír dentro de todo.

Aquel día había trabajado incansablemente en el proyecto, pero decidí irme antes a la casa, bueno María de todas formas insistió en ello.

Llegué a aquella casa y la sentí tan grande y vacía, me dolió solo entrar y recordar todo lo que había vivido ahí por más de diez años. Lo único que me hizo volver a la realidad fue mi niña, que apenas escuchó que llegué se abalanzo hacia mí para abrazarme y darme, me repito mentalmente que debo ser fuerte por ella y para ella pero a veces es tan difícil, sobre todo cuando preguntaba a cada instante por Albert y él había decidido desaparecer ni siquiera la había llamado para saber cómo estaba, creo que está demasiado ocupado con su nueva novia para preocuparse por su hija.

Hago un gesto de fastidio de solo pensar en él con ella y que en su eventualidad la situación terminara afectando a mi Antoniette, es por eso que decidí mandarle un mensaje hoy en la mañana nada del otro mundo, solo

Antoniette ha preguntado por ti, te pido por favor que no la descuides. Candy.

Sin embargo, no obtuve respuesta de su parte, me pareció extraño pero bueno ya habría tiempo para discutir aquello, ahora me costaría incluso poder verlo a la cara.

Ya era mediodía en una hora más iba a presentar la campaña de la zapatilla, para la cual había estado trabajando con todas mis energías, a pesar de sentir que seguía cayendo en un abismo de dolor me incorporé y puse mi mejor cara para enfrentar lo que venía adelante. Inspiré profundo y cerré mis ojos por un momento para concentrarme, estaba en medio de mi meditación cuando un golpeteo a la puerta me despertó de mi letargo, no sabía quien era pero lo más probable es que fuese Archie ya que María no me había dicho nada.

Pase- se dibujó una sonrisa en mi rostro al ver a mi mejor amigo, no le había contado lo sucedido con Albert la verdad es que por miedo de romper a llorar en la oficina, así que intenté disimular lo mejor posible mi pena.

Buenos tardes Candy- se acercó y me dio un abrazo que amenazó con romper mi coraza.

Hola Arche- dije con un hilo de voz- toma asiento, ¿Sucede algo con Annie?

No, la verdad es que… vengo a hablarte de algo- se rascó la cabeza y reconocí ese gesto tan propio como de nerviosismo, sabía que se venía algo importante.

Mira Candy, ayer en la noche llegó Albert a casa- mis ojos empezaron a moverse descontroladamente al escuchar lo que me decía, en mi mente solo decía debes mantener la calma y las apariencias

No me ha mencionado nada, supongo que fue a ver a Annie-

Sí- respondió rápidamente, se mantuvo un silencio un momento y luego me miró directamente a los ojos- lo sé todo… Albert ayer nos contó.

Sentí como la pelota que tenía en la garganta se hacía cada vez más grande y me dejaba sin aire, no quise negarlo ante él, Archie ha sido mi amigo hace veinte años y no quiero hacerlo, agaché mi cabeza mientras una lagrima rebelde se salió de mis ojos, casi al instante la atrapé y recorrí mi mejilla con la mano.

Lo siento mucho Candy- dijo él muy afectado- pero quiero que sepas que tienes todo nuestro apoyo.

Yo, ¿Qué exactamente les dijo?- estaba segura que no había sido capaz de confersarles a ellos sobre su relación extramarital con esa chica.

No hubo necesidad de que nos dijera nada- dijo Archie poniéndose de pie- mira, no sé qué estaba haciendo ayer, llegó a la casa y empezó a decir que tu habías sido muy mala con él, que tu tenías la culpa de que hubiesen terminado por tu trabajo y porque descuidaste todo, y la verdad es que yo traté de ponerme en su lugar; hasta cierto punto lo entendía pero luego recibió un llamado y contestó muy amoroso, Annie y yo nos miramos con cara de ¿Qué sucede aquí?.

Fue ahí que nos dimos cuenta de que había una chica esperándolo en el auto y lo peor de todo fue que él quería que la conociéramos- en ese momento su forma de hablar cambió y ya no estaba relajado como al principio sino que indignado.

Lo encaré y le dije que eso no iba a pasar, que ese era su asunto. Busco apoyo en Annie pero la verdad es que ella estaba más desilusionada de él, de lo que estaba yo, solo le dijo que se fuera y que no hiciera tal de llevarla porque para ella su única esposa eras tú.

