Thanks for the memories
Disclaimer: Los Pingüinos de Madagascar y sus personajes no nos pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores. KovatePrivalski97 y Umeki-Nara sólo escriben por diversión y entretenimiento, sin ánimo de lucro.
Resumen: Porque Kowalski aprendió de Skipper más que técnicas de combate y estrategia. Pero el alumno siempre supera al maestro, ¿no? A menos que el maestro se enamore.
Advertencias: Slash (relación chicoxchico) Si no te gusta, por favor abstente de leer.
Ah, por cierto. Viendo sus reviews en éste y en In love and lonely hay algo que aclarar: ¡Somos dos escritoras! xD
Capítulo 4
Skipper miró al teniente sentarse lo más alejado posible de él. Pero no por ello borró su sonrisa. Continuó recorriendo el rostro del teniente con sus ojos.
—Te convertiste en un hombre muy atractivo—se permitió opinar, haciendo que el teniente levantara la vista.
Miró su reflejo distorsionado en la cuchara y frunció el ceño. De alguna manera, a veces sentía que no era así. Y que alguien más llegaría para mostrar cuán feo y poco sensual era.
Pero ese no sería el día, pensó. Así que sonrió con sorna y asintió, dándole la razón al líder.
—Hago que capitanes se exciten con mi sola presencia. Es un logro—picó, viendo cómo Skipper empezaba a ruborizarse.
—No sólo capitanes, por lo que tengo entendido—murmuró el líder, apartando la vista enseguida
—Ah, sí. Tenientes también.
Skipper comenzaba sentirse cada vez más incómodo, y Kowalski podía notarlo. Sonrió.
—Ahora, déjemos los rodeos—espetó entonces, cruzándose de brazos—. Pienso que fue realmente infantil que enviaras a Rico a espiarme. Muy inmaduro para alguien de tu edad.
—No sé de qué hablas—Skipper continuó sin mirarlo, revolviendo su taza de café distraídamente—. Pero te recomiendo que dejes de inventar historias absurdas, ¿entendido?
—Y yo te recomendaría moderar tu comportamiento. No puedes ir por la vida saboteando los recorridos con un psicópata a tu mando.
El líder casi empezó a reír por el comentario del teniente. Se contuvo y asintió.
—Oh, vamos. Hubo algún momento en el que eso te salvó—sonrió ladino.
El teniente frunció el ceño y no respondió.
—¿Qué quieres de mi, Skipper? Estás actuando muy extraño.
El líder arqueó un poco las cejas pero sonrió.
—¿Tienes planes para esta noche?
—Eso depende.
—¿De qué?
—De lo que quieras de mí.
El capitán no borró su sonrisa al escucharlo. Se reclinó tranquilamente en su silla, suspirando.
—Sólo quería recordarte que hoy no es día de descanso—murmuró, sonriendo aún más cuando el teniente arqueó sus cejas—. Y que además no autorizo visitas.
—Qué sorpresa—masculló Kowalski, levantándose de su lugar y mirándolo con desdén—. De todas formas, no tenía planes para esta noche.
Skipper se permitió reír entredientes y se levantó para ir detrás del teniente. Éste había subido rápidamente las escaleras, pero ahora estaba en el suelo, con Rico encima de él mientras lo zarandeaba furiosamente.
—¿Qué demonios sucede?
—¡Nos interrumpió! ¡Beso!—masculló el sargento aún enojado con el teniente, que pese a ser maltratado, sonreía maliciosamente.
—Ya, basta—vio al cadete, que estaba abochornado detrás del sargento. Sonrió divertido—. ¿Están listos para vomitar?
—Skipper, p-puedo explicarlo...—comenzó el muchacho, tembloroso—. B-Bueno, en realidad n-no...
Skipper negó con la cabeza, y chasqueó sus dedos, ordenando tácitamente al sargento que se detuviera. Éste así lo hizo, de mala gana.
Kowalski se levantó enseguida, y alisándose el uniforme, le dedicó una mirada vengativa a Rico antes de acercarse al cadete.
—Ten mucho cuidado, Private—le advirtió, asustándolo un poco—. En éste mundo hay gente como tú y yo... pero también cómo Skipper y Rico.
—Oh, Kowalski. Fácilmente se les llama pasivos y activos, no veo por qué señalar—comentó el líder sonriendo burlonamente. Acentuó su sonrisa ante la mueca envenenada del teniente.
