En la última media hora la pelirroja no podía estar tranquila. Caminaba de un lado a otro de la sala apretando su celular entre sus manos esperando que sonara como señal de que había recibido noticias de su amigo.

Desde que el salió por la puerta le tomo 15 minutos reaccionar para después llamarlo y que la mandara directo al buzón de voz. Fueron más de tres intentos cuando se decidió a dejarle mensajes de voz y estaba muy segura de que no los escucharía.

Rápidamente pensó en el Thomas "original" y como reaccionaria él. Primeramente nada de "esto" estaría pasando y en caso de que así fuera (lo cual no creía posible) su Tommy le contestaría las llamadas sin importar la hora, lugar o situación. En ocasiones podía llegar a llamarlo por una simple pesadilla que tuvo a mitad de la noche y aun así él le contestaba, dispuesto a escucharla y calmarla. A veces le cantaba canciones que él mismo componía o charlaban hasta que ella se quedaba dormida.

Esos recuerdos provocaron que sus ojos se empañaran de lágrimas y la idea de que el chico cariñoso, comprensivo y extrañamente callado (en ocasiones) no volviera.

Su pulgar presiono el número de Thomas, dirigió el aparato a su oreja y espero. Nuevamente el buzón de voz.

−¡Thomas! Soy nuevamente Marie. Sé que este es como el séptimo mensaje que te dejo, es solo que estoy un poco nerviosa desde que te fuiste tan repentinamente y un poco alterado. –Suspiro tratando de ordenar sus palabras – Sé que en este momento no quieres saber nada de mí, pero por favor, dame una pequeña señal de vida jeje – Trato de reír un poco pero aquello fue raro y la hizo sentir un mal – Este es el último mensaje de voz que te dejaré. – Y después de unos segundos colgó.

Fue al menú de inicio y abrió los mensajes, se dirigió a la conversación con Thomas y mando un mensaje de texto −el cual no era el primero−. Básicamente decía lo mismo que el mensaje de voz; en realidad, este estaba resumido y un poco más claro. Lo envió y se hecho en el sofá mientras cerraba los ojos tratando de descansar un poco.

Ese descanso nunca llegó pues quería saber alguna noticia de su primo. Sabía perfectamente que hacia no más de diez minutos de camino a su casa. También se le vino a la mente llamar al número de la residencia Fletcher Doofenshmirtz pero, ¿Y si todavía no llegaba?, podría preocupar a su tía Vanessa al llamar y preguntar por el castaño cuando se supone que estaría con ella.

Se levantó del sofá y restregó sus manos en su rostro. Sintió como algo se retorcía en su tobillo y observo al ornitorrinco.

¡Un momento! Perry entró al estudio y ahí una maquina se activó, el rayo le dio a Thomas y ahora él actuaba así. Muy bien, necesitaba entrar y revisar aquel lugar.

Si su padre supiera que ella entraría al estudio sin permiso estaría castigada de por vida, pero si recuperaba a su Tommy todo valdría la pena.

¡Ya estaba decidido!

º.º.º.º.º

Después de caminar un largo rato se detuvo en la entrada de un callejón y se recargo en la pared cerrando sus ojos. Al menos ahí la lluvia ya no caía tan fuerte y directo en su rostro. Durante todo ese tiempo camino por las calles sin descansar o para darse una idea de a donde se dirigía.

Sintió como la parte de su pantalón se movía un poco y saco su celular solo para ver las llamadas perdidas, los mensajes de voz y de texto de la pelirroja. Rodo los ojos y volvió a guardar el celular. Sabía perfectamente lo que decían aquellos mensajes sin la necesidad de leerlos o escucharlos. Esa chica es tan predecible.

Nuevamente volvió a caminar solo que esta vez en dirección a su casa y aguardo hasta llegar ahí para mandarle un mensaje a su prima y así demostrarle que seguía vivo y completo; en realidad, pudo mandar aquel mensaje hace minutos pero algo dentro de él le decía que no debía mentirle a Marie. Además, la creía capaz de llamar a su casa, pero, cuál fue su sorpresa al entrar y ver a su madre recibiéndolo con una cálida bienvenida en vez de un rostro de preocupación.

Así que Flynn no llamo a mi madre –Pensó

−Creí que llegarías más tarde – Estaba un poco sorprendida al ver a su hijo llegar a casa totalmente empapado y con la mirada fría – No importa. ¿Quieres comer algo?