Todo lo que Archie me decía parecía increíble, eso quiere decir que Albert no había esperado ni siquiera un tiempo prudente y ya quería presentarles a todos nuestros amigos a su amante- Archie, agradezco de verdad lo que me cuentas ¡Dios!- me levante de mi silla y camine hasta la ventana, sentí que él se acercaba, me dio la vuelta y me abrazo nuevamente.

Annie, me pidió que te mandara este abrazo- comento mientras yo ya estaba empapando su traje con mi llanto- tu sabes que como ya está en lo último del embarazo no puede salir de casa por orden médica y quería esperar a que yo hablara personalmente contigo para poder llamarte.

Si, lo sé, no te preocupes; muchas gracias- me aparté para buscar unos pañuelos

Él se dará cuenta de que ha perdido a su familia- dijo Archie y las lágrimas no querían detenerse- te ha perdido a ti que eres una mujer muy valiosa.

Yo, gracias Archie pero ahora no quiero hablar más de esto ¿Vale?-

Claro- dijo Archie- pero te repito estamos aquí para ti, estoy muy enfadado con él por pensar que la vida es tan fácil, es como si fuese otra persona.

Claro, pensé; estando con esa chica lo más probable es que quiera hacer las cosas que hace una persona de veinte, rodé mis ojos ante el pensamiento.

Bueno Candy, te dejo, mucho éxito, sé que tienes tu presentación hoy, te deseo lo mejor-

Claro, amigo y gracias de nuevo- me dio un abrazo de oso nuevamente y se fue.

En cuanto cerró la puerta analicé con claridad lo que me había, lo que había hecho se sintió más traición que nunca, si es que aquello era posible. Como se atrevía a llevar a su amante para allá cuando ni siquiera llevábamos un día separados, estaba hirviendo en furia por su comportamiento, revisé mi teléfono y me di cuenta que aún no contestaba el mensaje que le había mandado. Todo eso hizo que me enfureciera aún más, tome mi cabello y baje la cabeza tratando de sacar paciencia desde lo más profundo.

Señora Candy- era María quien me llamaba desde la puerta.

Dime- por la cara que puso al verme supe que no era mi mejor momento-

Lamento interrumpirla pero acaban de llamar de la sala de juntas, dicen que en 5 minutos tendrá que presentar la propuesta.

¡Oh por Dios!- exclamé, dame un respiro por favor, veo como María se acerca y saca el pendrive con la información y la presentación, me despabilo, tomo mi carpeta con los apuntes y me dirijo al baño para retocarme, María está a mi lado en todo momento e incluso me ayuda con la imagen.

Necesito que entres conmigo María- le dijo de repente- si hace falta algo

Claro- me responde.

Bien, vamos entonces-

Caminamos hasta la sala de juntas que se encuentra dos pisos más arriba y siento que voy caminando por el pasillo de la muerte, mi mantra en estos momentos es "mi vida privada no se mezcla con la profesional" y espero que nada me afecte al momento de presentarla.

Entro al despacho que es casi como todo el edificio de color blanco y con una gran mesa en el centro rodeada por sillas, donde ya se encontraban el dueño de la marca, representantes legales de ambas empresas y mi jefe Neil Reagan, junto con Archie y los demás jefes de departamento.

Neil se paró para recibirme y me llevo hasta donde se encontraba el presidente de la compañía.

Señor Franklin, ella será la persona que hará de su producto el más importante a nivel nacional, le presento a Candice White- estire mi mano para saludar al hombre con aire asiático y de casi mi estatura, que me daba aquella mirada que a veces se le daba a las mujeres en este rubro, antes aquello no me hubiese desconcentrado más bien hubiese sido un incentivo pero dada mi situación actual me afecto más de lo que debería.

Buenas Tardes Señor Franklin- traté de sonar lo más segura posible.

Buenas Tardes Señora White- apretó mi mano con extrema sutileza y desvió la mirada- veamos qué es lo que tiene preparado.

Solo asentí con la cabeza y sonreí, me pare en frente de todos para comenzar con el relato mientras María preparaba el equipo audiovisual.

