Nota: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 1: Ensayos, infiel y fantasmas.
La pequeña dueña de esa mansión llevaba días resonando la misma tonada de música por toda la residencia. Y es que desde que se había enterado que ella seria la próxima estrella de la obra musical de su escuela donde ella protagonizaría a Julieta Capuleto, no había parado de ensayar una y otra vez.
Sinceramente se negaba a creer que Tatsumi había tenido algo que ver consiguiéndole el papel estelar, así que necesitaba demostrar de cualquier manera que ella era una actriz nata. Pero por más que lo intentaba, se frustraba en intentos vanos por lograr una escena perfecta con matices agraciados en el argumento.
Así que para darle mas realismo a su ensayo, se le ocurrió la brillante idea de vestir a su querido mayordomo de...nodriza.
La niña tomó de su cuarto un segundo disfraz y corrió hasta la sala con su asombroso antifaz de cortesana; y al ver al calvo recibiendo algunos arreglos de flores en la puerta principal, de inmediato le llamó la atención.
—Tatsumi, puedes venir por favor...—ordeno la pequeña con cierta malicia mientras escondía el otro disfraz en su espalda.
— ¿Qué desea mi señorita?—cuestionó el mayordomo con atención.
—Quiero que me ayudes a ensayar y no puedes decir que no, ya sabes lo importante que es para mi ser una digna Julieta, asi que ponte el disfraz y lee el siguiente dialogo.
—Pero señorita yo no...—insistía apenado el mayordomo ante la mirada de los demás empleados curiosos.
—Vamos Tatsumi, tienes que decir lo que esta escrito aquí, sólo eso. Con fastidio y resignación ,el calvo se coloco el atuendo y el velo de hidalga ante la perseverancia de la niña y se dispuso a leer.
—"Id pronto a vuestro cuarto; buscaré a Romero para consolaros porque no se donde esta"—decía apenado el mayordomo al sentir las mirada de los demás empleados sobre si y los murmullos burlones.
—"Oh, haz por verle. Entrega esta sortija a mi fiel caballero y dile que venga recibir mi adiós"—contestaba con su femenina voz la niña.
La chiquilla al sentir que recobraba la inspiración, decidió dejar de lado su ensayo no sin antes advertirle al calvo:
— ¡Muy bien Tatsumi!, mañana ensayaremos igual toda la obra, ¿entendiste? .Ahora iré a jugar con los perros, pero no se te vaya a olvidar ¿eh?.
Tan pronto la niña desapareció, los demás empleados le miraron divertidos y otros reían plácidamente.
—Adiós mi bella ama, ir por Romeo y luego venid a mi cuarto que la pasaremos bien—bufaba bromista el chofer, encolerizando al frustrado mayordomo.
En otra parte del mundo,esa bella mañana de Abril, Shunrei y Shiryu fueron al pueblo por algunas frutas por encargo del maestro. Ambos caminaban divertidos observando sus alrededores y notando las diferentes y particulares formas de vestir de los pobladores, ambos acompañándose en aquella tarea de comprar comida.
Al llegar al puesto de fruta, dos señoras regordetas cuchicheaban muy cómodas estorbando en todo el puesto. Shiryu espero paciente junto con Shunrei a que las señoras movieran sus proporcionados cuerpos de enfrente, pero al intentar lograr que las damas lo dejaran comprar, se detuvo ante la interesante charla, captando su total atención.
—Si amiga, hace dos meses que mi esposo se fue de la casa por infiel. Tu crees que lo encontré durmiendo en la cama con otra, es un martirio vivir sola—replicaba una—En fin que te puedo decir, todos los hombres son iguales.
La señora termino de hacer su compra cuando Shiryu se quedo pasmado ante la mirada divertida de Shunrei:
— ¿Estas bien, Shiryu?
—Si, claro Shunrei, compremos la fruta—contestaba confundido el pequeño y con una extraña interrogante en su cabecita.Y con esa expresión confundida se fue todo el camino a pesra de los intentos vanos de Shunrei por reanimarlo.
Al llegar a la pequeña choza con su canasto de fruta,Dohko miró la expresión callada y confundida del dragoncito, haciendo que sonriera y se despertara un interés por saber que le sucedía.
— ¿Te sucedió algo, hijo?—indago Dohko al niño que con una mirada preocupada, sacaba la fruta y la colocaba en la mesa.
—Maestro...—hizo una pausa el menor—¿Qué es ser infiel?.Es que unas señoras hablaron de eso cuando fuimos por la fruta y no lo entiendo.
El santo se quedo congelado ante la pregunta, sinceramente aquella parte de ser maestro era una que no le fascinaba por mayor suspiro hondo y se acomodo sobre una silla.
—Pues bien, es que tiene varios significados. Infiel básicamente se refiere a traicionar a alguien.
El niño ladeo su cabeza con más confusión y le regalo una mirada penetrante haciéndole saber al santo que no estaba satisfecho con su respuesta.
—Pero es que sigo sin entender. Una señora dijo que su esposo había sido infiel porque lo sorprendió con otra señora en su cama. ¿Entonces yo le he sido infiel a Shunrei porque dormí con ella la vez que nos conto el cuento del dragón?
