A/N: El personaje del vampiro es de la película La sombra del vampiro (Shadow of the Vampire) y el resto pertenece a la serie Steven Universe. Dejen Comentarios y Criticas por favor, son grandemente apreciados.

La noche, iluminada solo por la tenue luz de la luna, sirvió para que el Sr. Quentin se abriera paso por la ahora calmada Ciudad Playa. Cargando en su brazo izquierdo, estaba un paquete para su amigo de hace años, Harold. De forma leve, sonrió un poco al recordar cómo este pequeño niño llamado Steven, fue el que orquesto su re-encuentro con su amigo de hace años. Por un segundo pensó que tal vez el venia corto con su regale, hubiera sido mejor, traer otro para el pequeño Steven. Tan enmarañado estaba el con sus ideas y sus pensamientos que no se dio cuenta que había caminado en un callejón a tras tienda de uno de los negocios del centro de la pequeña población. Moviendo la cabeza de lado al lado con cierta decepción para consigo mismo el comenzó a moverse fuera del callejón cuando empezó a oír el sonido de un gato maullando…y no termino el maullido. Confundido él se detuvo a medio camino y concentrándose en el sonido a su alrededor el escucho solo los sonidos de la suave brisa, de las olas a lo lejos chocando contra las rocas, pues la marea alta ya había llegado. Despacio el comenzó a dar media vuelta, para ver el lugar de donde salió inicialmente el sonido del gato. En medio de las paredes de los dos establecimientos, el vio en la obscuridad, la figura de alguien o algo que se encontraba agachado. Sea lo que fuese, la silueta no se movía solo estaba estática en medio de la noche. De repente, lo que fuese que estuviera en frente, se comenzó a erguir. Si juzgaba solo por su silueta, el diría que lo que se encontraba ante él, era un hombre aunque no podía distinguir su cara, pero si podía distinguir algo entre sus brazos, lucia peludo. Por un instante el sintió calma al pensar que el hombre solo recogía su gato y decidió ser amistoso con el…

-Buenas noches señor…-pero solo termino en buenas intensiones. El hombre comenzó a avanzar con movimientos rígidos y nerviosos. Poco a poco la luz de la luna mostro el rostro de quien el creyó, era solo un caballero en busca de su gato. Tan alto como el pero con una delgadez enfermiza, calvo con solo unos cuantos rizos pálidos en la parte de atrás de las orejas. Sus ojos marrones lo miraban sin ver como si este estuviera actuando por instinto como animal salvaje. Sus brazos que se encontraban cruzados con el gato en ellos se abrieron dejando caer al felino que no se movió, el gato estaba muerto con una clara marca roja en el cuello. Sintiendo los cabellos de la nuca erizarse de forma inmediata el trato de decir o hacer algo pero no se podía mover, algo se lo impedía. Lo que fuese seguía caminando y ahora estaba a menos de 5 pasos, con toda la luz lunar iluminándolo. Su traje como túnica negra con botones cruzados en frente que llegaba a los tobillos, su mascada negra con un solitario pendiente de una roca que parecía diamante, y su boca que tenía el claro carmesí de la sangre, incluso el veía estas gotas correr por la comisura de su boca.

Finalmente el pudo moverse y dándose vuelta el trato de dar un paso fuera de la localización del callejón. Pero fue en vano. El sintió como una mano con fuerza de acero lo sujeto de su hombro derecho. Con toda su fuerza el trato de zafarse pero el sintió otra mano que lo tomo por su cabello y lo jalo hacia el interior del callejón. Entonces sintió un gran dolor en su cuello. Con un último esfuerzo desesperado el logro zafarse y tomando a su atacante de la solapa lo estampo contra un tambo de basura. Rápidamente en su pánico el puso sus manos en el cuello de este ser repugnante y apretó con fuerza. Presionando con todas sus fuerzas el volteó a mirar y sintió como el terror lo envolvía. Su atacante sonreía mostrando sus dientes largos y afilados. El entendió, no podía ahorcarlo, porque el ya no respiraba. Sintiendo ahora las manos de este ser sobre las suyas el se dio cuenta que su distracción le había costado caro. Con un rugido gutural el volvió a sentir en su cuello aquel dolor y lentamente, ya no supo más de sí mismo.