Puedes hacerlo, puedes hacerlo, me repetí a mí misma, mientras sentía que me sudaban las manos.

Comencé con la presentación y todo fluyó como tenía que ser, discutí sobre porque el producto y su campaña tenía que ser transversal y poder llegar a cualquier estrato de la sociedad y veía como mis acotaciones y propuestas eran bien recibidas por todos incluso por el Señor Franklin, estaba confiada con todo, hasta que vi la diapositiva donde hablaba sobre el impacto en la familia del producto y en pantalla gigante apareció una foto de Albert, Antoniette y yo corriendo con las zapatillas.

Lo había olvidado, siempre en mis presentaciones dedicaba un espacio a ellos porque eran lo más importante y siempre los ponía de ejemplo.

Vi la foto y sentí que me caía en el abismo nuevamente, estaba fuera de control y no podía hablar, ver aquel retrato me partía el corazón en millones de pedazos y estaba en blanco.

Y en ese momento, pensé que mi vida profesional estaba terminando también.

¿Candy?- escuche que Neil me hablaba pero yo solo miraba hacia un punto fijo en la imagen de la que fue mi familia.

Estaba inmóvil y fue en ese momento que sentía la mano de alguien en mi brazo, era María.

La señora Candy me está cediendo la palabra- dijo ella nerviosa- esta parte la voy a disertar yo.

¿Candy, me puedes explicar esto?- mi mirada viajo desde Neil a María que suplicaba en silencio que le siguiera el juego.

Claro, es que María, es mi mano derecha y le he dado esta parte de la presentación para que demuestre su buen trabajo-

Neil miraba con recelo a María y ante aquello yo solo esboce una sonrisa, mientras veía que Archie me miraba preocupado.

Bien, con ustedes María Lane terminará la última parte de la presentación-

Quería largarme de allí lo más pronto posible pero no quería levantar más sospechas ni especulaciones, así que me quede hasta el final de la presentación.

Finalmente, termino no fueron más de 5 minutos los que María tuvo que cubrirme y la verdad ni se notó, en todo momento alababa mi trabajo y como habían sido mis ideas las expuestas en esa propuesta. Me sentí orgullosa de ella y a la vez enojada conmigo misma porque no había podido terminar con mí trabajo y eso me frustro más que cualquier otra cosa. Al terminar Neil se acercó con el Señor Franklin para darme la noticia de que el trato estaba cerrado, de hecho al Señor Franklin le había encantado.

Muchas gracias- solo pude articular ya que Neil de todas formas lanzaba dardos con la mirada.

Te espero en mi oficina en veinte minutos- me dijo antes de retirarse.

Archie se acercó y apretó mi mano con fuerza para solo decir- felicitaciones- no hacían faltas mayores apelativos en este caso.

Cuando ya nos encontrábamos solo María y yo, lo único que pude hacer fue acercarme a ella y abrazarla, para agradecerle lo que había hecho por mí. Literalmente me había salvado, aunque aún no sabía que iba a decir Neil al respecto.

No pude contenerme más y le conté todo lo que me había pasado, ella fue mi contención y mi confidente, me dijo que la vida continuaba mientras me pasaba un pañuelo.

Sentí que teníamos una conexión, ella era madre soltera y con su esfuerzo había sacado adelante a sus hijos, me sentí tan débil.

Yo entiendo que las cosas pasaran- dije en medio de lágrimas- pero es tan difícil.

Lo sé, pero también sé que saldrá delante de todo-

Gracias María- se levantó y empezó a caminar por la oficina.

Si quiere podemos salir un rato después del trabajo- me dijo- si no se ofende claro.

¿Salir?, pensé-¿Dónde podríamos salir?- le pregunte.

A tomarnos una copa, ¿le parece?-

La verdad es que necesitaba un trago, pero ahora que lo pensaba no había salido a tomarme una copa en casi diez años, se me desfiguro un poco el rostro ante esto y María lo noto.

No es necesario, jefa, si la incomode-

No, no te preocupes es solo que hace tanto tiempo que no salgo a tomarme algo que- lancé un bufido y sabía que tenía acceder a su invitación- está bien, salgamos.

María era unos años más joven que yo y aunque no salía todas las semanas, sabía que tenía un grupo de amigas y se divertía. Me pareció interesante salir, aunque fuese una sola vez con ella, al fin y al cabo solo sería una copa.

