. Este es nuestro momento .
De: PRISS
Capítulo IV.
Tal vez su expresión no mostraba lo difícil y pesado que le resultaba aquella situación, pero la realidad es que Hinata estaba sudando frio.
Todos los miembros de la familia acudían a ella para todo tipo de asuntos, desde económicos y políticos, hasta por peleas con clanes rivales.
Una fuerte jaqueca la estaba matando y los demás simplemente no podían parar de hablar.
Hiashi ni siquiera tenía un mes de muerto y ya la estaban molestando con cosas que a ella sinceramente no le interesaban. ¿Por qué simplemente no la dejaban llevar su luto en paz?.
"Que se vayan al diablo, que hagan lo que se les dé la gana, maldición!."
Pensaba la joven mientras se llevaba la mano a la cabeza, como si con eso fuera suficiente para calmar el dolor.
La chica giró el rostro y entonces vio su salvación, o mejor dicho su salvador.
~ Hermano Neji.
El joven se acercó casi indiferente, más entonces vio la oportunidad perfecta para adueñarse del poder.
Hinata fue donde el ninja, más apenas pudo dar dos pasos antes de sentir que las fuerzas la abandonaban; la vista se le nubló al tiempo en que estaba segura que azotaría en el suelo, pero el golpe nunca llegó. . . Neji se apresuró al máximo de su velocidad, recibiendo a la chica entre sus brazos.
La mirada del Hyuga era de fastidio, casi de rechazo hacia la mujer, como si ella fuese indigna y sin embargo la cargó entre sus brazos para llevarla a su habitación.
~ No por favor, bájame, puedo caminar.
Le pidió ella y cuando Neji le permitió tocar suelo, ella se tambaleó levemente.
El ninja la rodeó por los hombros, recargándola sobre su pecho; las mejillas de la joven se colorearon en rosa al tiempo en que ocultaba los ojos tras unos cuantos mechones de cabello negro.
Tan solo fue por unos breves instantes, pero Neji igual experimentó sensaciones un tanto confusas. No le molestaba en absoluto, la cercanía de la joven de hecho le agradaba, el aroma que desprendía su pequeño cuerpo.
"¡Exquisita!."
Pensó, sin saber si era por la oportunidad que se le ofrecía en bandeja de plata o simplemente por Hinata.
El Hyuga sacudió la cabeza, tomando a la mujer nuevamente entre sus brazos para llevarla a su habitación, sin importarle en lo más mínimo las protestas de su prima, de hecho, cada vez que la joven intentaba soltarse, él la sostenía con un poco más de fuerza, impidiéndole rechazarlo a él y a su ayuda.
~ En ese estado no puede dirigir al clan, quizás…
~ Es verdad, de cualquier forma, nii-san, iba a pedírtelo.
~ Hinata!!.
La Hyuga lo miró con una linda sonrisa adornándole el rostro, que hundió al muchacho en un sin fin de sensaciones que le encantaban, aunque lo negase.
Y Neji se preguntaba: ¿cuándo fue que esa chiquilla dejó de tenerle miedo?. ¿En qué momento comenzó a sonreírle, como ahora lo hacía?. Ojalá no dejase de hacerlo jamás. ¿Por qué era toda ternura con él, cuando él no hacía más que tacharla de débil e insignificante?.
Y él. . . ¿por qué no podía dejar de mirarla?, ¿por qué tenía ese maldito e insoportable, fastidioso y molesto deseo de atraparla entre sus brazos?.
Y como si esto no fuese suficiente, Hinata comenzó a cerrar los ojos; las fuerzas la abandonaron y se recargó en el pecho de su primo.
~ Gomen na, Neji-kun, yo…
Pero a la chica la venció el estrés, hundiéndola en un sueño simplemente agradable, porque estaba con él, con Neji.
Y Neji. . . no pudo ni quiso moverse por un buen rato, permitiéndose disfrutar de la cercanía de la mujer.
Ya después podría volver a ser el Neji grosero y frio de siempre.
. . . . Continuará.
Siento que este fue un cambio muy brusco en cuanto a la forma de ser de Neji.
Pero bueno, podría decirse que el chico está atrapado entre la dulzura de su prima y su deseo de venganza.
MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTE FIC...
Daniratoe
LennaParis
Dika
Daphne-gabycoco
Maeda Ai
Narutita
Fujioka-chan
