CAPÍTULO 4
Amador's POV
Ya era lunes de nuevo, volver a levantarse a las 7:00 de la mañana no le gustaba nada, y el hecho de que sólo quedaba una semana para las vacaciones de Navidad y que, en los tres primeros días de esa semana tenía cuatro exámenes, sólo lo agobiaba más. Por suerte, o mejor dicho, gracias a haberse planificado, cosa que nunca había hecho, ya se había estudiado todo y sólo tenía que repasar un poco para que no se le olvidara. Lo único bueno que tenía ese lunes era que las dos últimas horas no tenía clase, ya que iban a ver una película en inglés y, aunque prefería que fuese en español, era mejor que dar clases y, bueno, también estaba Valentina, desde hacía un par de semanas había empezado a pensar más en ella y por alguna razón, ya era en lo único en que pensaba.
Cuando acabó de preparar las cosas del instituto ya eran las 8:12 y, a pesar de que el instituto empezaba a las 8:30, su casa estaba bastante lejos y encima tenía que ir andando, ya que su madre ya se había ido a trabajar y no podía llevarle en coche.
- ¡Mierda! ¡Llego tarde!- Gritó cuando vio el reloj. Cogió su mochila y salió corriendo de su casa, yendo al instituto lo más rápido que podía.
Cuando llegó, dos minutos antes que sonara el timbre, soltó la mochila sobre la mesa y se dejó caer en la silla, exhausto, sonriendo por haber llegado a tiempo.
- Sólo quiero ver un bolígrafo encima de la mesa.- Anunció el profesor de lengua mientras entraba en la clase.- Y separad bien las mesas, no quiero ver a nadie copiándose.
Cuando acabaron el examen, el cual le había salido bastante bien, volvieron a unir las mesas y aprovecharon el tiempo que tardaba el siguiente profesor para hablar sobre el examen con los demás. Las horas pasaron y Amador no apartaba la vista de Valentina, pensando en lo que le había contado de Elías y cada vez que ella miraba a Elías, sentía que le molestaba.- Supongo que estoy celoso...- Pensó la sexta vez que ella miró a Elías.
Cuando llegó el recreo, todos los del equipo de baloncesto se fueron a la cancha para echar un partido mientras la mayoría de las chicas se sentaban en las gradas a "mirarlos", ya que, en realidad no les prestaban mucha atención.
-¿Hoy juega el nuevo?- Preguntó a Alberto, que traía la pelota del almacén.
- Sí.- Contestó Amador.- Espero que no haya pelea, la última vez Sergio casi le pega.
Los dos se quedaron mirando a Max mientras se acercaba a ellos. Por lo que vio Amador, Sergio y él se ignoraban, pero cuando empezaron a jugar hacían un gran equipo y jugaban juntos cómo si nada. Tras unos minutos, Elías encestó la pelota y, aunque estaba básicamente debajo de la canasta, Valentina le aplaudió, pero enseguida paró y cambió su expresión a una triste cuando él no sólo no la miró, sino que miraba a Mar.- Eso sólo la pondrá mas triste, idiota...- Pensó Amador quitándole la pelota a Elías.
El resto del partido se encargó de que Elías no pudiera ni tocar la pelota. Cuando Max le pasó la pelota a Amador, éste metió un triple y Valentina empezó a aplaudir de nuevo, pero el hecho de que esa vez le aplaudiera a él hizo que se sonrojara mientras sonreía cómo un tonto.
El timbre sonó y todos volvieron a la clase, donde la "maravillosa" maestra de francés mandó un trabajo para el viernes. El trabajo era por parejas y puntuaba más si la pareja era mixta. En cuanto acabó la clase, Amador se levantó y fue corriendo hacia Valentina.
- ¿Haces el trabajo conmigo?- Le preguntó en cuanto ella le miró.
- Sí, claro...- Dijo ella tras pensarlo un momento. Cuando vio a Amador sonreír, sonrió ella también
En la película consiguieron coger buenos sitios, en la tercera y cuarta fila. En la tercera estaban sentados Fernando, Elías, Alberto, Natalia, Valentina, Sara y Sergio. En la cuarta estaban los demás; Violeta, Ángela, Mar y Amador, el cual estaba justo detrás de Valentina y junto a él estaba Max, detrás de Sara. Durante toda la película, Amador y Valentina no pararon de hablar al contrario que Alberto y Natalia, que no hablaron casi nada. Sara y Sergio no hablaban mucho tampoco, solo se miraban el uno al otro y sonreían y, cuando él la cogió de la mano, ella apoyó su cabeza en el el hombro de Sergio, ignorando las patadas que empezó a dar Max a su silla.
