Capítulo 3: La promesa
Sábado 20 hs pm.
La joven científica tiro de repente la linterna al agua, sintiendo pánico y no pudo hacer otra cosa que gritar del miedo. Pero una mano se posó sobre sus labios y susurrando en su oído pudo escuchar la voz de su captor.
-Te asuste?... -Dijo sonriente, mientras quitaba la mano de su boca.
Bulma salió disparando al escuchar la voz de Vegeta pegada en su oreja. Se quiso apartar pero éste se lo impidió, aún así, suspiro aliviada de tenerlo tan cerca.
-Maldita seas!, idiota!. Me asustaste!. Acaso quieres matarme de un infarto!?
La risa de Vegeta se escuchó por todo el lugar, pero más fuerte, como si un eco siguiera el sonido de su burlona voz.
-Pero miren a la mujer más valiente del mundo que no le teme a nada!. Está temblando de miedo por un simple pantano!
Bulma se puso roja de furia y se apartó bruscamente.
-Idiota!, qué demonios haces tú aquí?...
Vegeta sonrió de lado.
-Vine a burlarme de ti… quise ver como te metías en problemas!
La científica le dio la espalda a Vegeta y siguió caminando, pero sin dejar de hablar.
-Cual es tu excusa ahora para andar siguiéndome, eh?... te soy verdaderamente irresistible, verdad Vegeta?...
Bulma sonrió pícaramente mientras seguía su paso. El príncipe, a pesar de estar totalmente acostumbrado a ese tipo de comentarios salir de ella, no pudo evitar ruborizarse. Porque sabía muy, pero muy en el fondo que en cierta forma, la humana tenía razón. Sacudió sus pensamiento fuertemente y caminó tras de ella. La miró ofuscado.
-Dime mujer tonta, que demonios hace aquí?.
-Mira, lo que yo hago no te importa, pero si tanto quieres saber, mi madre me pidió un favor y viene a cumplir.
Vegeta volvió a sonreír.
-A si?... y que se supone que te pidió?.
Bulma se detuvo y lo miró con las manos en la cintura y muy enojada.
-Que metiche eres principito!... Nada que te importe. Solo entregar un paquete para una amiga.
-Si?... que paquete?
Bulma se acercó a Vegeta. Era la primera vez que el hombre le hacía tantas preguntas, naturalmente él no era muy parlanchín.
-Que curioso estas hoy Vegeta!... -Bulma sonrió maliciosamente. -Eso a ti no te importa. Ni yo lo se… Ahora vete, déjame en paz.
Vegeta sonrió triunfante.
-Te pregunte qué paquete, no que había dentro…
-Uf!, eres un demonio!. -Bulma metió su mano en su bolso y comenzó a buscar dentro. -Este… espera… no lo siento….
La risa de vegeta comenzó a sonar fuertemente otra vez.
-No me digas que fuiste tan tonta de perderlo?!...
-Cállate!, lo tengo aquí dentro, solo que no lo encuentro!...
Vegeta se acercó a ella y la tomó de la cintura. Esto le estaba gustando. Ella rápidamente levantó su mano para crear una especie de barrera entre ellos pero se quedó quieta cuando él la tomó de su muñeca. Hablo despacio en su oído.
-Eres una inepta!, solo te pidieron una cosa y lo haces mal…
Bulma tembló de repente. Vegeta tenía que estar excitado justo en ese momento?... era toda una gran suerte.
Él despacio se alejó medio cuerpo, sin dejar de soltar su cintura, metió una mano en uno de sus bolsillos y sacó un pequeño paquetito marrón. Bulma abrió los ojos enormes y empalideció.
-De donde… como es que?...
-Tonta!, lo dejaste en la casa y tu madre casi muere cuando lo encontró. Me pidió que te lo trajera antes de que te metas en problemas.
Bulma suspiró aliviada, en que clase de líos se hubiera metido si no hubiera sido por Vegeta?.
-Bien, está bien. Bulma tonta. Lo entendí. Ahora dámelo así…
Vegeta se separó rápido de la mujer y la miró sonriendo perversamente.
-Mmm… creo que hay un malentendido…
Bulma comenzó a temblar de nuevo.
-A qué te refieres con eso?...
El guerrero volvió a meter el paquete en su bolsillo y se cruzó de brazos.
-Anda mujer… llevamos un año y medio viviendo juntos, rozamos casi una unión íntima… de verdad crees que te será tan fácil?...
Bulma apretó los dientes, sin detenerse ni un segundo en la parte de "rozar una unión íntima", pues desde hacía dos meses Vegeta había comenzado a usar ciertos términos extraños para denominar su extraña relación, que al principio la incomodaban, pero en su presente, eran naturales.
Él a veces insinuaba esas cosas y a ella parecía no molestarle. Siempre recordaba la primera vez que él insinuó que ella era molesta como una esposa. Al principio se enojó mucho por la comparación, pero como su respuesta sonó "divertida", se tomó como natural.
Ya era costumbre del saiyajin, y ella para no hacerlo sentir humillado ni despreciado, siempre le hacía insinuaciones al respecto como: "Más quisieras tu que fuera tu hembra, pero no te será tan fácil!…"
Recordó el rostro del hombre al escuchar esas palabras, pero en vez de enojarse, le dobló la apuesta.
