4 Capitulo: Sin elección… cuarta parte…

Mmm, ya se dieron cuenta… - susurro asomándose un poco por la ventana – ¿"Sonrisa infamen" habrá hecho su parte? – se cuestionó a si mismo mientras desarmaba su arco "portátil".

Termino de guardar los elementos de su arco, sujetándolos nuevamente en sus posiciones originales. Si bien, todo hasta ahora había salido de acuerdo al plan. Lo único que podría evitar que todo saliera acorde a sus objetivos… es que "aquello", no estuviera en el escondite establecido por sus superiores.

Dicha misión que "Sonrisa infamen", debió cumplir por lo menos un par de horas antes, de la partida del Uchiha del cuartel de operaciones.

De lo contrario, el Uchiha y él… estarían a punto de enfrentar, un destino tal vez peor, que la mismísima muerte en manos del "Demonio de Plata"… Sonrió, antes sus pensamientos… Claro que no iban a fallar, jamás han fallado una misión desde hace 5 años atrás.

Giro sobre sus pies con tranquilidad, dándole la espalda a la ventana para caminar hacia unos pocos escombros del lugar. Con pasos firmes llego hasta ellos, encorvó un poco su cuerpo para levantar unos cuantos tablones, que debieron de haberse caído del techo –supuso-, tomo un par de ellos y camino hasta la entrada de la habitación.

Cerró la puerta y colocó los tablones en los soportes que estaban a cada lado de la puerta. Sellando la puerta con seguridad, o por lo menos para darle tiempo para escapar… Con rapidez se dirigió a la ventana, percatándose de que los diez caballeros del Hyuga entraban por la puerta, sonrió con malicia mientras se alejaba de la ventana…

"Algo" le decía, que sus planes… no resultarán con el General lo espera…

Buscó con su clara mirada, una especie de bolsa o paquete en alguno de los escombros. Más en ninguno de estos puedo ver nada; siguió recorriendo la habitación con su mirada en la zona derecha.

Divisando en una de las paredes, una especie de flecha pintada en la esquina. Agudizó su oído al escuchar los pasos metálicos de los caballeros, impactando sin delicadeza alguna contra el suelo de madera del campanario.

-Bufó molesto- ¿Es que acaso no conocen la derrota? – Cuestiono alzando una ceja – será mejor que me vaya de aquí – susurro para si mismo.

Se encamino a la flecha pintada. Sintiendo y escuchando el chillido molesto de la madera bajo sus pies. Dio un último paso ante la imagen pintada, percatándose del "extraño" sonido de la madera bajo su pie derecho. Inclinó un poco su cuerpo, lo suficiente para posar su mano izquierda – que por cierto tenía una especie de guante de cuero animal marrón oscuro, pero sin los dedos- en el tablón del suelo.

Al encontrarlo, convirtió su mano izquierda en un puño y de un ágil y rápido movimiento, rompió el tablón en tres partes.

Revelando un gran mecanismo de madera en su interior, –imagínense una ballesta, con la diferencia que en vez de tener un gatillo, tiene un seguro en la parte de la cuerda que lanza la flecha- equipada con una gran flecha y una cuerda del mismo largo a la distancia del campanario hasta la Torre del Reloj.

Definitivamente, "Sonrisa infame" había cumplido su parte de la misión, después de todo, ese era el método que anteriormente, se utilizaría para que el Uchiha escapara.

Tomo el arma con sus manos – con algo de dificultada cabe agregar-, apoyándola en el marco de la ventana. Apuntó el arma hacia abajo, apuntando en la parte superior del marco de la ventana de la Torre.

Posó su dedo en el seguro de disparo del arma, ejerció un poco de presión… cuando un fuerte golpe se escuchó contra la puerta, desconcentrándolo momentáneamente.

¡Estas arrestado! – Exclamaban los caballeros por fuera de la puerta - ¡Entrégate a la justicia!

Pues es mí deber decirles que tardaron demasiado – dijo en tono burlón antes de quitar el seguro del arma.

La enorme flecha salió disparada en dirección a la Torre del Reloj, impactando contra esa, ocasionando un fuerte temblor seguido de un ruido casi ensordecedor, azotó contra la Torre, al impactar la gran flecha de dos metros y 6cm de ancho contra la pared.

¿Qué demonios hiciste? – exclamó un joven caballero.

El joven encapuchado subió el marco al marco de la ventana, asegurando el arma a lo largo en el marco para poder deslizarse con seguridad hacia su objetivo. Dirigió sus manos hacia el broche de su cinturón, abriendo este para sacarlo de su cadera y colocarlo por encima de la cuerda, mientras la volvía a abrochar teniendo así, una especie de gancho deslizador "improvisado".

