N/A: ¡¡Heellloooo!! Les juro que traté de mejorar y rescribir algunas partes de este capítulo (sucede que hay algunos capítulos que he preferido editar y cambiarle algunas cosas para perfeccionarlo) lo antes posible... espero con muchas ganas de que les guste este nuevo capítulo. Gracias por los reviews recibidos y también tnak you a Mire porque ha sido la única persona a la que no he podido enviarle mi respuesta porque no ha escrito su mail.

¡Disfruten la lectura!

Capítulo IV:

El comportamiento extraño de Malfoy.

Harry estuvo tratando de platicar con Hermione todos los días del último mes antes de entrar a Hogwarts pero ella no quería tener ningún contacto con él. Sin embargo, ambos sabían disimular muy bien lo que había sucedido semanas atrás y nadie se había enterado de lo ocurrido con excepción de Ron, el cual solo sabía algunas cosas.

-¡Muchachos, despierten YA!.-Vociferaba la madre de Ron, caminando apresuradamente por el pasillo para despertar a todos en sus habitaciones.

Harry se desperezó lentamente. Bostezó y se puso de pie. Como Ron parecía no haber escuchado los gritos de su madre, decidió ocupar primero el cuarto de baño. Tomó ropa y unas toallas y se encerró en el baño de la habitación, que meses antes habían construido debido a las recurrentes y repetitivas discusiones que se escuchaban por la mañana entre los hermanos por ocupar el baño del primer piso, ¡y no había que olvidar que en ese entonces eran siete personas!

Colgó su ropa y las toallas y comenzó a desnudarse.

Mientras el agua caía por todo su cuerpo, él comenzaba a poner su mente a trabajar. ¿Hermione no quería hablar con él por lo del beso? Sí, eso era lo más probable pero... de pronto, la duda que todos los días invadía la cabeza de Harry se hizo una vez más presente: ¿es que acaso él besaba tan mal? Nó, porque si hubiera sido así, la chica castaña se hubiera apartado al instante al sentir sus labios... Quizás había querido hacer eso pero no pudo... Se sintió terrible. Y ahora que empezaba a recordar cómo habían sucedido las cosas, cayó en la cuenta de que él la había abrazado y otra duda llegó: ¿la había abrazado tan fuerte que por ese motivo ella no se había alejado de él al segundo de sentir sus ósculos?

Harry se pasó una mano por el cabello mojado, realmente preocupado. ¿Y si le había hecho daño? Claro, como era un bruto y un torpe...

Al rato después, cuando salía del cuarto de baño, vestido y con el cabello mojado, ya sabía lo que haría: le pediría disculpas a Hermione. Era lo más sensato que podía hacer. ¡La había tratado bruscamente al abrazarla de la forma en que lo había hecho y por eso ella no le hablaba! ¡quizá hasta le tuviese miedo ahora! Y eso era lo último del mundo que quería con respecto a Hermione.

-Harry, tendremos que llevar un bañador para Hogwarts, ¿qué crees que haremos?.-Le preguntó de pronto Ron, sobresaltándolo. No se había dado cuenta que el pelirrojo había ya despertado y estaba sobre la cama leyendo una carta. Sobre la suya también había una.

-¿Son las cartas de Hogwarts?.-Dijo mientras tomaba la suya y observaba el peculiar sello de su escuela. Abrió el sobre y sacó una carta. La leyó en silencio rápidamente, hasta encontrar en la lista que había que llevar bañador. En la parte inferior de la carta, había una posdata que daba una dispensación por el retraso del sobre.

-Quizá tendremos clases de natación.-Respondió lo primero que se le ocurrió.

Ron rió y negó con la cabeza.

-Lo dudo ¿eh? –tomó sus cosas y se encaminó al baño- ¿me esperas para bajar? No me demoraré tanto... –hizo una pausa y sonrió- como tú.

-¡Yo nunca me demoro!.-Se defendió él, sin entender el porqué de la comparación.

-Lo sé, pero ahora lo hiciste –se quedó mirándolo con los ojos entrecerrados- ¿es que te quedaste dormido en la ducha?.-Bromeó.

Harry negó con la cabeza pero no contestó nada. No podía refutar lo irrefutable. De todas formas, reconocía haberse tardado un poco más de lo normal en el cuarto de baño ¿pero tanto había sido que hasta Ron lo había notado? Pero el problema no eran los minutos, sino el porqué de su demora... esa persona tenía un nombre, como también tenía un apellido, tenía su cabeza vuelta un lío y ocupaba todos sus pensamientos... lo mejor de todo, es que esa persona tenía los ojos más hermosos que recordaba haber visto antes, sin olvidar su cabello tiernamente desordenado...

Afortunadamente su mejor amigo ya había entrado al baño, por lo que no pudo ver la cara de embobado que había puesto al comenzar a pensar en Hermione ¡quería sacársela de la cabeza! ¡lo exasperaba el hecho de tenerla presente en cada momento! Estaba bien que le gustase, sí, ok. Lo había aceptado ¿pero era para tanto? O sea, hablaba con Ron y luego se quedaba en silencio cavilando ¡en ella! Nunca imaginó que el gustarle su mejor amiga, le afectaría de tal forma. La imagen de ella, de su rostro, de su cuerpo, la tenía estampada en su mente, no podía sacársela con nada, era como una cicatriz, como su maldita cicatriz en forma de rayo que tenía en la frente... era así, o aún peor.