Si, era normal. Era parte de sus intensos coqueteos, sus intensos intentos de seducir al otro, y ya no se privaban de esas cosas.
Pero, los códigos seguían vivos. Esas cosas siempre se decían en privado. Jamás, nunca esas palabras se dirían con alguien cerca. Esas eran sus leyes, y ninguno las quebrantaba. Y aunque el pacto no fue ni siquiera dicho, ellos sellaron su complicidad en silencio.
Ellos habían formado más que un lazo de confianza, ellos tenían su unión extraña, donde había juegos, insultos, peleas y leyes. Ambos aceptaban al otro, pero ambos sabían que de alguna u otra manera todo terminaría y solo había dos formas para que eso ocurriera. O se peleaban para siempre y se alejaban para nunca jamás volver a verse o tenían sexo desenfrenado sin piedad y terminaron de sellar esa inminente unión.
Sea cual sea la opción, iba a traer grandes consecuencias y muy peligrosas. Bulma lo sabía y era la más consciente de los dos, quizás por eso no había ya tomado una decisión. Ella no sabía qué le pasaba al guerrero por su cabeza y decidió que no quería saber, porque era más que probable que él eligiera la primera opción. Entonces evitaba llegar más lejos. Pero la verdad, es que él no se lo hacía nada fácil. Como justo en ese momento. Proponiendo un juego, un juego peligroso que sabía que ella aceptaría. Para bien o para mal, siempre aceptaba y él de verdad quería que lo haga.
El sonrió de nuevo al ver la expresión de ira de la humana. Decidió continuar su andar mientras esperaba que esta vez ella lo siguiera a él.
-Vegeta!... -Bulma corrió hacía él y se alzó sobre su espalda. -Dame ahora mismo ese paquete!
Vegeta sonrió más y más divertido. La tomó de un solo movimiento de la cintura y la llevó directo delante suyo sin siquiera bajarla.
-Después el mono soy yo!... si lo quieres, quítamelo!, sí no, no estorbes!. Yo entregaré este paquete y le demostrare a todos lo inepta que eres!
Bulma seguía en brazos del guerrero que no detenía su andar, ella continuaba pataleando y gritando.
-Bájame mono!. Dame el paquete, no hagas esto!. Si la señora ve que el paquete se lo das tú, se va a enojar conmigo!...
-Si… ya lo se!. Y tendrás problemas!... justo lo que yo quería ver!
-Anda monito!, no seas malo!. Te prometo reparar la cámara de gravedad cuando me lo pidas!, hacer mejores robots!...
-Mi querida terrícola gritona!...no podrás manipularme con nada!... Quiero verte como sales de esta y no hay forma que pase lo contrario.
Bulma se quedó quieta y le hizo una seña con la mano a Vegeta. Este la vio y la bajó al suelo despacio, pero sin soltarla. La miró profundamente a los ojos mientras ella le devolvía la mirada.
"Dilo…"
Vegeta no dejaba de pensar fuertemente, como si quisiera que ella realmente lo escuchara. Y como si pudiera leer sus pensamientos, ella tragó saliva fuertemente y se decidió.
-Haré lo que me pidas…
Vegeta amplio más grande su sonrisa.
-Promételo…
-Lo…
-No.., promételo enserio!
Bulma asintió y respiró profundamente.
-Yo Bulma Brief, te prometo Vegeta, que haré todo lo que tu me pidas cuando tu quieras… por una noche… LO PROMETO!
De repente los árboles se sacudieron rápidamente cuando un fuerte viento los hizo colapsar. El lago comenzó a batirse bruscamente y la tierra temblaba con brutalidad. Bulma se asustó como un demonio y se metió rápido entre los brazos de Vegeta, cerrando los ojos. Encapsulada en la jaula de músculos, pudo sentir el corazón del guerrero que latía bruscamente. Más miedo recorrió su cuerpo, al sentirse tan vulnerable, era obvio que el cuerpo del hombre la hacía temblar más que cualquier catástrofe natural. Trató de parecer normal y cuando sintió que todo se calmó, lo miró despacio.
-Que paso?... qué fue eso?...
Vegeta miraba enfrente completamente serio.
-Creo que hemos llegado.
Bulma giró lentamente y miró una pequeña casita oscura, pintada de negro. Una casa que minutos antes, no estaba allí y que apareció de la nada después del temblor. Miró a Vegeta un poco eufórica, pero tranquila.
-Vamos por favor!, quiero irme de este lugar!.
Vegeta la miró y la sostuvo un segundo sobre él antes de soltarla, la miró de nuevo a los ojos y susurro despacio.
-Lo prometiste!...
-Cumpliré!...siempre lo hago!.
Vegeta se separó despacio y comenzó a caminar. La mujer se alarmó cuando vio que se acercaba a la casa.
-Vegeta, que haces?!. Dame el paquete!.
-Pues, tontita!. Hace como media hora que lo tienes en tu bolso!
