Hola espero que esto sea de su agrado. Agradezco infinitamente a quienes me dan sus comentarios. Lamento mucho si hay errores de ortografía u Ooc.

Disfrútenlo.

Declaimer

Bleach es propiedad de Tite Kubo.

La canción Sin ti ya no es de Maia.


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Cuando Madures

Capítulo

IV

Sin ti, ya no

Sin ti, ya no

No se vivir así, sintiendo este dolor es un lamento que trajo el viento aquí e igual se tendrá que ir.

Sin ti, ya no, ya no me siento bien libre bajo el sol, voy a escapar, voy a encontrar la forma de vivir sin ti.

-Maia.

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Respiró hondo, jalando aire y manteniéndolo en sus pulmones por bastante tiempo, tenía que calmarse, pero el frio que le provocaba ese liquido viscoso color azul y la presión circular contra su vientre no ayudaba en nada. Su primera ecografía la ponía muy ansiosa. No entendía realmente la imagen en el monitor, eran rayas azules y negras que no tenían forma, ¿Cómo saber que era el bebé? Sintió un ligero apretón en su mano derecha, volteó hacia esa dirección, era la doctora que le sonrió maternalmente. Unohana Retsu había visto millones de veces a chicas como ella, emocionadas y asustadas por su primera vez en la ecografía, era realmente algo muy especial. Podía deducir que la joven Kuchiki estaba realmente ansiosa y no había que ser médico para decirlo.

—Esto de aquí Kuchiki-san- apuntó la mujer con uno de sus dedos el monitor -. Es su bebé-anunció, Rukia miró fijamente la pantalla, analizando con cuidado la imagen, sintiendo un calor agridulce nacer en su pecho y salir en forma de lagrimas por su cara. Lagrimas que no dieron aviso y solo se hicieron presentes como las respiraciones de cualquier ser vivo.

Era él.

Pequeñito, muy pequeñito, ese precioso ser aun estaba creciendo, dependía de ella, era de ella. Era su hijo, los sentimientos se le atoraron en la garganta. Estaba feliz, feliz de verlo, aunque no fuera fácil definir la forma, sabía que era él o ella. Daba igual si era niño o niña, lo amaba incluso si no le conocía en ese preciso instante, era algo fuera de descripción, un algo que no tenia nombre ni forma, quizás solamente las que eran o serian madres como ella, la entenderían.

—Es pequeño-murmuró la serena voz de Byakuya, quien se mantenía parado de brazos cruzados detrás de la médica. A pesar de su semblante Rukia podría afirmar que estaba emocionado, después de todo él había sido el que le dijo que la acompañaría, aun le era imposible creerlo, su hermano la apoyaría, estaría para ella. No la dejaría sola. Casi era como estar en un sueño, a excepción de que absolutamente todo era real, demasiado real.

—Por supuesto que sí, aun esta en el primer trimestre del embarazo, la forma se detallara con el pasar de meses. Será posible saber su sexo dentro de otros 3 meses- explicó la galena. Byakuya la observo apacible. Tomando nota mental de cada palabra que decía Unohana.

—Increíble-exclamó la morena secándose las lagrimas. Sus bellos ojos reflejaron fascinación.

—Los embarazos siempre lo son Kuchiki-san a partir de este momento vivirá inolvidables momentos, se lo puedo asegurar- le acarició la cabeza, seguidamente se puso a limpiar los restos del liquido con un papel -. Le dejare un par de indicaciones para que lleve un buen control de peso y nutrientes para el bebé-informó levantándose para agarrar su block de recetas y garabatear con agilidad y linda caligrafía, bastante buena considerando su profesión, los nombres de lo que Rukia debía tomar -. Ya verá que dará a luz a un niño muy sano-sonrió-. Pero debe tener cuidado, debido a su edad aun es inestable el producto, procure no exaltarse mucho por favor-indicó entregándole la receta a Byakuya.