Thomas cerró la puerta azotándola y camino a las escaleras sin mirar a su madre, fue hasta que llego al primer escalón cuando hablo con aquella voz ronca y gruesa.

−No

Y subió. Al llegar a la habitación saco su celular y suspiro frustrado al leer los mensajes de la pelirroja. Se decidió a responderle con un simple: "Estoy bien" y a los diez segundos (siendo exactos) le llego la respuesta: "Me alegro :)", ya no respondió a eso y mejor se fue a bañar para poder descansar tranquilo.

º.º.º.º.º

Después de responder al mensaje de Thomas −el cual la tranquilizo un poco− se dirigió al estudio de su padre. Encendió la luz y fue directo a la mesa en donde estaban las maquinas. Aquí empezó el primer reto: descubrir cuál de esas fue la causante de todo.

Calculando la posición y puntería −además de ser la única encendida− tomo la que se encontraba del lado izquierdo con su respectivo plano. Camino hasta el escritorio y con un destornillador abrió aquel aparato, alejo la tapa y extendió el plano. Lo primero que llamo su atención fue el nombre de la maquina: "Alterador de clima". Siguió analizando el aparato y el plano para llegar a la conclusión de que en realidad no estaba terminado. Al momento en que su papá lo dejo a medias aquello se había convertido en una especie de maquina alteradora de personalidad.

Si le volvía a disparar a su primo lo alteraría aún más, provocando que se alejara de la personalidad original de él.

La única opción que le quedaba era revertir algunas piezas y no importaba que se tomara toda la noche reparándola, haría lo que sea por él.

Así fue como paso el tiempo hasta que dieron las seis de la madrugada, se dedicó a modificar la maquina cuanto podía pues aún le faltaban algunas piezas que lamentablemente tendría que comprar.

Bostezo por centésima vez esa noche y decidió dejar ahí todo; de cualquier modo ya no podría continuar sin esas estúpidas piezas faltantes.

Apago la luz y salió del estudio cerrando por completo la puerta. Camino hasta su cuarto y en cuanto su cansado cuerpo se recostó en las cobijas no tardo ni un segundo en caer en los brazos de Morfeo sumergiéndose en el más lindo de los sueños con su amado castaño de protagonista.

En cuanto su alarma sonó la arrojo y cubrió su cabeza con las cobijas. Era muy temprano para ser sábado. ¿Por qué diablos puso la alarma a las 8 am?

Sintió como un pequeño cuerpo se subía sobre ella y fue hasta que escucho un gruñido cuando confirmo que se trataba de Perry. Fue quitando las cobijas y el ornitorrinco se alejó para recostarse en los pies de su dueña.

Parpadeo un par de veces hasta que recordó la razón de despertar a esa hora, ¡Tenía que ir a comprar las piezas faltantes! No se podía dar el lujo de desperdiciar tan valioso tiempo, por eso sería la primera en comprar las cosas en cuanto la tienda abriera.

Salió disparada de la cama y corrió al baño, tardo menos de veinte minutos en arreglarse. Incluso había tapado las ojeras de la noche con un poco de maquillaje.

Salió de la casa sin desayunar. Tenía que arreglar todo lo antes posible, ya que el tiempo estaba encima pues sus padres llegarían esa misma tarde.

Corrió todo el camino hasta la tienda en donde compraba los materiales. Cuando llegó noto que apenas habían abierto. Se apoyó en el mostrador hasta recuperar el aliento y poder hablar con claridad. El vendedor la miro extrañado y justo iba a decir algo cuando la pelirroja le mostro una lista con los nombres de los materiales.

−Necesito esto, por favor.

El hombre de no más de 30 años tomo aquel pedazo de papel y después volvió a mirar aquella joven que al fin había levantado la cabeza para mirarlo directamente, arqueo la ceja un poco sorprendido.

−¿No eres la hija del famoso Phineas Flynn?

La pelirroja sonrió.

–Sí, si lo soy.

El hombre le devolvió el gesto y comenzó a buscar las cosas de la lista. Para fortuna de Marie no tardó mucho en conseguirlas y justo cuando pago salió del establecimiento. Maldito sea el momento en que se le olvido usar el teletransportador, se reprimía mentalmente mientras caminaba rápidamente y sujetaba solo dos bolsas que no pesaban tanto como esperaba.