-Que?. -Bulma metió su mano rápido en su cartera y efectivamente, pudo sentir el pequeño paquetito dentro. Lo miró enojada. -Eres un tramposo…
-En la batalla, se lo llama estrategia…
Ambos caminaron en silencio hasta llegar a la entrada de la casa.
El lugar era tétrico. La casa estaba muy vieja y mal cuidada. Lo que hacía poner incómodo a Vegeta. Miraron la puerta y está estaba pintada de blanco y tenía inmensos rasguños sobre ella, estaba llena de esas marcas y completamente sucia. El porche del lugar mostraba una tétrica hamaca que se mecía sola y colgadas del techo, una extrañas lianas verdes fingiendo ser una hermosa enredadera. Bulma miró temblorosa la puerta y golpeo despacio. Al no recibir respuesta, toco de nuevo.
La puerta de repente se abrió un poco y se pudo distinguir, gracias a una vela de color rojo, que había una anciana muy extraña. Bulma se irguió de repente al ver el rostro demacrado de la mujer. Rápido bajó la mirada recordando la advertencia de su madre. "No mires su ojo".
La joven se dio cuenta el faltante del órgano, pero no quiso ni mirarla, cerros sus ojos y sonrió dulcemente.
-Hola… soy…
-Bulma… que haces aquí? . -La voz de la mujer sonó muy ronca para ser femenina. La anciana posó rápido su ojo en el saiyajin que estaba detrás de la mujer con los brazos cruzados y frunciendo el ceño. -Veo que me trajiste a Vegeta… que considerada…
Esta vez el sorprendido fue Vegeta. Quién demonios era esa vieja?, como era que lo conocía?. Para su suerte, Bulma le resolvió el enigma.
-Veo que mi madre te ha hablado de nosotros!. Es un gusto cono…
-Me trajiste el paquete?...
Bulma se puso sería.
"Que mujer tan vulgar! ...ja ja, ya parezco a Vegeta"
Trató de no prestar atención a su comentario y despacio metió su mano en su bolso, sacó el pequeño paquete y lo tendió a su mano.
La señora sonrió gustosa y lo tomó enseguida. Bulma en ese momento se sintió como una especia de mafiosa, entregando algo ilegal.
Vegeta vio la escena y veía cómo la anciana ignoraba a la mujer gritona. Por un momento se molesto. La señora no tenía ni idea de las cosas que había pasado Bulma para llegar hasta ella. La miró fijamente y la mujer lo noto clavando su único ojo en el saiyajin.
-De nada… -Dijo irónico. Bulma se puso pálida, pues ella intentaba calmarse, pero no contó con el mal genio del guerrero. Miró de golpe al guerrero y abrió totalmente la puerta dejándose ver completamente.
La anciana era de baja estatura. Tenía un vestido negro y unos zapatos azules. Su cabello era gris y muy largo. Tenía un solo ojo de color negro y un hueco vacío en el otro lado del rostro. La piel era blanca, arrugada y muy demacrada, pero lo peor era su voz. La mujer seguía mirando al saiyajin.
-Que dijiste Vegeta?...
Bulma se puso delante de él y levantó sus manos como señal de rendición.
-Nada!, no dijo nada!. Vegeta estaba bromeando!. Ya nos vamos!
La mujer tomó la mano de Bulma y la atrajo hacía ella. La miró profundamente y le susurro grotescamente, haciendo que el príncipe se ponga en guardia.
-No hables si yo no te hablo!...
Vegeta se adelantó un paso y despacio tomó la muñeca de Bulma liberándola. Miró ferozmente a la anciana y la enfrentó. Bulma comenzó a temblar, espero lo peor.
-Mire señora, ya le trajimos su cosa, no es necesario el contacto!. Ya tiene su paquete, nos largamos de aquí.
La mujer sonrió de lado.
-"No es necesario el contacto"… sin embargo tu si la tocas… interesante.
Vegeta se sonrojo y soltó a Bulma rápido. Esto hizo que la mujer se riera soltando una lasciva carcajada.
Vegeta se enojó más y le iba a responder cuando ella lo interrumpió.
-Pasen y tomen té conmigo…
Bulma rio con nerviosismo y trató de evitar la invitación.
-Se lo agradecemos mucho, pero no es necesario la molestia!. De verdad, ya nos vamos…
-Estás rechazando mi invitación?...
Bulma se congelo al ver el rostro de la mujer que era siniestro. Comenzó a temblar más fuerte y se apresuró a decir algo antes que Vegeta abriera la boca.
-Está bien, no se enoje!. No quería molestarla!, de verdad. Pero si insiste aceptamos gustosos!
La mujer se hizo a un lado dejando liberada la puerta y se adentro a su tétrico hogar. Bulma miró a Vegeta y lo tomó fuertemente de la mano. Él miró y le dijo rápido.
-Esto no es necesario!, vámonos de aquí!
-Vegeta, solo es un té y nos marchamos!. No podemos rechazar su invitación. Mamá me lo advirtió!. Por favor!...
Vegeta giró sus ojos y aceptó de mala manera sin decir una sola palabra, se metió dentro de la casa con Bulma cerrando tras él la puerta.
Desde ese momento, todo se volvió negro en el lugar...