—Está bien-susurró no muy convencida, después de todo en su situación actual, no era tan fácil mantener la calma. Sus sentimientos estaban constantemente en la cuerda floja, además de que aun restaban un par de semanas para la graduación y debía convivir con Ichigo. Con él cerca, no había garantía de estar calmada. Pero daría su mejor esfuerzo por sobrellevarlo, aunque quisiera con todo su corazón decirle al pelinaranja que iba a ser padre, que iban a tener un hijo, sabia de sobra la postura que tomaría, la inevitable comprensión que él le daría a sus palabras, antes que creerle que ese hijo era suyo, le restregaría que era de Kaien, por lo que tenía que hacer de tripas corazón y mantenerse callada y alejada.

Era tan duro pensar eso.


El cuerpo se le tenso de pies a cabeza en cuanto puso un pie en la escuela, sus sentidos se pusieron alertas para escapar al más mínimo indicio del Kurosaki por los alrededores, recordó las palabras de la doctora el día anterior y respiró para calmarse. Desearía no estar ahí en esos momentos, pero no podía huir de sus obligaciones en la escuela, no aunque Byakuya le hubiese dicho que estaba bien si ya no quería ir. Pegó un salto y un ligero grito quedo ahogado en su garganta cuando Arizawa la saludo.

—Tranquila-musitó la chica mientras le tocaba el estomago -. El bollito se asustara-replicó frotándoselo, Rukia la miró extrañada.

—¿Bollito?

—Sí, bueno, mi madre así le decía a mi hermano cuando estaba embarazada. Ya sé que se oye estúpido-rezongó cruzándose de brazos.

—No, es un buen apodo ¿Verdad bollito?-canturreó enternecida mientras se llevaba una mano al vientre. Por suerte aun no había mucha gente en las instalaciones y sus tonos eran muy bajos.

—Buenos días-saludo la voz de Ishida, ambas lo voltearon a ver -. Kuchiki-san ten-le entregó otro paquetito de galletas saladas.

—Gracias, comenzaba a sentir nauseas-pronunció la ojivioleta tomándolo.

—No te preocupes. Por cierto, ya fuiste al doctor ¿No es así?-preguntó acomodándose los zapatos.

—Sí, gracias por recomendarnos a Unohana-san. Nii-sama está convencido de que si se trata de un doctor que no sea muy conocido por los allegados de la familia, habrá más seguridad para mí. A pesar de que me esté apoyando, no hay garantía de saber cómo reaccionaran los ancianos-musitó seria.

—Ya veo, recuerda que puedes recurrir a nosotros si pasa algo-pronunció Tatsuki, Ishida la miró y después a Rukia mientras asentía.

—Pero, no me preocupa que ellos se enteren. No tanto como…Ichigo-susurró estremeciéndose.

—Realmente, ¿No deseas que él se entere? Quiero decir, todos lo conocemos, tú mejor que nadie Kuchiki-san. Es un idiota y últimamente no se ve bien, pero él es el padre tiene derecho a saberlo supongo, aunque…-dijo Uryu comenzando a caminar y siendo seguido por las chicas-. Creo que es mejor que Kurosaki no lo sepa, quien sabe cómo podría reaccionar-comentó.

—Es verdad, si reaccionó como animal herido aquella vez. Estoy segura que si se entera de esto, nada bueno pasara-concordó la karateca. La ojivioleta miró al suelo con tristeza.

—Lo sé, también lo he pensado. Por eso no diré nada, como es Ichigo en este momento, la…mejor opción es mantener silencio. Aunque sea difícil-murmuró.

—Y hablando de eso ¿Qué piensas hacer? La graduación se acerca y por lo que sé no aplicaste ningún examen de entrada. ¿Iras a la universidad?- inquirió el chico.

—Por el momento estoy segura de que no. También estoy consciente que en un par de meses, todo será muy visible-apuntó su vientre-. Estoy considerando irme de Karakura, Ichigo irá a la universidad local por lo que quedarme será demasiado peligroso- se quedaron callados por un rato-. No quiero irme, pero mi hijo es más importante que mis deseos-sonrió sumamente triste mientras se tocaba el vientre.

—Creo que puedo entender lo que quieres decir Rukia-Arizawa le palmeó el hombro-. Un poco al menos.

—Nunca lo entenderemos del todo hasta que estemos de ese lado, comienzo a pensar que ser padre no es tan fácil- explicó Uryu acomodándose los anteojos -. Eres admirable Kuchiki-san.