Se posicionó dispuesto a lanzarse, cuando escuchó la puerta de madera romperse con gran fuerza. Diablos, había olvidado por un momento de los caballeros. Rápidamente los caballeros entraron a la habitación, rodeando al joven asesino "sin" escapatoria.

Ríndete en el nombre del Papa y del General Hyuga – exclamó con superioridad el joven caballero – no tienes escapatoria.

Asordo a las palabras o mejor dicho ignorando por completo aquellas palabras, giró su rostro por encima de su hombro derecho… Revelando a su vez una sonrisa burlona; mientras que la luna se encargaba de hacer destellar con cierto brillo malicioso sus ojos claros.

Aún con su sonrisa, hizo un ademán de despedida con su mano derecha antes de sujetar con fuerza su mano izquierda – ya posicionada y presa en el cinturón- el "gancho", para lanzarse antes la sorpresiva mirada de los caballeros.

Mierda – exclamo el joven caballero.

Su pies se movieron con rapidez hasta llegar a la ventana, aun no podía creer lo que veía… pero que demonios, su vista se poso en el extraño artefacto que había colocado el individuo antes de lanzarse por la ventana. Examinó con cuidado el arma, notando una larga y gruesa cuerda sobre salir de esta.

Dirigió rápidamente su mirada hacia donde terminaba la cuerda… La Torre del Reloj… golpeó con fuerza el marco con furia, al darse cuenta con mayor rabia y sorpresa de ver al "asesino" escapando ante sus ojos…

Ciertamente, el sentir la fría brisa rápida arremeter contra su rostro, se sentía muy bien, después de todo, no había podido lograr tranquilizarse del todo en tan solo pensar en la manera para efectuar su plan, y rescatar a su compañero de misiones.

Las fuertes ráfagas del viento azotaban contra su capucha, amenazando con revelar su identidad. Suspiró un tanto fastidiado cuando este notó que la llegada a la Torre tardaría un poco. Miró por debajo de sus pies, notando con curiosidad su posición, exactamente por el comienzo de la zona central de la plaza, su sonrisa se engancho aun más… al notar a la persona bajo sus pies…

Claro que él mismo entiende el motivo del enojo del capitán, después de todo, el también estaría cabreado si un "estorbo"… interfiriere en su misión… ¿No lo creen?...

Primero que nada – comenzó a explicarnos el pelicastaño – tienen que estar totalmente erguidos y concentrados en su objetivo – dijo mirando una diana que momento antes… habíamos colocado.

Vale – respondimos al unísono, en realidad respondimos algo fastidiados, ya que solo habíamos estado escuchando la teoría y no la practica en si… algo que comenzaba a molestarnos al Sabaku y a mí.

Bien, ahora lo siguiente es preparar el arco para que este tenga mayor alcance – nos dijo estirando la banda elástica del arco – mientras más jalen hacia ustedes, mayor será la velocidad y con ella la distancia.

Bostecé ocultando mis boca con mi mano derecha, me recosté en las raíces del árbol que estaba justo detrás de nosotros, posé mis ante brazos bajo mi cabeza para estar más cómodo.

Que molesto es escuchar tanta teoría, últimamente Kankuro se ha empeñado a enseñarnos únicamente la teoría, cuando en clases anteriores nos había enseñando la teoría junto con la práctica… pero claro, siempre existe una excepción en la vida…

Y por supuesto que eso también incluye las tan preciadas clases de tiro a la Diana con Kankuro y de las extrañas y obligatorias clases de plantas medicinales de Temari. Si, todas estas clases las agradezco en verdad… Porque… después de todo…

¿Quién iba a pensar… que yo seria un asesino?

Kankuro… ¿Cuándo se supone que haremos uso de nuestras habilidades? – cuestionó Gaara cruzándose de brazos.

Si, yo también estoy harto de tanta teoría…Ha decir verdad hacia ya varios años desde que no toco un arco y una flecha, y a decir verdad… un poco de practica, así sea soñando o no. Me seria muy útil para recordar su uso.