Al salir Ron del baño, Harry notó cuánto había crecido en los últimos meses. Él siempre había sido más alto que él, pero ahora se daba más cuenta de eso. Por lo menos le ganaba de altura unos cinco centímetros. También se había vuelto un poco más fornido en comparación con el año pasado; claramente se veía el transcurso del tiempo.

-¿Bajamos?

-Si, pero... ¿y las camas? ¿no las tenderemos?

-Mamá se encargará de eso.-Se encogió de hombros y dio un gran bostezo.

Bajaron a la cocina y encontraron a Fred y George murmurando algo en voz baja y sonriendo, pero cuando los vieron dejaron de hacerlo. La cocina de la casa era pequeña y todo en ella estaba bastante apretujado. En el medio había una mesa de madera limpia y sillas. Tomaron asiento mientras que la veterana les servía el desayuno. Transcurrieron unos minutos cuando inesperadamente Harry vio llegar a la cocina a Ginny y Hermione. Por muy poco se atraganta y trató de mirar a otro lado. Tosió un poco para disminuir la tensión que se había formado en su garganta y luego dio un sorbo a su taza que contenía té.

-Buenos días.-Saludaron las dos chicas mientras se sentaban a la mesa. Para el gusto de Harry, su mejor amiga lo hizo a su lado.

-Buenos días.-Les contestaron a coro todos los Weasleys y Harry.

Miró de reojo a Hermione sentarse al lado suyo, y notó que vestía nuevamente de falda, aunque le pareció que esta era un poco más corta que la del día anterior. Esta vez, se sorprendió al darse cuenta que aquello le disgustaba. Un raro sentimiento embargó su estómago al imaginar que otros hombres podrían apreciar las piernas de Hermione porque él quería ser el único. Aquel pensamiento lo dejó medio sorprendido. Nunca creyó llegar a ser alguien celoso ¡y ni siquiera era novio de ella!

Para relajarse un poco, volvió a dar un sorbo a su taza.

Ahora tenía que aprovechar la ocasión de que se había sentado a su lado, y hablar con ella. Miró a su alrededor y vio, agradecido, de que todos estaban platicando. Hermione, sin embargo, se mantenía en un discreto silencio.

Él se aclaró la garganta, y decidido, dijo:

-Creo, Hermione, que tenemos que hablar.

Esperó unos momentos para saber qué le respondía, pero pasaban los segundos y nada salía de aquella boca que Harry volvía a tener ganas de besar.

-Hermione, te estoy hablando.-Continuó diciendo él, mirándola. Ésta, sin embargo, pareció ignorarlo pues aún no contestó.

Armándose de paciencia, Harry volvió a intentarlo:

-Dije que tenemos que hablar, -más silencio de parte de ella y comenzó a exasperarse- ¿por qué me ignoras? ¡Merlín, dime algo!

Ni siquiera al ver lo desesperado que se estaba poniendo decidió ella hablar. ¡Lo que más molestaba a Harry era la indiferencia! Prefería los gritos a que lo pasaran por alto. Pero nó, él no se daría por vencido aún. ¡Había decidido conversar con ella, y lo conseguiría como fuese!

Sin querer, hizo un movimiento y botó su cuchara al piso. Inmediatamente se puso de pie y se agachó en busca del utensilio. Mientras se encontraba en el suelo, no pudo evitar que sus ojos se posaran en las bellas piernas que tenía a su lado. Tragó saliva, tentado a acariciarlas... de pronto, una idea le cruzó la cabeza y cuando encontró la cuchara, se reincorporó y volvió a sentarse como si nada. Un estremecimiento le había recorrido todo el cuerpo al imaginarse acariciar aquellas largas piernas que había visto, pero no se atrevía a hacer lo que su mente y cuerpo deseaban. Sonrió para sí, invadido por la repentina idea que se le había ocurrido:

-Hermione, -le dijo, en voz baja para que solamente ella pudiera escucharlo hablar- lo digo en serio, necesito hablar contigo, pero si no me das una respuesta, haré algo que de seguro no te parezca... –Se detuvo al ver que ella se volteaba a mirarlo con una ceja alzada. Era un gesto de desafío, y Harry muy a gusto lo aceptó.

Bajó su mano derecha de la mesa y lentamente la posó sobre el muslo de ella, provocándole un pequeño sobresalto. Sonrió al percibir un rubor en sus mejillas. Pero Hermione, orgullosa como nadie, volvió a ignorarlo, y tomó su taza para beber del contenido como si no tuviese la mano de "su amigo" sobre su pierna.

Ya veremos si continuas indiferente, pensó él, mientras introducía la mano en el interior de la falda para acariciar con mayor libertad todo el muslo de la chica.

Esta vez, para la sorpresa de Harry, vio como ella se quedaba quieta con la taza en su mano a solo centímetros de su boca. Y para su regocijo, vio claramente cómo su respiración comenzaba a ser más acelerada.

