¡¡Buenas!! ¡¡Aquí Shihoran!!

Primero agradezco a todos los lectores que me lean y espero que todos me dejen reviews

Agradezco los reviews de arual17, tantei lena-haruno y Kaitou-kidda quienes me animaron a continuar con mi fic

Muchas gracias

Pues nada, que les dejo que leean el episodio.

Shihoran


Será posible… ese crío no hace más que liar la trama… ¿por qué tenía que responder Aoko al teléfono ahora?


De repente colgó el teléfono y lo tiró a Heiji.

- Oye, oye, ¿pudiste hablar con él? –preguntó Yuzo.

- Claro que no. Se puso Aoko al teléfono. ¿qué es lo que estará haciendo ese aún en mi casa? –preguntó.

- Un momento… ¡¿entonces no se lo has dicho?! –preguntó Hattori desesperado– ¡¿Eres idiota?!

- ¡Oye! ¡Vas a hablar tu con ella! ¡Qué puede reconocer mi voz y entonces estará…!

- ¡Chicos! –dijo una voz de niña entrando en la casa.

- ¿Qué ocurre? –preguntó un hombre.

Los dos se giraron a ver el doctor Agase con Haibara y vieron que aún estaban con los tres mocosos de la liga juvenil de detectives.

- ¿Qué ocurre? –volvió a preguntar el doctor– ¿lo habéis avisado? –añadió viendo que Heiji aún mantenía cogido el teléfono.

- No. –respondió el ladrón encogido.

- Ese imbécil colgó antes de decírselo. –añadió el detective.

- ¡¿Qué quieres?! –preguntó gritando de nuevo Kuroba– ¡¿Quieres que se lo diga a Aoko?! ¡Sí, seria una conversación muy interesante! ¡Oye! ¡Dile al niño al que le has cogido el teléfono que está en peligro!

- ¡¿Quieres callarte de una maldita vez?!

Todo el mundo mantuvo el silencio. Nadie había visto así a Haibara. Estaba temblando y tenía miedo.

- Hai… Haibara…

- Maldita sea, ¡tan solo pensáis en vosotros! ¿Y Kudo? ¿Eh? ¿Y Kudo? ¡A soportado más tiempo que vosotros todo esto! ¡Maldita sea! ¡Hacéroslo como queráis, pero como lo maten os vais a enterar de cómo puedo ser yo! ¡Llamadle de una maldita vez y avisadle! –dicho esto se fue hacia la puerta y desapareció lo más rápido que pudo.

Corría y corría aunque no sabía hacia donde tenía que ir.


- ¡Oye! ¡Kaito! –la chica colgó el teléfono y se lo quedó mirando– ¿Pero qué le pasa a este?

- Devuélvemelo, Aoko, por favor.

- ¿No dijiste que no sabías nada de Kaito? –preguntó Nakamori con posado de enfado– ¿Qué es lo que te pasa?

El chico empezó a retroceder poco a poco asustado. La chica se giró justo para ver un coche negro un poco antiguo que doblaba la esquina y se perdía. Cuando se dio cuenta, el crío había desaparecido de su lado. Giró y se dirigió corriendo hacia la casa de Kuroba para encontrarse con la chica Mouri y su padre que estaban esperando al regreso del pequeño, y una mujer que hablaba con la madre de Kaito y Ji. Se paró en seco.

- ¿Qué ocurre, Nakamori? –preguntó Ran viéndola que había corrido muy deprisa.

- Esto… Conan no ha vuelto por aquí, ¿verdad? –preguntó la chica.

- No, le estamos esperando. –dijo Kogoro– Un momento. ¿No estabas tú con él?

- Sí pero me giré un momento y había desaparecido. –respondió mirando a todos lados– Será posible. Ahora que lo había localizado va y me cuelga y encima el crío desaparece.

- Un momento… ¿ese teléfono? –dijo Ran mirándolo.

- Es de Conan. Estaba hablando con Kaito por el teléfono. –dijo Nakamori un poco avergonzada– Toma. Devuélveselo.

- Ese no es el de Conan. –dijo Ran– Es parecido, pero el suyo lleva una pelota de fútbol.