El hombre bebió de su víctima hasta que no quedo nada del líquido vital en el hombre que había tratado defenderse y fallo. Sin cuidado, dejo caer el cuerpo en el suelo donde se desplomo sin vida. Lentamente el volteo a ver la luna y entendió que por su posición, ya casi era media noche. Abriéndose paso por las calles y callejones de la ahora vacía Ciudad Playa, el desapareció en la noche.


Perla apareció en el portal dando un suspiro decepcionada por los pocos resultados que ella había obtenido con su búsqueda. Ya habían sido dos noches y no encontraba a Zafiro. Sin embargo ella encontró algunas pistas que corroboraban con lo dicho por su informante. Pasando una mano por su cabello, Perla se dirigió a la isla en la cocina y recargándose en ella por un momento, decidió el visitar a su conocido en su nuevo hogar. No había salido ella de la cocina cuando un búho purpura descendió de una viga y con una flash de luz, Ametista corrió hacía ella.

-¡Perla!—grito al momento que la abrazo. Perla no pudo hacer otra cosa que darle unas palmaditas en la espalda totalmente confundida—Perla ¿dónde estabas?, hay cosas raras pasando y Rubí y yo no sabemos qué hacer—dijo de forma atropellada.

-Ametista—dijo tratando de calmar a la gema que comenzaba a ganar velocidad en su habla.

-quiero decir, hace dos días Rubí y yo encontramos un perro muerto, después Steven me dijo que algo ataco a Ronald, tu sabes, el molesto gordo rubio que se quedo aquí una vez y—continuo, pero la mente de Perla se helo a la mención de "perro muerto", no podía haber…!pero si ella dejo suficiente "comida" para él!—esta mañana encontraron muerto a un hombre en el centro, Perla, ¿QUE ESTA PASANDO?—termino Ametista frenética.

-Ametista…quédate aquí y cuida de Steven, yo volveré en una a dos horas, tengo que hablar con alguien sobre lo que ha pasado y sobre Zafiro—dijo de una forma seca. Con la espalda erguida y con decisión, paso la cocina y solo se detuvo para dar una mirada a la cama donde dormía tranquilamente Steven.

Ametista solo vio como Perla paro su caminar para ver la cama de Steven y luego salir de la casa. ¿Quién demonios ella necesitaba ver? ¿Sería el sujeto que Steven nombro como Max Schreck? Si la memoria no le fallaba, era el mismo hombre que había visto la noche anterior, justo la noche antes de que encontraron a ese hombre muerto en el callejón, seco como una hoja en otoño. En frustración salió de la caza y se transformo en búho para volar por un tiempo. Tal vez la brisa le ayudaría a comprender las cosas extrañas que estaban sucediendo ahora.


Al pie de la montaña donde en la cima se ve el faro abandonado de Ciudad Playa, Perla comenzó el acenso con paso duro y sable en la mano. Milenios atrás juro proteger a la tierra y ahora una persona y varios animales habían muerto, sabía que debía de haber una relación entre este individuo y lo que sucedió en su ausencia. Tan adentrada estaba en sus pensamientos que apenas noto el recorrido cuando ya estaba en frente de la puerta. Con una vuelta de la perilla y el crujir de las bisagras de la puerta, entro dando un portazo. No le interesaba que él se perturbara, quería que se percibiera su enojo. Sin tener respuesta ella bajo las escaleras alumbrando el lugar con su gema. Para su sorpresa ella vio a su invitado sentado en el centro del sótano, leyendo un libro en voz alta. Ella no puso atención a lo que decía pues en cuanto ella bajo el paro abruptamente su lectura. Esperando en el último escalón, vio como este se erguía de forma lenta y tiesa y volteo a mirarla.