Llegó la hora de la reunión con Neil y fue exactamente lo que había pensado, me consulto por mi decisión de haber puesto a María y no le pareció en absoluto.

Mira Candy, te conozco hace cuanto, ¿7 años?-

Si-

Sé que algo te sucede y sé que es un problema familiar-

Tengo un problema pero no afectará mi trabajo- respondí a la defensiva.

Ya lo ha hecho- dijo él- si tu asistente no hubiese terminado como lo hizo, lo hubiéramos perdido.

No puedes basarte en suposiciones-

Seré claro contigo, te necesito al 100%, la campaña con GG será enorme, pero no empezaremos hasta dentro de dos semanas-

No sé dónde iba con lo que me estaba diciendo.

Quiero que te tomes ese tiempo libre para descansar-

¿Qué?- sentí que llegaba hasta el infierno- No puedes hacerme esto.

No te has tomado tus vacaciones, considéralo así- me di cuenta que estaba dando por terminada la conversación, yo me mantuve sentada frente a él-

Neil, no quiero pensar que esto es que no volveré a trabajar-

¿Estás loca?- me dijo con asombro- es todo lo contrario, te estimo demasiado como para tenerte acá con tus problemas, por favor velo como un tiempo para sanarte.

Está bien- no entendía del todo las razones pero me levante y salí de esa oficina, pensando que de verdad ahora necesitaba un trago.

Llegó el momento de salir del trabajo y llamé a Pony para avisarle que llegaría más tarde, para mi sorpresa ella se alegró al saber que saldría con María a despejarme.

¿Esta lista?-

Claro-

Como iba a beber decidí dejar el auto en el estacionamiento de la oficina y viajar en taxi, aunque me hayan mandado de vacaciones igual podía ir a buscarlo luego.

Nos dirigimos a un bar a unas cuadras de la oficina llamado Bar Q, era un lugar oscuro con música de fondo y muchas mesas donde había personas conversando.

Me sentí fuera de lugar, hace tanto tiempo que no iba a un lugar como este, pero María me indicó que nos sentemos en la barra, la verdad ahí me tranquilice un poco. Ella pidió un mojito y a mí se me ocurrió una Piña Colada.

Conversamos de todo y de nada, me reí con sus anécdotas, no podía creer lo bien que lo estaba pasando; iba por mi tercera Piña Colada cuando el teléfono de María sonó.

¿Sí?- su rostro cambió un tanto a preocupación- Bien, bien, gracias.

¿Qué sucede?- le pregunté.

Uno de los niños, tiene un poco de fiebre y me tengo que ir-

Oh, vamos entonces-

Pero no se ha terminado el trago- me señaló la copa casi llena- no se preocupe, yo iré sola, disfrute de su trago.

Está bien- dije y la abrace para despedirme, tome asiento y seguí tomando mi copa, giraba la pajita y fije la mirada a la banda que tocaba una canción Bosa Nova, comencé a moverme un poco en mi asiento ya que la melodía era demasiado contagiosa.

No me di cuenta, cuando una mano toco mi hombro, di un respingo y me di la vuelta para ver quien había sido, increíble fue mi sorpresa.

No puede ser- dije con aparente fastidio, el idiota del mercedes.

Hola, despeinada ¿Cómo estás?-

Me irritó pero a la vez sentí un calor extraño al escucharlo- Bien, y porque sigues diciéndome, ¿Cuántos años tienes? ¿10?

Sabía que tenía unos treinta y tantos, pero de todas formas ese aire arrogante lo hacía ver mayor, soltó una carcajada.

Me gusta decirte esas cosas porque te irritas de inmediato-

Tú me irritas, siempre te apareces en peor momento-

¿Porque?, ¿tienes una cita?- apunto hacía el vaso vacío que María había dejado.

No pude evitar reírme por dentro, nada estaba más lejos de la realidad, pero no iba a darle en el gusto- Soy casada, ¿no lo ves?- le dije señalando mi anillo

Vi en sus ojos un destello diferente como de ¿desilusión?, no podía ser- Vaya, no lo hubiese imaginado, así que estas con tu esposo.

No, estoy sola pero ya me voy- terminé de golpe mi trago y llamé al camarero.