- No puede ser. –dijo Santemillion que había estado escuchándolo todo– ¿Se ha ido dejando ESE teléfono atrás? ¿Qué…? ¿Qué ha visto?

- ¿Cómo que…? –preguntó Aoko– Pues un coche…

- …antiguo y negro –dijeron Sentemillion y Aoko a la vez.

- ¿Lo sabes? –preguntó Nakamori– Por cierto… ¿quién eres?

- Mi nombre es Jodie Santemillion soy una simple profesora de inglés.

- ¿Qué ocurre con ese coche negro, profesora Jodie? –preguntó Ran.

- Esto no te lo puedo contar… –dijo Santemillion– Ya sabes mucho sobre esto y entonces podrían matarte de nuevo… –murmuró sin que nadie la oyera.

- No entiendo. ¿Se ha escapado de ellos o como mínimo lo ha intentado y nosotros aún estamos aquí, Jodie? –preguntó una voz a sus espaldas.

La agente del FBI se giró para ver a su compañero.

- ¡Tú! –se asombró Ran– tú también eres del FBI.

- Oh vaya me parece que no hacen falta presentaciones. –dijo Santemillion.

- Soy Suichi Akai, Ángel. –dijo él.

- ¡Oye! –exclamó Santemillion.

- ¿Qué es eso de Ángel? ¿Por qué últimamente todo el mundo me llama así? –preguntó Ran.

- ¿Todo el mundo? –preguntó Jodie.

- Sí. Ya sabes. Ataide, tú, el señor Akai, Eisuke…

- Un momento –dijo Akai– ¿Eisuke? ¿Eisuke Hondo?

- Sí. ¿Se conocen? –preguntó la chica Mouri.

- Ran, sobre lo que hablamos antes… precisamente este es uno de los que lo están prohibiendo.

Aoko miró el reloj. Ya había pasado casi media hora desde que había oído la voz de Kaito por el otro lado del teléfono. Se lo quedó mirando. El teléfono sonó y cayó al suelo. Del asombro todo el mundo vio como la asustada Aoko recogía de nuevo el teléfono de Shinichi y miraba en la pantalla.

- Perdonen un momento. –descolgó el teléfono y sin siquiera escuchar quién era gritó–: ¡¿se puede saber qué te pasa Kaito?! ¡¿Por qué me colgaste?!

- ¡¿Cómo que Kaito?! –dijo otra voz al otro lado del teléfono– ¡¿Se puede saber quién eres y qué haces con mi móvil?!

- Ese es… Shinichi –dijo Ran.

- ¿Será posible? –dijo Aoko– ni caso. Este continúa intentando engañarme. –dijo pasándole el teléfono a Ran– Ese es el teléfono de Conan, estoy segura.

- ¿Shinichi? –respondió Ran al teléfono.

- ¿Qué significa esto? –se oyó otro chico al otro lado del teléfono– ¿Y ahora qué haces, Kudo?


­Shinichi le había pasado el teléfono y la pajarita para cambiar la voz a Hattori quienes estaban en el coche del doctor Agase.

- …¿Heiji? ¿Eres tú? –pidió la chica por el otro lado del teléfono.

- Será posible… Sí, soy yo –dijo poniéndose el teléfono a la oreja.

- ¿Quieres empezar a asustar a Aoko? –preguntó Kaito a Conan quién estaba entrando en el coche.

- ¿Qué quieres que haga? –dijo Kudo con voz baja– ¿Quieres meterla a ella también en un buen lío?

- Por cierto… ¡¿serás idiota?! –gritó– ¡¿cómo se te ocurre…?!

- ¡Callaros! –gritó Heiji– ¡No puedo escuchar si armáis tanto jaleo! Dime, Ran, te escucho… –dijo de nuevo al teléfono– …claro que quiero, pero… sí… sí… lo siento en seguida se lo digo… sí… claro… lo haré… hasta luego… –colgó– De parte de Ran que te devolverá el teléfono en mano.

- Entonces voy a necesitar uno nuevo… –dijo entre risas Kudo– Por cierto, Agase, ¿a dónde vamos? –preguntó al doctor que conducía su viejo coche.