—No es cierto, aun tengo miedo-expresó pausadamente. El silencio volvió a establecerse entre los tres, Rukia pensó que el salón estaba más frio de lo usual, demasiado fresco. Dejó caer la cabeza contra la paleta del pupitre, los mareos matutinos no eran nada bonitos, lanzando un suspiro se reincorporó y se dispuso a abrir el paquetito de galletas.

—Diablos, desearía matar al imbécil de Ichigo-rezongó Tatsuki dejándose caer en su asiento. Ishida la observó fijo.

—Igual yo-aseguró.

—Pero, también es su amigo, no quiero que piense que le estoy arrebatando algo. Así que no le digan nada-pidió la morena.

—Así que estamos atados de manos ¿No? de cualquier modo sigo pensando que es un estúpido- gruñó Arizawa.

—Mierda- refunfuñó alguien desde la puerta del aula, Rukia se puso recta como una tabla e Ishida y Tatsuki voltearon para ver al pelinaranja parado en la puerta, tenía un par de marcadas ojeras debajo de sus ojos, el pelo terriblemente alborotado y el ceño muy fruncido. Absolutamente no estaba bien, claro que no podía estarlo, prácticamente no dormía, porque si lo hacía soñaba con ella y no quería eso. A penas si lograba soportar estar cerca de ella en la escuela, Dios de verdad que era un martirio tenerla tan cerca.

La tensión era palpable en el ambiente.

—Buenos días Kurosaki-kun, Ishida-kun, Kuchiki-san, Tatsuki-chan- la alegre vocecilla de Inoue se hizo escuchar y la voluptuosa pelinaranja entro dando unos ligeros saltitos en el aula. Sonrió con esa feliz inocencia que la caracterizaba. Los susodichos tardaron un poco en contestarle, dejándola algo extrañada por la situación. Ichigo suspiró frustrado y a paso lento se fue a sentar a su lugar. Poco a poco el salón se lleno con sus demás compañeros, quienes eran completamente ajenos a lo que sucedía.

—Oh, gracias al cielo, Kurosaki-kun, Kuchiki-chan qué bueno que ya están aquí-exclamó un femenina voz, los mencionados se tensaron y posaron sus ojos en la figura de su maestra-. Necesito que me acompañen a la sala de profesores-informó. La morena sintió un poco de pánico mientras se levantaba, Tatsuki e Ishida la miraron en son de apoyo, Ichigo por su parte gruñó y sin dirigirle la mirada en ningún momento fue tras su profesora.

—¿Qué sucedió Shizumi-sensei?-preguntó por lo bajo la ojivioleta.

—Oh, no es nada complicado Kuchiki-chan. Sólo hubo algunos errores en los papeles, que curioso ¿No? ustedes siempre están juntos en todo, hasta en los errores del sistema-rió, aunque ni Rukia o Ichigo le imitaron. Siguieron a la maestra hasta la sala, donde hablo con cada uno sobre los errores, luego de corregirlos, les pidió a ambos que llevaran un par de cosas al aula de ciencias, ninguno se negó pero realmente estaban seguros de que la suerte no los acompañaba.

—Siento que tengas que acompañarme- dijo en voz baja, la morena se mordió el labio, realmente no quería hablar, pero el silencio atroz la sofocaba.

—Ya lo creo-el sarcasmo del ojiavellana la lastimaba.

—Ichigo yo…

—¿Quieres callarte ya? No es por gusto que estoy aquí-la interrumpió molesto. Se callaron y Rukia se obligó a no dejar que las lágrimas salieran de sus ojos, Dios sí que era doloroso. ¿Cómo podía ser que la persona que más amaba la tratara así? ¿El amor realmente se podía convertir en tanto odio? La vida era muy injusta y ella demasiado inexperta.

—Lo siento.

—¿Podrías dejar de disculparte? Mientras más lo haces, mas mentirosa pareces- no quería decir eso, no quería herirla, pero cada vez que abría la boca no podía evitar pensar en que realmente comenzaba a odiar a Rukia. Una traición sí que podía envenenar el alma, sobre todo el amor, su juicio y razón seguían nublados por la caótica situación de sus sentimientos. Aun así eso no valía como excusa para dañarla. Pero eso no le interesaba, quizás solo quería que ella sufriera igual que él. Incluso sin saber que ella ya lo hacía.

