Re-edicion: 17 de junio 2018
Capítulo 2
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Jefe de Berk
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4 años. Enlace.
En un lugar a cientos de kilómetros de las costas de Noytrol, se encontraba un pequeño poblado llamado Berk, abundante en branns, comida insípida y muchas casas nuevas, un maravilloso lugar para vivir donde nevaba 9 meses al año y granizaba los otros 3 o al menos eso les decían a los turistas; un lugar donde gobernaba no un rey, sino un "jefe", es donde empieza esta historia…
Un pequeño niño de cabellos castaños curioseaba por el lugar observando atentamente a los enormes dragones que acompañaban a los adultos o jóvenes más grandes que él, y soñaba despierto con el día en que por fin pudiera tener a su compañero dragón.
—¡Hiccup!
La piel se le erizó al pequeño con tremendo grito, encogido de hombros se giró para ver a su cuidador un hombre enorme y regordete de bigotes rubios, y al cual le hacía falta una mano y una pierna, y que en ese momento se acercaba amenazadoramente hacía él.
— ¡Pequeño bribón!… ¿Dónde te habías metido? Esto de andar de niñera no es lo mío. —Se quejó el hombre tomando al niño de la camisa como si agarrara a un animal del pellejo.
—Estaba observando los dragones. —contestó el chiquillo pataleando para zafarse. —Gobber, llévame en Grump a volar alrededor.
—Ahora no, Hiccup. Tengo mucho trabajo en la fragua así que…
No le dio tantas explicaciones sólo se limitó a llevarlo a la fragua, su lugar de trabajo, donde el pequeño se murió del aburrimiento, viendo sólo como su cuidador atendía a los vikingos del pueblo.
—¡Ay, ya quiero ser grande para tener mi dragón e irme a volar todos los días! —Se quejó ruidosamente, ladeándose de un lado a otro en el banquito que Gobber había puesto especialmente para él (en la esquina) para que no se moviera.
—Pues en lo que creces mejor ayúdame. Sé de utilidad muchacho. —Opinó Gobber sin desconcentrarse en la espada en la que trabajaba. —Pásame aquel martillo.
Hiccup se levantó de su asiento con hastío y con pasos perezosos se dirigió hacia donde estaba la herramienta, donde quiso tomar un pesado martillo, pero todo quedó en la intensión, porque este no se movió de su lugar.
Avergonzado de no poder tomar aquella herramienta, Hiccup se arremangó las mangas de la camisa y preparó ambas manos para levantarla, pero nada, ni apretando los dientes, y esforzarse hasta enrojecer pudo levantar aquel martillo.
—¡Tonto martillo!
—Mejor deberías hacer más ejercicio. —aconsejó Gobber acercándose para tomar la herramienta. —Pareces un renacuajo. —apuntó burlonamente con el mango de la herramienta.
—¡Yo les ensañaré a todos! —exclamó el chiquillo inflando el pecho. —¡Seré el vikingo más valeroso y fuerte de aquí!
—¡Oye mejor vikingo!… cierra la boca y déjame trabajar, o mejor aún creo que tu primo ya salió de su entrenamiento… ¿Por qué no vas a jugar con Snotlout?
— ¡¿Snotlout?! —refunfuñó Hiccup. —No, no quiero…desde que tiene a ese pesadilla monstruosa se hizo más engreído.
—Bueno, no puedo negar que fue una gran elección y para sorpresa de todo ese dragón quisquilloso lo aceptó.
Hiccup hizo una mueca de fastidio, recordó como su primo recientemente se había hecho compañero de un dragón de carácter muy difícil, no cabía duda que había llevado mucho orgullo a su familia, no cualquiera hacía enlaces con pesadillas monstruosas de color rojizo.
De vueltas a las actividades, Gobber dejó que Hiccup lo ayudara con la limpieza de las armas, para así entretenerlo y mantenerlo callado, pero ese niño era la curiosidad ándate y no podía permanecer ni 5 minutos sin hacer alguna pregunta.
"¿Por qué los branns queman?"
¿A dónde fue mi papá?
¿Puedo ir con mamá?
¿Qué tan alto seré?
"¿Podemos vivir dentro de un volcán?"
"¿Podemos llegar a la luna en dragón?!
"¿Un brann puede volar?"
¿Y si hubiera sido vinter no tendríamos dragones?
¿Cómo sabré que dragón escoger?
¿De qué color será?
¿Podrá volar?
—Ay, Hiccup… en serio… ya cállate. —pidió el fastidiado Gobber después de responder y explicar todas sus preguntas.
— Gobber la última…lo juro, es que he estado pensando mucho en eso de los enlaces y… tengo la duda de… ¿Por qué debemos hacer el enlace hasta los 5 años? —preguntó con inocencia.
—Ussh muchacho. —resopló el hombre. — eso es porque es cuando tu poder elemental despierta, con ese poder puedes atraer a cualquier criatura a tu servicio, entre más fuerte sea, más probabilidad hay de conseguir a una magnifica criatura.
— ¿En serio? —se emocionó el chiquillo. —¡Ay…ya quiero tener 5 Gobber, ya quiero mi dragón! —empezó a brincotear arriba de la mesa. —¡Ya lo quiero, ya lo quiero, ya lo quiero!
—¡HICCUP, YA CALLATEEEEE!
Sería una larga tarde para el herrero niñero.
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Para el atardecer justo cuando el sol empezaba a ocultarse en el horizonte, los padres de Hiccup, quienes lideraban la isla, terminaron sus tareas y lo recogieron en la fragua. Gobber se los entregó con mucho gusto y con una nota de "no se aceptan devoluciones", a lo que Valka y Stocik se disculparon una y otra vez por los inconvenientes provocados.
Dejando la casa del herrero, la familia de jefes se retiró caminando hacia su propio hogar.