-tu ¡MONSTRUO!—dijo bajando finalmente y con su sable apuntando en dirección defensiva él.

El solo la miro con una sonrisa sin abrir la boca y moviendo de forma indiferente la cabeza dijo una pregunta con cierto dejo de provocación y confusión:-¿acaso mate a alguien? Yo no recuerdo—dijo como un niño que intenta hacerse el inocente.

-Teníamos un acuerdo, usted me decía lo que sabía de Zafiro y su paradero, yo lo traería a Cd Playa y usted se contraloría con su apetito—dijo comenzando a caminar en el cuarto, jamás bajando su guardia.

-No finja tristeza—dijo con desdén mirándola sin poner atención al sable—la conozco—finalizo.

-¿de qué habla usted?—dijo confundida

-no lamenta esa muerte—dijo fríamente levantando los labios un poco para mostrar los dientes a ella.

-yo jure proteger la vida en la tierra hace milenios, yo luche para preservarla, usted no tiene ninguna base para decir lo—pero fue detenida por una simple pregunta.

-¿Cuál era el nombre?—pregunto mirándola fijamente

Paso un momento incomodo. Tratando de buscar en todo lo que había oído, en todo lo que ella sabía de Ciudad Playa. Pero ella desconocía el nombre, no sabía quién era el que había muerto. Y entonces ella comenzó a preguntarse más cosas: ¿Cuál era el nombre de los amigos de Steven? ¿Cuántas Personas vivían en Ciudad Playa? ¿Era verdad eso? ¿De verdad no le interesaba este hombre? Entonces ella sacudió su cabeza solo para el oír a su invitado hablar de nuevo.

-¿Sabe que soy yo?—pregunto el sonriendo de forma burlona.

-Usted es un ser despreciable, un—pero no encontraba las palabras para saber que era él, entonces ella llego a una conclusión muy incómoda: ella no sabía que era él, y esto demostraba su ignorancia sobre la tierra. ¡No ella no era ignorante! Sabía sobre los minerales que existían en la tierra, su órbita, su posición en la galaxia, ella había visto a los humanos pasar de cazar en cuevas a vivir en ciudades. Pero esto solo trajo una avalancha de preguntas tan dolorosas como las anteriores: ¿sabía acaso de otros cantantes que no fuesen Greg? ¿El mayor seguía siendo Dewey? Finalmente ella tenía que aceptar la dura realidad: ella protegía algo que no conocía y realmente jamás tuvo interés alguno por conocer.

-¿la encontró? A Zafiro—pregunto caminando hacía ella. Sus manos cruzadas enfrente de su pecho con continua sonrisa.

-No, no la encontré, usted no me dio suficientes datos—dijo entrando en un territorio más amigable y donde ella tenía razón. Su invitado solo la miro y dándole la espalda el dijo.

-Le dije lo que pregunto, quería saber a donde fue ella, ya dije eso—dijo calmadamente. Pero eso encendió algo en Perla. El sabia más y solo porque no pregunto de una forma distinta, el no dijo nada. Con una velocidad enorme ella corrió hacía él y volteándolo de forma violenta lo tomo de su traje. Dando un empujo con todas sus fuerzas lo miro fijamente. Pero el no parecía preocupado por la situación. Fue entonces cuando ante su cara que se burlaba de ella, lo tomo del cuello y comenzó a apretar. Pasaron varios minutos antes de que se diera cuenta que lo que hacía no tenía la respuesta que ella buscaba. Entonces para su horror, él la miro y sintió sus dedos delgados en sus manos. Lentamente sin que el mostrara esfuerzo, retiro sus manos de su cuello y comenzó a dar un paso. Su fuerza de gema era nada para él. Esto no debía pasar, las gemas eran en promedio más fuertes que los humanos y este estaba ganando. Con un último esfuerzo ella se zafo de sus manos y recogiendo su sable lo dirigió hacia el diciendo—Usted se apartara de todos los ciudadanos de Ciudad Playa, usted no se alimentara más con la sangre de ellos, ¡ELLOS ESTAN BAJO MI PROTECCION! ¡ENTENDIO!—dijo con desesperación…si él era más fuerte que ella, ¿qué oportunidad o reto presentaban Rubí, Ametista o Steven? Sin más que decir o hacer, dejo a su invitado solo. Viendo como se alejaba el silenciosamente sonrió para sí mismo.