—¿Nunca me creerás, verdad? Siempre vas a mantener esa estúpida postura ¿No?-dijo apretando los dientes -. Eres demasiado infantil Ichigo.

—¿Infantil? ¿Ahora me dices que soy como un maldito mocoso?-la miró enojado.

—Sí, no eres más que un niño necio, sordo, un maldito mocoso que se tapa los oídos porque no quiere oír explicaciones- aseguró apretando las manos.

—¡¿Explicaciones dices?! No me hagas reír con un demonio. Tú no me darás explicaciones, sólo mentiras, ¿Para qué quieres explicar algo que está más que claro? ¡Me engañaste, me viste la cara como a un jodido imbécil!-gritó.

—¡No necesito mentirte para que lo parezcas!-exclamó furiosa.

—¡Eres una…!-se mordió la lengua.

—¡¿Una qué?! ¡Dilo! Dímelo en mi maldita cara Ichigo, dime que soy una zorra, que me odias, que no quieres verme más. ¡Dilo!- estaba histérica -. ¡Dilo, porque mientras no lo hagas, seguiré queriéndote!

—Te odio-susurró -. ¡Te odio maldición! Eres… eres peor que la escoria. ¿Cómo puedes decir que me quieres? ¡Eres una maldita mentirosa!-estrelló el puño contra la puerta -. Desearía, nunca haberme enamorado de ti- esas palabras le dolieron más que cualquier otra cosa.

—¿En verdad lo estuviste?-lagrimas traicioneras comenzaron a rodar por sus mejillas -. ¿En verdad me amaste?-exigió saber. Ichigo sintió que su corazón tambaleaba por las lágrimas de la morena.

—Lo hice- Rukia rió amarga.

—No lo creo Ichigo, si me hubieras amado, me habrías creído-musitó. El Kurosaki frunció el ceño. ¿Le decía mentiroso?

—Entonces…tienes razón-expresó con dificultad -. Nunca te ame- y ese fue el tiro de gracia. Rukia abrió los ojos y el aire pareció faltarle.

—Pues yo si lo hice, no me arrepiento, pero si lo lamento- se giró y con toda la dignidad y fuerza que tenía salió corriendo.

—Mierda-gruñó mientras arrojaba lo más cercano a su mano -. ¡Mierda, mierda!- tal vez la escoria era él.


Tatsuki observaba inquieta la puerta, hacia bastante tiempo que Ichigo y Rukia se habían ido, estaba preocupada, cualquier cosa podía pasar y la morena no debía estar en situaciones que complicaran su estado, maldijo lo que sea que haya hecho que se los llevaran a ambos, Rukia estaba sola con ese tonto. Orihime la miraba, sabía que algo andaba mal con su amiga, era muy perspicaz y lograba notarlo, era algo que tenía que ver con Kurosaki-kun y Kuchiki-san, no era tonta y sabia que las cosas no estaban bien entre ellos, al parecer Tatsuki sabia la razón igual que Ishida. ¿Qué es lo que había pasado?

—¿Qué sucede Tatsuki-chan?-cuestionó, la susodicha se giró y clavo sus ojos en la expresión preocupada de Inoue.

—No es nada Orihime-le restó importancia. Trató de sonreír, pero no le salió muy bien. Se removió de su asiento cuando vio entrar a Ichigo, la mueca de su cara no podía ser descrita.

—¿Y Kuchiki-san, Kurosaki?-preguntó serio el peliazul.

—Y yo que voy a saber-murmuró.

—Oye Ichigo ¿Qué pasa con Kuchiki-san? La vi corriendo por el pasillo de los bebederos-dijo Chizuru entrando. El pelinaranja se limitó a ignorarla. Tatsuki se puso de pie, frunció el ceño y camino hasta el lugar de Ichigo.

—Como le hayas hecho algo te mato-susurró pasándolo, Ishida la siguió.

