Se recuperan algunas cosas en la vida… Claro! No todo se pierde siempre queda algo, pero el tiempo es uno solo y avanza más veloz que nuestros pensamientos. Por eso si pierdes tiempo recupera fuerzas para disfrutar lo que te quede al máximo.

Capítulo 4: Anochecer de un corazón

Terminaba de preparar su equipaje, algo muy ligero. Sus movimientos se volvieron mecánicos, tomaba con paciencia cada prenda elegida para su bolso de campaña, doblándolas perfectamente para que ningún espacio fuera mal gastado.

En primera instancia parecía tranquila, ni siquiera con la ansiedad que invade antes de viajar. Pero sus ojos reflejaban algo más… algo que le pesaba y la inquietaba. Miles de preguntas se formulaban en su cabeza al mismo tiempo que tenía más de dos respuestas a cada una de ellas. No sabía cómo comportase de ahora en adelante. ¿Cómo es que podría estar cerca de Chikane sin poder confesar ese amor? Sabía que no podría aflojar, debería ser muy valiente para lo que vendría y sobre todo mantener la cabeza fría, eso al menos en teoría.

Aun no era capaz de dimensionar el gran amor que tenía en su corazón sabía que la amaba de eso no le cabía la menor duda, pero esta vida nunca le alcanzaría para entregar tan siquiera una gota de su amor.

Terminado ya su equipaje lo tomo con sus delicadas manos y lo cargo hasta la puerta de la habitación no sin antes recorrer con la mirada cada rincón de la que hasta entonces fue su pieza. Recordó conversaciones con Chikane y se sintió estúpida. Siempre le hablaba de Souma y ella la escuchaba con paciencia... "que me diría si supiera que la amo" se preguntó entre dientes "seguramente me rechazaría .. Todo por la culpa de Alaine. No, no, no debo de pensar así...". se dijo mientras giraba la manilla de la puerta para dejar atrás su antigua forma de vida. Mientras bajaba las escaleras de la casona se sumergió en su imaginación; se veía a ella y su amada Chikane contemplando la luna llena frente a un gran lago, mientras se abrazaba y disfrutaban de la mutua compañía.

-¿Himeko vendrás con nosotras?- pregunto Alain quien estaba en la entrada de la gran casona con su equipaje a un costado.

-No, quede de esperar a Souma - le respondió sacándola de su sueño- ¿dónde está Chikane?- su pregunta dejaba ver su ansiedad por la chica.

-Está hablando con una de las sirvientas antes de partir. Himeko ¿por qué sigues negando tus sentimientos?- la miro intrigada mientras le preguntaba.

-¿De qué hablas?- Himeko quedo sorprendida por la pregunta de la chica. Sabía cuál era el sentido pero quiso ser menos evidente.

-Tú la amas… - miro hacia una ventana mientras cruzaba sus brazos- la amas al igual que yo- termino su frase con un suspiro.

-No eres la persona a quien quiero responder ese tipo de pregunta- Himeko no fue capaz de esconder su enojo.

-Como quieras- la chica le dio la espalda.

Himeko camino hacia la puerta principal y se retiró de la casona no sin antes cruzar una larga mirada con Alaine. Ya en el jardín estaba Souma esperando por ella quien al verla salir corrió lo más rápido que pudo para tomar el equipaje de su amada y cargarlo. En esta ocasión el chico andaba en un auto así que guardo el equipaje de Himeko en la maleta mientras la chica se acomodaba en el asiento de copiloto.

-¿Cómo estas Himeko?- pregunto el chico una vez acomodado frente al volante.

- Bien Souma- dijo titubeando pero no pudo ocultar su sufrimiento.

-Himeko… deberías hablar con Chikane de lo que sientes- el chico miro el volante mientras le hablaba. No pudo ocultar su dolor.

- Souma…- Himeko no terminaba de sorprenderse por el apoyo de Souma- Tu viste al igual que yo que Chikane y Alaine se estaban besando- sus ojos se humedecieron cuando recordó.

-Sí, tienes razón – el chico giró su cabeza para encontrar sus miradas- Pero Chikane no sabe que tu… la amas- trago saliva y tomo sus manos- Debes decírselo Himeko. Yo he visto como se preocupa por ti, como te protege, como se esmera cuando está a tu lado y como te mira… sobre todo como te mira. Estoy seguro que ella también te ama Himeko- el chico dijo enérgicamente intentando infundirle valor a la mujer que ama y escondiendo su dolor.

-¿De verdad?- lo dijo casi gritando- ¿si lo crees?- dijo ilusionada mientras lo miraba suplicante por escuchar lo que esperaba con todo su corazón.

- Si Himeko! debes de aventurarte. No sabemos en que terminara todo esto, no deberías dejar de pasar más tiempo.- sus labios le regalaron una sonrisa de ánimo.

- Souma pero y tu… - la chica recordó de pronto que él había sido hasta esa mañana su novio y no pudo dejar de sentirse mal al hablar con el sobre ese tema, sabía que le causaba un gran daño y ella lo quería mucho.

- Himeko, tu felicidad es mi fin. Yo te amo y es por eso que quiero verte feliz aunque no sea a mi lado- el chico acaricio una de sus mejillas.

-Souma no sé cómo agradecerte. Me encantaría corresponder a tu amor pero ya no puedo seguir negando mis verdaderos sentimientos- Himeko tomo su mano apartándola de su rostro para acariciarla.

-Eso ya lo sé Himeko y no quiero que te preocupes por mí. Con eso me sentiría totalmente pagado- El chico la miro con amor- Mira viene saliendo Miya-Sama- indico con su dedo índice la dirección de la gran puerta de aquella casona- Ve y conversa con ella.. yo te esperare- el chico una vez más la animo.

-Es que me da vergüenza!- Himeko dejo escapar una sonrisa y se puso colorada mientras se movía de un lado a otro en el asiento, la ansiedad la estaba embargando.