Max's POV
Estaba molesto. Durante toda la película había tenido que estar viendo a Sara y su novio haciendo manitas. No es que le importara eso, era sólo que no le dejaba ver bien la película, o al menos eso es lo que se decía a si mismo. Al acabar la película se fue hasta Sara y Sergio, que seguían cogidos de las manos, aunque, según él, eso le daba igual. Justo antes de que empezara a hablar, Sergio se le adelantó.
- ¿Te vas a quedar a verme jugar?- Le dijo Sergio a Sara resaltando lo de "verme", para que quedara claro que iba sólo por él.
- Así podemos ir juntos a la tienda cuando acabe.- Dijo Max antes de que Sara contestara.
- Eh... sí, buena idea.- Respondió Sara, aunque no quedó claro a quien se lo decía.
Sara fue a despedirse de los demás y quedaron Max y Sergio a solas.
- Aléjate de ella.- Dijo Sergio sin mirarle.
- ¿De quién?- Respondió Max fingiendo que no sabía de quien hablaba.
- Vamos, ya sabes de quien te hablo.- Se giró hacia Max y le apuntó con el dedo.- Aléjate de ella, es mía.
- Ella no es de nadie.- Max también se giró para mirar a Sergio.- Tú no eres su dueño.
- Soy su novio, eso es suficiente.- Respondió Sergio empezando a cabrearse.
- Ser su novio no te da derecho a decidir por ella.- Respondió Max muy serio.- Sólo ella puede decirme que me aleje de ella, y mientras no lo haga, no me alejaré.- Max vio cómo Sergio se enfadaba más, pero antes que pudiera contestarle, Sara volvió.
Cuando llegaron a la cancha, el entrenador llamó a Max y le dio su nueva equipación, luego llamó al resto del equipo para que le prestaran atención.
- Hoy se une un nuevo miembro al equipo.- Empezó el entrenador poniendo su mano en el hombro de Max.- Es un auténtico máquina, era el mejor en su antiguo instituto. Iba a jugar de escolta, pero he decidido que será el base.
- ¿Qué? ¡El base soy yo!- Gritó Sergio enfadado.
- Sí, bueno, eso es otra cosa que iba a deciros.- Contestó el entrenador.- Sergio, tu pasas a ser pívot, Amador, tú serás escolta, Alberto, tú extremo...
- ¿Cómo va a ser él el base? ¡Ni siquiera nos conoce! ¿Cómo va a ser él quien nos diga qué hacer?- Interrumpió Sergio ya muy enfadado.
- Cómo he dicho, es muy bueno, el mejor en realidad, así que será el base y punto.- Dijo el entrenador cortando a Sergio.- Pues eso, aquí tenéis al nuevo capitán del equipo, Rex Rogers.
Max le miró con el ceño fruncido y alguno de los chicos se rieron, más del entrenador que de Max.
- Se llama Max, no Rex, entrenador.- Dijo Sara desde la grada.
- ¿Qué? Ah, sí, eso.- Dijo el entrenador.- Sabía que era un nombre raro.- Los demás volvieron a reír, pero a Max no le hacía ninguna gracia.
- Es normal que te confundas, entrenador.- Empezó Sergio.- Los dos son nombres de perro.- Se rió junto con los demás, menos Sara, que también le molestó.
Max ya estaba muy enfadado, estaba a punto de ir para Sergio y darle un puñetazo en la cara, pero antes de que hiciera nada, alguien habló.
- No se de qué os reís,- Empezó Sara defendiéndolo.- al menos su mote no es Jirafa, ¿verdad, Sergio?- Siguió mirando a Sergio con expresión de enfado. Jirafa era un mote que le pusieron a Sergio cuando era pequeño, ya que era mucho más alto que el resto de los niños y, cada vez que le llamaban así, Sergio se enfadaba y se ponía a llorar.- Al menos no llora cada vez que le dicen algo.- Concluyó sin dejar de mirar a Sergio mientras los demás seguían riendo.
- Bueno, ya basta chicos.- Dijo el entrenador intentando calmar a la gente.- Max, ve a ponerte la equipación, Sara, ayúdame a Traer los balones y los demás a calentar.
Durante la primera media hora, Max y Sergio competían por todo; quién era más rápido, quién saltaba más alto, quién tenía mejor puntería... Después de un rato jugando, Sergio empujó a Max "sin querer" y le tiró al suelo, Max se levantó y le devolvió el empujón por lo que, al final acabaron peleándose, dándole Sergio un puñetazo en la cara a Max y luego Max se la devolvió. El entrenador y los demás chicos los separaron y Sara fue corriendo hasta ellos.