Cuando comenzó a mover la mano, deslizándola por toca aquella piel tan suave, un estremecimiento le recorrió la espina dorsal seguida de un sentimiento tan placentero que se quedó sorprendido. Nunca había sentido algo así... le sucedía cerca de su bajo vientre... respiró profundo. Ella era la que tenía que reaccionar, se suponía que ese era el plan, no que él terminase perdiendo el control por descubrir las nuevas sensaciones que le provocaba el acariciar a Hermione.

Volvió a atisbarla; se notaba incómoda pero aún no sacaba la mano de Harry de su muslo. Él sonrió con satisfacción. Su mano derecha ascendía y descendía lentamente por sobre el muslo de la joven, pero el problema era que ahora no tan solo quería acariciar esa parte de su cuerpo...

¿Pero qué le pasaba? ¡Merlín, estaba acariciando a Hermione! Se sintió terriblemente nervioso al darse cuenta en qué parte del cuerpo de la chica, estaba su mano moviéndose suavemente. ¿Es que estaba tan desesperado por arreglar las cosas con ella que había recurrido a tal acción? ¡así menos ella querría hablar con él! ¡Pensaría... pensaría que... que se había vuelto un pervertido! Se sonrojó. Era un milagro que Hermione no lo hubiese abofeteado aún. Y se dio cuenta de algo: su "mejor amiga" podía hacer estragos en él, era un claro ejemplo lo que estaba sucediendo en ese momento. Tragó saliva, mientras sentía que su calor corporal comenzaba a elevarse. Nunca se imaginó capaz de hacer tal cosa... ¡menos a su amiga íntima! Y qué íntimo, pensó irónico. Ya se estaba acostumbrando rápidamente al contacto de su mano con la piel del muslo de la chica, por lo que cuando pudo emitir palabra, le dijo:

-¿Y? ¿qué harás? ¿quieres que hablemos o prefieres que deje mi mano en dónde está? –no obtuvo respuesta y Harry sí que comenzaba a desesperarse ¡cómo odiaba la indiferencia! Ok. Cambio de planes, se dijo mentalmente. Claramente ella aún no cedía a su petición y por lo visto tampoco le importaba mucho que la estuviese... acariciando- creo que quieres que la deje en donde está ¿verdad? –rió- sí, pienso igual –la chica se dignó a mirarlo por segunda vez, pero tenía un gesto de incredulidad que el aprovechó...- me he dado cuenta que me gusta la suavidad de tu piel –unió a sus palabras la acción. ¿Desde cuándo que su relación con Hermione había cambiado tan abruptamente?- y no sigas ignorándome –continuó él, al ver cómo ella volvía a mover la cabeza para no mirarlo- porque sé que te está gustando lo que estoy haciendo.-Trataría de avergonzarla para que le dijese que parase a cambio de aceptar hablar con él, ése era el plan, y Harry estaba seguro de que estaba próximo a conseguirlo. Aunque no quería detenerse... La miró pasarse la lengua por los labios y él, inconscientemente, apretó un poco su mano sobre el muslo. ¡Dios, eso lo estaba matando! No creía soportar más las placenteras nuevas sensaciones que estaban albergando su cuerpo ¡aquello era maravillosamente torturador! Sentía un deseo exacerbado de besar a Hermione, de recorrerla con sus manos de... de... Se detuvo a tiempo. Había estado a punto de gemir. Nó, eso no podía seguir. O en ese mismo momento Hermione cedía a su petición, o él haría una locura que quizás le costase muy caro.

-¿Harry, te sientes bien?

Él dejó de mover la mano, pero la dejó reposada en el mismo lugar.

-Si... sí, claro... solo que... tengo un poco de calor.-Repuso él sabiendo que estaba siendo escuchado por su amiga.

-¿Seguro que es sólo eso? –siguió insistiendo Ginny, con escudriño- no lo sé, te ves extraño, un poco agitado...

-¡Nó, no es nada! Es el calor solamente.-Continuó él, poniéndose nervioso por si la pelirroja sospechaba algo.

-No te preocupes Ginny –espetó de pronto Hermione-, en verdad hace calor ¿acaso tu no tienes?.-Harry se sorprendió por lo bien que ella manejaba la situación, disimulaba muy bien el hecho de tener una mano sobre su muslo.

-A decir verdad, nó. Creo que el ambiente está muy fresco.

Fred y George, que estaban escuchando la conversación, se rieron y cuando su hermana pequeña les preguntó que qué ocurría, el primero contestó:

-Es que de seguro que ambos están haciendo "cosas" bajo la mesa y...

-¡Fred! –la señora Weasley lo miró, escandalizada-, ¡por el amor de Dios, Fred! ¿cómo dices esas cosas?

Harry trató de sonreír, pero no pudo lograrlo. Todos se habían quedado en silencio después de la "rara ocurrencia" del gemelo, y esperaban, por lo visto, que los aludidos desmintieran todo.

Intempestivamente, Hermione se puso de pie, justo cuando Harry había decidido sacar la mano.

-Eh... –la voz de ella sonó temblorosa, y él temió que reconociera que era verdad lo que el pelirrojo había dicho- primero que todo, Fred, no digas estupideces –el hermano de Ron hizo un gesto como si se sintiese realmente ofendido, la castaña, sin embargo lo ignoró, y qué bien lo hacía, pensó un Harry ya más aliviado- y... gracias señora Weasley por el desayuno pero... creo que no tengo mucho apetito y si me disculpan, me retiro. He despertado con un fuerte dolor de cabeza y desearía descansar un momento.-Corrió la silla y cuando se dio la vuelta para marcharse, miró a Harry por un breve instante a los ojos directamente. Él sintió un vuelco en el estómago. ¡Cuánto le gustaba! Esos hermosos ojos, su cabello tan peculiar y esos labios...

