Advertencia: SIN BETEO, incesto, relaciones entre hombres, que para variar son hermanos, violencia, etceteras xD.
Pareja principal: Dean/Sam
Sumary: Sam empieza a tener sueños extraños, empieza a sentir que lo vigilan, y a la vez que ignora sus propios problemas, se interesa por saber más de Dean.
Capitulo cuatro
¿Quién eres? ¿Quién soy? Parte I
Luego de la primera comida juntos, vienen muchas más. La vida pie de manzana que estuviese llevando Sam con papá, lo ha alcanzado a él ahora. Siempre hay un elaborado desayuno, siempre una buena cena y un postre que Dean repite sin vergüenza alguna. Se pregunta si Sam tendrá escondido un recetario en algún lugar, el chico le ha salido muy al estilo de esposas desesperadas, con delantal y todo. Eso le lleva a pensar —como pocas veces piensa— que debió haber echo muy feliz a su padre, más de lo que el nunca podría haberlo hecho. Sam era como el hijo modelo o algo así.
Lo cierto es que se lo ha ganado —un poco— con ese pie de manzana casero.
Lo cierto es que su sabor no era tan bueno como el que le hacía su madre, pero Dean se sintió casi igual que aquellas veces, una sensación parecida,familiar, familia.
—Dean.
Sam aparece, salido de la nada, como siempre. Lo ha interceptado en la puerta a punto de salir.
Son las nueve de la noche.
—¿Qué pasa?. Su tono es más suave cada día, se ha ablandado con Sam—no le ha quedado de otra—
—¿A dónde vas?.
Sam huele a carbonilla, a limpio y tareas escolares; tiene el cabello aún mojado de la ducha y huele a su shampoo; la hidratación de la cara le pone la piel más brillante y delicada, parece un niño.
Normalmente Dean no sale tan tarde —no desde que tiene que cuidar de Sam—, normalmente un sábado como aquel luego de la cena se reúne con la televisión, pero es fin de semana y cualquier cosa le puede surgir. Por lo general a Sam no le importa si Dean sale o entra a cualquier hora, pero últimamente ha establecido costumbres pie de manzana y hoy parece ser que le ha dado por sentir preocupación como un hermano normal.
Es sábado, son las nueve de la noche y una neblina espesa danza por las calles.
Los perros se han quedado mudos y es una noche sin estrellas.
Es perfecta y aterradora.
De echo es una noche estupenda para decapitar a una banda de vampiros que han estado drenando mujeres rubias.
Dean planea llegar al bar "La gota roja" —si, ironías— y rastrearlos a todos antes que sea domingo —el domingo es sagrado, después de todo, no se debe trabajar; es un milagro, pero Zacarias lo aprueba—
—llamó un amigo, necesita ayuda con algo.
Dean podría optar por ignorarle, el infalible QueTeImportaChaval, pero tiraría por tierra la poca paz que hay entre ellos. La poco que su hermano ha construido —aún no tiene porque—.
Sam levanta una ceja, incrédulo; Dean no lo entiende, como ve a travéz de su mentira, no han pasado tanto tiempo juntos para conocerse lo suficiente.
—¿Puedo ir contigo?. Suena dócil, no suplicante, dócil.
—No, ya paso tu hora de dormir, ve a la cama. Sam va a replicar, lo interrumpe a posta. —además no necesito ayuda. Esta vez son ambas cejas fruncidas. Algo que se espesa en los pardos ojos de su hermano, algo que Dean detecta como terquedad marca Winchester.
—No voy a quedarme aquí….solo…
Esta vez el contrariado es él. ¿Sam acaso tiene miedo de quedarse solo en casa? En otras circunstancias lo haría rabiar con una burla pero en su situación, no es buena señal.
—¿Porqué? ¿Qué ha pasado?
Habla con el tono de las cosas serias, el tono que usa con las victimas que ve a diario. Sam parece sorprendido por la pregunta, como si no esperase aquello. Parece pensarlo, se cruza de brazos y se estira mas sobre si mismo, en toda su altura de chico anormal.
Finalmente dice:
—es sábado, estoy aburrido y no tengo sueño, quiero acompañarte.
Obviamente no es la verdad, algo más esta ocurriendo, algo que Sam no le va a contar.
—Tienes que ganarte su confianza idiota. Piensa, como si hubiese sido obvio desde el inicio. ¿Cómo va a cuidar a Sam, si Sam no confía en el? probablemente las señales del cambio han dado inicio. Dean necesita saber que le esta pasando para poder actuar. —si no soy lo suficientemente bueno, Zacarias se hará cargo del asunto. Una parte de él quería evitar a toda costa que eso ocurriera.
—Bien, vendrás conmigo.
No es la mejor idea, pero cuando lo dice, Sam parece relajarse totalmente.
—pero tendrás que obedecerme, ¿entendido? Nada de DeanEstooo, PeroDeaaan.
Es capaz de imitar el tono irritable de Sam —o al menos como imagina que suena—
Sam bufa indignado.
—vas a obedecerme ¿entiendes Sam?
Su voz es grave y no acepta replicas. Sam asiente, resignado.