—Mamá, me aburro mucho con Gobber… ¿no podría ir contigo al santuario de dragones? —se quejó Hiccup tirando la mano de la madre que en ese momento lo encaminaba. —No hago nada más que ver cómo trabaja y tampoco me deja ayudarle con mucho. Por favor, llévame contigo…
—Hiccup, no molestes a tu mamá. —reprendió Stoick, haciendo caso omiso a sus quejas.
—¡Oh! no te molestes cariño, no le veo algún inconveniente. —Dijo Valka. —Mmmm…mañana puedo llevarlo conmigo al santuario, después de todo no podemos encargárselo por siempre a Gobber… mira como terminó el pobre. —recordó con una risita.
—Pero…pero es que Hiccup es… es…¡tan él! —lo señaló.
— ¿Por qué me señalas por completo? —Preguntó Hiccup con las mejillas infladas.
—Ay…está bien. —Suspiró el jefe y se puso a la altura de su refunfuñón y pequeño hijo. —Sólo prométeme que te portarás bien y no molestarás a mamá en sus tareas, es época de nacimiento y hay muchos dragones que cuidar. ¿Lo sabes, no?
—Sí lo sé papá… y no molestaré, lo prometo. —respondió el niño emocionado.
Quedando de por medio ese acuerdo ambos varones estrecharon manos ante la mirada amorosa de Valka, quien tomó después a sus dos hombres de la mano para guiarlos de vuelta a casa.
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Al día siguiente Valka, junto con su dragón Brinca Nubes, llevaron a Hiccup a donde usualmente la primera realizaba sus labores como cuidadora de dragones.
Valka era consideraba por el pueblo como la "experta" en la materia, sabía casi todos los secretos de los dragones por no decir que todos, y Hiccup la admiraba ya que a diferencia de la gente de Berk, que siempre buscaba pelear y quemar cosas por cualquier tontería, ella era tranquila y esas extrañas cualidades le habían sido acreedoras de un dominio de un fuego color azul, el cual decían que era debido a su carácter pacífico.
Mientras que Stocik era todo lo contrario a su mujer, él emitía una llamarada la cual en una sola palabra era definían como: "ardiente", casi que podía ser como un chorro de lava, aquel poder lo hizo a su padre ser acreedor al título del vikingo más fuerte de Berk y por ende su líder.
Hiccup era una extraña combinación de su madre con un poco o nada de su padre, era un niño hiperactivo que disfrutaba de curiosear en lo que fuera, en dibujar, armar, inventar pero no en pelear, algo que aparentemente no le gustaba ya que prefería hacer otras cosas. Su carácter a sus escasos 4 años ya le había hecho una reputación en Berk, quienes esperaban algo grande de un heredero, pero viendo como era el niño y su físico, pronto pensaron que la dinastía Haddock terminaría con ese niño.
— ¡Llegamos!
Estando aun en lo alto Valka, le hizo una seña a su hijo para que viera lo que había por debajo de ellos, Hiccup miró emocionado la isla, una que estaba muy cerca de Berk y que contaba con la mayor concentración de dragones en la zona.
—Hiccup… ¿quieres bajemos en picada? —ofreció Valka a su niño.
—¿Se puede? —preguntó el niño emocionado, a lo que su madre asintió. —¡Síííí!
—Bien, entonces sujétate fuerte… ¡Brinca nubes, desciende!
Hiccup apretó el mango de la silla de montar con fuerza y también se sintió sostenido por su madre, que en cuanto agitó su vara de madera, su dragón descendió en picada.
Las tripas del niño fueron un estrago y gritó con gran fuerza, pero amaba esa sensación de adrenalina en su ser, el como el viento helado golpeaba su cara y le secaba la lengua. Toda una emoción que su madre definía como: ser un dragón.
Al llegar al suelo y recuperarse de toda aquella adrenalina y vértigo, mujer y niño fueron en dirección hacia el nido de dragones, donde Valka fue recibida por muchos dragones de gran variedad y colores que querían que les hiciera alguna especie de mimo, y que eran complacidos por su cuidadora.
Hiccup también se quiso acercar a donde estaba toda esa acumulación de dragones; sin embargo un estirón en su camisa lo elevó unos centímetros del suelo y de sus intenciones.
—¡Oye, suéltame! —gruñó al que parecía ser su nuevo niñero: Brinca Nubes.
El dragón se giró unos cuantos grados a su izquierda y lo depositó encima de una roca: su nuevo banquito.
— ¿Qué? ¿También tú vas a hacer que me quede sentado todo el día? —reclamó al dragón que lo ignoró y se acostó a un lado de él.
—Hiccup.
El niño rápidamente dejó sus reclamos y se sentó en su banquito roca en cuanto escuchó el llamado de su madre, quien se acercaba lentamente a él.
—Iré a revisar unos huevos de cremallerus no me tardo, quédate aquí y no toques nada. ¿Sí? Brinca nubes te cuidará.
— ¡Sí, mi lady! —contestó este como si fuera un pequeño solado.
—Eres un buen niño. —acarició Valka su cabello y se retiró en compañía de unos creamallerus.
Hiccup suspiro cansado y se sentó en su roca, Brinca Nubes se había quedado dormido y consideró hacer lo mismo, pero cuando un aguijón veloz pasó por detrás de él, su curiosidad fue más grande que su obediencia, y se fue a perseguirlo en dirección al bosque.
El pequeño dragón sin alas, que se había detenido para excavar y sacar bichos entre la tierra, pronto se vio acosado por el extraño, que con todo y sus manos alzadas demostraba que trataría de atraparlo; Hiccup se lanzó al dragón como una pequeña fiera pero el aguijón fue más rápido que y lo esquivó y como no quería que lo siguiera le dio un golpe con la cola que lo empujó hacía un declive, donde rodó y rodó golpeándose entre las rocas y las hierbas hasta que por fin aterrizó sobre el césped.
—¡Me dolió! —Gritó reincorporándose dolorosamente.
Hiccup prestó atención a su alrededor no había más que quietud a su alrededor y un enorme lago a donde se acercó para lavarse toda la suciedad; una vez que se limpió, jugó con su propio reflejo a hacerse caras, y sus risitas eran ahora lo que hacía eco en esa cala. Cuando consideró que era momento; un extraño ruido entre las hierbas se escuchó.