-Solo ve y dile, no tienes nada que perder- Souma estiro su mano hasta alcanzar la puerta del copiloto y la abrió- Ve- le dijo cerrándole un ojo.

Cuando Himeko había encontrado las fuerzas suficientes para salir del coche en dirección a la chica de sus sueños una imagen la mantuvo en su asiento. Pudo ver como Alaine quien estaba detrás de Chikane la abrazaba por la cintura mientras le decía algo al oído lo que provoco que la chica de cabello azulado dejara escapar pequeñas risas mientras se tapaba su boca.

-Creo que no iré… Souma- La chica agacho su mirada mientras apretaba sus puños en sus respectivas piernas.

-Hi…meko…- el chico quedo mirando la escena mientras pensaba que decirle a su amada.

-Sera mejor que vallamos donde sensei… por favor- Lo miro con unos ojos suplicantes a lo cual Souma no tuvo más opción que hacer caso.

Souma se preocupó de hablarle todo el camino. Le comentaba sus pensamientos sobre el viaje y lo extraño que era todo para él. Aun no podía creer como había cambiado su vida en tan pocos días. Lo único que buscaba era distraer a Himeko para que no siguiera pensando en Chikane y lo estaba logrando, la chica empezó a responder bien a la distracción de Souma. También le comento como se sentía ella y lo que esperaba que pasara… "no quiero que nadie salga lastimado" era la frase que más se dejaba escuchar en los labios de Himeko. Todo hubiese salido perfecto si no fuera porque de improviso escucharon la bocina de un automóvil a un costado de ellos. Cuando Himeko giro su cabeza en dirección al reciente sonido se encontró a Chikane indicándole con una mano que bajara el vidrio de su ventana para poder decirles algo mientras con la otra mantenía la dirección del auto.

-¿PASA ALGO CHIKANE?- Himeko le grito mientras el viento mezclaba su cabello con su cara, algo muy oportuno si se piensa que la chica no quería dejar ver sus mejillas coloradas.

-PONTE EL CINTURON DE SEGURIDAD HIMEKO!- Chikane le grito autoritaria y preocupada mientras intentaba no despegar la mirada de la autopista.

Himeko no pudo dejar escapar un sonido de asombro de su boca por ese gesto de cuidado que Chikane tuvo con ella, lo que provoco una inmensa satisfacción en la rubia que aún un poco confundida y sin responder nada busco rápidamente el cinturón para cruzárselo por el cuerpo. A un costado de ella estaba Souma el cual escucho lo que Chikane le dijo a Himeko y no fue capaz de controlar sus celos.

-¿QUE PASA MIYA-SAMA?…- estiro su cabeza para poder mirar a Chikane- SE TE OLVIDA QUE VA CONMIGO!- el tono con el cual hablo Souma dejaba entrever que con él nunca había corrido peligro, al contrario ella estaba más segura a su lado. Chikane no pudo disimular la rabia que le causo el recordar que hasta ahora ella no había sido capaz de proteger a Himeko sin ayuda de Souma.

-NO! NO SE ME OLVIDA, PERO NO ME CONFORMO!- Chikane lo dijo de tal manera que provoco que Souma sintiera que él era insuficiente para cuidar de Himeko.

-CHIKANE YA ME LO PUSEEEE- interrumpió la rubia cortando las efímeras miradas de odio que se dedicaron los chicos- PUEDES SEGUIR EN LO TUYO!- lo dijo con un pequeño desprecio de celos mientras que cerraba el vidrio haciéndole saber a Chikane que la conversación muy poco convencional había llegado a su fin.

Chikane tomo el volante ahora con sus dos manos mientras aceleraba a fondo para sobrepasar a Souma y Himeko. Gesto que provoco en el chico un desafío indirecto a lo cual también acelero su auto haciendo de esta una pequeña carrera al templo para demostrar quién era el más rápido. Una estupidez de parte de los dos si se piensa en los momentos que están viviendo. Podría decirse que llegaron al mismo tiempo si no fuera porque Chikane ligeramente le gano por medio segundo lo que la satisfacía en gran medida.

El cierre de las puertas de ambos automóviles se dejó escuchar casi al mismo tiempo. Los autos quedaron muy pegados al detenerse lo que provoco que Chikane y Himeko se encontraran una frente a la otra mirándose por unos segundos… segundos en los que el mundo se detuvo y no había espacio para nada más que ellas dos. Todo se esfumo; preocupación, desamor, celos, dolor, lagrimas, oscuridad, miedo y fue reemplazado por un aire lleno de amor, tranquilidad e ilusión. Quedaron absolutamente congeladas por sus miradas cristalizadas y temblorosas, sus mejillas parecían un atardecer enrojecido fue algo mágico tanto así que las dos sintieron el amor mutuo reflejado en esa mirada lo que lleno ambos corazones de júbilo. Ni Souma ni Alaine se percataron de aquella mirada ya que fue tan fugaz como un suspiro de mariposa. Ninguna de las dos tenía la intención de despegar sus miradas pero la voz de sensei quebró ese momento.

Al fin llegan chicos, síganme por favor- el anfitrión dio media vuelta y se marchó.

Cada una tomo su equipaje y junto con Souma caminaron detrás de sensei para terminar los últimos detalles antes de partir. Ya en el gran salón estaba Kazuki Ōgami esperando al cuarteto para entregarles el mapa que los guiaría en este viaje. Los cuatro chicos se pararon en una fila horizontal a cada extremo se encontraban los dos guardianes y en el centro las sacerdotisas.

Miya-sama ten esto por favor- Kazuki Ōgami estiro su brazo para hacerle entrega de un viejo pergamino el cual contenía el esperado mapa.

Claro…- Chikane dio unos cuantos pasos rompiendo la fila para recibir el pergamino.

Debes cuidarlo, sin él no llegaran a ningún lugar me entiendes- Kazuki Ōgami le dijo con algo de preocupación.

No se preocupe, está en buenas manos- Chikane hizo una pequeña reverencia antes de volver a su antigua posición en la fila.