En la casa de Sadie, Buck, Jenny y Sc se encontraban solamente pensando mientras veían una película. Ninguno decía una palabra. Jenny encontraba raro que ella ya no oía los sonidos de los gatos callejeros en la noche. SC le asustaba los dos ataques: Ronaldo y ese hombre amigo de Harold. Sadie no podía dejar de pensar algo muy incomodo: ¿podría el invitado de Steven tener algo que ver con los ataques? El lucia algo inestable. Buck por su parte no pensaba algo muy distinto que Sadie: había una conexión entre Max y los sucesos, pero su idea era toda vía muy aventurada. El silencio fue tan insoportable que Sadie fue la primera en romper el hielo.

-Bueno…valla semana ¿eh?—dijo sonriendo de forma tímida al grupo que estaba sentado junto a ella en el suelo.

-Si—dijo sin ánimo SC. En silencio en movió la cabeza de lado a lado y tomando un trago de soda el agrego—no sé, no, tal vez sea solo coincidencia—dijo el dejando de la do su idea como si fuera algo totalmente fuera de posibilidad.

-¿Qué SC? Vamos no nos dejes así—dijo Jenny a su amigo en apoyo mientras tomaba un puñado de palomas.

-es que…bueno, ¿recuerdan hace dos noches que Steven y Jamie estaban con nosotros y platicábamos sobre Dracula y vampiros?—termino mirándolos a todos, cuando ninguno lo interrumpió, el continuo—Y bueno, este tipo—comenzó pero no fue necesario porque Buck continuo.

-Max Schreck—dijo recordando aún al sujeto en cuestión. Presentía el que lo que diría SC no estaba muy lejos de lo que él pensaba.

-Si, bueno, eh pensado…y no sé nada de él, jamás lo he visto durante el día en la plaza o en el parque de diversiones, ¿ustedes lo han visto?—pregunto sabiendo que tal vez estaba siendo paranoico con sus ideas.

-No, jamás lo he visto durante el día, no desde esa noche—dijo Sadie pensativa. Ahora que lo pensaba, no sabía mucho del, excepto que era europeo, y germano. El que el aún utilizara un término tan antiguo para el sur de su nación la desconcertó. Ella solo había oído ese término en una clase de historia y en una que otra película de tema medieval. ¿Por qué el hombre entonces utilizaba ese término como algo muy natural?

-Tampoco yo, Steven dice que él está viviendo en el faro—dijo Jenny sin cuidado. El efecto que tuvo en sus amigos fue casi instantáneo. SC se atraganto con su soda, Buck volteo a verla de forma extraña y Sadie tosió.

-¿Tu sabes donde vive?—pregunto Sadie que no podía creer que Jenny supiera esto y no ellos. Al parecer los demás pensaban similar pues inmediatamente cuando termino de preguntar Buck inquirió.

-¿Que más sabes?—Pregunto Buck arrastrándose un poco en el suelo para ir cerca de ella. Jenny solo continuo aunque sus compañeros mostraban ahora demasiado interés en algo que ella considero trivial.

-Bueno…no mucho más, se lo que oyeron ustedes: es europeo, alemán, alguien bastante mayor, cree que es vampiro—riendo dijo esto esperando que los demás rieran con ella pero cuando nadie la acompaño siguió resignada—sé que él vive en el faro porque justo esta mañana, Steven comió con migo y Kiki—finalizo mirando incrédula a sus amigos que parecían estar formulando ideas con lo que ella les había dicho ahora, esto la perturbo.