Sam no esta cómodo con pedirle nada a Dean pero admite que ir con el, es lo mejor. Pasarían "tiempo de calidad" —es razonable después de todo— y no estaría solo en el apartamento.
No es que Sam sea un miedoso o tenga cinco años, pero hay algo, algo afuera y algo adentro que le esta poniendo de los nervios y algo paranoico.
Eso si le sumamos las pesadillas.
Dean aún no lo sabe, Sam tampoco le va a decir nada, pero desde hace algunos días ha tenido sueños extraños. No recuerda de que van cuando despierta, pero aún fuera del mundo onírico persiste el sentimiento de temor y angustia que le acelera el pulso y la respiración en medio de la oscuridad de su habitación. Sam despierta agitado y sudoroso, con el cuerpo y la mente adolorida.
No va a decirle a Dean al menos que la situación lo amerite.
Esa mañana ha vuelto a suceder y no estaba muy preocupado, hasta que cayó la oscuridad en california y fue entonces que el viento empezó a traer susurros y las paredes parecían achicarse a su alrededor ; los vecinos parecían aguardar igual de nerviosos que él.
Cambiarse le toma cinco minutos, para cuando salen al exterior la noche esta mas fría que nunca. Sam se sujeta a Dean mientras la moto los lleva al centro, el cuerpo de su hermano es igual de cálido desde la última vez y siente menos vértigo y temor que antes, casi acostumbrándose a la sensación de adrenalina que lo recorre siempre que se sube a esa moto.
Los faroles y las luces pasan a su lado como una supernova mientras esquivan automóviles y dan vueltas en las esquinas.
Cuando el motor deja de ronronear, Sam abre lo ojos de repente con un sobresalto, cuando Dean se sacude para avisarle que han llegado. Empezaba a sentir somnolencia pero se recompone de inmediato antes de darle a Dean razones para arrepentirse de haberlo llevado.
Están frente a un gran anuncio de neón rojo.
"La gota roja" es un bar de mala muerte. Mira a su alrededor y están rodeados de calles húmedas y edificios abandonados.
Una luz fluorescente que atrae a los insectos marginados de la cuidad.
Dean pone una mano en su hombro.
—No abras la boca, mantente cerca de mi y recuerda, O-BE-DE-CE.
Sam asiente cansinamente OTRA VEZ, porque no es un lelo y entiende perfectamente las reglas del juego. Después de todo es menor de edad y no luce precisamente peligroso para un ambiente como aquel, hablando de eso ¿Qué ayuda podría necesitar un amigo de Dean en un lugar así? ¿Con qué clase de gente se junta su hermano? Un indicador más de que Dean podría estar involucrado en negocios turbios.
Sam lo sigue muy de cerca cuando entran. El frío de la calle desaparece frente al vapor de los cuerpos apiñados, el calor del alcohol y la lujuria, dentro es un mundo totalmente distinto, un mundo en rojo.
Las luces van de aquí para allá por toda la estancia cálida. Rojas y naranjas se pasean sin control fijo, solo vagando entre hombres, mujeres, motociclistas y gente repugnante.
La barra esta llena y Dean lo toma de la muñeca para dirigirse directamente allí.
En su recorrido Sam inspecciona las paredes; roca maciza con un montón de cuadros y armas colgando, el dueño aún no debe estar seguro del estilo que quiere darle, al parecer ha optado por probarlos todos.
El piso es de madera y hay manchas por todos lados, Sam no va a ahondar mucho en que puedan ser.
Dean se ha hecho espacio entre los humanos de la barra y le esta preguntando algo al bartender, se hablan entre gritos que escapan de la música alta del lugar. Sam la identifica como un remix de Madonna y ya no sabe como clasificar el lugar.
Siente un aire frío en su mano y se da cuenta que esta solo, Dean le ha soltado, Dean ha desaparecido.
Sam suspira y se siente en el único asiento disponible en la barra atiborrada. El bartender parece ser una atracción en medio de pedidos y silbidos, volteando y haciendo girar en el aire las botellas de rones y vodkas.
—¿Qué te sirvo amigo?
Cuando levanta la mirada ya esta ahí, a su lado y mirándolo con curiosidad. Sam teme que descubra que no debería estar allí.
—Una cerveza estará bien. Intenta sonar despreocupado y da otra mirada al local, intentando encontrar la cabeza rubia y oxigenada de su hermano ¿Dónde pudo haberse metido? El bar no es tan grande para perderse, Sam no lo ve por ningún lado.
—Aquí tienes. El muchacho que debe tener veintitantos le ofrece la cerveza que pidió. Sam le da un sorbo y el frío liquido se desliza por su garganta, casi helada.
—Gracias. El muchacho le sonríe de lado y se pone a limpiar un vaso. Sam se siente casi en una película de los 80´s. a su lado un hombre con gorra deportiva se levanta y en su lugar otro sujeto con una gabardina.
Sam lo mira de reojo, mientras bebe otro sorbo. Su cabello es negro y debe estar cerca de los treinta, normalmente no se pone a ver a la gente pero, este por algún motivo llama su atención.