Después de la retirada de la joven, todo siguió tan normal como antes, aunque Harry se sentía horrible. ¿Había hecho mal? ¿Se había sobrepasado con ella? Sí, nunca debió haberla acariciado... ¡pero es que Hermione provocaba que él perdiera el control de sus actos! Tenía que disculparse con ella, por eso, y por lo de semanas atrás. Esperó que transcurriera una determinada cantidad de minutos para que después al retirarse también él, no fuese muy obvio que era para hablar con la chica de ojos marrones.

Terminó de beberse el contenido de su taza, se comió una tostada con mermelada rápidamente, y se puso de pie, a la vez que decía:

-Gra... gracias por el desayuno Sra. Weasley, pero... tengo algo inconcluso que hacer... si me disculpan.

-Oh, no hay cuidado, Harry.-Asintió la madre de su mejor amigo, mientras le sonreía. Él le devolvió la sonrisa lo mejor que pudo.

Fred y George se miraron y comenzaron a toser de una manera que Harry escuchó que sonaba más o menos a Hermione . Pasando por alto a los gemelos, y también a Ron (temía que él descubriera las verdaderas intenciones por la cual abandonaba la mesa), se dirigió a la escalera que llevaba a las habitaciones de todos.

Comenzó a subir los escalones de dos en dos tratando de convencerse de que haría lo correcto. El valor comenzaba a irse pero él nunca había pecado de cobarde... o trataba de no hacerlo. Afrontaría las cosas y porqué nó, sus errores. Llegó al segundo piso sintiéndose más seguro, caminó por un pasillo estrecho y llegó a la habitación de Ginny. Golpeó tres veces la puerta con sus nudillos y con un "permiso" entró. Ahí se encontraba una muchacha con cara de preocupación, caminando de un lado a otro.

-¿Qué haces aquí?.-Le preguntó Hermione parando de caminar al ver que la puerta se abría y viendo que Harry entraba.

-Quiero que... -las manos le sudaban un poco pero no estaba sonrojado. Eso significaba que cada vez más controlaba su inquietud, su estúpido desasosiego- quiero que hablemos. Y no quiero un por respuesta, te lo advierto.-Le soltó, controlando la voz para sonar más convincente. Ya era hora de comportarse tal y cual como él era, y nó en la persona que era cuando Hermione le alteraba los nervios. Le gustaba demasiado ella, pero nunca podría lograr que la chica sintiera lo mismo hacia él si se comportaba como un chico inseguro. Ok. Reconocía que era un inexperto en el tema de las chicas, pero quería empezar con el pie derecho.

-¿Me estás advirtiendo?.-Dijo ella, incrédula.

-Advirtiendo, avisando... tómalo como... como quieras pero eso da igual. Vine aquí para que aclaremos todo...

-¡No hay nada que aclarar!.-Atajó Hermione, testaruda.

-¡Yo creo que sí! ¡y antes que vuelvas a interrumpirme! –espetó él, viendo que la chica abría la boca para replicar algo-, quiero que me disculpes –Hermione lo miró sorprendida y confusa- ya sabes, por lo ocurrido hace semanas atrás... en el jardín... ¡lo lamento tanto!.-Le dijo con toda la sinceridad que podía sentir.

Pero para el asombro de Harry, la muchacha no se vio agradecida ni nada. Él esperaba que se encogiera de hombros, que no le diera mucha importancia a lo sucedido en el jardín, o cualquier otro gesto, pero nunca esperó que ella se mostrara triste.

-¿La... lamentas... haberme... besado?.-Formuló la pregunta con tanta timidez que se ruborizó. Harry contuvo las ganas de abrazarla.

-No... eso nó –respondió y estuvo casi seguro que Hermione estaba apunto de sonreírle-, pero por cómo te abracé... –explicó él, completamente avergonzado- ¡lo siento, no debí ser tan torpe! ¿te hice daño? ¿te lastimé? ¡Merlín, no quise hacerlo tan bruscamente, Hermione, lo digo en serio!.-Continuó Harry, al ver que Hermione sí que empezaba a sonreír. ¡Y cómo le gustaba que lo hiciera! ¡Si se veía tan guapa!

-Déjame decirte que no me lastimaste en lo absoluto.-Dijo ella concisamente.

-¿Ah no?.-Se alejó de la puerta y empezó a acercársele.

-Nó, para nada, lo único que conseguiste al abrazarme de la manera en que lo hiciste fue que... –se quedó en silencio y al percatarse de lo cerca que estaba su amigo, negó con la cabeza- olvídalo.