Sabaku y yo, nos sentimos plenamente preparados para demostrar nuestras habilidades – agregué luego de unos pocos minutos de silencio – después de todo, esas teorías ya la sabemos…

Un pequeño tic apareció en mi ojo izquierdo al verlo sonreír de forma burlona… definitivamente algo nos decía que no tendríamos suerte… por lo menos hoy…

-rió levemente- Practicaran cuando posean una suma significante de paciencia… - Demonios… siempre nos evade con esas…

El Sabaku menor y yo nos miramos fastidiados… Es que ¿Acaso nunca piensa enseñarnos a usar estas cosas? Molestos y derrotados, nos cruzamos de brazos; mirando al hermano mayor del pelirrojo con fastidio…

Continua… - susurre molesto. ¿Qué más podíamos hacer? Definitivamente este día… será uno de los más largos de la historia…

No puedo creer que en todo el día no hayamos practicado – dije indignado, metí mi brazo dentro del arco para luego posarlo en mi hombro derecho.

¿Y me lo dices a mí? – Dijo de forma irónica tomando el arco igual que yo – suspiró levemente- Kankuro y Temari últimamente están demasiado extraños…

Mmm… ahora que lo dices – dije meditando… en verdad que este día me suena familiar – Itachi… estuvo extraño también… estaba agotado… demás agotado…

Subí mi negrusca mirada hacia el cielo, soltando un fuerte suspiro de cansancio al ver la luna brillando en el cielo, aun no había estrellas en el cielo. Ni siquiera unas pocas nubes se "indignaron" a aparecer… Una extraña sensación recorre cada rincón de mi anatomía, dándome ese cierto presentimiento de que algo pasaría.

Agité mi cabeza, tratando de alejar aquellos pensamientos. Debo de estar muy cansado… físicamente como mental… después de todo, el agotamiento que siento abarca toda y cada una de aquellas ramas.

Sorpresivamente, Kankuro tuvo que suspender nuestras lecciones de arco y flecha por un -extraño- mensaje que le susurro Temari unos pocos minutos después de la tercera introducción sobre los diferentes tipos de arcos y flechas. En fin, un alivio para el pelirrojo y yo. Que aprovechamos en practicar sin la mirada desaprobatoria que nos dirigía el pelicastaño.

Oye… ¿al final te quedaras o no? – pregunto Gaara girando su rostro para verme, él estaba a mi lado.

Quisiera… pero conociendo a Fugaku le montará una escena a mi madre – dije cansado – tengo que ayudarla.

-rió con burla- tremenda vida la tuya ¿eh? – dijo.

-lo miré serio- Créeme cuando te digo que prefiero tener una vida como la tuya – dije mirando con desgana la enorme colina que tenemos que subir para llegar al pueblo.

Si claro… - dijo de forma irónica – porque es de lo "lindo" trabajar intensamente todos los días para que te paguen con tan poco que apenas alcanza para comer – dijo cruzándose de brazos – si una vida "envidiable"… - agrego ante de reír levemente.

Sabes que no me refiero a eso – dije un tanto molesto con su burla.

Suspiro cansado.

Te picas rápido, Uchiha – dijo de forma seria – se muy bien de que hablas…

Ignoré su comentario, estaba acostumbrado a este tipo de tratos con el Sabaku, si… puede que en la mayoría del tiempo el sea serio, e incluso puede llegar hacerlo mas que yo… ¡pero Demonios!... Cuando se burlaba y pone su expresión burlona es difícil sacarlo de aquella burbuja…

Miré hacia el frente notando que ya casi llegamos a la cima de la colina, pronto reviviré una "pequeña" discusión con el viejo amargado antes de cenar, me enojaré, el me insultara –como siempre- y me iré a hecho un lió a mi habitación… sin cenar… para luego casi en la media noche bajar a la cocina para comer algo, porque en todo el maldito día, no he podido comer a causa de ese demonio…

-suspiré cansado por mi panorama familiar- a veces no se como es que aguanto tanto – dije cerrando mis ojos sin dejar de caminar.

Oye Uchiha de que estas… - giré mi rostro extrañado mirando hacia atrás… Algo que deje a Gaara sin habla… nunca es algo bueno… por lo menos en nuestro caso… no.

Y maldición… su expresión hizo que mi garganta se secará de golpe, mis manos se hicieron puños de la creciente ansiedad que comenzaba a apoderarse en mi cuerpo…y es que… todo su rostro… mostraba horror…

Lentamente, giré mi rostro temiendo lo peor. De un reflejo cobarde, mis ojos se cerraron con fuerza antes de que siquiera comenzar a girar… Cuando mi rostro estuvo totalmente posicionado frente a la ciudad…

Comencé a abrir mis ojos… pero al abrirlos por completo… mi corazón comenzó a acelerarse con rapidez, mientras que mi respiración se agitaba. Negué con la cabeza rápidamente… no otra vez… DEMONIOS… no puedo ser esto posible…

El fuerte brillo naranja, amarillo y rojizo del fuego detallaba con fervor… sabiendo de ha cuentas de que se trataba de mi casa… Podía verse a los ciudadanos correr por la calles tratando de auxiliar –inútilmente- a mi familia –que aun estaba adentro- a apagar el fuego… Solté un quejido frustrado.