—Tiene pinta de contador. Piensa con gracia. El sujeto usa gabardina, saco y corbata. Cuando voltea a mirarlo Sam se paraliza, sus ojos son peligrosamente azules, profundos e intimidantes. Tiene que apartar la mirada, al no poder sostenerla por mas tiempo. —espero que no piense que estoy coqueteandole o algo por el estilo. Lo que menos necesita ahora que esta solo son problemas. El contador no ha dejado de mirarlo, de echo siente su mirada intensa sobre él. Demonios.
¿Donde estaba Dean?
Dean esta ocupado intentando no hacer ruido al escurrirse por la pared de ladrillos, detrás del bar. Es uno de ellos, al que ha seguido lo mas sutil que ha podido, después de todo los sentidos de los vampiros son altamente agudos.
El vampiro está con su nueva victima, aún fingiendo que lo que quiere sacar de ella esa noche es un polvo. Es rubia, como todas las demás y Dean apuesta a que es menor de edad.
—Sam. piensa de repente; lo ha dejado solo en el bar, donde estará mas a salvo que con el, en ese momento.
Solo espera no se meta en problemas.
Cuando se da cuenta la pareja se esta besando en una esquina junto a un gran basurero, casi no hay iluminación en ese sitio y Dean sabe que en cualquier momento el vampiro se mostrara tal cual.
Casi puede ver como se tensa su cuerpo, como se contraen los músculos bajo su ropa, al tiempo que sujeta el mango del machete que trae escondido bajo la chaqueta, en cualquier momento tendrá que intervenir, debía aprovechar el factor sorpresa y rezar porque no hubiese otro escondido cubriéndole las espaldas en algún lugar.
Esta a punto de atacar; sus pies lo guían fuera de su escondite, sus pasos son silenciosos y mudos, contiene la respiración y a la vez sus iris miran de reojo todo a su alrededor.
Su corazón esta obligado a estar en calma, sincronizándose con los ajenos. Nada que pueda alertar a su objetivo.
Una vibración en su pantalón parece perturbar al universo entero. Las ondas vibratorias llegan igual que cualquier sonido.
El vampiro voltea, alerta. No esta solo; a sus espaldas la victima suelta un jadeo extasiado.
Dean esta frente a él con un machete en la mano y un semblante infernal.
Cuando presa y cazador se miran a la cara, por un momento nadie hace nada, excepto la victima humana, ella se queja.
—Cariño ¿qué pasa? No te eh dicho que dejes de besarme. Suelta una risa cantarina, casi estúpida a opinión de Dean. Debe estar ebria.
A continuación todo va demasiado rápido y el celular del demonio no deja de vibrar:
El vampiro toma a la chica del rostro, ambas manos y le rompe el cuello.
Dean se lanza hacía él, mientras el monstruo ruge poniéndose a la defensiva.
Ambos se enfrentan, ambos chocan. El vampiro es mas fuerte y lo lanza lejos, hacía la otra pared; pierde el machete en el impacto. Dean no ha conseguido mas que amputarle un brazo —el miembro amputado ha caído al suelo y empieza a generar su propio charco viscoso y oscuro—. La sanguijuela ruge de nuevo mostrando sus dos hileras de cuchillas. Dean no cree que pueda ser lo suficientemente rápido para un contraataque—ha perdido el cuchillo y la espalda le arde—, pero no es necesario —GraciasADios— el vampiro opta por huir, se va con el viento, dejándolo solo, con su celular.
Dean ha perdido su presa, le duele la espalda como no recuerda y por fin saca el jodido aparato y abre para responder, totalmente cabreado.
Quien quiera que fuese, no ha desistido. Dean teme lo peor.
—¿Hola?
Del otro lado, una tonada de piano se escucha de fondo y Dean vuelve a maldecir.
—Corrígeme si me equivoco Winchester… —Maldita sea—pero… ¿has llevado acaso a tu querido hermanito de caza contigo?
Zacarias suena amable pero, Dean sabe que es todo teatro. No puede mentirle.
—No tenía otra opción.
Es una excusa de mierda pero…
Una risa sale de repente por el auricular, es irónica y fingida.
—Dean, creí que todos estos años de entrenamiento te habían enseñado que siempre hay opciones.
No dice nada, no tiene nada que decir . Sam aún no confía en el, no le ha soltado que sucede. Dean siente que fue lo mejor traerlo de todos modos.
Zacarias vuelve a hablar.
—Castiel está justo ahora con Sam.
Entonces cuelga.
Dean se levanta como puede, recoge el machete y corre tan rápido como le permiten sus piernas dentro del bar.
#
N.A: lo he corregido y re-escrito, espero no tenga faltas de ortografía owo. Gracias por sus review, este es un cap un poooquito mas largo. xD ya la otra semana subo otro y después entonces caps mas largos y empezamos en serio con la trama. Saludos
Pd: se aceptan criticas constructivas, tomates, de todo, en serio.
Pd2:
Naol: xD no ce si deje pistas entre lineas, a veces no soy consiente de lo que hago, espero que este te guste, me dices que tal. Gracias por tus dos review, sigues subiendome los animos para escribir. Dean tiene aficiones simples pero tiene debilidad por su hermano xD.