—¿Qué?—el más joven no había entendido, pero el sargento le cubrió los oídos antes de continuar riendo ante el bochorno del teniente.
—Ahora, señoritos, practicaremos algo de nado sincronizado—dijo acercándose a una pared y presionando un interruptor.
Afuera, la tierra empezó a abrirse y una piscina surgió de su interior. Kowalski parpadeó confundido y miró su brazo aún enyesado.
—¿Y qué hay de Kowalski?—preguntó el más joven, cuándo el sargento le permitió oír de nuevo
Skipper se encogió de hombros con indiferencia, mirando al aludido de arriba a abajo.
—Supongo que él sólo mirará—murmuró, sin darle mucha importancia—. Creo que será inútil por un buen tiempo...
Y sin esperar que nadie más interviniera, se dirigió fuera de la casa, sonriendo maliciosamente. Sabía lo incómodo que había hecho sentir al teniente, y aquello le subía bastante el ánimo, por cruel que eso sonara.
Kowalski fue apresado contra la pared. Matt levantó el puño y estuvo a punto de estrellarlo contra su rostro, pero se detuvo.
—Te daré una oportunidad, Ignatonto—masculló—. Aléjate de Skipper y no te haré daño.
—¡Déjame en paz!—exclamó el muchacho, intentando liberarse sin éxito
—¡Me lo contaron todo, imbécil!—continuó el agresor, aún amenazándolo con su puño—. Me contaron que me dejó plantado por tu culpa, porque se acostó contigo... ¡y que ayer se escaparon juntos!
Kowalski dejó de forcejear un momento, pero cuándo intentó hablar, el puño de Matt se estrelló contra su mejilla con fuerza.
—É-Él y yo... no nos...
—¡Cállate!—presionó su rodilla en su estómago, hasta que Kowalski empezó a sentirse bastante mal—. Ahora, te alejarás de él, ¿de acuerdo?
—P-Pero... tú no lo quieres...
El cadete rió burlón.
—No me digas, ¿tú sí?—ante la nula respuesta de su compañero, empezó a reír aún más—. ¡Imbécil! ¡Él jamás te tomaría en serio!
—N-No...
—Ahora, dilo—insistió Matt, volviendo a alzar su puño—. Di que te alejarás de él, o te irá mucho peor.
—Yo... n-no...
—¡Dilo!
Kowalski sintió un pequeño hilo de sangre escapar de sus labios, y lo limpió. Con lágrimas en sus ojos, asintió.
—Lo haré—susurró—. M-Me alejaré de él...
Cuando Skipper salió, sus soldados lo esperaban, firmes y con sus trajes de baño puestos.
Hasta Kowalski, que estaba sentado al borde de la piscina mojándose los pies.
—¿Qué haces, soldado?
El teniente se encogió de hombros.
—Hace mucho calor adentro—explicó y se sumergió en el agua, aunque impulsándose lentamente con sus pies.-Estaré un rato aquí.
Skipper frunció el ceño. Lo estaba provocando. Se sabía deseable.
Ese día no había visto a Skipper, cosa que lo alegró enormemente porque de lo contrario tendría problemas con Matt, el cadete que lo había amenazado.
Se adentró a su habitación, dispuesto a descansar, y al girarse, vio al teniente recostado en su cama, cubierto con las cobijas y... aparentemente desnudo, al menos por lo que podía ver a primera vista.
—¿Q-Qué haces aquí?—murmuró nervioso.
—Hey... sólo descansaba un poco—se enderezó, preocupado—. ¿Sucede algo, pequeño?
El muchacho no pudo evitarlo, y luego de cerrar la puerta con seguro, se apresuró a lanzarse a sus brazos.
—Pequeño...—Skipper lo abrazó, sorprendido, y el chico se acurrucó en su pecho, recostándose—. En serio, ¿qué ocurre?
—Abrázame—le pidió en voz baja, intentando no sollozar—. Abrázame, y no me sueltes.
Y aunque el teniente cumplió su pedido, y lo estrujó aún más entre sus brazos, sintió que no era suficiente.
Se apartó un poco para mirarlo. Lo recibió una mirada interrogante y preocupada por parte del mayor, y entonces no pudo evitar tomar su rostro entre sus manos y besarlo con ganas. Cómo si fuera la última vez.
A Skipper ese beso le supo diferente a los otros. Agridulce. Casi en su totalidad amargo, de no ser porque eran los labios de Kowalski.