Alaine!, Souma!- de pronto Kazuki Ōgami les hablo a ellos- de ustedes depende que las sacerdotisas lleguen con fortuna a sus puntos de poder- Kazuki Ōgami se acercó más al cuarteto y su mirada se alternaba entre los dos extremos de aquella fila- No deben, por ningún motivo dejar solas a sus sacerdotisas. Su deber es cuidar de ellas- Los dos chicos asintieron con sus cabezas.

No te preocupes hermano, seré la sombra de Himeko si es necesario- Souma hablo con mucha confianza mientras Kazuki Ōgami dedico una mirada a Alaine en espera de su respuesta.

Mi vida, ese es mi juramento, protegerla con mi vida- Alaine hablo con grandeza y pasión- Kazuki Ōgami asintió conforme y siguió hablando

Ahora deben ir… Se internaran en la cueva del ritual donde los cuatro tomados de la mano dirán unas palabras escritas en el pergamino lo cual ara que se transporten a uno de estos 4 centros de poder o al menos lo más cercano posible de ellos. El mapa les ayudara a reconocer donde están ya que ustedes no eligen el destino si no que es al azar aunque suene raro… destino y azar se mezclan en esta partida. Cuídense de Orochi y sus sirvientes… pero sobre todo de ustedes mismos no sabemos que les aguarda en aquellos lugares- Kazuki Ōgami hizo un gesto de despedida y salió del salón.

Himeko quedo sumergida en algún pensamiento. Su cuerpo estaba estático y solo respiraba por inercia mientras Souma con Chikane miraban el pergamino para averiguar su contenido y ver aquel mapa tan importante para el viaje. Alaine se percató de que Himeko estaba ausente de pensamientos y se decidió hablarle.

¿Estás bien Himeko?- le dijo en un susurro mientras la remecía sutilmente por un hombro.

Himeko clavo sus ojos en Alaine- No- susurro.

¿Tienes miedo?- pregunto curiosa la chica y en voz baja, no quería interrumpir la animada platica que mantenía Chikane con Souma respecto de aquel pergamino

Si- nuevamente le susurro

Alaine hizo una mueca con su boca- debes de estar tranquila, no te pasara nada mientras permanezcas con nosotros- dijo la chica intentando darle ánimos. Aunque Himeko no era santo de su devoción ya que era la chica que tenia de cabeza a la mujer que ella amaba sabía perfectamente que ella era guardián y si bien le pertenecía a Chikane también debía resguardar a Himeko.

No es por mi… es por ustedes- la rubia respondía sumergida en un trance- Yo no tengo poder alguno… soy un estorbo- Himeko la miro desesperada pero no subió los decibeles de su voz- Si están conmigo, solo correrán más riesgos y yo no quiero eso.

No sabes lo que estás hablando Himeko- la chica poso una mano sobre su hombro- Tu eres la sacerdotisa del sol y como tal llevas dentro de ti un gran poder… mucho más que Souma o yo solo debes confiar en ti- Alaine no podía dejar de sentirse extraña hablándole así a Himeko debía de reconocer que a pesar de todo no se llevaban bien.

Alaine!-Himeko de pronto cambio su tono, se volvió fuerte aunque aún era entre susurros- Quiero saber!… ¿qué tienes con Chikane?-movió su hombro para quitar la mano de Alaine, apretó sus dientes al decir esas palabras al mismo tiempo que formaba una mueca de rabia en su cara.

Lo mismo que- Alaine fue interrumpida antes de terminar.

No me vengas con lo de siempre… "lo mismo que tú y Souma".-Himeko la miro con los ojo opacos por el dolor- Ya dime de una vez!- le ordeno Himeko

¿Por qué? ¿Por qué debo decírtelo?- Alaine le pregunto desafiante.

Porque yo la amo y quiero decírselo- Himeko quedo absolutamente sorprendida de la respuesta que le dio casi no se reconocía en su forma de actuar. Pero el fuego que corría en sus venas le daba valor para enfrentar a Alaine.

Tu eres la persona más egoísta que conozco- le dijo Alaine decepcionada- Claro, ahora que te das cuenta quieres decirle todo a Chikane. Ahora, que está bien a mi lado!-Alaine estaba desesperada por la idea de ver a Chikane junto a Himeko- déjala en paz… Ya le has hecho mucho daño- la chica se le acercó peligrosamente señalando una advertencia.

Himeko quedo congelada y todo ese fuego en su cuerpo se esfumo rápidamente. Alaine tenía razón no podía ser tan egoísta. Ella y solo ella tenía la culpa por no haber reaccionado a tiempo. Se odio a si misma

Ey! Chicas estamos listos- dijo Souma llevándose una mano a la parte posterior de la nuca al ver que la atmosfera entre Himeko y Alaine estaba oscura.

Chikane quien estaba con el pergamino estirado en sus manos quedo mirando fijamente a las chicas ya que le llamo la atención que estas hablaran en murmullos aunque no sabía realmente cuanto tiempo llevaban haciéndolo porque ella estaba absolutamente concentrada visualizando el mapa. Souma se acercó a Alaine para decirle que debían retirarse del gran salón a lo cual la chica asintió. Tanto Himeko como Chikane deberían ponerse sus trajes y viajar con ellos lo cual las hizo sentir un tanto mmmm como decirlo para que suene bien… ¿estúpidas? por llevar equipaje con ropa si al menos estas no las usarían. Mientras las chicas se cambiaban su ropa tradicional por los kimonos respectivos el silencio era quien imperaba el salón cada una intentaba no mirar a la otra para parecer indiferentes ya nada era como antes. Himeko termino un momento antes que Chikane y se dirigió a un espejo para terminar los detalles pero vio como en él se reflejaba también Chikane quien estaba de espaldas lo que hacía propicio que Himeko pudiera contemplarla sin que esta se diera cuenta. …"Oh, ¿Por qué fui tan estúpida? ¿Cómo pude ser tan ciega…? ¿Qué debo hacer ahora? Quiero decirte lo que siento por ti pero no puedo interferir entre Alaine y tú… ella tiene razón, debo dejarte ser feliz aunque me duela en el alma que no sea junto a mi…". Himeko termino de arreglar los detalles y se retiró del salón sin decir absolutamente nada mientras sentía a sus espaldas los ojos de Chikane observando como abandonaba el lugar.