—¿Y ahora?-preguntó totalmente perdida la pelirroja, miró inquisitiva a Orihime, quien se encogió de hombros.

Arizawa no era muy conocida por su tranquilidad, claro que no, estaba realmente alarmada sus ojos se movían rápidamente por todas la zonas de la escuela, estaba buscando a Rukia. Ishida la seguía de cerca, igual o más frustrado que ella misma.

—Juro que lo castro, si algo le pasa a Rukia o al bollito, lo mato claro que lo hago-declaró corriendo.

—Estoy de acuerdo Arizawa-san- coincidió el de lentes mientras también buscaba a la morena. Recorrieron gran parte de la escuela y finalmente la encontraron, estaba hecha un ovillo bajo las escaleras del área de primer año. Sus hombros se sacudían con violencia.

—Rukia, gracias al cielo ¿Qué sucedió?- la karateca se inclinó, la ojivioleta alzó el rostro, grandes surcos de agua lagrimal recorrían sus mejillas.

—Soy tan estúpida-musitó -. Nos… peleamos y él… él dijo que no me amaba ¿Pueden creerlo? Todo…todo ya no tiene sentido, siempre fui yo, fui yo la única que lo amaba-la voz se le quebraba.

—Rukia, cálmate-ordenó Tatsuki agarrándola de los hombros -. Te va a hacer mal.

—No puedo, es… es tan doloroso. Ya no lo aguanto, yo… ¡Arg! Mi…Mi estomago- su rostro se crispo de dolor y se llevó una mano al vientre -. El bebé-dijo con un hilo de voz.

—¡Tenemos que llevarla a la enfermería!-gritó con pánico la Arizawa.

—Llama a su hermano- Ishida le dio su teléfono, gracias al cielo había sido precavido y tenía el número de Byakuya en su agenda. Cargó a la morena y se apresuró a llevarla a la enfermería. Era una gran ventaja que todos estuvieran en sus salones, lo que menos querían eran estorbos en ese momento, llegaron a la enfermería en cuestión de minutos, Rukia estaba adolorida y temerosa. Uryu abrió de un golpe la puerta, Kaien se exaltó e iba a quejarse de la acción del chico, pero en cuanto vio a Rukia pegó un saltó de su silla.

—¿Qué mierda paso?-exigió saber, se la quito de los brazos y la colocó en una de las camas.

—¿Podrías cuidarla?-pidió serio el peliazul.

—No tienes que preguntarlo-musitó revisándola. Ishida asintió, caminó hasta la puerta, Tatsuki lo miró antes de ingresar a la habitación, Byakuya venia en camino y ella quería ver a Rukia, por lo que no le preguntó a donde iba, pero quizás haría lo que estaba pensando en esos momentos:

Golpear a Ichigo.


Decir que estaban sorprendidos era poco, mucho más si se trataba del presidente del consejo estudiantil y uno de sus mejores amigos, nadie podía creer que estuviesen peleándose en pleno salón de clases.

—¡Me podrías decir qué mierda tienes en la cabeza Kurosaki!-vociferó furioso dándole otro golpe en rostro al pelinaranja.

—¡¿Y a ti que carajos te pasa cuatro-ojos?!-se limpió la sangre de la boca antes de lanzarse contra él.

—¡¿Crees que me puedo quedar sentado cuando le has hecho tanto daño a Kuchiki-san?!- otro golpe más.

—¡¿Y eso que te importa?!-lo tumbo.

—¡Ella está en peligro por tu maldita culpa imbécil!

—¿Qué quieres decir?-dejo de forcejear un instante, Ishida le asesto un gancho a la mandíbula.

—No tienes derecho a saberlo-escupió, iba a darle una paliza si no fuera porque Yasutora Sado los separó, Keigo y Mizuiro mantuvieron al Kurosaki lejos. El lugar se sumergió en una tensión absoluta.

—¿Qué pasa con Rukia?-preguntó.

—Kurosaki, realmente te vas a arrepentir cuando comprendas lo que hiciste-jadeó limpiándose la nariz.

—¿Qué?

—No tengo porque decírtelo. Pero, deberías pensar si estas tan seguro de no creerle, la perderás como sigas siendo tan estúpido-aclaró.