A punto estaban de decir algo cuando ellos escucharon algo que les helo la sangre. Sonaba algo lejano, como dos cuadras de la casa por la calle. Los sonidos de un perro gimiendo para rápidamente ser callado en seco. Pasaron unos minutos mientras la luz del televisor iluminaba las caras ahora sin color de los jóvenes. Lentamente Buck se levanto y miro por la ventana del sótano que era el cuarto de Sadie. SC se unió pronto a él. Jenny y Sadie solas se miraron mutuamente, esperando que fuera lo que sucedía afuera. Finalmente Sadie no pudo aguantar más y decidió tomar acción. Caminando a su armario mientras los dos muchachos seguían viendo por la ventana ella tomo un bat de beisbol y una linterna. Jenny rápidamente se levanto y fue con su amiga y con toda sinceridad dijo.

-Sadie, ¿Qué crees que estás haciendo?—dijo temiendo la respuesta de su amiga que se volteo en el acto.

-Iré a ver si hay algo—dijo cerciorándose que la linterna funcionara. Viendo como esta encendía ella comenzó a caminar por la escalera para ir a la cocina y de ahí a la calle. No había llegado a el cuarto escalón cuando…

-Espera, iremos contigo—dijo Buck. SC y Jenny asintieron. Sobrecogida por el apoyo de sus amigos ella comenso su acenso a la cocina. Una vez en este lugar no pudieron dejar se sentirse raros. La ausencia de sonidos nocturnos eran muy extraña para u lugar tan animado en la noche como Ciudad Play. Con Sadie a la cabeza, salieron de la casa. El ambiente era tétrico. Hacia una noche que había sido luna llena y toda vía se podía apreciar la luz de esta. Sin embargo, solo se podía ver la calle en frente de la casa de Sadie en completa soledad. Los arboles solo se movían por una leve brisa, siendo los únicos sonidos que los jóvenes escuchaban. Dando unos pasos, la rubia líder se encontró en medio de la calle. Su espalda estaba tiesa y estaba segura que jamás había estado tan asustada como estaba en ese momento. Junto a ella Jenny miraba en todas direcciones, no disimilar a como lo hace el conejo cuando se siente cazado por el lobo. SC en silencio debatía si esto fue una buena idea y Buck expresaba ninguna emoción…pero su puño serrado sobre su chamarra delataba su aprehensión. Manos temblorosas tomaron la linterna para tener luz y ver mejor la distancia. Apuntando la luz a un lado solo revelo la carretera y obscuridad. Sintiéndose aliviados ellos casi dejaron salir un suspiro hasta que la luz alumbro el lado opuesto. Al final de la carretera, debía de ser como 100 metros de ellos, se veía una figura alta y negra salvo por la cara que se veía pálida. Max estaba al final del lado opuesto de la calle. Por un segundo el grupo de jóvenes lo observo. El parecía estarlos viendo, pero sin moverse, solo erguido, entonces ellos vieron como lentamente comenzaba a caminar hacía ellos. Sin otro incentivo los jóvenes caminaron apresurados a la casa de Sadie y cerraron la puerta. Una vez en el interior, SC tomo una silla y la atoro en el pomo y el suelo para hacer más difícil abrir esta. A punto de ir al sótano…

-Esperen, no podemos bajar—susurro Sadie de forma rápida poniéndose frente a la puerta de su cuarto.

-Chica, estás loca, ¿no viste como nos veía Max?—Dijo Jenny con cierto tono de desesperación tratando de rodear a Sadie que no se movía—¿porque no podemos bajar?, abajo es más seguro—dijo ella impacientándose con SAdie.

-Mi mamá duerme en esta planta, no puedo bajar y arriesgarme a que esa cosa entre y le haga algo—

-entonces despiértala y dile que tiene que venir con nosotros—dijo SC en voz baja. A su lado Buck Asintio.