…"Himeko- Chikane se llevó su mano al corazón- Yo te voy a proteger, pase lo que pase. Ya no me importa si me amas o no. Yo te amo y con eso me basta, el destino me gano definitivamente esta pasada y me está haciendo pagar el gran pecado de mi pasado. Pero esta vez no permitiré que nada ni nadie te haga daño"… después de decir esas palabras salió de la habitación para encontrarse con los demás.

Ya a la salida los tres chicos estaban listos para partir solamente esperaban a que Chikane se les uniera para comenzar a caminar hacia el monte donde se encontraba la cueva de los rituales. Mientras caminaban todos permanecieron en un completo silencio cada uno sumergidos en los lagos de sus pensamientos y sin darse cuenta ya estaban subiendo las escaleras de sementó que los llevaría al lugar del ritual. Himeko recordó la primera vez que subió esas escaleras con Chikane y su corazón se recogió no pudo evitar sentir nostalgia y un poco de pesar por no poder echar el tiempo atrás.

-¿Himeko estas bien?-Souma la miro intrigado- ¿Te noto extraña?- le dijo mientras sostenía una antorcha en su mano.

-Sí, Souma- Himeko intento disimular regalándole una sonrisa.

El chico no quiso preguntar nada más entendió que Himeko no le decía la verdad pero sabía perfectamente que no debía indagar más en el tema. Cuando por fin llegaron al lugar del ritual Chikane cortó el silencio y hablo.

-Muy bien, hemos llegado- Dijo mientras se ponía frente de ellos para mirarlos mejor- Es hora!.

-¿Que hacemos entonces Chikane?- Alaine le pregunto entusiasmada pero con precaución.

-Debemos formar un circulo tomándonos de las manos y recitar la siguiente oración- Chikane estiro su mano para que recibieran el pergamino que contenía la oración y el mapa.

Himeko sin saber cómo, recibió el pergamino, no sin antes cruzar su mirada con Chikane, una mirada llena de temor. Era primera vez que le entraba curiosidad por verlo así que no dejo escapar esa sensación y acto seguido lo ilustro para los demás… "Dioses, suplicante es el que ora por mostrar el sendero hacia la verdad, no dejen que la oscuridad embargue nuestro camino. La muerte alcanzara nuestros corazones cuando ya no pueda hacer daño"…

-¿Eso es todo?- pregunto Alaine incrédula por lo poco de la oración.

-Si- respondió Himeko quien miraba nuevamente el pergamino para convencerse ella misma de que así era- No hay nada más escrito en el, tan solo un mapa- Himeko levantó la mirada para encontrarse con Chikane quien la miraba fijamente con los ojos llenos de admiración.

-Bien procedamos por favor- Chikane estiro sus manos esperando que cualquiera de los chicos las tomaran para iniciar el circulo.

Alaine fue la primera en tomar su mano, luego Souma se unió dejando un espacio para que Himeko tomara la mano de Alaine y de él. Así Chikane y Himeko quedaron frente a frente y lo mismo pasó con Souma y Alaine. Comenzaron la oración pero el primer intento fue fallido ya que Himeko no pudo concentrarse por estar mirando la belleza de Chikane… "te vez tan hermosa con ese traje" pensaba la rubia…. "Himeko debes concentrarte"… . Le dijo Souma en un murmullo lo que fue suficiente para salir del trance. El segundo intento iba muy bien se escuchaba como los cuatro al unísono recitaban la oración. Un poder empezó a emanar de cada uno de ellos, más bien era una luz plateada que provocaba un fuerte remolino por encima de sus cabezas mientras que la imagen de la cueva se volvía más y más difusa. De pronto Souma soltó las manos de Himeko y Chikane mientras caía al suelo absolutamente agotado.

-Souma! ¿Estás bien?- la rubia se inclinó para tocar su espalda totalmente preocupada por él.

-Es agotador- dijo el muchacho con una sonrisa mientras intentaba calmar su respiración.

En ese momento todos se dieron cuenta que estaban absolutamente agotados. Sus respiraciones eran rápidas y cortas mientras las caras le sudaban por el esfuerzo que les provocó el ritual.

-Debemos continuar- Chikane quien intentaba calmar su respiración le dijo con voz simple y comprensiva como intentando darle ánimos a Souma- No tenemos otra opción- se acercó para ofrecerle su mano y ayudar a que se incorporara.

A un costado Himeko la miraba llena de orgullo aunque ya la conocía nunca dejaba de sorprenderla por su valentía y su comprensión.

-Tienes razón Miya-sama- le respondió Souma quien alcanzaba su mano para proseguir.

-¿Tu estas bien?- mientras ayudaba a levantar a Souma Chikane miro a Alaine.

La chica estaba completamente sudada y agitada se le notaba demasiado el cansancio que había provocado en ella aquel ritual pero tomo una buena bocanada de aire para responderle a su amada.

-Sí, no te preocupes- le dijo llena de entusiasmo nuevamente.

Himeko solo agacho su mirada al ver que Chikane se preocupaba por Alaine… "debo concentrarme"… se dijo a si misma mientras se incorporaba con gran decisión.

Una vez más comenzaron el ritual. Esta vez todo salió a la perfección, después de repetir el ritual por tercera vez sus cuerpos se encontraban atravesando un túnel de múltiples colores girando bruscamente en él. Cada uno de ellos se aferró con todas sus fuerzas a las manos de sus compañeros para no perder el círculo lo que no fue suficiente ya que la primera en soltarse fue Himeko quien miro desesperadamente a Chikane y esta con un Grito inaudible dijo su nombre. Luego la siguió la misma Chikane que más bien intento alcanzar a Himeko soltándose ella misma lo que provoco que todos salieran disparados por la fuerza. Todo esto transcurrió en menos de 7 segundos aunque en realidad parecía una eternidad. De pronto todo era calma y tranquilidad.