Harry, por su parte, tampoco la presionó para que continuara. Ya habían comenzado a platicar, y era un gran avance. Ahora, venía la segunda disculpa:

-Sobre lo de hace un rato –articuló él, poniéndose frente a ella, y haciendo un gran esfuerzo por mirarla a los ojos-, debo decirte que me fascinó –aquellas palabras salieron solas por su boca. La chica lo miró con una ceja alzada-, lo que hice fue espontáneo y era lo único que se me ocurrió en ese instante para que dejaras la indiferencia conmigo... sé que hice mal, me porté como un imbécil... pero no puedo decir que me arrepiento de haberlo hecho porque mentiría. Nunca había acariciado a una chica y mucho menos de la manera en que lo hice contigo pero no pude controlarme –lanzó un juramento- ¡me atraes mucho, Hermione! –a los segundos que dijo eso, se arrepintió- ¿ves? ¡ni siquiera puedo controlar bien lo que digo! ¡se suponía que no debía decir eso! ¡Merlín! Sólo discúlpame ¿ok?

Bien, si había tratado de no comportarse como un tonto, obviamente no lo había conseguido.

-Cuando estuve en Bulgaria... con Viktor... –Comenzó a decir ella, pero fue interrumpida por Harry:

-¿Vas hablar de Viktor Krum ahora?.-Preguntó, sin poder creerlo.

-Cuando estuve allá... te extrañé mucho.-Soltó ignorando la pregunta.

-¿Me... me extrañaste?.-Repitió Harry, sin poder creer lo que había escuchado.

Hermione asintió con la cabeza.

-¿Y... por qué?.-Se atrevió preguntar. "Que no me responda porque soy su amigo, por favor, que no diga eso", comenzó a suplicar Harry, al ver que la chica se quedaba unos segundos en silencio antes de darle una contestación.

-¿Sabes qué? –dijo ella de pronto, retrocediendo un poco para alejarse de él- creo que es mejor dejar las cosas como están... no tiene caso responder... sólo olvidémoslo ¿si?

Harry la escudriñó con la mirada. Claramente Hermione estaba ocultándole algo, algo que sabía que él sabría si le respondía a la pregunta que le había hecho.

-Ok. Entiendo –replicó, aunque no fuese verdad-, pero entonces responde a otra pregunta: ¿por qué has estado evitándome estas últimas semanas?

-¡Nunca te he evitado!

-¡Bueno, nó evitado, pero sí me haz ignorado! ¡Por todos los Magos, Hermione, no me has hablado desde que casi llegaste!

La chica se encogió de hombros, caminó hacia la puerta pero cuando pasó por su lado le espetó:

-Olvídalo... ya no tiene caso.

Pero para Harry era todo lo contrario. ¡Que lo ahorcasen si a él no le importaba qué era lo que en verdad sucedía con ella! Empujado por la idea de que Hermione se fuese de la habitación sin haberle explicado nada, la tomó por el brazo con firmeza, mientras hacía que lo mirara:

-¡Hermione, POR FAVOR! –dijo en un tono tan implorante que ella le desvió la mirada- ¡dime qué ocurre! –la asió de ambos brazos- ¡yo creí que no te dirigías a mi porque te había dañado pero me dijiste que eso no pasó! ¿entonces qué? ¿es por el beso? –al formular esa pregunta, la muchacha comenzó a tratar de soltarse- ¿es por el beso, Hermione? ¡vamos, contéstame!

-¡Sí, sí, fue por el beso! –se mordió el labio inferior y Harry sintió una oleada de calor recorrer todo su cuerpo ¡cómo le gustaba que hiciese eso!- ¿ahora puedes soltarme?

Harry ignoró esto último:

-¿Acaso... no te agradó? Estaba... casi seguro que te había gustado mi beso... –Señaló él, temiendo profundamente que no fuese así.

Sin embargo, se escuchó que alguien golpeaba la puerta, y Harry soltó a Hermione inmediatamente, mientras una cabeza de cabello rubicundo se veía en el cuarto:

-Eh... discúlpenme pero... ¿interrumpo?.-Inquirió Ginny asomando sólo la cabeza por el resquicio de la puerta.

-¡Nó, para nada!.-Respondió al instante la muchacha de ojos color miel.

Harry, por su parte, no dijo nada y se pasó una mano por el cabello, exasperado.

-Ah, bueno, sólo vengo para avisarles que en unos minutos más nos iremos al Callejón Diagon.

-¿Iremos con polvos flú?.-Preguntó Harry.

La pelirroja hermana de Ron, asintió con la cabeza y antes de bajar les dijo:

-Y no demoren.

Apenas se vieron nuevamente a solas, él no perdió tiempo alguno:

-¿Y? Aún espero que me contestes, Hermione...

Ésta, para su sorpresa, lo fulminó con la mirada y se fue de la recámara, dejándolo medio perplejo y sin darle oportunidad para detenerla.

Como a las once de la mañana, los Weasley, Harry y Hermione viajaron con polvos flú para llegar al Callejón Diagon. Se dirigieron al banco mágico Gringotts a retirar algo de dinero para así poder comprar los materiales que se requerían para las clases de Hogwarts, incluyendo otra capa para Harry y Ron la cual les estaba quedando muy corta y varias cosas más.

-Harry querido, Ron también tú. Pásenme la carta de la lista de los materiales, yo se los compraré. ¿Quieres que te compre otra túnica de gala?.-Le preguntó la señora Weasley a Harry.

-Eh... claro, sí, por favor.-Respondió Harry recordando que habían pedido de nuevo una túnica de gala.

-¿Algo más?

-Un bañador y nada más.-Dijo Harry.