—¿Cómo puedo perder algo que no tengo? No seas absurdo cabrón.

—Tienes razón- se sacudió el agarre de Sado y caminó hasta la puerta, debía ir a ver a su amiga -. Ya la perdiste-aseguró yéndose.

Ichigo soltó un par de improperios antes de salir como poseso por la puerta.


Nunca nadie había visto a Kuchiki Byakuya tan enardecido. Lo único que evitaba que se levantara y fuera por Kurosaki Ichigo para colgarlo de las pelotas y torturarlo hasta la muerte era la mano de la morena que se aferraba a la manga de su saco. Rukia lo había agarrado antes de caer presa del tranquilizante especial que le habían suministrado en la clínica a la que la habían llevado. Kaien, Tatsuki, y un golpeado Ishida también se encontraban ahí. Llevaban por lo menos una hora en un sepulcral silencio que reinaba la habitación, ninguno podía aun digerir que Rukia había tenido una amenaza de aborto causada por estrés emocional.

—Lamento esto-musitó la karateca.

—No era su responsabilidad cuidarla, ella sabia que debía mantenerse calmada-expresó con voz neutra.

—Pero, estuvo a punto de perderlo-apretó los dientes. Cerró con fuerza los puños, casi se traspasaba la piel con las uñas.

—Arizawa-san-murmuró Uryu tomándole la mano haciéndola respingar.

—También es mi culpa. Después de todo es por mí que Kurosaki…- Kaien soltó ese nombre con resentimiento-. La está dañando tanto.

—No- todos se giraron a ver a Rukia, quien poco a poco abría los ojos -. Es solo mi culpa, lo siento, los preocupe- el labio le tembló-. Lo siento te hice pasar por algo horrible-susurró poniendo una mano en su estomago.

—Por ahora debes descansar-recomendó Kaien -. Lo mejor será que ya no vayas a la escuela. Queda poco para la graduación, así que creo que el director podrá comprenderlo-dijo.

—Eso no será suficiente-Byakuya se alejó de la cama. Su expresión lo hacía ver más grande de lo que era, tenía 28 años y en ese momento se sentía de 40-. Rukia, no estarás segura ni tranquila si te quedas aquí.

—¿Qué quieres decir Nii-sama?

—Quiero decir, que debo sacarte de Karakura.

—¿Te la vas a llevar?-inquirió Tatsuki saltando en su sitió. Aunque ya sabía que Rukia no podía quedarse en la ciudad, la hacía ponerse muy intranquila la sola idea de que se la llevaran.

—Si se queda más tiempo, el bebé estará en peligro otra vez-sus palabras eran serias. Y todos los presentes secundaban su opinión. Rukia no podía seguir bajo esa clase de ambiente.

—Arizawa-san, es lo mejor- Ishida le dio un ligero apretón en la mano que sostenía.

—Ya lo sé.

—Tienes razón Nii-sama… Ya no puedo quedarme aquí-sonrió triste, una sonrisa que usaba demasiado últimamente -. Mi bebé es más importante, me iré si es necesario- el moreno mayor asintió.

—Shiba, ¿Podrías ayudarme con eso?

—Claro.

—Nosotros también lo haremos-informó Tatsuki.

—Gracias-pronunció la morena cerrando los ojos, ya sabía que tendría que irse, sin embargo no pensó que fuera a ser tan pronto.

Pero su bebé valía cualquier sacrificio.


Paseo su mirada por cada rincón de su cuarto, algunas cosas ya estaban empacadas y otras estaban en proceso de estarlo, aun no sabía a donde iría, faltaban dos días para que se marchara. Pensó que todo estaba sucediendo tan rápido, apenas ayer había celebrado su cumpleaños y hoy ya estaba organizando su huida de Karakura, por así decirlo. Si tan solo las cosas no se hubieran dado como se dieron, ella no tendría que estar empacando para marcharse, Ichigo estaría con ella, quizás emocionado por el bebé, pero no existe el hubiera, por supuesto que no lo hacía y de cierta forma agradecía que no lo hiciera. Porque no quería pensar en el hubiera de su amenaza de aborto.

