La serie es propiedad de Masashi Kishimoto


CUÑADOS

—Aún nos falta más de la mitad.

—No te preocupes Kakuzu, sabremos solucionar esto.

Ambos ya pedimos un adelanto, pero el elevado costo de este tipo de operaciones está totalmente fuera de discusión.

¿Porqué nuestro tonto orgullo es más grande? Bueno, en realidad del lado de Kakuzu, ya que a mí no me cuesta nada el ir con Deidara para que, ¿me regale? todo el dinero que nos hace falta, siempre me puede sacar de apuro. En este caso, necesitamos el dinero para la operación de Shiro; desde que nació su corazón ha sido débil y necesita de muchos cuidados.

— ¡Ya se Kakuzu! Puedo cobrar ese seguro que te comenté si "accidentalmente" me tiro desde el noveno-

— ¡Por Dios Hidan! ¡Por supuesto que no voy a permitir que hagas eso! ¡Encontraremos otra solución que no sea mutilarte! Iré a revisar las cuentas en el banco.

—Claro amor, yo también buscaré, no te… preocupes—su tono de voz cambió con una mirada lasciva y sospechosa.

— ¿En qué piensas Hidan? —pregunta Kakuzu ante la nada confiable mirada de Hidan.

— ¡Nada!

Después de unas horas, Hidan regresó con un maletín que traía al parecer el dinero que sobraba, pero multiplicado por diez.

— ¿Queeé? ¿De dónde sacaste todo ese dinero Hidan? —pregunta alarmado Kakuzu, siendo Hidan, de alguna descabellada manera quizás no legal consiguió todo ese dinero.

—Sencillo Kakuzu…

(FlashBack)

Tiene una llamada, Deidara-sama.

Gracias Ai, en seguida voy.

Deidara dejó la sala de estar, Hidan se encontraba de visita y Madara las acompañaba sentado en un sofá individual. Y ahí se encontraban los dos solos, matándose con la mirada, deseando con todas sus fuerzas que esta meditara el piano gigante que le cayera encima, o al menos que lo partiera en cuatro como si se tratara de un rayo.

No era necesario que ninguno de los dos dijera nada, algo que quedó entre los dos y que por nada en el mundo debían saberlo Deidara y Kakuzu, no era nada precisamente malo, de hecho fue fuera del matrimonio, pero de cualquier forma por nada en todo el maldito universo debían de enterarse. Una noche que no llegó ni a un simple beso, una noche donde el karma y la coincidencia se pasaron de la raya, una noche donde conocieron de manera oficial, a la peor persona que podría ser su compañero, ni siquiera tomando en cuenta la posibilidad de que él sea un perdedor de 5 minutos, o que ella debajo de esa ajustada vestimenta solo contenga farsa, para nada, de hecho, el solo imaginárselo les producía escalofríos.

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Ahora que lo tengo de frente desde hace media hora, no esta tan mal, de hecho es guapo pero, ¿Qué carajos le vio Deidara?se preguntaba Hidan barriendo a Madara con la mirada.

Parece de la edad de Deidara, nadie me desmiente de que es una excelente empleada… simpática… Por Dios…Kakuzu, ¿qué pasaba por tu cabeza?

¡No soy ninguna vaca! Si fuera mujer sería obvio que lo dijera por envidia… ¡Pero yo no soy ninguna vaca!recordaba algo ofendida ese día en que Madara terminó de hartarse de su fino vocabulario.

Ya estoy acostumbrado a que me llamen "pelos necios", incluso "chiquillo presumido", ¿¡Pero flacucho!? ¡No soy ningún flacucho! ¡Me agarró desprevenido! … ¡No es como si fuera el primero que la llamara vaca!

Tal vez sea-… ¡AGGH! ¿¡QUÉ ME IMPORTA!?se peleaba la enorme mujer plateada.

De seguro fueron sus ojos, o tal vez su color de piel… ¿En serio alguien se enamoraría de algo así? Tal vez no sea su piel, tal vez sea~…tal vez sea~…. ¿Qué? pensaba con un poco de curiosidad el hombre de traje, aunque lo supiera ocultar muy bien, le intimidaba la mujer que tenía enfrente. No lo entiendopensaba Madara, la incomodidad hacía que comenzara a jugar con su fleco.

No lo entiendopensaba Hidan, la incomodidad la hacía arallar los cojines.

Madara se levantó para alcanzar otro dulce de arroz. Hidan ya no lo contemplaba, y comenzaba a aburrirse, ya estaba cerca cuando sin verlo pateó tan fuerte la mesa de centro que hizo que Madara se le cayera encima, y lo peor era que se había atorado, era cuestión de segundos para que Deidara regresara, y si los veía, iba a despegarlos para después, azotarlos con la cabeza.

—Me la debes—le susurró Hidan a la ¿cabellera? de Madara mientras se acomodaba, aún con él encima.

— ¿E-eh? —todavía estaba en shock como para procesar esas últimas palabras, pero aún primero, sintió que Hidan apoyaba su pie para quitárselo de encima, no para patearlo, sacarlo volando.

Deidara regresó y contempló a Madara pálido, alborotado y prensado de las uñas en el sofá, mientras que Hidan se sacudía desesperadamente con un pañuelo, era algo que en realidad no podía explicarse.

—… ¿Qué pasó aquí? —pregunta Deidara curiosa al ver a ese par tan sospechoso.

— ¡El candelabro! ¡S-sacó chispas y…y…juraría que una araña se metió en mi blusa! —eso último lo dijo volteando a ver a Madara, al parecer era una frase de doble sentido.

— ¡S-si! Así fue Deidara, pegó un gran susto, pero ahora mismo hago que lo cambien.

Deidara miró arriba para ver que al parecer el candelabro se mecía.

—….Ajá.

(Final del FlashBack)

—…sabes lo buena que soy para el póker, aposté el dinero que ya teníamos…sencillo.

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¡Ah, ah! ¡En efectivo!


Tal vez exageré, pero Madara y Hidan fracasarían como pareja, y el que tengan que verse tan seguido por ser familia, les provoca detestarse, detestar al otro internamente, claro está.

Sería una tarántula, me imagine a una pobre arañita, pero en ese momento me di cuenta de que Madara entraba perfecto en la descripción, no por nada se ganó su apodo de pelos necios.

Hidan es genial, la exageración de la patada es en recuerdo a la adaptación del cuento Hansel y Gretel al cine…no la vean, en serio.

Después de semanas de escribir el borrador, me puse a pensar: Si Hidan y Kakuzu son empleados de la gran empresa Akatsuki, ¿Es que acaso no tienen seguro? Pero como ingeniárselas para algo coherente era fastidioso, ahí muere.

Naruto© Masashi Kishimoto

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