Giré sobre mis talones para mirar al pelirrojo que estaba a mi espalda… Sorprendiéndome de sobremanera al ver su apariencia… ya no era el Gaara de 13años de hace un momento…

No puede ser… ¡No puede estar pasando!

Coloqué ambas manos frente a mi rostro… Maldición no es posible… mis manos son mucho más pequeñas de lo que eran hace unos momentos… pasee mis ojos recorriendo todo mi cuerpo, no puede ser…

Incluso mis ropas han cambiado… llevó puesto mi uniforme escolar… unos pantalones negros, mocasines del mismo color, una camiseta manga larga y una chaleco del mismo color del pantalón… Joder… si estoy vestido así… quiere decir… que este día… en este sueño… Itachi va…

¡Joder! – exclamé de impotencia.

Pero… demonios… ¿Cómo es esto posible? Se supone que si tenia la paciencia de un niño de 13… y si Fugaku estaba aun atormentando mi vida… ¿Ah?... ahora que recuerdo… Ese viejo decrepito no estuvo con nosotros cuando tenia 13… el ya no estaba atormentándome para esa época…

¡Demonios..! Eso quiere decir… que solo fue una maldita ilusión o distorsión por la pesadilla… Fugaku ya había desaparecido de mi vida antes de que yo siquiera cumpliera los 9 años… maldición con esta pesadilla… Ahora lo recuerdo, en todo este sueño en verdad me había pasado… si, pero cuando yo tenia 8 años de edad…

Por eso es que Kankuro solo nos enseñaba la teoría... ¡Tenia que haberme dado cuenta!... Nos enseñaba la teoría ¡Porque solo éramos unos niños! no podíamos usar el arco y flecha aun… Y claro… este es el día en que mi cuerpo sufriría grandes cicatrices… es por ello, que no encontré ninguna marca en mi cuerpo esta mañana.

Agite mi cabeza enfadado… esta bien, esta pesadilla quiere que vaya "allá"… pues bien… acabemos con esto de una buena vez… Dejé caer el gran arco de mi hombro, cabizbajo, con mi flequillo ocultando una pequeña porción de mi rostro…

Empecé a correr de improvisto… sabiendo desde antes el modo en que reaccionaria el Sabaku…

¡Sasuke! – lo escuché nombrarme… pero, de nada serviría que detuviera… de lo contrario esta pesadilla… nunca terminaría…

De una forma rápida, ya me encontraba corriendo por los pasillos de mi hogar… Ignoraba la forma en como había llegado, pero como todo digno sueño o pesadilla… nunca puedo recordar con claridad lo que sucede antes de la acción que realizo a continuación…

El pasillo se hacia cada vez mas largo a mi vista, cada vez sentía que la habitación se alejaba cada vez más de mi… Estaba desesperado, ¡Quiero llegar de una vez!... Los fuertes gritos agonizantes de mi madre me torturan a cada paso.

Haciendo casi insoportable el recorrido por el pasillo, desesperado y sintiendo impotente, cierro mis ojos con fuerza corriendo lo más rápido que puedo… Para luego de eso, sentir como si me desvaneciera y ver todo negro de repente…

Siento como mi cabeza da vueltas, y mis parpados me pesan con demasía… Abro mis ojos desconcertado con el panorama a mi alrededor… me encontraba en el salón que años mas tarde seria mi guarida oculta en la casa. Giré mi rostro a mi izquierda, quedando sorprendido ante la escena que veía…

Hay estaba mi madre… tendida en el suelo, estaba inconciente, toda moreteada… y con su vestido favorito de seda azul… estaba desgarrado… maldición, solté un quejido de dolor… había llegado tarde para protegerla…

Quise levantarme… y para mi desagradable sorpresa, sentí una leve comezón en mis muñecas, no subí la mirada en estas… ya sabia de antemano que estaba atado con sogas en las patas del aparato calefactor… Luego de eso… escucho una risa ronca llenar la habitación.

Mientras que yo solo me limitaba a tratar de zafarme de las sogas, aun sabiendo que esto era inútil… mi ceño esta fruncido, mirando con rabia creciente a la silueta del causante de mis problemas…

Parado junto a mí, con una espada desenvaina en su mano derecha… mirándome con una sonrisa maligna que apenas pude distinguir por la oscuridad que dominaba aquel momento. Lo miré con odio, se que espera que yo y suplique… como cuando era niño… pero no… ya soy un hombre… ¡y jamás dejaré a mi orgullo de lado mientras viva!