Justo cuando Sadie se preparaba para contestar, la perilla se movió. Pegándose a la pared, cada uno miro a la puerta y como esta temblaba y crujía…algo trataba de entrar. Sadie entonces sintió como el alma se la caia al suelo. ¡la puerta trasera! Con rapidez increíble para alguien tan bajo, ella corrió por la casa hasta llegar a la puerta. Repitiendo las acciones de la puerta frontal ella sintió alivio momentáneo. Su calma fue corta al ver el reojo una sombra que se desplazaba afuera de su casa. Atragantando un grito ella se hecho al suelo y utilizando su corta estatura, ella se oculto detrás de la misma puerta, sabiendo que el Angulo de esta no permitiría a alguien verla. Los siguientes segundos fueron los más largos en su vida: el esperar. Mientras ella aguardaba y se preguntaba qué sería de sus amigos ella recordó que tenía su reloj de muñeca. Desabrochándolo ella lo puso en el suelo y lo coloco solo un poco retirado de ella para ver si había algo en la puerta. El cristal del Reloj no reflejaba ningún peligro. Suspirando ella relajo so postura. De repente la puerta se sacudió con ferocidad. Aterrada ella pensó en sus posibilidades: podía seguir donde estaba y esperar a que se fuera o podía ponerse su capucha y gatear a toda velocidad para ocultar un poco su tamaño e identidad. Un momento de calma sello su decisión y ella se puso la capucha de su chamarra y gateo rápidamente. Una vez al final del pasillo, ella volteo a ver una sola vez. En la puerta, rígido como una estatua de mármol, con la boca abierta mostrando todos sus dientes afilados y con una mano rasgando el vidrio lentamente. No estaba segura si este la vio o si sabia quien era ella pero logro llegar donde el trió estaba. Sin decir una sola palabra ellos se sentaron en el suelo mirando ambos lados. Los minutos se convirtieron en horas y cuando los primeros destellos comenzaron verse Buck dijo algo que no tenía sentido.

-Es seguro ir afuera—dijo levantándose y caminando a la puerta. Tan en shock se encontraban que apenas reaccionaron al ver como el retiraba la silla y quitaba el seguro. Después de la noche anterior, todos sintieron terror al ver como su amigo abría la puerta para dejar entrar el sol…y nada paso. El terror dio paso a la confusión y una vez de pie el grupo fue junto al joven que se había quitado las gafas y miraba la calle solitaria. Nada a la vista.

-¿Como supiste que no habría nada afuera?—pregunto la rubia con voz seca. Ella necesitaría agua y una siesta.

-Si hombre, ¿cómo lo supiste?—SC apoyo a su amiga que abrazaba a Jenny que aún estaba muy impactada por todo para poder decir algo. Buck por su parte suspiro y volteándose ellos vieron cual rojos sus ojos estaban.

-El no estaba afuera, porqué ya es de día—dijo. Sadie entonces recordó. Su reloj no había reflejado que él seguía en la puerta, aún cuando este reflejaba toda la parte superior de la puerta. Ella odiaba admitirlo pero…

-El jamás mintió—solo pudo decir. A su lado SC se debatía consigo mismo sobre lo que sus amigos decían.

-Están diciendo que, Max, ¿era un verdadero vampiro?—dijo finalmente SC. Jenny por su parte solo se volteo a ver a Buck y a Sadie que lucian resignados a su nueva situación. En silencio ella entendió que tomando lo sucedido anoche, existía una posibilidad de que eso, fantástico si se quería, era la única explicación que sobre que paso.

-¿Qué hacemos?—dijo Jenny tanto a Buck como a Sadie. Buck había figurado la verdad y Sadie era la que sabía más sobre monstruos y otras criaturas de Folclore. Pensativos la pareja respondió, hablando Sadie primero.

-Tenemos que asegurar nuestras casas: ajo, cruces y no salir de noche. Al menos no salir solos.—finalizo.

-Steven necesita saber de esto, y Perla tiene que responder por que trajo eso a Ciudad Playa—dijo Buck.