Su naturaleza curiosa lo hizo caminar en dirección donde unos arbustos empezaron agitarse por sí solos; Hiccup pensó que tal se trataba de un terrible terror o en el caso más raro un pequeño fulj, sin embargo no fue hasta que abrió espacio entre las hierbas en que supo qué era.
—¿Un huevo?
Un pequeño huevo color negro que se estaba agitando entre la hierba.
Hiccup lo tocó, lo sintió demasiado caliente y de acuerdo a lo que su madre le había explicado de los dragones eso sólo significaba una cosa: pronto nacería y también que explotaría, rápidamente Hiccup se quitó su camisa y envolvió al huevo entre la prenda; lo tomó con cuidado para llevarlo al lago; sin embargo el huevo se empezó a poner más y más caliente que su color negro se tornó en uno rojizo, eso puso en advertencia al niño que corrió con todas sus fuerzas para arrojarlo al lago; una vez que lo hizo el huevo se hundió en menos de un segundo y del agua sólo brotaron unas cuantas burbujas. Hiccup se asomó con curiosidad para ver si podía ver al recién nacido más lo que vio fue sólo una silueta negra que salió a gran velocidad del agua y le golpeó la cara.
—¡Ay, mi nariz! —cayó de espaldas sosteniendo su nariz que le había sangrado con tremendo golpe.
Sin embargo, un infantil gruñido lo hicieron erguirse rápidamente, frente a él se encontraba el causante de su nariz sangrante, un pequeño dragón de enormes ojos verdes, color negro que también lo miraba con curiosidad.
—Eres… eres un furia nocturna. —Sonrió al reconocer la especie, la cual según su madre era muy extraña.
El dragón al verlo sonreír imitó el gestó mostrando una sonrisa forzada y sin dentadura.
—¡Ja… no tienes dientes! —exclamó el chiquillo emocionado.
Extendió su mano hacia el dragón, quien primero la olfateó como medida de prevención, pero que al sentirse seguro después junto su cabeza con la palma de su mano. Después de ese contacto Hiccup lo tomó entre sus brazos pues el dragón tenía un tamaño similar al de un terrible terror joven.
—Te llamarás Toothless. — nombró al feliz dragón que empezó a lamerlo y que en forma de agradecimiento juntó su frente con la de él.
Y sin tener en cuenta de que aquello se trataba de un enlace, dragón y niño emitieron un enorme resplandor que extendió a lo largo de toda la cala y el bosque.
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— ¿Qué fue eso?
Tanto Valka por un extremo, como el recién despertado Brinca nubes, quien notó que Hiccup no estaba a su lado, se dieron cuenta de ese evento y corrieron en dirección a su origen.
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Aquella luz se desvaneció en pequeñas partículas en pocos segundos, tanto Hiccup y Toothless se observaron a sí mismos para ver si no les había ocurrido o cambiado algo, pero estaban intactos.
— ¿Qué habrá sido eso? —trataba de entender el niño; sin embargo…
— ¡Hiccup!
Su madre y también Brinca Nubes estaban bajando a la cala, cada uno por su lado, pero ambos en dirección al confundido niño
— ¡¿Estás bien?, ¿Qué pasó?! ¿No estás herido? —empezó a revisar la asustada mujer.
—Estoy bien… ¡mira mamá!, lo que encontré. —mostró al ignorado recién nacido, que le dio un lengüetazo de presentación a la mujer.
— ¿Un furia nocturna? —se limpió la sorprendida Valka. —En Berk no hay furias nocturnas… ¿dónde lo encontraste?
—Me lo encontré por ahí. —Explicó Hiccup señalando los arbustos. —En un huevo, acaba de nacer… yo lo ayudé.
—Qué raro. —seguía ella sin comprender. —Bueno, dámelo Hiccup, es un bebé y debo darle los cuidados que necesita.
Trató de quitárselo, pero el dragón se movió de lugar y se aferró en la cabeza del niño.
—Parece que no quiere ir contigo. —Se rio el pequeño al ver que el dragón se aferraba a su cabello para que su madre no los separara, y quien se rindió ante la insistencia del dragón.
— ¿Pero ¿qué le pasa? ¿Hiccup qué hiciste antes de que apareciera ese resplandor? —Preguntó recordando lo de hace unos momentos.
—¡No hice nada!. Sólo tomé el huevo, lo arrojé al lago, lo vi, me sonrió, lo cargué, juntamos nuestras frentes…
— ¿El enlace? —balbuceó. — ¿Cómo es posible?
— ¿El enlace? —el confundido Hiccup ladeó la cabeza y el dragón imitó ese gesto. —Espera… eso quiere decir ¡¿que él es mi compañero?!
—Eso parece.
Valka se dejó caer en el césped mientras Hiccup giraba con el dragón en su cabeza celebrando; no lo podía creer ya que el enlace se debía hacer después de tener los 5 años y que se tuviera el poder elemental, ya que eso atraería a los dragones, pero su hijo, un niño sin poderes aun, había logrado hacer un enlace con un dragón y no un dragón cualquiera sino con uno de los más raros.
Pero lo hecho, hecho estaba, no le quedó de otra más que sonreír y sentirse feliz por su pequeño quien por fin tenía lo que siempre había querido y buscado.
Una vez que pasó el shock inicial y terminó con sus respectos labores, Valka junto con su hijo y sus dragones regresaron a Berk a dar la inesperada noticia, y los comentarios del pueblo no se hicieron esperar.
"Típico del hijo raro de Stoick y Valka"
"Pero es un dragón raro… ya volví a recuperar la esperanza"
"Yo merezco un dragón como ese, chiquillo afortunado".
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5 años. La prueba.