Grrr – gruñí sin poder evitarlo, al sentir como se me fue incrustando con gran brusquedad la espada en mi abdomen… - maldito… hijo de… ¡Grrr! – gruñí nuevamente al sentir como recorría la espada, aun clavada.

Niño insolente… - escuché su grave voz… - nunca aprendiste a ser mas educado… - dijo de forma burlona mientras removía la espada con brusquedad.

Comenzaba a ver borroso… mi sangre comenzaba a abandonar a mi cuerpo, ya que siento como es pequeño charco de sangre del principio… se expandía poco a poco a lo largo y a lo ancho de mi cuerpo…

Es una lastima que nunca te quisiese – dijo haciéndose la victima – pero… simplemente eres una piedra en mi zapato… siempre lo fuiste desde que naciste…

Apreté mis puños, al igual que trataban de soportar el dolor tensando mis brazos…

No sabes como me alegra haber nacido… - dije captando su atención.

Pude distinguir que me miraba con incredulidad…

Porque así… ¡Podré matarte! – exclame furioso, iba a seguir insultándole, pero el muy cobarde solo se rió de mi y pisoteo con fuerza mi herida – Grr…

El dolor que siento en mi abdomen es insoportable… pero, no puedo permitirme llorar o quejarme de dolor frente a él… frente a ser que una vez llamé… padre… Un ser que hace daño a su familia… Jamás puede ser llamado un verdadero padre…

Si… el hombre que destrozó la vida y la dignidad de mi madre… que casi me arrebata mi vida… fue el hombre que me hizo con tanto "amor" junto con mi madre… el hombre con el que comparto un vinculo sanguíneo… ese maldito ser… es Fugaku Uchiha…

¿Listo para morir? – Dijo sonriéndome de forma cínica – enano… - agregó elevando la espada para volver a clavarla en mi cuerpo…

Gruñí de nuevo de dolor al sentir mi brazo izquierdo atravesado por la espada… Escuché su cínica risa maligna… Mi vista comenzaba a nublarse cada vez más, pronto cerré mis ojos sin poder evitarlo… no podía seguir despierto por mas tiempo… fui inútil de nuevo…

¡Sasuke! – Escuché la voz preocupada de Itachi – ¡yo te protegeré! – escuché seguido de la maldita risa maligna de Fugaku ante de caer inconciente… por culpa de la perdida de sangre…

¡Despierta Sasuke…!

¿Padre?...no me pidas imposibles… no puedo hacerlo… me siento muy débil, no puedo respirar con regularidad… he perdido mucha sangre, siento todo mi cuerpo tan pesado… no creo poder despertar…

No te lo estoy pidiendo… ¡Despierta Sasuke Uchiha!

¿Es que acaso no lo entiendes? De cualquier forma voy a morir… si despierto, me voy a encontrar con aquellos caballeros que esperan ansiosos mi despertar para torturarme… Y si puedo morir soñando, no me quejaría… No seas patéticovete y déjame en paz…

Ya te he explicado que no puedo… siento mi cuerpo muy pesado… No voy a repetir todo lo que te he dicho, si muero… puede que mi madre e Itachi vivan tranquilamente sin mi… Cobarde egoísta… ¿Sabes lo tonto que suenas? ya te dije que no me importa…

Tienes que entender que si muero… no habrá motivo para que me busquen mis "amigos" preguntando por mi ausencia… o de policía que me buscan tras las pistas de un posible "testigo"… Dime que no entiendes… porque a mi punto de vista eso no es ser cobarde… ni tampoco egoísta… Son solo excusas Demonios… ¿Qué es lo que no te agrada de la idea de que yo muera? Todo...además…

¿Qué pasó con el sacrificio de Itachi? Itachi… no hables de Itachi, yo… yo no tengo como pagarle todo lo que hizo por mi… ¿Crees que no lo recuerdo?... ¿Tan hueco me crees?... ¿Crees que no me importa el sacrificio que hizo Itachi por mi?... Si tú respuesta es afirmativa.

Déjame decirte que estas gravemente equivocado… porque… sino hubiera sido por mi hermano… yo… yo simplemente no estuviera vivo… solté un leve quejido de dolor, a causa de una repentina puntada en mi pecho.