- Hasta casa. –dijo el doctor Agase– Hace poco oí en las noticias que… espera… puede que lo estén dando ahora.

en cuanto al caso Kudo. La policía continúa sin tener ni una sola pista de dónde puede estar. No han podido encontrar ni una pista aunque haya alguien que diga que un conocido esté recibiendo sus llamadas. Repetimos de nuevo esa cinta que recibieron en las noticias Nichiuri: -Hemos matado al detective Shinichi Kudo. Este es un aviso por todos los agentes que estén metidos en este maldito caso…

- Me parece que aún estoy vivo, ¿no os lo parece? –preguntó Shinichi.

desde hace más de un año, nadie sabe nada sobre el detective estudiante de secundaria. Nuevas fuentes policiales nos han continuado informando sobre ese caso en el que toda la policía de Tokio está metida. El detective sorprendentemente ha ido resolviendo pequeños casos, pero sin una infiltración íntegra en todos ellos…

- ¿Cómo…? –se sorprendió Shinichi.

- Oye, deja escuchar.

según fuentes de la policía, hace más de un mes que no da señales de vida en ninguno de esos casos y parece ser que nadie ha denunciado su desaparición. Otra noticia que podría tener relación es la carta que enviaron a todos los periódicos: ­- Citamos a todos los detectives, agentes de policía y demás que se encuentren de aquí a una semana en las afueras de Tokio en una gran mansión y la firman los: Men in Black

- ¿Qué significa todo esto? –preguntó Shinichi– ¿Y vosotros lo sabíais todo?

- Claro que sí, pero aún no hemos podido contártelo por qué dos idiotas se estaban peleando por haber colgado el teléfono a alguien –dijo Miyano que había estado callada durante todo el rato. Aunque esto de los Men in Black es nuevo.

- Bueno, bueno, vamos a discutirlo en casa con un té y vamos a saber que es lo que podemos hacer más correcto.

- No creo que haya demasiado tiempo, doctor Agase. –dijo Shinichi– ayer, cuando me fui hacia casa de Ran me encontré con Vermouth quiere matarlos a ellos a toda costa y si yo me meto en medio entonces también me van a matar a mi.

- Un momento, ¿no te fuiste con los de la liga de detectives? –preguntó Heiji.

- Sí, pero nos despedimos –dijo Kudo extrañado por la reacción de su amigo.

- Es que hoy han venido en la casa del doctor cuando ellos no estaban y han comentado no se qué de ti y tu muerte. –informó Kuroba.

- ¿Qué? ¿Entonces creéis que podrían haber oído la conversación de ayer? –preguntó Shinichi.

- Sí es así esto es malo. Les estamos poniendo en peligro. Lo mejor seria desaparecer de verdad. –dijo Shiho un poco preocupada.

- Sí –dijo Shinichi– puede que sea lo mejor.

- Un momento. Estáis hablando de hacer desaparecer a unos niños. –observó el doctor Agase– Shinichi piensa en Ran en el primer día que te vio cómo Conan. Y tú, Haibara, piensa en Ayumi, insistió en que te hicieras su amiga. Les vais a destrozar a todos si desaparecéis de repente.

- No si lo hacemos de manera inteligente. –dijo Hattori– puede que tengáis razón, pero no sé si os habéis acordado que Haibara ya acabó…

- ¡Es verdad! –exclamó la chica– ¡me olvidé por completo! ¡Nos dejamos la APTX cerca del fuego encendido! ¡Agase rápido!

- Sí. –dijo pisando fuerte el acelerador aunque ese coche no corriera demasiado.


En otro lugar un poquito lejos de allí a un hombre su estómago empezaba a hacer un ruido espantoso:

- ¡¿En dónde se ha metido ese mocoso?! –se desesperaba Kogoro quién tenía una hambre de mil demonios.


Ese resultado no es exacto al que esperaba por qué en un principio contaba con él secuestro de Shinichi antes que Aoko viera el coche de Gin, pero aún así me quedé satisfecha (aunque no creo que este sea el mejor episodio que he hecho).

Una vez más pido que me dejen reviews dandome vuestra magnífica opinión sobre como mejorar

Grácias por leerlo

Shihoran