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A pesar de que Hiccup, había sido el primer vikingo en hacer un enlace con un dragón sin haber desarrollado sus poderes, el pueblo aun no estaba del todo seguro de su heredero, por lo que estaban expectantes a la prueba de fuego donde se definiría si era un brann o una basura neutral; esa prueba generalmente se hacía después de los 6 meses de haber cumplido 5 años para darles a los niños oportunidad de desarrollar bien esa habilidad, si en todo caso estos no podían, el niño o niña, independientemente de su posición, serían condenados al exilio.
Eran reglas de Berk y muy antiguas y que no se habían visto en la necesidad de modificarse debido a que no se habían presentado casos de personas que fueran neutral en años. Las generaciones más recientes eran todos brann y esperaban que toda la descendencia nueva así lo fuera.
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Toothless iba creciendo, ahora era un poco más grande que Hiccup y dejaba que lo montara para dar pequeños paseos por los alrededores, pero aún no podía volar. Ambos habían desarrollado una buena amistad, lo que era bueno para sus padres, ya que el chico no tenía muchos amigos más que el bravucón de su primo Snotlout, el cual seguía siendo un orgullo por destacar como el mejor brann de la clase.
El entrenamiento el cual todos los niños debían de tomar se hacía sólo una vez tuvieran su poder elemental, ya que lo que se les enseñaba era la manipulación, el arte de los ataques y los incendios y otras cosas relacionadas con fuego, pero para ser miembro de esa clase primero tenían que pasar la prueba de iniciación, y pronto sería la de Hiccup.
—Mamá… ¿Por qué debemos hacer la prueba? —preguntó Hiccup mientras se encontraban ayudando a su madre en el santuario de dragones atendiendo a unos dragones que habían enfermado a causa de la flor de dragón que creció de manera silvestre en el lugar.
—Es una antigua costumbre para definirnos definitivamente como brann.
— ¿Es necesario que la haga? ¿Y si fallo?
A Valka se le acongojó el corazón al escucharlo, había escuchado hablar a madres que había tenido que pasar por eso y la cuales le contaron la angustia al pensar que sus hijos pudieron haber sido neutrales.
—No vas a fallar. —tomó sus mejillas. —Vamos a practicar… ¿Sí?
—Sí. —respondió con una sonrisa que pronto se desvaneció. —¡Ma!… ¿Me dejarías de querer si yo soy un neutral?
—Hiccup…—Valka suspiró. —Yo siempre te voy a querer y siempre será así.
El niño sonrió pero aun así su curiosidad no lo dejaba.
— Mamá…¿Por qué odian a los neutrales?
—No los odiamos. —Contestó tiernamente su madre. —Es sólo que muchos piensan que son diferentes.
— ¿Lo son?
—No lo sé. —respondió con sinceridad. —Lo que sí sé… es que debemos respetarnos los unos a los otros para poder coexistir en este mundo. Tú como futuro jefe debes de buscar siempre la paz, tanto para los que son iguales así como los que no lo son. ¿Puedo confiar en que lo harás?
Hiccup asintió sin comprender del todo, ya no hizo más preguntas y el resto del día se dedicó a practicar con su madre, para tratar de invocar el fuego interno, como ella lo llamaba, sin obtener resultado positivo alguno, que empezó a preocupar de sobremanera a Valka.
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Por la noche en el lecho matrimonial de los jefes, uno de ellos no podía conciliar el sueño y no dejaba de remolinearse en la cama.
—Stoick. —Susurró Valka al ya no poder contener su angustia.
Este sólo soltó un gruñido sin abrir los ojos, dándole a entender así que estaba despierto y la estaba escuchando.
— ¿Y si Hiccup es un neutral?
Stoick abrió los ojos despertando sintiendo una punzada horrible en su pecho.
—No lo será Val, es nuestro hijo.
—No quiero que me separen de él…. —chilló cubriendo sus ojos, su angustia le estaba provocando jaqueca. —La prueba es en una semana y no ha dado ni una señal de que pueda controlar el fuego.
—Lo hará Val, si no…
— ¡¿Si no que, Stoick?... ¿Lo exiliarás? —Preguntó desesperada.
— Eh… ¡no!… tú sabes—No supo que responder a su angustiada mujer. —Vamos a esperar hasta ese día, no te angusties, por favor.
—No puedo, no puedo… —siguió chillando Valka.
—Ya, nada pasará. —Stoick la acercó a ella para abrazarla. —Ten fe en el niño, yo sé que lo hará… que él será capaz de hacer cosas increíbles… más de lo que tú y yo juntos hemos hecho…
—Lo sé. —sonrió Valka acurrucándose en su pecho. — Lo siento, confiaré en Hiccup sé que lo logrará.
Stoick se alegró al verla más calmada, pero como un jefe preventivo que era, pensó en lo que podrían hacer en dado caso de que su hijo resultara ser un neutral, empezando por la revocación de aquella antigua ley.
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La semana pasó rápidamente y tanto Valka como Stoick procuraban practicar con Hiccup para que al menos diera alguna muestra de control de fuego, pero nada.
Llegando el día de la prueba, como se trataba del hijo del líder y quien se había enlazado con un furia nocturna antes de tiempo, todos fueron a la arena de entrenamiento expectantes de ver una prueba que generalmente se hacía enfrente de 5 personas.
Pero el heredero no se presentó, grande fue la sorpresa de todos los vikingos al ver que los que habían llegado eran sólo Valka y Stoick quienes iban acompañados por sus dragones Brinca nubes y Rompe cráneos, y quien traían noticias inesperadas.
— ¡La prueba se cancela!¡Hiccup no hará la prueba el día de hoy! —gritó Stoick desde el centro de la arena
Los reclamos y quejas no se hicieron esperar, y el público se enfadó.
"¡Es un neutral, envíenlo con los suyos!"
"! ¡No se merece a ese dragón exijo que se lo quiten y se lo den a un brann de verdad!"
"¡No es justo, todos pasamos por esa prueba, él también la debe de hacer!"
—¡SILENCIO A TODOS!
El furioso jefe de Berk lanzó una llamarada al cielo formando una explosión para silenciar a todos sus súbditos y pueblo. Los vikingos ante esa reacción guardaron silencio, algo que el jefe aprovechó para explicarles lo que pretendía hacer con su hijo, y para pedir más tiempo para él.
