Holi, holita.~
The twelve days of Christmas.
(Los doce días de navidad).
Día cuatro.
On the third day of Christmas my true love gave to me three french hens...
—¿Y qué hiciste con las tortugas? —inquirió Sango, que estaba acostada en la cama de Kagome.
—Pues se las di a Ayame, ¿qué más podría haber hecho? No quiero que mi madre se de cuenta de la cuestión.
—Muy acertada reacción.
Sango había ido a casa de Kagome con la intención de hacer un proyecto, pero en cuanto llegó, su amiga la agarró, la metió a su cuarto y comenzó a contarle que creía que eso de los regalos iba muy en serio.
—Me gustaría saber quién es y pararle el carro —había dicho la azabache.
—Bueno, no creo que puedas hacer eso, así que resígnate —contestó Sango.
—Pero quisiera...
La castaña se enderezó y la miró.
—Bien puedes hacer lo que vimos en la película del otro día —Kagome le miró interrogante—; ya sabes: vas a un laboratorio genético, analizas las muestras de ADN y luego llamas a los Servicios Secretos —la dueña de casa le fulminó con la mirada y Sango sonrió con suficiencia—. Entonces resígnate.
El celular de Kagome empezó a sonar y las dos se alteraron.
—¡Pásamelo, Sango! ¡Rápido! —la castaña buscaba desesperadamente entre las sábanas— ¡Si mi mamá se despierta, me mata!
Se lo tendió y ella contestó.
—¿Aló?
—Kagome, por lo que más quieras baja a abrirme. Está haciendo demasiado puto frío y se me van a caer los malditos dedos —lo escuhó gruñir—. Llevo tocando cinco minutos como idiota y nadie viene a abrir.
Ella soltó una carcajada y colgó.
—Es InuYasha —le dijo a su amiga—. Bajaré a abrirle y a regreso.
Bajó las escaleras saltando de dos en dos (y casi se resbala, malditos calcetines), y, cuando estuvo frente a la puerta, se arropó en un abrigo caliente y suspiró antes de abrir y que el frío le golpeara la cara.
—Hola, InuYasha, ¿qué haces... —vio la caja que tenía en las manos— aquí?
Él le tendió el paquete y se dio media vuelta, dispuesto a irse.
—Estaban en la puerta de mi casa y venían con una nota que decía que te las trajera, firmada por un tal «amigo secreto» —comenzó a caminar hacia las escaleras del templo—. Adiós, nos vemos en la escuela.
¿Las trajera?
Entró y cerró la puerta. Y justo cuando su mamá terminó de bajar y preguntó qué había pasado, la caja se rompió y tres gallinas comenzaron a correr por toda la casa.
Sango, en la parte de arriba de la escalera, tosió.
—Yo no me las pienso quedar.
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Reeditado el 24/01/2014.
Y hoy es paaaaara...
Mrs. (antes Doncella) Candy y Darkis-chan. Candy, me caes muuuuy bien, eres una persona muy agradable y así. Darkis, a ti te conozco en otro ambiente :P pero aún así eres una persona genialosa :)
Mañana el que sigue,
¡besos!