- ¿Estáis tontos o qué?- Gritó Sara.
- ¡Ha empezado el Jirafa!- Dijo Max.
- ¡Cállate Rex!- Gritó Sergio intentando que los demás lo soltaran para pegarle.
- Os comportáis cómo críos.- Dijo Sara
- Tú mejor callate Sara.- Respondió Sergio.- Que defiendes a un idiota al que apenas conoces antes que a tu novio.
Sara lo miró por un momento y luego salió de allí diciéndole que se fuera a la mierda. El entrenador estuvo un rato gritándoles a los dos, pero dijo que, siempre que eso no volviera a pasar y que hicieran las paces, no les echaría del equipo.
Cuando Max entró en la tienda, vio a Sara con el mismo gato blanco con el que lo vio por primera vez, sentada en la misma silla donde estaba. Al verla sonrió un poco por el recuerdo.
- Hola.- Dijo acercándose a ella. Cuando vio que ella no respondía volvió a intentar.- ¿No me hablas?- Preguntó. Ella siguió ignorándolo, así que suspiró y se arrodilló junto a ella y miró al gato. -Hola, Precioso, ¿me haces un favor?- Le dijo al gato.- ¿Puedes decirle a Sara que siento haber pegado a su novio? ¿Y puedes decirle que le agradezco mucho que me defendiera y que siento mucho haberla enfadado? A veces soy un idiota... No puedo remediarlo, pero dile que espero que pueda perdonarme.- Siguió diciéndole al gato, consciente de que Sara le estaba mirando.
- Has sido un idiota.- Dijo Sara.
- Lo se. Lo siento.- Respondió mirándola de nuevo.
- No vuelvas a serlo.- Siguió ella.
- Lo intentaré, pero, ¿sabes qué?- Le dijo él empezando a sonreír un poco.- Cada vez que veas que estoy siendo un idiota, pégame.
Sara le miró algo sorprendida.- ¿Qué te pegue?
- Sí, puedes darme un puñetazo, una patada, un tortazo, un cabezazo... pero no valen mordiscos.- Dijo él sonriendo.
Ella se rió y le dio un puñetazo, no muy fuerte, en el hombro. Él le miró confuso y ella sonrió.- Te lo debo por lo de hoy.
- Gracias por no darme fuerte.- Dijo él.
- Bueno, creo que ya has tenido suficientes golpes por hoy, se te está poniendo el ojo morado.- Dijo poniendo su mano en la cara de Max. El se levantó corriendo y fue a las jaulas de los hamsters diciendo que tenía que echarles de comer.
-Eso me ha pillado por sorpresa...- Pensó poniendo su mano donde Sara había puesto la suya un poco sonrojado.
El resto de la semana pasó muy lentamente. Tras acabar los exámenes que les quedaban, Amador y Valentina empezaron a quedar por las tardes, para hacer el trabajo, pero hablaban más que trabajar. También en el instituto empezaron a hablar más. A Valentina le encantaba tener a alguien que siempre la escuchaba, la animara cuando estaba triste y la hiciera reír, algo que le hizo falta, ya que cada día Elías y Ángela pasaban más tiempo juntos y eso le hacía daño a Valentina.
Alberto y Natalia sólo les hizo falta una tarde para hacer el trabajo, pero aun así quedaron al día siguiente para "perfeccionarlo", lo que significa que iban a hablar de Amador y si podían hacer algo para ayudarle con Valentina. Natalia se dio cuenta de lo que le gustaba a Alberto hacer de Cupido y empezó a pensar si también le gustaría que ella se le confesara, pero aun no estaba preparada.
Max y Sara estuvieron, básicamente, toda la semana juntos, por las mañanas en el instituto y por las tardes en la tienda. Cómo Sara seguía enfadada con Sergio, hizo el trabajo con él. Cuando Valentina y Natalia le preguntaron a Sara por qué había perdonado a Max y no a Sergio, ella dijo "En cuanto Max me vio, me pidió perdón, en cambio, Sergio no me dijo nada y cuando fui a hablar con él dijo que no se arrepentía de nada de lo que dijo y que toda la culpa la tenía Max."
Durante esa semana, Sara se dio cuenta de que Max, a pesar de ser serio con los demás, era muy gracioso cuando estaban a solas y se lo pasaba muy bien con él, sobre todo en la tienda.
Pero valla, sólo quedaba un día más de clases.