-Yo no quiero nada mamá. Fred y George ya me regalaron una túnica nueva de gala y ya tengo un bañador.-Respondió Ron sonriendo y pasándole la carta de Hogwarts.

-Está bien. Entonces nos vemos en dos horas más aquí mismo ¿les parece?.-Dijo subiendo la voz para que Fred, George, Hermione, Ginny y los dos muchachos escucharan claramente entre tanta gente que pasaba por ahí. Los seis chicos asintieron y se separaron. Fred y George se dirigieron a Flourish and Blotts a comprar sus libros.

Ginny y Hermione fueron al "Emporio de lechuzas", que era una tienda que vendían variedades de lechuzas como mascotas.

-¿Me acompañas a donde Madame Malkin?, necesito comprar otra túnica ya que la del año pasado debe de quedarme muy corta.-Dijo Harry a Ron pasando por varias estanterías.

-Claro, yo igual tengo que comprarme otra, vamos.-Respondió su amigo y ambos se dirigieron a la tienda de Madame Malkin, una bruja sonriente, regordeta y que vestía en esa ocasión, de color rojo pálido.

-Oh, señor Harry Potter, buenos días -dijo la señora cuando vio a Harry y a Ron, entrar en su tienda- ¿Hogwarts, Gryffindor verdad?.-Preguntó acercándose a el.

-Eh... sí.-Balbuceó.

-Bien, entonces venga y súbase en este escabel para tomar sus medidas.-Le dijo la bruja guiándolo hasta el fondo del negocio y haciendo que Harry subiera al escabel mientras que le deslizaba por arriba una larga túnica y comenzando a marcarle el largo adecuado. A su lado, estaba Ron en otro escabel y también marcándole el largo.

-Hola.-Saludó una voz.

Harry miró a la puerta y vio a un chico alto, de mejillas sonrosadas y con aire despistado. Al principio no lo reconoció por más que quiso hacerlo pero al escuchar a Ron, se sorprendió.

-¡Hola Neville!, ¡Qué cambiado estás!.-Saludó Ron al muchacho quien se acercaba a ellos.

-Si. He cambiado mucho, gracias a mi abuela. Hola Harry, ¿cómo estás?.-Preguntó Neville sonriéndole.

-Bien gracias ¿y tú?, ¿cómo pasaste las vacaciones?.-Le preguntó Harry desde su escabel.

-Mmmm... nada mal pero mi abuela insistió en que hiciera mas ejercicio y me sometió a una dieta... eso fue horrible.-Dijo evitando recordar por todo lo que había pasado. Neville hizo recordar a Harry a Dudley pero con la diferencia que el primero sí estaba delgado y Dudley a duras penas lo intentaba. Sinceramente, hacía muy poco mérito.

-Lo dices como si nada.-Espetó Ron asombrado.

-Es que debo reconocer que gracias al ejercicio y a la dieta, he mejorado mucho.-Reconoció sonriendo.

-¿Y dónde está tu abuela?.-Inquirió Harry mirando como pudo a través del vidrio del negocio.

-Está aquí... ¿abuela? -preguntó Neville volteándose para ver si su abuela estaba detrás de el- ¿abuela?, ¡no recuerdo donde está!.-Exclamó Neville saliendo de la tienda despavorido.

Harry y Ron se miraron y rompieron en carcajadas.

Les habría dado un verdadero ataque de risa, si es que Madame Malkin no los hubiera interrumpido.

-Querido, toma, está lista tu túnica.-Se la tendió. Harry sacó un poco de dinero y pagó. Lo mismo hacía su amigo con otra bruja.

Transcurridos unos minutos, Harry y Ron casi automáticamente se dirigieron a la tienda de escobas de carreras. Estaban muy ansiosos de ver si habían llegado nuevos modelos.

Al llegar, el lugar estaba casi abarrotado de estudiantes quienes miraban embobados las escobas más caras y que por lógica, eran las más rápidas.

-¡Pero qué desagradable sorpresa! –ambos muchachos se voltearon bruscamente al oír entre todo el barullo de gente, una voz fría- ¡Potter y la pobre Comadreja que no puede costearse ni siquiera la escoba más barata del lugar!

-¡Hey, Malfoy! ¡no molestes porque este año no aguantaré ninguna ofensa tuya!.-Le advirtió un Ron enojadísimo.

Harry, aún con la poca sensatez que le quedaba, tomó a su amigo por el brazo, por si es que a éste se le ocurría abalanzarse sobre el rubio arrogante.

Draco Malfoy, para la sorpresa de ambos chicos, estaba sin la presencia de sus dos grandes amigos Crabbe y Goyle. Aún tenía ese tono frío y displicente para comunicarse, y esos ojos eran tan grises como la primera vez que Harry los había visto. También había crecido una notable cantidad de centímetros y su postura demostraba que se creía superior a todos los que no fueran como él; de sangre pura y con considerables cantidades de dinero.

-¡Cierra la boca, Malfoy y vete de aquí si no quieres que lo haga yo mismo! –le soltó Harry, con odio, mientras lo miraba desafiante- no tienes a tus amigotes para que te defiendan... yo que tú me marcho ahora mismo si no quieres...

-¡Oh, Potter me está amenazando! –espetó el joven de Slytherin con mofa- ¡supongo que debo temer! –rió sardónico- ¡por favor, Potter, no soy ningún cobarde!