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Mientras tanto lejos del alboroto y discusión en la arena, a Hiccup lo habían dejado a cargo de Gobber en la fragua, lo habían escondido ahí en caso de alguna represalia, ya que en la historia se conocía que a quien no quisiera abandonar a su hijo se lo arrebatan a la fuerza para echarlo o matarlo.
—Ay chamaquito… en que lío estás metido. — reprendió graciosamente Gobber tratando de animar al cabizbajo niño.
—Gobber…me voy a tener que ir de aquí… ¿no es así?
—Este es tu hogar niño, tus padres no lo permitirán, renunciarían primero al trono de Berk a dejarte en el exilio.
El chico asintió pero aun así estaba deprimido, Toothless sólo observaba, sabía lo que sentía su amo, así que para darle ánimos le lamio la cara llenándolo todo de baba.
—¡Toothless!, ya sabes que eso no quita. —se quejó Hiccup pero a la vez se animó al ver que su dragón siempre estaría con él no importando si era brann o neutral.
—Ya te dejó lleno de baba. —Exclamó Gobber con asco. —Ve por un balde y toma un poco de agua del barril que tengo por ahí. —Le señaló el objeto que tenía en la esquina de la fragua.
Hiccup obedeció y tomó el balde el cual era de un tipo de aleación de fierro, caminó hacia donde estaba el barril y con la ayuda de su banquito se puso su altura, hundió la cubeta para tomar algo de agua y una vez llena la tomó con ambas manos para bajar, cuando de repente sintió algo extraño con el contenido del balde.
—Gobber. —llamó el niño sin poder dejar de ver el interior el balde.
El herrero se acercó para ver que sucedía y quedó boquiabierto al ver el agua, no dio explicaciones de ningún tipo, sólo tomó al niño y al balde para salir corriendo de la fragua siendo seguidos por sus dragones acompañantes.
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En la arena Stoick y Valka seguían discutiendo con los vikingos que no querían aceptar la prórroga de un año más para darle oportunidad al niño de desarrollar su control con el fuego.
— ¡Sólo le estamos pidiendo un año más! —Suplicaba Valka a la multitud.
—Si ese muchacho no tiene poder es mejor dejarlo ir de una vez. —Habló un hombre robusto de cabello negro y ojos rojizos que se sabía que odiaba profundamente a los neutrales. —Nuestros antepasados se levantarían de la tumba si pudieran ver lo que ustedes pretenden hacer.
Valka se estaba dando por vencida con la multitud, había acordado con Stoick que si no lograban convencer a nadie ella se iría con Hiccup a un lugar diferente hasta que desarrollara su poder y en el peor de los casos jamás volver. Stoick muy a su pesar aceptó y si ocurría lo segundo dejaría Berk para irse con su familia a un nuevo lugar.
— "¡Fuera el neutral, fuera el neutra! ¡Fuera el hijo del jefe!"
Empezó a canturrear el hombre y el público le siguió la corriente generando más alboroto en la arena
—¡Arggg…Que testarudos! —Bufó Stoick molesto, mientras que Valka no creía esa poca empatía por parte de su pueblo.
— ¡UN MOMENTO NO CANTEN VICTORIA MONTÓN DE CARNEROS!
El ruidoso grito de Gobber silenció a la multitud, quienes vieron como el herrero del pueblo entraba en la arena con un balde y el niño en ambos brazos.
—¡El chico es un neutral! ¡Exhilio, exilio! —Gritó de nuevo el que causante de todo el canturreo y quien quería provocar un nuevo ajetreo.
— ¡QUE SE CALLEN! —gruñó Gobber amenazadoramente ante la atónita mirada de los jefes, y del pueblo que volvió a silenciarse. —¡El chico es un brann!
— ¿Qué dices Gobber? —Preguntó Stoick esperanzado.
—Es algo mínimo pero… muéstrales niño.
Bajó a Hiccup y puso el balde en el suelo, con nervios Hiccup puso sus temblorosas manos sobre el balde que aun contenía un poco de agua, la multitud trataba de ver lo que estaba haciendo pero desde la distancia no se podía apreciar con exactitud.
Valka y Stoick observaron a su hijo y al balde cuya agua adentro empezó a hervir.
— ¿Calor? —susurró Valka.
Stoick tomó con desesperación las manos de su hijo para comprobarlo y sintió un gran calor emanando de ellas, era mínimo pero era generalmente una de las señales de que era un brann.
—¡MI HIJO ES UN BRANN! —Gritó orgulloso a la multitud y alzó a su hijo en lo alto.
La incrédula multitud empezó a aplaudir en pausas hasta que se convirtió en un gran aplauso, pero a sabiendas de lo que podía hacer el nuevo brann lo empezaron a apodar el "chico caldo" ya que sólo podía calentar agua o brindarle calor a los demás.
Los años tuvieron que pasar para que Hiccup desarrollara correctamente su habilidad con el fuego y les demostrara a la multitud de lo que era capaz.
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21 años. Perdida
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Los años habían pasado, Hiccup de ser renacuajo pasó a ser un pescado parlanchín según Gobber, seguía siendo un chico de complexión muy delgada a diferencia de los demás, pero había adquirido sus propios tipos de fortaleza: era ingenioso (muy extraño entre los vikingos), hábil con la herrería y era considerado el mejor jinete de dragones, había logrado llevar a más furias nocturnas a su isla, pero estos por orgullosos no hacía enlaces con cualquiera, ya que se murmuraba que buscaban mucho más fuerza que un simple brann.
—Muy bien amigo, una última vuelta. —ordenó a su furia nocturna que también había crecido con los años, y ahora era mucho más grande que él.
Y como ser el mejor jinete no se daba sólo por habilidad, ambos gozaban en entrenar y surcar los cielos, haciendo diversas y peligrosas piruetas que nadie se atrevía a realizar; ni siquiera su primo…
—Bravo Hiccup. —felicitó de manera sarcástica Snotlout una vez que terminó el entrenamiento de vuelo. —Tan brillantes como siempre.