Estuvo en reposo 3 días, la amenaza sí que la había dejado exhausta y con un ligero temor, ¿Qué habría sido de su bebé sino la llevaban con Kaien? No quería ni imaginarlo. La sola idea de perderlo le desgarraba el corazón, su bollito no pasaría por un peligro semejante otra vez. Por su vida que no.

—El camión esta aquí Rukia-sama- informó la ama de llaves mirándola desde la puerta.

—Gracias, ahora bajo Misao-san ¿Mi hermano ya llego?-preguntó levantándose con cuidado del suelo, donde se encontraba organizando un par de cosas que iba a meter en una caja.

—Si, Byakuya-sama acaba de llegar, está afuera con Hijikata-san-la morena asintió.

—¿Podrías terminar esto por mi?

—Con gusto Rukia-sama. Recuerde que Rika-san tendrá lista su comida en media hora y que debe tomar sus vitaminas-dijo la mujer de cabello canoso entrando al cuarto y tomando un par de cosas.

—Bien, gracias Misao-san.

—Usted es una persona muy importante para todos los que trabajamos en esta casa, no agradezca algo que nace del corazón- ambas sonrieron.

—Entiendo, con permiso-musitó saliendo de ahí, bajo las escaleras y se dirigió hasta a puerta, por donde entraron un par de cargadores que eran dirigidos por Hijikata, el mayordomo en jefe. Salió y observó a Byakuya parado cerca de la reja.

—Los preparativos casi están listos. Shiba ya arregló el asunto de la escuela-comenzó cuando ella se acercó a él.

—Ya veo, Nii-sama ¿A dónde iremos?

—Iras a Kioto, cerca de la empresa principal, por mis obligaciones aun no puedo ir contigo, pero hare todo lo que pueda para acelerar el proceso. Sin complicaciones podría alcanzarte permanentemente allá en 7 meses. Ya ordené que acondicionaran una de las residencias de la familia- indicó, Rukia afirmó lentamente -. Iré a verte a fin de cada mes, también tendremos que contratar a una ama de llaves que te ayude.

—No creo que sea necesario puedo valerme yo sola, al menos al principio, cuando ya no pueda moverme por el tamaño-apunto su vientre- . Entonces si será imperioso.

—Estaré mas conforme si es desde el comienzo-dijo. Los cargadores regresaron y comenzaron a subir unas cajas, dejaron las más pequeñas a un lado. Rukia vio que una estaba abierta, por lo que la tomó, era un poco pesada, pero aun la podía -. Dame eso, no puedes cargar nada.

—Claro que sí, estoy embarazada no parapléjica Nii-sama- bromeó. El hombre mantenía su impávida expresión, aun así podía notarse que no estaba enojado y que si se tratara de alguien más estaría riéndose.

—¿Qué dijiste?-preguntó una persona detrás de ellos, el par de hermanos se giro, Rukia sintió el pánico correr por sus venas.

—Karin-susurró.

—Rukia-nee, tú… ¿Estas embarazada?-los ojos negros de la mediana de los Kurosaki estaban abiertos de par a par. Había pasado por simple casualidad, venia de regreso de un partido con su equipo y había querido saludar a su cuñada, que últimamente no había ido a la casa, no imaginó que terminaría por enterarse de algo así.

—Yo…

—¿Estas embarazada? ¿Estás esperando un hijo?- repitió, era algo que simplemente no creía -. ¿Es de mi hermano?- Rukia seguia paralizada, no se imaginó que Karin aparecería ahí, trato de buscar una excusa para safarse de todo, pero la profunda mirada de la morena menor le dijo que no hbia salida.

—Si-murmuró, agachando la cabeza, acababa de enterarse de su embarazo una de las personas que eran más cercanas a Ichigo.

Estaba en un grave lio.

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Continuara

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Espero que les haya gustado, dejen sus comentarios por favor. Mañana mismo estara el siguiente cap, adoro estar de vacaciones :D

Nos vemos en el siguiente capítulo.

Si quieren recomendar alguna canción para el fic, aceptó sugerencias. Pueden ser en español, inglés, japonés cualquier idioma, pero que les guste para añadir a este fic, pueden hacerlo.

Akari se despide.

Yanne!