Chikane quien estaba tendida en el suelo abrió los ojos con un poco de dificultad, se dio media vuelta para así quedar boca abajo y con sus palmas en la tierra poder incorporarse de apoco. Cuando subió su mirada se encontró en un bosque denso, oscuro y silencioso. Lo único que interrumpía el silencio sepulcral era un búho y unos cuantos grillos. Hecho un pequeño vistazo con su mirada intentando reconocer el paisaje. Mientras hacía esto rápidamente se acorado de Himeko y sin darse cuenta ya estaba corriendo en busca de su gran amor.

-HIMEKO!, HIMEKO!- Chikane gritaba con sus dos manos formando un cono en su boca mientras miraba para todos lados- ¿DONDE ESTAS HIMEKO?- cada vez sus gritos eran más y más desesperantes.

-CHIKANE CHAN!- Himeko grito al escuchar que Chikane la llamaba- ESTOY ACA!- la chica decidió no moverse de su ubicación para que Chikane pudiera alcanzar su voz.

-HIMEKO, SIGUE GRITANDO POR FAVOR!- Chikane aún no estaba tranquila, si bien pudo escuchar la voz de la rubia necesitaba encontrase con ella.

-ACA CHIKANE, ACA!- Himeko esforzaba tanto su garganta que hasta inclinaba un poco su cuerpo para impulsar más lejos su voz.

De pronto Chikane se encontró con la figura de la rubia gritando desesperadamente su nombre. Esta no la pudo ver ya que Chikane apareció por sus espaldas. Fue tanta la satisfacción de encontrar a Himeko que corrió hacia ella amarrándola en un fuerte abrazo por detrás. Cruzo sus brazos por el cuello de la chica y le dijo al oído… "Te encontré"… Himeko al sentir a Chikane abrazándola sintió como una emoción la embargaba mientras sus pupilas se dilataron por la sorpresa. No quería moverse para no arruinar el momento pero no aguanto las ganas y rápidamente se volteo y la aferro a su cuerpo con todas las fuerzas que pudo mientras se largaba a llorar.

-Todo está bien Himeko- Chikane le repetía al oído mientras acariciaba su cabello- Ya estoy aquí- dijo mientras apoyaba su cabeza en la cabeza de la rubia.

-Chikane Chan- dijo entre lágrimas y sollozos- Tuve mucho miedo de perderte- la chica se hundía cada vez más en el pecho de Chikane.

-Himeko…- susurro Chikane absolutamente sorprendida por las palabras de la rubia.

Toda esa atmosfera romántica que se había comenzado a formar fue quebrada por una voz masculina proveniente de la oscuridad.

-Hola Hime-chan!- la voz pronuncio el nombre de Himeko mientras se dejaban escuchar unas cadenas arrastrándose.

Chikane inconscientemente tomo a Himeko y la puso detrás de ella para protegerla mientras la chica le apretaba fuertemente un brazo embargada en miedo.

-¿Por qué no te muestras cobarde?- la mirada de Chikane era desafiante y confiada.

-Sacerdotisa de la luna… ¿hasta cuándo me estorbaras?- dijo Girochi enfurecido.

Una cadena con forma de flecha en su punta salió desde la oscuridad viajando a toda velocidad hacia las sacerdotisas, en un par de segundos quedo incrustada en algo… Sorpresivamente tanto Chikane como Himeko habían desaparecido y la cadena solo impacto en el tronco de un viejo árbol. Girochi no fue capaz de ocultar su asombro y se enfureció aún más. Una voz proveniente de un árbol hablo seca y segura.

-Esta vez las cosas han cambiado… te arrepentirás de estar acá- Chikane con un movimiento absolutamente imperceptible tomo en sus brazos el cuerpo de Himeko y se posó en la rama de un árbol. Con gran facilidad mantenía el equilibrio y de su cuerpo emanaba una gran poder, el cual hacia brillar su espalda y flotar su pelo.

Himeko por otro lado estaba atónita por lo sucedido ni siquiera ella misma sabia como había llegado a los brazos de Chikane ni mucho menos arriba de un árbol. …"Chikane ten cuidado"… dijo Himeko desesperada por la idea de que algo le pasara. Chikane bajo su mirada para encontrarse con Himeko… "No te preocupes"… le dijo mientras saltaba para volver al suelo y dejar a Himeko nuevamente de pie.

-ERES UNA CHICA NUNCA ME PODRAS GANAR ESTUPIDA!- grito Girochi mientras se abalanzaba hacia ella a toda velocidad.

Lo mismo hizo Chikane no sin antes reírse para sus adentros ya que sabía perfectamente que esta batalla estaba ganada antes de comenzarla. Cuando solo un segundo la separaba de darle el primer golpe a Girochi y dejarlo con toda seguridad fuera de combate un grito proveniente a sus espaldas la distrajo y la dejo paralizada por el miedo… "CHIKANEEEE!"… .Nekoko la niña gato estaba llevándose a Himeko mientras esta no hacía nada más que gritar por Chikane. Tan solo eso le basto a Girochi una pequeña distracción de Chikane para poder golpearla con su cadena en pleno rostro dejando escapar un poco de sangre por su boca y hacienda que esta arrasara con tres arboles por la fuerza de su impacto. Himeko quien vio lo ocurrido quedo paralizada pero esta vez no por el miedo si no por la rabia… "CHIKANE!·" .Grito nuevamente mientras una fuerza absolutamente desconocida para ella emanaba de su pecho. Fue tanta la energía que expulsó que Nekoko salió volando por los aires y antes de que esta callera al suelo una sombra la agarro por el cuello dejando que su cara impactara a toda velocidad en el suelo. Himeko quien quedo un poco aturdida por su energía miro rápidamente la sombra para percatarse de que se trataba de Souma quien había llegado al rescate. No pudo dejar de sentir un gran alivio al verlo y rápidamente le grito… "SOUMA, VE POR CHIKANE!". El chico antes de decir cualquier cosa empuño su mano y soltó un gran grito para terminar con un golpe certero en la espalda de Nekoko lo cual la hizo desaparecer.