—Gracias primo. —respondió este con el mismo sarcasmo. —Lástima que no me pudiste alcanzar con Hookfang.
—Es que tenía cosas que hacer. —Se excusó cruzándose de brazos. — Y hablando de otras cosas… ¿ya terminaste mi pedido?
—No, sigo en eso, sin Gobber ayudándome se me ha acumulado el trabajo, pero acompáñame lo termino rápido.
Ambos jinetes seguidos por sus dragones se dirigieron a la fragua donde Hiccup trabaja por las tardes.
— ¿Y cuándo volverá Gobber de su viaje de pesca? —Preguntó Snotlout viendo de reojo a su amigo.
—Tuvo que haber vuelto hace días pero supongo que le tomó más tiempo ya que no se llevó a Grump con él.
—Sólo a un tipo como él se le ocurre hacer eso, ¿pescar? ¿Qué hay de genial en eso? yo prefiero quemar cosas..
Hiccup sólo rio por debajo, era típico de los branns tener ese tipo de pensamiento, pero precisamente admiraba a Gobber por ser tan poco convencional, y él, aunque era un alma libre, deseaba poder surcar con más libertad y visitar nuevos lugares sin que lo señalaran o lo catalogaran.
Los días pasaron y cuando por fin Gobber llegó sorprendió a todos con una increíble aventura.
— ¡Pensé que moriría sólo en esa balsa! —Dramatizó tomando su bebida en alto. —i Y si no hubiera sido por ese neutral yo hubiera muerto y no estaría contando esta historia ni bebiendo esto —contó con más tranquilidad dándole después un sorbo a su cerveza.
— ¡Que increíble historia Bocón! —
El único sorprendido había sido Hiccup, ya que tanto Valka, Stoick y el resto del pueblo que cenaba en el gran salón había enmudecido.
—Stoick…amigo—se acercó el herrero a su jefe. —Le ofrecí hacer un tratado. —dijo con precaución.
El poco sonido que había terminó por apagarse con aquella noticia, pero volvió a encenderse por un ruidoso golpe sobre la mesa.
— ¡Que osadía Gobber!, ¿Cómo te atreves a hacer tratados con esos asquerosos neutrales? —Gritó Fogo, el vikingo robusto que era conocido por odiar a los neutrales.
—¡No son lo que parecen! —Explicó Gobber a la multitud. —Sin mencionar que podríamos comerciar muchas cosas que nosotros no tenemos, y por supuesto aprender de ellos…
— ¿Cómo qué cosas? —Preguntó Hiccup, el único interesado.
—Por ejemplo…— se esculcó los bolsillos. —me dio está pintura. —sacó un frasquito con tinta que le dio a su alumno. —No se borra como el carboncillo que nosotros usamos.
—Esto es increíble. —Se emocionó el heredero. —Esto me serviría para muchas cosas.
— ¿Verdad que sí? —seguía persuadiendo Gobber. — Y…¿Qué dices Stoick?
Los presentes cambiaron su vista al taciturno jefe, que no había hecho más que frotar su barba durante toda la historia de la travesía, y aquella propuesta tenía una inesperada respuesta.
—Creo que estaría bien.
Su veredicto sorprendió a la multitud, pero la verdad sobre tal decisión radicaba en que recordó como casi exiliaban a su hijo, si tenían una relación más estrecha con los neutrales podrían llegar a convivir tal vez un día no muy lejano y las absurdas pruebas de fuego pasarían a la historia.
Pero la gente de Berk no pensó lo mismo, tuvieron que pasar varios días para que el jefe los convenciera de que el tratado convenía por muchas razones, y con el apoyo de la mayor parte de los brann, comenzaron con las negociaciones.
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—Gobber, nos despedimos.
Hiccup junto con Toothless, se estaban despidiendo del herrero quien había sido nombrado como el representante de Berk para llevar el tratado con Noytrol.
—Así es niño. Cuida la fragua en nuestra ausencia.
El vikingo alzó el vuelo en su dragón, sólo iba a ir con él y su dragón a pesar de que Stoick le había pedido que alguien más lo acompañara, pero este se negó diciendo que simplemente vería a un amigo y no había necesidad.
Después de haberse despedido, Hiccup y Toothless pasearon por la plaza principal de Berk, ese día no habría entrenamiento y la fragua se había cerrado, por lo que estaban buscando algo que hacer, y durante la caminata se encontraron con Snotlout quien se unió a ellos y con Hookfang, al paseo.
—Hiccup… ¿Qué piensas que los neutrales vayan a venir con frecuencia ahora con esto?
—No pienso nada. —respondió este sin dejar de ver al suelo.
—Tal vez y te terminan casando con la princesa de los neutrales. —Se burló el mayor, ya que recordó que Gobber había dicho que el tipo neutral le había contado que la familia real tenía a una hija como heredera.
—Deja de bromear. — empujó Hiccup. —Eso es imposible… recuerda que es un delito casi pecado hacer eso, además yo busco a una chica brann que me enamore.
—Cierto. —Snotlout dejó de reír. —Nada como una ardiente y hermosa brann para satisfacernos… Así como…¡Alice! —señaló a una chica a lo lejos.
—Yo… no lo decía por eso. —enrojeció Hiccup y trató de no ver a la chica más hermosa de Berk y que lo había rechazado años atrás.
—¿Entonces? ¿Qué clase de chica buscas?
—Eh… yo…—Hiccup se sentía hervir, era una de los cosas que sucedían siendo un brann. —¡No sé, ¡sólo alguien que me quiera por quien soy!
—¿Y…? —siguió indagando su primo con el único propósito de fastidiar.
— Y… que sea hermosa…
—¿Y…?
—Y…que… esté dispuesta a…
—Aaaaaaaa…
—Quiera…
—Quieraaaaaa.