Era la primera vez que Harry veía a Malfoy demostrar que tenía agallas sin Crabbe ni Goyle presentes.

Abrió la boca para responderle de muy mala manera al rubio, cuando alguien lo interrumpió:

-¿Y desde cuándo has decidido convertirte en un hombre, Malfoy? –dijo una presencia femenina que acababa de llegar- porque permíteme que te diga pero... cuando tienes a Crabbe y a Goyle a tus espaldas, demuestras ser de todo... menos un hombre.

Harry y Ron se miraron sonriendo de tal manera como si se hubiesen enterado que Snape ya no trabajaría más en Hogwarts.

Esta vez sí que Hermione le había cerrado la boca a Draco Malfoy, pues éste se había quedado mirándola, insondable.

De manera abrupta, el aludido con una mirada casi fiera, dio unas zancadas y se acercó a Hermione peligrosamente, ella algo asustada, retrocedió unos pasos. Harry, por su parte, reaccionó raudo y sin pensarlo dos veces, se puso delante de Hermione, protegiéndola de cualquier agresión que estuviese sometida. ¡Primero muerto antes de permitir que ese imbécil le hiciese daño!

-¡A Hermione no la tocas! –bramó Harry, salvajemente- ¡si te atreves a tocarla... !

Malfoy lo observó impávido. Luego como si hubiese procesado todo lo que Harry había articulado, su mirada pareció calmarse y sonrió irónico:

-¡Oh, vamos Potter! ¿cómo puedes pensar que yo tocaría a... –Harry apretó los puños... más le valía que no la insultara- a Granger para... para... –el rubio se detuvo vacilante- espera, qué pensabas tú que iba hacerle?

-¡Ibas a golpearla! –escupió Harry, con odio- ¡pero ni siquiera pienses ya en hacerlo porque te juro que... !

-¿Golpearla? –repitió Malfoy, escéptico- ¡estás demente! –le soltó- ¿yo golpear a Granger? –volvió a decir, como si esas palabras no tuviesen el honor de ser pronunciadas por sus labios, pues su tono sonó desagradable- ve a revisarte la cabeza Potter, porque no puedes estar más equivocado.-Comenzó a reírse de una manera que irritó mucho a Harry.

Sintió que las manos de Hermione se posaban en su espalda para que se hiciese a un lado, y él se movió para que la chica tuviera la oportunidad de volver a poner en su lugar a Malfoy.

-¿Es que acaso te afectó mi comentario? –le preguntó la chica de cabello castaño, mientras encaraba al joven rubio- dime, Malfoy, ¿cómo se siente que una sangre sucia te diga la verdad en la cara?.-Siguió Hermione, muy desafiante y provocativa.

Harry miró aquella escena, expectante al igual que el pelirrojo que estaba a unos metros más lejos. Personas de distintas edades pasaban por ahí sin percatarse de la discusión verbal que estaba ocurriendo.

-Granger –pronunció él, suavemente-, te advierto que no es conveniente para tu persona el que me provoques... porque te aseguro que los resultados no serán de tu agrado... –se quedó en silencio unos segundos, y después una leve sonrisa surcó sus labios- aunque pensándolo bien, podría ocurrir que sí te gusten los resultados... –Acercó su rostro peligrosamente al de Hermione y agregó en un susurro- lo más seguro es que los dos salgamos beneficiados...

-¿A qué te refieres? –atajó ella, sin comprender lo que decía y alejando su rostro del de él- ¡habla claro!

-Quiero decir, Granger –replicó Malfoy-, que si continúas dirigiéndote a mi como si fuera tu... subordinado, te aseguro que cuando quiera tocarte, en lo último que pensaré será que lo haré para hacerte daño... –Osadamente, y sin disimulo alguno, sometió a Hermione a un completo examen de pies a cabeza haciéndola sonrojar y sentir incómoda.

Harry notó, sorprendido, que el chico se había quedado mirando más de lo debido, las piernas que la falda de la chica dejaba al descubierto y por segunda vez en el día, le disgustó el hecho de que fuese más corta que la del día anterior.

Sin agregar nada más, Malfoy se dio la vuelta y salió del lugar tan campante como si no hubiese sucedido nada. Hermione, por su parte, se había quedado media perpleja, y cuando pudo emitir palabra preguntó:

-¿Que... qué demonios le ocurre?

Harry y Ron se encogieron de hombros al mismo tiempo. Ninguno de los dos sabía el porqué Malfoy había actuado de esa manera, y mucho menos qué había querido decir exactamente con aquella palabras...

-Quizá fue una broma de mal gusto... –Trató de convencerse ella, dándole la mínima importancia a lo sucedido.

-¿Y Ginny?.-Inquirió Ron, cambiando de tema pues también parecía pensar así.

-Se quedó en la tienda de enfrente mirando unas plumas. Hay unas muy bellas.-Respondió sin mirar a Harry quien se había quedado observándola perspicazmente.

-¿Y ahí hay plumas autorrespuestas?.-Preguntó de repente Ron con emoción.

-Sí per...

-¿Y tinta autocorrectora?

-Sí per...

-¿Y puños desmontables?.-Volvió atajar el pelirrojo.

-Nó eso no hay per...

