Sing A Little Song For You

Basado en el fic del mismo nombre, de Roxius.

Capitulo Cuarto:

Voz

"You have...a beautiful voice..."

Meiko entró de un portazo al sencillo departamento, haciendo que los muebles temblaran un poco y Kaito se sobresaltara sobre el sofá donde había estado leyendo un libro sobre helados.

Un aura rojo sangre rodeaba a la chica, que se veía entre la tristeza y la furia.

El peliazul la miró extrañado dirigirse furiosamente hacia el cuarto de ambos, y caminando con mucha mas fuerza de la necesaria hasta que llegó a la puerta de la habitación. Entonces, Meiko entró de un violento portazo, sin ninguna palabra, haciendo que un cuadro cercano cayera al piso con gran estruendo.

El departamento fue inundado por un silencio preocupante. Kaito espero un momento para asimilar la situación. Meiko se veía de MUY mal humor. Y esa mañana se veía de tan BUEN humor.

No le gustaba verla así.

El silencio pronto fue perturbado por algunos sollozos muy discretos que provenían de la misma habitación donde Meiko se había encerrado.

-¿Meiko?- llamó alarmado el joven. Eso no prometía nada bueno.

-ESTOY BIEN.- una voz medio ahogada respondió muy hostilmente desde la habitación.

Sonaba llorosa. Y definitivamente había dicho una mentira.

Así que Kaito dejó el libro sobre el sofá y caminó hacia la puerta en silencio. Se recargó en ella, sólo para escuchar más sollozos sofocados.

Suspiró. Eso no iba a ser fácil. –Meiko… ¿Qué sucedió? ¿El manager dijo algo malo?-

-¡Cállate!- sonaba como si lo hubiera dicho aun más afectada. Preguntar había sido un error, y los sollozos aumentaban.

Esperó unos minutos más. Finalmente sólo se le ocurrió ir a algo más directo. –Eto… ¿puedo pasar?-

-¡No! ¡Déjame sola y no molestes! ¿Quieres?-

Kaito volvió a suspirar pesadamente. Se quedó en silencio algo apenado. -…si dije algo que te lastimo… discúlpame.-

Silencio otra vez. Pero no duró tanto. Pronto algunos pasos dentro del cuarto indicaron que Meiko se dirigía a la puerta.

Al escuchar el cerrojo abriéndose, Kaito se levantó de golpe, preocupado. Meiko estaba con la cabeza baja, frente a él, todavía un poco llorosa. –Lo siento. No quería que me vieras así.-

-Vamos, sabes que prefiero verte así a escucharte así y no poder hacer nada.-

Meiko sonrió sin muchas ganas. –Creo que tienes razón.-

Kaito tomó sus manos extrañado. –Lo que no entiendo es qué sucedió.-

-Nada.-

-Meiko, te conozco desde hace años, y en todo ese tiempo te he visto llorar como 4 veces máximo. Tú no lloras por nada.-

Meiko se encogió de hombros y se limpió una lágrima. –¿Podemos pasar dentro? Necesito sentarme.-

Kaito asintió con la cabeza y cerró la puerta tras de sí luego de que Meiko entrara. Ésta sólo se tiró sobre la cama con una cara neutra. Pero aun se veía triste.

El peliazul se sentó en el borde de la cama y la miró a los ojos con angustia.

-¿Recuerdas mi CD?- preguntó Meiko con voz apagada.

-Sí, las grabaciones iniciaran la próxima semana, ¿no?-

-IBAN a iniciar la próxima semana. Eso si el CD siguiera siendo mío y no de Miku.-

-¡¿Qué?!- exclamó Kaito. – ¡¿De Miku?!-

-Sí. La empresa finalmente decidió que la chiquilla tiene mejor voz y más popularidad que yo… así que mi CD y la gira de lanzamiento ya no son míos. Supongo que "Akujiki Musune Conchita" deberá esperar.- ella se estremeció mientras su voz se ahogaba otra vez.

Se acurrucó sobre las cobijas con melancolía. Kaito la miró con pena, la había visto prepararse con mucho entusiasmo por la gira y el nuevo CD. Con su mano alcanzó la espalda de la chica y la acarició para tratar de dar consuelo.