—¡quieraviajarconmigoportodoelmundo! —balbuceó todo de corrido y totalmente enrojecido.
—¡¿Quéeeee?! No entendí tonto, dilo otra vez…
—Ay, pero que tarde es… debo abrir la fragua y…. ¡adiós!
El sonrojado Hiccup huyó rápidamente en Toothless, tal vez no era un secreto para el pueblo que a él le gustara viajar, pero que quisiera marcharse de Berk para viajar por el mundo y en compañía de una hermosa chica era su más profundo secreto.
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Semanas después.
—Gobber no se ha aparecido.
Hiccup en compañía de Toothless miraba hacia el horizonte pensando en que ya había pasado varios días desde que su amigo Gobber se había ido. No habían tenido noticias, pese a que el trato había sido de qué informarían de inmediato a los jefes y reyes respectivamente para acordar una junta entre estos, pero ¡nada! No tenían noticias de nada.
—Vámonos amigo.
Le hizo una señal al dragón para que lo siguiera y caminaron a la par por la plaza de Berk, cuando de repente varios terribles terrores se agitaron y volaron lejos al compás de un extraño ruido que retumbó en la entrada del pueblo; ignorante de que era aquello, Hiccup con la ayuda de su catalejo observó que a lo lejos que se acercaba un gran ejército de hombres de armadura plateado montados en caballos, y una gran cantidad de catapultas.
¿Acaso eso era?
— ¡Nos atacan! —Gritó un viejo desesperado, cuando arrojaron otra enorme roca con fuego en dirección al pueblo que destruyo un par de viviendas.
El brann aún no sabía quién era ese enemigo, pero montó a Toothless para tratar de ayudar en lo que se necesitara.
— ¡A SUS POSICIONES!
Escuchó la voz de su padre quien como todo un experto en combate empezó a preparar a sus guerreros para la batalla.
—¡Papá!… ¿Qué pasa? ¡¿Quién nos ataca?!
—Aun no lo sé… pero quien sea se van arrepentir y…
— ¡SON LOS NEUTRALES! —Interrumpió el alterado Fogo quien corría como loco buscando refugio detrás de su jefe.
— ¡¿Qué?! —Se sorprendieron padre e hijo.
—¡Y NOS ESTÁ NEUTRALIZANDO A TODOS! — gritó el desquiciado hombre moviendo su mano de un lado a otro tratando de invocar las flamas.
Tanto padre e hijo trataron de invocar a las flamas también, pero de sus manos no salió nada.
— ¡A sus dragones! —Ordenó Stoick al ver que no habría de otra más que luchar cuerpo a cuerpo con ellos. —¡Que los dragones quemen su artillería!
Los dragones junto con sus jinetes obedecieron y volaron en dirección al enemigo; sin embargo antes de que pudieran alcanzarlos estos cayeron como moscas.
—¿Los dragones también están siendo neutralizado? —observó Hiccup impactado que incluso los dragones habían perdido sus habilidades y fuego interno. Había escuchado de las famosas piedras de la neutralidad pero desconocía sus habilidades.
— ¡¿Qué hacemos?! —Llegó Snotlout desesperado al ver que no podía sacar fuego de su mano.
Hiccup intentó de nuevo pero no importaba cuanto se agitara, nada salía de él.
—¡ESOS MALDITOS, NOS ESTÁN NEUTRALIZANDO! —Se quejó el asustadizo Fogo, aferrándose a la capa de su jefe.
—¡CON O SIN PODER LUCHAREMOS! —estrujo Stoick y sacó su espada. Ordenó al ejército que esperaba que lo siguiera para darles a los neutrales un poco de su fuerza bruta.
Los guerreros vikingos se fueron a la pelea con las armas que tenían, siendo llevados por los dragones a quienes no les quedó de otra más que ir corriendo, junto con sus inseparables amos.
Mientras tanto, las catapultas seguían aventando rocas envueltas en llamas y a pesar de que los brann podían controlar el fuego no eran inmunes a no herirse con este si no era creado o controlado a tiempo por ellos.
—Hiccup, lleva a mujeres y niños a resguardarse en los escondites, ayuda a tu madre. —Le ordenó su padre antes de seguir a su ejército. —Que Fogo y Snotlout te ayuden.
El chico obedeció y junto con Snotlout y Fogo empezaron a llevar los neutralizados vikingos; sin embargo todo alrededor era un caos, el lugar se estaba incendiando y sin sus poderes no podían controlar ni evadir el efecto de las flamas.
—¡Ayudaaaaa!
—Hiccup, ¡allá! —señaló Snotlout una casa que estaba siendo consumida por las llama con un niño adentro.
Los dos jinetes junto con Toothless acudieron en su rescate, Hiccup con Toothless fueron los que entraron pese al fuego y sacaron al niño sano y salvo.
—Debemos llevarlo con su mamá Snotlout. —pidió entregándoselo.
Jorgenson obedeció y se fue corriendo junto con Hookfang y Toothless que ya traía a otras personas cargando en su lomo; sin embargo el nuevo disparo de una catapulta alertó los sentidos del heredero; Hiccup vio con horror que otra roca encendida se dirigía hacia Snotlout que ya se había adelantado con el niño en brazos.
— ¡Cuidado! —advirtió corriendo hacia ellos logrando empujarlo, pero a la vez recibiendo el impacto de la roca que se incendiaba que terminó por aplastarle parte de la pierna izquierda.
—¡Hiccup!
Tanto él como el niño y los dragones vieron como el jefe quedó con su pierna atrapada y sería consumido por la llamas. Toothless se debilitó al compás de su amo y fue incapaz de ayudarlo ya que conforme Hiccup perdía fuerzas él también.
Sin embargo, el brann aun consciente del peligro en el que se encontraba puso su manos enfrente de la ardiente roca como si así pudiera quitarla, no pudo, pero inesperadamente el fuego se controló y tampoco le había quemado en absoluto, había logrado controlarlo.
—Se fueron los neutrales. —Avisó Fogo llegando a la escena.