El cadete empezó a temblar, pero no quiso separarse de la boca del teniente. Skipper lo recostó y lentamente cortó el beso, para no asustar demasiado al joven.
—Pequeño, estás llorando—dijo, secando las lágrimas silenciosas de Kowalski. Éste cerró los ojos y asintió.
—Skipper, hagámoslo... Por favor, quiero hacerlo ya—gimoteó.
El teniente titubeó. No sólo no era el momento... el pequeño podía estar presionado por sus emociones. Y no sería correcto.
—¿Por qué?—cuestionó con voz tranquila, aún acariciando su rostro para relajarlo—. ¿Por qué la urgencia?
—S-Sólo hagámoslo...
—Lo mejor será esperar...
—¡No podemos esperar!
Skipper no pudo evitar sorprenderse ante la exclamación del muchacho, que ahora sollozaba aún más, desesperado.
Enredó sus brazos alrededor de su cuello para acercarlo, y tomó algo de aire para intentar hablar con coherencia.
—Skipper... confía en m-mí—le suplicó, suspirando hondo—. Quiero hacerlo c-contigo. Ahora.
El teniente se mordió el labio inferior. ¡No quería, no así! Continuó pensándolo, incluso cuando el más joven se inclinó para besar con devoción palpable sus labios.
Cerró los ojos y correspondió.
—No quiero tener sexo, Kowalski—advirtió, separándose bruscamente del cadete.
—P-Pero, Skipper...
—Sólo lo haré si me prometes... que jamás te alejarás de mi, pequeño. Promételo.
El cadete lo miró con aprehensión, y no pudo contener más su llanto. Lo soltó, sólo para cubrirse el rostro con las manos, avergonzado.
Skipper apartó sus manos de su rostro para observarlo, y sintió que se le encogía el corazón al ver esas lágrimas recorrer libremente su rostro.
—Pequeño...
—No puedo...—susurró el menor, rehuyéndole la mirada—. N-No puedo prometerlo...
—¿Qué?—masculló el teniente, frunciendo el ceño mientras su expresión se endurecía al instante—. ¿Por qué no?
Le dio la espalda y enterró el rostro en la almohada, ahora llorando abiertamente.
—Sólo vete, Skipper... y no vuelvas—pidió sumamente herido.
El teniente sentía que el alma se le iba con cada palabra que decía el más pequeño.
Tenía una última oportunidad...
—No como pareja... tal vez... amigos—dijo, intentando sonar convincente. Pero era una vil mentira, hasta para él.
—No puedo... S-Skipper...—sollozó—. No puedo... d-darte nada de eso.
—Pero... ¿qué pasó?—el teniente estaba completamente confundido—. Hace unos minutos querías hacer el amor... ¿y ahora quieres que me vaya?
El menor no se volvió para mirarlo ni una vez, pero soltó un suspiro.
—Lárgate ya.
Al ver que el muchacho no iba a ceder, decidió irse. Se sentía herido, traicionado... y aunque quería estar furioso, no podía. Simplemente no se sentía así.
Se levantó de la cama, y recogió del suelo su camisa, colocándosela.
Abrió la puerta de par en par, y se detuvo un momento.
—¿Estás seguro, pequeño?—preguntó, con un último rastro de esperanza en su voz. Pero no recibió respuesta, sólo sollozos, por lo que bufó—. Cómo quieras.
Se fue cerrando de un portazo, intentando convencerse a sí mismo de que ése chico había sido una pérdida de tiempo, y que no valía la tristeza.
Pero aunque lo intentó con todas sus fuerzas, no logró convencerse.
No sabía por qué, pero además de estar recordando todo desde la llegada de Kowalski, esa última escena le había calado hondo. Casi como si la hubiera vivido de nuevo.
—Skipper, ¿todo bien?—cuestionó el más joven de todos cuando notó sus ojos un poco acuosos. El líder asintió y carraspeó.
—Me entró cloro a los ojos—suspiró—. Continuemos.
Y pudo ver que el teniente se regodeaba. Él sabía que estaba recordando. Y lo disfrutaba.
Eso ha sido todo por ahora, esperamos que lo hayan disfrutado.
Por cierto, sí alguien no lo leyó arriba, repito: ¡Somos dos escritoras! XD Por favor, den mérito a ambas :B
Si te gustó, deja un rw. Si no te gustó, deja un rw.
¡Saludos!
