The guilt


-Horokeu, estos son Yoh y Manta- explicó de mala gana, señalando a los dos chicos.

-¡Podéis llamarme Horo-Horo!- aquello último, hizo reír al Asakura.

A Ren le molestó ver que, sólo por que el hecho de tener un amigo que tuviese un gemelo hiciese a Horo emocionarse, también le alegrase a él.

El sonido de un teléfono sonó. Al ver la pantalla, Horo suspiró. No hicieron falta las siguientes palabras para que Ren entendiese.

-Tengo… que irme.

-¿Ya te marchas, amigo?

Horo pareció sorprendido por el interés.

-Sí… tengo que… ir a hacer algo.

Tengo que ir a que un cerdo me dé por detrás, entendió Ren. Le agradó el hecho de que mintiese en cuanto a su ocupación, haciéndose a la idea de que, posiblemente, era de las pocas (o la única) personas que sabían de su oficio.

Ren soltó un suspiro, cuando se dio cuenta de que ya era tarde; tendría que aguantarles a todos.

Claro que los demás tampoco tardaron en darse cuenta, e incluso le enseñaron la casa donde vivían. Había sido un pequeño orfanato, o algo así, y era bastante grande. Horo comenzó a vivir allí poco tiempo después.


(Ella se llama Marlene)

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