Durante el camino y en su estado de concentración, choco con una persona lo que provoco que retrocediera unos pasos.

−¡Fíjate por donde vas!

Escuchar aquella voz chillona le provoco un escalofrió y solo levanto la cabeza para ver aquella chica de pelo rubio y corto, usando una playera que dejaba a la vista su ombligo y de estampado la inicial de su nombre.

−Lo siento, Bridgette

−¡Deberías sentirlo! − Gritó la joven – Estuviste a punto de romperme una uña.

Marie rodo los ojos algo fastidiada. Detestaba a Bridgette por muchas razones, una de ellas es que siempre exageraba las cosas para verse como la víctima en cualquier situación, sobre todo si Thomas se encontraba cerca. Otra seria que a ella le gusta Thomas y por esa razón discutían cada vez que se encontraban cara a cara, siempre buscaba la forma de ser el centro de atención del castaño y eso le ponía los nervios de punta. Se podría decir que su rivalidad la provoco el castaño.

−¿Sabes qué? No tengo tiempo para esto. Tengo cosas más importantes que hacer.

Marie paso al lado de Bridgette pero esta la detuvo sosteniéndole el brazo para que se detuviera.

−Un momento, Flynn. Me debes una disculpa.

−Ya te pedí perdón –Esto era una gran pérdida de tiempo.

−No. Me refiero a tu intervención entre mi Tommy y yo.

Por cierto, también detestaba que ella usara el apodo de "Tommy", arruinaba la forma en la que sonaba desde sus labios; además de darse una falsa idea de que tenía un futuro en una relación con Thomas.

−¿Acaso quieres que me disculpe por ser prima de Thomas?, ¿Por pasar tiempo con él?, ¿Por qué me prefiere mil veces más que a ti?, ¿Por ser un estorbo en una relación entre él y tú que jamás pasará?

Nunca en su vida se había sentido tan poderosa como en ese momento. Marie es de las chicas optimistas que acostumbran alejarse de los problemas pero en esta ocasión los provoco y estaba totalmente consiente de eso. Tal vez la nueva actitud de Thomas le había afectado un poco.

−No te pases de lista, Marie. Podrás ser su familiar y pasar todo el tiempo que quieras con él, pero ambas sabemos que tu no llegaras a ser más que eso, su prima.

Jalo su brazo provocando que la rubia la soltara y sintió como la realidad la golpeaba bruscamente. Solo son primos por un estúpido papel y aunque así se criaron desde pequeños eso no impedía que ella sintiera ese cariño inmenso hacia Thomas que poco a poco se fue transformando en algo más… Amor. Un amor prohibido y seguramente no correspondido, pues sabía que Thomas siempre la vería como un familiar y si tenía suerte, como una amiga.

−¿Vez? Tengo razón. Hasta tu misma lo aceptas.

−Yo nunca dije que sentía algo por él. –Era lo único que le quedaba, mentir.

−¿Entonces por qué siempre peleas conmigo por su atención?

−Para evitar que este con víboras sucias como tú.

−¡Ya me desesperaste Flynn!

Bridgette alzo la mano dispuesta a darle una cachetada a Marie pero algo se lo impidió o más bien alguien.

−¿Qué está pasando?

La voz de Thomas provoco que ambas miraran hacia la dirección de donde provenía; aunque, de ambas la más sorprendida fue la pelirroja. Aquel chico ya no era su Tommy, ahora usaba ropa negra, su cabello estaba ligeramente más despeinado de lo usual y sus ojos pasaron a ser de un color azul oscuro. Ese era la representación en vivo del nuevo Thomas.

Por un momento las palabras que Bridgette le había dicho momentos atrás le dejaron de doler, todo lo que provocaba ese sentimiento estaba a unos pasos de ella.

−Pregunte: ¿Qué está pasando aquí?

−Ho, Tommy –La rubia camino hasta él y le tomo el brazo para sujetarlo mientras inventaba otras de sus historias. –Todo es culpa de Marie, ella me provoco y yo no le hice nada.

Thomas alejo los brazos de Bridgette y la miro fijamente.

–¿Sabes? No te creo. Ambos sabemos que lo dices para que me preocupe por ti y eso no sucederá.

−P-pero es verdad –Por primera vez en toda su vida, Marie escucho a la rubia tartamudear.