Te haz dado cuenta… ¿verdad? … Si… y a decir verdad, creo que eres un maldito tramposo… Si… ya entendí… Seria una falta de respeto abandonar mi vida ¿verdad?... después de todo… Itachi pensó que mi vida, valía mucho más que sus sueños… ¿cierto? Me alegro que entendieras

Por algo soy tu "hijo" ¿no?... Sonreí por unos minutos… ¿Padre?... Si, ya lo se... Me encargaré de ayudarte… por esta vez. Gracias… y, trata de insistir…. tengo el sueño pesado…

Vale… ¡Sasuke, despierta!

"¡Sasuke… Despierta de una maldita vez!"

Sus ojos se abrieron con brusquedad, incorporándose de forma violenta de su posición, tomando de forma mecanizada el mango de su espada… Frunció su ceño mirando a su alrededor… Sintiendo un calor sofocante en la atmósfera, respiró con fuerza sorprendiéndose del estado del lugar, respirando una pequeña cantidad de humo hacia sus pulmones.

Pero… que… ¿Qué demonios? – dijo con asombro mirando la habitación en penumbras.

Envainó con rapidez su espada, tapando su boca y su nariz con la manga de la camisa, evitando así seguir respirando el nocivo humo. Miró por encima de su cabeza, una espesa nube de humo negra llenar la habitación.

Por nada del mundo se levantaría para respirar aquel humo. Rebuscó entre sus ropas un pequeño pañuelo en los bolsillos oculto de su capa, lo tomó con fuerza para luego tapar la mitad inferior de su rostro con ella.

Esto me servirá por ahora… - pensó finalizando el nudo.

Debía salir rápido de ese lugar, no hay tiempo para preguntarse el porque, de este estado tan critico de la Torre. Pero de algo había que estar seguro, debía aprovechar esta oportunidad para escapar de los caballeros. Ya que, si mal no recuerda; lo estaban persiguiendo.

Un fuerte ruido alertó sus sentidos, giró su rostro con rapidez. Empuñando su espada nuevamente, ese ruido provenía de la ventana que daba frente a toda la plaza. Miró con dificultad en dirección a la ventana, notando con curiosidad, un par de piernas vestidas con seda negra… y con ellas unas botas de cacería del mismo color de la seda.

Aun permaneciendo por debajo del nivel del humo, se acerco en dirección al sujeto en cuestión… Guardando una calma total y sin hacer el menor ruido que sus pies le permitían.

En un rápido movimiento, desenvaino su espada con claras intensiones de herir al "intruso". Sin esperarse los rápidos y mecanizados de los movimientos de este, para bloquear con su espada, el ataque agresor del Uchiha.

Sus orbes onix destellaban contra la luz de la luna, mientras que suaves rayos de luna se reflejaban en el filo de la espada y mango de los dos adversarios. Suaves quejidos metálicos se escuchaban en la habitación.

Ya que, ninguno hacia el primer paso para atacar. El Uchiha ejercía más presión contra su adversario, apretando con fuerza el mango de la espada. Sus nudillos podían pasar a ser comparados con la blanca luna de esa noche, mientras que sus ojos se encontraban entrecerrados por culpa del humo del incendio.

Sasuke, soy yo – escuchó decir de su adversario…

Su ceño fruncido, había desaparecido de su rostro, para pasar a una expresión de sorpresa… ¿Acaso ese no era…? no, ¿En que estaba pensando? agitó su cabeza volviendo con su expresión fría e inexpresiva.

Claro que el no podía ser él… Se supones que él no llegaría hasta las 12 de la noche… ¿cierto?... y por lo que sabia… la campana del reloj, que anunciaba con ganas la media noche, aun no sonaba… Pero… si en verdad este fuera un impostor… ¿Cómo es que sabe su nombre?

¿Cómo es que sabes mi nombre? – cuestionó el Uchiha con desconfianza.

El adversario suspiro cansado, rodando los ojos ante la absurda pregunta, aunque claro ese detalle no lo pudo notar con claridad el Uchiha. Era obvio que el Uchiha no se esperaba este "paisaje" tan "hermoso" de la Torre… pero vamos, ¿Olvidar que Él era que lo ayudaría a escapar en primer lugar? Imperdonable.

¿Quién crees que te venia a rescatar? – respondió el joven un tanto burlón – eh, Idiota…

La presión comenzaba a disminuir, pronto el joven encapuchado ya no tuvo la necesidad de empujar con su espada la del Uchiha, al escuchar la espada de este envainarse nuevamente. Mientras que una sonrisa ladina adornaba el rostro del ojinegro tras guardar su arma.