El santo de libra se hecho a reír ante la conclusión de su alumno y le miró con inocencia.
—No pequeñito, tú no le has sido infiel a nadie y mucho menos has traicionado a Shunrei, pero hay ciertas cosas que cuando seas adulto entenderás.
El pequeño santito se quedo quieto ante la última palabra que había formado su maestro. Quizá algún día podría saber que era esa palabra tan rara "la infidelidad".
En otra parte del mundo, Ikki ya había terminado de acarrear los costales de diez kilos que su maestro le ordeno llevar hasta la cima de un risco. Estaba agotado, tenía gran hambre y no podía dar un paso más sin que sus piernitas le ardieran. Justo apenas se había dado un tiempo para descansar sentado en una roca, cuando desde las alturas observó como una silueta conocida se metía fugaz dentro de una cabaña.
Curioso y libre de encargos, bajó hasta aquella cabaña con inquietud y se interno en ella. Con el rechinido de la puerta al entrar, la diminuta silueta se escondió entre unos sacos de harina, esperando silenciosa a que el intruso de marchara. Entonces el niño moreno pudo divisar claramente como la figura sollozaba con profundo dolor e incluso mantenía pequeñitos espasmos intranquilos en su cuerpo que no podia calmar.
Al acercarse con cierto miedo, descubrió que su pequeña amiga Esmeralda lloraba desconsolada con una rota y desgastada muñeca de trapo sobre sus manos. El niño removió los sacos para poder acceder hasta su amiga y se hinco para conseguir platicarle:
—Esmeralda...—pregunto dudoso el niño— ¿Por qué lloras?
De momento la niña no contesto pero tampoco se movió, sólo estaba estática y aferrada fuertemente a sus rodillas. El niño quiso ver el rostro de la rubia, sin embargo en su intent,o ella le rehuyó moviendo sus flequillos con insistencia.
El fénix sintió una pesadez sobre sus hombros y solo se le ocurrió acariciar la espalda de la rubia con ternura. En aquel momento la chiquilla parecía apaciguarse y sin pensarlo mucho, le devolvió la mirada al moreno.
—Las niñas del pueblo me han dicho que no quieren jugar conmigo ni con mi tonta y fea muñeca.
—No les hagas caso, ellas deben ser las tontas por no querer tener una amiga como tu—respondió el pequeño con una ligera y animada sonrisa.
—Ellas no me importan pero, ¿sabes porqué me hace daño?—cuestionó la pequeñita con melancolía mientras el de cabellos azulados movía su cabeza sin entender— Porque es el único recuerdo que me dejo mi mami antes de morir. Mí muñeca, ella me la hizo con sus manos.
Entonces el niño empatico y ante aquella situación triste ;sintio como si una luz le hubiera iluminado al observar su piecito.
El peuqeñin Se quitó uno de sus viejos y agujerados calcetines y se levanto mas tarde, comenzó a moverse con inquietud por toda la cabaña y con sus manos a crear una obra maestra. Con un poco de harina de los sacos, hizo una cabeza formando un muñeco y con una fresa que estaba en un canasto, la aplasto para formar con su jugo los ojitos del "pequeño fantasmita".
Esmeralda solo veía de reojo y sin mucho afán los movimientos del fénix hasta que cuando por fin termino, escondió el muñeco detrás de su espalda y se acerco hacia ella.
—¿Jugarían conmigo y con pequeño fantasmita ,tu y tu bonita muñeca?—indago el niño sacando de su espalda aquel bello muñequito. La niña ilumino sus ojitos al ver lo que su amigo había hecho por ella y sin más, decidió accederle.
La pequeña al intentar salir de aquel hueco que se había formado entre los sacos, incidentalmente tropezó con ellos, provocando que la harina cayera sobre ella.
Ikki se espanto ante esa acción y de inmediato junto con fantasmita, se aproximo a ayudarle. Al levantarle ,el rostro de la rubia y el de su muñeca estaban completamente cubiertos de harina haciendo que Ikki temiera que su amiga se enfadara. Su sorpresa ocurrió cuando la pequeñita alzo el rostro y le regalo una sonrisa divertida provocándole que él le imitara.
Sucesivamente la rubia se incorporo ayudada por su amigo fénix y al estar de pie, ella le tomó el rostro con su mano enharinada.
— Ahora si, tu también eres fantasmita Ikki y yo fantasmita Esmeralda, ¡todos seremos fantasmitas!
Emocionada, la niña se abalanzo con su cuerpo cubierto de polvo blanco sobre el fénix y este no hizo ningún intento por huir, al contrario, ligeramente abrió sus brazos y la recibió. Y tras unos segundos de silencio y compasión, la niña con un tono serio en la voz, hablo:
—Gracias fantasmita Ikki, gracias por siempre hacerme reír.
Continuara...
Hoy ando de un sensible que termine melancólica con Ikki. Y a ustedes, gracias lectores fantasmitas que también me dejan regalarles un poquito de diversión y que siempre me reconfortan con sus palabras, haciéndome sentir que vale la pena estar aquí. Y como lo he anunciado, esta vez tardare un poquito mas en actualizar en mis fics , así que no me dejen sola en la sala de espera y acompáñenme la próxima ocasión!