−No lo es y te diré por qué. Yo escuche y vi todo. Tú no eres más que una mentirosa y manipuladora que solo quiere buscar la manera de llamar la atención. –Se podía ver como ella temblaba de miedo y sus ojos se llenaban de lágrimas. −Siempre fuiste, eres y serás una molestia que no tiene otro propósito en la vida más que buscar la forma de obtener lo que quiere y hacer sufrir a los demás. Por esa y muchas razones más jamás me fijaría en alguien como tú y la única razón para seguir hablándote es por pura lastima.

Por mucho que odiara Bridgette, Marie no podía permitir que él le hablara así. Ver a su enemiga asustada solo le recordó lo mucho que había sufrido el día anterior y eso no se lo deseaba a nadie, ni a ella.

Soltó las bolsas y camino hasta interponerse entre la rubia y el castaño extendiendo los brazos.

−¡Basta! No tienes por qué hablarle así, Thomas –Claramente ambos jóvenes se sorprendieron por la actitud de la pelirroja.

−No te metas en esto.

−Lástima porque ya lo hice. –Mirar los ojos del castaño le dio ciertos nervios pero debía mantenerse firme ante él. –Tú no debes de hablarle así a ella. Puedes insultarme cuanto quieras pero a Bidgette no la metas. No tuvo la culpa de nada de lo que está pasando. –Bajo los brazos y nuevamente se sintió poderosa –Si a alguien le vas a gritar e insultar que sea a mí. ¡Yo soy la culpable, Fletcher!

Thomas se quedo estático por un momento, tiempo suficiente para que Marie observara a la rubia, la cual se estaba secando las lágrimas y estaba dispuesta a irse no sin antes susurrar un: "Gracias". Cuando al fin se fue, el castaño reacciono y observo a la chica que tenía enfrente.

−No entiendo por qué la defiendes. ¿No se supone que la odias?

−Tal vez la odie, pero la forma en la que me tratas no deseo que le pase a nadie. Ella no merecía que le dijeras esas cosas y menos de esa manera.

−Claro que lo merecía. Ellas es eso.

Marie negó con la cabeza exasperada y camino para tomar las bolsas y salir de ahí pero nuevamente interrumpieron su paso, solo que esta vez Thomas la tomo de las muñecas y la acercó a su cuerpo de manera que sus rostros apenas tenían espacio.

−¿No será que quieres que te bese de aquella manera nada más a ti? –Marie intuitivamente se sonrojo. Hasta ese momento jamás se detuvo a pensar en aquel beso. Su cabeza solo se preocupaba en recuperar a Thomas.

Al ver que la pelirroja no respondía acerco sus labios a los de ella de modo que se rosaron.

−¿Acaso es eso? – No espero a que respondiera ya que la beso de la misma manera que la vez anterior.

Soltó las muñecas de Marie y dirigió su mano izquierda a su espalda apretándola a su cuerpo; mientras que su mano derecha posaba en la cabeza de ella jugando con sus cabellos pelirrojos. Marie no sabía qué hacer, solo se quedó quieta con los ojos cerrados, simplemente estática y sin realizar algún movimiento. Algo tenía en claro: No estaba disfrutando el beso.

Cuando él se alejó unos centímetros la miro un momento antes de empezar a hablar.

−¿Has considerado cambiar? –Ella no entendió la pregunta y espero a que continuara para que se diera a entender. –Digo, has mejorado en hablar y expresarte sin importarte nada. Podrías mejorar un poco en tu actitud de niña y estoy seguro de que el negro se te vería genial.

¿Acaso él quería que ella se convirtiera en "eso"?, Una persona sin sentimientos ni consideración a los demás, buscar la forma de herir y lastimar sin necesidad de violencia. Resumiendo: en la forma que actuaba Thomas.

−¡Jamás! ¡Nunca podría ser alguien como tú! –Comenzó a golpear su pecho tratando de que la soltara y cuando lo logro solo vio aquella sonrisa perversa en el rostro del castaño.

−Piénsalo cariño – Le guiño el ojo y se fue dejándola sola en aquella calle.

Camino hasta las bolsas y las tomo para caminar rápidamente a su casa.

Hola =)

¿Les gusta como va la historia?

Thomas enamora, ¿o no? 3

Espero que les este gustando y nos leemos en el próximo capitulo ;)