¿Qué si sabia quien lo ayudaría a escapar? Claro que sabia, ¿Como iba a olvidar a su mejor amigo? Después de todo… El Uchiha nunca aceptaría a trabajar con otra persona que no sea…

Baka Sabaku – dijo con una pequeña sonrisa antes de levantar su mano izquierda para saludarlo –como cuando eran niños- Te tardaste – lo reprochó.

Escuchó una leve risa en la instancia, para luego sentir su saludo correspondido.

Esos caballeros me causaron varios problemas – dijo serio, más su tono de voz cambio a uno burlón tras recordar lo sucedido – Pero fue entretenido burlarme del "alto" General Hyuga.

Elevó una de sus negruscas cejas de forma incrédula, el General Neji Hyuga… ¿Estaba tratando de capturarle? Abrió su boca, tratando de articular su pregunta, más esta se vio interrumpida, por un fuerte quiebre del piso en donde se encontraban.

El fuego ya estaba consumiendo la mitad inferior de la Torre, destruyendo por completo las escaleras o cualquier vía de escape para aquellos jóvenes asesinos… Frunció su ceño, ya habría tiempo para preguntarle lo sucedido, por ahora. Lo más importante era culminar su misión.

Porque… después de todo… su superior, no estará muy feliz de que se destruyera tan apreciado sobre –el que Sasuke le robo a Danzou, si no lo recuerdan esta en el capi 2- que el mismísimo Danzou. Se empeño en defender.

¿Tienes algún plan para escapar? – pregunto el pelinegro acercándose al pelirrojo, ambos cerca de la ventana para respirar.

No soy tan descuidado como tú… - dijo como respuesta, haciendo que el ojinegro lo mirará con frialdad – vale, trajiste tu gancho… ¿verdad? – dijo serio.

Si – afirmo el Uchiha buscando entre sus ropas dicho objeto.

Bien, tenemos que darnos prisa – susurro mirando todas la esquinas de la habitación, posando su vista de forma casi inmediata en la ventana trasera de la instancia – vamos…

Con pasos acelerados, permaneciendo encorvados, se acercaron con rapidez hacia la segunda ventana principal de la torre, a su alrededor, se podía escuchar con gran fuerza el ruido y el olor de madera quemándose, mientras que pequeños "copas" de cenizas caían a su alrededor.

El pelirrojo tuvo que recurrir a las mangas de su camisa para tapar su boca y su nariz, para no respirar aquel humo nocivo, mientras que el Uchiha solo se limitaba a entrecerrar sus ojos tratando de enfocar su vista hacia la ventana.

Ninguna de sus manos se atrevían a colocarla en el suelo de la habitación, aunque ciertamente se sintieron tentados a hacerlo para asegurar que la madera fuera firme… pero si bien recordaban sus lecciones de asesino… nunca debe tocar nada, de un lugar que se este incendiando.

Una vez sus pies chocaron con la pared de la ventana, el joven pelirrojo se posiciono erguido sobre el marco de dicho objeto, tomando con su mano izquierda una de las esquinas del marco para sostener su peso.

Si bien, lo único que veía lo suficientemente cerca y resistente para soportar el cuerpo de ambos, era de una pequeña chimenea de la azotea de una edificio. Hizo un ademán con su mano, para que el menor de los Uchiha se acerque a la ventana.

Y con una simple señal que le dirigió el poseedor de los ojos aguamarina, miró el objetivo. El Sabaku tomo con fuerza la empuñadura de su "gancho" para hacerlo seguir sobre su cabeza. Apuntó con facilidad su objetivo, soltando el gancho que se incrustó con fuerza en la chimenea.

Tomó con ambas manos la empuñadura del arma, y se lanzó sin vacilar, sintiendo nuevamente la velocidad y el frió aire impactar contra su rostro, mientras que sus ropas parecían capaz de desprenderse de su cuerpo al igual que si capa. Para luego de unos pocos segundos, aterrizar con fuerza en el techo del edificio.

Era el turno del Uchiha, se posicionó en el marco de la ventana, apoyando su pie izquierdo en el marco, mientras que con su mano derecha se encargaba de hacer girar el gancho sobre su cabeza. El ruido de la madera quemarse, seguido de un extraño y desagradable olor de resina de árbol… sin contar con el insoportable calor por el metal que comenzaba a calentarse… empezaba a inundar la habitación.

Lanzó de forma enérgica el gancho, el cual, se engancho de forma inmediata a la misma chimenea que el pelirrojo. Jaló de esta asegurándose de que estuviera bien sujeta, y se lanzó de la ventana justo antes, de que se comenzara a desquebrajar el suelo de la Torre.

