Si aun hay alguien ahí lamento haber desaparecido literalmente por años, pasan cosas en la vida que uno no puede detener o ignorar. Pero para bien o para mal recordé esta historia y yo también quiero que tenga un final.
A todo aquel que llegué este mensaje, gracias por llegar hasta aquí
Mentira
Era fin de semana y no tenía porque ir a la escuela, había inventado un nuevo amigo con el que pasaría la tarde en su casa imaginaria, un chico inexistente del ficticio equipo de beisbol local. No era la primera vez que lo hacía y aprovecharía ese pretexto hasta que Toriel comenzará a sospechar o, a quien engañaba, deseara conocer al tal Frank.
Cada que tenía la oportunidad Frisk escapaba a la orilla de Monte Ebott, miraba hacía el borde, se preguntaba cómo había sobrevivido a esa caída, cómo lo había hecho Chara… ¿Podría volver a hacerlo? Las flores parecían tan pequeñas desde ahí…
—Niño—la voz de Sans lo sobresaltó y se giró de inmediato—. Ahí no hay nada para ti.
Frisk suspiró. Sabía que era hora de dejar esas tretas, Sans había pasado los últimos días demasiado pendiente de él, no importaba cuantos tratos o sueños extraños tuvieran en el historial, Sans no confiaba en él y eso no iba a cambiar, no mientras siguiera con esa mirada perdida.
—No se lo digas a mamá—fue lo único que se atrevió a decir.
—Ajá, claro ¿De verdad me imaginas diciéndole a Toriel que encontré a su retoño haciéndole ojitos a ese precipicio? —soltó una risa irónica.
Con que era eso, pensó que iba a…—No es lo que parece.
— ¿Y exactamente qué es? —se sentó a la orilla, contemplando el abismo, tuvo que desviar la mirada, no logró entender que era lo que le fascinaba tanto.
—Estaba pensando en ella…—se alejó del borde, no sabía si era apropiado contárselo, pero definitivamente prefería hablar de Chara, a hablar de Asriel.
— ¿El primer humano? —se rasco el cráneo.
—… Al principio, creo que…—dudó—Toriel me veía como a ella.
—Umm… Bueno, creo que eso es lógico, ella no conoció muchos humanos antes de ti y antes de ella…
— ¡Pero era una horrible persona! —Frisk lo interrumpió; encontraba tétrico decirlo ahí, pero no era como que Sans le hubiera dado opción—. Te he contado todo lo que sé y… no entiendo porque deseaba tanto que estuviera aquí.
Sans sentía estar perdiéndose parte del contexto, pero conseguir ese fragmento ya había sido complicado, no podía ponerse exigente—. Tal vez no era tan horrible todo el tiempo. Como tú.
— ¿En serio? —Frisk lo miró inquisitivo.
—Ese es el punto ¿no? —se levantó y le tendió la mano— ¿Por qué elegimos disfrutar la buena vida que tenemos con personas potencialmente horribles?
Frisk tomó su mano y se incorporó.
—Deja de darle vueltas a todo, me estás mareando—bromeó con poco éxito—. Tienes una vida maravillosa, Toriel es tu madre ahora y te ama, te esforzaste tanto para salir de ahí y hacer las cosas bien, nos salvaste a todos, así que ¿Puedes dejar de castigarte por lo que sea que pase por tu mente? ¿Por favor? —suplicó inclinando la cabeza, con su mano entre sus huesudas palmas.
—Sans…—su mano comenzó a temblar, aunque el esqueleto no pudiera verlo sabía que había comenzado a llorar—. No los salve a todos.