-¿HIMEKO… ESTAS BIEN?- el chico corrió al lugar donde se encontraba la rubia

-MALDITOS!- grito Girochi quien pensaba descargar toda su ira con Chikane. Haciendo que Souma y Himeko miraran en su dirección.

Chikane estaba incorporándose con dificultad de su fuerte golpe, la había tomado absolutamente por sorpresa y le causó daño. Mientras Himeko soltó un grito desgarrador al ver que Girochi iba directamente a golpear a Chikane y por muy rápido que fuera Souma no alcanzaría a llegar. Cuando su puño estaba a unos 15 centímetros del golpeado pero aun así bello rostro de Chikane una palma de mano femenina lo detuvo y lo apretó con fuerza. Tanta era la fuerza que Girochi callo de rodillas al suelo gimiendo como loco por el dolor que le provocaba.

-Estas muerto idiota- Alaine quien miraba a Girochi con los ojos opacados por el odio se interpuso entre él y Chikane antes de que este volviera hacerle daño.

Del cuerpo de Alaine emanaba una energía tan poderosa como la de Souma. La chica estaba absolutamente dominada por el odio y la rabia mientras clavaba su profunda mirada en los ojos de Girochi quien seguía gimiendo de dolor. Sin aviso Alaine le soltó su puño el cual quedo absolutamente amorfo. Cada uno de sus dedos estaba quebrado mientras Girochi miraba su mano con asombro y dolor. De pronto sintió que lo tomaron por su camisa levantándolo del piso. Aunque se trataba de un tipo grande y corpulento pereciera que Alaine estuviera tomando a un niño pequeño con una sola mano mientras que la otra tomaba una forma recta con todos sus dedos pegados y travesaba el estómago del tipo quien la miro con terror mientras se desvanecía no sin antes decir… "me las pagaras".

Cuando termino de desaparecer los ojos de Alaine volvieron a la normalidad y giro rápidamente para encontrarse con su amada Chikane quien aún se mantenía en cuatro patas al suelo mirándola absolutamente atónita mientras un pequeño hilo de sangre corría en su mejilla. Se había rasmillado por el golpe contra los árboles y su boca estaba hinchada y roja por el golpe de la cadena.

-Chikane perdóname!- la chica callo de rodillas al suelo suplicando el perdón de su sacerdotisa.

-Ala… ine- Chikane no podía dejar de estar impresionada por lo que acababa de ver.

Así también estaban Souma y Himeko quienes observaron todo solo a unos cuantos metros. Los dos permanecían con la boca abierta por ver la gran fuerza de Alaine casi no lo podían creer.

-Por favor Chikane perdóname!- Volvió a repetir la chica mientras apegaba su cabeza al piso.

-Alaine no hagas eso por favor!- Chikane le suplico- Me salvaste, no me pidas perdón.

- No estuve aquí para evitar esto- la chica le dijo a Chikane mientras le tocaba su maltratada cara- y no sabes cómo me pesa- no pudo evitar llorar.

Chikane se incorporó y ayudo a que Alaine hiciera lo mismo mientras que un "gracias" sincero y amable se dejaba escuchar de su boca. Acto seguido llego Himeko quien sin pensarlo se lanzó a los brazos de Chikane separándola completamente de su guardián. No era capaz de decir nada, solo lloraba y lloraba mientras la apretaba con más y más fuerzas.

-¿Himeko estas bien?! ¿Te hicieron daño?!- Chikane no pudo ocultar su preocupación y de inmediato la embargo la rabia al recordar que casi se llevan a Himeko por una distracción de ella. Aunque no se negó al abrazo de Himeko más bien también la atrapo con todas sus fuerzas, estaba feliz, feliz de que estuviera en sus brazos donde nadie se la pudiera arrebatar.

-Chika..ne- Himeko dijo entre lágrimas mientras la miraba a la cara- Chikane- solo volvió a repetir su nombre mientras se sumergía en el cuello de la chica.

Souma se acercó a un acelerado por lo que acababa de pasar. … "no podemos permitir que esto vuelva a ocurrí"… le dijo a Alaine mientras empuñaba una mano. La chica solo le asintió con su cabeza pero de una manera aguerrida.

-Miya-sama será mejor que por hoy nos quedemos acá, aún no sabemos dónde estamos- dijo el chico mirando a Chikane mientras esta aun permanecía abrazada de Himeko.

-Si, tienes razón- asintió Chikane.

-Armare la tienda de campaña, tu deberías curarte las heridas- Souma le dijo preocupado a Chikane.

-Yo lo are- susurro tímidamente Himeko mientras se apartaba tan solo unos centímetros del cuerpo de Chikane- Yo curare tus heridas- la miro con los ojos llenos de lágrimas y culpa.

-Himeko no es necesario- susurro sorprendida Chikane.

-Si es lo mejor- Dijo Alaine interrumpiendo con una voz que dejaba ver algo de dolor por no haber sido ella quien se ofreciera primero- Mientras tanto yo ayudare a Souma con la tienda de campaña- la chica miro a Souma y camino haciéndole saber que debían dejarlas solas.

Himeko tomo las manos de Chikane e hizo que esta la siguiera hasta una pequeña roca donde le indico con un gesto que tomara asiento a lo cual Chikane asintió. Himeko llevaba un mediano bolso cruzado en su cuerpo y de ahí saco gasas y algo de desinfectante mientras se arrodillaba frente a Chikane.