-Dicen… que… no les gusta mi voz.- sollozó ella, muy enojada. –Y que soy la menos popular de todos los vocaloid. Dicen que no importo en el grupo, y que sola menos aún.-

Kaito se quedó callado unos minutos, para luego alcanzarla y tomarla en brazos. –No les hagas caso. Sólo piensan en dinero, popularidad, yo qué sé… mira… eto… el recital que daré dentro de un mes… aun hay tiempo, si quieres podemos hacer que sea de ambos.-

Meiko se encogió de hombros.

Kaito siguió divagando en voz alta -Sí, a los paparazzis les gustan mucho las parejas. Tendremos buena publicidad si lo hacemos, ¿no crees?-

-Bueno, supongo que es buena idea.-

Él la volteó para verla a la cara y sonrió. –No debes sentirte lastimada por nada que nadie haya dicho, no me importa lo que digan. A mí me gusta tu voz. Es hermosa, igual que tú.-

Meiko sonrió un poco. –Por una vez creo que tienes razón. Aun así… creo que mi Cd me tenía ilusionada.-

-Bah… no llores, existen otras empresas de música. Mejores empresas.- dijo esto en tono optimista antes de dejarle un beso en la frente. –Mi Meiko no llora por empresas de imbéciles, ¿oh si?-

-No soy TU Meiko.- se burló Meiko. Nunca le había gustado que la llamara así.

-Bien… No lloras por cosas de ese estilo, ¿oh si?-

-No… solo… me dio mucha rabia. Realmente fueron un asco conmigo.-

Se quedaron pensando un rato. Pensando y tranquilizándose, en el caso de Meiko. Finalmente todo el cuarto estaba tranquilo. El enojo y la tristeza se habían ido.

-Anda, que no te importe, vamos a dar un recital juntos.- animó Kaito rompiendo el agradable silencio.- Tendremos miles de fans haciendo fila para entrar y escuchar nuestras voces.-

Meiko se rió, y se levantó de la cama mientras se secaba las lágrimas que quedaban. Muy pocas. Tragó aire y se tronó los dedos con energía. –Bien… ¡Entonces a trabajar!-

Al verla sonreír otra vez Kaito se sintió bien. La había logrado consolar, no era tan inútil después de todo. Ahora sólo le quedaba convencer a su manager…


Un mes después, regresando de una noche perfecta, ambos regresaban a casa con grandes sonrisas.

Meiko entró primero a la habitación, cargando un ramo de flores gigantesco que le había lanzado un fan. Kaito la siguió sintiéndose muy cansado pero muy feliz.

Como un reflejo salieron a observar la ciudad por el ventanal a un lado.

Había muchas luces. Todo se veía bien.

-Estuviste estupendo en el recital.- comentó Meiko con una sonrisa.

-Sabes que tu estuviste mucho mejor que yo.- Kaito la abrazó por la espalda y recargó la cabeza en su hombro. Le dio un beso en la mejilla y le murmuró al oído: -Meiko… tú tienes… una voz hermosa.-

Y juntos observaron a la ciudad apagar lentamente sus luces bajo el oscuro manto de la noche.

Obviamente, un tiempo después Meiko sacó su nuevo disco, que sorpresivamente superó al de Miku en ventas.

Fin

Pd: Eso o Lallen se los compró todos.

Ahora sí, Fin Del Capitulo

¡¡GRACIAS ROXIUS!!

Que tan amablemente aceptó que pudiera escribir unos drabbles basados en su fic ToT…

Atte: Lallen (ey… pero no se olviden que YO escribí los drabbles)

Y Vocaloid NO me pertenece. Sí, disclaimmer hasta abajo. Malos fics, quéjense.

Gracias por leer este capitulo.

Hmmm… cuando pienso que aun me faltan 26 drabbles…

2da Pd: Entre mas reviews recibo me vuelvo más entusiasta. Piénsenlo. Disculpen mis tardanzas. Mi vida está demasiado llena de cosas. Por otro lado: ¡Hey! ¡¡Terminé Loveless!!

El botoncito de aquí abajo está ahí por una razón… ¡¡PARA QUE HAGAS CLICK!!