Espera, no te vayas todavía- se sentó al frente y yo no entendía que estaba pasando.

¿Qué sucede?-

No nos hemos presentado- dijo con galantería- mi nombre es Terrence pero puedes llamarme Terry.

Yo me quede en silencio, no iba a decirle cual era mi nombre lo único que deseaba era mantenerme lo más alejada de los hombres posible.

¿Y bien?-

Bien, ¿Qué?- le respondí enfadada.

No me has dicho tu nombre- sus ojos brillaban y su pelo se veía aún más claro con la luz ultravioleta que otorgaba el lugar, llevaba ropa casual no el traje con el que lo había visto antes y tenía que reconocer que aquellos jeans llamaron mi atención más de lo que debían, note que aún tenía su mano en mi brazo y que el calor que había sentido antes se estaba concentrando en aquel lugar, sin embargo no quería demostrar nada de lo que sentía

No hay nada que…- sin embargo quede con la frase entrecortada porque por la puerta del bar pude ver a Albert con su amante, mientras entraban tomados de la mano y sonriéndose.

Sentí ganas de vomitar, me tambalee un poco cuando me levante del taburete y sentí como unos brazos me tomaban para afirmarme.

¿Estás bien?- desvíe la mirada para que no notara que había visto a mi ex marido con su flamante amante.

Sácame de aquí- logré articular mientras lo miraba directamente a los ojos.

Hey, no sé ni tu nombre, no acostumbro a irme con mujeres de las que no se nada- dijo con algo de gracia pero su hermosa sonrisa se borró al ver mi cara de súplica.

Por favor, no bromees, solo ayúdame a salir de aquí-

Bueno, vamos- me incorporó y empezamos a salir del local, en todo momento me aseguré de que Albert no notara mi presencia, de todas formas estaba muy ocupado mirando el cuerpo exuberante de la chica que tenía al lado como para notarlo.

Al salir comencé a caminar en dirección a la calle para tomar un taxi, ni siquiera recordaba que iba con compañía.

Oye, espera- se sentía agitado cuando se acercó al lado mío- no te veo bien, permíteme y te llevo a tu casa.

Claro que no, dijo mi subconsciente, podría ser un asesino serial o quizás que cosa, pero en el fondo había algo en su manera de verme que hacía que confiara en él, me considero absolutamente idiota pero me rendí ante ello.

Está bien- llegué a su auto y me monté sin pensar en nada más, cuando subió y arrancó sentí que escapaba de aquello que me hacía daño, como tan mala suerte de encontrarme con él ahí.

Una lagrima rodo por mi mejilla pero la oculte mirando por el vidrio hacia el paisaje, podía sentir la mirada de Terry pero no me atrevía a verlo a la cara.

Solo converse con él para indicarle el camino a mi casa, agradecí en el alma que no me hiciera más preguntas, aparcó en frente y yo me dispuse a bajar a toda velocidad.

Muchas gracias, Terrence-

Terry- me corrigió

Bien, Terry-

No quiero presionarte ni nada- se quedó pensativo- despeinada sin nombre.

El comentario me hizo sonreír, su mirada intensa y azulina invadió la mía mientras siguió hablando.

Sé que estas casada, no lo tomes a mal- lo vi sacar una tarjeta desde su ropa- pero si quieres conversar algún día, llámame.

¿Por qué hace esto?- pregunte, de verdad necesitaba saberlo- Ni siquiera me conoces.

Lo sé, pero se nota que necesitas ayuda y como sigo encontrándome contigo en todas partes, bueno por algo puede ser-dijo un tanto nervioso.

No respondí y baje lentamente del auto, cerré la puerta y volví a agradecerle, Terry solo asintió y echó a andar el motor.

Candy- dije en un susurro- me llamo Candy.

Hola Chicas:

Acá un nuevo capitulo de mi historia, perdón si no actualizo con demasiada frecuencia pero no la dejaré botada jamás, lo prometo. Espero que les guste y muchas gracias a las chicas que dejaron review por el capitulo anterior, es la vida la que se discute en este fic, estas cosas pasan y soy creyente de que al termino de una relación uno se equivoca más que el otro pero es responsabilidad compartida, mi pensamiento al menos. Un beso y un abrazo de parte de este Terry que se viene...ajajaja. Valerae!