-¿Y eso?- pregunto sorprendida Chikane al ver el mini botiquín que traía consigo Himeko.

-Pensé que nos sería útil- le respondió la chica regalándole una sonrisa y serrando sus ojos.

Rápidamente limpio una gasa con desinfectante y la paso delicadamente por la mejilla maltratada de Chikane lo que provoco que sus caras quedaran peligrosamente cerca la una de la otra. Esto hiso que sus caras se tornaran muy rojas y se llenaran de nerviosismo. La mano de Himeko reflejaba sus nervios no podía controlar su pulso pero aun así intentaba mantener la calma para poder curar sus heridas. Chikane solo disfrutaba de ese momento, se sentía en la gloria, todo dolor físico había desaparecido. Tener así a Himeko tan cerca de ella era lo mejor del mundo.

-Chikane- dijo sorpresivamente Himeko mientras aun curaba su mejilla- Perdóname- de sus ojos cállenlo inevitablemente lágrimas.

-¿De qué hablas Himeko?- pregunto sorprendida Chikane.

-Por mi culpa estas así… si yo no fuera tan débil nunca me hubiese dejado sorprender. Yo te distraje- Himeko movía su cabeza de un lado a otro desesperadamente.

-Himeko, no digas eso…- Chikane miro hacia un costado con sus ojos llenos de culpa- Yo me confié y estaba tan ansiosa de vengarme de ese bastardo que no pensé con la cabeza fría y te deje… sola.

-No Chikane, no fue tu culpa- Himeko dijo enérgicamente mientras se acercó aún más a la cara de Chikane.

Las chicas se quedaron viendo absolutamente paralizadas por sentir en sus rostros el fresco aliento de la otra. Un aliento que las hacia volar y provocaba pequeños hormigueos que se volvían cada vez más fuertes en sus estómagos. Himeko de pronto recordó que debía seguir curando la cara de Chikane y corto la mirada para proseguir. Cuando ya hubo terminado su trabajo, el cual más bien era un premio para ella ya que le permitió estar muy cerca de Chikane le dijo… "esta listo"… "tu rostro no tardara en sanar". Sin siquiera darse cuenta tomo el mentón de Chikane y acerco su boca a la de ella mientras cerraba los ojos y su cuerpo entraba en una especie de frenesí incontrolable. Chikane quedo absolutamente paralizada al ver a Himeko acercarse a ella con tanta sensualidad, con sus ojos cerrados y la boca semiabierta, sintió como su corazón chocaba fuertemente con su pecho como intentando salir a toda costa y se dejó llevar por la emoción cerrando también los ojos. Himeko quien estaba aturdida por el amor recordó las palabras de Alaine… "Eres la persona más egoísta que conozco"… palabras que hicieron eco en su conciencia y lo que le permitió justo en el preciso segundo cambiar un poco la dirección de su boca. Aunque ya fue tarde, si bien sus labios no chocaron de plano con los de Chikane quedaron entre su mejilla y su boca lo que la embargo de locura, pasión. Un calor desconocido en su cuerpo dijo presente y aunque la razón le pedía que se apartara de ahí su cuerpo estaba inamovible y cada vez apegaba sus labios con más y más fuerzas a la cara-boca de Chikane quien estaba sumergida en un mar de alegría y desesperación por querer más, sentía como su cuerpo le indicaba que con eso no era suficiente que necesitaba algo más. Algo que sus manos sean campases de sentir…

-MIYA-SAMA- se escuchó de pronto gritar a Souma.

Las chicas rápidamente se apartaron con las mejillas ardiendo en delirio y sus corazones ultrajando sus pechos.

-Miya-sama estamos listos- dijo Souma quien no alcanzo a ver nada- ¿Cómo siguen tus heridas?- pregunto preocupado

Chikane quien aún estaba en trance lo miro perdida en sus emociones.

-¿Miya-sama?- repitió el chico esperando una respuesta.

-Eh, eh… si, si… Están listos, entiendo…- Chikane se puso de pie- Mis heridas están mejor, gracias a Himeko- no pudo evitar recordar el momento que acababa de vivir con su gran amor y sus mejillas la volvieron a delatar.

-Ya veo- dijo Souma completamente ingenuo- Si, Himeko tiene un don en sus manos- el chico miro a Himeko y le sonrió amistosamente.

Chikane no pudo evitar oír esas palabras con un doble sentido. Pensó enseguida que se refería al hecho de que ellos dos ya habían hecho el amor y todos los bellos sentimientos se esfumaron de sopetón. Si bien Souma no lo dijo con esa intención la mente de Chikane le jugaba una mala pasada haciendo que se sintiera nuevamente estúpida y tornando un gesto frio en su rostro se retiró del lugar.

-¿Que le paso a Miya-sama?- le pregunto en chico a Himeko con una expresión de confusión en su rostro.

Himeko que aún estaba presa de sus emociones solo lo miro con una cara de ilusión y sorpresivamente le grito…

-LA BESE!- mientras sus manos acariciaban sus labios como intentando encontrar indicios de que momentos antes rozaban los de Chikane

Souma quedo absolutamente paralizado y sintió como todo el suelo a sus pies se derrumbaba… Movió su cabeza para evitar llorar y disimulo.

-¿De verdad Himeko?- por más que intento sonar alentador no pudo ocultar su dolor.

-Chikane!, ¿cómo está tu cara? ¿te duele mucho?- le pregunto Alaine quien al verla aparecer corrió a su encuentro.

-Bien Alaine, no me duele- dijo Chikane quien al verla a su lado no pudo dejar de sentirse más calmada.

-Qué alegría- dijo en un suspiro la chica- me siento culpable por lo que te paso- no pudo evitar disimular la pena.

-No es culpa tuya Alaine, fui ya la que se distrajo- Chikane intentaba darle consuelo

-Pero aun asi… mi deber es protegerte y- fue interrumpida por Chikane

-Y lo hiciste Alaine, ya no te sigas mortificando.