-¿Y plumas vuel... ?.-Ahora fue él el interrumpido.

-¡Escúchame, Ron! -exclamó Hermione disgustada- no te servirán de nada esas plumas en los exámenes porque la profesora McGonagall hechizará las hojas.-Se hizo escuchar Hermione.

-¡No puede ser!

-¡Sí, lo es!, ¡Y no deberías confiar tanto en esas cosas, deberías estudiar más, Ron!.-Le regañó Hermione.

-La profesora McGonagall no nos ha dicho eso, ¿cómo te enteraste?, ¿y cómo sé que tu no quieres que compre esas plumas porque tu quieres ser la mejor de todos?.-Indagó Ron exagerando.

-No seas idiota Ron, por favor -le soltó ella molesta- la misma profesora McGonagall me lo dijo el año pasado.-Respondió.

-¡Escuchar para creer, Hermione! -refutó el muchacho- ¡ahora vamos a verlas!.-Espetó y salió de la tienda seguido de Harry y Hermione. Ambos no se dijeron palabra alguna.

Se dirigieron al negocio que quedaba enfrente, y al entrar vieron a Ginny comprar una pluma que cambiaba de color constantemente. Ron se adelantó y se dirigió hacia ella, dejando atrás a Harry y a Hermione.

Las paredes estaban repletas de carteles de diferentes plumas lógicamente promocionándolas. Había una pequeña fila de muchachos que esperaban pagar lo que habían comprado. Harry miró todo con poco interés.

-Eh... yo... tengo que irme. Me quedan muchas comprar por hacer aún.-Dijo Hermione en voz baja.

El chico se volteó hacia ella preocupado.

-¿Te sientes bien?

La muchacha sólo asintió con la cabeza, giró sobre sus talones dispuesta a salir de ahí, pero Harry se lo impidió:

-Tenemos algo pendiente de que hablar, Hermione... –Le murmuró mientras la tomaba por el hombro para que se detuviera.

-Harry –lo miró a los ojos, casi implorante-, por favor, no tengo ánimos para hablar... otro día ¿si?

-¿Es por Malfoy? –inquirió él, torpemente. La castaña lo miró interrogante- ¡digo! Si te sientes así es por lo que sucedió recién –se apresuró a aclarar- me refiero a eso que te dijo...

-En realidad no quiero darle mucha importancia –se encogió de hombros-, él siempre me ha tratado de una manera... –simuló pensar- "peculiar", por lo que no veo ningún motivo para que deje de tratarme como lo ha hecho desde que lo conozco...

-Yo creo que sí hay uno.-Se aventuró a decir.

-¿De verdad? –dijo ella con curiosidad- ¿y cuál sería?

-Hoy te miró de otra forma -comentó Harry- más bien... raro.-Recordaba la mirada osada que Malfoy le había dirigido al mirarla de pies a cabeza. Además había un brillo extraño nunca antes visto en sus ojos cuando miró lo cambiada que estaba.

-No lo creo... -dijo con indiferencia- ¿qué tengo yo de impresionante para que Malfoy me dejara de decir que soy una sangre sucia?.-Ésta última pregunta se la hizo mas bien para ella misma, pero Harry la quiso responder.

-Yo creo que... -titubeó un momento- te miró de otra forma. Te observó completamente...

-¿Qué quieres decir?.-Le atajó ella con un poco de recelo.

-Quiero decir que -le incomodaba mucho hablar sobre aquel tema- él miró todo tu... cuerpo y... detuvo la vista en tus piernas.-Al terminar de hablar, tuvo la sensación de enrojecer pero agradeció que no sucediera. Y un pensamiento algo pervertido para él, se le vino a la mente: "A decir verdad, sus piernas están muy bien. Por algo Malfoy se quedó mirándolas algo embobado" Sacudió su cabeza para sacar ese pensamiento extraño de su cabeza y creyendo que Hermione había sospechado de lo que había pensado, esperó por un momento una bofetada. Al nunca llegar eso, la miró y se encontró con esos ojos marrones que tanto le gustaban.

-Sinceramente Harry, me da igual eso. Por mi que me viera desnuda pero eso nunca cambiará la pésima opinión que tengo sobre él, y si ese hurón me miró como dices tú que lo hizo ¡pues suerte la suya! Porque es lo único que conseguirá de mi parte ¡que se conforme con mirar que es lo único que puede hacer!.-Soltó la chica con ímpetu antes de irse de la tienda y dejarlo con miles de dudas y pensamientos locos que le habían llegado a la mente.

N/A: ¡¡No me maten por lo de Draco!! no estoy muy segura de qué sucederá con él y con Hermione... ¿qué opinan ustedes? ¿continúo escribiendo sobre "las supuestas" intenciones que "parece" que Draco tiene para con Hermione? Supongo que eso le daría como... "mas sabor" je-je-je-je... Ojalá y se animen todos los que han llegado hasta aquí para dejar un mensajito. ¡No les pido mucho! ¿o si? Desde ahora en adelante, todos los review que me dejen los contestaré a los mails o a los respectivos autores... deseo que les haya gustado este capítulo, como les dije antes, la cosa se va poniendo "wena" entre Harry y Hermione (viva!!!) XD

¡QUE ESTÉN BIEN Y LOS 'VEO' EN EL PROX. CAP!