—¡Ayúdenme entonces! —pidió Snotlout a la multitud y junto con los dragones se acercaron al hijo del jefe para tratar de ayudarlo.
Hiccup se sintió a salvo, más empezó a perder el conocimiento pronto las imágenes a su alrededor empezaron a hacerse borrosas, y los ruidos se redujeron a los gritos desgarradores de su madre y padre.
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24 años. Desafío.
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Habían pasado 3 años desde el primer ataque de los neutrales, la desaparición de Gobber y la pérdida de una parte de la pierna izquierda de Hiccup, la cual tuvo que ser reemplazada por una prótesis metálica. Los neutrales los habían acusado contra atentados al reino de Noytrol y debido a eso les habían declarado la guerra.
Stoick furioso por lo que había sucedido, concluyó que los neutrales sólo se estaban excusando de sus actos y puso a Berk en un estado de guerra contra Noytrol, no dudaron en ir a pelear y atacarlos de la misma forma en que ellos los habían atacado.
Dos años después de constantes ataques entre sí, en los cuales ganaban y perdían por igual, Stoick cayó junto con Valka y sus dragones en batalla, ya que está insistía en acompañarlo para tratar de buscar paz. Sin embargo; la batalla se dio en pleno invierno y fue muy brutal ya que ni los cuerpos habían podido encontrar entre la nieve donde perecieron brann y neutrales.
Hiccup en ese momento asumió el mando, había ido a pelear en varias ocasiones, en un principio estuvo renuente a hacerlo porque compartía los mismos ideales de paz de su madre, pero prácticamente fue obligado y debido a eso tenían grandes heridas en su conciencia cuando tuvo que matar por primera vez a un neutral. Sin embargo; después de la muerte de su padre y su querida madre terminó por cambiar por completo, dándose cuenta que los neutrales por más que trataran de hablar con ellos seguirían siendo sus enemigos despiadados y que no se rendirían hasta ver a cada brann de Berk caer.
Siendo aconsejado por Fogo, que se convirtió en el nuevo consejero de Stoick después de la desaparición de Gobber, lo alentó a formular los ataques y estrategias de batalla, Hiccup había adquirido experiencia en el tema, con su ingenio y su habilidad inventiva desarrolló nueva armas para someter a los neutrales de distinta forma, ya no importaba si no tenían su control elemental con las armas con las que los proveía veían la victoria muy cerca.
— ¿Cómo les fue? —Interrogó Hiccup a Snotlout quien acaba de llegar de un ataque.
—Fue diferente ahora. —respondió el agotado chico. —Es como si hubiera ocasiones en que supieran que vamos a hacer y otros en los que no… creo que su princesa es una muy buena estratega.
Hiccup se burló de su comentario, aunque había algo de verdad, sentía como si tuvieran un espía entre ellos, ya que los neutrales parecían saber a veces cada uno de sus movimientos.
—Esa niña, ni siquiera ha salido en combate, no sabe lo que es pelear de verdad, ha de estar sólo dando sus paseos con sus vestiditos en su palacio. Como me gustaría darle su merecido.
—Es muy buena idea jefe. —dijo una voz entre la sombras.
Fogo se dejó mostrar con una sonrisa malévola así como con un plan en mente.
—Podría ser una buena estrategia para terminar la guerra y apoderarnos de Noytrol y junto con eso la piedra de la neutralidad.
—Te escucho. —Dijo Hiccup tomando asiento en la silla del jefe, interesado en escuchar la propuesta de su consejero.
—Se murmura que esa muchacha nunca ha salido en combate y como último miembro de la familia real la quieren resguardar, puede desafiarla a un duelo a muerte, sería muy sencillo considerando su experiencia.
—No es mala idea. —Opinó también Snotlout. —Sin su princesa ya no quedaría nadie al mando. ¿Qué opinas Hiccup?
Hiccup sólo jugaba con un lápiz de carboncillo como si fuera lo más interesante del lugar, mientras meditaba el plan.
—No creo que sea tan débil si con tan buenas estrategias nos ha llegado a someter; sin embargo si es una buena líder no querrá que se derrame más la sangre de su gente.
—¿Jefe…?—cuestionó Fogo confundido
—¡Lo haré!... —decidió el jefe destrozando el lápiz con la mesa. — la retaré a ese duelo, si al menos tiene un poco de honor aceptará, en caso de que no sea así, utilizaremos el nuevo prototipo de espadas con eso terminaremos de someter al reino tomaremos la piedra de la neutralidad y nos tendrán que obedecer.
Snotlout tragó en seco, las palabras de Hiccup se escuchaban muy despiadadas, quien lo conociera sabría que de ser un muchacho pacífico y bueno pasó a ser un estratega frio y calculador, incluso su dragón quien solía ser muy amistoso cambió por completo y sólo hacía la voluntad de su amo.
—Fogo, prepara todo para el duelo… vamos a darle esa princesita donde más le duela.
—Lo que ordene jefe. —Fogo sonrió y se retiró del lugar para preparar todo.
Después de enviar la invitación pasaron unos días para recibir respuesta, fue de gran sorpresa para Hiccup y el pueblo que la princesa aceptara su duelo, y claro ella no se abstuvo de agregar algunas condiciones en su trato, sin embargo lo único que le importaba al jefe era acabar con ella, acabar de una vez con el problema para por fin poder vivir en paz.
—Me voy Snotlout, estás a cargo hasta entonces. —Ordenó Hiccup subiendo a Toothless.
—Claro que sí…Confía en mí.
El jefe asintió y dio unos pasos en su dragón cuando…
—Sí las cosas no llegan a salir bien tú entonces…
—Es una niña. —Lo interrumpió Snotlout. —Tú vas a poder con ella.
Hiccup volvió a asentir con una sonrisa, se puso el casco y emprendió el vuelo con Toothless y demás súbditos, volaron hasta cierto punto después siguieron el trayecto a pie al lugar de encuentro.
Al lugar donde se encontraría con su destino.
Continuará.
Re-edicion: 17 de junio 2018