Chikane camino hacia donde estaba la tienda de campaña una pequeña fogata estaba ardiendo frente a ella.

-Es grande- dijo sorprendida.

-Si, es de la familia de Souma- le contesto Alaine.

- Ya veo…

Himeko le conto todo a Souma como no pudo ser capaz de contener las ganas de besarla y la emoción que estaba sintiendo. Mientras el chico la escuchaba atento y ocultaba su dolor para no borrar la sonrisa de su amada. Después de una charla caminaron hacia la tienda de campaña para unirse a las chicas. Hay encontraron a Chikane junto a Alaine sentadas frente a la fogata mientras cocinaban unos malvaviscos y reían juntas.

-Hey! ¿tienen algo para nosotros?- pregunto simpáticamente Souma

- Si, claro- dijo Alaine mientras le mostraban un recipiente con malvaviscos listos para comer.

Chikane miro fríamente a Himeko lo que hiso que esta quedara absolutamente confundida… "seguramente está enojada por el be.. beso que le di"… fue lo primero que pensó mientras se sentaba junto a la fogata completamente triste. Transcurrido un tiempo y después de que todos comieran Souma se incorporó y hablo.

-Bueno, esta tienda tiene 3 espacios-dijo con las manos en su cintura- El primero es "una sala de estar" y los otros dos son "habitaciones" separadas por dos cortinas-mantuvo silencio por unos segundos- Sugiero que en la última "habitación" duerma Himeko con Miya-sama y en la que la antecede Alaine conmigo- le costó mucho decir esas palabras.

-¿Por qué?- dijo enfurecida Alaine. Mientras Himeko y Chikane temblaban por la sola idea de dormir juntas.

-Porque si llegara a pasar algo- Souma trago saliva- ellas estarían al final mientras que nosotros las cubriríamos. Nadie nos asegura que esos idiotas no volverán a aparecer-dijo con rabia al recordar lo que momentos antes había pasado.

-No lo creo- Chikane se puso de pie- Es mejor que cada quien duerma con sus guardianes- Chikane aún estaba presa de la rabia

-Pero Chikane…- Dijo Himeko algo aturdida por el dolor que le provocaron las palabras de Chikane

- Mmmm, tienes razón Souma- Alaine dijo desilusionada pero entendiendo que eso era lo más seguro- Debemos tomar todas las medidas necesarias para cuidar de las sacerdotisas.

Himeko la quedo mirando absolutamente sorprendida…

-No estoy de acuerdo- volvió a decir Chikane- Yo quiero dormir contigo Alaine- sus profundos ojos azules se clavaron en la chica quien casi cae desmayada de la emoción

-No la obliguen a algo que no quiere- murmuro en sollozos Himeko quien ya no daba más del dolor que Chikane le provocó al rechazar la idea de dormir juntas.

-No creo que te pese mucho Himeko- Chikane le hablo con furia- de todas formas dormirás con Souma y así recuperaran el tiempo perdido o no?- Chikane dejo entrever toda su ira y celos

-¿Qué te pasa Chikane?- dijo Himeko casi gritando, mientras Souma y Alaine presenciaban lo que a todas luces era una discusión de una pareja celosa- A caso te molesto algo que hice- aludiendo al disque beso que le había dado.

-¿Que si me molesto?... puff por favor Himeko, no eres la primera persona que no aguanta estar cerca de mí- le dijo haciendo que Himeko se sintiera ridícula pero enseguida se arrepintió.

-Sabes- dijo Himeko, absolutamente dolida- Tienes toda la razón! No veo porque seguir insistiendo en este tema, si se bien que con Souma la pasare mejor- apenas termino de decir esto salió corriendo hacia la tienda de campaña con lágrimas en sus ojos mientras Chikane quedo atónita y adormecida por sus palabras. Himeko camino hasta el final de la tienda donde encontró un colchón inflable cubierto de cubrecamas y dos almohadas donde se lanzó a llorar por la reciente discusión que tuvo con Chikane. Afuera en ambiente quedo denso, era muy incómoda la situación las chicas acababan de discutir y nadie quería decir nada solo Souma dijo en murmullos dejando notar su molestia… "iré a ver a Himeko". Cando sus manos tocaban la entrada de la tienda Chikane le grito…"QUEDATE DONDE ESTAS SOUMA"… el chico giro su cabeza con la mirada sorprendida y vio como Chikane se acercaba lentamente… "seré yo quien hable con ella" … dijo mientras entraba a la tienda sin siquiera mirarlo.

Ya una vez adentro Chikane logro escuchar un llanto reprimido que venía desde el fondo así que simplemente camino hacia ese lugar. Himeko quien permanecía de boca en el colchón escucho como alguien se acercaba a ella e inmediatamente asumió que era Souma.

-¿Por qué Chikane es así conmigo?- dijo sin levantar la mirada de su almohada. Chikane mantuvo silencio y se sentó a un costado de Himeko- Souma si tu no estuvieras a mi lado… yo no sé qué sería de mi- Himeko se incorporó rápidamente para buscar los brazos de Souma en forma de consuelo pero quedo congelada al ver la imagen de Chikane mirándola firmemente.- Chi-ka-ne- dijo entre cortado.

-Perdón por desilusionarte, veo que esperabas a tu novio- dijo mientras apretaba sus mandíbulas y se disponía a retirarse del lugar.

-Chikane espera- Himeko la tomo por el brazo y la miro aun llorando- No te vayas… No me dejes- rogo Himeko- Perdón por el beso que te di, no quise que te molestaras conmigo- soltó rápidamente el brazo de Chikane.

Cuando Chikane se disponía a contestar Alaine apareció a sus espaldas…

-Chikane… es hora de dormir… ¿dónde lo aras?- la mujer le pregunto expectante mientras Chikane podía sentir la mirada de Himeko a sus espaldas.

-Contigo Alaine- respondió Chikane tomando la mano de la chica y saliendo de la última habitación mientras en ella quedaba una desconsolada Himeko…