Mientras su cuerpo permanecía suspendido en el aire, pudo escuchar los leves ruidos mecánicos de la Torre accionándose, dando paso al estridente y pausa sonar de la campana… marcando las 12 de la noche en punto.

Sonrió con sorna al aterrizar en el techo, al parecer… el plan si había salido como se esperaba… por lo menos, en la hora del apoyo de escape y del asesinato.

Lentamente sus manos se elevaron por su cuerpo, posándose suavemente sobre su capucha, la cual la volvió a elevar, ocultando su rostro. Miró de desolado al pelirrojo, quien hacia lo mismo que él.

El joven de ojos claros asintió con su cabeza, para luego correr hacia el siguiente tejado, junto al pelinegro a la par… Saltando de techo en techo con una agilidad sorprendente.

Sus piernas marcaban un paso acelerado… Inmutándose de siquiera sentir un rastro de fatiga en sus cuerpos, mientras que ocultaban sus brazos por debajo de la capa y empinaban sus cuerpo hacia al frente para correr con mayor velocidad.

Sus ojos divisaron el final de los edificios, tomando en claro que pronto se acabaría el camino libre hacia su libertad. Solo le faltaban unos tres metros antes de llegar al borde del edificio final, cuando estos saltaron con sus brazos extendidos, apoyándose con sus manos con firmeza de los bordes de los muros, que protegían a Roma en la antigüedad, de sus enemigos.

Haciendo fuerza con sus manos y piernas. Subieron sus cuerpos hasta la superficie del muro, apoyando su pecho en el duro concreto para luego pasar sus caderas, y seguido de estas sus largas piernas. Quedando sentados en el suelo, tratando de descansar un poco sus cansados cuerpos.

La fría brisa de la noche mecía con cuidado de sus largas capas, mientras que sus respiraciones se podían observar con un pequeño humo blanco transparente frente sus narices… y claro que no era para menos… se acercaba el invierno, y la altura en la que estaban, que a pesar de no ser tan alta, tenia una considerable altura como para que se concentrará un poco mas de frió de lo normal.

El pelirrojo fue el primero en incorporarse de su esfuerzo, parándose cerca de la orilla del muro, mirando hacia abajo. Por su mirada se atravesaban un espeso bosque, muy parecido a la de su infancia, seguido de un pequeño poblado que se encontraba un poco apartado de Roma. Un pequeño riachuelo adornaba el medio del bosque y en la orilla de ese riachuelo… el pelirrojo pudo visualizar, cierta silueta muy peculiar… haciendo que una leve sonrisa apareciera en su rostro.

Tras lograr estar estable en la firme superficie del muro, el Uchiha dirigió la mirada hacia el punto en que su amigo miraba… Logrando que la misma sonrisa apareciera en su rostro.

Se acercó con rapidez hacia el borde del muro, su negrusca mirada se dirigió aun más abajo del terreno rocoso en donde estaban dos grandes caballos esperándolos… posando su mirada en el gran lago que rodeaba a la ciudad, sonrió con sorno antes de lanzarse y caer de forma olímpica en el gran lago.

Sintió su cuerpo temblar bajo la oscura y fría agua del lago, definitivamente tenia que pensar seriamente a pensar de una forma un poco mas… Anticipada antes de actuar… pero demonios… saber que tu vía de escape estaba tan cerca, no ayudaba del todo a que pensar en frió… tomando en cuenta que repetir un vivencia traumática dos veces… no te deja pensar bien las cosas por día.

Pronto, sintió como la brisa de la noche soplaba contra su rostro, recién salido del agua. Para luego de unos pocos segundo volver a sentir de forma imprevista una pequeña ola de agua sobre su rostro, tras el zambullido del aguamarina.

Olvidando ese último detalle, ambos jóvenes nadaron hasta la orillas del rió, dando fuerte brazadas en el agua. Una vez llegaron a la orillas, sintieron un fuerte pesa en sus cuerpos por la ropa mojada, sin contar con la fuerte carga de llevar armas encima de ellos.

Tímidamente, los caballos se acercaron hacia ellos de forma lenta y cuidadosa. A lo que los jóvenes los tranquilizaron con leves caricias en sus hocicos antes asegurarse que las sillas. Que estos caballos poseían, estuvieran bien colocadas…

¿Listo? – cuestiono el pelirrojo montado en el caballos de color marrón oscuro.

Listo – dijo el pelinegro en el caballo negro, antes de dar marcha con la cabalgada.

Escapar junto al pelinegro… HECHO